Hola! ¿Cómo están? Acá dejo el segundo capítulo y ya estoy trabajando en el tercero, gracias por los comentarios y me alegra que la idea haya gustado. Más aclaraciones al final.
Capítulo II
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Victoria…
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La mesa redonda estaba reunida, en la cabecera se encontraba una mujer ya entrada en años y su único ojo denotaba una profunda confianza en el tema- Así es caballeros, una manada de licántropos han invadido las islas y el ejército debe encargarse de ellos- Las exclamaciones no se hicieron esperar y muchos la miraban dudando realmente de la veracidad de la afirmación.
Cuando la invasión a Inglaterra había terminado muy pocas cabezas nobles quedaron vivas, entre ellas la familia Hellsing, que fue una de las primeras organizaciones militares en ser restablecida por la corona. Sir Integra Fairbrook Wingates Hellsing era la última de los caballeros de la mesa original, los demás fueron sucediendo a sus padres o abuelos y aprendieron rápidamente porque era ella quien se sentaba en la cabeza del oval.
Quince años atrás en un enfrentamiento en medio oriente que parecía no tener fin Sir Hellsing decidió enviar a sus fuerzas para que le ejercito pueda volver a su país, fue en ese momento que la mesa redonda escucho el nombre de Seras Victoria y como en una noche había borrado un pueblo entero del mapa. Desde entonces habían requerido dos veces más de la joven muchacha y siempre los resultados habían sido muy efectivos, por esa razón muchos no entendían el llamado que se les estaba haciendo.
-Pero Sir Hellsing ¿No puede Lady Victoria encargarse del asunto?- preguntó Sir Penwood a la mujer.
-No, ella quedó muy herida de la última confrontación y no puede pelear- Su expresión era muy tranquila y no daba lugar a dudas de su veracidad. La situación se podía salir de control sino hacían nada pronto, por lo que aún no tenía tiempo de ponerse mal por la que había sido su compañera durante treinta años.
- Sir Hellsing, en este informe dice que usted con su compañía se enfrentó a una manada y no hubo bajas. ¿No se pueden seguir haciendo cargo de eso?- Esta vez fue Sir Harrington, jefe de defensa nacional quien tomó la palabra.
-Hubo una baja. Y la mejor línea de defensa que poseo, está muriendo poco a poco en el sótano de esta mansión, así que no, voy a necesitar las fuerzas especiales del ejército para cercarlos.
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Victoria…
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Tres días habían pasado desde el primer acercamiento de la organización a la manada, allí habían logrado escapar dos licántropos. La noche siguiente sería luna llena por lo que si no hacían algo ahora, la siguiente serian ellos los perseguidos.
Mientras iba en el coche mirando poco a poco la ciudad desaparecer Integra no pudo evitar que los recuerdos traicioneros acudieran a su mente.
Estaba por acostarse a dormir cuando decidió asomarse a la ventana de su habitación que daba al jardín trasero y allí los vio. Se encontraban los dos en medio del rosedal, Alucard había dicho algo y Victoria reía. Luego él había acomodado el cabello de Victoria detrás de su oreja y colocado una rosa también allí. Algo dentro de ella dolió ante la imagen y cerró bruscamente la cortina con el informe aun en su mano de las criaturas extrañas que habían aparecido cerca de un bosque en el sur.
Suspiró volviendo a la realidad, ya no faltaba mucho para llegar al lugar y no era momento de ponerse sentimental, era hora de hacer lo que mejor sabía. Cazar monstruos.
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-Victoria- se inclinó hacia la joven que aun dormía y apoyó su frente en la de ella- Vuelve a mí…
Llevaba tres noches a su lado y aún no podía encontrarla. Había buscado en su interior el fragmento del alma de la draculina y se había aferrado a él para no dejarla ir, sin embargo aun no podía encontrar su alma en su cuerpo. Sí ella no luchaba contra el veneno en su interior no habría nada para hacer.
Abrió los ojos y vio como la ponzoña se había extendido en todo el pecho, era cuestión de tiempo antes de que reventara el corazón, apretó la mano más fuerte y volvió a enfadarse con la inepta que tenia adelante.
Llevaba más de treinta años caminando en la oscuridad y no había aprendido nada, los mortales morían, ella los había visto morir y seguía anteponiendo la vida de ellos a la suya, los primeros saldados de Hellsing, Walter, los franceses y ese capitán…
Se quedó observando de forma perdida a la nada por unos segundos y se permitió en la soledad de la mazmorra reprenderse por imbécil.
-Capitán, ¿me escuchas?- si no podía encontrar a la tonta de su subordinada al menos podría ver de ubicar alguna de las almas que estaban dentro de ella- ¿Capitan Bernadotte? ¿Hay alguien en casa?
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-Los escuadrones están listos Señora- Uno de los capitanes se acercó hasta ella- Nos adentraremos cuando de la orden.
-Avancen entonces, y tráiganme las cabezas de los dos que lograron burlarnos- Dejó que James le prendiera una abano y se puso en guardia, no la tomarían por sorpresa dos veces.
Cuando les había informado sobre los licántropos obtuvo las reacciones que esperaba de ellos. Victoria se puso tensa, probablemente recordando su enfrentamiento hacia tanto tiempo con el capitán nazi y Alucard siendo simplemente él, una sonrisa maníaca y los ojos brillando por la emoción de la batalla.
Habían pasado 4 meses desde su regreso y aun no había salido ni una vez en misión, así que ahora estaba más que emocionado de poder poner a prueba sus poderes contra seres de ese calibre.
-Victoria, es momento de que me muestres lo que has aprendido hasta ahora- su sonrisa era gigante y llena de emoción.
- No entiendo cómo puedes emocionarte por cosas así- un suspiro salió de la joven vampiresa haciendo que la sonrisa de su creador se amplié aun mas, si eso era posible. En ese instante viéndolos dialogar Integra no pudo evitar recordar la escena de la noche anterior.
- Como sea, alístense que salimos lo antes posible- dejo que el comandante que llevaba dentro tomara el control e intentó reprimir nuevamente ese pinchazo en su interior. Pero fue en ese instante donde todo comenzó a ir en declive, pues la sonrisa de Alucard se esfumo y su rostro se puso muy serio, se quitó las gafas y viendo la a los ojos y sin dudar contesto.
-No, tú te quedas aquí.
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-Capitan, no tengo mucho tiempo, responde.
Había salido, había sentido en el momento en el que ella se alejaba en el auto junto al ejército. Realmente Integra no había aprendido nada de la vez anterior, y eso lo decepcionó más de lo que le habría gustado admitir. Nuevamente se ponía en peligro a ella y al ejército en un ataque de total infantilismo.
Aquella noche le había dejado bien en claro que la semana de la luna llena los licántropos iban transformándose cada noche un poco más y eran cada vez más peligrosos. Su ejército no iba a poder contra una manada medio transformada y serían solo un estorbo para ambos. Esa era una pelea que no podrían ganar. Que Integra intentara ir seria solo un suicidio, no estaba lista para esa pelea.
Pero no, se había puesto en testaruda y gritando que era ella quien mandaba se había alejado de allí. Durante el camino solo se había dedicado a verla fijo para hacerla desistir de esa mala, malísima, maniobra. Y ahora nuevamente volvía a enfrentarse a ellos para hacer que el sacrificio de su draculina sea en vano, obligándolo a salir en su búsqueda para que no le ocurriera nada.
Chasqueó la lengua y se paró, se colocó el abrigo y estaba saliendo por la puerta cuando una voz suave lo dejó parado en medio del dintel.
-¿Maestro?
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Bueno, hasta aquí el segundo capítulo. Espero que se haya entendido lo que sucedió y dejen sus comentarios de que puede pasar.
Quiero hacer una aclaración, no tengo nada en contra de Integra y no creo que ella sea una villana de telenovela. Pero me pareció interesante que después del final del manga que pasaría con ella al ver a Alucard acercarse más a su pequeña aprendiz. Personalmente me gusta la pareja de Victoria y Alucard, pero eso no significa que odie a Integra o algo así, por el contrario es un personaje que se hace respetar.
Pero me gustaría saber que piensan ustedes de los personajes y de cómo avanza todo, así que nos leemos pronto Un beso gigante!
