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La primera vez que había viajado por el Desierto de Shurima, lo había hecho a pie. La Academia de Guerra no me había dado dinero, ni nada y es por eso que había tardado una semana caminando. Según Sivir, el viaje no era tan infernal y se notaba que necesitaba salir un poco más al aire libre.
—El plan original era cruzar el desierto a pie y hacerlo en menos de tres días—Dijo Sivir luego de que lográsemos llegar a un pueblo "cercano" a tres horas de la ciudad de Shurima. Ella estaba en perfectas condiciones, pero yo no podía ni siquiera respirar—Sin embargo tu deplorable estado físico hará que nos tardemos más de una semana. Sabía que los invocadores eran unos vagos que se la pasaban la mayor parte del tiempo sentados, pero no imaginaba que estuvieses tan mal—
Al final, Sivir había decidido pagarle a una caravana para que nos llevase. Tardaríamos cinco días, pero era mejor que tener que arrastrarme por la arena. Obviamente todos nuestros gastos corrían por parte de Azir y me daba la sensación de que Sivir iba a terminar cobrando el doble por hacerse cargo de mi en pleno desierto, asegurándose de que no me cayera del camello o me rompiera algo intentando bajar de el.
Cinco días después, habíamos logrado llegar a las afueras de la Academia de Guerra. Mi espalda dolía y me había prometido a mí misma que el viaje de regreso lo haría por la plataforma de teletransportación, aunque tuviese que hacerlo de forma ilegal.
—Que mierda ha pasado aquí— Sivir caminaba delante mío y al escuchar su asombro apresuré el paso. Una neblina se había apoderado del lugar donde había estado semanas antes la Academia de Guerra. Sivir me hizo una seña y nos encaminamos hacia allá. Ambas estábamos en silencio, ahorrando nuestro aliento para avanzar más rápido. Después de unos minutos, nos encontramos con un grupo de guardias que tenían los colores representativos de Demacia. Sivir hizo una mueca de fastidio sin que la vieran, nos acercarnos para llegar a la Academia de Guerra, pero un soldado nos detuvo.
—No pueden pasar por aquí, señoritas— Dijo negando con la cabeza e interponiéndose en el camino.
—Soy Sivir, campeona de la Liga. Tengo asuntos que atender aquí— Dio un paso adelante y el soldado colocó su lanza de forma amenazante. La doncella de la batalla afiló su mirada y colocó sus dedos sobre su arma. Solo por precaución di un paso atrás y una figura alta apareció al lado de nosotros, el príncipe de Demacia, Jarvan IV.
—Disculpa a mis soldados Sivir, solo están cumpliendo órdenes. No podemos dejar a nadie entrar debido a una situación imprevista en la Academia de Guerra. Entiendo como deben sentirse, sin embargo no podemos arriesgar que más vidas inocentes se pierdan—
De inmediato pensé en mi hermana, agradecía que ella no estuviese allí debido a que se encontraba atendiendo asuntos en la ciudad de Bandle. A diferencia de mí, ella tenía un esplendoroso futuro como invocadora.
—¿Qué ocurrió?— Sivir ignoró al soldado y toda su atención se fijó en Jarvan IV. Podía notar que ente ambos había cierta tensión, al parecer habían viejos rencores de cuando Sivir había conducido borracha por las calles de Demacia y se había salvado de un castigo severo solo por la relación que tenía con la Liga de Leyendas.
—No podemos dar información precisa aún. Sin embargo realizaremos una Asamblea en un par de horas, pueden quedarse en el campamento que hemos dispuesto para los campeones e invocadores que han llegado hasta este lugar. Un soldado las guiará hasta una tienda de campaña donde podrán descansar— Jarvan IV sonrió de manera forzada y luego me saludó. Me limité a decirle mi nombre y a caminar tras de Sivir. Ella suspiró de manera cansada y fuimos conducidas hasta el lugar que el demaciano había dicho.
Me tendí en el piso y sentía como las preguntas se acumulaban dentro de mi cabeza, Sivir estaba enfurecida y lo note cuando se tendió a mi lado farfullando maldiciones en contra del príncipe. Momentos más tarde nos trajeron una bandeja llena de alimentos y al llevarla al interior, intenté hablar con la doncella de la batalla mientras comíamos.
—Detesto que los demacianos se crean dueños del lugar. Tengo que quedarme aquí sin hacer nada y eso me desespera, pero no hay nada que podamos hacer hasta que hagan la jodida Asamblea—
Nunca había pensado en lo importante que eran Azir y Nasus para Sivir, eran su familia después de todo. Nos tendimos en el piso y decidimos que lo mejor era descansar hasta la reunión, habíamos cruzado el Desierto de Shurima y nuestros cuerpos merecían relajarse con una buena siesta.
Desperté un par de horas más tarde cuando el sol se había ocultado y me levanté buscando a Sivir. Ella se encontraba sentada en un gran círculo junto a otros campeones en una especie de sala y me hizo una seña para que me sentara a su lado. La sala estaba hecha de madera y era precaria, mas lo suficientemente grande como para permitir que varios entrarámos. No había ningún invocador, supuse que todos se encontraban en sus clases extra o habían decidido no venir. La asamblea se había formado con el propósito de buscar alguna solución; conocía a la mayoría de los campeones, pero faltaban muchos que se encontraban en sus ciudades o atendiendo otros asuntos.
El ambiente que se había formado era demasiado tenso. Tan tenso que el silencio daba paso a las miradas asesinas que prometían muertes agonizantes. De forma inocente había pensado que todo sería un gran alboroto con seres gritando y moviéndose de un lado a otro, pero todos estaban sumergidos en sus antiguos rencores. Me mantuve al lado de Sivir y noté que su rostro se endureció al posar sus ojos sobre Cassiopeia, sus miradas se cruzaron por un par de segundos y el odio que se tenían la una a la otra era tan fuerte que parecían estar a punto de asesinarse.
—Los demacianos no nos van a dejar entrar—Pude reconocer la voz de Katarina, la cuál había roto el silencio sepulcral. Se encontraba sentada encima de un barril y sonrió de oreja a oreja mientras jugueteaba con una de sus dagas—Puedo hacerme cargo de ellos, si quieren—
—No vamos a empezar una guerra innecesaria— Desde el otro extremo de la sala pude ver como Akali se ponía de pie y descartaba la idea de la Daga Siniestra negando con la cabeza.
—¿Y si mejor nos hacemos cargo de los noxianos?— Varus estaba solo a unos metros de Katarina y pude ver como parecía levantar los brazos dispuesto a pelear ahí mismo.
—¡Los noxianos probablemente han tramado esto y solo quieren apoderarse de la Liga! ¡Ningún noxiano estaba en la Academia cuando ocurrió el incidente!— Gritó Lux y se levantó de su asiento sosteniendo su báculo y pude ver que emanaba una débil luz—¡Demacia solo está intentando mantener el orden para no tener más víctimas!—
—¿Y van a dejar morir a todos los que están allí adentro por salvar a otros?— Dijo Ashe, quitándose la capucha que normalmente cubría su cabellera albina, ni siquiera había tenido que alzar la voz; Ashe era una Reina, dentro y fuera de las tierras heladas de Freljord—No estoy de acuerdo—
—¿Freljord está en contra de las medidas tomadas por Demacia?— Jarvan IV habló en un tono muy parecido al de Ashe, se notaba que ambos habían nacido para gobernar y dirigir a sus pueblos...Sin embargo esto era malo, muy malo. El conflicto estaba pasando más allá de Noxus y Demacia.
—Hay personas allí adentro, deberíamos estar concentrando nuestras fuerzas en rescatarlos en vez de estar escondidos aquí, sin hacer nada—
Y de pronto las palabras de Ashe hicieron que la Asamblea explotara en gritos. Me tapé los oídos al escuchar como los demacianos se habían sentido ofendidos (aunque realmente ellos solo se estaban tomando todo demasiado personal) Lo único que podía escuchar eran exclamaciones como ¡Demacia! ¡Sangre para Noxus! y finalmente la última: "¡Ashe no es la verdadera Reina de Freljord!" y con aquello Tryndamere levantó su espada diciendo que si alguien volvía a dudar del mandato de su esposa se las vería iría con él.
No sé como la discusión siguió avanzando al punto de que se volvió imposible entender el hilo de lo que decían.
—¡Silencio!— Un poderoso grito se escuchó en la sala y casi me caí de mi asiento. Kayle extendió sus alas y removió su casco, dejando a la vista a una hermosa mujer de cabello rubio y ojos dorados—Hemos venido por soluciones. Dejen sus rencores de lado por un momento y si alguien no puede aceptar aquello, será silenciado de inmediato—
Pensé que alguien iba a oponerse, mejor dicho, pensé que Morgana daría un paso al frente para recriminarle a su hermana por haber tomado el mando de la asamblea. Sin embargo el ángel caído no se encontraba presente. No sabía que Kayle tenía un hechizo para silenciar, sin embargo prefería no preguntar por temor a mi integridad física.
—Entonces, doy por iniciada esta Asamblea— Kayle dio un paso adelante y clavó su espada en el piso mientras colocaba sus manos sobre el puñado de esta—Como todos han de saber, algo se ha apoderado de la Academia de Guerra, compartiré con ustedes la información que hemos logrado recolectar—
Hace unas semanas atrás, algunos invocadores comenzaron a padecer de insomnio, decían que no podían dormir porque algo estaba entrando en sus sueños. Al principio se creyó que era algún campeón jugando bromas, pero no fue así. La condición de los invocadores empeoró al punto de que se vieron obligados que recurrir a la ayuda de Soraka y Nasus. Ambos lograron que al menos pudiesen conciliar el sueño, sin embargo todos repetían lo mismo: "No debo dormir". Al día siguiente, la Academia fue envuelta por una extraña neblina y se perdió todo contacto con el interior de esta. Los campeones e invocadores que estaban allí quedaron atrapados dentro; la guardia Demaciana tomó cartas en el asunto e impidió que cualquier persona entrara para evitar más víctimas.
Kayle dio un suspiro cansado.
—Los campeones allí adentro son Soraka, Nasus, Azir, Shen, Morgana, Ezreal, Braum, Kog'maw y Thresh. Supongo que todos querrán ir a ayudar. Pero tenemos que idear un modo de pasar por la neblina sin iniciar una Guerra—
—Si dos Ascendidos de Shurima, un espectro de las Islas de las Sombras y un Ángel caído no han podido salir, dudo que alguno de nosotros pueda aspirar a intentar entrar— Dijo Sivir y su voz se escuchó un poco más fuerte de lo esperado.
—Opino que la invocadora aquí presente debería sincronizarse con alguno de los que están allí adentro para obtener información— Dijo Malzahar elevándose por sobre la multitud con su habilidad para flotar. Me sorprendí al verlo hablar, sin embargo recordé que Kog'maw era uno de sus amigos del Vacío.
Mientras pensaba, no me había dado cuenta de que todas las miradas se habían posado en mí. Me mordí los labios y sentí una punzada de dolor en el estómago al ser repentinamente señalada como un "invocador".
—¿Como te llaman, invocador?—
—D-dradra...chenblut—
—¡Habla más fuerte!—
—Se llama Drachenblut. Está bajo la tutela de Nasus, estaba en Shurima con nosotros cuando ocurrió el incidente—Sivir habló en mi nombre y por un segundo tuve el impulso de abrazarla y largarme a llorar, nunca había pensado que ella iba a salvarme de una situación así.
—Bien. Entonces, Drachenblut ¿Crees que puedes sincronizarte con el Curador de las Arenas?—
Simplemente asentí varias veces, sintiéndome imposibilitada para establecer comunicación alguna. Miré el piso y recordé las veces que había entrado en contacto con la mente de Nasus, no estaba su voz para guiarme y decirme todas las cosas que no debía olvidar. Sivir y los campeones cerca de mí dieron un paso atrás mientras yo cerraba los ojos y me concentraba en alcanzarlo. Debido a la distancia era como buscar algo a tientas en una habitación oscura.
"¿Drachen? ¿Eres tú?" Sentí la voz de Nasus dentro de mi cabeza y sonreí triunfal.
"¡Nasus! No puedo creer que lo haya logrado" Dije y de pronto pude ver a través de sus ojos el lugar donde estaba. Estaba todo vagamente iluminado por unas pocas velas y Azir se encontraba a mi lado, bueno, al lado de Nasus.
"Estoy orgulloso de que tus habilidades hayan mejorado hasta este punto" Mi visión estaba limitada a lo que el Curador de las Arenas contemplaba. Sin embargo él se había comenzado a mover. "Observa con atención, Drachen. Nuestra comunicación podría cortarse en cualquier momento. La neblina es para bloquear toda clase de magia, así que bajo ninguna circunstancia entres allí. Ni Azir, ni yo hemos podido pasar a través de esta"
Reconocí el lugar como la enfermería, di un grito silencioso dentro de mi mente al ver que había sangre en el piso y Nasus desvió la vista.
"Esto ha sido un ataque bien planificado y estamos a merced del enemigo. Todos los campeones nos encontramos bien...Pero lamentablemente no puedo decir lo mismo de los invocadores"
"¿Hay...muertos?"
"No precisamente. Míralo por ti misma" Nasus volteó su cabeza y con horror me di cuenta de que un invocador estaba atado de pies y manos a una de las camas gritando como si hubiese enloquecido. De pronto sentí una punzada de dolor en la cabeza y me empujó hacia atrás, dejé de escuchar a Nasus y terminé por perderme en la oscuridad. Sentí al voz de Sivir llamándome a lo lejos e intenté abrir los ojos, pero algo no me dejaba volver a la realidad.
Desperté. Di una gran bocanada de aire y sentí que toda mi cara estaba mojada. Nami agitaba su bastón mientras sentía que la doncella de la batalla me daba suaves golpes en la cara e intentaba hacer que me reincorporara.
—El agua siempre funciona—Dijo Sivir y me di cuenta que me estaba sosteniendo, al parecer me había caído de espaldas. Kayle me entregó una toalla y me sequé. El salón seguía en silencio, como si estuviesen esperando que les contara lo más pronto posible que había sucedido. Aún mareada, les expliqué lo que me había contado Nasus, la indicación de que no pasáramos por la niebla y sobre el invocador.
Los susurros volvieron a escucharse y Kayle de inmediato trajo el silencio de vuelta al golpear el piso con su espada. Me senté en una silla con la ayuda de Sivir y aunque el mundo me seguía dando vueltas, deseaba seguir en la Asamblea.
—Necesitamos sugerencias. Cualquiera con alguna solución, levante la mano—Dijo Kayle y nadie respondió por un buen rato, hasta que Malzahar flotó hasta el centro mientras una de sus mascotas lo seguía.
—Tengo la solución—Malzahar se aclaró la garganta—Podemos llegar a través de portales del Vacío, pero dudo que los mortales como ustedes puedan aguantarlo—
Viajar a través de una dimensión desconocida llena de criaturas capaces de devorarnos y hacernos tener la peor muerte que podíamos imaginar no era tentador para nadie. Pero era una buena idea considerando las circunstancias.
—¿Alguna otra sugerencia?—Preguntó Kayle y nadie le respondió durante un largo e incómodo silencio—Puedo utilizar mi Intervención para que nos movamos a través del Vacío sin que nos veamos afectados. Sin embargo estoy limitada a usarla en cinco seres a la vez durante unos minutos—
Recordé lo que Nasus me había dicho sobre las limitaciones de la Grieta, seguramente si Kayle hubiese podido hacer algo como eso en los campos de Justicia se hubiese convertido en un bloqueo permanente.
—Les recuerdo que la invocadora aquí presente debe acompañarnos. Así que solo han de venir cuatro más—
—¿Yo?—Balbuceé y antes de que pudiese decir algo, sentí la mirada de Kayle advirtiéndome que su decisión era irrefutable.
—Por el honor de Demacia, los acompañaré—Dijo Jarvan IV mientras daba un paso adelante y se acomodaba su casco.
—No—De pronto Kayle volvió a golpear el piso—Esto será al igual que en los campos de justicia. La invocadora aquí presente eligirá a los campeones—
Sentí un malestar en el estómago al notar que nuevamente estaba en una situación incómoda. Negué con la cabeza y me mordí los labios, esto no era como ir y elegir con quién quería practicar ¡Estábamos hablando de armar un grupo de rescate! Sin embargo al fijar mi vista en los otros campeones, pude notar que todos estaban igual de ansiosos por ir a la batalla. No podía comenzar a hacer despliegue de mi inseguridad en un momento como ese.
"Confía en ti" Repetí las palabras que Nasus solía decirme y me levanté de la silla temblando de pies a cabeza.
—Yo...Yo...—Sivir me dio un pequeño golpe en la espalda como si me obligase a caminar al centro y Kayle me hizo un gesto para que levantara la voz—No sabemos si la Academia volverá a la normalidad y...y...Entiendo que deben estar preocupados por sus seres queridos...Así que podrían ir cuatro facciones diferentes. Freljord, Piltover, Ionia y Shurima. Yo...—
Fijé mi vista en la multitud y noté que varios de ellos asentían, la mayoría de los campeones pertenecientes a la facción de Noxus comenzaron a retirarse. En parte lo comprendía, ellos se preocupaban por la Academia, no por la gente que se encontraba allí adentro.
—Me gustaría que fueran Ashe, Kennen, Vi y...Sivir—
Agaché la vista, sintiendo que el peso de la responsabilidad era demasiado para mí.
—¿Alguna objeción?— Preguntó Kayle.
—Me parece que voy a tener que seguir siendo tu niñera ¿Eh, Drachen?— Sivir avanzó un paso adelante y se colocó a mi lado—Le cobraré a Azir su rescate y compartiré un cuarto del botín contigo—
—¡Vamos a romper algunas caras!—Exclamó Vi y pude escuchar a Caitlyn decirle que tuviese cuidado y no hiciese nada estúpido, ni fuera de la Ley.
Kennen se acercó de manera silenciosa y asintió, al parecer era una especie de saludo; así que me limité a devolver el gesto.
—Gracias por permitirme ir a rescatar a mi amigo, invocadora— Levanté la vista y pude ver que Ashe sonreía de manera amigable.
La idea del equipo era la siguiente: Que no nos alcanzaran. Coen Sivir podríamos correr en caso de que las cosas se pusieran feas, Ashe se encargaría de relentizar absolutamente todo, Kennen de aturdir y Vi sería buena para el combate cuerpo a cuerpo.
—Partiremos de inmediato. Vayan por todo lo que necesiten y procederemos a entrar en el Vacío— Dijo Kayle dando por finalizada la Asamblea y sus ojos se posaron sobre Malzahar—Espero que no planees nada en nuestra contra, profeta del Vacío—
—Por supuesto que no—Respondió este riéndose y bajándose la capucha que cubría su rostro para mostrar una amplia sonrisa—Después de todo, el destino de todos ustedes es morir cuando las criaturas del Vacío sean liberadas en este mundo. Además de eso...—
Malzahar se acercó a mí y de pronto recordé algo. Algo que le había prometido a Nasus.
—Siento curiosidad por las cosas que el Vacío deseará mostrarle a una invocadora con la habilidad de "ver"—
Había prometido mantenerme lejos de los portales del Vacío.
Notas de la autora: ¡Feliz Año Nuevo! Un poco atrasado, pero al intención es lo que vale. Finalmente egresé de la universidad y soy un alma libre que puede dedicarse a escribir. Muchísimas gracias por sus lindos mensajes deseando que me fuera bien y que les gusta mucho este fic ¡Me hacen muy feliz! Esta historia no sería nada sin su apoyo, creánme que ustedes han sido un gran impulso para seguir escribiendo.
Saludos a todos, un gran abrazo y nos vemos en el próximo capítulo.
