Hola mis lectores, les traigo el siguiente capítulo de "Te Enseñaré a Amar" basada en TMNT 2012, espero les guste. Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Nickelodeon
Comencemos.
Cap. 6: UN CHICO NUEVO EN LA CIUDAD.
Saki y Karai salieron de la mansión Oroku, vestidos con sus armaduras, se dirigieron a la entrada de la gran casa en donde se encontraba una limusina negra con ventanillas oscuras que los llevaría a la sede del pie.
– Buenas noches señor – saludó el chofer a Saki mientras abría la puerta y luego miró a Karai –. Buenas noches señorita.
Saki ingresó al transporte sin decir nada, sin embargo Karai inclinó un poco la cabeza correspondiendo al saludo del chofer y luego se sentó al lado de su padre.
El chofer cerró la puerta del carro y seguidamente subió en el para conducirlo. En el recorrido hacia la sede del Pie, Saki mantenía la vista hacia adelante mientras que Karai estaba ligeramente apoyada en la ventanilla mirando los demás carros pasar y de vez en cuando levantando la mirada disimuladamente hacia las azoteas.
– ¿Sucede algo Karai? – preguntó Saki al percatarse que Karai miraba hacia los edificios.
– No… – dijo nerviosa pero trató de disimularlo –. Solo estaba pensando un poco.
– Entonces espero que estés pensando en la forma de cumplir con la misión que te encargue lo más rápido posible. –
Karai asintió y luego desvió la mirada un poco preocupada.
– ¿Ya sabes cuantos ninjas te acompañaran? – preguntó Saki nuevamente sacándola de sus pensamientos.
– Yo… bueno… – respiró profundo –. Padre, me gustaría no llevar ninjas esta vez. – respondió firme.
– No estoy seguro… – la miró con desconfianza –. Además aun eres muy joven para que te deje salir a las misiones sin la protección adecuada…
– Por favor padre, ya tengo dieciséis años no soy una niña… – insistió con voz firme –. Dame una oportunidad.
– De acuerdo, te la daré… encuentra a las tortugas y derrótalos, si lo logras de ahora en adelante te asignaré misiones en solitario – frunció el ceño –; pero, si fallas… serás severamente castigada.
Karai lo miró temerosa pero estaba dispuesta a cumplir con su misión, sin importarle nada y sin importarle nadie. La joven kunoichi asintió con la mirada y se colocó su mascarilla.
El resto del recorrido a la sede del pie fue tranquilo y silencioso, después de la plática que tuvo Saki y su hija no volvió a hablar. Al llegar a la sede del pie el chofer se bajó del carro y abrió la puerta del mismo. Shredder y Karai salieron del transporte e ingresaron a la sede siendo recibidos por algunos de sus discípulos en con sus trajes de ninjas. Shredder caminó hasta su silla mientras que Karai se detuvo antes de subir las escaleras.
Los soldados del Pie se reunieron e hicieron cuatro filas de cuatro.
– Tengo un anuncio que hacerles – Shredder llamó la atención de todos –. He decidido que mi hija saldrá a buscar a los insignificantes discípulos del Clan Hamato.
Los soldados del Pie se miraron entre ellos y luego asintieron, hicieron una reverencia y salieron de la sala.
Shredder miró a su hija.
– Ya puedes retirarte Karai. – ordenó.
Karai inclinó un poco la cabeza y se retiró.
Saki se incorporó y giró sobre su propio eje mirando la ciudad desde la pared de cristal.
– Creí que llegarías mañana. – dijo Saki sin voltear.
De la ventanilla de la parte superior de la sede una sombra masculina se incorporó, dio un salto hacia adelante y dando un par de volteretas en el aire aterrizó en cuclillas con una mano en el piso y la otra en el aire.
– Lamento no haberle avisado que ya estaba en Nueva York señor Oroku. – se mantuvo aun inclinado.
– Muy bien – dijo con su voz grave –, solo quiero que cumplas con lo que te ordené – volteó a verlo.
– No se preocupe – se incorporó –, lo tengo cubierto.
– Esto saldará tu deuda muchacho. –
Aquel joven asintió.
– Ya puedes retirarte. – ordenó Saki.
EN ALGUNA PARTE DE LA CIUDAD.
Karai corría por las azoteas de Nueva York buscando señal de las tortugas, se detuvo en cuclillas sobre un tanque de agua y miró la ciudad sintiendo la brisa húmeda de la noche
– Creo que hoy no veré a Leo… – dijo sin pensar, sacudió ligeramente la cabeza tratando de ordenar sus ideas –. Tortugas… quise decir tortugas… – bajó del tanque y se cubrió la cara con ambas manos –. Concéntrate Karai.
Los ruidos de unos disparos y tachos de basura cayendo al piso la alertaron, se acercó lentamente hacia la cornisa de la azotea, su corazón comienza a acelerarse al momento de ver a la joven tortuga de banda azul.
– ¿Son robots guerreros? – dijo al ver al resto de las tortugas luchando al lado de Leo, unas criaturas pequeñas con tentáculos salieron de los robots y escaparon –. Esta ciudad es más interesante de lo que pensé.
Mientras tanto, Leo logró derrotar a uno de los robots y retrocedió un poco para recuperar el aliento, sintió que alguien los observaba así que giró rápidamente y sus ojos se cruzaron con los ojos color ámbar de Karai, una ligera sonrisa boba se formó en su rostro.
Karai sintió un cosquilleo recorrer su espalda.
Leonardo decidió lucirse ante ella igual que la última vez con la patineta, miro atentamente a todos los demás robots y se aproximó a atacarlos moviendo sus katanas con mucha destreza e incluso terminando con los robots con quienes sus hermanos estaban luchando. Karai ensanchó los ojos sorprenda y al igual que ultima vez Leonardo logró dejarla con impresionada con su disciplina. Leonardo dio un par de volteretas hacia atrás y guardó sus katanas mirando de reojo a Karai con una sonrisa de lado.
Raphael desvió su mirada hacia la misma dirección que su hermano mayor y logró divisar a Karai observándolos desde la cornisa de una azotea.
Karai sonrió, aunque no podía notarse ya que llevaba puesta su mascarilla, sus ojos se cruzaron con los de Rapha así que decidió que sería mejor irse.
– ¿Qué fue eso? – preguntó Donnie desconcertado mirando a Leonardo.
– ¿Oye tratas de impresionarnos? – interrumpió Mikey y corrió hacia Leonardo abrazándolo –. Porque si lo lograste.
Donnie desvió la mirada hacia Raph y se dio cuenta que miraba fastidiado a Leonardo.
– ¿Qué pasa Raph? –
– Creo que vi algo – respondió serio cruzando los brazos y se acercó a su hermano mayor – ¿Qué hay de ti Leo, también viste algo?
Leonardo entendió la insinuación que Rapha.
– No. – respondió.
– ¿Tortugas primero no? – Raph frunció el ceño mirando a Leo.
– Tortugas primero. – respondió serio y miró a Raphael con el ceño fruncido.
Ambos hermanos quedaron en silencio mirándose fijamente durante unos segundos.
– ¿Sientes que nos perdimos algo? – preguntó Donnie a su hermano menor Mikey.
– Todo el tiempo. – respondió inocente.
No muy lejos de aquel lugar, aquellas criaturas que lograron escapar de las tortugas se reunieron en una bodega abandonada, Karai los siguió de cerca y se detuvo al otro extremo de la calle.
– Kraang – dijo un hombre (robot) vestido de traje negro mientras se acercaba a otro exactamente igual que él –. ¿Todo está listo para capturar a las formas de vida que se hacen llamar "tortugas"?
– Afirmativo Kraang – respondió –. Kraang está listo para capturar a las que se hacen llamar "tortugas".
Karai los miraba atentamente desde el siguiente edificio.
– Genial, me da dolor de cabeza oírlos hablar así – pensó, se colocó su mascarilla y se aproximó a ellos con mucho cuidado, deslizándose por las escaleras de incendio hasta un callejón oscuro al lado del edificio.
Los Kraangs caminaron hasta la puerta de la bodega abandonada y Karai se acercó por detrás de ellos sacando su sable rápidamente y cortó sus cuerpos en dos, como sabía que eran robots no dudó en cortarlos. Dos criaturas pequeñas con tentáculos salieron de los robots y se fueron corriendo.
– Eso fue asqueroso – los miró extrañada –. Tal vez a mi padre le interese saber esto. – sujetó el torso metálico de uno de los robots y los cargó sobre su espalda. Corrió hasta las escaleras de incendio y las subió hasta llegar a la azotea.
No muy lejos de ahí, una silueta masculina miraba a la joven kunoichi desde las sombras.
– Karai… no has cambiado nada. – dijo con una mescla de melancolía y admiración.
Karai emprendió rumbo hacia la sede del Clan del Pie.
– Serás mejor que te concentres en la misión Karai, no soportaría que Saki te alejara nuevamente de mí. – aquel joven la siguió de cerca pero siendo cuidadoso de que la kunoichi no lo viera.
Continuará…
Hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado por favor déjenme sus comentarios si fue así, nos leemos en el siguiente capítulo, éxitos a todos.
Gracias y saludos.
