SuperHiperMegaImportantesNadaIrrelevantes Notas de la Autora:

HEYHEYHEYHEYYYYY THERE GUYS.

Si, he regresado, vuelto desde las cenizas como ese ex del que no quieres saber. Pero de mi si que van a querer.

Ha sido mucho tiempo, si si, se que soy una pésima persona por dejar esto botado hace...¿cuanto? ¿6 años?. Mala, Alice, Mala.

Si, creo que el último capitulo que subí, me disculpe con ustedes porque estaba ahogada entre examenes de secundaria.

*cofcof* No me malentiendan, yo los aprecio mucho y por eso he esperado hasta ya no tener examenes que me detengan para poder actualizar mas seguido *cofcof*. Sisi, ahora soy una profesional hecha y derecha, he acabado la universidad y soy todo un adulto trabajador *Arroja serpentinas*

Ser adulto es un asco pero por eso estoy aquí, realmente les agradezco muchisimo su apoyo en un principio, y para los que no conocían mis historias, los invito a darse una vuelta, me disculpo de antemano por los errores, tengo mucho tiempo sin escribir fanfics y es un proyecto que estoy retomando, quizás reconsidere re-escribrir algunas cosas, dado a que mi escritura ha cambiado considerablemente, ¿para mejor o peor? dejo que ustedes mismos lo juzguen.

Pero anda, que si me he cringeado bastante conmigo misma releyendo mis cosas.

En recompensa, ya trabajo en otro fanfic y subiré dos caps de esta serie como regalo, por mi resurgimiento de las cenizas y por San Valentin así que dejenme saber si este les ha gustado con un Review.

Este capitulo es completamente Fluff, slowburning fluff, (en serio slowburning, fueron como 10 paginas), con un poco de Soul Eater on Crack y muchas referencias cutres de todo tipo. Preparen sus memes de Capitan America y diganme cuantas captan (?).

Pero ya en el próximo los recompenso y nos vamos down and dirty bby.

¿Pero por que sigues escribiendo fanfics de SoulxMaka después de tanto tiempo?

Excelente pregunta, pequeño Timmy, pues PORQUE PUEDEN PASAR LOS AÑOS, PERO LA SHIP SIEMPRE VIVIRA.

ahora los dejo leer y no lo olviden

HAIL SOULXMAKA


Part Three: Banana Pancakes - Jack Johnson

"Podríamos dormir hasta tarde

Te haré Panqueques de Banana

Y podemos pretender que es fin de semana

Podríamos pretenderlo siempre

¿No ves que está lloviendo?

No tenemos porqué salir…"

Se removió en las sabanas, buscando comodidad entre el calor del espeso edredón que lo cubría, sintiéndose a gusto, muy agustito en la calidez de la cama, el clima interno perfecto, de esos momentos en donde deseaba que el mundo se detuviese y nunca tuviera que levantarse, pero algo le faltaba. Estiró su mano con pereza, tanteando a su lado, buscando aquello que le faltaba a ojos cerrados, aquella almohada de piel perfumada que completaría su pequeño paraíso terrenal, pero no estaba. Tentativamente abrió un ojo, rozando las pestañas contra el edredón mientras lo bajaba de su cabeza hasta su nariz, solo lo suficiente para ver y pisar su sueño de los talones para no dejarlo escapar. Vio rápidamente, con ojos hinchados y perezosos, buscando un pequeño arbusto de cabello dorado a su lado, pero no estaba.

Aquello logró sacarlo un poco más de su mundo de sueños, ahora empleando ambos ojos para la ardua tarea de buscar a su meister, que no estaba a su lado, como acostumbraba a ser usada como la perfecta fuente de calor para que el albino se restregara como un cachorro buscando refugio.

Definitivamente sería un Husky, Husky honorario.

Concentrate Soul.

Miró a su lado, incorporándose un poco más y dejando la sábana caer hasta su regazo con un leve "swishh", la luz lo cegó un momento, aunque era muy poca, no había luces encendidas, solo la tenue luz que venía de las cortinas abiertas, de un cielo nublado y el suave golpeteo de gotas atacando la ventana, como si trataran de colarse en su departamento. Estaba lloviendo.

Volteo perezoso, definitivamente Maka no estaba a su lado, ¿quien se creía que era para no estar ahí dejándose mimar y babeando su camiseta? Atrevida pequeña rubia, su mente divago hasta la imagen de una profundamente dormida Maka, soñando plácidamente sobre su pecho con los labios entreabiertos y mejillas rosas, un pequeño hilo de saliva deslizándose por la comisura de su boca, yendo a parar a su camisa. Sabía que su Meister lograba descansar porque cuando dormía profundamente, babeaba.

Ternura, demasiada, demasiado linda para su propio bienestar y para el bien de su propio corazón, que al verla bien parecía saltarse algunos latidos

Pero hoy lo había dejado abandonado, cruelmente abandonado y solo, víctima del frío.

Cruel y malvada Maka. Pudo jurar que estaba haciendo mofles en la privacidad de su mente, porque hacerlos de fuera, nada cool para un hombre hecho y derecho como él.

Su mirada fue capturada por el reloj a su lado, de marco color crema y números rojos y brillantes parpadeando en la pantalla digital, marcaba que era temprano en la mañana, 7:30am, pero la fecha no coincidía con el día recurrente, ni siquiera con el año.

De su mente toda melosa nació un pequeño rayo de razonamiento.

15 de Febrero del 2020, Soul tuvo una idea.

(o bueno 15 de Febrero del 2019, según el reloj de mesa)

Y quizás había logrado concluir el porqué su novia no estaba con él en ese momento. Y el salir en su rescate, sería el acto de amor más grande que Soul pudiera ejecutar en ese momento.

Intentó despertar al resto de su cuerpo, contrayendo las rodillas un poco, de pronto era Beatrix Kiddo en el Pussy Wagon

Un dedo a la vez.

Bueno, pierna, rodilla, lo que sea.

Bien, ahora que sus piernas respondian, las movió fuera de la lisura del colchón, doblando sus rodillas bien estas estuvieron fuera, un escalofrío incómodo lo inundó bien sus pies fueron recibidos por el suelo de madera pulida, respiró a través de sus dientes, mirando con dolor al edredón ahora descartado a su lado, a él también lo extrañaba ahora, bueno, bien podía llevarlo consigo, sus pantalones holgados de pijama no eran suficientes para protegerlo del gélido frío que se colaba en sus huesos.

Si, se lo llevaría, pensó, sería su capa en la mortal cruzada que sería recuperar a la reina de su fuerte de almohadas.

Caballero vestido de camiseta gris y joggers.

La tela lo envolvió mientras la sostenía con sus manos cruzadas sobre su pecho y empezaba a caminar fuera de la habitación, hacia el pasillo que conectaba con el resto del piso, el sonido suave del edredón arrastrandose lo seguía, mientras buscaba aquella pequeña ninfa que se había escapado de su crisálida.

Todo el departamento estaba algo oscuro, iluminado por la luz tenue que venía de los ventanales de la sala y la gran puerta deslizable hacia el balcón, recordaba a Maka haberse enamorado del concepto abierto de sala-comedor y las fuentes de luz natural que tenía del departamento una vez habían podido alcanzar uno más amplio y mejor equipado con su trabajo como partes de Spartoi, Meister de alto rango y el una Death Scythe.

Concepto abierto de sala-comedor y fuentes de luz natural…

Estaba viendo demasiados programas sosos de decoración y renovación últimamente…

Condenada Maka y su dominio sobre la tele.

Sin embargo, los anchos ventanales no daban mucha luz ese día, debido al pésimo clima, pésimo para aquel que tuviera que salir de casa, que bueno que ellos no tenían.

Aunque para ella, parecía que sí.

Ah, ahí estaba.

La primogénita de los Albarn y su pequeña figura en un pequeño bulto hecho bolita en el sofá, con las piernas retraídas contra el pecho y sus rodillas sirviendo de soporte para sus brazos, cruzados y sosteniendo su barbilla, mientras contemplaba la lluvia desde su posición por las puertas del balcón. Soul camino en su dirección, deteniéndose en uno de los ventanales para mirar afuera. Demonios, aquello era un diluvio, agradeció una vez más su cómoda y segura posición en casa, luego la miro a ella.

-Maka…- La llamó suavemente acercándose, ahora pudiendo detallar que estaba perfectamente vestida, su camiseta blanca perfectamente planchada y de cuello rígido y almidonado, tenía puesta una falda color rojo, Soul se preguntaba cómo su meister no se congelaba solamente cubierta por eso. Su cabello dorado haciéndose una cascada tras su espalda hasta su cintura, ahora suelto y libre de adornos.

-Está lloviendo.- Respondió solamente ella, mientras lo miraba y oh, Dios mío, estaba haciendo pucheros y aunque el muchacho necesitaba que reanimaran su corazón con choques, exteriorizó solamente una pequeña sonrisa, dando la vuelta al sofá para encontrarse a su lado, mientras ella volvía a pegar su vista a los ventanales.

-Ow, my lady…-El albino inglés se sentó a su lado, aun cubierto por su armazón de tela, como si consolará a una niña pequeña por un helado derretido.

-Con este clima no podremos ir a Shibusen pronto…- Expresó su enorme preocupación.

-Pero Maka…

-He tratado de avisar a alguien para poner al tanto nuestro retraso, pero nadie contesta. - Explicó haciendo pequeños ademanes con sus manos, exacerbada por el hecho de que no había podido notificar el motivo de su tardanza, como si no fuera obvio para cualquiera que tuviera una ventana...

U ojos…

-Maka, hoy es… - Trato de continuar el muchacho, viéndose interrumpido de nuevo

-Si, lo se, hoy Stein daría los temas para la prueba de la semana entrante. - Se exasperó aún más, ante la confundida mirada de Soul.

-Maka no tienes que…

-¡Faltaremos a clases Soul!. - Para ella el mundo se acababa, y su arma no sabía si reír de la ternura, confundirse o seguir intentando decirle algo. Eligió solamente sonreírle con ternura.

-Estoy seguro de que no hará falta, sabelotodo .- Su mano solo salió para pellizcar juguetonamente su nariz, rojiza por el frío, ella apartó su mano con fastidio. - ¿No ves que está lloviendo?, si salimos con este clima, bien podrías resfriarte .- Soul se preparó para su mejor golpe. - Y si te enfermas, igualmente no podrás asistir al examen la semana que viene.

El muchacho advirtió siseando y un escalofrío recorrió la espalda de la chica, si, era mejor preguntar los temas a Tsubaki por teléfono y no arriesgarse, perder un día solamente por el mal clima era mejor que perder una semana a causa de un resfriado.

-Tienes razón…-Maka se mordió el labio inferior, bajo la triunfante mirada rojiza del chico, el resto de la información que sabía se la guardaría para testear que tanto tardaba ella en darse cuenta.

Maka podía saber mucho, pero no todo.

-¿Lo ves?. No hay necesidad de salir. - Puntualizó el chico ahora abriendo su pequeño capullo de edredón para atraerla a él, siseando entre dientes cuando la piel fría de ella se encontró con el hueco de su cuello, aún no podía explicarse como no estaba congelada, ¿estaba si quiera viva?. Usar faldas en climas nada cálidos la había acostumbrado. Definitivamente parecía el personaje de algún videojuego. Menat de Street Fighter con sus trajes de vendas en climas nevados.

A hoe, never gets cold.

Aunque ella pateaba mas como Chun-Li, y Dioscristobendito, esas piernas de un kilómetro.

Si, ella era Chun-Li.

Y él dejaría felizmente que esas piernas aplastaran su cráneo.

Diablos, concentrate Soul.

Pero ahora parecía más un pequeño gato, mimado y malcriado, buscando el calor del agujero entre su cuello y su hombro, dándose cuenta de que quizás, solo quizás, si tenía un poco -solo un poco- de frío. Aún hacía pucheros, pensando en su récord de asistencia.

-Aún así debería…- Empezó a murmurar

-Oh vamos, Maka, podemos quizás volver a la cama, dormir hasta tarde…-Empezó a proponer el albino, metiendo la mano en los agujeros entre botones de su camisa, sin intenciones más allá de solo buscar calentar el helado cuerpo de la rubia, tenía demasiado sueño para cualquier otra cosa.

Por ahora.

-Podemos descansar mañana, mañana es fin de semana. - Regañó y aunque estaba fuera de su vista, juro que podía oírla poner los ojos en blanco.

-Podemos pretender que hoy es fin de semana. - Esa era su señal, Maka seguía demasiado inocente de lo que le rodeaba todavía, demasiado ocupada en mantener su perfecta y propia imagen. El tampoco planeaba decirle pronto.

Pobre alma en desgracia.

La abrazó durante un rato en silencio, sintiendo su piel calentarse dentro de su pequeño fuerte, recargándose contra el respaldo del sofá, para dejarla acurrucarse sobre su pecho, sin embargo, aún la sentía de pocos amigos. Pensó durante un momento.

-¿Hay algo que pueda hacer para cambiar esto…? -La pregunta atrajo su atención y el aprovecho para toquetear los bordes de sus labios, teñidos de un ligero color rojo, jugosos, ponche de frutas, insinuantes. Movió su mano para cepillar los pequeños mechones que ahora bordeaban su rostro fuera de él, descubriendo sus ojos. Ah, si, lo miraban fijamente.

Estaba pensando, luego habló. Había muchas cosas que Soul podía hacer para animarla, pero ahora no estaba de ánimos para muchas de ellas, y realmente estaba disfrutando del pequeño y cálido capullo que hacía su cuerpo a su alrededor. Pero había una sola para la que de verdad estaba muy de ánimo y eso era..

-Panqueques de Banana.- Respondió sin titubear, claro, ella era toda una mujer, hecha y derecha, una de las Meisters de alto rango más jóvenes de la historia, excelente, alumna numero uno del Shibusen, de carácter sagaz y ojos punzantes que miraban directamente a la muerte sin dudar. Una perfecta máquina patea-traseros en potencia.

Y era todo eso, amando los Panqueques de Banana que su arma hacía para ella de cuando en vez. Quizás era un poco mimada todavía, pero las Máquinas Patea-Traseros necesitan alimentarse bien.

El chef experto sonrió, siendo la única manera que aceptaría dejar la comodidad de su edredón, lo que sea por ella. -Panqueques de Banana en camino, My Lady.- Besó su frente con ternura, antes de escabullirse fuera de la sabana y ponerse de pie, ahora un poco más acostumbrado a la frialdad del suelo tan pronto sus pies descalzos lo sostuvieron. Se estiró, desperezándose con un sonoro gruñido, haciendo a la chica aún en el sofá, reir un poco y una vez cada hueso de su columna había tronado -Crack,crack,crack. Ah, mucho mejor- Emprendió su marcha a la cocina.

Maka lo siguió con sus ojos grandes y esmeralda, todo su camino hasta verlo por encima del mesón de la cocina, como si de una niña curiosa se tratara, pero no podía concebir estar tan lejos de él la verdad. Ahora era ella la que se ponía de pie y caminaba, con el edredón colgado a sus hombros y arrastrando por el piso, Soul la miró de reojo, riendo por lo bajo al ver la cantidad de tela que la escasa altura de ella le dejaba sobrando en el suelo en comparación con él. Era su capa de emperatriz, y algún día quizás, la cola de su vestido de novia.

Con gesto infantil, busco su sitio sobre la barra-desayunador de la cocina, recargándose en la pequeña columna tras ella para buscar apoyo, podía verlo perfectamente ahora, en primera fila, sin sufrir de tortícolis después, subiéndose en ella con edredón y todo incluido, cruzando las piernas como indígena y el gran manto sagrado que la cubría, dejando ver solamente un pequeño vistazo de su ropa interior por sus piernas abiertas.

Ya no hay vergüenza en esta casa…

Con el bowl de plástico y harina de trigo en la mano, Soul la miro, colocando todo sobre el espacio restante que ella no ocupaba en la barra. Por suerte era suficientemente grande

-Pensé que quizás verías la tele un rato…-Sugirió, mientras ahora buscaba en el refrigerador lo que quedase del bote de leche, las bananas ya estaban sobre un plato, junto a un cuchillo.

-Prefiero mirarte a tí.- Ella le devolvió el gesto y aunque quería sonar lo más tranquila posible, el brillo rojizo de sus mejillas la delató, ugh, ¿que acaso era una adolescente?.

Las manos de Soul ahora estaban concentradas en rebanar la fruta en pedazos pequeños, deshaciéndose primero de las conchas y parecía por la experticia de sus manos, que el meister era él y no ella. Soul era mucho mejor cocinando de lo que le gustaría admitir en voz alta, no dañaba su hombría, solo no sabía cómo lidiar con los cumplidos o las preguntas, prefería dejar entrever sus dones solamente con un grupo cercano de personas.

Y con grupo cercano se refería solamente a la chica sentada sobre la mesa, que seguía sus movimientos con la misma atención que seguía las demostraciones en clases, no había problema, él disfrutaba tener su atención por completo. Maka tenía demasiadas debilidades por los postres, y él aprendería a complacer cada uno de ellos.

La miro removerse bajo la sábana, recogiendola con sus pies lo suficiente para no estorbarle en su labor de cocinar, el albino rió ligeramente, ahora rebanando en cuadros más pequeños una parte de la fruta, dejando rebanadas circulares a un lado, para después, él realmente se esmeraba mucho en hacerla feliz, así fuera con las cosas mas minimas del mundo, era amor para su paladar también.

Se inclinó ligeramente, -Ahh- le indicó, debía ella abrir la boca, poniendo un pequeño pedazo de banana dentro de su boca, ella mordió, sonriendo al sentir el sabor dulce cosquillear contra su paladar. Era una niña.

La licuadora fue lo único que rompió el silencio, mezclando todos los ingredientes en baja velocidad tan pronto el albino derretía un cubo de mantequilla sobre una sartén caliente.

-No comerás si aún sigues vestida con eso, ensuciaras tu ropa .- Indicó el chico mientras vertía la mezcla en un bowl, la estaba regañando. Maka se hizo la ofendida, estaba deliberadamente usurpando su rol como responsable de la relación.

-Pero ¿y si deja de llover? - Refunfuño entre la manta

-Puedes volver a vestirte entonces.- Soul le respondió mientras ahora el aroma de mantequilla y la maza cocinandose inundaban el ambiente. Maka respiró hondamente, sintiendo sus papilas reaccionar y hacerse agua con el delicioso aroma a frutas y avena, su arma se aprovecho de ella.

-Si no te cambias, no hay Panqueques.

Y ahí estaba de nuevo, sus mejillas rojizas y su labio inferior sobresaliendo, aún así oyo claramente cuando ella se bajaba de la mesa, cayendo con un ruido sordo en el suelo y luego solo vió la estela del edredón subiendo por el pasillo.

-Aguafiestas.- Hizo eco en el pasillo, luego la puerta de la habitación abriéndose.

Soul sonrió para sí, si, aquello era el dichoso paraíso, bordeado por la lluvia que no parecía querer ceder en el día. Colocó la mezcla para otra tortilla, una pequeña torre de esponjosas iguales descansaba en el plato a su lado, la apiló con el resto una vez estuvo lista y bajo la llama de la estufa durante un momento, tenía una idea.

Se aseguró de que Maka todavía estuviera fuera de alcance, para caminar hacia la sala y poner su atención sobre la mesa de centro que adornaba el lugar, la movió con poco esfuerzo, llevándola hasta la tele y ahora arrastrando la peluda y acolchada alfombra color crema que le hacía base hasta cerca de la puerta corrediza del balcón las gotas chapoteando en los pequeños pozos que se habían hecho en el piso, por suerte, los muebles de mara estaban protegidos por una pequeña sombrilla, ahora empapada por la lluvia.

Regresó al sofá, eligiendo cuidadosamente los cojines y almohadones mas mullidos que encontró, preparando el espacio perfecto para su maquiavélico plan de atraer a Maka a la pereza.

Regresó a su labor como chef del desayuno, esperando que su Meister saliera de la habitación y segundos después estaba allí.

Maka se asomó hacia la sala de estar, mirando el fuerte de almohadones en construcción y se acercó a él, dejó caer el edredón de sus manos sobre la alfombra, y regreso corriendo por el pasillo, momentos después llevaba un pequeño calentador en sus manos y lo colocó al lado del pequeño santuario. Soul estaba terminando de colocar los toques finales a dos platos con dos torres humeantes de panqueques, trozos de banana, avena, bañandolos con un bote de sirope de chocolate y azúcar espolvoreada. Ok, si, quizás parecía más un postre que un desayuno, se distrajo un momento viéndola dejar mas almohadones y edredones sobre la alfombra

-Pensé que querías ir a clases

La rubia lo miró, como una niña que acaba de ser encontrada robando galletas de la despensa.

-Erm...Eso no significa que no podamos comer cómodamente

Esa boca astuta suya. Ahora estaba en pijama, en un par de pantaloncillos y una camiseta que solía ser del chico, en serio no entendía cómo se las arreglaba para no congelarse.

Soul salió de la cocina, platos en mano.

-El desayuno está servido, My Lady. - Canturreó ante la mirada expectante de ella, quien lo esperaba ya sentada sobre la alfombra y almohadones, sin poder ocultar su emoción mientras su piernas, cruzadas como antes, se agitaban como alas de mariposa, e igual podía sentir el aura de las alas de su alma, listas para tomar vuelo, sus almas resonaban involuntariamente en silencio, algo a lo que se habían acostumbrado, una vez habían decidido dar "el siguiente paso", el vínculo entre ellos solo se había profundizado y ahora prácticamente siempre se encontraban resonando . Así como se encontraron, Soul sentandose en la alfombra a su lado, ambos respiraron hondamente, se sentían invadidos por una sensación tan cálida, hermosa, que solo podrían describir de una manera…

Hogar.

Si, ese era su hogar.

Para Soul, Hogar era donde Maka estaba, y para Maka, Hogar era donde estaba Soul.

Soul y sus Panqueques de Banana

Si… Deliciosos, los dos.

Maka, concentrate.

Maka juntó las palmas sonoramente, con una sonrisa que ocupaba todo su rostro, agradeció por la comida y tomo la porcelana entre sus manos, disponiendose a cortar con el tenedor un trozo de la primera tortilla, esponjosa y dorada, Soul miró atentamente todo el proceso mientras ella llevaba el trozo a su boca, sin tocar la suya hasta tener la aprobación de su exigente comensal.

Y ahí estaba.

Maka se llevó una mano a la boca, conteniendo un pequeño gemido-suspiro, mientras la dulzura invadía su paladar, empalagoso, delicioso, esponjoso. Sus ojos se pusieron en blanco mientras masticaba con toda la pausa del mundo. El muchacho a su lado se dispuso a cortar su desayuno, mientras reía nasalmente.

-Ohdiosmio, esto es...Hggmmmm- Gimió entre bocados una vez más, el recato de Maka-siempreimpecable-Albarn quedó agazapado en algún lugar de su cabeza

-Que indecente, My little Lady, es solo comida. - Se burló de su impropia expresión, probando el primer bocado de su desayuno, uhm, si, se había lucido bastante.

-Oh, vete al demonio, Soul. -El mencionado jugó a hacerse el ofendido, respirando sonoramente por la boca.

- Lenguaje, Lady Albarn. - La reprendió frunciendo los labios cual dama vieja de alta sociedad, esas que le solian rodear en su amargada infancia en Londres y su familia, solo para contrastarlo metiendo un panqueque entero en su boca, de la manera mas poco recatada que podía. Maka no pudo evitarlo, soltando una carcajada que casi la hace ahogarse con la comida.

Después de un rato, muchas risas y vasos de jugo de naranja para equilibrar el dulzón del desayuno, ambos eran una sola bolita de edredones, almohadones y piel frente a la ventana, mirando como la lluvia parecía no querer ceder mucho, estaba bien, si llovía todo el día, a Soul no le importaría.

Maka respiraba pausadamente, reposando su cabeza en el pecho de Soul, arrullada por los latidos de su corazón y Soul no estaba seguro si se podía ser más felíz en ese entonces, envuelto y asegurado por las piernas de su meister, que en toda su longitud se enredaban en su cadera, previendo que no la abandonara.

Debería, ella lo había abandonado a él temprano, pero bah, qué más daba. Cuando el mundo entero cabe dentro de tus brazos, quien le hace caso a algo más.

Los párpados de la chica empezaron a sentirse pesados, mientras las manos de su novio y arma se paseaban distraídamente por su cabello, peinandolo lentamente y masajeando su cuero cabelludo. Demonios, a este paso se dormiría.

Pero debía estar despierta, si la lluvia cedía, debían ir…

Shibusen…

Escuela…

Exámenes

Stein…

Excalibur….?

Silencio…

El timbrar incesante la despertó, sacandola a rastras de su mundo de sueños perfecto, removiendose como un gatito dentro de los brazos de su almohada favorita. Maka abrió un ojo, fastidiada, miro hacia arriba, encontrándose con el rostro placidamente dormido de Soul, sonrió un momento, estirando una mano con toda la intención de quitar los cabellos de su cara y acurrucarse contra el brazo que la tenía rodeada de la cintura, pero oh, ese endemoniado pitido.

Se arrastro fuera de la deliciosa comodidad del cuerpo de su arma, los edredones y la alfombra, intentando no despertarlo pero le fue inútil, ni bien la sintió lejos, el albino bufo entre sueños.

-MM-Maka...-Tanteó nuevamente a la chica a su lado, igual que lo había hecho en la mañana temprano, pero esta vez, ella estaba ahí para verlo, tomando su mano en consuelo.

-El teléfono suena, cariño…-Se disculpó, voz un poco rasposa, rayos, había estado durmiendo como nunca.

-¡No!…- Soul hacía pequeños berrinches en sueños, dándose vuelta para quedar de costado, rehusandose a dejarla ir. -Ignoralo Maka…-

Aún así, la chica dio un pequeño apretón a su mano, levantándose y buscando el condenado aparato en su habitación, aquel endemoniado ringtone no la dejaría dormir, tenía que hacerlo.

El celular estaba en la mesa del comedor, brillando incesante con una fotografía de una sonriente Tsubaki a su lado en la pantalla. Lo tomo entre sus manos, deslizando su dedo en la pantalla para contestar. Su enojo disminuyo al ver que era su amiga, podría aprovechar de pedirle los temas del examen por mensajería.

-Hey Tsu. - Saludo aun somnolienta.

-Maka, hola. - La voz dulce de la morena se escuchó al otro lado de la linea. - Lamento molestarte. -La rubia negó con vehemencia, su amable amiga japonesa nunca era una molestia. La chica continuo. - Solo quería saber si mañana en la mañana quisieras acompañarme a comprar algunas cosas, iba a ir esta tarde, pero el clima…-

-Si, claro que me gustaría. - La chica respondió animada.- Oh si, el clima no nos ha dejado salir de casa a Soul y a mi tampoco…-Explicó mirando instintivamente al muchacho aún roncar por lo bajo en la alfombra, desparramado con un brazo sobre su cabeza y el otro aun estirado hacia ella, reservandole el lugar.

-A proposito Tsu. - Continuó una vez escucho un "hm" de la chica al otro lado de la linea. - Quería pedirte un favor, ¿Podrías pasarme lo que han puesto hoy de clases? Stein hoy daría los temas y eso...No hemos podido asistir por la lluvia y…

-¿Clases?. - La explicación de Maka se vio interrumpida por la voz extrañada de Tsubaki al otro lado de la linea. - Hoy no ha habido clases, Maka.- Tsubaki sonaba confundida y ahora Maka también lo estaba

-¿Ah, no?. - Su mente rápidamente se fue a las razones del mal clima, seguramente no había sido la única que había visto su camino empapado, aún así pregunto, ahora mas aliviada de no haberse perdido nada. -¿Fue por el mal clima?. -Pero Tsubaki solto una risita a la bocina, confundiendola aún mas.

-No. No hubo porque Hoy es Sábado, Maka.- Explicó dulcemente la estrella ninja. La rubia parpadeó varias veces incrédula, ahora si enteramente despierta.

-¿Ah?.- Fue lo único que su boca logró articular, despegando su teléfono de su oído y fijándose en la fecha de la pantalla de inicio.

Si, efectivamente decía Sábado, 15 de Enero del 2020. Volvió a hablar al aparato.

-Oh, ahm. Si, cierto, debo haberlo olvidado. - Se excusó avergonzada, por lo menos Tsubaki no podía ver lo rojas que estaban sus mejillas ahora mismo. - Gracias, Tsu, nos vemos mañana entonces. - Tras una corta despedida de su compañera, la comunicación se cortó.

Maka miró al celular durante un segundo, aún confundida, ahora dirigiéndose a la habitación para ver el reloj en la mesa de noche, Soul se removió al escuchar sus pasos, sin despertarse por completo. Maka tomo el despertador en sus manos.

Oh, eso lo explicaba todo. La fecha se había retrasado…

Lo dejo en su sitio y regreso al refugio de almohadas junto a Soul, mirándolo dormir un momento.

¿Acaso el lo sabía? ¿Por que no se lo había dicho?.

Las conjeturas en su cabeza hicieron picar su mano por aplastar un libro contra su cráneo.

Pero no lo haría.

Se mordió el labio inferior un momento, luego, refunfuñando lo rodeó hasta el ventanal, cerrando las cortinas hasta solo dejar una pequeña abertura para que entrara la luz, ahora agachándose para abrir las cobijas al lado de él, Soul tembló ante el frío pero enseguida se movió de vuelta hasta ella, sintiéndola volver a donde pertenecía.

Maka lo dejo reposar su menton contra su cabeza, sus manos encontrando nido al rededor de su cintura.

Seguramente él lo sabía. Estúpido y perezoso Soul.

Aunque...Bueno, igual no había clases…

No había perdido su récord perfecto de asistencias…

Nadie había salido herido. Luego al despertar podía interrogarlo seriamente, si, usaría sus mejores tecnicas.

Sus manos y piernas ya estaban de vuelta enrolladas en todo el cuerpo de Soul, subiendo la mirada un momento para fijarse en la tonta sonrisa que se había formado inconsciente en su rostro al sentirla cerca, sus mejillas ardieron. Estaba bien si por hoy, solo por hoy, pretendía que afuera no había mundo...

Estúpido, Soul…

Tendría que hacer muchos Panqueques de Banana para compensar esto…


Ta-chan.

Si, lo se, es demasiado...erm...Eso.

Espero que no este tan del asco, diganme que les ha parecido.

Espero verlos en el proximo cap, lamento haber abandonado esto durante tanto, si es que hay alguien aún con quien lamentarse. *grillos playing on the bg*

Ejem. Bueno, ustedes saben, apreciaria mucho si me dejaran un Review, también pueden sugerir/pedir canciones, yo solo soy una humilde servidora esclava de los deseos que nos dejo Ohkubo cuando Soul y Maka no se besaron en el anime. Final del demonio...

Anyways. Los amoquiero muchisimo si llegaron hasta aqui.

Nos vemos en el proximo capitulo.

With lots of love and cuddles and fluffy little pancakes

Alice