Hola mis lectores, les traigo el siguiente capítulo de "Te Enseñaré a Amar" basada en TMNT 2012, espero les guste. Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Nickelodeon

Comencemos.

Cap. 10: NUEVOS ACONTECIMIENTOS

Tal vez Hiroko tenía razón. Tal vez con cada encuentro que Karai y Leonardo tenían, ella se iba enamorando de él. Su corazón se aceleraba con solo pensar en él, solo oír su voz una su piel se erizaba, y solo con estar cerca de él sus defensas caían.

¿Quién es Leo?

Karai suspiró y volvió a ver a su nana.

Por lo que veo en su mirada señorita – Hiroko la mira tiernamente –. Ese tal Leo, debe ser un joven interesante, es muy difícil alguien llame su atención.

Karai se sonrojó.

No lo sé, después de mi relación con Kenji, yo pensé que no volvería a sentir algo como esto… pero…

Pero se equivocó. – dijo tiernamente con una sonrisa.

Sí, creo que estaba equivocada – mira el sol alzarse –.Aunque siendo sincera, tengo miedo…

¿De qué?

De que nuestras diferencias nos separen – la mira –. Tengo miedo de no saber amarlo.

Señorita Karai – se acerca –. El amor es complicado, pero si ese joven corresponde a sus sentimientos estoy segura que todos sus miedos desaparecerán. Aprenderá a abrir su corazón nuevamente, aprenderá a amar…

Gracias Hiroko. – la abrazó –

Bueno, ya amaneció y debe descansar un poco. Le diré a su padre que desayunará en su cuarto.

Hiroko besó su frente.

Quítese ese traje, póngase algo cómodo y descanse – cerró las cortinas, comenzó a dirigirse a la salida pero se detuvo en la puerta y volvió a verla –. Me da gusto volver a verla sonríe…

Karai sonrió y bajó la mirada sonrojada. Hiroko se retiró de la habitación. Karai terminó de quitarse su armadura y se recostó en su cama para descansar.

Leonardo – susurró mientras miraba el techo de su cuarto –. Leo… – cerró los ojos y se quedó dormida.

EN LAS ALCANTARILLAS.

Leonardo dormía plácidamente en su habitación, una ligera sonrisa estaba dibujada en su rostro. Las horas pasaron, pronto sería medio día, la tortuga de banda azul continuaba durmiendo y no asistió al entrenamiento matutino con sus hermanos.

¿Leonardo? – preguntó la tortuga más joven encontrando a la habitación.

Leonardo seguía en sueño profundo.

Hermano es hora de levantarse. – Mikey lo movió un poco.

Sal de aquí Mikey, quiero dormir. – dijo soñoliento dándole la espalda.

Mikey salió de la habitación y se dirigió a la sala donde estaban sus demás hermanos.

Chicos, no se quiere levantar.

¿Qué? – Raph se levantó y tronó los nudillos – Deja, yo me encargo. – caminó molesto hacia la habitación de su hermano.

En la habitación, Raphael empujó la cama de su hermano mayor y lo hizo caer al suelo. Leonardo se quejó por el golpe y talló su cabeza.

¡¿Qué te pasa Raph?!

¿Qué me pasa a mí? – cruzó los brazos –. Tú eres el que se quedó dormido y no fue al entrenamiento.

¿Qué hora es? – preguntó soñoliento y se levantó –

Falta poco para que sea medio día. – Respondió Donnie.

Te perdiste el entrenamiento. – continuó Mikey.

El maestro Splinter me va a matar. – pensó Leo mientras se cubría el rostro con sus manos –. Por favor, salgan de mi habitación.

Como quieras. – dijo Raphael alzando los hombros y se retiró junto con sus hermanos.

Leonardo exhaló resignado, salió de su habitación y se dirigió al baño para tomar una ducha. (Yo: Como viven en una estación de trenes abandonados, pienso que debe haber un baño. :v) Luego de unos minutos, Leo regresó a su habitación, se colocó su antifaz, su cinturón y guardó sus katanas.

Muy bien, estoy listo.

Mientras en el dojo, Splinter meditaba dando la espalda a la entrada, su hijo mayor ingresó con cautela y se acercó hacia él, se arrodilló y bajó la cabeza.

Maestro Splinter.

¿Por qué llegaste tarde Leonardo? – preguntó aun con los ojos cerrados.

Lo lamento maestro, me quedé dormido.

¿Dormido?, esa es una actitud rara en ti – abrió los ojos y miró a su hijo con mucha seriedad –. Tú eres muy disciplinado. ¿Puedo saber por qué te quedaste dormido?

Bueno… es que anoche… – guardó silencio mientras sus mejillas se sonrojaban al recordar su encuentro con Karai.

Suficiente – se puso de pie –. Si no puedes decírmelo quiere decir que no confías en tu padre.

No es eso maestro.

Tu castigo…

¿C-castigo?

Sí, tu castigo por faltar al entrenamiento – miró los alrededores –. Deberás limpiar el dojo, las armas y cada rincón de este lugar debe estar limpio.

P-pero eso va a tomarme horas. – respondió.

Entonces te sugiero que empieces ahora. – Splinter le dio la espalda e ingresó a su habitación.

Leonardo hizo una reverencia, miró todo el dojo y exhaló.

EN LA MANSIÓN OROKU.

Una de las criadas llevaba a la habitación de Karai una bandeja de comida.

Señorita Karai. – dijo tocando la puerta – Señorita Karai, ¿ya despertó?

Adelante. – se escuchó del interior.

La criada abrió la puerta y caminó hacia la pequeña sala de la habitación.

Señorita, la señora Hiroko me ordenó traerle el almuerzo.

Gracias… – se levantó de la cama –. ¿Mi padre se encuentra en la mansión?

No señorita, el señor Oroku salió muy temprano y no ha regresado hasta ahora – bajó la cabeza –. Con su permiso señorita.

Karai asintió.

Luego de unos minutos, Karai terminaba de comer hasta que escuchó a alguien llamar a su puesta.

Adelante.

Señorita Karai, ¿durmió bien? – preguntó Hiroko ingresando a la habitación.

Sí Hiroko, muchas gracias – sonrió pero después bajó la mirada con una expresión seria –. ¿Mi padre... sabes dónde…?

El señor Oroku no está en la mansión. Y tienes suerte.

¿Por qué lo dices?

Porque su entrenamiento fue hace cuatro horas.

¡No puede ser! Me perdí el entrenamiento – se levantó bruscamente –. Mi padre se enfadará mucho.

Karai, tu padre no ha regresado en toda la mañana.

¿No ha regresado? Eso es muy extraño… – pensó en Kenji – Tal vez está con él.

Vístase señorita, seguramente el señor Oroku regresará pronto.

Hiroko inclinó la cabeza.

Las horas pasaron, el sol comenzó a descender. Karai salió de su habitación, vestía su una ropa ligera con la que acostumbraba a entrenar, y se dirigió al dojo. Cruzo los pasillos hasta llegar a la parte trasera de la mansión, deslizó las puertas corredizas y grande fue su sorpresa al ver a Kenji entrenando con los muñecos de práctica.

Kenji escuchó la puerta y se detuvo fijando sus ojos azules en Karai.

H-hola. – saludó desviando la mirada.

Karai – se incorporó con una ligera sonrisa –. ¿Cómo estás?

Bien, gracias… ¿Y tú?

Feliz de verte. – se acercó a ella.

Karai desvió la mirada un poco incomoda.

¿Qué haces aquí?

Saki me dijo que podía usar el dojo cuando quisiera – sujetó su mentón –; pero si lo deseas, puedo irme.

No… – se soltó sutilmente y caminó hacia el centro del dojo –. Puedes quedarte si así lo quieres.

¿Quieres entrenar conmigo?

¿Entrenar? N-no lo sé…

Vamos, será divertido. – sonrió.

Kenji se puso en posición de pelea. Karai meditó por unos minutos y finalmente decidió aceptar la propuesta del joven ninja. Ambos estaban listos, se miraban fijamente sin desviar su atención del otro.

Aunque Kenji tenga los ojos azules… – pensó mientras seguía mirándolo –. No son iguales a los de Leonardo.

Pronto, la joven se aproximó rápidamente hacia él para atacarlo, Kenji logró esquivar sus golpes y retroceder.

No debes apresurarte a atacar al enemigo. – argumentó Kenji con una sonrisa de lado y se acercó a Karai.

Nadie ha podido derrotarme hasta ahora. – retrocede.

Tal vez nadie ha querido lastimar tus sentimientos. – se burló.

El combate de ambos duro varios minutos, ninguno quiso ceder o darse por vencido. Kenji era mayor que Karai, también tenía más experiencia en los combates, pese a que la joven siguió de pie no pasó mucho hasta que Kenji la derribó y se puso encima de ella.

¿Q-que haces…?

Kenji respiraba agitado, y estaba muy carca al rostro de Karai.

Detenerte…

Ambos se quedaron mirando por pequeños segundos que parecieron largas horas. Los pasos de los criados se escucharon afuera del dojo, lo cual llamó la atención de los jóvenes.

¿Ya puedo levantarme? – preguntó Karai sonrojada.

S-sí, lo siento – se levantó y extendió su mano para ayudarla –. ¿Quieres salir un momento?

Creo que no es correcto… – desvió la mirada –. Pronto anochecerá y tengo que ir a la sede del Pie a ver a mi padre.

También tengo que verlo, podemos ir juntos… si me permites acompañarte.

Está bien – respiró profundo y exhaló cansada –. Nos vemos…

Karai se dirigió a la salida.

Kenji la miraba con los labios ligeramente separados, anonadado por la belleza de la joven, su paso firme y su elegante caminar. Kenji suspiró desviando la mirada y mordiéndose el labio inferior.

Karai…

Continuará…

Hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado por favor déjenme sus comentarios si fue así, nos leemos en el siguiente capítulo, éxitos a todos.

Gracias y saludos.