Hola mis lectores, les traigo el siguiente capítulo de "Te Enseñaré a Amar" basada en TMNT 2012, espero les guste. Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Nickelodeon
Comencemos.
Cap. 2: PENSANDO EN TI.
Era una nueva mañana en la ciudad de Nueva York.
En la sede del Pie los discípulos formaban un círculo alrededor del centro del dojo, los ninjas se enfrentaban uno contra uno y el que derrotado volvía a sentarse.
Shredder vestía un traje tradicional japonés para entrenar.
– Karai – dijo llamando la atención de todos –, al centro.
Karai se levantó y obedeció a su padre, él señaló a cuatro discípulos y estos se acercaron al centro rodeando a la muchacha, hicieron una reverencia mostrando respeto para luego ponerse en posición de ataque.
– ¡Comiencen! – ordenó Shredder.
Los discípulos se acercaron a ella y comenzaron a atacarla, Karai esquivaba los golpes y patadas con mucha destreza y agilidad, realidad no se tomaba en serio el entrenamiento ya que consideraba que ninguno de los discípulos era un oponente digno de ella.
– Esto es muy aburrido. – pensó mientras seguía esquivando los ataques.
Uno de los ninjas hizo una voltereta hacia atrás y por increíble que parezca Karai imaginó a Leonardo, su desconcentración fue aprovechada por uno de los discípulos del dojo quien logró acertarle un golpe en el estómago haciéndola caer de rodillas.
– ¡Basta! – gritó Shredder –. ¿Qué fue eso Karai? – dijo mirándola molesto.
– Lo siento padre – Karai se incorporó –, me desconcentré un momento. – dijo provocando murmullos entre los demás discípulos.
Shredder la miró dudoso.
– No es usual eso en ti Karai – discrepó –. Que no vuelva a ocurrir o de lo contrario serás castigada.
– Pero esta es la primera vez que me pasa esto… – confrontó Karai.
– ¡Y por ser la primera vez! – continuó –. ¡No quiero que se vuelva a repetir!
Karai suspiró resignada.
– Si padre. –
Shredder asintió.
– Es todo por ahora – dijo mirando a sus discípulos –, retírense.
Todos se levantaron e hicieron una reverencia para a continuación retirarse dejando a Shredder junto con Karai.
– Ve a descansar Karai – dijo desviando la mirada –, no quiero errores en mi dojo y mucho menos errores provenientes de mi propia hija.
Karai apretó los puños e hizo una reverencia, salió del dojo sin decir nada más.
La joven caminó hasta llegar a su habitación en la sede del pie, se tiró en la cama y miró el techo con el ceño fruncido.
–¿Cómo es posible que me desconcentrara? – preguntó para sí misma y luego se sentó –. Yo nunca he desconcentrado mientras entreno. – se paró y caminó hasta la ventana, vio a las personas afuera y a los autos pasar – Nadie ha igualarme en las artes… excepto Leo… – dijo recordándolo, sacudió la cabeza y volvió a sentarse en su cama –. ¿Por qué estoy pensando en él? No lo conozco ni él a mí – se cubrió el rostro con las manos –, es mi enemigo… ¿o no? – sintió sus mejillas arder –. ¿Qué me está pasando?
Karai se golpeó un poco las mejillas volviendo en sí y luego decidió entrar al baño para tomar una ducha y tratar sacarse de la cabeza a aquella joven tortuga de ojos azules.
EN LAS ALCANTARILLAS.
Rapha, Donnie y Mikey salieron de sus habitaciones y se dirigieron al dojo para su entrenamiento de todas las mañanas, como siempre el primero de los hermanos en estar en el dojo era Leo, quien estaba sentado con una sonrisa en sus labios.
– Te ves muy feliz hoy Leo – dijo Mikey mirándolo.
Leonardo lo miró.
– ¿Y por qué no estarlo? – dijo contento –. La vida es maravillosa y es… – sus pensamientos comenzaron a divagar –. Hermosa… es muy hermosa – terminó con un ligero suspiro.
Rapha lo miró molesto.
Donnie y Mikey se miraron entre ellos.
– Wow Leo – dijo Donnie –, en serio estás muy feliz hoy – se sentó a su lado –. ¿Paso algo que no sabemos?
– Si Leo… – continuó Raph –. ¿Te paso algo de lo que no sepamos? – se sentó al otro lado de Leo y cruzó los brazos.
– No Rapha, no pasó nada – respondió mirando serio a Rapha –. Solo estoy feliz porque sí.
Donnie miró a Mikey.
– ¿Tú entendiste lo que acaba de pasar? – preguntó confundido.
– Yo nunca entiendo nada. – respondió Mikey con una sonrisa inocente.
En ese instante Splinter entró al dojo.
– Buenos días hijos míos. – dijo Splinter.
– Buenos días maestro. – dijeron unánime las tortugas.
– Muy bien, iniciemos con el entrenamiento – Splinter se puso detrás de sus hijos –, primero Donatello y Miguel Angel.
Los nombrados caminaron hacia el centro de dojo, Donnie agitó su bo y Mikey sus nunchakus.
– ¡Empiecen! – ordenó Splinter.
Ambas tortugas comenzaron a entrenar, atacaban y contraatacaban, Mikey corrió hasta Donnie y saco las cadenas de su arma para lanzársela a Donnie, la tortuga de banda morada agitó su bo esquivando las cadenas de Mikey y acercándose más hacia él haciendo a Mikey retroceder, Donnie logró golpearlo en el estómago y Mikey cayó adolorido.
– Buen trabajo Donnie – dijo Mikey mientras estaba en el piso tratando de recuperar el aire.
Mikey y Donnie se retiraron a sus lugares nuevamente.
– Muy bien – continuó Splinter –. Leonardo, Raphael, es su turno – dijo llamándolos.
Las dos tortugas mencionadas se acercaron al centro del dojo.
– ¡Empiecen! – ordenó Splinter.
Leonardo tomo posición de ataque mientras Raphael tronaba sus nudillos.
– Muy bien – dijo Rapha sacando sus sainz –, veamos que puede hacer nuestro líder.
Leonardo sacó sus katanas sin decir una sola palabra.
Comenzaron a entrenar, Raph se aproximó a atacar primero, Leo esquivaba los ataques de su hermano y tenía cuidado de no lastimarlo, Raph se movía con agilidad ante cada maniobra con la espada que hacia Leo, logró atrapar una de las katanas de Leo entre sus sainz e hizo que la soltara, las katanas de Leo se clavaron el gran árbol del dojo.
Leo solo tenía una sola katana en sus manos, ambos retrocedieron y se miraron fijamente, Leonardo indicó nuevamente la pelea aproximándose hacia su hermano moviendo rápidamente su katana y haciendo a Raph retroceder, Leo logró apartar uno de los sainz de Raph, la tortuga de banda roja lo miró molesto y soltando sus sainz corrió hacia Leo, la tortuga de banda azul soltó su katana y corrió hacia Raph, ambos hermanos acertaron un golpe en la cara del otro al mismo tiempo y los dos cayeron al suelo.
– ¡Es suficiente! – dijo Splinter finalizando el enfrentamiento.
Las tortugas se pusieron en una fila y se inclinaron respetuosamente ante su padre y maestro.
– Bien hijos míos – continuó Splinter –, me enorgullece ver que han mejorado – Splinter se dio vuelta y caminó hacia su habitación –, eso es todo por hoy, ya pueden retirarse.
Las tortugas salieron del dojo.
– ¿Leo puedo hablar contigo un momento? – dijo Raphael.
– Por supuesto Raph – respondió Leo.
Rapha tomó del brazo a su hermano y lo llevó hasta las afueras de la guarida.
– ¿Qué pasa Raph? – preguntó Leo confundido.
– He estado pensando en lo que pasó anoche – dijo Raph mientras cruzaba los brazos –, quiero saber quién era esa chica con la que te vi anoche.
– No es nadie en especial – dijo un poco nervioso –, solo una chica.
– ¿Es solo una chica?... Leo ella es un soldado del pie – dijo Raph arqueando una ceja –. Es nuestra enemiga y no es buena idea que estés pensando en ella. – Rapha se dirigió a su habitación dejando a Leo solo.
– No, te equivocas Raph – dijo Leo en un susurro –, ella no es nuestro enemiga. – desvió la mirada triste.
El día pasó con tranquilidad, en la superficie las personas iban y venían por todos lados, entre ellos estaba Karai, vestía una blusa de color negro de mangas hasta los codos y unos jeans sueltos.
Karai caminaba con la mirada baja y con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, pensaba en las palabras que su padre siempre le dijo cada vez que entrenaba con él.
– El enemigo merece dolor – susurró recordando a Shredder –, y nada de piedad.
Karai llegó a Central Park y se sentó debajo de un árbol, la brisa hacía revolotear alguno de los mechones de su cabello.
– El enemigo no merece piedad – repitió y sonrió divertida –. ¿Qué es dolor o piedad para ti? – su semblante cambió a uno más serio –. Creo que todos merecen un poco de piedad. – dijo molesta y cerró los ojos un instante.
Escuchó las risas de unos niños, abrió los ojos y vio a los niños jugando con sus padres, sonrió ligeramente.
– Esto es increíble… – desvió la mirada con una sonrisa sarcástica –. Creo que tengo un poco celos de esos mocosos – suspiró resignada –. Supongo que a mí me tocó un padre que no se preocupa mucho por su propia hija.
Karai se puso de pie, miró por última vez a aquellos niños y continuó su camino.
EN LA MANSIÓN OROKU.
Saki caminaba de un lado a otro en su despacho.
Unas mucamas entraron a la habitación llevando el almuerzo.
– ¿Saben dónde está Karai? – preguntó.
– No señor – respondió una de las sirvientas –, la señorita Karai aún no ha llegado.
– ¡Retírense! – ordenó –. Avísenme de inmediato cuando regrese.
Las sirvientas inclinaron la cabeza y salieron de la habitación.
– Karai… – pensó molesto –. Estás actuando muy extraño, primero fue tu desconcentración a la hora de entrenar y ahora no apareces por ningún lado…
Luego de un par de horas una de las sirvientas ingresó al despacho de Saki.
– Señor – dijo respetuosamente –, la señorita Karai regresó, ahora está en su habitación.
– Dile a mi hija que venga de inmediato. – ordenó.
Después de unos minutos Karai entró en el despacho, inclinó un poco la cabeza y se sentó en el sofá.
– ¿Querías verme? – preguntó Karai.
– ¿A dónde fuiste Karai? – preguntó Shredder molesto.
– A caminar – respondió –, soy nueva aquí, solo quise conocer un poco más la ciudad. – respondió con serenidad.
– Muy bien – continuó Saki –, pero de ahora en adelante no quiero que salgas sin antes decírmelo – ordenó –. ¿Está claro?
– Si padre. –
– Ya puedes retirarte. –
Karai inclinó un poco la cabeza y salió de la habitación.
– ¿Ahora no quiere que salga sin avisarle? – se cuestionó Karai mientras caminaba a su cuarto –. En Japón me dejaba hacer lo que quería – entró a su habitación y cerró la puerta –. ¿Por qué ahora hace esto?
Caminó de un lado a otro tratando de comprender y sin previo avisa la imagen de la joven tortuga de banda azul cruzó por su mente.
– Leo… – susurró y luego sacudió la cabeza –. ¡Basta Karai! – dijo mirando por la ventana –. Está anocheciendo, será mejor que me ponga mi traje de kunoichi y busque a los ninjas del pie.
Suspiró cansada y se dirigió a su armario.
– Espero que no sea una noche aburrida – dijo para sí misma, pero en realidad lo que trataba de decir es que esperaba ver nuevamente a Leonardo.
Continuará…
Espero les haya gustado el capítulo, y desde este capítulo comenzaré la historia con mis propias ideas, obviamente Leo y Karai no serán hermanos, en fin, déjenme sus comentarios si les gustó este cap., nos leemos en el siguiente.
Gracias y saludos.
