Capitulo 4 – Nueva familia
El Sol salió y el valle se ilumino de manera repentina, la noche anterior habían dormido en el suelo fuera de la tienda de campaña para dejar el espacio en su interior libre para Mika, pero ella lo había rechazado diciendo que prefería dormir fuera con los otros para que Miguel, el enfermo del grupo, pudiera descansar. Mikey no se opuso y Mike le ayudo a Miguel a arreglar su cama mientras Casey preparaba la cena. Al día siguiente tenían que llegar a la ciudad o, por lo menos, acercarse lo más posible a esta para iniciar la búsqueda de alguien que pudiera salvar a Miguel.
Ahora que estaban juntos lo importante era cuidarse los unos a los otros, después de todo ahora eran una familia. Sin importar que debían estar unidos. Todo eso pasaba por la mente de Mikey mientras contemplaba el cielo del crepúsculo tendido en el suelo. Sus compañeros aun dormían pero él ya no conseguiría descansar por este día, aun si lo deseara no podría volver a dormirse. La situación no lo dejaría. Por un lado, estaba iniciando una nueva vida, lejos de su mundo, de su familia, lejos de todo lo que conocía. Y, por el otro, ahora su nueva familia estaba en mucho peligro y no había nada que él pudiera hacer al respecto.
La joven tortuga se incorporó y se quedó sentado un momento mientras pensaba en lo que había ocurrido para que llegaran a ese lugar. Aquel enmascarado, al parecer, solo se le había aparecido a él. Cuando sus amigos habían comentado como llegaron a esa dimensión ninguno mencionó al enmascarado, de hecho todos habían sido atrapados por la tormenta…menos él. ¿Por qué solamente él había sido lanzado al torbellino en lugar de haber sido arrastrado por la tormenta? Mikey se puso de pie y camino hacia las rocas del lugar, eran grandes y puntiagudas y parecían bloquear el paso a cualquiera que pasara por ahí, el chico no se detuvo, sino que brinco encima de ellas y observo al otro lado. Todo era bosque. Sabía que no volvería a dormirse así que decidió ir a buscar algo para desayunar mientras los demás se despertaban. Miró sobre su hombro para verlos aun dormidos y luego salto del otro lado para comenzar a internarse en el bosque.
Un ruido despertó a Mika justo después de que Mikey se hubiera ido, la jovencita se enderezo y miro en los alrededores desesperada mientras buscaba la fuente de aquel sonido extraño. Pronto se dio cuenta de que aquel ruido lo ocasionaba un pequeño ciervo bebé de color rojo que estaba metiendo su cabecita entre las cosas de Casey –hola, pequeño- saludo la chica, el cervatillo alzó la cabeza asustado y trato de alejarse, pero una de sus patas traseras estaba sangrando copiosamente y lo envió derecho al suelo -oh, pobrecito- gimió la chica y se acercó al cervatillo lentamente para ayudarlo, el pequeño trato de escapar de ella nuevamente, pero el dolor que sentía le impidió moverse –no tengas miedo- la joven logro finalmente estar cerca del pequeño y acarició su lomo suavemente para confortarlo, por fin el cervatillo dejo de tratar de escapar y se quedo mirándola tiernamente –eso es, buen niño
-ah…- suspiro Casey mientras se estiraba -¿Qué tienes ahí, Mike?- pregunto el hombre de negro
-es un cervatillo herido
-ah, ya veo. Es el desayuno- Mika se volteo a verlo aterrada y él se mostro confundido, de pronto el cervatillo volvió a ponerse nervioso y se removió en la tierra tratando de huir
-¡Casey! ¡Mira lo que hiciste!- regañó Mika mientras trataba de calmar al pequeño nuevamente
-¿yo? Tú eres la que no quiere desayunárselo y lo altero al demostrar temor de que yo lo hiciera
-¿Por qué tanto ruido?- pregunto Miguel saliendo de la tienda, pero al ver al cervatillo se quedo quieto y parpadeo confundido -¿Qué es eso?
-yo creí que era el desayuno- dijo Casey encogiéndose de hombros
-¡no lo es!- grito Mika apretando los puños
-whoa, tranquila- dijo Miguel moviendo graciosamente el cuerpo adelante y atrás, sus dos amigos le miraron extrañados, él se sonrojó –trataba de mover las manos- explicó y Casey asintió para luego explicar
-el veneno ya está surtiendo efecto
-oh, no…- gimió Mika, justo entonces Mike bostezó y se enderezó
-buenos días- saludo la tortuga
-buenos días- saludo Casey -¿cómo dormiste?
-dormí bien- Mike se enderezó y miro hacia Mika, en cuanto reparó en el cervatillo su rostro se iluminó -¿es el desayuno?- Mika se mordió los labios y grito
-¡no!
-¡ok! ¡Ok!- espeto Mike asustado –yo nada más decía
-¡pues no andes diciendo!- regaño Casey, Miguel dio unos golpecitos nerviosos con el pie
-¿Qué haces?- pregunto Casey
-quise reírme- musito Miguel haciendo una mueca de dolor –me duele el estomago
-debe ser por hambre- dijo Casey y miro en todas direcciones -¿Dónde está Mikey?
-iré a buscarlo- se ofreció Mike mientras Miguel se dejaba caer pesadamente a su lado y se sostenía un costado, parecía tener problemas para respirar -¿estarás bien hasta que vuelva?
-claro, tú tranquilo y yo nervioso- respondió Miguel con desgano
-ok, me iré ahora
-Casey…- llamó Mika -¿puedes curar al cervatillo?
-claro, tengo unas plantas medicinales que puedo utilizar para hacer un ungüento para él- respondió el hombre de negro y se dirigió a su mochila para sacar las hierbas y se detuvo para observar a Miguel –también haré algo para ti, para que te sientas mejor- Miguel asintió como agradecimiento –ven, Mika, tú me ayudaras con esto
-bien- dijo la joven y se acercó. Mike les echó un breve vistazo antes de marcharse del lugar.
Mikey se quedó quieto mientras el sudor resbalaba por su frente. Un poco apartado del lugar había encontrado un río y había decidido pescar en él. Había logrado atrapar muchos pescados pero ahora tenía un problema bastante grande: su comida había atraído a otras criaturas hacia él. Más específicamente dos tigres de color blanco sucio cuyas rayas eran rojo escarlata, sus colmillos eran enormes como sables y sus ojos eran glóbulos lechosos de color azul pálido. Ambas criaturas gruñían mientras observaban a la joven tortuga sosteniendo su carga de peces y él joven los miraba mientras trataba de pensar en una manera de escapar
-¡Mikey!- se oyó la voz de Mike justo en el momento en que su amigo trago duro al ver a uno de los tigres dar un paso al frente para abalanzarse sobre él. Mike aterrizo junto a Mikey y le hablo animadamente -¡oye! ¿Qué haces?- entonces noto los peces y exclamo -¡genial! ¿Son para nosotros?- Mike, al ver que Mikey no respondía siguió la dirección de su mirada y reparo por fin en la presencia de los enormes tigres –oh, vaya…
-¿apenas, mijo?- pregunto Mikey conteniendo la exasperación
-perdón, soy muy distraído- se disculpó Mike sobándose la nuca
-no importa, ¿tienes algún plan?
-¿Qué tal darles los peces?
-buena idea- justo en ese momento uno de los tigres se lanzó sobre ellos y Mikey lanzó los peces lejos antes de saltar lejos del lugar donde aterrizó el animal. Pero cuando Mike se alejo una de las garras del tigre alcanzó a arañarle el brazo. Mike tomo su brazo herido con su otra mano para cubrir la herida y busco a Mikey con la mirada, pero en cuanto lo hiso se dio cuenta de que ambas bestias le miraban atentamente; Mikey, por su parte, lo miraba aterrado –Mike…- dijo Mikey –creo que tu les gustas más que el pescado
-genial- celebro Mike falsamente. Ambos tigres pasaron los pescados tirados en el piso y se lanzaron contra la tortuga herida. Mike solo atino a tomar aire y gritar. Mientras que la mente de Mikey quedo en blanco.
Casey se agacho cerca de Mika y observo atentamente lo que hacia la chica. Ella se hallaba moliendo unas hierbas con un instrumento para preparar medicinas mientras que, en la fogata, ardían dos plantas más en una olla, el té que resultaría era bueno para aliviar el dolor que sentía Miguel –eres buena- felicitó el hombre de negro. Le había explicado a Mika el modo de preparar la medicina y lo que cada planta hacía. Luego a la chica se le ocurrió que podría mezclar algunas de ellas para hacer un té que aliviara el dolor de Miguel
-no es para tanto- se sonrojó ella
-es para mucho- dijo Miguel, quien se hallaba sentado comiendo un poco de carne que Casey le había dado, a su lado el cervatillo mascaba un poco de hierba. Mika le había puesto un poco de ungüento para sanar su herida y le había puesto vendas para parar el sangrado. Por su parte Miguel sonreía pero se notaba que estaba sintiendo mucho dolor –si a él lo curaste puede que me cures a mí
-falta poco- dijo la chica mientras revisaba el té y echaba unas hojas medicinales en la olla, el estomago de Casey gruño y el hombre de negro miro en todas direcciones antes de volver a mirar a Mika
-oye, Mika, ¿dónde están Mikey Mikey?
-Mike no ha vuelto desde que fue a buscar a Mikey- respondió ella
-bueno, creo que ya les dimos bastante tiempo, así que iré a buscarlos- dijo Casey y se marcho
-de acuerdo- balbuceo Mika una vez que él se hubo ido, luego se giro para ver las plantas y las sostuvo en alto frente a su cara, una de ellas (pequeñas flores rojas cuyo centro era de polen azul) servía para calmar dolores musculares y relajar los músculos. La otra, una raíz verde con florecillas amarillas, regulaba la presión cardiaca y ayudaba a la circulación –tal vez si le pongo un poco de esto…- la joven desvió la mirada y vio un montón de frascos cerca de ella, estos mismos eran los que Casey usaba para guardar las plantas que luego usaría para hacer medicinas –o tal vez si…
Casey brinco entre los árboles buscando a sus dos amigos cuando percibió el aroma a sangre en el aire -¿Qué diablos…?- se pregunto el hombre de negro antes de acercarse a lo que parecía ser un río, hiso a un lado unas hojas y piso un arbusto para poder llegar al lugar. Justo entonces se percato de que ahí era donde estaban Mike y Mikey, rodeados por dos inmensos tigres con colmillos como sables que les miraban amenazadores -¡Mike!- grito Casey al ver que su amigo sangraba. Mikey, que se hallaba acorralado por una de las bestias, giro la cabeza y lo vio
-¡Casey!- exclamaron ambos al mismo tiempo, Casey saco algo de su abrigo y brinco en el aire para colocarse delante de Mike. El tigre que lo amenazaba salto sobre él y Casey golpeo el suelo con su puño, al instante la roca se partió y el tigre cayó en un hoyo profundo generado por el golpe. Tanto Mike como Mikey quedaron mudos de asombro y el tigre volteo a toda marcha al escuchar el rugido agonizante de su camarada.
La bestia se acercó al agujero y miro dentro, su camarada yacía al fondo, aplastado por varias rocas. El tigre gruño levemente como si estuviera llamándolo y el tigre que había sido aplastado abrió apenas el único ojo sano que tenía para gruñir levemente en respuesta, luego lo cerró de nuevo y dejo caer la cabeza. Estaba muerto. Los ojos del enorme animal se llenaron de lágrimas al momento de ver a su compañero morir. Mikey lo miro con pesar antes de recordar algo que había visto en un documental sobre los tigres….-¿estás bien, Mike?- pregunto Casey mientras ayudaba a la otra tortuga a incorporarse
-sí, estoy bien, gracias- respondió Mike, justo entonces el tigre elevo su enorme cabeza y rugió al aire, los tres amigos le miraron impactados. La bestia bajo la cabeza y los observo
-oh, no…- murmuro Casey
-¿Qué pasa?- pregunto Mike
-está llamando al resto de la manada-explico el hombre de negro. Ambos adolescentes se voltearon aterrados en el momento en que unos estridentes rugidos comenzaban a resonar en la distancia
-entonces larguémonos de aquí- urgió Mikey. Sus dos amigos asintieron y los tres juntos comenzaron a correr lejos del lugar. Detrás de ellos resonaban las pisadas de las gigantescas criaturas de las que trataban de escapar –estamos metidos en un lío. En un lio tremendo- dijo Mikey justo antes de que llegaran al campamento….
-¿te sientes mejor?- pregunto Mika amablemente mientras observaba a Miguel, la tortuga macho se había tomado el té sin protestar a pesar de que su cara reveló que era asqueroso
-creo que sí, ya no me duele respirar- respondió Miguel mientras acariciaba la cabeza del cervatillo
-¿en serio?
-¡chicos!- el grito de Mike hiso que ambos se incorporaran ipso-facto y el cervatillo se removió en la tierra tratando de escapar, entonces Casey, Mike y Mikey aparecieron corriendo por entre los árboles -¡tigres!
-¿tigres?- se preguntaron ambos justo cuando una inmensa manada de tigres descomunales salieron de entre el bosque y se lanzaron sobre el grupo -¡tigres!- gritaron los dos y se incorporaron, pero Miguel sintió dolor en un costado y cayó al piso de rodillas. El cervatillo, detrás de él, gimió asustado y el joven le acaricio la cabeza. Mikey los vio a ambos y sintió que se le caía el mundo. El veneno había comenzado a consumir a su amigo. Aquella idea sobre el documental se hiso más urgente en su cabeza y el joven tomó una decisión. Sin que nadie lo esperara frenó su carrera y se giro para encarar a los tigres
-¿Qué diablos…?- se pregunto Casey cuando Mikey dejo de correr, Mike miro sobre su hombro hacia su amigo cuando los tigres estaban a punto de alcanzarlo, las bestias no frenaron su carrera, sino que corrieron más rápido. Fue entonces que Mikey sacó uno de sus nunchakus y comenzó a darle vueltas rápidamente. Los tigres se detuvieron al verlo y la tortuga corrió hacia ellos, el tigre que había iniciado todo (el más corpulento) corrió hacia Mikey al mismo tiempo y salto sobre él faltando solo unos metros para llegar.
Mikey se deslizo por la tierra y paso por debajo del gigantesco animal justo antes de que le tocara. El tigre aterrizó delante de los otros chicos y gruño, pero Mikey le lanzo una roca a la cabeza atrayendo su atención, el tigre giro su descomunal cabeza para verlo y, una vez más, fue hacia él. Mikey salo hacia atrás, se apoyo sorpresivamente en la cabeza de otro tigre y se impulso hacia arriba como si de un clavadista experto se tratara. Tan alto llego que pudo pasar por encima de la otra criatura y, al estar arriba de él, le golpeo en la base de la nuca con su nunchaku.
La tortuga aterrizo ágilmente sobre el suelo cerca del cervatillo y Miguel. Alzó la mirada para verlos y contemplo como Miguel se mostraba sorprendido y un poco asustado. Los ojos de Mikey ardían con una confianza y seguridad arrolladoras. La tortuga se incorporó y se dio la vuelta para encarar a las bestias. El tigre que había osado amenazarlo yacía inconsciente en el piso mientras sus camaradas observaban su cuerpo inerte, Mikey se acercó al grupo caminando como si fuera uno más de ellos, un tigre se atrevió a colocarse delante del caído y gruñirle. Mikey lo miro amenazante y la bestia se recogió a un lado como perro regañado.
La tortuga llego donde el caído y le palpo la cabeza, este abrió un ojo para observarlo y luego lo cerro apesadumbrado. Mikey dirigió su vista a la manada y ordeno, con una voz parecida a la de Destructor –largo- los tigres huyeron de inmediato y no miraron atrás. De repente ya no parecía importarles que uno de los suyos hubiera caído, solo les importaba huir de ahí. Una vez se hubieron ido Mikey miro por encima de su hombro y pregunto, sin cambiar su expresión sombría y con total naturalidad -¿están bien?
Mika sobo la cabeza del tigre una vez más antes de darle un poco de pescado. La enorme bestia parecía haberse acomodado muy bien luego de recibir los amorosos cuidados de la chica. El cervatillo se movió rengueando para llegar donde Mike y tenderse a su lado. La tortuga lo cargo sin mucho esfuerzo y se lo coloco sobre el hombro
-bueno, hora de irnos- dijo Casey mientras recogía lo que faltaba, Mika levanto algunas de las cosas de Casey y, de inmediato, el tigre se acerco a ella y se inclino, la chica no supo que pensar de eso
-¿Qué pasa, amigo?- pregunto ella, Mike le echo un vistazo y se acerco inseguro, el tigre permaneció en esa posición y esperó. Mike bajo al cervatillo y coloco una mochila sobre el tigre con delicadeza, el animal no se movió. Entonces Mike asintió y miro a los otros
-creo que quiere ayudarnos a cargar nuestras cosas- los otros lo miraron confundidos, en especial Miguel y Mikey quienes estaban cargando casi todos los instrumentos del campamento
-¿Cómo lo sabes?- pregunto Miguel
-tengo un gato en casa, se llama Klunk. Creo que puedo entenderlo- respondió Mike
-ya…- respondió Mikey dubitativo, Mika imito los movimientos de Mikey puso más cosas en el lomo del tigre para luego subir al cervatillo a este. Ambos animales se olfatearon mutuamente antes de intercambiar lamidas -¿Qué hacen ahora?- pregunto Mikey a Mike
-se acaban de volver amigos- respondió Mike sonriente. Casey había escuchado todo pacientemente y, en ese momento, finalmente dijo
-creo que ellos son parte del grupo ahora
-eso es muy tierno- sonrió Mika
-ok…-dijo Miguel –si está bien por ustedes está bien por mí- la tortuga se rasco la cabeza nerviosamente y todos le miraron
-¿Miguel?- pregunto Casey y su amigo lo miro -¿Qué estás intentando hacer?
-rascarme la cabeza- respondió Miguel ganándose las miradas sorprendidas de todos
-pero…¿y el veneno?- pregunto Casey aturdido
-bueno, ¿Qué te digo?- se pregunto Miguel mientras se rascaba la nuca -Dejo de ser un problema gracias al té de Mika- todos giraron la cabeza para ver a la joven y ella alzo las manos en gesto defensivo
-solo le puse unas cuantas hierbas que creí que ayudarían
-¿en serio?- pregunto Casey mirando a Miguel, luego sonrió y miro a Mika de nuevo –pues felicidades, Mika; creo que acabas de inventar un antídoto para ese veneno tan letal
-¡increíble!- espeto Mike
-¡Mika eres grande!- celebro Mikey. Incluso el tigre y el cervatillo hicieron sonidos alegres al oír la noticia
-vamos, no es para tanto- se sonrojo la joven, entonces Miguel la abrazó por el cuello y dijo
-es para mucho, señorita; usted salvo mi vida. Eres una gran doctora Micaela Hamato- dijo el joven, al oír ese nombre Casey palideció y dejo caer la mochila que traía cargada -¿Qué pasa?- pregunto Miguel, Casey parpadeo un par de veces antes de agacharse y recoger la mochila
-no pasa nada, creo que es hora de que nos vayamos. ¿Aun quieren ir a la ciudad?
-bueno, ya no tenemos que curar a Miguel- dijo Mikey
-pero sería interesante ver una ciudad de esta dimensión, ¿o no?- pregunto Mike
-cierto- respondieron los otros dos al unisonó
-entonces andando- dijo Casey aun hay mucho camino por recorrer y yo no soy paciente- el hombre de negro comenzó a correr en dirección a la ciudad sin previo aviso
-¡Casey!- grito Mike
-¡esperanos!- aullo Miguel
-¡vamos, chicos!- dijo Mika haciéndole señas a sus nuevas mascotas y echo a correr junto con ellas. Mikey echo a correr detrás de ellos, pero mientras lo hacía miro por sobre su hombro al lugar que abandonaban. Cada minuto con su nueva familia lo apartaba un poco más de su antigua vida. Cada minuto él se volvía diferente. Y ahora eso era lo que importaba.
