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—Ni siquiera se te ocurra mirar hacia atrás—Me advirtió Kayle apenas el gruñido de aquellas abominaciones se convirtió en un poderoso rugido. Al parecer, Kayle y Malzahar podían ver mucho mejor que yo en la oscuridad y me dejaba guiar por ellos. Existían cosas injustas en la vida y una de ellas era tener que seguirle el ritmo a dos seres que volaban por los aires. Los pasillos de la Academia de Guerra eran lo suficientemente grandes para permitirle a Kayle desplegar sus alas. El olor a podrido y a sangre me parecía nauseabundo.
Me tropecé con un bulto y caí de bruces al piso, cubrí mi cara con mi antebrazo para no quedarme sin dientes. Kayle se detuvo de inmediato haciendo que sus pies tocaron el suelo, se acercó hacia a mí y me ayudó a levantarme. Le agradecí mientras intentaba ponerme de pie, sin embargo fue imposible disimular la expresión de dolor que se dibujó en mi rostro.
—No puedo usar mi magia—Dijo Kayle mirándome y por primera vez desde el campamento sentí que su tono de voz reflejaba cierta preocupación. La cosa que estaba en el piso pareció cobrar vida y emitió un chillido lanzándose directamente hacia mí. Kayle lo partió en dos sin siquiera darle la oportunidad de que terminara su ataque, aunque no pudiera usar su magia, su espada seguía siendo aterradora.
Me limpié la cara con la mano e hice un gesto de asco al notar que me había ensuciado con su sangre, la peor parte era que aún estaba cálida. El aroma era tan repugnante que sentí ganas de vomitar, había sido demasiada acción para una pobre ratona de biblioteca como yo. Me tambaleé y busqué el equilibrio abriendo mis brazos.
Los chillidos habían cesado, pero no podía evitar sentir la misma sensación que en el Vacío: Nos estaban acechando, incluso cuando no podíamos ver nada cerca.
—Si te largas a llorar, te golpearé en la cara—Advirtió Kayle mirándome fijamente y negué con la cabeza. Preferiría aguantarme el lloriqueo antes de recibir un puñetazo de ese calibre—Estoy comenzando a pensar que no puedo usar mi magia por influencia de este lugar...Normalmente no tardo tanto en recuperarme después de usar mi Intervención por tiempo extendido—
—No eres la única. Este lugar nos está afectando—Dijo Malzahar y me sorprendí al escucharlo integrarse a la conversación. Intenté acercarme a él en la oscuridad, mi vista se estaba acostumbrando a la falta de luz, el Profeta se llevó una mano a la cabeza mientras dejaba de flotar y se sentaba en el piso.
— ¿Te ayudo?—Pregunté y él lanzó una risa despectiva.
—Estaré más seguro caminando por mí mismo, gracias—
"Hijo de..." Pensé amargamente y escuché como la respiración de Malzahar se aceleraba, la situación se volvía aún más complicada al no poder ver con claridad la expresión de su rostro. No me agradaba, pero él era el único que podía sacarnos de ese lugar.
—Tenemos que mantenernos en movimiento—Kayle colocó una de sus manos en mi hombro—Invocadora, ayuda al Profeta del Vacío. Necesito tener mis manos libres para protegernos de esas cosas—
—Vale—Asentí de malas ganas mientras extendía una de mis manos para ofrecerle mi ayuda al Profeta del Vacío. Él pareció dudar por unos instantes y le sonreí de manera forzada, aún cuando no podía verme—Solo hasta que encontremos a Kog'maw—
Para mi sorpresa, Malzahar tomó mi mano.
Y en ese instante, me arrepentí de haberlo hecho.
Las voces, los gritos, las imágenes, el dolor. Todo fue una secuencia demasiado rápida como para entender, de manera instintiva alejé mi mano del Profeta y aún así, pude escuchar lo que parecía ser parte de una conversación.
"Hay que hacer pequeños sacrificios para preservar la paz. Después de todo ¿Acaso no decidieron convertirse en invocadores por eso?"
—¿Vas a volver a negarme que tienes la capacidad de "ver"?—Preguntó Malzahar y lo miré, sintiendo que nunca, nunca sería buena mintiendo. Él volvió a soltar una risa y se levantó por su cuenta.
—¿Qué...fue eso?—Mi voz era apenas un susurro, había sido demasiado rápido como para darme cuenta de que seguía en el mundo real. Esta vez no había caído dormida y agradecía que no hubiese ocurrido, pero las preguntas eran demasiadas como para decirlas todas en voz alta. Sin duda alguna había estado cerca de saber la verdad que se escondía detrás de los invocadores que fallaban.
—Lo que este lugar nos quiere mostrar—Dijo como si estuviese diciendo algo obvio—Por lo general, escucho solo las voces del Vacío y cierro mi mente hacia todas las demás... Pero las de este sitio son lo bastante fuertes como para no poder ignorarlas. Si no las escuchas es porque están concentrándose en mí, apenas se aburran comenzarán a jugar con tu mente—
En esos momentos, no sabía si pedir disculpas o intentar decir algo positivo. Existían protagonistas que en estas situaciones sonreían y decían "¡Podemos lograrlo!", gracias a su valor y coraje seguían adelante sin temor a lo que vendría. En cambio, yo apenas y podía mantenerme en pie. Kayle dejó escapar un suspiro cansado y se acercó al Profeta del Vacío.
—Debemos mantenernos en movimiento, así que de momento caminaremos—Nos ordenó colocándose en frente de nosotros y comenzamos en silencio el recorrido camino a la enfermería. Ninguno de nosotros hablaba y por mi parte, me aseguraba de no tocar al Malzahar para mantenerme lejos de las visiones. De vez en cuando, el Profeta se detenía por unos segundos, tomaba aire mientras se masajeaba el cuello y continuaba.
—¿Tus visiones siempre fueron así de fuertes?—Pregunté intentando distraerlo de las voces, pero algo me decía que no sería de mucha utilidad. De seguro se sentía fastidiado por estar caminando luego de tantos años flotando.
—Cuando era niño—Para mi sorpresa Malzahar respondió. Conocía en parte la historia del Profeta del Vacío, pero siempre era mucho mejor escuchar la versión de los labios del campeón. Incluso si este estaba loco y quería abrir un portal para que nos tragaran abominaciones de otra dimensión—El pasado y el futuro eran voces que estaban siempre a mi lado, sobretodo en mis sueños. Desperdiciaba mi talento en ayudar a los estúpidos humanos de mi aldea hasta que me dieron la espalda. Tenía ocho años cuando las voces del Vacío comenzaron a guiarme. Durante las noches ellas eran las que me decían lo que tenía que hacer y me explicaban las cosas que no entendía, pasaba la mayor parte de mi tiempo en el mundo de los sueños, en otras palabras, durmiendo—
De pronto sentí algo extraño, algo parecido a lo que me había ocurrido con Nasus cuando me había hablado sobre su propia inseguridad. Malzahar había sido abandonado y juzgado por sus pares, pero había encontrado refugio en un lugar (irónicamente desolado) y había escapado de la realidad. Bueno, también habíamos compartido el gusto por dormir en algún punto de su vida.
—Y antes de que preguntes, cuando tuve catorce años escapé de mi hogar. Los humanos que alguna vez llamé padres estaban dispuestos a llevarme a Ionia para que me "curaran", sin embargo ellos no entendían que yo solo estaba intentando mostrarles la verdad. Escapé al desierto con lo que llevaba puesto y busqué la ciudad perdida de Icathia, donde las criaturas del Vacío me convirtieron en su Profeta—
Nunca me había imaginado que la razón por la cual él había terminado abandonado todo era por huir de sus padres. O mejor dicho, del destino que le esperaba en Ionia ¿Hubiese sido posible quitar las voces de su cabeza? El Vacío se había convertido en el hogar de Malzahar cuando todos le habían dado la espalda y no tenía sentido intentar hacer volver a alguien que ya habías dejado atrás.
—¿No te arrepientes?—Pregunté y él soltó una risa divertida, como si la respuesta fuese demasiado obvia.
—Este es mi destino y me encargaré de cumplirlo hasta el final—
Kayle se mantuvo en silencio. No sabía si era porque estaba asegurándose de que nada nos siguiera o simplemente porque le parecía que nuestra pequeña conversación era aburrida. De pronto ella se detuvo en seco y al hacerlo, me topé con una de sus alas.
—Llegamos—Dijo Kayle y su voz seguía tan imponente como siempre, mas podía sentir algo cálido en sus palabras, como si ella también hubiese recuperado al esperanza en que lo lograríamos. Caminamos hasta la puerta blanca (la única en toda la Academia de Guerra de ese color era la enfermería) y Kayle al tocar el pomo hizo una mueca—Tiene una barrera, supongo que es para evitar que entren las criaturas que vimos antes—
—Nasus ¿Estás ahí?—Pregunté alzando un poco la voz, pero no lo suficiente como para decir que estaba gritando.
—¿Drachen?—Ni siquiera había terminado de decir mi nombre y ya estaba sonriendo como no lo había hecho hace días al sentir la voz del Curador de las Arenas desde el otro lado—¿Eres tú realmente?—
—Con esas cosas ahí dudo que quieras confiar de inmediato en lo que te digo—Pensé en voz alta y apoyé mi cabeza en la puerta. Iba a tener que demostrarle que era yo a través de la sincronización. Cerré los ojos un momento e intenté alcanzar su mente una vez más.
"¿Con esto es suficiente?" Pregunté y vi la puerta desde el otro lado a través de sus ojos, debido a que la distancia era tan corta ni siquiera me había tomado un par de segundos hacerlo.
"Ahora no me queda la menor duda" Nasus acercó su mano al pomo y lentamente lo giró, hasta que la puerta se abrió y me vi a mí misma de pie. Dejé de ver a través del Ascendido y me concentré en él, en sus ojos azules que incluso la Muerte había deseado arrancar.
En ese preciso momento, no me importó el dolor que sentía en todo el cuerpo o el cansancio luego de horas caminando: absolutamente todo había valido la pena. Mi mente se quedó en blanco dejándome llevar por la felicidad que me inundaba. Sentí como las lágrimas comenzaban a asomarse y mis mejillas se tornaban rojas, pese a que intentaba con todas mis fuerzas no parecer una niña llorona...Yo quería sonreír triunfal y decirle que gracias a él había sido capaz de hacer cosas imposibles. Pero no, las emociones me habían traicionado y mis brazos se habían movido solos para rodear su cuello como si buscaran una prueba real de que era él y no una ilusión.
Esperé que me alejara, incluso si me hubiese regañado por tener una reacción tan infantil como aquella no lo hubiese culpado. Pero Nasus solo se limitó a colocar su mano por detrás de mi cabeza para luego devolverme el abrazo de manera torpe, como si de verdad le costara trabajo realizar una acción tan humana.
De pronto el peso del mundo se hizo demasiado grande para mis hombros. Había cruzado el desierto de Shurima, había sobrevivido al Vacío e incluso había cruzado la Academia de Guerra llena de criaturas extrañas. Pero no había llorado en ningún momento y había seguido adelante, alguien tan estúpida e inútil como yo había logrado por primera vez en su vida hacer algo de lo que se sentía orgullosa. Por un pequeño período de tiempo lloré en silencio.
—Tuve tanto miedo...—Balbuceé apenas me separé de él y me limpié los ojos.
—Lo lograste ¿No es eso lo importante?—Dijo Nasus dándome suaves golpes en la cabeza y haciéndome una seña para que nos moviésemos al interior de la enfermería, Kayle y Malzahar ya estaban dentro de la habitación. Para mi sorpresa, el lugar estaba mejor iluminado que la Academia de Guerra y se notaba que habían arreglado todo para tener un improvisado refugio, aunque me parecía que era muchísimo más grande de lo que recordaba. Había una puerta en la parte derecha que llevaba a la otra sección de la enfermería. Comencé a buscar a Azir con la mirada y sonreí al ver su silueta acercándose a nosotros. También estaban Ezreal, Soraka, Braum y Shen; no había rastros de Morgana, Kog'maw o Thresh.
—Saludos, Drachenblut—Habló el Emperador y de inmediato formuló la pregunta que yo ya había imaginado que haría—¿Como se encuentra Shurima?—
—Sivir y yo la dejamos hace un par de días, pero todo seguía intacto y ninguna de las nuevas construcciones se derrumbó—Respondí imitando las palabras que Sivir me había enseñado mientras viajábamos por el desierto. Nuestro pacto era decir que todo estaba en perfectas condiciones incluso si no teníamos certeza de aquello.
—El glorioso imperio de Shurima se mantiene incluso en la ausencia temporal de su Emperador—Dijo Azir alzando una mano y pude notar que su tono de voz era tan entusiasmado como siempre—¿Qué hay de Sivir?—
—Ella y yo cruzamos el desierto...Pero nos separamos antes de entrar al Vacío y ella está bien, solo estaba preocupada por ustedes—
—Me es grato saber que se encuentra bien—Azir se escuchaba animado, incluso en una situación tan complicada como esa.
—¿El Vacío?—Preguntó Nasus mirándome fijamente y apenas abrí la boca para responderle, Kayle hizo una seña con su mano para hablar.
—Para rescatarlos nuestra única opción era utilizar los portales del Vacío. Éramos un grupo más grande, pero tuvimos dificultades cuando la niebla comenzó a expandirse minutos antes de iniciar la misión—Explicó y Nasus se llevó la mano al mentón, estudiando la situación.
De pronto vi que algo se acercaba a nosotros rápidamente, algo con cuatro patas que babeaba como si no hubiese un mañana y se tambaleaba como si su felicidad no le dejase concentrarse. Malzahar se agachó para acariciar a Kog'maw y por primera vez, pensé que se veían adorables.
—Malzahar...yo extrañar—Moduló apenas Kog'maw y el Profeta del Vacío sacó de su bolsillo una pequeña bolsa para alimentarlo.
—¿Como es que no se comió a nadie?—Pregunté mientras veía como Kog'maw se movía alrededor de Malzahar y le hacía pequeños trucos.
—¿Puedes notar la falta de muebles?—Señaló Azir y solté una risa incómoda, eso explicaba el porqué la enfermería me parecía más grande—Y también se comió a las cosas...de allá afuera—
Eso comprobaba que Kog'maw era efectivamente la Boca del Vacío, solo él podría haberse alimentado de las atrocidades que se encontraban deambulando por la Academia de Guerra.
—Lamento tener que interrumpirlos—Dijo Kayle y supe que ya nos había dado suficiente espacio para nuestros reencuentros—¿Podrías darnos un resumen de toda la situación, Curador de las Arenas?—
Nasus asintió y nos señaló el piso donde habían almohadas para que tomásemos asiento. Algo me decía que de haber tardado un poco más, aquello también hubiese perecido bajo el apetito de Kog'maw. Formamos un círculo y Braum se acercó hacia mí dedicándome una amplia sonrisa mientras me entregaba una lata abierta de frutas en conserva y un vaso de agua.
—Supongo que has de estar hambrienta, invocadora—Habló con su acento característico y me palmeó la espalda—No es mucho, pero espero te ayude a recuperar fuerzas. Mi madre siempre decía lo importante que era alimentarse bien—
—Gracias—Dije tomando la lata y comencé a comer mientras mi mirada se paseaba por los campeones que estaban allí. Kog'maw se había sentado en las piernas de Malzahar para que lo acariciara. Era extraño verlos a todos en el piso, sobretodo a los Ascendidos. Nasus comenzó a explicar apenas todos nos acomodamos.
—Los invocadores se quejaban de que "algo" no los dejaba dormir en las noches. Al principio se creyó que el campeón Nocturne estaba haciéndoles bromas, mas al ver que no era así...Las cosas se volvieron aún más confusas. Soraka y yo fuimos convocados por la Academia de Guerra para ayudarlos. Con el paso de los días nos dimos cuenta de que la salud mental de los invocadores solo decaía, se tornaban violentos y hablaban sobre "estar enfermos desde hace mucho"—
La habitación se quedó en silencio por un par de segundos, Nasus se llevó la mano al mentón como era su costumbre cuando estaba pensando en las palabras correctas. Soraka alzó una mano pidiendo la palabra y al recibir un asentimiento por parte de él, continuó.
—Nasus y yo logramos hacer que algunos invocadores pudiesen comunicarse con nosotros a través de la magia de sanación. Todos ellos hablaban sobre la "enfermedad" y que "no deseaban ser llevados al subterráneo". Algunos lloraban y suplicaban por sus vidas pidiendo sus nombres de vuelta. Le pedimos explicaciones a la Academia de Guerra y registros sobre los invocadores. Pero esta decidió transportarlos a otra instalación diciendo que este asunto podía afectar la paz del mundo. Al intentar mover a uno de los invocadores de su cama, este comenzó a reírse diciendo que absolutamente nadie podría salir de ahí. Luego de eso, comenzaron a aparecer las abominaciones que están rondando por todo el edificio y atacaron a todos los que se encontraban cerca. Minutos después, ninguno de nosotros podía usar su magia y al intentar forzarla terminábamos exhaustos. Se cortó toda comunicación con el exterior, nosotros decidimos que lo mejor era quedarse en la enfermería para ayudar a los invocadores que aún estaban allí—
—¿Aún estaban allí?—Repitió Kayle al notar que Soraka se había detenido en su relato.
—A lo que me refiero es que... —Siguió la campeona—Muchos de los invocadores que estaban en la enfermería desaparecieron de nuestra vista. No sabemos qué les ocurrió. A las pocas horas de asegurar la enfermería como nuestro refugio, comenzamos a establecer horarios para buscar a los afectados que se encontraban repartidos por la Academia de Guerra. Thresh y Morgana dijeron que estarían bien por su cuenta y decidieron separarse del grupo—
Tragué saliva. Demasiada información. Mi estómago se retorcía de mil formas distintas y tuve que dejar la lata a un lado intentando no vomitar.
—Tengo una pregunta—Dije levantando la vista y observando a Nasus—Cuando nos sincronizamos, me dijiste que todos los campeones estaban bien, pero no podías decir lo mismo de los invocadores...—
—Drachen...En este momento, los únicos invocadores vivos son aquellos que están en misiones, en clases extras y los que están en la habitación del otro lado de la puerta para mantenerlos aislados. Quizás no pudiste ver nada camino hacia acá debido a la oscuridad, pero todo el edificio está lleno de cadáveres. Fue una horrible masacre—
Notas de la autora: ¡Al fin han vuelto Nasus y Azir! Los extrañé muchísimo, sobretodo a nuestro querido perro. Les contaré la trágica historia que hay detrás este capítulo que iba a ser publicado hace dos semanas. Resulta ser que estaba escribiendo muy motivada (llevaba casi dos mil palabras) y de pronto...Se cortó la luz. Puedo decirles que lloré sobre mi notebook unas tres horas, pero me gustó mucho como quedó esta versión, así que valió la pena haber perdido todo el trabajo. Supongo.
Saludos desde el más allá y nos vemos en el próximo capítulo.
