CAPÍTULO 3
DESCONOCIDO
No podía quitarme a Ana de la cabeza, a pesar de todo el tiempo transcurrido seguía anhelando su cuerpo como aquella vez que se entregó a mi… Bebí de mi vaso de whisky recordando su sabor y como gemía de placer debajo de mí. Me precipité en mandar a idiotas a matarla, debería haberlo hecho yo, pero tenía miedo de no poder hacerlo…
-Señor todo va según lo planeado…- me interrumpió uno de mis hombres y resoplé bastante molesto.
-¿No sabes llamar o qué?- grité molesto y asintió avergonzado.
-Lo siento señor…- suspiré tratando de tranquilizarme antes de volver a preguntar.
-¿Estás seguro? Eso mismo me dijisteis a noche y todo se fue a la mierda…- en el fondo me alegraba aunque por otro deseaba verla muerta como a mi familia, él bajó la vista avergonzado y no era para menos pagué una fortuna por nada, por lo menos todavía nos quedaba un as en la manga que podría acabar con ella…O mejor…
-Anoche cometieron un error que no se volverá a repetir.
-Ya os dije que tuvierais mucho cuidado, que siempre guardaba un as bajo la manga ¿Pero me escuchó alguien? ¡No! Pero creo que ha sido lo mejor…Cambiaremos de objetivo.
-¿No quiere que la matemos ahora Señor?- negué.
-¿El medicucho ese está en su casa?
-Según mi contacto es su nuevo amante…- apreté con fuerza el vaso en mi mano, no era el primero y lo sabía pero cada nuevo amante me molestaba más.
-En ese caso primero quiero a ese medicucho muerto…- sonreí con malicia, así mataría 2 pájaros de un tiro. No sabía si odiarlo por salvarla o por follarla.
-¿Entonces confirmo cambio de planes?- asentí.
-Sí, lo quiero muerto. Haz lo que tengas que hacer para conseguirlo- sonrió antes de contar su plan.
-Según mi contacto el joven Paul quiere entrar, podemos decirle que lo deje para que distraiga a Ana mientras lo mata…- me quedé pensativo, no era mala idea.
-De acuerdo entonces… A Ana la quiero para mí…- me miró extrañado.
-De ella quiero encargarme personalmente…- toqué la cicatriz de mi cara, todavía recordaba sus ojos cuando me disparó…
-¿No prefiere que nuestro contacto la mate después de al médico o mandemos a alguien más?- negué convencido.
-No…- bebí mi último trago de whisky saboreándolo- Yo seré lo último que vea antes de morir- Pero antes de matarla la doblegaría hasta que me cansara, fue mía una vez y volverá a serlo antes de morir.
-De acuerdo Señor…
-Retírate y asegúrate que se haya bien esta vez.
-Si Señor…- iba hacia la puerta pero antes de salir volví a hablarle.
-¡Cuando esté hecho me informas! - se fue sin decir más y me quedé recordando… - Nuestro pasado pronto volverá a la vida Ana y esta vez seré yo quien acabe con todo lo que amas como ya hizo mi padre entonces…
CARRICK
Después de dejar a Christian en la cocina fui inmediatamente a reunirme con las chicas para asegurarme que todo iba según el plan.
-¿Está todo listo chicas?- asintieron sonrientes.
-Sí, no estábamos seguras que fuera él hasta que ha dado permiso al joven Paul de entrar a la cocina junto a Ana…-¡Mierda! Dejé a Christian allí, solo esperaba que no los encontrara…Me pasé la mano por la cara con exasperación.
-¿Ocurre algo Carrick?- me preguntó Caroline y negué.
-Nada… ¿Sabemos que pretende con eso?
- Sospechamos que esta vez el objetivo no es Ana…- por un momento me preocupé que fuera Christian, pero él estaba en la cocina junto a ella, así que no había peligro ninguno.
-Yo creo que es el médico… ¿Cómo se llama?- dijo Gia y negué de nuevo.
-Ellos están juntos en la cocina…- se quedaron pensativas un momento.
-Si no es el médico… ¿Quién es?- me quedé pensativo y decidí que lo mejor era asegurarse por si acaso.
-Llamaré a Ana…- una vez marqué enseguida contestó.
-Dime…- no quise darle muchas vueltas al asunto y fui directo.
-¿Christian está contigo?
-Subió a su habitación por mis pastillas ¿Por qué?- ¡Mierda! Colgué y me dirigí a las chicas.
-¿Dónde está el topo?- al mirar al monitor había desaparecido ¡Mierda! Enseguida fui corriendo hacía la habitación convencido de que él era el objetivo, sólo quedaba poder alcanzarlo a tiempo.
ANA
-¡Maldita sea! ¡Sabe que odio que me cuelguen!- dije en voz alta, pero entonces una idea vino a mi mente ¿Podría estar Christian en peligro? No podía quedarme sentada sin hacer nada, cogí el cuchillo más afilado que encontré y fui rápidamente hacía su habitación, el dolor cada vez era peor pero lo aguantaría hasta asegurarme que todo estaba bien. Una vez en el pasillo del piso superior pude ver un hombre que apuntaba con el arma a quien suponía que era Christian por la habitación en la que estaba, así que tras apuntar tiré el cuchillo con tal precisión que entró por su oído atravesando su cabeza cayendo fulminado al momento.
-¿Qué?- escuché la voz desconcertada de Christian y me escondí en el armario que había junto a mí, no quería que supiera nada de mi otra vida, si sabía que yo lo había matado no dejaría de preguntar, así que lo mejor era que no me viera, ya me inventaría algo para explicar el porqué de todo esto… Al final Carrick iba a tener razón e iba a ser muy peligroso mantenerlo aquí, pero ahora que lo había probado no iba a renunciar a él de ninguna manera - ¿Cómo?- volvió a gritar y entonces escuché revuelo en el pasillo entre la que reconocí la voz de Carrick, el dolor en mi costado era cada vez peor, sentía mareos y mi fuerza decrecer por lo que me senté en el suelo antes de caer inconsciente.
CHRISTIAN
Cuando cerré los ojos con la clara idea de que era mi fin, escuché el sonido proveniente del seguro del arma para a continuación escuchar un golpe…No me atrevía a abrir los ojos pero al fin lo hice y vi al hombre que me apuntaba y que antes amenazaba mi vida tirado en el suelo e inmóvil…
-¿Qué?- no pude evitar preguntar y corrí a verlo, sabía que no debería, al fin y al cabo había intentado matarme pero mi deber como médico ganó a la razón. Cuál fue mi sorpresa al ver que tenía incrustado un cuchillo en la cabeza…- ¿Cómo?- no entendía que había pasado ni quien lo había hecho en eso estaba cuando escuché un tumulto venir y al alzar la vista vi a Carrick junto a 3 hombres más.
-¿Qué ha pasado Christian?- tragué antes de hablar, pensando en que decir…
-No lo sé…- fui sincero ya que no entendía nada.
-¿Estás bien?- me observó preocupado y asentí.
-Si… Él quiso matarme y entonces…- lo señalé y Carrick le hizo un gesto a los hombres junto a él.
-¡Encárguense del cuerpo! Yo tengo que hablar con Christian a solas…- me arrastró junto a él de vuelta al piso de abajo y nos metió en una especie de oficina- Christian necesito saber qué es lo que te dijo ese hombre exactamente y sobre todo si viste quien lo mató.
-Ese hombre solo dijo que moriría por salvar a Ana…- no iba a decirle como la había llamado, no entendía por qué decía que era psicópata, yo más bien la calificaría de mandona o incluso algo sarcástica pero ¿psicópata? Eran palabras mayores.
-¿Solo eso?- asentí.
-¿Cómo ha muerto?- me miró alzando la ceja y me sonrojé.
-Eso es obvio Christian, como bien viste alguien lo mató y te salvó la vida, todavía debo averiguar quién es…- lo dijo de una forma un tanto extraña y me dio la impresión que me ocultaba algo ¿Sería posible que supiera quien lo había hecho?
-Eso lo sé, pero quiero saber si está relacionado con todo el asunto del secuestro de Ana…- tosió antes de contestar y eso me hizo dudar más.
-Tanto la policía como nosotros estamos investigando todavía, pero estamos convencidos de que si- dijo ya más convencido y le asentí.
-Espero que la policía los coja pronto…No me gustaría que le volvieran a hacer daño- él me sonrió ampliamente.
-Me gustas Christian… Espero que Ana pueda ver en ti lo mismo que veo yo- sonreí en agradecimiento.
-Yo también lo espero…-suspiré muy triste y él se acercó más a mí.
-Cambiando de tema ¿Cómo te fue con ella?
-Pues supongo que bien…- me entrecerró los ojos.
-¿Supones?- asentí suspirando.
-Sí, estamos con el mismo acuerdo del principio…
-Sois amantes…- acabo por mí y asentí.
-Sí y menos mal que llegué a tiempo ¡Estaba a punto de besarse con otro!- rió.
-Ana usa el sexo para relajarse… Era obvio que si no la ayudabas tú buscaría a otro y creo que se lo pusieron a punto…- terminó casi en un susurro pero alcancé a escuchar.
-¿Qué quieres decir con que se lo pusieron a punto?- negó perdido en sus pensamientos.
-Nada, cosas mías… Ahora será mejor que te relajes en tu nueva habitación y yo voy a buscar a Ana…- abrí los ojos ampliamente.
-¡Mierda Ana! Debe estar esperando las pastillas en la cocina- tosió.
-Yo me encargaré de devolverla a su habitación y allí le llevaras las medicinas ¿De acuerdo? - Dijo ya de un modo más serio, como si fuera una orden y no una sugerencia, siendo el único que tenia de mi parte para conquistar a Ana decidí que lo mejor era obedecer, una vez que me llevó a mi nueva habitación me comunicó antes de irse- Dentro hallarás una puerta que te comunica con su habitación.
-De acuerdo- él se alejó y yo entré, era muy parecida a la anterior pero más amplia, tras un momento admirando el entorno y ubicarlo todo me dispuse a deshacer las maletas no sin antes dejar en la de Ana las medicinas que debía tomar… Una vez que terminé y sin nada más que hacer volví a entrar en su habitación, quería conocerla más aunque fuera sólo por ella…Todo parecía indicar que se trataba de alguien bastante normal.
-¿Qué haces aquí?- me sobresaltó la voz airada de Ana, me volví a ella y la vi junto a la puerta y de pie, por un momento olvidé mi indiscreción y le hablé enfadado.
-¿Qué haces de pie? ¡Deberías usar la silla durante unos días hasta que estés más recuperada…! - resopló.
-Estoy bien…Solo cansada…- vi cómo le costaba andar y fui a cogerla en brazos para depositarla en la cama- ¿Qué haces?- preguntó asombrada.
-Pues acostarte…- no dijo nada más pero volvió la cabeza a otro lado. Cuando la hube colocado sobre ella volvió a hablarme.
-Gracias Christian…- la miré sonriente.
-Es mi trabajo ¿Recuerdas?- asintió algo más seria.
-Tienes razón, ahora que estoy cómoda me gustaría que me dejaras sola un rato para poder descansar…- ¡Mierda! No quería irme…
-Yo…- la miré algo triste y ella me devolvió la mirada con deseo… Así que sin pensarlo mucho la besé intensamente, enseguida metió sus manos en mi cabello y tiró fuerte, tanto que me hizo daño pero también escapó de mis labios un gemido de placer.
-Christian…Te deseo otra vez…Pero antes quiero tomar esos analgésicos…- me aparté totalmente avergonzado.
-Tienes razón, lo siento mucho Ana…Antes no pude…- me interrumpió.
-Ya me contaron lo que pasó… ¿Estás bien? –asentí.
-Solo fue el susto, alguien lo mató y me salvó la vida- sonrió.
-Me alegro que lo hiciera…- me dio una mirada sexy antes de tomarse las pastillas- ahora ¿En que estábamos?- sonreí y se me ocurrió una idea para poder darle placer sin que tuviera que hacer mucho esfuerzo.
-¿Me dejaras que te de placer?- me miró alzando la ceja.
-¿Hay forma de hacerlo sin darlo?- reí intensamente.
-Eres muy graciosa Ana…- ella me dio una simple sonrisa muy fugaz pero pude verla claramente.
-Está bien, dejaré que me des placer…- dijo con un aire muy sexy y comencé por desnudarla poco a poco, conforme iba quitando prendas iba repartiendo caricias y besos por cada zona a mi alcance, poniendo especial atención a sus pechos, comencé dando vueltas en mi boca a su pezón derecho para luego ir saboreando al izquierdo, alternando las caricias entre mi mano y mi boca, no quería dejar desatendido a ninguno de los 2. Cuando estuve completamente seguro que estaba lista fui bajando poco a poco a su centro… ¡Dios! Su olor era embriagador, tras olerla en toda su extensión pase la lengua por todo el lugar recogiendo sus jugos, comencé a jugar con su clítoris mientras que la penetraba con los dedos, tenía ganas de usar mi otra mano para su trasero pero no sabía si eso le gustaba… Entonces algo debió intuir porque enseguida me dijo - Hazlo Christian…Necesito sentirte en ambos…- sonreí, cogí los dedos ya remojados para introducirlos atrás mientras que la otra la introducía delante y comencé con un dulce vaivén, conforme sus gemidos se incrementaron aumenté el ritmo para conseguir su orgasmo, cuando por fin lo alcanzó gritó mi nombre de una forma que me puso a 100%.
-¡Christian! - Cuando terminé de beber sus jugos me alejé al baño para lavarme las manos y ella me observó sorprendida- ¿Dónde vas?
-Necesito limpiarme…- alcé las manos y entré dentro mientras las lavaba la escuché resoplar otra vez.
-¡Quiero que me folles ya Christian!- gritó desesperada y fuera de sí, no pude evitar reír. Cuando salí y la observé desde la puerta, le hable en un tono divertido.
-Te dije que iba a darte placer ¿No disfrutaste?- me entrecerró los ojos.
-Es obvio que si… Pero quiero más…
-Ana, estas cansada, dolorida y…- me interrumpió enseguida.
-¡Descansaré después! ¡Ahora quiero que te desnudes y vengas aquí para follarme ahora mismo!- gritó desesperada y decidí no tentar mi suerte.
-¿Estás segura?- decidí intentar por última vez y con tan solo su mirada supe que no debía oponerme, no es que no lo deseara es que me preocupaba que se lastimara, tendría cuidado esta vez de no exigir tanto.
-¡Por dios Christian! ¡Desnúdate de una vez y ven aquí!- no tardé mucho en cumplir sus órdenes y en acomodarme sobre ella, la besé suavemente mientras me introducía lentamente en su interior y comencé a llevar un ritmo suave mientras le hacía el amor. Después de la excitación previa degustando su cuerpo no tardé mucho en alcanzar el orgasmo junto a Ana…- Eso ha sido…
-Maravilloso…- terminé por ella y asintió, se quedó un momento mirándome fijamente en el que pude vislumbrar una chispa de amor, pero fue tan leve que temí no haber visto bien porque enseguida me dijo o más bien me ordenó…
-¡Tienes que irte…! ¡Debo hablar algo importante con Carrick…!- suspiré.
-Yo puedo llevarte con él y…- negó.
-Es algo importante y privado, no puedes estar presente Christian, solo haz lo que quieras, puedes estar en tu habitación o por la casa y el jardín, eso sin entrar en las puertas cerradas con llave- asentí.
-¿Por qué no se puede entrar en esas puertas?- resopló.
-¡Porque no!- dijo cortante- Y espero que nunca lo hagas o tendré que matarte…- dijo con una frialdad que me asustó, no creía que alguien como ella pudiera ser capaz de matar a nadie pero su cara decía otra cosa- ¿Lo has entendido Christian?- su pregunta amenaza me sacó de mis divagaciones y contesté.
-Si Ana, lo entiendo…- me dispuse a vestirme de nuevo mientras ella se ponía una especie de camisón por encima, aunque realmente lo que me apetecía era quedarme acurrucado junto a ella en la cama. Pero no quería tentar a mi suerte, así que lo mejor era hacerle caso. Una vez vestido vi como tecleaba en su móvil y antes de salir pude escuchar la voz de Carrick…Suspiré rendido, por lo menos no era otro tipo, debía aprender a ser paciente con ella o me echaría de su casa y de su vida…
ANA
Nada más irse Christian entró Carrick por la puerta y por la cara que traía sabía que no eran buenas noticias.
-¿Ya se fue?- asentí.
-¿Tenemos algo?- suspiró y asintió.
-Por lo visto alguien les pago una gran suma de dinero por acabar con la vida de Christian.
-¿Está relacionado con mi reciente intento de asesinato?- asintió.
-Es el mismo que pagó para que te mataran a ti- suspiré ¿Quién podría ser?
-Lo que no entiendo es quien puede ser, nadie de la mafia se atrevería a plantarme cara…- el me interrumpió airado.
-¡Olvidas a todos los relacionados con los que mataste!- rodé los ojos.
-Nadie sabe que soy Lessy…- dije como si nada aunque tenía mis dudas.
-Seguramente sí y lo malo es que ahora que saben que eres tú ¡No pararan en su empeño de matarte!…Ya te dije que era peligroso ese tipo de vida pero ¿Me escuchaste? ¡No!…- siguió dando el mismo sermón de siempre mientras que no paraba de dar vueltas por la habitación, solo debía pensar y arreglarlo, no podía ser tan difícil, sabía que ahora herida no podía hacer mucho pero en un mes estaría 100% lista para seguir haciendo mi trabajo extraoficial y desde luego darle su merecido a todos esos capullos que quieren dañarme a mí y a mi entorno- ¿Me escuchas Ana?
-¡Siempre dices lo mismo! -rodé los ojos y el resopló- ¡Ya me sé tú sermón de memoria!
-Ana esto es serio por favor…- se acercó a mí con cara de preocupación- no quiero que te pase nada, te quiero como a una hija…- suspiré de nuevo antes de hablar.
-Tendré cuidado, te lo prometo…- volvió a suspirar con desánimo, seguramente esperaba de un algo más pero no me salía decirlo, tal vez fuera porque la última vez que lo dije todos murieron por mi culpa…Si por ese entonces hubiera sido como ahora…
-Supongo que no puedo pedir más, solo que te cuides mucho- me dio un beso en el tope de la cabeza y después volvió a hablar- ¿Lo hiciste tú verdad?
-¿A qué te refieres? – pregunté haciéndome la loca y sonrió.
-No intentes evadirme porque nadie en esta casa tiene tu puntería- rodé los ojos.
-¡Oh está bien! Si lo sabes no hace falta preguntar ¿No crees?- me sonrió.
-Me alegro que lo hicieras aunque fue un riesgo.
-Christian no vio nada, antes que saliera de la habitación me escondí- suspiró.
-Sí, ya me dijeron las chicas donde te encontraron.
-Solo me dormí por el cansancio- resopló de nuevo.
-Deberías obedecer por una vez al doctor y descansar para curarte pronto.
-Créeme que es lo que más deseo, pero no puedes pedirme que me quede sentada cuando intuía que Christian estaba en peligro…- el me miró muy asombrado antes de añadir.
-¿Sabías que estaba en peligro y subiste a ayudarlo en tu estado?
-Sí…- le entrecerré los ojos- Eso dije… ¿Por qué?- negó pero algo pude vislumbrar en su mirada.
-Por nada Ana… - sabía por el rumbo que iban sus pensamientos pero preferí callar, es verdad que me asusté pensando que le pasara algo a Christian, pero era normal…Era mi médico, me había salvado la vida y lo mejor de todo era un amante fantástico, no podía perderlo. Decidí dejar el tema de Christian de lado para volver al que me interesaba.
-Cambiando de tema… ¿Sabemos si hubo alguien más? Estoy convencida que no lo hizo este chico solo.
-Si… Uno de los que estaban en la puerta recibió otro pago…- sonreí.
-¿Lo tienes bien custodiado?-asintió.
-No prefieres que nos encarguemos nosotros- negué.
-Solo déjalo sufrir mientras me repongo y ya le daré yo su escarmiento- suspiró frustrado y estaba segura que con la clara idea que no debería hacerlo.
-Ana…- lo interrumpí enojada.
-¡He dicho que no!… ¡Quiero que sufra y deseo hacerlo y verlo yo!- asintió y cambió de tema.
-Todavía no sabemos quién es el que está detrás de todo, así que por mientras deberemos cuidar de y desde luego de ti- rodé los ojos.
-Yo estaré bien, me preocupa Christian, ahora que sabemos que es un objetivo, tendremos que ponerle escolta.
-Me encargaré de buscarle al mejor…- negué y me entrecerró los ojos.
-No quiero que lo sepa…- me miró alzando la ceja.
-¿Cómo vamos a escoltarlo sin que lo sepa?
-¡Fácil! Que lo sigan de incognito, y solo actúen en caso de ser necesario…- suspiró cansado.
-No lo veo Ana, pueden haber muchos fallos y quedar vulnerable… Seguramente lo usaran para llegar a ti- resoplé.
-Nunca conseguirán llegar a mí, así que no te preocupes…- no me apetecía discutir más sobre el tema Christian así que decidí que era el momento de echarlo- Ahora me gustaría dormir un poco, me siento cansada y me duele todo.
-Claro que si… Descansa y luego te llamo para cenar- sonreí de manera fugaz.
-Gracias Carrick…- pareció sorprenderse pero enseguida sonrió para contestar.
-Un placer Ana…- tras darme un beso en la mejilla se fue y me acomodé en la cama donde enseguida me quedé profundamente dormida…
-Hoy será nuestra noche cielo…- sonreí en acuerdo, lo amaba demasiado para desaprovechar la ocasión de meterlo en casa.
-Eso espero…- nos besamos intensamente antes de comenzar a desnudarnos y probarnos como deseábamos hace tiempo, nunca antes había tenido relaciones y deseaba que él fuera el primero…
-¡Oh dios Ana! ¡Eres maravillosa…!- no tardó en prepararse para penetrarme, una vez colocado en mi entrada me miró a los ojos y sonrió- Sera rápido…- entonces lo hizo, al momento de romper la barrera de mi virginidad dolió pero enseguida el dolor dio paso al placer, un placer que estaba más que dispuesta a experimentar… Entonces me asaltaron los recuerdos de lo que vino después… Muerte… Destrucción…
-¡Ana!- me desperté sobresaltada por el grito de Christian, una vez que ubiqué que estaba en mi casa acompañada de Christian y que no era esa chiquilla tonta me tranquilicé un poco- ¿Estás bien?- negué.
-No…- quise quitarle importancia- Últimamente no duermo bien… ¿Tienes algo para eso?- me entrecerró los ojos.
-No creo que sea eso…Mas bien parecías estar teniendo una pesadilla… ¿Quieres que me quede contigo y…?- me lo preguntó dudoso, como si temiera mi reacción y después de darle unas vueltas asentí, no podía ser tan malo que se quedara conmigo y de todas maneras dormida no me daría ni cuenta que estaba aquí.
-Está bien…- pude ver su amplia sonrisa mientras se acomodaba tras de mi de forma que podía notar su aliento en mi oído, el saberlo ahí me dio la paz suficiente para caer de nuevo en los brazos de Morfeo…
Me estaba costando despertarme, pero debía hacerlo no era una persona a la que le gusta estar todo el día sin hacer nada, pero entonces lo escuché ¡Mierda! No me acordaba que estaba aquí.
-Sí, José como lo oyes… No, por teléfono no, mejor lo hablamos después tomando algo…- ¿Quién sería ese José? - ¿presentártela?- se quedó unos segundos en silencio antes de volver a contestar- Otro día, está convaleciente y no es lo mejor para ella…- se alejó hacia su habitación y me enderecé… Debía hacer que investigaran todo sobre Christian, era el primer paso para mantenerlo a salvo, es bien sabido por todos que usan lo que sea para llegar a su objetivo…Al igual que yo lo haría. Me levanté como pude y me dirigí a la ducha, necesitaba sentirme limpia después de todo el ajetreo de ayer, con cuidado me lave y una vez terminado me sequé del mismo modo, en eso estaba cuando Christian apareció por la puerta gritando enfadado.
-¿Cómo se te ocurre ducharte sola?- resoplé.
-Estoy bien…- realmente no lo estaba pero nunca lo reconocería ante nadie.
-Ana…Debes tener más cuidado…Los puntos están aún muy frescos...- se acercó rápidamente a mirarlos y tras unos segundos lo vi más relajado- Parece que están bien, ven…- me arrastró hacia la cama donde me hizo tumbarme y comenzó a curarme la zona antes de taparla.
-¿No se secaría antes al aire?- negó.
-Tendrás que esperar un par de días antes de poder airearla, parece que no entiendes el alcance de tu operación Ana, estuviste a punto de morir- suspiré cansada de siempre la misma canción.
-¿Podéis dejar de repetir lo mismo?
-Cuando te comportes como la adulta que eres y tengas cuidado- me gritó y suspiré tratando de tranquilizarme.
-Christian… ¡No te pases!- algo debió intuir en mi mirada que bajó la vista avergonzado.
-Lo siento Ana, pero solo me preocupo por ti- suspiré.
-Está bien…Ahora si me ayudas a vestirme me gustaría bajar a comer y luego tengo que descansar para empezar con mi rutina diaria- me entrecerró los ojos.
-No, deberás descansar de ellas una semana…Y tengo una idea fantástica para que te relajes- comenzó a sacar ropa de mi armario sin preguntarme siquiera y comenzó a vestirme mientras seguía hablando muy animado- Ya lo verás, hablé con Grace y nos ha preparado la cena en el jardín, estoy convencido que te encantará- ¿Grace? ¡Mierda! El siguió hablando sobre lo maravilloso que iba a ser pero mi mente divagaba en porque me sentía tan rara…Desde que conocí a Christian siento cosas que no había sentido nunca… ¿Será mi estado?- ¿Estás bien Ana?- asentí.
-Sí, solo estoy algo dolorida…- entonces fue a la mesita y me trajo las pastillas- ten deberías tomártelas después de comer, pero viendo que te duele podemos hacer una excepción- me acercó el vaso de agua y lo observé atentamente durante todo momento ¿Por qué me sentía así?
-¿Ana? - me sacó de mi ensimismamiento- ¿Seguro que estás bien? Si no lo estás podemos comer aquí y…
-No, Esta bien…- lo interrumpí, él terminó de vestirme en silencio y luego trajo esa maldita silla de nuevo, debió de notar mi molestia porque enseguida agregó.
-Es por tu bien Ana, mientras menos esfuerzos hagas más pronto de curaras- asentí sin mucho ánimo, al fin y al cabo no era el culpable de mis males… Sonreí, ellos ya habían pasado a mejor vida al igual que la familia de Sawyer…- ¿Segura que estas bien? – volvió a preguntarme bastante preocupado ¿Por qué me agradaba su preocupación? ¡Dios! Me sentía tan rara, tal vez tendría que haberle hecho caso a Christian y haber esperado unos días en el hospital. Una vez sentada en la silla me llevó al jardín donde habían adornado y preparado la mesa de exterior de forma demasiado exagerada, solo íbamos a comer los 2 y parecía que iba a venir por lo menos 20 más. Una vez que me acomodó en ella se sentó junto a mí-¿Quieres vino?- negué.
-¿No hay Coca-Cola?- rió y enseguida me echo un vaso, lo bebí casi del tirón, tenía mucha sed.
-¿Quieres que te sirva un poco de pollo?- rodé los ojos.
-Yo me serviré Christian, puedo coger todo perfectamente desde aquí- resopló.
-¡Está bien!- al momento llegó el chucho junto a nosotros y empezó a rascarme la pierna para que le hiciera caricias ¡Maldito! Sabía cómo embaucar a la gente porque me miraba con pena y removía viejos recuerdos que no quería tener- Parece que Less está muy contento de verte bien- le di una sonrisa forzada.
-Sí, se ve que me adora…- tras decir esto me lamio la mano y la aparté con asco- ¡Quieto Less!- parecía que entendió porque enseguida se sentó junto a mí y se puso a observar la mesa desde abajo.
-Está muy bien educado, nunca tuve animales pero siempre me parecieron muchos más inteligentes que algunas personas- dijo mientras le sonreía al chucho- si no hubiera sido porque me llevo a ti nunca nos hubiéramos conocido- tras decir esto me miró intensamente y eso me puso muy nerviosa.
-¿Por qué no dejamos esta conversación para después y comemos algo?- ¿Por qué tenía esa sensación en el estómago? Antes de volver a divagar nos interrumpió Caroline que traía el teléfono.
-Ana tienes una llamada y dice que es urgente…- resoplé, estos frikis todo lo ven urgente, así que tratando de serenarme contesté al momento.
-¡Ana al habla!- escuché una profunda respiración que me puso los pelos de punta.
-Mi amor… Tanto tiempo sin verte…- susurró esa voz que me atormentaba en sueños desde los 15 años- Parece que te alegras de oírme… Muy pronto nos veremos cara a cara y te haré pagar por lo que hiciste…- ¡No podía ser posible!
URSU.
Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado.
Muchas gracias por su apoyo, les agradecería que dejaran sus comentarios.
Cualquier cosa no duden en contactarme.
Muchos saludos y besos para todos.
