Hola mis lectores, les traigo el siguiente capítulo de "Te Enseñaré a Amar" basada en TMNT 2012, espero les guste. Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Nickelodeon
Comencemos.
Cap. 9: MÁS QUE UNA PELEA.
Karai mantenía los ojos fijos en Leonardo, este blandía su espada con mucha destreza, la joven kunoichi sentía como su corazón se aceleraba más con cada latido. En los intentos por analizar los movimientos de Leo miraba los músculos de sus brazos ligeramente señalados y cubiertos con una ligera capa de sudor, esto mismo hizo que su piel se erizara y dejara salir un leve suspiro de sus labios rojos.
La joven tortuga de banda azul estaba tan concentrado que no se percataba de la presencia de Karai, continuó practicando, luego de unos minutos dio un par de volteretas hacia atrás envainando su espada y finalizando su práctica. Muy cansado se tumbó al piso y miró las estrellas, su mente estaba más despejada a comparación de unas horas.
– ¿Estará molesto por algo? –
Karai sonrió ligeramente.
– Es muy lindo… – pensó mientras se mordía ligeramente los labios.
La joven sacudió ligeramente la cabeza tratando de disuadir lo que acababa pensar, su misión era la de destruir a Hamato Yoshi y a todo su Clan, lamentablemente eso significaba que algún día tendría que acabar con Leonardo. Se colocó su barbijo de metal y se dirigió hacia la tortura, saltó a la siguiente azotea y fue cautelosa al subir a una torre de agua.
– Oye, ten cuidado – dijo Karai con un tono vacilante –. Si sigues entrenando así terminarás muy agotado.
Leonardo se levantó rápidamente y fijó su atención en Karai.
– ¿Te preocupas por mí? – preguntó orgulloso con una sonrisa de lado.
– ¡Ja! No te hagas ilusiones Leo – hizo un mortal hacia adelante y descendió hacia él –. Solo lo digo porque no quisiera derrotarte tan fácilmente.
Karai desenvainó su sable y se aproximó a atacarlo, Leonardo fue rápido y logró esquivar los ataques de la kunoichi.
Leo, aun exhausto, solo trataba de evitar y resistir cada ataque de la joven. La tortuga retrocedió hacia otra azotea; fue seguido por la joven, quien no detenía sus ataques.
– Sigues cansado – dijo vacilante –. Ay Leo, no es divertido si solo tratas de evitarme.
– ¿Quieres que ataque? – sujetó con fuerza el mango de sus katanas –. ¡Muy bien!
Leo se aproximó rápidamente hacia Karai, esta vez era él quien la hacía retroceder, la joven sonrió de lado aunque por el barbijo no era visible aquella sonrisa. Luego de unos minutos, Leo notó que Karai retenía su ataque.
– ¿Acaso lo hace apropósito? – pensó mientras chocaba espadas con ella.
– Parece que ya está mejor. – pensó la joven.
Ambos dieron un par de volteretas hacia atrás y se miraron fijamente. El cielo comenzó a pintarse de tono claros, un indicador de que pronto amanecería y que Leo debía regresar a las alcantarillas.
– ¿Qué pasa? – preguntó seriamente al ver la preocupada expresión de Leo –. ¿Te rendirás ahora?
– Está amaneciendo, debo regresar o tendré muchos problemas con mi maestro. –
Karai exhaló y envainó su espada.
– No eres el único que tendrá problemas si no regresa ahora. – dijo vacilante.
– ¿Entonces podemos irnos? ¿Sin ataques sorpresas? –
– Sí, aunque en realidad me gusta estar cerca de ti – dijo tiernamente y esto último hizo que Leonardo ensanchara los ojos muy sorprendido –.Hasta luego Leo – Karai sonrió y lanzó una bomba de humo al piso.
Leonardo sonrió ligeramente y bajó la mirada.
– A mí también… me gusta estar cerca de ti – envainó sus katanas –. Hasta luego Karai.
La joven tortuga se apresuró a descender a las alcantarillas.
Desde otra azotea cercana, Kenji los había estado observando y se percató de cada detalle de aquel encuentro.
– Karai, tú estás… – bajó la mirada desanimado –. Ahora lo entiendo, no pensé que alguien tan inusual como esa tortuga mutante pudiera llamar tu atención – fijó su atención en la dirección que Karai desapareció –; pero, tal vez él pueda ayudar. Tal vez él pueda darte lo que yo nunca pude – apretó los puños y miró las alcantarillas –. Tortuga, llegará el día en el que tú y yo nos enfrentaremos, hasta entonces te estaré vigilando de cerca.
Kenji tomó impulso y saltó hacia la siguiente azotea en dirección a la mansión Oroku.
EN LAS ALCANTARILLAS.
Leonardo entró a su hogar siendo lo más silencioso que pudo. Consiguió llegar hasta su habitación y rogó al cielo que Splinter no estuviera dentro esperándolo como la última vez, con temor abrió la puerta y para su tranquilidad su maestro no estaba ahí. La joven tortuga suspiró y se acercó a su cama para dormir un poco.
– Karai… – dijo mirando el techo –. Espero verte hoy también…
Leonardo cerró los ojos, estaba tan cansado que instantáneamente se quedó dormido. Detrás de la puerta, Splinter se debatía en entrar o no, él decidió quedarse despierto hasta que Leo llegara, por ello cuando lo vio entrar a su habitación decidió recibirlo; pero sabía que seguramente estaría cansado.
– Espero que no se haya encontrado con esa chica, es peligrosa – pensó preocupado –. ¿Debería entrar? Solo quiero asegurarme que está bien…
Splinter abrió ligeramente la puerta y vio a su hijo profundamente dormido con una sonrisa sobre sus labios, cerró la puerta y exhaló resignado. Se retiró a su habitación con un semblante pensativo y muy preocupado.
EN LA MANSIÓN OROKU.
Karai entró a su habitación por la ventana, suspiró aliviada por no encontrar a nadie limpiando, por lo general la despertaban temprano para entrenar antes del desayuno y las sirvientas aprovechaban su ausencia para limpiar la habitación. La joven procedió a quitarse el maquillaje y pronto escuchó los pasos de alguien acercándose. Se metió rápidamente a su cama y se cubrió con los cobertores, la puerta se abrió y Karai fingió despertarse.
Una joven mujer de figura esbelta y alta, de cabello negro y largo hasta los hombros entró a la habitación.
– Hola Hiroko – saludó Karai sin levantarse de la cama –. ¿Qué haces aquí?
La mujer se aproximó a la kunoichi.
– Señorita Karai ¿Cuándo regresó a casa? – preguntó con una ligera sonrisa.
– Llegué hace varias horas – se cubrió un poco más con los cobertores –. ¿No me escuchaste llegar?
Hiroko se acercó a Karai, la mujer vestía diferente a las demás sirvientas de la mansión.
– De hecho… – jaló los cobertores que cubrían a la joven –. Sí, la escuché llegar.
Karai se levantó de la cama rápidamente y bajó la mirada avergonzada.
Hiroko la mirada de pies a cabeza aún con su traje de kunoichi, cruzó los brazos y le dirigió una mirada muy fría.
– Tienes suerte de que tu padre no te llamara a su despacho, y tienes suerte de que nadie más te haya visto saltando el muro, y tienes suerte de que nadie más te haya visto entrando por tu ventana. –
Karai se sonrojó.
– ¿Sabes lo que haría tu padre si se entera? –
– ¿Se lo dirás? –
Hiroko negó con la mirada y la abrazó, después de todo ella era la dama personal de Karai. Pero Hiroko era como una madre para la joven líder del clan del pie, ya que había estado a su lado desde que era muy pequeña.
– Al menos debiste llamarme y decirme que estabas bien – se separó –. No es usual que salgas toda la noche.
– Es que… se me presentó una oportunidad que no pude pasar por alto. –
Karai comenzó a quitarse la armadura con ayuda de Hiroko.
– ¿Y qué clase de oportunidad era esa? ¿Qué fue tan importante que te hizo retrasarte?
– N-nada. – titubeó sonrojada.
La mujer sujetó a Karai y la miró a los ojos. Hiroko veía en aquellos ojos ámbar un ligero destello.
– Mi querida niña, usted está enamorada. –dijo enternecida.
– Eso no es cierto. – se apartó.
– ¿Acaso ver al joven Kenji hizo que revivieran sentimientos hacia él? –
– No, lo siento; pero, no creo que él y yo volvamos a estar juntos. – bajó la mirada desanimada y se sentó sobre su cama.
– La entiendo – se sienta al lado de ella –; pero, este comportamiento tan distraído, y esos ojitos tan brillantes… – pasó su mano por el cabello de Karai y acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja –. Solo lo tuvo cuando se enamoró de él.
– Sí… –
– Y, si no es por el joven Kenji entonces… ¿Por quién es? –
– Creo… – se levantó y caminó hasta llegar a su ventana – Creo que es por Leo…
Los primeros rayos del sol iluminaron la cara de Karai haciendo aún más notorio su sonrojo.
Continuará…
Hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado por favor déjenme sus comentarios si fue así, nos leemos en el siguiente capítulo, éxitos a todos.
Gracias y saludos.
