Hola mis lectores, les traigo el siguiente capítulo de "Te Enseñaré a Amar" basada en TMNT 2012, espero les guste. Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Nickelodeon

Comencemos.

Cap. 8: ¿HAY ALGUIEN MÁS EN TU CORAZÓN?

Karai miraba fijamente al joven pelirojo delante de ella, un par de lágrimas corrieron por sus mejillas y se quitó su mascarilla de metal, sentía de nostalgia y felicidad al mismo tiempo que su pecho comenzaba a comprimirse.

Kenji se acercó a ella mientras se quitaba su antifaz, la abrazó he hizo que Karai recostara su cabeza en su pecho, esto solo logró que más lagrimas comenzaran a caer de los ojos ámbar de la joven kunoichi.

No llores – dijo con ternura y sonrió ligeramente mientras acariciaba el cabello de Karai –, aunque debo admitir que te ves igual de hermosa.

La joven sonrió y dejó de llorar al escuchar los latidos de Kenji, correspondió al abrazo y una sonrisa ligera se dibujó en sus labios rojos.

¿Qué haces aquí?

Saki me pidió venir. – dijo con seriedad.

Karai se separó rápidamente y lo miró confundida.

¿Mi padre te pidió eso? – desvió la mirada y recordó los motivos por los cuales se separaron –. Tú aceptaste venir para saldar la deuda que tienes con él… – lo miró nuevamente con el ceño fruncido.

Kenji asintió con una semblante triste.

Lo sabía… – Karai desvió la mirada.

Por favor escúchame… – se acercó y trató de sujetar su mano pero Karai se apartó

No tengo nada que escuchar – lo interrumpió –. Pensé que viniste por mí… pero me equivoque.

Karai, yo…

Me tengo que ir. – se acercó al torso del robot y lo cargó sobre su espalda.

Ambos se miraron unos segundos, Kenji se puso su antifaz nuevamente y Karai su mascarilla.

Me gustaría aclarar lo que pasó entre nosotros hace muchos años. – dijo Kenji con un poco de nostalgia.

No hay nada que "aclarar" Kenji… elegiste a tu Clan en lugar de a mí – le dio la espalda –. Sayonara… – saltó a la siguiente azotea y continuó su camino.

No me rendiré princesa – se acercó a la cornisa de la azotea –, estoy dispuesto a recuperar tu amor. – saló a la siguiente azotea y siguió a Karai hacia la sede del pie.

EN LAS ALCANTARILLAS.

Leonardo estaba recostado en su cama mirando el techo, pensaba en la discusión que tuvo con Raph en el dojo.

FLASHBACK.

¡Sabías que el Clan del Pie nos vigilaba! – dijo la tortuga de banda roja entrelazando sus sainz con las katanas de su hermano.

Leo frunció el ceño.

No el Pie... – corrigió –. Karai.

Raphael miró molesto a su hermano, no podía entender su actitud con aquella joven.

Karai es el Pie.

FIN DEL FLASHBACK.

La joven tortuga sacudió ligeramente la cabeza y se sentó sobre la cama, no lograba conciliar el sueño y la pelea con su hermano lo dejó aún más confundido, no sabía si oír a su cabeza o a su corazón.

Tal vez Raph tenga razón – pensó –; pero, estoy seguro que Karai es diferente… – miró una rendija por el cual se filtraba ligeramente la luz de la luna –. Mejor iré a la superficie para distraerme un poco… si tengo suerte, la veré.

Leonardo se levantó y cogió su cinturón junto con sus katanas, salió de su habitación y se dispuso a salir de las alcantarillas pero fue interceptado por su maestro.

¿A dónde vas hijo mío? – preguntó Splinter acercándose.

Pensaba salir a respirar un poco de aire fresco – respondió con un poco de nerviosismo –, no logro dormir.

Splinter asintió con la mirada no muy convencido.

No tardes, pronto amanecerá.

No se preocupe sensei, regresaré pronto. – hizo una reverencia y subió las escaleras para salir del lugar.

Splinter miraba a su hijo mayor con un semblante lleno de preocupación, no estaba nada de acuerdo con que siguiera viendo a la joven kunoichi perteneciente al clan del Pie pero qué podía hacer, tarde o temprano tendría que soltar a sus hijos para que sigan su propio camino y para ello debían pasar por sus propias adversidades.

Ten cuidado hijo mío. – pensó mientras miraba la dirección por donde Leo se fue, se dio vuelta y se dirigió al dojo.

EN LA SEDE DEL PIE.

Karai entró a la sede por una ventana abierta en la parte superior del techo, Shredder sentado en su silla y miraba molesto a Baxter Stockman por no lograr que las piernas robóticas de Xever funcionaran, Bradford los miraba con una amplia sonrisa, hace un par de días un frasco de mutageno les cayó encima y como consecuencia de ello ambos mutaron en un pez y perro gigante.

La joven bajó hasta ellos y puso el torso metálico sobre una mesa llamando la atención de todos.

Vi a las tortugas luchando con varias de estas cosas – dijo con seriedad y se quitó la mascarilla –, se hacen llamar "Kraang"…

¡Karai! – dijo Shredder acercándose y provocando que la joven rodara los ojos –. Se puede saber ¿por qué trajiste algo tan inservible como esto?

Si las tortugas luchan con estas cosas – lo miró desafiante –, ¿no crees que es importante?

Shredder miró asombrado a Karai, la última vez que su hija lo confrontó fue hace muchos años.

Tal vez te sirva de algo. – la joven lanzó un pequeño control a Baxter.

El científico, Baxter, miró curioso el control con tres teclas, presionó uno de los botones y casi al intente el torso del robot levantó uno de sus brazos.

Es exactamente la interface de transmisión neural que he tratado de desarrollar. – dijo asombrado.

Shredder miró a Baxter y luego se acercó a su hija, después de todo, la primera misión de Karai en solitario tuvo bueno resultados y aunque no logró traerle la cabeza de alguna de las tortugas, le trajo algo igual de valioso.

Muy bien – quedó detrás de ella y puso sus manos sobre los hombros de la joven –. Quiero que averigües todo lo que puedas de esos "kraangs", su tecnología podría servirnos en nuestra lucha contra las tortugas… bien hecho Karai.

La joven no pudo evitar sonreír de lado.

Gracias padre.

Shredder se separó de ella y caminó nuevamente hacia su silla.

Por cierto… – se sentó –. ¿Recuerdas a Mizuko Kenji?

Karai desvió un poco la mirada triste.

¿Cómo olvidarlo? – pensó –. Si…

Le pedí que viniera, está en Nueva York así que seguramente te cruzaras con él muy seguido.

¿Por qué está aquí?

Te ayudará a cumplir la misión que te encargué – frunció el ceño –, y eso no se discutirá.

Karai apretó con fuerza los puños, sentía una profunda tristeza de solo recordar lo que vivió con Kenji en el pasado y ahora tenían que trabajar juntos para derrotar al Clan de Hamato Yoshi… derrotar a Leonardo.

Entendido… padre – hizo una reverencia y colocándose la mascarilla se dirigió a la salida.

La joven salió de la sede se alejó saltando por las azoteas, estaba cerca de central park así que decidió acercarse a la cornisa de la azotea y distraerse un poco, pudo observar el lago en medio del parque y fue inevitable que los recuerdos de Leonardo llegaran a su mente.

FLASHBACK

¿Cuándo te volveré a ver? – preguntó Leo incorporándose.

Karai sonrió.

Yo siempre estaré cerca Leo… – se acercó y lo hizo retroceder un par de pasos apoyándolo en el árbol –. Cuando menos lo esperes… te veré.

Leo la miraba con los ojos abiertos.

Karai se separó sonriendo.

Hasta luego… – dejó caer una bomba de humo y desapareció.

FIN DEL FLASHBACK

¿Estás bien? – preguntó Kenji acercándose y sacándola de sus pensamiento.

Karai sacudió ligeramente la cabeza y se incorporó, fijó su mirada en él y se quitó su mascarilla de metal.

Se acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja.

Si… – respondió con las cejas semiarqueadas.

Pensé que estarías feliz de verme después de tantos años. – se quitó el antifaz y la miró con tristeza.

No me malinterpretes… – negó ligeramente con la cabeza –. Desde que vine a Nueva York no hubo ni un instante en el que no dejara de pensar en ti – recordó cuando conoció a la joven tortuga de banda azul –; pero, pasaron muchas cosas y…

¿Qué "cosas"? – se acercó a ella y la tomó de la cintura acercándola –. ¿Ya no sientes nada por mí?

Por favor no hagas esto – se separó de él y desvió su mirada –. Yo siento un gran aprecio por ti pero…

Kenji la sujetó del mentón y la obligó a verlo.

¿Acaso hay alguien más? – preguntó desanimado.

Karai no dio respuesta alguna y bajó un poco la mirada, Kenji entendió que era así, había alguien más en el corazón de su amada.

Karai…

¡No…! – respondió finalmente y retrocedió un par de pasos –. Lo nuestro terminó hace mucho… lo siento Kenji… – caminó hacia la cornisa de la azotea y saltó al siguiente edificio.

Kenji se quedó estático mirando la dirección por donde Karai se fue hasta perderla de vista.

FLASHBACK

En la ciudad de Kyoto ubicada en la isla Honshu, la isla más grande de Japón. Dos jóvenes de aproximadamente catorce y trece años de edad, usando ropa tradicional, paseaban por los bellos caminos del jardín botánico ubicado en el centro de la ciudad y manteniendo una distancia de cinco metros con dos hombres de tes clara con lentes oscuros y trajes negros.

Es un bello lugar. – dijo Karai mientras sujetaba el brazo de Kenji.

Es un bello lugar porque tú estás aquí. – Kenji se detuvo y acaricio el rostro de la joven.

Una ligera brisa recorrió el lugar, agitando el cabello largo de Karai y las telas sueltas de sus trajes.

Me gustaría poder disfrutar de nuestro paseo sin nuestras niñeras. – dijo sarcástica la joven y miró de reojo a los individuos quienes los seguían.

Kenji sonrió.

Cuando seas mi esposa ya no los necesitaremos. – besó la mano de Karai.

¿Vamos al estanque? – preguntó con una tierna sonrisa.

La joven pareja continuó su camino por los pasajes de flores y árboles de cerezos, rodearon las fuentes de agua y el invernadero del jardín, llegaron al estanque y cruzaron el puente de madera para llegar a un pequeño islote donde había una silla colgante para tres personas sujeta de un fuerte árbol de cerezo.

Ambos se sentaron y se miraron fijamente.

Eres la chica más hermosa que mis ojos han podido contemplar… – Kenji acarició la mejilla de Karai y se inclinó hacia ella.

Te amo, no puedo esperar más para ser tu esposa… – dijo Karai en un tono suave y besó los labios de Kenji.

FIN DEL FLASHBACK

No me daré por vencido Karai – Kenji se colocó su antifaz –. Conquistaré nuevamente tu corazón…

Mientras tanto, Karai se dirigía a su casa, estaba feliz y triste a la vez, feliz porque después de mucho tiempo volvió a ver a Kenji pero triste porque sus sentimiento hacia él no estaban claros. La joven se detuvo en una azotea lejana a la sede del pie y caminó de un lado a otro tratando de aclarar sus emociones.

¿Por qué…? ¿Por qué justo ahora? – se preguntó mientras sus ojos se volvían cristalinos.

Desvió su mirada tratando de despejar su mente y la luz reflejada en un sable de metal llamó su atención, se acercó a la cornisa y pudo visualizar mejor a una joven tortuga de banda azul moviendo sus katanas con gracia y mucho destreza, no era necesario que Leo supiera que Karai estaba cerca, logró impresionarla como siempre lo hace. Karai sintió su corazón acelerarse y su respiración entrecortarse.

Leo… – dijo con las mejillas sonrojadas.

Continuará…

Hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado por favor déjenme sus comentarios si fue así, nos leemos en el siguiente capítulo, éxitos a todos.

Gracias y saludos.