La llave de tus recuerdos

PARTE 22

No more talk of darkness
Forget these wide-eyed fears
I'm here, nothing can harm you
My words will warm and calm you

TRADUCCIÓN: No más hablar de la oscuridad. Olvida estos miedos con los ojos abiertos. Estoy aquí, nada puede hacerte daño. Mis palabras te calentaran y calmaran.

Muchos ciudadanos dentro de las murallas no durmieron mucho aquella noche pensando en que para el amanecer la legión de exploración llegaría a Shiganshina y comenzarían con la misión para recuperar el muro María.

Entre esos habitantes se encontraba Marie y Alexandre.

El pequeño de cinco años permanecía despierto a pesar de ser pasada la media noche. Él miraba por la ventana por unos momentos y después miraba el reloj que Erwin le había dado al momento de partir para nuevamente ver por la ventana.

-Hijo ¿Qué haces despierto? -pregunto Marie al momento de entrar en su habitación.

-Espero a papá -contesto Alexandre.

-Temo que falta mucho para su regreso -dijo ella caminado hasta su hijo y tomando asiento en la banca que estaba debajo de la ventana.

-Lo sé, ellos llegarán a Shiganshina por la mañana y por la tarde estarán de regreso -contesto mirando nuevamente el reloj y Marie noto algo curioso en este ya que iba en retroceso.

-Temo que esta averiado -dijo Marie.

-No, está en perfecto estado -contesto-. Es la forma en la que miden el tiempo los de la legión y según el reloj ellos estan a menos seis T de llegar.

-¿Seis T?

-T significa tiempo mamá -dijo como si fuera lo más obvio del mundo-. Lo que quise decir es que estan a menos de seis horas de llegar, porque como dije, en la legión se usa la cuenta regresiva. Y se dice que estan a T-menos durante la preparación o anticipación para el inicio de una misión y ya estando en ella se usa la palabra E-menos, por cierto, E significa encuentro.

-Vaya locos, solo ellos se entienden -dijo Marie-. Pero ya que estan a menos seis T entonces deberías de dormir esas seis horas.

-No puedo -contesto.

-¿Temes que tu padre no regrese? -pregunto Marie acariciando su cabeza.

-No, yo sé que regresara, papá siempre regresa, solo que tengo miedo a las pesadillas -contesto triste.

-¿Nuevamente esa amiga tuya? -pregunto Marie.

-Tomoe murió y no pude estar a su lado.

-Cariño, eres muy pequeño, no había nada que pudieras hacer y además me alegra que no estuvieras a su lado porque ¿Qué tal que te contagiabas?

-Pero…

-Nada de peros, ahora ve a la cama e intenta dormir.

Alexandre se puso de pie y camino hacia la cama de mala gana mientras Marie lo miraba con una gran sonrisa y después tomo el libro que había dejado olvidado su hijo en la banca.

-El arte de la guerra -Leyó el título del libro y luego miro a su hijo.

-Papá dice que debo aprendérmelo de memoria para ser un buen comandante -dijo Alexandre.

-¿Y tú quieres ser comandante? -pregunto ella caminando hacia la cama.

-No, pero papá dice que no tengo opción, que soy un Smith y es mi deber.

-Pues tu padre tiene mierda en el cerebro -dijo Marie molesta-. Diablos, ya hablo como Hange, el caso es que tú puedes ser lo que quieras, maestro, arquitecto, compositor -enlisto-. Existen un montón de profesiones y nadie debe elegirlas por ti -dijo dándole un beso en la frente y dejando el libo sobre la mesita junto a la cama.

-Pero papá estaría decepcionado y no quiero decepcionarlo.

-Puede ser, pero si eliges algo que no te agrada solo por tu padre entonces te estarás decepcionando a ti y a mí -dijo Marie-. Ahora duerme, vendré a verte en menos una-T y no quiero encontrarte despierto.

Marie salió y regreso al poco rato para asegurarse de que su hijo durmiera lo cual era así. Ella lo miro dormir y sonrió, aunque su sonrisa se desvaneció al ver aquel libro, por lo que lo tomo y salió sigilosamente.

Ella miraba molesta aquel libro mientras caminaba a su habitación y decidió que hablaría con Erwin a su regreso, pero que de momento ocultaría ese libro en algún lugar pues ella no quería que su hijo leyera ese tipo de lectura a su corta edad.

Durante la noche apenas y pudieron dormir y por la mañana la situación no mejoro ya que ahora la preocupación había aumentado pues en esos momentos la legión se encontraba en Shiganshina.

-Come Alex -dijo su madre al notar que su hijo no comía nada.

-No tengo hambre -contesto empujando el plato que tenía frente a él para después sentir un dolor en el estómago llevando sus manos a este por instinto.

-Es lo que pasa por no comer -dijo Marie.

-Tengo un mal presentimiento -confeso su hijo-. No me siento bien.

Marie se puso de pie para ir a ver a su hijo poniendo una mano sobre su frente para asegurarse de que no estuviera enfermo, pero para su tranquilidad parecía no ser el caso.

-Deberías ir a descansar y más tarde te llevare un té para el dolor de estómago -dijo ella amorosamente.

-Pero más tarde regresara papá -alego.

-Exacto y debes estar sano para cuando regrese.

Alexandre se puso de pie y camino con dirección a su habitación hasta que se detuvo.

-Mamá ¿Has visto mi libro? -pregunto mirándola.

-No cariño, no lo he visto -mintió.

-Seguramente April, Mai o June lo tomaron -dijo molesto y después salió del comedor.


Unas horas más tarde ambos tomaron el ferri que los llevaría a Trost rápidamente y caminaron por las calles llenas de personas que miraban con dirección a la muralla esperando ver alguna señal de la legión.

-Vamos mamá -decía entusiasmado Alexandre mientras empujaba a su madre a través del gentío.

-Alex aguarda -pidió Marie y por la multitud ella termino soltando su mano-. ¡Alex! -grito para que la esperara, pero el pequeño estaba demasiado entusiasmado, él deseaba estar en primera fila cuando su padre llegara.

Las campanas comenzaron a sonar y eso significaba que habían regresado.

Los guardias de la torre de vigilancia habían visto la bengala amarilla y aguardaron a verlos aparecer

-Alex, no vuelvas a hacer eso -regaño Marie en cuanto lo encontró.

-¡Es amarilla! -grito entusiasmado mientras miraba para ver otra bengala en lo alto del cielo-. ¡Son amarillas!

-¿Qué tiene que sean amarillas? -pregunto confundida.

-La misión tuvo éxito -contesto sonriente-. El muro fue sellado.

Las personas cercanas escucharon esto y comenzaron a festejar mientras difundían la noticia de que el muro había sido sellado.

Alexandre miro a la muralla y entonces vio un grupo reducido que terminaba de subir por uno de los ascensores.

-Oh no -dijo Marie al ver que entre ellos no estaba Erwin.

-Veo a tía Hange y a tío Levi, pero ¿Dónde está papá? -pregunto Alexandre mientras analizaba los rostros de todos.

Marie apretó los hombros de su hijo pues ya sabía la respuesta, pero esto no evito que Alexandre saliera corriendo nuevamente, solo que en esta ocasión su madre no lo siguió pues estaba petrificada.

Los sobrevivientes bajaron y de inmediato la multitud los rodeo mientras hacían un montón de preguntas.

-Capitán ¿Dónde está el resto de la legión? ¿Dónde está el comandante Erwin Smith? -pregunto Beaure.

-Apártense, mañana se dará una declaración a la prensa -dijo Levi fastidiado.

-¡Tía Hange! -grito Alexandre abriéndose paso entre la multitud.

Hange caminaba apoyándose en Jean, su ropa al igual que la de todos estaba sucia y rasgada, además de que llevaba su ojo cubierto con una venda improvisada y tenía más heridas que requerían de curación inmediata, más sin embargo se detuvo al escuchar la voz de Alexandre.

-Tía Hange -volvió a llamar el pequeño en cuanto estuvo frente a ella y quedo sorprendido por el estado en el que se encontraba-. ¿Dónde está papá?

-Alex -hablo Hange soltando a Jean y tirándose al suelo de rodillas-. Lo lamento tanto -dijo estirando su mano y al abrirla el pequeño pudo ver la corbata de bolo que pertenecía a su padre-. Lo lamento -volvió a decir mientras comenzaba a llorar.

Alex tomo la mano de Hange y sorprendentemente no lloro, quizás por el impacto de la noticia.

-¿Quiere decir que todos estan muertos? -pregunto Beaure aprovechando el silencio que se había generado.

-Todos -contesto Hange bajando la mirada y sus largos mechones de cabello que pertenecían a lo que había sido un fleco cubrió parte de su rostro-. Todos estan muertos -volvió a decir-. Todos menos nosotros.

Jean y Armin ayudaron a Hange a Levantarse y en cuanto estuvieron de pie continuaron su caminata mientras la multitud se apartaba para darles paso.

Eren camino al lado de Mikasa también con la mirada baja y solo la levanto cuando pasaron al lado del hijo de Erwin quien seguía sin moverse y con la mirada perdida.

Detrás de ellos caminaron Connie y Floch ayudando a Sasha quien también estaba herida y al final estaba Levi quien se detuvo frente Alexandre.

-Alex -llamo agachándose para mirarlo de frente-. Alex -volvió a llamar mientras lo zangoloteaba levemente.

-Papá -logro decir mientras sentía como un nudo en su garganta se formaba y que las lágrimas comenzaban a emerger-. Esta muerto.

-Así es -dijo Levi-. Cabalgo hacia el enemigo con gran valor e inspiro al resto de la legión a seguirlo, sabía que moriría, pero lo hizo para darte un futuro.

Alexandre abraso a Levi mientras lloraba y él cargo al pequeño para llevárselo a algún lugar lejos de los mirones mientras recordaba su promesa a Erwin "Cuida de Alexandre" le había pedido antes de dirigirse a su muerte y era algo en lo que no le fallaría a su amigo.


Hange fue atendida y permanecía dormida mientras Levi la cuidaba.

Él la miraba preocupado pues continuaba sumida en un profundo sueño y no se movía para nada lo cual era raro en ella hasta que comenzó a hablar en sueños murmurando nombres para después comenzar a moverse como si quisiera espantar algo. Pataleaba y manoteaba, así que Levi la sujeto de las muñecas e intento calmarla hasta que ella despertó gritando mientras las lágrimas comenzaban a brotar.

-¡Suéltame! -grito enseguida empujándolo-. ¡No vuelvas a tocarme nunca!

-Hange -llamo Levi y ella se puso de pie enseguida-. ¿Qué estás haciendo?

-Debo trabajar, los altos mandos deben querer un informe y es mi deber entregarlo en la brevedad posible -contesto.

-Debes descansar -dijo en tono de regaño.

-No, tengo que hacerlo por Erwin, es lo mínimo que le debo.

-A la mierda con Erwin, tu no le debes nada -dijo molesto.

-¡Tu vete a la mierda! -le grito lanzándole lo primero que encontró que fue la almohada sobre la cama-. ¡Tú lo mataste, te odio, te odio! -grito histérica mientras buscaba más cosas para lanzarle-. ¡Largo, no quiero verte!

Levi deseaba quedarse, intentar tranquilizar a Hange y estar a su lado en ese momento de perdida, pero también sabía que ella no lo quería tener cerca, no desde lo de Tomoe, así que reunió todas sus fuerzas para comenzar a caminar a la puerta.

Hange se desmorono y se tiro a llorar en el suelo haciendo que el corazón de Levi sufriera más. Hange sufría y él era el causante de todo, desde lo de Tomoe hasta lo de Erwin, así que se giró y camino rápidamente hacia Hange para después abrazarla fuertemente.

-Hange, perdóname, puedo vivir sabiendo que me odias, pero no sabiendo que eres miserable -dijo aferrándose más a ella.

Hange se encontrada sin saber que hacer, su cerebro le recordaba que él era el responsable por la muerte de Erwin, pero también le decía que pese a eso ella lo amaba y tenerlo tan cerca nuevamente después de dos meses alejados era la anestesia que su corazón necesitaba.

-Suéltame -dijo molesta pero su voz carecía de fuerza para gritar y dejo que sus brazos actuaran empujándolo para así mantener distancia-. No vuelvas a tocarme nunca. Tú lo mataste porque nos viste ese día en el laboratorio -dijo ella recordando aquella noche cuando Erwin le había confesado su amor y propuesto hacer una familia solo ellos tres, Alexandre, Erwin y ella.

Aquella noche Hange había sentido la mirada de Levi, ella siempre podía sentirla, más sin embargo no le dio importancia, porque al final no estaba haciendo nada malo, ella solo tenía una conversación con un amigo y no tenía la culpa de que este la hubiera besado, solo que jamás se imaginó que los celos de Levi alcanzarían tal nivel.

-Eres una idiota si piensas que no salve a Erwin por celos -contesto él poniéndose de pie-. No soy un maldito adolescente como para caer tan bajo y él era mi amigo ante todo.

-Pero te fastidio verme besándolo ¿No es verdad? -dijo poniéndose de pie.

La Hange llorona había quedado atrás y ahora se levantaba como una Hange llena de odio hacia una persona en concreto y esa era Levi.

-¿Qué si me fastidio? Un puñal directo al corazón hubiera sido menos doloroso -confeso molesto de solo recordar aquel día.

Él había ido a buscar a Hange para hablar e intentar reconciliarse después de haber escuchado a Eren, Armin y Mikasa y su pequeña conversación entusiasta sobre el mar.

-Bien, ahora sabes lo que Erwin sintió -dijo ella-. No solo lo traicionaste metiéndote en mi cama, también lo traicionaste al no darle el suero.

-No te preocupes -contesto él-. Nunca más me volveré a meter en tu cama, desde ahora serás solo mi comandante.

Dicho esto, se retiró y Hange se sintió más miserable que antes, Levi se iba y ella era la culpable, deseaba tanto tener la fuerza para moverse, pero sus piernas no respondían, hasta que logro dar unos pasos.

-Levi -llamo Hange temerosa de que ya no la escuchara, de que se encontrara lejos-. Levi regresa -pidió y sus piernas se doblaron debido a que su cuerpo se encontraba débil haciendo que cayera no sin antes tirar una bandeja con vendas y otros utensilios-. Levi regresa por favor -pidió desesperada, aunque no pudiera gritar y entonces todo a su alrededor comenzó a dar vueltas mientras su visión se nublaba poco a poco.

Levi había escuchado el golpe de los objetos al caer y preocupado por Hange regreso al cuarto solo para verla nuevamente en el suelo así que corrió a ella y la tomo entre sus brazos esperando que nuevamente lo rechazara.

-Levi no me dejes -pidió ella agarrando con fuerza su brazo.

-Eso jamás torpe -contesto-. ¿No recuerdas? Yo no te dejare y tu no me dejas pase lo que pase -dijo recitando una parte de sus votos.

-Necesito a mi amigo -dijo Hange.

Amigo, Hange le había dicho lo que esperaba de él a partir de ahora y estaba dispuesto a aceptarlo mientras la tuviera a su lado, aunque eso lo volviera patético.


El funeral de Erwin seria en pocos días, aunque no tuvieran su cuerpo el cual seguía en Shiganshina y Levi había decidido que su amigo merecía regresar a casa para que su hijo pudiera despedirse.

-Pero es muy peligroso -dijo Jean en un intento de convencimiento.

-No es solo por él -contesto Levi poniendo una silla de montar en un caballo café con manchas blancas.

Salió del muro Rose y pronto se topó con varios titanes que elimino sin hacer el mayor esfuerzo solo que al poco tiempo se encontró en un problema y fue que cuando elimino a otro titan se dio cuenta de que el caballo no regresaba por más que lo llamaba.

-Torpe caballo -dijo molesto Levi y analizo sus opciones, podía caminar de regreso, pero casi no tenía gas y si se topaba con un titan seria presa fácil, más sin embargo al ver que no le quedaba opción decidió comenzar a caminar, solo que en ese momento escucho un ruido de pisadas-. Ya era hora -dijo Levi aliviado de que aquel caballo regresara, pero al verlo se dio cuenta de que no era el caballo color café manchado, era Tormenta quien se detuvo a su lado-. Hola muchacho -dijo acariciándolo del lomo y sintiendo las viejas cicatrices que tenía-. Has decidido regresar. Estas sucio ¿Dónde estuviste?

Levi monto al caballo y cabalgo de regreso a Trost donde lo primero que hizo fue darle un baño a su viejo amigo.

-Veo que regreso -dijo Hange al ver a Levi cepillándolo.

-Es listo -contesto-. Camino desde Shiganshina hasta aquí.

Hange tomo un cepillo y ayudo a Levi mientras sonreía y recordaba lo mucho que su hija amaba a ese caballo porque decía que era un sobreviviente como su padre y al parecer no se había equivocado.

-Pienso que Tormenta merece jubilarse, quedarse en un lindo establo con buena comida ¿Qué dices muchacho? ¿Te gustaría? -pregunto y el caballo permaneció quieto.

-No lo trates como si fuera de cristal -dijo Levi acariciándolo-. Tormenta quiere ver el mundo ¿cierto amigo?

El caballo movió la cabeza y la cola con entusiasmo como si esa fuera su respuesta a la pregunta y Levi lo tomo como un si al igual que Hange.

Levi entendía el motivo de que Hange quería mantenerlo seguro, era lo único que les quedaba de su hija, pero para él poder montar a Tormenta era como tener un poco de Tomoe a su lado.


Hange no estaba recuperada del todo, pero salió del hospital porque no quería perderse el funeral de Erwin.

Varios asistieron y presentaron sus condolencias a su hijo. Hange y Levi permanecieron a su lado ya que Marie no había asistido, ella permanecía encerrada en su cuarto sumergida en la depresión y se negaba a salir.

La marcha fúnebre sonó mientras decían unas palabras alabando su valor, después hicieron los 21 disparos como símbolo de respeto al héroe caído y doblaron la bandera para entregársela a Alexandre quien era el único familiar vivo de Erwin y por ende era su deber el recibirla.

Hange y Levi permanecieron alertas por si Alexandre se derrumbaba en ese momento, pero el pequeño demostró su valor tomando la bandera sin titubear.

El soldado realizo el saludo formal llevando su puño al pecho y Alexandre permaneció firme.


La reunión con los altos mandos se realizó a los pocos días y paso un mes hasta que se llevara a cabo la entrega de medallas por parte de la corona en reconocimiento a los héroes que habían logrado recuperar el territorio perdido.

Durante este tiempo la guillotina continúo trabajando eliminando a los titanes dentro de las murallas.

Llego diciembre y todos festejaron Navidad sin saber que era el cumpleaños de Levi.

Todos continuaban dormidos por la fiesta de la noche anterior y él se levantó temprano para caminar hasta donde estaba la tumba de Tomoe. Se sentó frente a ella y permaneció en completo silencio hasta que el ruido de unas pisadas se escuchó.

Hange se sentó a su lado y ambos contemplaron la lápida donde estaba escrito el nombre de su hija.

-Feliz cumpleaños -dijo Hange y Levi giro su cabeza para verla-. ¿Qué? ¿Acaso pensaste que lo olvidaría? -pregunto ella.

Ambos permanecieron sentados en completo silencio unos minutos más hasta que se levantaron y cabalgaron hacia la granja Reiss donde ayudarían a Historia con los niños huérfanos ese día.

Hange ayudaba en la cocina mientras Levi limpiaba el lugar y veía a Historia jugar con los niños todos a excepción de una niña pequeña de cabellera castaña corta que prefería estar adentro dibujando y le recordó mucho a Tomoe, además de que llevaba puesta una capa rosa que al instante reconoció que pertenecía a su hija.

La niña levanto la vista y le sonrió a Levi para después mirar por la ventana con una gran tristeza en los ojos.

-Si tanto deseas salir deberías hacerlo -dijo Levi.

-No puedo -contesto ella.

-¿Por?

-Antes me gustaba la nieve, ahora me trae malos recuerdos.

-Tarde o temprano debes superar tus traumas -dijo Levi tomando asiento junto a ella.

-Es que antes yo vivía en la calle con mi madre hasta que ella murió en la epidemia.

Levi de inmediato se identificó con la niña, una pequeña sin ningún familiar más que su madre quien murió también por enfermedad quedando solo.

-Entiendo, aun así, escapar de tu miedo solo lo vuelve más fuerte, veras yo vengo de la ciudad subterránea y nunca creí que regresaría… -comenzó a narrar Levi sin terminar de entender el motivo por el cual le era fácil hablar con aquella niña, quizás porque era una combinación entre Tomoe y Hange.

Hange termino su deber en la cocina y caminaba por el lugar hasta que se detuvo pues vio a Levi hablar con una niña y esto le trajo varios recuerdos.

-Mirai -dijo Historia quien no había logrado acercarse sigilosamente y por ello Hange se había percatado de su presencia antes de que hablara-. Ella y su madre enfermaron, su madre no logro vivir el tiempo suficiente para recibir la medicina, pero ella sí.

-¿Qué dijiste? -pregunto Hange intrigada.

-Mirai fue una de las pocas que se salvó de la epidemia -contesto Historia.

-Ella estuvo en contacto con Tomoe -dijo Hange mirando nuevamente a la niña.

-¿Cómo lo sabes? -pregunto Historia.

-La capa rosa es de Tomoe -explico.

-Si, mucha de la ropa que ustedes donaron fue repartida entre las niñas de aquí.

-No, esa capa no la donamos, esa capa la dimos por perdida mientras empacábamos sus cosas -dijo Hange-. Historia ¿sería posible que pudiera echarle un vistazo a todos los documentos que tienes de esta niña?

-Claro -dijo ella.

En cuanto Hange los tuvo en sus manos comenzó a revisarlos y se enfocó en los síntomas que presento llegando a una conclusión y era que Tomoe no había enfermado por culpa de la epidemia y ahora se sentía mal por haber odiado de momento a aquella niña inocente, aun así, seguía el misterio del porque tenía una prenda de vestir de su hija, así que Hange regreso al orfanato en busca de Mirai a quien encontró leyendo.

-Hola -saludo Hange sonriendo mientras se acercaba a la niña-. Mi nombre es Hange.

-Mirai - contesto cerrando su libro para ponerle atención a Hange.

-Deberías estar con los demás niños disfrutando del juguete que recibiste en navidad.

-Yo no pedí un juguete, yo pedí un libro -contesto Mirai palpando el libro que había estado leyendo.

-¿Te gusta leer? -pregunto inspeccionando el libro y Mirai negó.

-No se leer -confeso-, pero la reina me ha estado ayudando a aprender un poco.

-Bueno, yo podría ayudarte -se ofreció Hange-. Después de todo yo le enseñe a mi hija.

-¿Tienes una hija?

-Tenia -dijo sintiendo tristeza-. Era la dueña de esta capa.

-Ella fue muy amable aquel día -dijo Mirai mirando la capa y recordando como Tomoe se había acercado, sonreído y dado esa capa rosa que le sirvió para cubrirse del frio durante sus días en la calle-. Lamento que muriera, este mundo merece personas como ella.

-Si, era muy bondadosa, todo un ángel -dijo Hange-. Pero ahora está en algún lugar mejor, en donde nadie nunca podrá lastimarla. Ahora sobre las lecciones…

Hange comenzó a enseñarle a Mirai y pronto ella era capaz de escribir frases cortas y de leer, aunque se tomaba su tiempo.

-Perfecto, ya verás que dentro de poco podrás leer un libro tu sola -dijo animada-. Sabes, tengo infinidad de libros en un librero que va del suelo al techo -dijo y Mirai miro emocionada-. ¿Te gustaría algún día verlo? -pregunto y Mirai asintió contenta.

.

Hange dejo a la niña y aprovecho la reunión que tuvo con Historia ese día para hacerle una gran pregunta.

-Historia -llamo Hange-. ¿Que se requiere para poder adoptar? -pregunto causándole una gran sorpresa a Historia.

Ahora un dato de capitulo y es que La NASA comúnmente emplea el término T-menos durante la preparación y la anticipación del lanzamiento de un cohete, y el E-menos para eventos que involucran naves espaciales que ya están en el espacio. La T significa tiempo y la E encuentro.

Por cierto Feliz cumple Pau y espero que te sientas mejor.