¡Hello everybody!:

Muchas gracias por seguir apoyando la historia.

Sin más preámbulos a leer

Disclairmer… esa cosa: Kung Fu Panda no me pertenece.

CAPITULO III: "El Valle de las Sombras"

Tigresa despertó con un punzante dolor que apenas sentía, y al aclarar su vista pudo observar que estaba en una casa de madera y eso no es todo, estaba en cama…

-Uh? ¿Dónde estoy?, que… ¿qué es este lugar? – cuestionó mientras comenzaba a levantarse, pero… - ¿Pero qué?… ¿Dónde está mi ropa? - mientras se cubría con la sabana y a la vez tenía el punzante dolor, sintió un par de pasos pesados. Decidió levantarse junto con la sabana para cubrirse y tomo una vasija de piedra ya que no tenía su katana ni sus cuchillas a la mano, fue entonces que se acercó a la puerta entreabierta que emanaba una luz brillante del otro lado y escucho una charla-

-Pero ¿qué tal si mejor la ayudamos a que regrese por dónde vino? -dijo una voz.

-No ella necesita hospedaje viste lo herida que estaba, ahora ve y entrégale esta muda de ropa-dijo otra voz más chillona-

-Bien lo hare- Tigresa se escondió al lado de la puerta para golpear con el artefacto a su próxima víctima-

- ¿Hola?... qué raro, no está ¿se habrá ido al aire libre? -Tigresa no pudo golpearlo ya que el individuo volteo y la observo de pies a cabeza dejando ver su rostro y revelando que era un panda bastante alto- Oh… sigues a-aquí yo-la mira sonrojado, parecía como sí de su nariz fuese a escurrir sangre a chorro. La guerrera retomó postura al recordar que no tenía ropa.

- ¡AAAAHHHH! ¿Quién eres tú? ¿Por qué me trajiste aquí? - pregunta pegándose a la pared y cubriéndose con la sabana-

-Bueno veras yo… este, bueno, te desmayaste, te traje aquí, y vi que estabas herida, sucia y tu ropa estaba rasgada, pues así que te traje aquí y te quité la ropa y…

-Ehj ¿me tocaste? ¡Pervertido! - Amenazó con lanzarle la vasija

- ¡No, no, no, no espera, no te toque lo juro! – Se arrodilla y le ruega- ¡Por favor no me mates! Enserio solo te quité tu ropa para lavarla y te traje esta…-le muestra la muda- es lo único que encontré, así que no me culpes, pero por favor no me pegues, ¡soy muy joven aún! - dramatizó. Tigresa dudó por un momento y al final aceptó, aunque de mala gana.

-Si descubro que te propasaste mientras estaba inconsciente te arrancaré los brazos y te los meteré por donde no entra la luz- amenazó, el panda tragó grueso.

Tigresa tomo la ropa y comenzó a ponérsela.

-Yo este estaré afuera…-dijo y salió, dejándola sola.

Luego de eso ella se puso la ropa y vio que era un traje como el suyo solo que, de chaleco y pantalón rojo, pero no de su talla.

- ¿Qué diablos es esto? Me veo como si me hubiera encogido- dicho y hecho la ropa era demasiado grande y muy aguada-

-Te dije que no me culparas…es que…es un pijama…mía…de mí, de cuando… era pequeño- comentó recargado a la puerta desde afuera de la habitación.

- Supongo que no tienes algo más… -

-Pues tengo esto -le dio otra muda y ella la acepto-

- ¿Esto es broma? – dijo porque al ponerse la ropa dejo ver que era un peto de ceda con camisa color azul para embarazada-

-Parece que me hubiera comido a la cigüeña y después regurgitarla de jalón -dijo de manera nerviosa- ¿Alguna otra cosa que tengas? - preguntó harta.

-A menos que quieras verte como tarzán… no- dijo a base de puchero y cruzó los brazos, recargado en la puerta, fuera de la habitación. Al momento llegó el segundo individuo, una oca macho.

-Hola veo que ya despertaste como ¿te sientes? -dijo tranquilamente y sonriendo-

-Para nada cómoda -

-Perdona, no tenemos ropa de mujer en esta casa, pero tu ropa ya está limpia, solo esta húmeda y un poco rasgada, así que no te preocupes, mhmh -dijo con una risa de boca cerrada -por cierto, soy Ping y él es mi hijo Po-

-Xiao Po, Mucho gusto- dijo el extendiendo su mano para estrecharla, ella lo miró, no hizo nada.

-Aleja esa cosa de mí… "Furia roja" Mucho gusto –hizo una reverencia.

-Y ¿por qué te dicen así? - pregunto Po-

-No te gustaría saberlo. Puedo preguntar ¿qué es lo que ocurrió afuera?, ¿qué es esta ciudad? y ¿porque es de noche? -

-Bueno querida, no somos los únicos que viven aquí, hay más personas viviendo del otro lado. Todos nosotros en las misma miserables condiciones, veras hace 25 años a decir, un tipo horrible llegó aquí, solía llamarse "El Valle de la Vida" era un lugar hermoso donde las flores crecían y los sembradíos prosperaban.

(Recuerdo)

Los habitantes solían salir todo el día, convivían juntos en paz y harmonía.

Pero cuando este tipo, horrible, un tirano, llegó con la promesa de convertir este en un lugar mejor del que ya era, desgraciadamente, se trataba de un falaz ser, el tenía una familia, oprimió todo aquí. Con el paso del tiempo y la esclavitud, el valle perdió su encanto, y la noche cubrió de la nada los cielos, enfermedades azotaron la zona, peste y muerte en cada esquina, pocos fueron los que lograron huir, este ser, Zholt, se llamaba, se volvió loco, su familia lo abandonó, y ello ocasionó más su furia, comenzó a buscar algo y en su camino mataba sin piedad a los habitantes, y a quien se encontraba, para ese entonces mi pequeño Po tenía 2 años, estábamos atemorizados escuchábamos como la gente corría como loca gritando por ayuda y rogando por piedad.

"¡MATEN A TODOS QUE NO QUE NO QUEDE NADIE!"

Escuchaba ordenarle a su ejército. Por suerte mi Po y yo nos refugiamos en un cuarto secreto, cuando los soldados ingresaron aquí nos dimos cuenta que no eran lobos, ni tigres, ni mucho menos gaséelas… eran cadáveres, guerreros no muertos, buscaban por toda la casa, pero no nos encontraron.

No sabíamos que sucedía ya… tras dejar podrir el valle, el mismo Zholt se exilió en el castillo, dentro de una propia dimensión fantasma, nadie ha entrado allí y salido vivo, ningún guerrero, maestro de Kung Fu, o grupo real, nadie.

(Fin del recuerdo)

-A ver, ¿me está diciendo que un loco el cual es posiblemente el mismo que estoy buscando, es el causante de esta miseria? -

-Sí… pero ¿Por qué lo buscas?

-Por qué si es el mismo, es el causante del dolor de cabeza que tengo desde pequeña, quien arrebato a la única persona importante en mi vida… mi madre -dijo cabizbaja, pero de manera seria- ¿Y por qué no han aprovechado para huir?

-El problema son los soldados no muertos, ellos vigilan siempre y secuestran gente- dijo Po.

-y hay una serie de túneles subterráneos, pero todos los de salida y entrada están tapados, o inundados, el resto solo sirve para andar por aquí.

-Yo los ayudaré…

-Ow… no hablas en serio ¿O sí? -preguntó, ella simplemente sonrió.

La lluvia continuaba presente y el pueblo yacía desolado, no había señales de vida alguna, solo las pocas luces de algunas esquinas, pero, aun así, no era suficiente como para ver entre la oscuridad y que junto a esa sensación de incertidumbre y el presentimiento de que alguien observa tras de uno. Hacían del ambiente algo totalmente digno de un cuento de terror que helaba la sangre hasta del más valiente.

Cubriéndose de la lluvia con una capucha sacó una carreta con paja y la llevó hasta la salida de aquel miserable pueblo, la oscuridad no ayudaba en nada… lo dicho el valle estaba muerto. Cuando finalmente llegaron a la entrada, dejó a Po y a Ping para que pudieran seguir su camino.

Tigresa: Bien, hasta aquí queda mi parte, tienen que irse, por lo visto todo se vuelve peor cuando cae la noche- Ping salió de la carreta cubierto con una capucha al igual que el panda.

Po: ¿Qué hay de ti?

-Tengo que seguir… -dijo de manera fría- tengo cuentas pendientes con esa basura.

-Pero, te matarán...

-Todos moriremos alguna vez… y si sucede, sucederá- dijo sin sentimiento alguno- Nadie está a salvo de la muerte.

Ping: Joven guerrera… me tome la molestia de llevar esto conmigo… tómala- le otorgó una katana de acero y filo de 2 pulgadas, tenía el gravado de un dragón y la empuñadura de plata.

-Muchas gracias, señor Ping, pero ya tengo armas…- no la necesitaré.

-Oh, no tienes ninguna como esta… la llamo "La hoja de los Ocho inmortales"- una espada muy resistente y fácil de manejar, con el tamaño de las espadas comunes de China y la fuerza bruta de una Odachi del Japón. Te guiara en tu camino.

Tigresa aceptó sin remedio, la hoja destilaba relámpago rojo, su cuerpo se vio envuelto en una aura roja y poco a poco fue cambiando del traje azul rasgado a uno nuevo; chaleco de color negro sin mangas con bordados de dragón en tono rojo; pantalón de ceda holgado y brazaletes de piel color negro que cubrían ambos antebrazos y que terminaban casi al llegar los codos, además de una bufanda negra botas sin punta que dejaban sus dedos a la vista; también una cinta de color rojo apretando un poco su cadera y detallando más su ya de por sí, sensual figura-

- ¿Entonces es usted el legendario herrero? - pregunto muy asombrada.

-Hahaha… No, él se mudó de aquí, yo lo conocí y esa espada… digamos que se la robe- Tigresa cambió el semblante a uno de "Es en serio."

Padre e hijo se fueron dejando a Tigresa a su suerte, ella caminó de regreso en la oscuridad, mientras escuchaba los lamentos de los no muertos mezclados con el sonido de la lluvia. Estaba lista para volver a la acción.

"Puedo nadar a través del tiempo.
Ya no me pueden matar
No tengo forma de morir

Voy a buscar a través de la vida
La física de este mundo…
No se puede detener mi crimen

Dibuja tu espada
Nos veremos en la roca de la batalla."

*En algún lugar…

Una misteriosa presencia sobrevoló el obscuro cielo hasta entrar por la ventana y arrodillarse.

-Mi amo, "La furia roja" ha entrado en la torre tal y como usted lo pidió…-dijo una grulla bastante flaca.

-Buen trabajo. Cumpliste con tu parte y ahora eres libre, los demonios elementales se harán cargo del resto, no debe ser problema- comentó la rancia voz de una figura oculta entre las sombras.

CONTINUARA….

Yyy con eso termina el capítulo 3…. XD

Por favor dejen sus reviews ya que eso me ayuda a seguir con este fic., hasta la próxima. Good bye