Capítulo 7 – Los tanuki
Rafael entró en la cueva sacudiendo los brazos enérgicamente mientras vociferaba a pleno pulmón -¡matare a ese imbécil!- gritaba, detrás de él sus hermanos se contenían para no romper en carcajadas -¡me lanzo una puta cucaracha a la cara!
-Rafael…- dijo Leonardo por fin –lamento que Nightmare te hiciera pasar un mal rato pero admítelo, fue muy listo
-lo que yo no entiendo es cómo supo que odiabas a los insectos- se pregunto Donatello
-Lo que yo no entiendo es cómo supiste que Rafael odiaba a los insectos- dijo Casey mientras avanzaban por la montaña. A su lado Midnight tarareaba una alegre tonada mientras Blade brincaba a de un lado a otro frente a él. Shadow se hallaba montada en Diego y le acariciaba el suave pelaje, a su vez el tigre le daba pequeños empujones a Darkness, quien caminaba delante de él, para que jugaran un rato
-no ha sido para tanto, mi Rafael también le teme a los insectos así que pensé que el tuyo tal vez lo haría
-supongo que tienes razón. Pero fue una suerte que así fuera
-tal parece que hay cosas que no cambian- intervino Shadow –mi hermana Rafaela también les tiene pavor
-pero tú no, ¿verdad?- pregunto Darkness a la chica
-no, yo no- en ese momento los chicos escucharon un estruendo terrible y se pusieron en guardia. Casey les hiso una seña y avanzo escondido entre los árboles, al asomarse al lugar del que había venido la explosión descubrió a un gusano gigante que escurría pus por todo su horrible cuerpo amenazando a unos pequeños niños mitad mapache que estaban agazapados frente a un enorme árbol. Entre los niños y el gusano se hallaba un hombre vestido con una túnica blanca que traía un látigo de cuero en sus manos
-bien, bien- dijo el hombre de la túnica –espero que con esto aprendan a no meterse conmigo, tanukis asquerosos
-¡no nos subestimes!- grito uno de los niños, el cual vestía con una camiseta azul a rayas -¡nosotros los tanukis somos poderosos…!- el niño fue interrumpido por una potente patada que le pego justo en el estomago y lo dejo tendido en el suelo
-¡ja!- se mofo el hombre –lo único poderoso de ustedes es su aroma fétido
-¡no le pegues!- grito una pequeña que traía un vestidito rosa lanzándose sobre el herido para protegerlo con su cuerpo, el hombre hiso un gesto de profundo desprecio y comenzó a alejarse
-ya he tenido suficiente de ustedes- el hombre alzo su látigo y golpeo al gusana en el cuello -¡ataca!- la enorme bestia aulló de dolor y se levanto un poco para dejarse caer sobre los infantes pero no sucedió. En vez de eso el gusano se quedo quieto y el de la túnica lo miro confundido -¿Qué pasa?- el hombre se volteo a ver a los niños y los niños, que habían cerrado los ojos esperando el final, miraron delante de ellos. Ahí parado había un joven tortuga con una bandana naranja que observaba atentamente al gusano
-¿eh?- se pregunto Casey tras los arbustos, luego giro a ver a sus amigos y ellos lo saludaron con un gesto, el suspiro resignado antes de voltearse de nuevo –Nightmare, no tienes remedio
-¿Quién demonios eres tú?- pregunto indignado el de la túnica
-¿señor?- pregunto la pequeña, la tortuga siguió mirando al gusano y este, a su vez, le miro. El domador azoto el látigo y el gusano se encogió de temor. La tortuga miro a la bestia con un gesto de profunda irritación y luego dirigió su mirada al domador
-¿sabes algo? Es descortés preguntarle a alguien su nombre sin presentarte antes
-¡y a mi qué rayos me importa!- grito el domador, pero la pequeña ladeo la cabeza confundida y luego se le acerco
-soy Mary, ¿Quién es usted señor?- la tortuga sonrió para sí y luego miro al domador
-¿ves? Aprende de Mary. Soy Nightmare y estaba viendo que este gusano, bueno, pobre; tiene un dueño muy estúpido
-¡ya está bien! ¡Ya me canse!- el domador tomo su látigo y comenzó a azotar sin piedad al gusano -¡Ataca!- la bestia lloriqueo de dolor mientras se removía en la tierra. El domador estaba a punto de azotarla en la cabeza cuando un brazo duro como el acero lo sujeto de la muñeca y la retorció hasta que soltó el arma
-vuelve a hacerlo y te arranco el brazo- la voz de Darkness podía congelar el infierno
-¿qué…?- se pregunto el domador cuando los demás salieron de los arbustos, Darkness le arranco el látigo de las manos y acerco su cara a la del domador
-lárgate- al instante el domador desapareció. Nightmare camino hacia el gusano y le acaricio la cabeza
-ya, ya, ese idiota no volverá a molestarte
-ese chico…- dijo el niño tanuki –pareciera que le está hablando a un cachorrito
-lo sé, da miedo, ¿no?- dijo Midnight mientras se arrodillaba junto a los niños -¿están bien?
-sí, gracias- dijo la niña –soy Mary y él es Oto, ¿Quiénes son ustedes?
-soy Midnight, ya conocen a Nightmare, él es Darkness...- les dijo señalándolo con el pulgar, Darkness se hallaba enrollando el látigo que le había arrebatado al domador pero alzo la vista y los saludo con un gesto de su cabeza –él es Casey- señalo con su dedo índice puesto que Casey se había acercado a ellos y los veía desde arriba, él sonrió y saludo con una mano, Blade se acerco y restregó su mejilla contra la de Midnight, el chico le acaricio la cabeza –este amigo es Blade, ella es Shadow…- los niños voltearon y descubrieron a la tortuga femenina untando pomada en la cabeza herida del gusano
-ya, ya- dijo la chica –te sentirás bien muy pronto, lindo- ambos niños miraron la escena impactados
-¿es que ustedes…?- empezó a preguntar el niño cuando Midnight se puso de pie y se acerco a Diego, entonces los dos pequeños brincaron y se alejaron para esconderse detrás de un árbol
-¿Qué pasa?- pregunto Darkness acercándose a ellos
-esa cosa…- musito el niño
-es un tigre albino- dijo la niña –son bestias feroces que devoran todo lo que encuentran
-¿quién? ¿Diego?- pregunto Darknes y los pequeños asintieron –nah, no con Midnight aquí
-¿Por qué?- preguntaron los niños. Darkness les sonrió maliciosamente.
- En el centro de la ciudad -
La ciudad de Diamante Blanco es la ciudad más grande y hermosa de todo el vasto imperio que el Clan del Pie gobierna y protege. Su rey, jefe, gran señor, como se desee llamarlo, es Oroku Saki. El mejor ninja que este mundo ha visto y también el más poderoso. Tiene bajo su mando a legiones enteras de ninjas y controla todos las artes ninja que se puedan imaginar. Su cuartel general se encuentra en el centro de esta bella ciudad. Se creería que es un edificio enorme, pero solo es una torre de seis pisos de alto. Hay otros que son mucho más grandes, sin embargo; el gran señor del Clan del Pie se hallaba en la cima de su torre contemplando el horizonte mientras se preguntaba si su instinto se había equivocado en esta ocasión. Hacía dos días que ese remolino negro se había formado en la región montañosa y él creía que algo pudo haber pasado, pero tal parecía que se había equivocado
-mi señor- dijo un ninja que apareció hincado a sus espaldas –la búsqueda en las montañas sigue siendo infructuosa, no hay nada, ningún aparato de destrucción, ni enemigos ni nada.
-¿nada en absoluto?- pregunto el maestro del Pie puesto que en la voz de su subordinado se escuchaba un deje de temor
-bueno…
-¿Qué hallaron?
-una patrulla….
-¿sí?- Destructor finalmente se giro y encaro a aquel joven -¿una patrulla, qué?
-padre- el joven ninja se puso rígido al escuchar la voz de la segunda hija de su maestro, la joven Karai Saki –yo te lo diré
-está bien, hija- dicho eso Destructor despacho al ninja con un gesto de su cabeza. Karai se acerco a él y se arrodillo
-una patrulla vio a los hermanos en la montaña
-¿en serio? ¿Y qué hacían en nuestro territorio?- pregunto Destructor luego de un largo silencio
-al parecer vinieron a encontrarse con alguien puesto que cuando los vieron ya iban de salida de nuestro de territorio. Pero Rafael no paraba de mencionar que la próxima vez que viera a Nightmare lo haría pedazos. Además de que Mik reía a todo pulmón mencionando las caras que pusieron Darkness, Shadow, Don y…
-Don y…- la animo a seguir su padre
-Casey- finalizó ella sorprendiendo a su padre
-¿Casey?
-Casey- asintió la muchacha
-así que anda por aquí, tal vez esos nombres pertenezcan a amigos suyos
-tal vez, pero ¿cómo asegurarnos?- su padre no respondió a su pregunta sino que ordeno
-Karai, dile a todos los que estén en las montañas que sus órdenes han cambiado, ahora la prioridad es encontrar a Casey y a cualquiera que este con él
-sí, padre.
- En la frontera de la ciudad con el bosque -
Los linderos de la ciudad Diamante Blanco eran lugares empobrecidos y carentes de muchos recursos. Las especies que vivían en ellos eran, por lo general, lo que quedaba de comunidades que habían sido destruidas en otros lugares del mundo y sus habitantes habían decidido migrar o habían sido desterrados. Cada una de las especies que vivía en estos linderos tenía que arreglárselas como pudiera para sobrevivir. Muchos aceptaban trabajos miserables y mal pagados para alimentar a sus familias, mientras que otros recurrían a la delincuencia. Una de estas comunidades, miserable donde las hubiera, era la comunidad de las personas tanuki. Estos seres eran humanoides pero su ADN estaba fusionado con la especie tanuki (perro mapache de origen japonés) eran pacíficos y tiernos. Anteriormente habían tenido un reino lleno de tanukis de todos los talentos imaginables, pero cuando Rafael se había decidido a atacar su hogar todo se desvaneció en una noche.
Ahora los tanuki vivían en una comunidad empobrecida en los linderos de la ciudad Diamante Blanco, sus casas eran, en su mayoría, de cartón, aluminio y ramas. Esa tarde, en el marcado de la comunidad tanuki, una mujer lloraba sentada en una caja. Su largo cabello castaño caía sobre su cara, la cual cubría con sus manos humanoides mientras sollozaba violentamente, traía un vestido color lila que cubría todo su cuerpo salvo sus pies, encima del mismo usaba una bata color violeta y traía en su pata izquierda un anillo de bodas gastado y oxidado. A su lado varios tanuki trataban de consolarla, pero era imposible puesto que un domador de fieras había raptado a sus dos hijos para venderlos en otra ciudad. Dentro de su casa yacía su esposo, cubierto de múltiples heridas, puesto que había intentado defender a sus hijos y casi pago con su vida
-mi familia…- sollozo la mujer
-está bien- dijo una voz –no durara mucho
-claro que no- espeto un anciano –el domador le inyecto veneno de los monos Sayan a su esposo, no durara mucho para que muera y ella se quede solo. ¡Por Dios, Miriam piensa en algo mejor!
-¡¿y qué quieres que le diga?! ¡¿Que todo estará bien?!
-no se puede, sería una mentir muy cruel- dijo la mujer que lloraba –nuestra comunidad está condenada. Mi familia solo son tres víctimas más
-no digas eso- le dijo una mujer vestida de azul que estaba hincada junto a ella, esta misma era la tía de los pequeños y hermana del moribundo esposo
-¡¿y porque no he de decirlo si es la verdad?!- detrás de ellas un jovencito tanuki de unos 17 años las escuchaba. Tal vez él podría sacar provecho de esta tragedia, sabía que no debía tentar a la suerte pero aun así dijo
-tal vez las cosas cambiarían si…
-¡ni siquiera lo pienses!- grito la mujer de azul
-pero, mamá….- se quejo el joven
-Hio…- advirtió la mujer
-¿ahora qué pasa, Rei?- pregunto su cuñada
-nada, solo que este niño idiota…
-¡un tigre!- grito de pronto un tanuki y todos corrieron a esconderse, todos menos la desafortunada mujer, quien permaneció sentada sobre la caja a la espera del inmenso animal. No tuvo que esperar mucho puesto que de pronto el inmenso tigre blanco apareció al final del callejón y empezó a caminar hacia ella
-¡tía Amy!-grito el joven tanuki y se paro delante de ella sosteniendo una escoba como si fuese una espada
-¡no, Hio!- advirtió su tía –no quiero que me protejas, sin mis hijos y mi esposo ya no tengo nada porque vivir- el tigre llego delante de ellos e Hio tomo la escoba y brinco para golpear al tigre en la cabeza, pero en el momento en que estaba a punto de golpearlo una mano de tres dedos detuvo la escoba y un chako la partió
-¿qué…?- musito el tanuki mirando su "arma" destrozada
-¡eh, tío!- dijo Darkness mirando atentamente al muchacho -¿Por qué quieres golpear a Diego?
-¿Diego?- pregunto Hio y miro al tigre, una mujer tortuga brinco del lomo del enorme felino y le miro atentamente -¡ese felino iba a comerse a mi tía!
-¿Qué te hiso pensar eso?- pregunto la mujer cuando un cervatillo bajo del lomo del tigre
-bueno…todos se ocultaron de él
-pues que malditos cobardes- apunto Darkness con un gesto indiferente
-¡oye!- reclamo Hio –no insultes a mi gente
-pues dame una buena razón
-¡Darkness!- espeto una voz autoritaria detrás de él -¡ya basta!- Casey se acerco a ambos chicos mientras fumaba un cigarrillo y miro a la mujer que lloraba –disculpe, señora; ¿por casualidad usted llora porque sus dos hijos fueron llevados por un domador de bestias?
-así es- respondió sorprendida la mujer, el hombre de negro asintió y volteo la cabeza al final del callejón para luego gritar
-¡la encontré!- los tanuki, que se habían asomado a las ventanas para contemplar aquella rara escena se quedaron sin aliento al escuchar dos pequeñas voces que reían alegremente. Cuando las cabezas giraron a ver el final de la calle descubrieron a dos jóvenes tortugas que traían cargados a los dos pequeños
-¡mami!- gritaron los niños y corrieron hacia su madre. En un instante la calle se lleno de gente tanuki que celebraba el retorno de los dos pequeños -¡gracias! ¡Gracias!- mascullaba una y otra vez la agradecida madre
-ningún problema- dijo Casey, Diego se acerco a los pequeños y los olfateo. Todo el barrio se paralizo al pensar que el tigre se los comería, pero la pequeña Mary se giro y abrazo la cabeza del enorme felino. Luego Diego la tomo del vestido y la hiso girar sobre sí misma para ponerla en su cabeza mientras ella reía
-¡mira, mami! ¡Ellos son nuestros amigos!
-ellos nos salvaron- dijo el pequeño Oto –se llaman Darkness, Midnight, Nightmare, Shadow, Casey, Diego y Blade y no creerás todo lo que pueden hacer…- el pequeño Oto paso la siguiente hora diciéndole a toda su gente todo lo que Darkness les había contado mientras Midnight ahorcaba a Darkness
-¿Qué no conocen el miedo?- pregunto Hio
-¿deberíamos tenerlo?- pregunto Nightmare
-¡por supuesto que sí!- regaño el anciano que antes regaño a Miriam
-¿con mis amigos en riesgo? Jamás- aseguro Midnight dejando ir a Darkness quien hablo a continuación
-yo no tuve miedo a ese veneno ni a ningún otro ahora que sé que Shadow está conmigo…
-y yo no tendré miedo a ser secuestrada jamás puesto que sé que mis amigos irán por mi- dijo Shadow
-y los hermanos no dan tanto miedo cuando ya los conoces- espeto Nightmare
-además, cuando tienes que proteger a alguien siempre sabes que hacer- sentencio Midnight acariciando la cabeza de Blade. Varias tanuki miraban a los chicos con ojos soñadores mientras que los jóvenes tanuki miraban a Shadow con saliva escurriendo de sus bocas
-disculpa- dijo la Sra. Amy -¿tú puedes curar el veneno de los monos Sayan?-. Mientras la comunidad tanuki recibía a sus increíbles visitantes un ninja del pie escondido entre la multitud observaba y evaluaba a los extraños visitantes. Cuando reparo en quien era el hombre de negro decidió que era hora de volver a la base e informar de todo al maestro Destructor.
