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La dura realidad me golpeó ¿En que momento había pensado que podría volver a los días de paz matando minions en biblioteca y comiendo galletitas shurimanas? Suspiré agotada al solo pensar en todas las cosas que vendrían por delante y pese a que estaba ansiosa por saber todos los detalles de lo ocurrido en nuestra ausencia, Azir nos obligó a descansar diciendo que sus labios se mantendrían cerrados hasta el banquete de bienvenida.
Sivir no disimuló su cara de odio al ver que ahora el Ascendido tenía sirvientes a su disposición y cuando una mujer se ofreció a ayudarla con su baño, la Doncella de la Batalla chasqueó la lengua y se marchó.
—Azir ¿Estas personas son esclavos?—Preguntó Nasus y me sorprendió lo directo que había sido.
—Oh no, estimado Nasus. Ellos trabajan para mí y se les paga por sus servicios como a cualquier ciudadano shurimano—Respondió alegremente Azir y pude ver que Nasus suspiraba aliviado—Construiré un nuevo y radiante Imperio sin la sangre de esclavos—
A lo largo de la historia de Shurima los esclavos habían sido la mano de obra barata que había permitido que su poder se expandiese. Sin embargo, Azir había decidido escribir un capítulo completamente nuevo sin los horrores de la esclavitud.
—Me alegra oír eso, Emperador—Dijo el Curador de las Arenas y yo asentí animadamente apoyando lo que él decía. El Ascendido con cabeza de halcón infló su pecho lleno de orgullo—Drachen, puedes darte un baño y luego te cambiaré los vendajes. Ten cuidado de no mojar la herida—
Levanté mi mirada y asentí mientras le sonreía a Nasus, la idea del baño me había agradado más de lo que yo misma me hubiese imaginado. El Curador de las Arenas le indicó a una sirvienta que se acercase y luego le explicó que necesitaba que me ayudara. Ella asintió a lo que él le decía haciendo una reverencia y luego procedió a hacerme una seña para que la siguiese.
Nunca me había imaginado lo maravilloso que podía ser tener un banquete de bienvenida luego de un baño. Nasus había cambiado mis vendajes y había utilizado algunos de sus ungüentos especiales para ayudarme con el dolor. Por primera vez en semanas no sentía el ardor o la comezón de la herida.
Éramos solo cuatro sentados en la mesa, sin embargo había suficiente comida para todo un ejército. Sivir aun parecía algo molesta, sobretodo porque había sido prácticamente arrastrada por Azir hacia el comedor.
—¡Es hora de celebrar el renacer de Shurima!—Azir alzó una copa de vino antes de iniciar el banquete de bienvenida apenas se sentó en la cabecera de la mesa. Sivir se había sentado a su izquierda y Nasus a su derecha—Y por supuesto, también su regreso—
Pese a que no me gustaba el alcohol, me esforcé en beber un poco para acompañar el brindis de Emperador. Se notaba que se había esmerado en ello. Había una gran cantidad de galletitas shurimanas con la forma del Disco Solar, diferentes tipos de pan, ensaladas, sopas y carnes. Ni siquiera había terminado de servirme un bocado cuando Azir colocaba algo más.
—¡Tienes que probar esto, Drachen!—Gritaba con entusiasmo y me era imposible rechazarlo al ver como me observaba ansioso por ver mi reacción—¿Y qué te pareció?—
Cuando ya había probado un poco de plato Azir comenzó a hablar sobre lo maravillosa que era la gastronomía shurimana y la necesidad de que el mundo supiese de ella; y era por eso que debía rehacer su Imperio cuanto antes.
—¿Como vas a hacer eso?—Pregunté mirándolo con curiosidad.
—¡Déjame explicarte el como será el proceso de renacimiento de la gloriosa Shurima!—Respondió Azir rápidamente soltando una risa despreocupada—Lo primero es hacerle sentir a nuestros ciudadanos que son parte del nuevo Imperio de Shurima. Luego de eso, nos encargaremos de comenzar a destinar tierras de cultivo cercanas al río; habilitaremos bodegas para la recolección de alimento en caso de sequía o...—
De pronto sentí un escalofrío recorrerme la espalda al imaginarme a lo que se refería. Nasus y Sivir se miraron el uno al otro y me di cuenta de lo denso que se había tornado el ambiente.
—Una invasión del Vacío que asedie la ciudad—El Curador de las Arenas terminó la oración comenzada por el otro Ascendido y este asintió mientras su tono de voz se volvía más solemne—Supongo que ya es hora de hablar sobre lo sucedido en nuestra ausencia, Azir—
Azir asintió mientras daba un pesado suspiro y se cruzaba de brazos. Al parecer la alegría del banquete de bienvenida se había acabado. Desvíe mi mirada hacia Nasus y pude ver que estaba preocupado, lo supe al notar que su mano izquierda estaba empuñada.
—Después del incidente en la Academia de Guerra decidí regresar a Shurima para asegurarme de que todo estuviese en orden. Y en mi retorno, me encontré con la sorpresa de que algunas personas se habían trasladado de forma definitiva a la ciudad al escuchar los rumores de que la ciudad era un lugar seguro—Explicó Azir.
—¿Pudieron darte información sobre lo que los atacó?—Preguntó Nasus y el Emperador desvió la mirada hacia su copa de vino—No dudo de que sean criaturas del Vacío, sin embargo su comportamiento al parecer cambió debido a la caída de la Liga de Leyendas—
—Del primer grupo atacado, solo logró sobrevivir un niño que no puede pronunciar palabra alguna. Está traumatizado al punto de que ha perdido el habla—Comentó con cierta tristeza el Ascendido con cabeza de halcón—Deberías examinarlo después, quizás puedes hacer algo...aun—
Nasus asintió.
—De los otros sobrevivientes...La mayoría ha perdido algún miembro un brazo, una pierna...Ojos, lenguas, orejas—Relató el Emperador y de forma casi instintiva me llevé la mano al lugar donde alguna vez había estado mi ojo derecho—Los primeros refugiados llegaban en carretas pidiendo auxilio a gritos. Varios de ellos estaban mutilados o heridos de gravedad. Pero el agua en la Fuente de la Vida los ayudó quitándoles las toxinas en su sangre—
—Muchas de las criaturas del Vacío tienen veneno en su saliva. Por lo que si uno de ellos te muerde o hiere, se debe amputar la zona afectada—Me explicó Nasus y pude ver que se veía incómodo al posar su mirada en mí, específicamente mis vendas—De lo contrario se agoniza durante horas debido a una fiebre muy alta mientras se alucina pidiendo a gritos la muerte—
—¿...Q-qué?—No pude evitar que la pregunta escapara de mis labios con terror. Yo había estado en el Vacío y deseaba nunca jamás volver a pasar por algo como eso, solo me había salvado debido a la Intervención de Kayle—Oh Dioses...—
—Los ataques estaban perfectamente coordinados e incluso parecía que las criaturas estaban planeando algo. Cada vez que un grupo de refugiados llegaba a un asentamiento, estos monstruos los seguían; y fue así como varios pueblos pequeños perecieron—Azir habló con ira contenida en su voz, como si se hubiese sentido impotente al no haber estado allí para proteger a las personas.
—Oh mierda—Exclamó Sivir mientras chasqueaba la lengua—¿Estás diciendo que esas cosas son inteligentes?—
—Exactamente, Sivir. He llegado a la conclusión de que las criaturas del Vacío desean apoderarse de Shurima para luego comenzar a expandirse por todo Runaterra—
Nos quedamos en silencio intentando digerir toda la información. Si lo que Azir decía era cierto, no tardaríamos en tener probablemente a las criaturas del Vacío tocando la puerta y asesinando a todos los que estuviesen a su paso.
—En resumen...Debemos prepararnos para una Guerra contra el Vacío—Nasus rompió el silencio repentinamente y me mordí el labio inferior ante la sola idea de tener que enfrentarnos a aquellas horribles criaturas—Debemos tener un ejército entrenado y equipado, no tenemos la disciplina demaciana; pero los soldados shurimanos se caracterizan por su habilidad con el arco y los sables de hoja curva. Podemos iniciar la construcción de torres y el entrenamiento de arqueros dentro de poco...—
—En resumen, nuestras fuerzas consisten en un perro gigante, un pájaro mutante, una tuerta y una mercenaria hasta que sus planes funcionen—Dijo Sivir alzándose de hombros mientras rodaba los ojos—La única cosa que mantiene lejos a los bichos del Vacío es...—
—¡...El Disco Solar de Shurima!—Azir terminó la frase y Sivir asintió como si ya hubiese sabido que la interrumpiría—¡Shurima se alzará de forma gloriosa para hacerle frente al Vacío en esta nueva guerra!—
—Tenemos un par de meses para prepararnos. Quizás hasta un año; podríamos tener tiempo para entrenar magos—Señaló el Curador de las Arenas alzando una mano como si quisiera que prestásemos atención a sus palabras—Solo nos queda un pequeño detalle que Sivir ya mencionó—
—¿Cual?—Pregunté ladeando la cabeza y luego me di cuenta a lo que se refería. No importaba cuantas ideas tuviese Azir, si no lograba que todas las tribus de Shurima se unificaran bajo su mando, las fuerzas del Imperio básicamente se reducían a cuatro. Incluyéndome a mí.
—Es hora de que el Emperador le muestre a su gente el radiante camino a seguir. Shurima será una sola bajo mi mandato y alcanzará la gloria una vez más—Dijo con tanta seguridad que incluso me hizo sentir un poco más relajada.
—Sería bueno que hicieras un anuncio oficial, Azir—Sugirió Nasus—Cuanto antes, mejor—
—Tenía planeado hacerlo cuando ustedes llegasen. Sobretodo a ti, estimado Nasus—
Azir tenía razón, solo hace un par de años se sabía de la existencia del Curador de las Arenas. Pero muchos seguían creyendo que era tan solo un mito. El tener a dos Ascendidos definitivamente le daría esperanzas a la población.
—Muy bien, haremos los preparativos para dar un discurso mañana a primera hora. Espero verlos a todos, incluida a ti, Drachen—
—Por supuesto, Alteza—Dije y él asintió satisfecho por mi respuesta.
—Solo una cosa más—Señaló Azir luego de un pequeño silencio—¿Como está tu ojo?—
—Recuperándose—Respondí e intenté no mirar a Nasus, sabía que de seguro estaría lamentándose—Nasus y Soraka cuidaron muy bien de mí—
Soraka. De pronto sentí una punzada de dolor en el pecho al recordar lo que había ocurrido hace días atrás. Sin embargo tomé el suficiente aire como para no volver a desmoronarme y parpadeé rápido para que las lágrimas no cayesen.
—Soraka ha muerto en manos de Warwick—Explicó Nasus y evitó agregar el detalle de que había sido por salvarme—Y Sivir tuvo que encargarse de un asesino que iba a por Drachen—
—Ya veo—Azir se cruzó de brazos y me miró por unos segundos—Lamento que hayas tenido que pasar por tanto, Drachenblut. Pero me gustaría que supieras que eres bienvenida en Shurima; puedes quedarte todo el tiempo que gustes e incluso tener un hogar si así lo deseas—
—Muchas gracias, Azir. Estoy muy agradecida por tu amabilidad. Haré todo lo posible por no ser una molestia—Respondí inclinando levemente la cabeza.
Pasaron las horas y me era inevitable pensar lo extraño que era ver a Nasus y a Azir bebiendo alcohol como si nada. Cualquier persona normal hubiese tenido un coma etílico con la cantidad absurda de vino que habían tomado.
Ambos comenzaron a contar historias del pasado, cuando Azir aun caminaba en el mundo como un simple mortal e incluso Nasus había relatado parte de sus viajes junto a Renekton en la época dorada del Imperio.
—Aun recuerdo las cosas buenas de la Antigua Shurima, como mi harem personal, por ejemplo—Comentó Azir y de pronto entendí algo. El alcohol no discriminaba entre reyes, plebeyos...e incluso Ascendidos. Miré a Sivir y ella esbozó una sonrisa pícara y se llevó el dedo índice a la boca indicándome que debía guardar silencio.
Oh no.
—No hay nada más hermoso que las mujeres shurimanas...—Volvió a hablar el Emperador y Nasus se acercó mientras disimuladamente le quitaba la botella de vino—¡Deberíamos volver a tenerlos! ¿Cierto, Nasus?—
Un segundo ¿¡Nasus había tenido un harem también!?
—Azir, creo que deberíamos dejar esta conversación por hoy—Ofreció el Curador de las Arenas de forma diplomática y me era imposible quitarle la mirada de encima. Podía entender que Azir hubiese tenido un harem debido a que en ese entonces, él aun era un humano.
Sin embargo...Nasus en ese entonces ya era un Ascendido.
—¡No necesita ser tan grande como el de Renekton!—Azir prácticamente lo gritó y pude ver como Sivir se retorcía de la risa en su asiento al ver como Nasus se golpeaba en la cara.
"¿¡Eso es posible siquiera!?" Grité dentro de mi propia cabeza al intentar imaginármelo. Con Nasus de seguro era agradable, era siempre tan atento y amable, pero Renekton...Un segundo ¿¡Qué carajos hacia yo pensando en eso!?
Miré con desconfianza la copa de vino que me habían servido y la dejé a un lado por precaución. Solo me había bebido una, sin embargo ya no podía confiar en los productos shurimanos. Sentía las mejillas y las orejas rojas y rogaba para que nadie se hubiese dado cuenta. Nasus se disculpó con nosotras y terminó por convencer a Azir que lo mejor era irse a preparar el discurso que debían dar en la mañana. Él aceptó encantado y se retiraron del comedor, dejándonos solas a mí y a Sivir, la cual seguía con ataque de risa.
—Así que... ¿Cuando presentarás tu solicitud para el harem del perro?—Preguntó Sivir de forma malintencionada al recuperar la compostura.
—Después de la tuya al de Azir—Respondí y me sentí orgullosa de mí al no ser sorprendida con la guardia baja ¡Sabía que diría algo, lo sabía!
—La pequeña Drachen está aprendiendo—La Doncella de la Batalla alzó su copa de vino y me guiñó un ojo—Salud por eso—
—Salud—
Decidí dar otro sorbo para acompañarla y de pronto, volví a escuchar la voz de Sivir.
—¿Así que de verdad te lo imaginas en esa clase de contexto?—Preguntó y escupí el vino al ser descubierta—Ja, lo sabía. No eran ideas mías que lo estabas mirando más de la cuenta—
—No se lo digas—Pedí y me sorprendí de lo vergonzoso que había sido reconocerlo. Dejé la copa en la mesa mientras hacía un mohín.
—Tranquila, no me cuestiono tus gustos—Respondió restándole importancia al asunto—Ya es hora de dormir. Será agradable no escuchar tus ronquidos esta noche—
—Extrañaré que me abraces mientras lloro—Dije y ella asintió con una sonrisa cálida. Me dio las buenas noches y cada una se dirigió a su habitación.
Mañana sería un largo día.
Siglos atrás, Azir había estado allí en el mismo lugar antes de que las arenas se tragasen el imperio debido a su soberbia. Y hoy, estaba a solo unos pasos del Disco Solar a punto de presentarse oficialmente como el Emperador. La gente estaba atiborrada en las calles, muchos de ellos estaban con vendas visiblemente abatidos por los horrores que habían pasado.
Como siempre, hacía un calor infernal y los rayos de sol nos golpeaban sin piedad. Nasus, Sivir y yo nos habíamos quedado cerca de Azir en caso de que nos necesitase. En teoría, ambos Ascendidos habían ensayado el discurso durante varias horas antes del evento.
—Todo estará bien—Dijo Sivir antes de que Azir se plantase en frente de toda Shurima.
Azir sin decir ni una sola palabra abrazó a Sivir y por un segundo me imaginé que ella lo empujaría. Pero al contrario de lo que esperaba, ella se limitó a sonreír y a devolverle el gesto. Susurró algo en su oído y Azir le dio las gracias.
—¡Ciudadanos de Shurima!—Comenzó a hablar el Ascendido golpeando con su báculo el suelo para obtener su atención. Los murmullos de la multitud cesaron y todos los ojos se posaron en él—Yo soy Azir, el Emperador de la Antigua Shurima y responsable de que esta se hundiese en la ruina—
La multitud volvió a murmurar y algunos de ellos lo miraban de forma acusadora.
—No creo que eso haya sido buena idea—Le comenté a Nasus y él negó con la cabeza.
—Es el primer paso para avanzar—Me dijo—Reconocer sus errores para no volver a cometerlos—
Me mordí el labio inferior esperando que tuviese razón.
—Sin embargo, no estamos reunidos aquí para lamentarnos por lo sucedido en el pasado. El Disco Solar de Shurima me ha resucitado desde las arenas con un propósito claro: El Renacer de nuestro Imperio...—Azir tomó una gran bocanada de aire antes de continuar—En el pasado, nuestras calles eran iluminadas por dos soles. Nuestro ejército era el más temido y ninguna región podía desafiarnos. Pero hoy estamos divididos, no tenemos nada que nos una más que las leyendas escritas en torno a nuestra cultura. Esa es la verdad—
Hubo murmullos una vez más, las palabras de Azir habían golpeado en una fibra sensible. Habían muchas tribus de diferentes bandos y algunas de ellas eran enemigas entre sí.
—Como bien todos saben, la Academia de Guerra ha caído, por lo que todos los tratados de paz entre las naciones están disueltos. Sin embargo como ya dije ante, Shurima no está unificada como tal, por lo que somos los más débiles ante un posible ataque. Esa es la verdad: Somos los más débiles en todo Runaterra—Continuó el Emperador y sentí un escalofrío recorrer en mi espalda al ver que hablaba con tanta sinceridad. Miré a Nasus para estudiar su reacción ¿Como era posible que Azir dijese que eran débiles? Él siempre hablaba con orgullo de su nación incluso cuando estaba en ruinas. Nasus me hizo un ademán con la mano para que me tranquilizara y me sonrió-
—Tiene un plan entre sus manos—Dijo simplemente. La moral de la multitud parecía ir decayendo a medida de que el discurso avanzaba. Incluso me daba la sensación de que estaba surgiendo el efecto contrario al esperado. Se suponía que la gente desearía unirse a Azir, no golpearlo por llamarlos débiles.
—Todos aquí hemos perdido algo. Nuestras familias, nuestros hogares, incluso alguna parte de nosotros mismos. Pero seguimos vivos y detrás de aquello hay una razón—Declaró con solemnidad golpeando con su báculo el piso y esta vez su voz se alzó imponente por sobre los murmullos de la multitud—¡Nosotros somos quienes detendrán al Vacío! ¡Incluso siendo los más débiles, hemos resistido sus primeros ataques! ¡Imaginad de lo que seríamos capaces unidos!—
Unidos. Esa palabra al parecer había despertado algo dentro de las personas. Todos los ojos estaban puestos en Azir y por un segundo, me dio la impresión de que les había traído algo que ellos habían perdido: esperanza.
Nuevamente hubo susurros, algunas personas abrazaban a los niños que llevaban entre sus brazos y todos esperaban con ansiedad que el Emperador continuase hablando.
—Las criaturas del Vacío siempre han deambulado por el desierto de Shurima, sin embargo es la primera vez que sus ataques son organizados. Es por eso que ofrecemos a toda persona que no tenga un lugar donde volver se quede con nosotros, sin importar su origen, tribu o nación. Shurima le abre las puertas a quien desee formar parte de ella—
La gente comenzó a mirarse entre sí, pero esta vez lo hacían de forma diferente a como lo habían hecho en las calles el día anterior. Como si entre ellos se hubiese comenzado a forjar un lazo invisible.
—Debemos trabajar muy duro para lograrlo. En la antigüedad nuestro Imperio se construyó sobre los cadáveres de miles de esclavos. Sin embargo, esto no volverá a ocurrir. Todos serán tratados bajo las mismas condiciones ante la Ley—
—¿Ley?—Repetí la palabra sin poder creérmelo y Nasus soltó una risa.
—Ventajas de ser Ascendidos que no necesitan dormir. Hemos preparado una serie de reformas e ideas para Shurima—Comentó orgulloso y dio un paso adelante—Es mi turno ahora—
Las personas no pudieron evitar soltar una exclamación de sorpresa. Todos comentaban en voz baja las ideas del Emperador, como si no pudiesen creer lo que estaba ocurriendo.
—Hemos comenzado la escritura de una serie de Leyes que permitan asegurar nuestra paz interna. Contamos con la sabiduría de Nasus, el Curador de las Arenas—Exclamó Azir presentando a Nasus y la multitud pareció enloquecer al ver que la leyenda del antiguo guardián de Shurima era cierta.
—Es un honor, su Majestad—Dijo el Ascendido haciéndole una reverencia a Azir y me sorprendió lo poderosa que era aquella imagen. Me encantaba ver el brillo del traje de Nasus cuando los rayos del sol le tocaban—Ciudadanos de Shurima, como han de saber, el resucitar un Imperio no es algo que podamos hacer de la noche a la mañana. Sin embargo, estamos seguro de que con la ayuda de cada uno de ustedes es posible. Necesitamos soldados, agricultores, profesores, artistas, vendedores, constructores, entre otros. Cada persona recibirá remuneración por su trabajo, se les pagará en monedas de oro o alimentos, dependiendo de ustedes—
Algunas personas comenzaron a aplaudir al escuchar hablar a Nasus, otras gritaron de la emoción haciendo que el ambiente cada vez estuviese más optimista.
—Dentro de una semana, se abrirá una Escuela para los niños, donde se les enseñará a leer y a escribir. También se tendrá una Escuela especial para los que deseen dedicarse a estudiar los antiguos textos de la Gran Biblioteca para ayudar con la educación de nuestros ciudadanos—
¿Es que acaso Azir y Nasus habían planeado todo aquello en una noche? No, era imposible. Seguramente durante meses habían hablado en la mesa o mientras reconstruían los viejos edificios de Shurima soñando con el día que volverían a ser utilizados.
De pronto la multitud comenzó a gritar el nombre de Nasus y Azir entre aplausos. Me tuve que tapar los oídos hasta que Nasus con un movimiento de su mano los hizo callar de nuevo.
—Aquellos que sean soldados o mercenarios, podrán pertenecer a las filas de nuestro ejército. Los que no tengan experiencia con el arte de las armar, pero deseen servir a la causa pueden unirse de forma voluntaria para recibir el entrenamiento adecuado. No importa si son hombres o mujeres, cualquier hijo o hija de Shurima que anhele proteger nuestra nación será aceptado—
Nasus siguió hablando sobre las reformas que tenían pensadas. Era como si él y Azir hubiesen colocado todas las piezas del ajedrez con sumo cuidado. No podía ver los rostros de las personas, sin embargo me imaginaba sus miradas llenas de esperanza. Cada vez que Nasus hacía una pausa para pasar a otro punto, estos comenzaban a aplaudir o a desearles una larga vida entre gritos. Incluso algunos lanzaban bendiciones diciendo que ellos habían traído la salvación.
Cuando Nasus terminó de hablar, se colocó detrás de Azir y este alzó su báculo hacia el cielo mientras todos lo observábamos sin poder apartar la mirada de él. De aquel hombre que había Ascendido para traer de vuelta a la vida su Imperio.
—¡Los hijos de Shurima somos los únicos que pueden detener la invasión del Vacío! ¡Alzad la cabeza shurimanos, todo lo que nos ha sido arrebatado será vengado!—
¿Desde cuando el armadura de Azir brillaba tanto como el sol? La multitud rugió el nombre de su Emperador y sentí como mi piel se erizaba. En aquel momento no importaban las tribus, las diferencias...Algunos se abrazaban y lloraban deseándole larga vida a aquella figura llena de esperanza.
—¡El Imperio de Shurima le declara la Guerra al Vacío!—Exclamó Azir y los gritos no se hicieron esperar—¡Gloria a Shurima!—
Y fue entonces cuando contemplé con mis propios ojos, el renacimiento de un Imperio.
Notas de la autora: Muchísimas gracias por leer este capítulo Ascendido (Mal chiste, lo sé) Me tomó muchísimo tiempo escribir el discurso de los Ascendidos, de hecho, hasta tuve que investigar leyendo libros, viendo películas, etc. para inspirarme el como construir un Imperio (Y una tarde jugando Age of Empire II)
Lamento la tardanza. Entre el bloqueo, la universidad y mis ataques de inseguridad he tenido algunos problemitas para escribir ¡Pero! Gracias a sus hermosos reviews (que leía cada vez que sentía que no podía seguir) volví a tomar mi pluma y me esforcé en seguir escribiendo.
¡No olviden enviar su carta para pertenecer al harem de Nasus y Azir!
Saludos y hasta el próximo capítulo.
Un abrazo enorme,
GeminixSyndrome
