Wake up with you
1.-Sábanas
Cuando Crowley se despertó en una cama que evidentemente no era suya se sintió algo desorientado. No era la primera vez que le sucedía, pero hacía mucho tiempo que no había dormido fuera de su departamento. Solo había un lugar que tenía las comodidades que necesitaba, estaba acostumbrado a dormir en una cama King Size con unas finas sábanas negras de algodón egipcio. Y las sábanas que lo cubrían no eran las suyas, algo que se hizo obvio sobre todo por el patrón de tartán que tenían estas. Ni siquiera eran tan remotamente cómodas. Debía haber estado muy cansado como para no notarlo.
Estiro sus brazos, tratando de desperezarse y salto de la cama. Todavía llevaba sus ropas del día anterior. Con un chasquido de sus dedos se cambió la ropa por una limpia.
Salió del cuarto y se dirigió hacia la cocina, donde se encontraba su ángel preparando el desayuno.
―Supongo que fue una larga noche ―dijo recargándose en el marco de la puerta.
―Ohh, ya despertaste ―dijo Aziraphale volteando a verlo, mientras colocaba un par de platos en la pequeña mesa de la cocina―. Hice el desayuno, estaba a punto de subir a despertarte...
―Huele bien ―dijo el demonio sentándose en la mesa y tomo la taza de café que el ángel le ofrecía―. Lamento acaparar tu cama ―continuo con una sonrisa pícara.
―No fue ningún problema ―respondió el ángel ligeramente sonrojado al recordar lo que había pasado la noche anterior―. Cuando te vi dormido en el sofá, no tuve el corazón de despertarte y te llevé a la cama.
El corazón del demonio dio un vuelco al imaginarse rodeado por los brazos de su ángel. Trato de controlar su respiración y quiso cambiar de tema.
― ¿Sabes que tienes un pésimo gusto en sábanas? ―siguió, sosteniendo su cabeza con una mano y dándole un sorbo al café― Además de incomodas.
―Lo siento querido ―dijo el ángel apenado―. Apenas si uso mi cama, sabes que no duermo como tú. Pero el patrón si es bonito ―se defendió, tomando un bocado con su tenedor.
Crowley suspiro resignado, no había forma de hacerle entender a su ángel la importancia del tema.
―No pienso dormir en sábanas así cada vez que me quede contigo. Ni hablar de cuando vivamos juntos, me encargare de comprar las sábanas yo mismo...
― ¿Vivir juntos? ―dijo el ángel sonrojado, bajando la mirada― Eso es muy pronto, querido...
―No vueltas a decir que voy muy rápido, por favor ―dijo el demonio extendiendo su mano y tomando una de las del ángel― Escucha, Ángel. Podemos tomarnos todo el tiempo que queramos y hacer las cosas a tu manera, ¿está bien? Si te he esperado hasta ahora, puedo esperar un poco más.
―No es justo querido, yo... yo también quiero estar contigo, vivir contigo ―le respondió el ángel―Solo que pase tanto tiempo negando lo que sentía por ti, que ahora todo parece ir deprisa.
―No tienes que preocuparte, ángel. Nuestro bando, nuestras reglas, ¿recuerdas? ―le beso el demonio ― Pero primero empecemos por cambiar esas sábanas horribles…
―Crowley…―grito Aziraphale con las mejillas sonrojadas.
