Hola chicos aquí un regalito de reyes magos para ustedes, disculpen pero como saben estoy en plena mudanza y no puedo concentrarme en mucho más que empacar cajas comer y dormir pero me he esforzado por traerles estos regalos espero que les guste.

Metida en problemas

Izayoi dejó escapar un fuerte suspiro cuando se paró frente a un club llamado La Vuelta Al Mundo. Esto era probablemente otra pérdida de tiempo. Siete noches seguidas de ir a bares, clubes, o incluso cafeterías que reportaron haber tenido eventos inexplicables o sobrenaturales habían resultado hasta ahora en nada. Bueno, salvo ella durmiendo tan poco como antes, pagando altas cuotas de cobertura, siendo atacada por hombres y mujeres persistentes, y no encontrando ninguna evidencia de cualquier presencia vampírica.

Por otra parte, Izayoi estaba empezando a preguntarse si ella había leído demasiado en el gesto de Inuno con su jefe. Si él hubiese realmente querido volver a verla, él podía haber dejado una tarjeta de visita en su puerta. Llamarla. Regresarle su teléfono celular con su número introducido en él, algo más fácil de seguir. Las dudas se deslizaron dentro de ella. Inuno sabía dónde trabajaba y donde vivía, sin embargo, había sido una semana sin velor ni escuchar de él desde que había hipnotizado a su jefe. Todo lo que la había conducido era una insistente persistencia que decía que Inuno no quería desaparecer de su vida a pesar de su acto de desaparición muy eficaz.

O su instinto estaba mal, y las cosas eran exactamente como Inuno quería que fueran. Él había dicho adiós, y no la había contactado desde entonces. Tal vez era el momento para que ella comprendiera la indirecta y dejara de perseguir su cola. Si este lugar resultaba en nada, ella tendría que reconsiderar sus acciones. Ella podría desear ver a Inuno de nuevo tanto que esto estaba nublando su juicio, haciéndola pensar que su instinto le estaba diciendo algo que no era.

Una última misión de exploración, decidió ella, dirigiéndose adentro del club. Lástima que este lugar había sido el último en su lista de establecimientos que Inuno u otros yokais podrían frecuentar. Era un club de striptease, y de alguna manera ella no podía imaginar al afable Inuno pagando para ver a mujeres quitándose la ropa. En cuanto a otros yokais. . . bueno, ellos podrían hipnotizar a las mujeres para que se quitaran la ropa si ellos lo querían. ¿Por qué comprar la vaca cuando puedes conseguir la leche gratis? como el viejo dicho decía.

Izayoi pagó la cuota de admisión y se le informó del consumo de la barra de tres bebidas mínimo. Una vez dentro, ella hizo un barrido lento del interior, que consistía en varios bares, un centro del escenario enorme con una pasarela, un área VIP acordonada por brillantes hilos de piso a techo, alcobas cortinadas, y un pequeño comedor, para su sorpresa. El interior de La Vuelta Al Mundo era en realidad más sofisticado de lo que había esperado, pero ella no tenía intención de convertirse en cliente habitual. Aplausos señalaron que una bailarina acababa de ocupar el escenario. Izayoi decidió buscar un asiento y pedir una bebida. Esta era su última noche de reconocimiento, después de todo. Ella también podría quedarse hasta que ella hubiese conseguido un buen vistazo de la clientela del club. Eran solo las 9:00 P.M. Probablemente sea demasiado pronto para muchos de los clientes habituales.

Una hora y media más tarde, a Izayoi se habían aproximado una docena de hombres tratando de comprarle bebidas, recogerla, o de lo contrario no prestar atención a las mujeres en las que se suponía que estaban centrándose. Izayoi mantuvo sus rechazos rápidos y al punto, haciendo que algunos de ellos bruscamente afirmaran su especulación sobre su orientación sexual. No le importaba. Lo que sea que los hiciese sentirse mejor acerca de ser rechazados.

Una nueva explosión de música anunció la siguiente bailarina en el escenario. Izayoi miró, su atención se centró más en ver si alguna de las personas alrededor del escenario tenía esa delatora piel pálida o movimientos demasiado rápidos que en la bailarina, cuando su mirada se estrechó. Esa bailarina resultaba familiar. Si ella solo dejara de batir su pelo alrededor tan salvajemente mientras ella giraba junto al poste, Izayoi podría conseguir un mejor vistazo a su cara para estar segura.

Se levantó de su asiento, acercándose al escenario. La bailarina realizaba varias muy atléticas, maniobras eróticas que mostraban su flexibilidad, pero aún no daba a Izayoi una buena vista de su rostro. Izayoi sacó algún dinero de su cartera y dejó escapar un fuerte silbido, haciendo caso omiso de los comentarios de algunos de los hombres cerca de ella. Si esta chica era quien pensaba Izayoi que era...

La bailarina se acercó con una sonrisa sensual, agachándose y colocando su muslo con liguero muy cerca de la cara de Izayoi. Ella no miró a la mitad inferior de la chica, desnuda y lo suficientemente cerca para que Izayoi se sintiese incómoda. Ella buscó en los rasgos muy maquillados de la chica, comparándolas con las fotografías que ella sólo había examinado de uno de los archivos de personas desaparecidas. Mayor, sí, y a una maldita vista menos tímida de apariencia, pero esta era Jennifer Jackson.

- Date prisa - alguien gritó a Izayoi.

Ella metió un billete de veinte en el liguero frente a ella. Jennifer dio a Izayoi un guiño y se pavoneó lejos, siguiendo con el resto de su rutina. Izayoi se la quedó mirando, ni siquiera viendo realmente los movimientos explícitos, sino concentrándose en su recuerdo de lo que estaba en el archivo de Jennifer.

Desapareció hace tres años cuando ella tenía diecisiete años. Se pensaba que había escapado con un novio mayor llamado Flare, nombre real desconocido. El registro de Jennifer como una desertora de secundaria que había incursionado en las drogas reforzó la opinión de la policía de que Jennifer simplemente salió de la ciudad para escapar de la casa de sus estrictos padres.

Los padres de Jennifer no estaban de acuerdo y contrataron a Frank hace dos años, pero él no había llegado a ninguna parte. La desaparición de Jennifer estaba en el montón de "casos abiertos" de Frank ahora. Este terminó en el apartamento de Izayoi, debido a la entrevista que Frank tuvo con uno de los antiguos novios de Jennifer, quien le dijo a Frank que Jennifer había venido a verlo para pedirle que la ayudara a escapar de Flare, que "no era humano." Jennifer había fijado un reunión con su antiguo novio fuera de La Vuelta Al Mundo, pero entonces supuestamente, nunca apareció.

Las entrevistas de Frank con el personal de La Vuelta Al Mundo resultaron en todos ellos diciendo que nunca habían visto a Jennifer, pero allí estaba ella, bailando desnuda bajo el nombre artístico de Candy Corn al mismo tiempo un año demasiado joven para ser legal incluso dejarla entrar por la puerta. ¿Podría Jennifer realmente haber estado ocultándose a explícita y simple vista todo este tiempo? ¿O lo hicieron esos que dijeron no recordar después porque Jennifer estaba en lo cierto, y su novio Flare realmente no era humano?

Izayoi tomó una respiración profunda. Ella solo había venido aquí para conseguir un punto de apoyo en el mundo de los yokais con la esperanza de que la condujera a Inuno. No para involucrarse en un caso donde una joven podría haberse convertido en una stripper renuente por un yokai. Jennifer había pedido ayuda a su novio hace dos años. Eso no sonaba como que Jennifer quería estar en esta situación, pero las cosas podrían haber cambiado. Si no era así, y Jennifer era mantenida contra su voluntad por un yokai, sería malditamente difícil para Izayoi ayudar a Jennifer a hacer cualquier cosa al respecto, como lo sabía por experiencia.

Salva una vida, el credo de Mack se hizo eco en su mente. Mack no había tomado el camino fácil a la hora de venir a ella hace una década. Si él lo hubiera hecho, Izayoi probablemente no estaría viva. Esta situación estaba muy por encima de ella, sí, pero Izayoi no podía irse sin siquiera tratar de ver si Jennifer necesitaba ayuda. Ella irguió sus hombros y le hizo señas a la siguiente camarera con el busto al desnudo que pasaba por allí.

- ¿A quién veo para fijar un baile privado? - Izayoi se sentó en una de las cabinas privadas que estaban seccionadas fuera del resto de la habitación. Después de varios minutos, las cortinas oscuras se separaron, y Jennifer apareció, sonriendo seductoramente mientras se acercaba.

- Hola, hermosa… Tenía la esperanza de que fueras la que me esperaba… - canturreó Jennifer, pasando sus manos por las piernas de Izayoi mientras empezaba a girar sus caderas.

- Jennifer - dijo Izayoi en voz baja.

- Jennifer Jackson. - La muchacha se detuvo, sus ojos lanzándose alrededor. Entonces ella comenzó con sus caderas sinuosas otra vez, inclinándose hacia adelante para rozar sus pechos contra las piernas de Izayoi.

- ¿Cómo sabes mi nombre? - Susurró.

Esta era una manera difícil de mantener una conversación. Jennifer estaba desnuda salvo por una muy pequeña tanga, y no dejaba de frotar y balancear su cuerpo contra Izayoi. Izayoi asumió que las cabinas con cortinas estaban siendo controladas si Jennifer continuaba bailando a pesar de que ahora adivinaba que Izayoi no estaba aquí sólo por una emoción. Jennifer no parecía tener miedo a reconocer verbalmente su nombre real, sin embargo, así que tal vez el monitoreo era sólo visual. Izayoi trató de fijar una mirada apreciativa en su cara e ignorar las partes más blandas que Jennifer presionaba sobre ella mientras hablaba.

- Soy una investigadora contratada por tus padres - susurró Izayoi en respuesta.

- No me pueden ayudar. Ni tú puedes. Sal antes de que te descubran o podrías terminar como yo. - La cara de Jennifer se contorsionó, aunque su sonrisa congelada aún permanecía.

La pobre muchacha claramente sonaba como si estuviera aquí en contra de su voluntad. La determinación de Izayoi se fortaleció. Alguien había forzado a Jennifer a desaparecer de la vida de su familia, a los diecisiete años para convertirse en una bailarina de striptease. ¿Qué pasa si hermanita Izayoi hubiese sido la secuestrada tan joven, y alguien quien pudiera haber ayudado a Tina no lo intentaba porque podría ser demasiado peligroso? Ella había querido convertirse en policía para proteger a las personas que lo necesitaban. Bueno, aquí había alguien que realmente lo necesitaba, y Izayoi podría ser la única que sabía lo suficiente acerca de lo que retenía a Jennifer para ayudarla a escapar.

- ¿Flare hizo a la gente olvidar que incluso te habían visto cuando trataste de escaparte antes? - Izayoi preguntó, aventurándose.

- ¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes eso? - Jennifer se detuvo en el acto de montarla a horcadas.

- Sigue bailando - susurró Izayoi. Jennifer comenzó su bochornoso contoneo de nuevo a pesar de que su práctica sonrisa se había escapado.

- Soy alguien que sabe qué tipo de criatura puede hacer olvidar a la gente las cosas que han visto con sólo una mirada - dijo Izayoi, su confianza creciendo mientras la expresión de Jennifer pasaba de sospechosa a esperanzada.

Ella colgaría un cartel de murciélagos en la ventana de su apartamento y una luz grande detrás de él para llamar la atención de Inuno si tenía que hacerlo. O ella sacaría un anuncio en los periódicos con su foto y una petición para que alguien alto, oscuro, y muerto la contactase. Todo el mundo excepto Inuno pensaría que ella era una mujer loca y caliente. Inuno había mantenido a Izayoi en cautiverio antes, sí, pero él había sido impecable en su trato cortés con ella. Izayoi no podía imaginar que él toleraría que otro yokai arrebatase a una adolescente de su familia y la obligase a desnudarse.

- Y yo soy una persona con un arma que contiene balas de plata aquí en mi bolsa. Si te vienes conmigo, Jennifer, voy a tratar de sacarte de esto. Yo-yo conozco a alguien que podría ser capaz de ayudar. - continuó Izayoi.

De lo desesperada que Jennifer había sonado antes, probablemente no había tratado de escapar en años. Con suerte, Flare no estaba aquí esta noche, y cualquier otra persona que se suponía vigilaba a Jennifer se había vuelto descuidada. Si ella y Jennifer se colaban en silencio por una puerta trasera, podrían estar fuera antes de que cualquiera de los guardias o el personal notasen... Las cortinas se abrieron de golpe, y apareció un hombre corpulento. Tanto Izayoi como Jennifer saltaron. Una sensación de hundimiento la atravesó cuando los ojos del joven hombre cambiaron de cualquier color que habían sido a un encendido color verde brillante.

- Y quien serias tu ¿o quién se supone que eres tú? - dijo el yokai.

La mano de Izayoi entró inmediatamente en su bolso para buscar su arma, pero el yokai había incautado su muñeca antes de que ella hubiese incluso agarrado el mango. Jennifer gimoteó con miedo y retrocedió de un salto, encogiéndose contra el muro de cortinas. El yokai levantó a Izayoi con su muñeca todavía en poder de este agarre doloroso.

¡Mierda! atravesaba su mente una y otra vez. Ella debería haber tenido la pistola en la mano antes de que ella empezase a hablar con Jennifer. Tal vez entonces podría haber exprimido un tiro que habría deshabilitado al yokai lo suficiente para que ella y Jennifer escaparan. El yokai agarró su bolso en un instante, dando un tirón a la muñeca de Izayoi lo bastante duro para que ella sintiese como si su brazo estuviese a punto de ser arrancado de su cavidad.

- No te muevas - dijo, sus ojos destellando rojo.

Ella lo hizo, pero no porque ella tuviese una fascinante compulsión repentina de detenerse. Si el yokai pensaba que los trucos de control mental funcionaban en ella, podría tener una mejor oportunidad de escapar. El yokai liberó su muñeca, por lo que una banda de esperanza se arqueó a través de Izayoi. ¡Él estaba creyéndolo! Ahora sólo márchate y déjame en paz mientras rebuscas entre mi bolso. No lo hizo, pero Izayoi evitó que su cara mostrase su decepción cuando él sacó su arma y comprobó el cargador.

- Realmente tienes balas de plata en esto. Y tú estabas tratando de robarte a Jenny. ¿Quién te incitó a esto? - dijo el yokai pensativo.

- Nadie - respondió Izayoi, tratando de fijar una expresión vidriada en su cara a pesar de que su corazón golpeteaba por el miedo.

Esos onis la habían destripado en un segundo. Este yokai podría hacer lo mismo. En cualquier momento, ella podría estar mirando hacia abajo a una horrible herida letal antes de que ella incluso se hubiese dado cuenta de que el yokai se movió. El yokai frunció el ceño, agarrando su barbilla en su mano lo suficiente duro para hacer crujir su mandíbula.

- Dije, ¿quién te incitó a esto? Sólo otro yokai sabría enviarte aquí con balas de plata. ¿De quién eres mascota, hmmm? Dame un nombre. – ronroneo en su garganta.

- Ningún yokai me ha enviado. Soy una investigadora privada. Los padres de Jennifer contrataron mi empresa - dijo Izayoi tan monótonamente como pudo. Si ella era muy, muy afortunada, el yokai destellaría más roja en sus ojos, le diría que ella no había visto nada, supondría que borraba su memoria, y la enviaría a su camino. Ella podría redoblar sus esfuerzos para encontrar a Inuno y volver más tarde con él para ayudar a Jennifer.

- Eres muy ardiente - dijo el yokai, examinándola. Colmillos brillaron cuando sonrió.

- Demasiado vieja para un trabajo aquí, sin embargo. A mis clientes les gustan jóvenes, realmente novatas y húmedas en otros lugares... - Se rió de su cruda broma. Izayoi no se inmutó. Así es, soy demasiado vieja para obligarme a bailar desnuda, así que solo envíame en mi camino.

- Pero seguro eres una cosa muy sexy - continuó el yokai. Él la agarró por la muñeca, esta vez lo suficiente duro para que sus huesos se molieran juntos.

- Y estás mintiendo pequeño lindo trasero - le susurró mientras tiraba de Izayoi más cerca. Su aliento olía a humo de alcohol cuando lo dejó salir después de una inhalación profunda.

- No hay olor de yokai en ti, pero podrías haber removido eso bastante fácilmente, y seguro que alguien te ha enviado aquí. Alguien que te ha hablado de plata y que te alimentó con su sangre lo suficiente para hacerte inmune a mi mirada, o tu habrías soltado quién era para ahora. ¿Quién es, cariño? ¿Y por qué esa persona quiere robarme mi propiedad? Dile a Papá Flare todo. - añadió.

- Yo he venido por mi cuenta… - A pesar del miedo y la adrenalina fluyendo a través de ella, Izayoi pensó en su promesa a Inuno de no decirle a nadie acerca de él. Ella tragó saliva, mientras que su instinto le advertía que se movía en el filo de la navaja entre la vida y la muerte ahora mismo.

El dolor estalló en su cara, tan rápido que la aturdió. Sus ojos se llenaron de lágrimas, su cabeza repiqueteó, y la sangre llenó su boca. Como se sospechaba, no había visto incluso moverse a Flare antes de sentir los efectos de él golpeándola. Flare sonrió mientras Izayoi se recuperaba del golpe. Eso le recordó a la sonrisa que ese oni le había dado a ella hace un par de semanas. Justo antes de que hubiese desgarrado su vientre abierto.

- Así que necesitamos un poco de persuasión antes de que me digas quién es, ¿eh? Bueno, vamos a necesitar un lugar más privado para hablar entonces, ¿no? - Preguntó Flare. Parecía casi eufórico.

Inuno cerró a presión su maleta, echando un último vistazo alrededor de la habitación. Era la última vez que vería este pequeño espacio con su decoración poco atractiva. No reservaría un pensamiento sobre irse en circunstancias normales, pero esto era un símbolo de su decisión. Él no iba a volver. No a esta habitación, o a esta casa, o a esta ciudad. Se había demorado aquí demasiado tiempo ya, reacio a cortar esa conexión final hacia la humana que todavía perseguía sus pensamientos a pesar de que había mantenido su promesa de no seguir a Izayoi de nuevo.

Gorgon entró en la habitación, sus ojos azules sombríos. El yokai nórdico podía sentir el estado de ánimo de su creador, sobre todo ahora con el normal blindaje que Inuno mantenía deslizándose cuando miraba a su alrededor otra vez. Selene, Kurt, y Sam ya se habían ido el día anterior. Era el momento para él y para Gorgon de irse. No podía demorarse por más tiempo.

- ¿El avión está abastecido de combustible? - Preguntó Inuno.

- Sí. – contesto.

- No necesitas ir conmigo, mi amigo. Te he dicho muchas veces que deberías ocuparte de otras cosas aparte de mis tareas domésticas. - Inuno dio a Gorgon una sonrisa seca.

- Y yo te he dicho que lo que yo quiera hacer con mi tiempo es mi preocupación. - Gorgon le devolvió la sonrisa, estirando la cicatriz que corría a lo largo de su mejilla.

La lealtad de Gorgon era requerida como un miembro de la línea de Inuno. Su amistad no lo era. Ni lo era su verdadero afecto y preocupación. Algunas cosas simplemente no podían ser comandadas por miedo, respeto o poder. Inuno no lo dijo, pero estaba agradecido de tener a Gorgon a su lado, sabiendo que el yokai se preocupaba por él más allá de los límites de la obligación. Si le dijese a Gorgon cuan cómodo había estado durante varios de los últimos difíciles siglos, eso solo se sumaría a la determinación de Gorgon de quedarse —lo que refrenaba a Gorgon de lo que debería convertirse.

- ¿Por qué te niegas a pedirme la libertad de mi línea? Sabes que yo te lo concedería. Ya ha pasado el tiempo para ello, deberías ser tu propio Maestro. - Gorgon apretó el hombro de Inuno.

- Cuando ya no me necesites, me iré. - Eso sería lo suficientemente pronto.

La tumba se alzaba por delante así él la solicitara ahora o no. Tal vez él escenificaría su muerte para que pareciera que Ryukotsusei lo había hecho. El pensamiento envió una fría satisfacción a través de Inuno. Buscas mi fin, Ryuko, pero cuando este llegue, me aseguraré de que te destruya, también. El teléfono móvil de Gorgon sonó.

- Probablemente el piloto - murmuró, alejándose.

Inuno se armó de valor para no echar otro vistazo alrededor al salir de la habitación y se dirigió por el pasillo del tercer piso. El aire estaba todavía ligeramente perfumado con limón, la esencia de Izayoi persistiendo como si ella fuese un espíritu burlándose de él. Inuno caminó más rápido, tomando los escalones de a dos a la vez. Cuando él estuviese libre de esta casa, sería libre de los recordatorios de Izayoi, rompiendo la extraña, hipnótica influencia que su recuerdo parecía tener sobre él. Él no tenía tiempo para este inútil anhelo sobre una mujer que estaba predestinada a no ser suya.

- Sire. - La voz de Gorgon crujió a través de la casa vacía, llena de una urgencia que hizo a Inuno dar la vuelta en medio escalón. Subió las escaleras sin tocarlas en esta ocasión, volando hasta el tercer piso.

- Tiene que tomar esto. - El rostro de Gorgon era pétreo mientras le tendía su teléfono.

Izayoi, observaba a Flare a través de un ojo y una nube de dolor. Después de que él la había arrastrado a ella y a Jennifer al piso de arriba a una sección del club que estaba vacía, excepto por otros dos yokais igualmente abusivos, que habían seguido demandando que Izayoi le dijese que yokai la envió aquí. Ella se negaba. Los golpes en su cara se hicieron más severos, pero aun así, no rompería su promesa a Inuno. Luego Flare había tomado su mano y lentamente la aplastó en su puño, sonriendo todo el tiempo.

La agonía de sus huesos fragmentándose bajo ese agarre sin piedad había sido más intensa que cualquier cosa que ella hubiese sentido antes. Flare mantuvo su mano cerrada sobre la destrozada de ella, sin dejar de apretar, mientras que con la otra mano empezaba a tirar de su falda.

- ¿Cómo te gustaría ser follada mientras aprieto tu mano más con cada empuje, eh, cariño? - Canturreó Flare.

Izayoi pensó que se desmayaría del dolor, lo que habría sido un respiro, pero ella permaneció consciente. Todo en ella se rebeló contra romper su palabra, pero este animal hablaba en serio. Por su expresión, Flare lo disfrutaría también.

- Inuno - jadeó ella.

- Él no me envió aquí, pero. . . conozco a Inuno. - Flare la soltó tan bruscamente que ella cayó, su visión ennegreciéndose unos instantes. Cuando Izayoi pudo centrarse de nuevo, vio a Flare intercambiar una mirada cautelosa con los dos otros yokais.

- Ese es un maldito problema - murmuró el calvo.

- Si ella está diciendo la verdad… ¡ik! - respondió Flare. La expresión alegre que había llevado durante la última hora se deslizó, y él empezó a caminar.

- Ponla ahí. Tengo que comprobar esto. - El yokai calvo levantó a Izayoi, sentándola en una silla.

Todo nadó en su visión por unos momentos en la agonía de su mano siendo empujada, pero respiró hondo varias veces y evitó gritar. Jennifer avanzó un poco más hacia la silla de Izayoi, sin tocarla, pero mirándola con silenciosa simpatía. Izayoi se quedó en silencio mientras Flare comenzaba a hacer una serie de llamadas telefónicas, repitiendo a varias personas que necesitaba con urgencia comunicarse con Inuno. Ella no tenía idea de qué tipo de respuesta Flare estaba consiguiendo, pero de vez en cuando, lanzaba un calculador vistazo inquisitivo en su dirección. No estaba segura que se sentía peor: el dolor, o la vergüenza de romper su promesa a Inuno. Sin embargo, ella no podría haber permitido que Flare llevase a cabo su amenaza. De lo que sabía de Inuno, él entendería.

- Finalmente, logré comunicarme - dijo Flare con una mirada aguda hacia ella. "Él viene al teléfono ahora. El momento de la verdad para ti, cariño."

Izayoi reprimió un escalofrío. Flare no necesitaba añadir que lo que ocurriese en los segundos próximos determinaba si ella moriría o no. Ella ya lo sabía. La pregunta que se alzaba en su mente era sí ella podría o no aguantar lo que Flare haría con ella antes de que él la matase.

- ¿Es Inuno? Sí, siento molestarte, pero tengo a esta humana en mi casa, que insiste en que te pertenece a ti. - preguntó Flare.

- Dije que lo conocía - corrigió Izayoi enseguida, tosiendo un poco por la sangre en su boca. Una pesada mano cayó sobre su hombro, cinco dedos apretando en advertencia. Incluso ese pequeño movimiento hizo estallar más dolor a través de su mano.

- Shhh - soltó el yokai calvo amenazadoramente.

- Ella es aproximadamente 1.65, horrible cabello castaño, un bonito par de tetas… El nombre en su licencia de conducir es Izayoi Graceling - continuó Flare. Él se enderezó de su calmado andar desgarbado en el siguiente instante, su expresión volviéndose sombría.

- Uh-huh. Correcto. No, ella está en su mayor parte bien… Aja, en un club llamado La Vuelta Al Mundo en State Street, Chicago Heights. ¿Por qué nosotros no…? - Flare cerró teléfono.

- Él colgó, dijo que está en camino - dijo a la sala en general.

- Mierda, hermano. - La mano del yokai calvo dejó el hombro de Izayoi.

- ¡No lo sabía! - contestó Flare bruscamente.

- Quiero decir, ¿cuáles son las probabilidades? - Izayoi estaba débil con el alivio de oír que Inuno estaba en camino, pero había demasiado subtexto pasando para que ella supiese si eso significaba que estaba fuera de peligro o no. Y ella estaba teniendo dificultades para concentrarse, mientras el abrasador dolor continuaba quemando través de ella.

- Es posible que desees arreglarla… Si Inuno está viniendo a buscarla por sí mismo, entonces ella está más arriba en la cadena alimentaria que solo un aperitivo de sangre para uno de su gente. - dijo el yokai con las rastas.

- Tal vez no. Él tiene que estar cerca, ya que dijo que estaría aquí en veinte minutos - respondió Flare casi hosco.

- Y si tienes razón, va a estar más molesto si ella le dice que la golpeé, pero él puede ver por sí mismo que no fue tan malo. - ¡¿No fue TAN malo?! Es cierto que en comparación con lo que los onis le habían hecho a ella, Izayoi estaba en condición estelar, pero cuan cruel el tiempo de Jennifer con él debe haber sido si esto es lo que Flare consideraba que "no fue malo." Jennifer. Más vergüenza se extendió a través de ella. Que salvadora había resultado ser.

- ¿Qué tan cercana eres a Inuno? ¿Follas con él, o simplemente lo alimentas? - Flare le preguntó de repente.

Izayoi volvió la cabeza en una silenciosa negativa a contestar. Si leyó el estado de ánimo de la sala de forma correcta, Flare no se atrevería a golpearla más a menos que Inuno llegase hasta aquí y luego la dejase con Flare por ira de que Izayoi rompiera su palabra. Pero ella no creía que Inuno haría eso, no importa lo molesto que estuviese con ella por revelar que lo conocía. Aunque esta no era la forma en que ella había esperado volver a verlo.

- No me vas a contestar, ¿eh? - Flare dijo, con un brillo en sus ojos.

- Chica inteligente, sabe que no puedo tocarla con el gran perro viniendo a buscarla. Pero puedo tocar a Jennifer todo lo que quiera, porque ella es mía. - Flare estuvo detrás de Jennifer en un instante, sus colmillos cortando una fina estela roja en su hombro. Izayoi estuvo de pie antes de que tuviese la oportunidad de hacer una mueca de dolor ante lo mucho que dolía moverse.

- No estoy durmiendo con Inuno - divulgó ella con los dientes apretados. Flare soltó a Jennifer. Ella tropezó a un lado de la habitación, luciendo asustada pero no herida, aparte de esas dos rayas rojas. Rastas y Pelón hicieron ruidos que sonaban como alaridos de alivio.

- Eso es un peso de encima - murmuró Flare.

- Oh, sí. ¿Sabes cuan muerto estarías si le diste una paliza a la primera mujer con la que Inuno se ha relacionado en cuánto tiempo? - dijo Rastas. Entonces se echó a reír.

- Él estaría moliendo tus huesos para hacer su jodido pan - bromeó Pelón, para más risas.

- Me asusté por un minuto - admitió Flare, sin parecer asustado ahora.

Izayoi miró lejos de ellos. Tal vez si se concentraba muy duro, podría centrarse en algo más que la risa burlona o el dolor que irradiaba de su brazo. Ella se apoyó contra la pared con su lado bueno, cerrando su ojo funcional, tomando respiraciones profundas y tratando de distanciarse mentalmente. Desafortunadamente, incluso después de varios minutos de tratar, ninguna técnica de meditación que Izayoi intentó pudo resistir el dolor punzante en su mano. Si Flare la dejaba ir, ella podría utilizar algo de la sangre en esos frascos en su casa a curarse. Pero ¿podría ella tomar algo de esa cantidad limitada, a sabiendas de que podría resultar en robarle a Tina un año o más de vida?

- ¿Sienten eso? - Murmuró Flare.