Anteriormente:
Para estar débil, no lo haces mal Hime-sama, pero tus golpes no son lo suficientemente fuertes. Debo tener cuidado de no tocarte… pero mi paciencia tiene un límite.
Sentí un fuerte golpe en mi mandíbula, pero no logró noquearme. No puedo evitar reír… nunca me decepcionas Hime-sama, siempre terminas impresionándome.
Sin embargo ya has caído a causa de tu debilidad, no puedes continuar.
- Tenía razón estás en tu límite, pero si te sirve de algo Hime-sama, admito que te subestimé.
Te desmayaste, estás más débil ahora, no puedes escapar, estás a mi merced.
Shigaraki POV
Han pasado 2 días desde que intentaste escapar Hime-sama, 2 días en los que te has quedado encerrada en el sótano y nadie tiene permitido verte, sigo esperando escuchar que toques esa puerta o trates de salir, aunque esta vez está asegurada con candado y no podrás salir. Aún no considero pertinente usar las cadenas para atarte. Tal vez mañana baje a verte, aún no lo decido, prefiero quebrarte primero, estar en ese lugar oscuro y frío es un buen inicio para conseguirlo.
Apenas y se logró salvar la mano de Magne, fuiste implacable con él… Me gusta eso, claro que el médico que forzamos a que atendiera a Magne no la pasó nada bien.
- ¡Hay un problema! ¡Todo está bien! – Avisó Twice agitadamente.
- ¿Qué hiciste Twice? – preguntó Toga.
- Fui a llevarle comida a Hime-sama y está enferma. – respondió Twice.
Estoy molesto, furioso, comienzo a rascarme el cuello.
- Les ordené que no fueran ahí, ¿por qué has bajado Twice? – le recriminé mientras me acercaba a él muy molesto y el dio un paso hacia atrás.
- Está débil y el sótano está muy frío, además la trajeron de un hospital, si su salud no es buena puede afectar el trato que hicimos con ese sujeto. – se excusó Twice.
Me detuve un momento, no podía negar que si se enfermaba podía ser problemático, no tenemos un doctor.
- ¿Y… qué te dijo que tiene? – pregunté.
- No reacciona, parece que tiene una fiebre muy alta. – avisó Twice.
- Kurogiri… - le llamé y me siguió.
Bajamos los 3 y encendí la luz, el apagador está fuera de la habitación.
Ahí la encontré temblando, con su rostro enrojecido y empapada en sudor. La bata de hospital era delgada y la manta que se le dejó también, además después de que trato de escapar, cayó en un charco y no se cambió de ropa ni se le dio algo para entrar en calor, era inevitable que esto pasara. Me sentí mal, por no haber pensado en que podía enfermarse, era su secuestrador y no la traje aquí para que la pasara bien, pero algo en mi estaba realmente preocupado por ella.. Debía evitar demostrarlo.
Le pedí a Kurogiri que fuera con Toga por algo de ropa para cambiarla y una manta más gruesa. Twice iba a salir a buscar algún medicamento, nadie ha visto su cara, así que es factible que ande por ahí y lo consiga.
Me quedé a su lado, me senté en la orilla del colchón y ella abrió sus ojos y me miró. No estaba bien, si la dejaba aquí abajo, no se recuperaría.
Hime-sama se levantó y puso su mano en mi mejilla, sus dedos tocaban mi piel, el resto de su mano tocaba a "padre", la mano sobre mi rostro. Esos dedos, su toque me hizo estremecer.
Se acercó todavía más a mí y se sentó sobre mis piernas. Los latidos de mi corazón me golpeaban con fuerza, no podía controlarme, deseaba tanto volver a tenerla cerca como aquella vez…
- Sou…shi…
Una irrefrenable furia me embargó, me estaba confundiendo con ese maldito zorro, este sentimiento lo odio, si no la alejaba ahora y salía de la habitación terminaría lastimándola.
- Quítate… - le dije secamente, la tengo tan cerca que podría desintegrarla… Quiero desintegrar el maldito recuerdo y los sentimientos que le tienes a ese bastardo.
Ella puso su oído en mi pecho, acurrucándose más, ignoró por completo mi orden.
- ¡Te dije que…!
- No, tú no eres Soushi…
Mi corazón latía con más fuerza aunque no lo creía posible, no sabe que soy yo, pero al menos ya no cree estar en los brazos de ese tipo. Todo quedó en silencio, mis brazos la rodearon.
- Shiga…ra…ki…
Se desmayó y mi corazón dio un vuelco, ella me reconoció.
La levanté con cuidado y la saqué de ahí, la llevé a un baño con una tina, la llené de agua tibia y la metí en ella. En una ocasión que me enfermé Kurogiri me dijo que no debía usar agua fría o sería peor.
Después de un rato llegaron Toga, Kurogiri y Twice.
Toga seguía enfadada por el enfrentamiento que tuvieron pero Twice logró interceder por ella ante Toga y finalmente recordó lo mucho que le gustó verla en ese trance en el campamento de la U.A.
Toga secó y cambió de ropa a Hime-sama, Kurogiri preparó té para darle el medicamento y Twice arregló una habitación para tenerla ahí en lo que se recuperaba.
Toga estaba obsesionada con la idea de volver a verla llena de sangre, al menos ya no quería matarla, pero no se puede dejar a Toga con Hime-sama sin supervisión.
La dejamos en la habitación acostada en una cama con una manta ligera, la habitación no era tan fría como el sótano, Kurogiri y Toga acompañada por Twice se turnaban para revisarla y ponerle paños frescos en la frente.
Kurogiri me comentó que divagaba y llamaba al zorro, se me revolvió el estómago de imaginarlo. Toga decía que no entendía de lo que hablaba y Twice… Misma historia.
Por la noche todos fueron a dormir excepto yo, dado que yo no acostumbro dormir, Kurogiri me dijo que debía darle vueltas a Hime-sama para que el pudiera dormir. Lo vi nervioso al pedírmelo pero igual lo tenía pensado.
A las 2 de la madrugada se sentía más frío, fui a su habitación y le puse unos paños húmedos en la frente, la fiebre estaba cediendo y ya no estaba divagando.
La manta que tiene no será suficiente, pensé. Fui a mi habitación por mi sudadera, ahora usaba una cazadora con gorro para salir, así que podía prestarle mi sudadera. Con dificultad le ayudé a ponérsela, estaba en un estado semiconsciente, logré darle el medicamento y le ayudé a recostarse. Puse mi mano en su frente… Es agradable tocarla.
- Es cálida… Tu mano. – dijo Hime-sama en un susurro.
- ¿Sabes quién soy? – le pregunté.
- …
- ¿Me escuchas? – pregunté de nuevo.
Se durmió.
- Estás tan débil y a mi merced que no podrías negárteme, Hime-sama… - le susurré mientras tomaba un mechón de su cabello y lo besaba. - ¿Qué es esto que siento?
Quería quedarme ahí en ese cuarto con ella, pero no podía, algo en mi me gritaba que tendría problemas si las cosas continuaban, me marché.
Al día siguiente bajé, todos estábamos reunidos y decidimos dividirnos para reclutar gente, era el primer paso para destruir esta sociedad de héroes y también, eventualmente, encontraría la forma de sacar a Sensei de esa prisión.
El cómo dividirnos y los puntos de encuentro aún estaban por definir, una vez que lo supiéramos empezaríamos.
Subí a la habitación donde estaba Hime-sama y la encontré levantada analizando donde se encontraba, lucía un poco aletargada pero tenía mejor semblante. Me sentí aliviado… ¿Feliz?
- Ya estás consciente. – le dije.
Se puso en guardia, es un mal inicio, al menos ya me reconoce, ahora ¿qué puedo decirle? Amenazarla sería lo más simple si fuera una chiquilla normal.
- Gracias. – me dijo con sinceridad.
Eso fue inesperado, sincero… Pero inesperado. No pude responderle, es la primera vez que alguien me dice gracias, y vienen de ella… Me siento más extraño que cuando entré.
- Es tu sudadera ¿no?, gracias por prestármela. – dijo sin bajar la guardia.
- Está bien. ¿Tu fiebre? – pregunté sin dejar de mirarla.
- Creo que estoy mejor.
- Bien, entonces sígueme, volverás al sótano. – ordené. No quería llevarla a ese lugar pero si estaba mejorando tenía que tomar todas las precauciones para evitar que escape. Ya era hora de encadenarla.
- No esperarás que te siga ¿verdad? – dijo con sorna.
- Nunca me lo pondrás fácil ¿verdad? – le contesté en el mismo tono, pero estaba emocionado, me recordó a aquel día que la seguí, fue un juego divertido, sonreí.
- Pareces muy animado. – me dijo mostrando una sonrisa retadora.
- Vamos a jugar, Hime-sama.
Comenzó otra pelea, no quería golpearla, pero no podía dejar que se fuera, la llevaría al sótano como fuera y la tendría a mi merced, no, no sólo eso, le dejaría claro que está a mi merced, la haría obedecerme. La tendría por siempre… ¿Por siempre?, ¿qué es lo que necesito de ella?, ¿qué utilidad puedo darle?
Logró salir del cuarto, bajó las escaleras para encontrarse con Twice.
- ¡Temo que no te dejaré avanzar más Hime-sama! ¡Adelante pasa! – dijo Twice preparándose para atraparla.
Se lanzó contra Twice y lo hizo caer de sentón. Siguió corriendo, es posible que siguiera aturdida, en lugar de dirigirse a la puerta se fue en sentido contrario… Donde estaba un bar improvisado, todos debían estar ahí.
En efecto, al entrar todos se pusieron en guardia, Twice y yo veníamos detrás de ella.
- ¿Quieres intentarlo de nuevo Hime-sama? – la desafió Dabi.
- Por si no lo sabes tengo un nombre, zombi-san. – le respondió.
Esta chica… No deja de ser insolente, supongo que es normal en ella actuar así cuando se siente acorralada.
- Yo también lo tengo, Hime-sama. – dijo Dabi en tono burlón.
Se está acercando a Dabi, ¿hará lo que creo?
Se arremangó mi sudadera que le quedaba enorme y le extendió su mano a Dabi. Sí, hizo lo que esperaba, presentarse. No creí que lo considerara, pero por lo visto es una chica educada pese a las circunstancias… Cuando nos presentamos, ella fue lista y se negó a tomar mi mano, ahora que la veo saludar a Dabi… Siento algo parecido a cuando estábamos en el callejón y la vi cerca de ese zorro, estoy incómodo, me siento extraño, molesto...
- Ririchiyo Shirakiin.
Dabi dudó en responderle el saludo, estaba sorprendido, tratando de descubrir qué tramaba. Al no encontrar nada, estrechó su mano. Temí que usara sus flamas para quemarla pero sólo se limitó a saludarla.
- Dabi.
- Tus ojos me recuerdan a alguien… Pero no sé a quién. – le dijo mirándolo con curiosidad.
- Quién sabe… - le respondió despreocupado y soltó su mano.
- Tomura Shigaraki, ¿nos presentas? – se dirigió a mi seriamente, eres una chica extraña.
- Oye, oye… Eres una prisionera, no estás en una reunión social. – le dije mientras la señalaba.
- Eso es evidente, nunca habría venido aquí en primer lugar. Pero la situación es simple, acabo de recuperarme, sigo algo débil y me superan en número, en resumen no puedo huir, pero al menos creo podrían presentarse ya que estoy aquí. – dijo sin un solo temblor en su voz, su seguridad me asombró.
- Jeje… me gustas Hime-sama. Yo soy Himiko Toga. – dijo acercándose a ella a zancadas.
- ¡Toga! Este no es lugar para socializar. – le reclamó Kurogiri.
- Mmm… pero ya saludó a Dabi y me gustas Hime-sama, pero quiero verte sangrar de nuevo, ¡luces tan encantadora!, seamos amigas… déjame cortarte… - dijo Toga sonrojada.
Hime-sama no se inmutó, sólo la miró, pero cualquier cosa que diga podría crear un conflicto, ya luchó contra Toga y se ganó su rencor después de utilizarla para cortarle la mano a Magne.
- Temo que no puedo dejar que me cortes, ya pierdo sangre por mí misma. – respondió con tranquilidad.
- ¿Cuándo pasa eso?, ¿puedo ver? – Toga entrelazó sus manos con las de ella y la miró expectante.
- Pues si no te desagrada verme vomitar y llorar sangre, te llamaré.
- Jeje, lo estaré esperando. Hime-sama.
- No me llamo Hime-sama, es extraño que me llamen así.
- Mmm… entonces serás Chiyo-chan. – decidió Toga con un tono de voz más alegre cuando la llamó así.
- ¿Eres bastante confianzuda no es cierto?
- Jeje soy mayor que tú. – confesó Toga.
- No lo pareces, pero de acuerdo, entonces te llamaré Himiko-chan.
- Jejeje he hecho una nueva amiga. – dijo sonriendo complacida.
¿Cómo demonios se torcieron las cosas así? Se ganó a Toga de la nada y Kurogiri no luce muy contento.
- Yo soy Spinner.
- Yo soy Mr. Compress.
- ¿Y usted señor de los portales?
Kurogiri la miró fijamente por un momento antes de responderle, Kurogiri tiende a analizar a fondo las situaciones y es el segundo al mando, debe tener cuidado, aunque su quirk sea el crear portales, Kurogiri es de cuidado.
- Supongo que no hay remedio, soy Kurogiri. Gusto en conocerla, Ririchiyo Shirakiin. – dijo con su típico tono serio.
- Mucho gusto, Kurogiri-san.
- Yo soy Twice. No, no lo soy. – se presentó apareciendo a su lado.
¿En qué momento se acercó a ella?, parece muy animado, el resto de la liga se presentó con ella. El ambiente se tensó cuando ella y Magne se miraron, ella lo odiaba, era evidente y Magne tampoco había olvidado lo de su mano, logró salvarla y puede moverla con algo de dolor pero aun la tiene y le es funcional.
- Él es Magne. – le dijo Toga.
- Aún tienes mano. – dijo Hime-sama con un tono molesto.
- No gracias a ti. – Magne le respondió dando un paso al frente.
- Puedes apostarlo. – Hime-sama dio un paso al frente respondiéndole.
- Basta ya. – ordené alzando la voz y ambos se callaron, al menos ninguno me replicó. – Hime-sama debes venir conmigo al sótano, vas a estar ahí hasta que se terminé el asunto que se tiene pendiente.
- ¿Por qué me llamas Hime-sama? Imagino que por eso todos me llaman así. – preguntó con curiosidad.
- Porque actúas como una princesa. Y además me da la gana, ahora muévete. – ordené.
- Me niego.
- Creí que habías comprendido la situación. – le dije.
- Estoy consciente de mi posición, pero no pienso hacer nada hasta que me expliques que hago aquí. – dijo mientras me miraba impávida.
Se me estaba acabando la paciencia…
- Eso puedo explicárselo yo, señorita. – dijo una voz familiar.
En el umbral estaba Giran con el sujeto de traje que solicitó el trabajo, no esperaba que llegaran y Hime-sama está suelta…
Ririchiyo POV
No puedo escapar de aquí, no estoy en condiciones y tengo a toda la liga de villanos rodeándome. Shigaraki y el otro sujeto no tardarán en entrar aquí. Estoy atrapada. No sé por qué estoy aquí, pero no me conviene estar en un ambiente tenso, tendré que bajar la guardia y tratar de averiguar qué hago aquí. Además, ni siquiera sé quiénes son estas personas.
- ¿Quieres intentarlo de nuevo Hime-sama? – me retó el hombre que parece zombi.
- Por si no lo sabes tengo un nombre, zombi-san. – Con este hombre mi mal hábito tiende a salir solo…
- Yo también lo tengo, Hime-sama.
¿Hime-sama? Ahora que lo pienso, todos con quienes he cruzado palabra me llaman así, este hombre me llamó así desde que nos cruzamos en el campamento… debe ser cosa de Tomura Shigaraki, él me llamó así después de conocernos en la USJ. Bien, empecemos por lo básico, me presentaré.
Me acerqué decidida al hombre zombi, me arremangué la sudadera de Tomura Shigaraki y le extendí mi mano.
- Ririchiyo Shirakiin.
Este hombre podría usar sus llamas para quemarme, pero si doy el primer paso, estando rodeada de todos sus compañeros, no lo hará, no hay necesidad.
- Dabi. – respondió estrechando mi mano.
- Tus ojos me recuerdan a alguien… pero no sé a quién.
- Quién sabe…
No insistí. Debo ser precavida, pero más que Dabi, me preocupa el hombre del portal, en la USJ fue él quien controló el carácter de Tomura Shigaraki, podría decirse que fue su voz de la razón, debe ser bastante astuto… Antes de sacar conclusiones apresuradas, por lo menos debo saber sus nombres y conocer algo de ellos.
- Tomura Shigaraki, ¿nos presentas?
- Oye, oye… Eres una prisionera, no estás en una reunión social.
- Eso es evidente, nunca habría venido aquí en primer lugar. Pero la situación es simple, acabo de recuperarme, sigo algo débil y me superan en número, en resumen no puedo huir, pero al menos creo podrían presentarse ya que estoy aquí. – mi argumento fue lógico y ahora saben que no pienso pelear, no tiene sentido desgastarme en una batalla perdida.
- Jeje… me gustas Hime-sama. Yo soy Himiko Toga.
Esa chica… es con quién me peleé y engañé para lastimar a ese tipo. No la entiendo, estaba furiosa conmigo ¿y ahora me dice que le gusto?, tendré que tener cuidado con lo que le diga. Algo en ella no está bien.
- ¡Toga! Este no es lugar para socializar. – le reclamó el hombre de los portales.
- Mmm… pero ya saludó a Dabi y me gustas Hime-sama, pero quiero verte sangrar de nuevo, ¡luces tan encantadora!, seamos amigas… déjame cortarte…
¿Así que sangre? Si le gusta tanto debe haber una razón, por ahora no puedo dejar que me corte, no necesito heridas.
- Temo que no puedo dejar que me cortes, ya pierdo sangre por mí misma. – le dije con sinceridad.
- ¿Cuándo pasa eso?, ¿puedo ver? – Se puso frente a mí de un brinco y me tomó de las manos, actúa como una niña a la que le ofrecen un dulce.
- Pues si no te desagrada verme vomitar y llorar sangre, te llamaré.
- Jeje, lo estaré esperando. Hime-sama.
- No me llamo Hime-sama, es extraño que me llamen así – Imagino que si su líder me llama de esa forma, sólo lo imitaron, pero me resulta extraño.
- Mmm… Entonces serás Chiyo-chan.
- ¿Eres bastante confianzuda no es cierto?
- Jeje soy mayor que tú.
- No lo pareces, pero de acuerdo, entonces te llamaré Himiko-chan.
- Jejeje he hecho una nueva amiga. – dijo sonriendo complacida. No estoy segura de su definición de amiga.
- Yo soy Spinner.
- Yo soy Mr. Compress.
El sujeto de los portales parece bastante irritado, pero no puedo parecer nerviosa frente a él.
- ¿Y usted señor de los portales? – pregunté.
- Supongo que no hay remedio, soy Kurogiri. Gusto en conocerla, Ririchiyo Shirakiin.
- Mucho gusto, Kurogiri-san.
- Yo soy Twice. No, no lo soy. – me dijo el hombre que intentó retenerme en las escaleras.
Tiene problemas en su cabeza, eso está claro, pero parece bastante amable. Todos se presentaron, excepto ese tipo.
- Él es Magne. – me comunicó Toga.
- Aún tienes mano. – mi mal hábito comenzó a salir.
- No gracias a ti. – me dijo con tono amenazante dando un paso al frente.
- Puedes apostarlo. – di un paso al frente también, no me dejaré amedrentar.
- Basta ya. Hime-sama debes venir conmigo al sótano, vas a estar ahí hasta que se terminé el asunto que se tiene pendiente. – dijo Tomura Shigaraki.
¿Qué quiere decir con eso?, si voy ahora al sótano, no conseguiré nada, ahora es el momento de preguntarle.
- ¿Por qué me llamas Hime-sama? Imagino que por eso todos me llaman así.
- Porque actúas como una princesa. Y además me da la gana, ahora muévete.
- Me niego. – Tomura Shigaraki me fulminó con la mirada ante mi negativa.
- Creí que habías comprendido la situación.
- Estoy consciente de mi posición, pero no pienso hacer nada hasta que me expliques que hago aquí. – dije con seguridad.
- Eso puedo explicárselo yo, señorita. – dijo otra voz que no reconocí.
Aparecieron 2 sujetos detrás de Tomura Shigaraki, uno de ellos no lo había visto nunca, pero al otro, estoy segura de haberlo visto antes, ese mismo hombre, se acercó a mí.
- Buenas tardes, srita. Shirakiin. Temo que tengo razones que me impiden presentarme, pero sepa usted que no pienso hacerle daño. Sólo estará aquí por unos días más en lo que contactamos a su señor padre para que pague por su rescate. Después de eso, será libre. – explicó el hombre de traje que me parecía haber visto.
- Así que eres un empleado de mi padre. – dije con certeza.
El tipo enmudeció, acerté.
- Temo que se ha equivocado, srita. Sólo soy un hombre bien vestido. – dijo el hombre tratando de disimular.
- El traje que usas es un traje que se le da a los altos ejecutivos de la empresa, la tela, el corte son los solicitados por la empresa, eso no probaría nada si no fuera porque los gemelos que trae en las mangas tratan de cubrir el bordado de sus iniciales, el cual es un pedido especial que se solicitó al momento de mandarlos confeccionar, cada saco lleva las iniciales del ejecutivo que lo usará y el diseño de las iniciales es bastante particular. Y tomando en cuenta su edad, su pulcritud y sus zapatos, usted debe estar en un departamento administrativo, no es un accionista, de lo contrario lo conocería. – expliqué.
El tipo palideció, entonces me di cuenta que este tipo no le había revelado su posición a la liga de villanos, lo había dejado expuesto… Acorralado.
Entonces sacó un arma y me apuntó.
- ¡Maldita chiquilla! ¿Te crees muy lista?, escúchame bien, vamos a contactar a tu padre y ¡él va a darme lo que me merezco!, tantos años trabajando a su servicio para sólo ser un perro… No, yo tengo otros planes y tú vas a ayudarme a cumplirlos. Tu padre pagará, les daré su parte a estos tipos, tomaré el resto y me largaré. Ahora, me vas a decir cómo contactar a tu padre. – dijo el hombre frustrado y tratando de sonar amenazador.
- ¿Huh? ¿Así que no puedes contactarlo? Eso significa que te despidió. – mi mal hábito surgió, ese tono arrogante que tiende a traerme problemas…
- ¡Cállate! – ordenó el hombre a gritos sin dejar de apuntarme con el arma.
- Contrólate, si la matas, no habrá que intercambiar. – le dijo el tipo que vino con él.
- Ese maldito de Shirakiin no tendría por qué saberlo… Podemos entregarle un cadáver.
- No. Si pide hablar con ella para el intercambio, muerta no nos sirve de nada. ¡Contrólate!
En ese momento Tomura Shigaraki levantó el brazo del tipo haciendo que disparara al aire y aprovecho para hacer polvo la pistola, la manga del tipo se deshizo, pero su brazo no tuvo consecuencias.
- No voy a dejar que cometas una estupidez. La chiquilla es mi prisionera y tenemos un trato, Sr. Ejecutivo. – dijo Tomura Shigaraki como advertencia.
El tipo soló chirrió los dientes y levantó las manos, dando por terminada la discusión.
- Sólo dime la clave para usar tu celular y llamarle a tu padre. Entre más pronto terminemos con esto mejor. – dijo el ejecutivo tratando de mantener la calma.
- 8190 1234 5670 es su número directo, puedes llamarle pero dudo que te responda. – respondí.
Todos los presentes enmudecieron. Obviamente no esperaban obtener esa información de ese modo.
- Lo hará, tienes varios días perdida. – aseguró el ejecutivo.
- Precisamente por eso. Si llegaras a hablar con él, dudo que consigas lo que quieres, mi padre no va a mover un dedo por rescatarme.
- ¡No me mientas chiquilla! Lo sé todo, ustedes son la familia principal del clan de los Shirakiin pero eso no es todo, ¡tú eres el miembro principal!, tú eres la más importante de ese clan. – dijo impaciente.
Ese hombre perdió la paciencia desde un inicio y ahora le es difícil controlarse.
- No tiene idea de lo que significa eso ¿verdad?, de cualquier manera, de haber investigado a fondo, no hubiera perdido su tiempo ni el mío con este secuestro.
- ¡MALDITA CHIQUILLA! – me gritó mientras su brazo se convertía en una extraña masa gelatinosa y lo lanzaba contra mí, tenía que actuar rápido, no estoy en buena forma y mi velocidad se ha mermado.
Vi como ese moco se acercaba y me empujó haciendo que me estrellara contra la pared, quedé atrapada en una burbuja.
Shigaraki POV
Si Hime-sama no modera su tono, ese tipo va a dispararle, eso es algo que no permitiré, primero lo desintegro. Aproveché que discutía con Giran, lo desarmé y desintegré la pistola, ya no debería dar problemas, no somos aliados, pero hicimos un trato y no dejaré que actúe como se le da la gana en mi guarida, se lo dejé claro con mis acciones y volvió a dirigirse a Hime-sama.
- Sólo dime la clave para usar tu celular y llamarle a tu padre. Entre más pronto terminemos con esto mejor. – dijo el tipo tratando de mantener la calma, pero estoy seguro que se siente acorralado, espero no haga ninguna estupidez.
- 8190 1234 5670 es su número directo, puedes llamarle pero dudo que te responda. – respondió Hime-sama sin chistar.
De haber sabido que sería tan cooperativa se lo hubiera preguntado desde el principio…
¿Tu padre no tratará de salvarte? Eso es lo peor que le puedes decir a tus secuestradores Hime-sama, ¿qué estás planeando?
- ¡No me mientas chiquilla! Lo sé todo, ustedes son la familia principal del clan de los Shirakiin pero eso no es todo, ¡tú eres el miembro principal!, tú eres la más importante de ese clan. – dijo el ejecutivo.
Así que es un pez gordo. Pero no nos sirve de nada si su familia la abandona a su suerte… Al menos no le sirve a este tipo, ni al trato que tenemos.
Hime-sama sigues con esa actitud tan temeraria… Ya le quité el arma, pero…
- ¡MALDITA CHIQUILLA! – gritó el ejecutivo.
Antes de poder actuar, vi como Hime-sama era atrapada en una extraña mucosidad que quedó pegada en la pared, no podía ver ni una parte de su cuerpo, estaba rodeada.
Iba a matar a ese tipo, pero Kurogiri con su habilidad me impidió tocarlo.
- Contrólate Tomura Shigaraki. Ririchiyo Shirakiin tuvo la culpa. – excusó Kurogiri rápidamente.
- Esa chiquilla, no quedará ni el polvo de ella… No nos sirve. – dijo el ejecutivo con frustración.
Ese tipo estaba hecho una furia y apretaba los dientes… Cuando acabe con él no quedará nada.
Sentí miedo, demasiado. Hime-sama, no puedes acabar así, ¡no puedes dejarme!
- Dabi. – ordené.
- Entendido. – respondió.
- No se molesten, no será tan fácil, para cuando consigan hacerle algo a mi moco, ella ya estará muerta, se asfixiara o su cuerpo se derretirá ¿qué pasará primero?
- ¡MALDITO! – iba a matarlo, iba a darle una muerte lenta y horrible.
Entonces escuché un ruido y ella salió, ahora estaba al lado de ese ejecutivo, con una espada en sus manos, amenazando su cuello y una apariencia completamente diferente… Desagradable.
- Sal de mi vista, tu presencia me desagrada. – esa mirada era penetrante y amenazante, no se parece en nada a la mirada que conozco, pero me resulta atrayente.
- ¿Cómo? – preguntó el ejecutivo incrédulo.
Eso mismo me preguntaba, ¿cómo se salvó?, había pétalos de cerezo rodeando la mucosidad… Ese maldito zorro cuando se transformó también lo rodearon esos pétalos, ¡ella se transformó y los usó como una barrera para protegerse!, muy astuta. Pero odio verla con una apariencia tan parecida a ese maldito zorro, la vestimenta, las 9 colas, las orejas… Todo es él, ese maldito zorro, ¡LO ODIO!
El tipo se fue sin chistar, además de todo era un cobarde. Giran se fue con él.
Hime-sama se vio rodeada de pétalos de cerezo y comenzó a caer al suelo, alcancé a sujetarla y le pedí a Twice que se la llevara al sótano.
Toga fue encantada tras él, cuando vio que comenzó a salir sangre de los ojos de Hime-sama.
Necesitaba salir, no les dije nada y sólo me fui de ahí.
Ese maldito zorro, Soushi Miketsukami, sigue haciéndose presente.
