Disclaimer: League of Legends es propiedad de Riot Games.


Estaba comenzando a desesperarme. Estaba atrapada dentro de mi propio cuerpo y este era controlado por el sujeto que se hacía llamar Reiter. Por más que intentaba moverme a mi voluntad era inútil. Simplemente la realidad parecía haberse vuelto demasiado pesada para mí. Sentía algo parecido a estar hundiéndome en el mar, como si el sueño hubiese deseado arrastrarme hasta las profundidades. En vano intentaba mantenerme a flote, después de todo no había llegado tan lejos para terminar así ¿Verdad?

Abrí los ojos y me encontré en lo que parecía ser una mazmorra. Rápidamente los recuerdos de aquel lugar cobraron vida en mi memoria, no era la primera vez que estaba allí. Ya hace algunas semanas atrás el albino había vuelto de mi vida una serie de eventos desafortunados.

—¿Reiter finalmente lo logró?—Dijo una voz detrás de mí y di un salto al creer que estaba sola emitiendo un chillido. Un alto chico castaño sonreía amigablemente desde el otro extremo de la mazmorra. Su forma de vestir extraña: un elegante traje negro con un sombrero de copa decorando su cabeza y sus manos estaban enguantadas—Lo siento, no pretendía asustarte—

De forma instintiva me alejé del sujeto y negué con la cabeza.

—¿Donde estoy?—Pregunté intentando que el temblor en mi voz no fuese tan notorio.

—Podríamos definir esto como el lugar donde tu mente viaja cuando estás durmiendo. En estos momentos lo poco que te queda de consciencia se está materializando en este sitio para mantenerse a flote—Explicó tranquilamente mientras se acomodaba el sombrero de copa y luego levantaba el dedo índice como si con eso estuviese captando mi atención—Por lo visto Reiter se ha salido con la suya, es una lástima—

Reiter. Ese era el nombre de quién estaba controlando mi cuerpo en el mundo real, el albino de ojos dorados. Aunque definirlo de aquella manera extraño considerando que ya no tenía esos rasgos.

—Tengo demasiadas preguntas—Dije chasqueando la lengua ante la frustración, estaba atrapada dentro de mis propios sueños con un sujeto que estaba vestido como un piltoveriano del siglo pasado—Pero tengo que volver, eso es lo más importante ¿Sabes algún modo de escapar de aquí?—

—No hay forma de que puedas salir de aquí por tus medios. Es como si estuvieses encerrada en un cuarto donde Reiter ha puesto llave y tú no puedes acceder a ella de ninguna forma—

Aquella respuesta no me servía. No tenía tiempo que perder. Golpeé e intenté mover los barrotes por mi cuenta, incluso había pensado en morderlos mas me detuve al notar que la mirada del castaño estaba fija en mí. Negó con la cabeza y caminó hasta los barrotes. Mantuvo su vista fija en mí y sin siquiera titubear traspasó los barrotes, como si se tratase de un fantasma.

—¿¡Como hiciste eso!?—Grité intentando hacer lo mismo, pero eran sólidos al tocarlos y la separación que había entre las rejas era demasiado pequeña como para que mi estado físico me permitiese pasar.

—Deberías estar agradecida. El que no puedas pasar por ahí significa que aún tienes un cuerpo físico al cual volver—Respondió calmadamente y luego volvió a traspasar los barrotes para colocarse a mi lado—Supongo que tenemos un tiempo para hablar considerando que no puedes salir de aquí—

Tenía razón. Dejé de lado mi fallido intento por escapar y me volteé para observar mejor al castaño.

—No tengo un nombre, pero puedes referirte a mi como Drachenblut—Dije repitiendo el típico saludo de los invocadores.

—Que coincidencia—El castaño se quitó el sombrero de copa y luego hizo una extraña reverencia—Yo tampoco tengo la posesión de un nombre, pero puedes llamarme Dolcetto. Es un placer conocerte, Drachenblut—

Un invocador. Ya estaba comenzando a sentir escalofríos cada vez que alguien decía que no recordaba su nombre, pero al menos este no se reía como loco o me apuñalaba en el ojo.

—¿Qué haces aquí? Quiero decir... ¿No eres una alucinación, cierto?—Pregunté y Dolcetto se volvió a enderezar mientras dedicaba una mirada perdida a la celda, como si hubiese querido evadir la pregunta.

—No soy una alucinación—Respondió finalmente y se alzó de hombros—Aquí está la respuesta que tanto tiempo buscaste. Soy lo que ustedes llamarían un invocador que falló, alguien que no cumplió los requisitos de la Liga de Leyendas—

Me paralicé. Incluso si no estaba en mi cuerpo físico, podía sentir perfectamente como mi piel se erizaba y el miedo comenzaba a invadirme. La verdad que tanto tiempo había perseguido parecía estar demasiado cerca de mí, en cualquier momento podría desvanecerse. Pero por alguna razón algo dentro de mí gritaba que no deseaba saberlo; que por primera vez era mejor dejar la curiosidad de lado.

—Estás pálida, invocadora. Es sorprendente como nuestras consciencias se aferran tanto a lo físico que pueden recrearlo en una dimensión abstracta—Dolcetto hablaba con tanta tranquilidad que solo podía abrir los ojos e intentar resistir el impulso de interrumpirlo—Ser un invocador es más difícil de lo que muchos creen. Pasamos horas perfeccionándonos para combatir en el nombre de otros creyendo que es lo correcto—

Eso era cierto. Nos habíamos unido a la Liga de Leyendas diciendo que así evitaríamos las guerras y ayudar a construir un mundo mejor. O al menos yo creía que era así.

—Sin embargo... Tú y yo sabemos perfectamente que eso es una mentira—Volvió a hablar y esta vez se acomodó su sombrero de copa—Nos decimos a nosotros mismos que anhelamos la paz cuando en realidad solo somos niños pequeños que huyen de su hogar y buscan solucionar problemas más grandes para olvidarnos de que existimos—

Algo dentro de mí se horrorizó al escucharlo.

—Te equivocas. Nosotros... Yo no...—Dije intentando que me voz se escuchara firme y segura. Dolcetto volvió a sonreír mientras negaba con la cabeza y sus ojos me miraban con lástima.

—Todos los invocadores somos personas que huimos de nosotros mismos. Por esa razón es tan fácil quitarnos el nombre, en el fondo nosotros solo deseamos deshacernos de el ¿O acaso tú eres diferente? Dime que tenías una vida perfecta que abandonaste en el nombre de la paz. Dime que tú no utilizas la Liga de Leyendas como un escape e intentaré creerte—

—Yo no...—Agaché la cabeza y comencé a olvidarme incluso de como hablar. Evadí la mirada acusadora de Dolcetto y sentí un vacío, quería decirle que yo no había huido, que nunca había utilizado la Liga de Leyendas de una forma egoísta. Pero las palabras se quedaron atoradas en mi garganta y no salieron.

—En el fondo, sabes que tengo razón. Pero no es necesario que lo admitas en voz alta, después de todo no es como si fueses la única—De pronto Dolcetto colocó su mano sobre mi cabeza y me revolvió el cabello, de forma casi instintiva di un paso atrás. Él dio un suspiro cansado, como si hubiese sabido de antemano que iba a hacer aquello—Por alguna razón todos los invocadores sabemos que no deseamos fallar. No tenemos idea de porqué, después de todo ¿Recuerdas a algún invocador que haya fallado?—

—No—Respondí negando con la cabeza y de pronto el castaño soltó una risa.

—No puedes recordarnos. Simplemente porque estamos borrados de tu memoria, Drachenblut. De la tuya y de todos aquellos que se encuentran en la Liga de Leyendas, incluyendo a los campeones—

Abrí los ojos sorprendida, como si con aquello fuese a tener mejor visión para identificar quién era. Jamás en mi vida había visto a aquel sujeto, ni siquiera su nombre se me hacía familiar. Pero lo que decía tenía sentido, tanto sentido que las preguntas en mi cabeza parecían haber dejado de bailar y por primera vez me parecía estar tanteando el terreno de la verdad.

—¿Te conozco?—Pregunté ladeando la cabeza.

—Quién sabe—Evadió mi pregunta y luego se alzó de hombros—Pero lo importante es que entiendas lo que está ocurriendo. Esto es el principio del final, Drachenblut. Y me temo que si Nasus no encuentra la forma de acabar con la posesión de Reiter; la débil "paz" que ha creado la Liga de Leyendas se convertirá en una guerra sin procedentes—

—¿Tú conoces a ese invocador?—

—Él también es un invocador que no cumplió con las expectativas de la Liga de Leyendas. Reiter fue considerado fallido al involucrarse con la Magia de Sangre, así que fue borrado al igual que yo. No solo aquellos con bajo desempeño son considerados peligrosos, también los que hacen muchas preguntas o los que no pueden controlar sus poderes—Es por eso que existe un grupo de personas que desea la destrucción de la Liga de Leyendas. Sobretodo aquellos invocadores que han descubierto la "verdad"—

Dolcetto hizo una pausa antes de continuar como si estuviese repasando en su cabeza los últimos detalles.

—Nuestra magia va más allá de lo que nos han enseñado. Todos sabemos que la magia elige a sus usuarios. Esta puede venir a nosotros cuando somos apenas niños o ya adultos mayores. Un invocador se distingue de un mago promedio porque puede adaptarse a cualquier tipo de técnica. Somos capaces de sincronizarnos con mentes que no son las nuestras. La magia de los invocadores consiste en adaptarse en a la de alguien más para obtener los mejores resultados posibles. Pero... eso solo es el inicio. Cuando nuestra magia se sale de control podemos crear cosas maravillosas, maravillosamente horribles. Es por eso que la Liga de Leyendas tiene mucho cuidado con aquellos invocadores que quizás no puedan dominarse. Su magia podría comenzar a crear demonios, criaturas horrendas, quizás hasta dioses. Quién sabe. No hay límite para lo que podemos lograr. La Academia de Guerra es una prisión, no un centro educativo, querida Drachenblut—

Era demasiada información para mí. El lugar que había considerado prácticamente mi hogar en realidad solo nos había utilizado ¿O era al revés? Parecíamos fichas del tablero que ya ni siquiera merecían estar en el juego. Reiter había necesitado algo más que una simple revuelta para hacer que los campeones y los Altos Mandos se viesen en problemas.

—Espera... ¿Las cosas horrendas que caminaban por la Academia de Guerra las crearon los invocadores?—Un escalofrío recorrió mi espalda e incluso tuve que abrazarme a mí misma al recordar como Kayle me había salvado de uno cortándolo a la mitad.

Bajé la vista a mis manos sintiendo temor de lo que la magia podía crear. Monstruos, demonios, fantasmas ¿En serio eramos capaces de hacer tales atrocidades con solo perder el control? ¿Acaso yo también podía perderme? Entonces pensé en cuando me había faltado el aire y me costaba respirar. De seguro muchos invocadores habían caído víctimas del pánico también, pero ellos no habían tenido a alguien cerca que les prometiera que todo iba a ir bien.

—Exactamente. Solo bastó con unos asesinatos para una reacción en cadena. Reiter no tiene un cuerpo físico, pero mucho de sus colaboradores son invocadores que se encontraban en la Liga de Leyendas cuando ocurrió el incidente. La neblina es una barrera que debieron haber creado ellos desde hace meses y solo ahora fue revelada. Su misión era debilitar a los campeones dentro de ella para evitar interrupciones—

—¿Entonces solo facilité el trabajo al venir a ayudar?—Y yo me había sentido tan orgullosa de mí por haber sobrevivido al Vacío. Me mordí el interior de la mejilla ante la frustración, Reiter ahora estaba suelto en el mundo físico.

—Para poseer a un ser humano es necesario que pase una buena cantidad de tiempo. Es una especie de corrupción que te va carcomiendo de a poco, pero Reiter ha debido mostrarse antes de que esta estuviese completa. Se tardó más de lo que pensaba, posiblemente porque Nasus te enseñó a controlar la magia de sangre— Dolcetto se acercó a mí una vez más y me dedicó una débil sonrisa—Reiter ha planeado esto durante años, pero estoy seguro de que el perro es lo suficientemente inteligente para saber qué es lo que tiene que hacer para salvarte—

Hubo silencio durante un par de segundos. Sin embargo lo interrumpí cuando no pude evitar sentir algo extraño en aquel sujeto que se hacía llamar un invocador.

—¿Puedo hacerte otra pregunta?—Dije levantando la mirada y sintiendo que aquello había requerido más valor del que había pensado—¿Cómo es que sabes tanto?—

Dolcetto junto las manos y dio un aplauso, como si hubiese estado esperando que le preguntara eso.

—Muy fácil. Cuando eres un fantasma encerrado en el mundo de los sueños puedes escuchar y ver absolutamente todo, pero no puedes intervenir de forma directa. Además digamos que cuando era un invocador que caminaba por los pasillos de la Academia de Guerra curioseé más de la cuenta, lo que me trajo hasta aquí. La curiosidad mató al gato, pero el gato obtuvo lo que quería—Dolcetto cerró los ojos y negó con la cabeza mientras se alzaba de hombros, restándole importancia al asunto—Ahora depende de ti lo que harás con toda la información que te he entregado una vez que vuelvas a la realidad. Quién sabe, quizás poseerte ha sido el error más grande de Reiter o la mejor idea que ha tenido en toda su vida—

No sabía qué pensar. Dolcetto me había facilitado todo lo que alguna vez había deseado saber, pero había algo raro en su actuar. Alguien como él no podía haber fallado debido a una serie de derrotas, era demasiado, demasiado inteligente como para algo así. Si lo que me decía era la "verdad", Dolcetto había pagado caro todo aquel conocimiento y no parecía arrepentido.

—¿Puedo ayudarte a salir de aquí? Dijiste que los invocadores que fallan son borrados de la memoria de la gente... Pero no sobre qué les sucede exactamente—Pregunté sintiendo que estaba tanteando un terreno peligroso.

De pronto el piso bajo nuestros pies comenzó a temblar y me sostuve de los barrotes para no caer. Una enorme grieta había aparecido en el suelo e intenté alejarme lo más que pude de esta ¿Qué mierda estaba pasando? Tragué saliva al notar que una sombra negra emergía de esta y parecía estar furiosa, era una figura sin ojos, solo con una gran y enorme boca.

—Quizás en otra ocasión hablemos sobre ese tema—Dolcetto abrió los ojos y luego me guiñó uno—Ahora tienes algo más importante de lo que preocuparte ¿Quieres vivir?—

—¡Por supuesto que quiero!—Grité. La pregunta me había parecido estúpida; por supuesto que quería vivir, necesitaba volver a la realidad y decirle a Nasus todo lo que estaba ocurriendo—¡No puedo dejar las cosas así, debo volver!—

Los barrotes de la prisión desaparecieron como si nunca hubiesen estado ahí. Como si el peso de mis palabras hubiesen sido lo suficientemente fuertes para destruir la celda. La sombra se acercó a nosotros y solo pude chillar mientras retrocedía rápidamente.

—Para despertar debes llegar a la superficie antes de que esta realidad termine de destruirse—Dolcetto se mantuvo de pie tranquilamente y pude ver como se interpuso entre la criatura y yo—Esta es solo una de las mascotas de Reiter. Intentaré conseguirte algo de tiempo; el resto queda en tus manos, invocadora—

—Gracias—Fue lo único que pude decir antes de comenzar la loca carrera por salir de aquel lugar.

La celda donde había estado encerrada no estaba tan alejada de la superficie. Pero para llegar a esta era necesario subir por una empinada escalera de piedra, tenía un poco más de tiempo gracias a Dolcetto, aunque los constantes temblores y el hecho de que toda la construcción del edificio se estuviese viniendo abajo no me ayudaba. Evitaba mirar hacia atrás para no caer en el pánico.

—Lo siento Drachen, de verdad lo siento—Escuché la voz de Nasus cerca de mí. Aquello me había dado una renovada energía, iba a decirle que no tenía porqué pedir disculpas. Después de todo gracias a él Reiter no había podido apoderarse completamente de mi ser.

Corrí tan rápido que incluso sentí que me faltaba el aire en una dimensión abstracta como esa. Divisé una puerta al final de la escalera y sin siquiera dudarlo, me abalancé sobre ella para volver a la realidad.


Duele.

El dolor era indescriptible ¿Desde cuando vivir era tan doloroso? Tomé una bocanada de aire que pareció desgarrarme los pulmones, todo estaba tan oscuro que me sentía aterrada. Lo primero que logré mover fueron mis manos y aún sin ver nada, intenté tantear el lugar en el que estaba. De pronto sentí que alguien me acariciaba la mejilla, sabía por el tacto que se trataba de Nasus.

De forma instintiva dirigí mis manos a la suya y quise sonreírle, decirle que dejara de pedir disculpas. Al abrir la boca comencé a tocer, mi garganta estaba seca y alguien rápidamente me acercó un poco de agua mientras levantaban mi cabeza para ayudarme a beber.

—Despacio—Escuché la voz de Soraka y tomé un sorbo de agua que terminó por hacerme tocer nuevamente.

—Duele—Me quejé e intenté moverme, mi cuerpo entero reclamó por el esfuerzo ¿Cuanto tiempo había estado ausente? Escuché a Soraka decirme que me tomara las cosas con calma, que todo iba a estar bien, que había sido una chica muy fuerte y ahora necesitaba reponerme antes de hacer preguntas.

Abrí los ojos y mi visión era mucho más limitada que antes. Moví mis ojos de un lado a otro cuando me di cuenta que algo no estaba bien, el lado derecho de mi rostro se encontraba ardiendo en dolor y sobretodo el lugar donde estaba mi ojo derecho. Tanteé el sitio con mi mano y este estaba cubierto de vendas.

—¿Qué sucedió?—Pregunté y al tocar por encima de mi ojo derecho murmuré una maldición entre dientes alejando mis dedos.

—Era la única forma—Nasus estaba sentado a mi lado y mi vista se desvió a sus garras cubiertas de sangre. Ahora entendía el porqué estaba pidiendo disculpas y a que se refería Dolcetto con lo que había qué hacer para salvarme—Lo siento mucho, Drachen. La única forma de librarte de ese sujeto era dañar lo que te unía a él: tu ojo derecho—


Notas de la autora: Lamento no haber podido actualizar en Mayo. Me encontraba sin trabajo (mi anterior jefe me regañó por estar escribiendo) y tuve que priorizar mi búsqueda laboral. La ventaja es que ahora soy ayudante de una secretaria y puedo escribir tranquila. En recompensa por la espera les traje un capítulo más largo de lo usual.

Disculpen la tardanza, este capítulo tenía tantas ideas y conceptos que necesitaba que todo encajara perfectamente.