Preston y Priscilla caminaban al final del grupo de turistas, mirando de lejos al guía y sin siquiera escucharlo. Priscilla estaba sentada sobando sus pies doloridos mientras Preston la esperaba estirando el cuello de su camisa, acalorado. Miro a la gente que seguía el recorrido, no habían llevado otro mayordomo y para ellos caminar más de 1 hora en un túnel cerrado y oscuro estaba más allá de sus capacidades. Solamente seguían por pura terquedad de Preston pero ni siquiera se habían acercado al resto del grupo y ya estaban cansados. Preston consideraba escandaloso que la visita aun no terminara por lo que se propuso a ir a hablar con el guía… y ahí fue cuando noto por fin la ausencia de una melena rubia muy conocida.

—No están —Preston.

—¿Cómo?

Priscilla se levantó y miro hacia la gente y después gruño.

—¿A qué horas se fueron? –Priscilla.

—No lo sé, no hemos visto ninguna bifurcación.

—No, pero en algún momento deben haberse escapado. Bueno podemos volver al ho…

—¡Tenemos que encontrarlos! No pueden estar solos si Pacifica queda embarazada será más difícil encontrarle un buen partido.

Priscilla suspiro levantándose, tenía que admitir que Preston tenía razón. Se tambaleo un poco adolorida y los dos empezaron a buscar a su alrededor hasta que de repente Preston se detuvo. Su ojo entrenado había distinguido un destello que parecía el de una moneda de oro, la recogió, era una moneda de utilería no oro real, lo supo solo con tocarla, pero no debería estar ahí. Empujo un poco y vio que la roca se movía, era la entrada de un túnel.

—Por aquí se fueron –Preston.

—¿Pero cómo pudo ese chico encontrar este camino?

—Sabemos que si algo sabe hacer ese mocoso es meterse donde no debe.

—Si tú lo dices.

Priscilla se levantó adolorida y con mucho trabajo ambos lograron mover la losa de piedra lo suficiente como para pasar. Preston que ya había esperado algo así saco una linterna. Se encontraban en un estrecho túnel, empezaron a avanzar cuando Priscilla con un gesto de desagrado tomo un papel del suelo, era el envoltorio de un chocolate.

—Le dije mil veces que no coma estas porquerías, jamás lo hizo de niña. –Priscilla.

—No te preocupes, cuando este viaje acabe tendremos a nuestra hija bajo nuestro cuidado de nuevo, donde debe estar.

Preston y Priscilla se adentraron en el túnel sin que nadie del grupo advirtiera que se habían ido.

Mabel miraba nerviosa hacia el pasillo que acaban de cruzar, se escuchaban pequeños ecos, lejanos aun pero no se detenían. Frente a ella, Ford, Stan y Wendy comían sin preocuparse lo más mínimo.

—Y ¿Vas a comer o no? –Ford.

—Bueno, ¿Están seguros de que no hay problema? –Mabel.

—¿Con el guardián? Ninguno, los grabados en las paredes lo describen, es muy grande y pesado, lento, de aquí a que nos alcance ya habremos acabado nuestro trabajo.

—De acuerdo.

Mabel se sentó y tomo un emparedado de una lonchera y empezó a comer, ninguno del grupo parecía estar preocupado lo más mínimo pero Wendy pensaba que seguramente los que construyeron ese lugar habían pensado en eso y seguramente habían colocado obstáculos para evitar que algún ladrón saliera de ese lugar.

—¡Mierda mierda mierda mierda mierda mierda mierda mierda mierda mierda mierda!

—¡No te asustes!

—¿¡Que no me asuste!?

—¡Vamos es como cuando teníamos citas en el pueblo!

Pacífica y Dipper corrían rápidamente por uno de los túneles, detrás de ellos se escuchaba el sonido de varios pasos y rugidos, ni siquiera se detenían a ver qué era lo que les estaba persiguiendo. A pesar de sus quejas Pacifica sonreía mientras Dipper corría frente a ella sujetando una de sus manos, no porque ella fuera a quedarse atrás si no porque a su alrededor aparecían todo el tiempo bifurcaciones en el camino. Pacifica no comprendía como pero Dipper solamente con verlos escogía rápidamente qué camino tomar y como no habían encontrado trampas o callejones sin salida, asumía que Dipper estaba haciéndolo bien. De repente dejaron de escuchar a sus perseguidores.

—Parece… que los perdimos…

—Eso parece…

Los 2 cayeron al suelo jadeando con fuerza, confiados en que de acercarse lo que fuera que los perseguía lo escucharían llegar.

—¿Pero cómo se habrá activado esa trampa?—Dipper—

—No lo sé, no tocamos nada ¿Verdad?

Pregunto Pacifica suspicaz mirando a Dipper pero el solo negó con la cabeza.

—Flash back—

—Y esto entonces dice…

—Eso si es un dibujo

—¿Cómo rayos lo distingues?

Ambos rieron, caminaban por los túneles, Dipper había tocado unos botones en su reloj y este había empezado a brillar lo suficiente como para iluminar el camino, pero en vez de hacer un mapa, tomar algún registro, etc. Dipper se había limitado a simplemente contarle una que otra cosa interesante de la escritura de las paredes, eso mientras hablaban de alguna tontería o simplemente caminaban, como lo hacían en el bosque de Gravity Falls mientras Pacifica intentaba adivinar el significado de algunos escritos basándose en lo que Dipper le había explicado. Aunque era mucho menos obsesiva que Dipper y Ford a ella también le gustaban los misterios y acertijos como esos. De repente escucho algo y Dipper se detuvo.

—Paz.

—¿Si?

—Tocaste algo…que no te dijera…

—No… ¿Por qué?

—Por eso… Co… ¿He?

—¡Qué esperas!

Dipper volteo, Pacifica ya iba a más de 10 metros corriendo por su vida. Se detuvo un momento y Dipper corriendo la alcanzo y ambos habían empezado a huir de lo que fuera que los perseguía.

—Fin del flashback—

—Entonces ¿Qué podemos hacer? –Pacifica—

—No se… te diría que deberíamos volver al recorrido, tío Ford puede encargarse de esas cosas viene bien preparado pero me cuesta trabajo pensar que tío Ford, Wendy o tío Stan hayan activado alguna trampa. Pudo ser alguna persona del recorrido quien la activara.

—O lo más probable es que fuera la loca de tu hermana.

—… … … tienes razón, volvamos al recorrido…

En ese momento escucharon un sonido, voltearon… y vieron una enorme roca redonda corriendo hacia ellos.

—¡Pero que rayos! –Dipper—

—¡Corre!

Pacifica volteo para correr pero en ese momento Dipper la tomo de la mano jalándola hacia él, sujetándola contra su cuerpo. La chica se puso roja pero en ese momento Dipper saco un pequeño apuntador laser de su bolsillo y disparo un pequeño rayo de luz a la piedra la cual se fue encogiendo hasta llegar frente a ellos, del tamaño de una canica.

—Pero… pero…

—No te preocupes, estamos a salvo

—Bue… bueno ha… si… pero ¿Que paso? Tocaste algo?

—¿Qué? No, no sé qué pasa con…

En ese momento en la pared al lado de ellos aparecieron varios agujeros. Dipper tomo a Pacifica y corrió afuera del pasillo llevándola en brazos. Apenas alcanzaron a salir y al voltear vieron un montón de flechas clavadas profundamente en la roca de la pared del túnel.

—¿Pero qué pasa? –Pacifica.

—No lo sé, debemos irnos, por a…

Dipper volteo hacia un túnel y antes de entrar una columna de fuego descendió del techo justo frente a él, durando varios segundos hasta que desapareció.

—Ha… mejor por aquí no. –Dipper.

Billy, Mandy y Hugo caminaban por los túneles, Hugo con la espadita de juguete en una mano y una linterna en la otra iba al frente, Mandy comía chocolates con una mano y con la otra apuntaba su propia linterna al mapa que traía Billy y que miraba pensativo. Habían traído varios mapas de los que habían comprado en la tienda de antigüedades, pero los habían comparado y en ninguno venia la entrada que habían usado excepto en ese. Alguien como Dipper o Ford inmediatamente se habrían preguntado cómo eso había sucedido pero los niños no pensaban en eso solamente seguían el mapa sin más solo que…

—A ver… según esto aquí también tenemos una piedra mágica.

—¿Donde?

—Justo… ahí…

Mandy camino hacia donde señalaba su hermano y presiono una piedra, esta brillo dibujando una serpiente.

—Un poco lejos de ahí—

—¡Quítamelas quítamelas quítamelas!

Pacifica corre por todos lados sin parar cubierta de esqueletos y pieles de serpientes que cayeron del techo porque… vamos las serpientes no viven para siempre.

—De vuelta con los niños—

Todos miraban la piedra brillante sonriendo

—¡Qué bonita! –Mandy.

—Si… pero ¿Para que es? –Billy.

—No se… —Hugo.

—Bueno es obvio no, aluzan así que debe ser para que no tengan que llevar antorchas para pasar por aquí –Mandy.

—¡Entonces a encenderlas todas! –Billy

—¡Siiii!

Los niños rieron y empezaron a buscar otras piedras que brillaban, corriendo. De repente llegaron a un pasillo donde había muchas de estas puestas en fila, sus ojos brillaron.

Ford y los demás ya habían terminado de comer, a lo lejos se alcanzaban a escuchar pasos ahogados de algo gigantesco que iba hacia ellos pero nadie excepto Mabel parecía preocupado.

—¿Entonces esa cosa es un guardián de piedra? –Mabel—

—Si… diría que de unas 5… —Se escucha un paso mucho mas fuerte— no, 7 toneladas si, pero tardara un rato en alcanzarnos. No lo hará antes de que encontremos lo que venimos a buscar o el pasillo de seguridad, desde ahí podremos destruirlo –Ford—

¿—Pasillo de seguridad? –Mabel—

—¿No leíste las notas que te di sobre la expedición? –Ford—

—¿Notas?

—Si ya sabes, un libro grande, como de unas 2000 hojas, parecía un directorio –Wendy—

—Ha… se perdió –Mabel.

—¿Dónde? Tenía importantes notas confidenciales de…

—En la chimenea del hotel donde nos quedamos antes de venir aquí.

Ford se cayo contando hasta 10 mientras que Stan y Wendy reían. Sabían que Ford adoraba a su sobrina, pero a veces lo desesperaba… solo a veces

—Bien… ¿Alguien más de los que trabajan para mi no leyeron el libro? Levanten la mano.

Ni Stan ni Wendy levantaron la mano, Ford sonrió a Stan.

—Bien Stan, veo que por fin estas obteniendo un poco de respon…

—Yo no trabajo para ti, pero tampoco me leí el estúpido libro

Ford dejo salir el aire y se dio por vencido

—Bien, el pasillo de seguridad, como yo lo llamo, era un pasillo donde en placas de roca estaban los activadores de todas las trampas de la pirámide. En caso de que se enfrentaran a una invasión y no solo a uno o dos ladrones, desde ese pasillo por medio de mensajeros que avisaban en que sitio estaba el enemigo se podían activar todas las trampas de uno o todos los pasillos de la pirámide. Así podían rodearlos y diezmarlos antes de hacerles frente o dirigirlos a emboscadas. Aunque no sé dónde se encuentra ese lugar, es probable que lo encontremos en el camino.

—¿Y si no?

—¿No te preocupes calabaza, estaremos bien. No hay nadie más que active más trampas y mientras tu tengas cuidado no pasara nada.

—¿Nadie más? ¿Y Dipper?

—Él puede que si haya logrado entrar pero no creo que sea tan tonto como para activar na…

En ese momento el suelo tembló pero esta vez no fue detrás de ellos si no enfrente, voltearon y vieron una inmensa esfera de roca rodar hacia ellos.

—¡Pero que esos tipos no tienen originalidad! —Mabel.

—¡Esto lo hicieron antes que la película! —Wendy.

—¿De qué rayos hablan? —Ford.

—¡Cállense los tres y corran! —Stan.

Los tres dieron un respingo y salieron corriendo, mientras la gigantesca roca iba hacia ellos rápidamente.

—¿Sabes a donde vamos verdad seis dedos?

—¡Claro que sí, justo frente a eso!

Mabel abrió los ojos sorprendida, un gigante caminaba hacia ellos, tan grande que su cabeza estaba solo a medio metro del techo pero aun así, el pasillo era tan largo que no le impediría moverse. Parecía ser solo una gigantesca roca tallada en forma de hombre, sin ningún tipo de adorno visible. Wendy tomo su rifle y lo preparo.

—Muy bien, entre sus piernas ¡Ya!

Wendy se detuvo de golpe, apunto y disparo. El rifle en vez de lanzar una bala lanzo un rayo de luz que impacto en el rostro de la estatua, esta se detuvo un momento retrocediendo. Wendy se echó de nuevo el rifle al hombre y salió corriendo tras Ford, Stan y Mabel, alcanzándolos y rebasándolos. Pasaron entre las piernas de la estatua y Mabel volteo a ver como la esfera de roca golpeaba al gigante, este aguanto el impacto de la roca y la detuvo, pero sus piernas se rompieron y cayó al suelo desmoronándose junto con la esfera de piedra.

—Estuvo cerca —Wendy.

—Si pero debemos investigar cómo fue que esa trampa se activó. —Ford.

—Nada de eso seis dedos, lo que debemos hacer es seguir adelante, tomar lo que vinimos a buscar y largarnos de aquí.

—Piensa Stan, alguien más debe estar en esta pirámide, aparte de nosotros y de Dipper y que está activando todas las trampas.

—¡Solo fueron dos! Admítelo, pudimos activarlas por error, todo lo que dices son solo tus ideas locas y solo vas a retrasarnos. Ni siquiera sabemos si el chico está en el templo.

En ese momento escucharon gritos y de un agujero en una de las paredes que parecía un ducto de ventilación cayeron primero Dipper y luego Pacifica que cayo sentada justo en sus piernas. Pacifica miro a Dipper y sonrió abrazándolo del cuello.

—No estuvo tan mal –Pacifica.

—Pues sí, están aquí. –Ford.

Al ver que estaba rodeada de gente Pacifica se puso firmes de inmediato haciendo que Mabel riera. Dipper se levantó mirando a sus tíos.

—Tío Ford, ¿Qué hacen aquí? –Dipper.

—Eso es lo que deberíamos preguntarles a ustedes, ¿Qué sucede?

—Alguien ha estado activando varias trampas, escapando de ellas llegamos aquí. –Dipper.

—¿Y seguro que no fuiste tú?

—Por favor, cree que el haría algo así.

Mabel y Wendy sonrieron haciendo que Pacifica se pusiera roja pero para alivio de la mujer, Ford la ignoro.

—Entonces alguien más debe estar aquí –Ford.

—O eso o fue la fenómeno quien activo todas las trampas –Pacifica.

—O fuiste tú oxigenada, sabes tanto de este lugar como yo.

En ese momento se escucharon varios golpes apagados. Las paredes se movieron alrededor de ellos y se dieron cuenta que en realidad eran placas de roca a modo de puertas que descendieron hasta rebelar 10 nichos, 5 a cada lado. De los nichos salieron primero unas patas con garras, echas de roca, después unas enormes cabezas, unos momentos después todos corrían por sus vidas.

—¡Qué rayos son esas cosas! –Pacifica.

—¡No lo sé! –Stan.

—¡Esto es increíble! ¡Son jaguares de roca! –Ford.

—Y corren a pesar del peso que deben de tener. –Dipper.

—Si aunque un poco lento, el peso si los retiene o si no ya nos hubieran atrapado. –Ford.

—¡Ustedes dos solo corran! –Wendy.

Los seis saltaron los restos del gigante de roca y siguieron corriendo sin detenerse mientras 10 jaguares de roca, del tamaño de caballos, luchaban por darles alcance.

Preston y Priscilla caminaban por uno de los túneles, aunque a diferencia de los demás ellos no se habían encontrado con ninguna trampa pero aun así estaban agitados, asustados y casi corriendo.

—¡Ya quiero salir de aquí! –Priscila.

—¡Ya cállate mujer! ¡No encuentro la salida!

—Llevamos horas dando vueltas estoy segura.

—Como lo sa… espera…

—¿Qué pasa?

—Por aquí.

Preston empezó a caminar a ciegas, entrando en un túnel totalmente oscuro. Priscila lo siguió entre tropezones, apenas logrando distinguir su silueta, hasta que vio una parte iluminada que no era más que la salida del túnel. Preston se detuvo en esta y Priscila se acercó a él quedándose boquiabierta.

—Pero ¿Qué es esto? –Priscila.

—Parece que es lo que esos locos vinieron a buscar.

Se encontraban mirando una enorme cámara, tan amplia que no lograban ver el otro lado. La cámara estaba hecha de roca y de forma inexplicable, iluminada por antorchas, había un foso en esta de 3 metros de ancho y sin que se pudiera ver el fondo. Y en el centro de este, en una isla de roca redonda, había una montaña de oro y joyas que lanzaban tentadores destellos a su alrededor. Priscila y Preston entraron a la cámara, rodeando el foso buscando forma de pasar pero no había ninguna.

—Es… increíble… —Priscila.

—Eso seguramente vale lo que ese triángulo nos hizo perder hace años –Preston.

—Como supiste que eso estaba ahí? –Priscila.

—A diferencia de ti, mujer, yo soy tengo sangre Northwest en las venas.

Priscila miro al cielo como diciendo "dame paciencia" mientras Preston miraba alrededor.

—Tenemos que darnos prisa en tomar ese tesoro –Preston.

—¿Por qué?

—Pacifica no va a tardar en encontrarlo.

Los niños, aburridos, miraban el pasillo al que habían llegado hacía rato. Ahora este estaba totalmente lleno de luces y color ya que habían activado todas las trampas que habían encontrado.

—Ya quiero irme –Billy.

—Sí, ya me aburrí, quiero regresar al recorrido. –Hugo—

—Es que aún nos falta una cosa más –Mandy.

—¿En serio? ¿Qué es?

—No sé, pero miren.

Mandy les mostro el mapa, había puesto una cruz en el punto donde estaban y más adelante, había un símbolo marcado con una calavera.

—Genial –Hugo.

—Señores, vamos a buscarlos –Mandy.

—Si señora.

Los 3 niños fueron a una pared y después de revisar el mapa, presionaron una roca y la pared se abrió.

Pacifica corría frente a todos mientras escapaban de sus perseguidores, todos excepto Dipper miraban sorprendidos a la chica ya que solo el sabia lo rápida que podía llegar a ser y también un pequeño instinto que ella tenía. Dipper se había limitado a decirle que tenían que llegar a donde había un tesoro y ella solo había salido corriendo.

—¡Por aquí!

Pacifica giro por un pasillo y todos la siguieron hasta que se detuvo de golpe señalando una entrada.

—Aquí es.

—Pero claro que no va a ser… ¡Le atino!

Stan se quedó boquiabierto cuando atravesó esa entrada encontrándose en la misma cámara con el tesoro en el que se encontraban Preston y Priscilla.

—Como rayos –Mabel.

—Amm digamos que mi familia tiene instinto para eso o algo así –Pacifica.

—¿Estas bromeando verdad? –Stan.

—¿Ustedes que hacen aquí?

Todos voltearon para ver como Preston iba hacia ellos, indignado, Stan suspiro.

—No, no está bromeando.

—He preguntado que hacen aquí –Preston.

—¡Aquí vienen! –Mabel.

—¡He preguntado que hacen aquí este tesoro es mío!

Preston fue hacia ellos y justo antes de que llegara, por la entrada salió un jaguar de roca rugiendo poniéndose entre el y Stan. Preston se quedó helado de miedo cuando el jaguar volteo y se le quedo viendo fijamente y lanzo un rugido. En ese momento un rayo impacto en la nuca del jaguar haciéndolo trastabillar, la bestia volteo furiosa pero más rayos, lanzados con el rifle de Wendy, le impactaron por todo el cuerpo haciéndolo retroceder.

—Bien Wendy mantenlo ahí –Stan.

—Si eso intento.

Preston retrocedió lentamente mientras el jaguar, furioso, intentaba alcanzar a Wendy pero esta le disparaba manteniéndolo a raya y concentrado en ella. De repente otro jaguar entro por el mismo sitio.

—¡Bien ahora!

Al momento de escuchar el grito de Ford, el mismo, Dipper, Stan y Mabel iluminaron con linternas el suelo bajo las 2 creaturas, se escuchó la roca resquebrajarse al momento de ser encogida y las 2 estatuas cayeron al vacío. El mismo destino tuvieron las demás cuando llegaron corriendo a la cámara.

—Bueno problema solucionado, ahora veamos el tesoro –Stan.

—¡Ese tesoro es mío!

—Hay suficiente para todos Northwest.

—¡No es verdad!

Los 2 hombres empezaron a gritarse y se hubieran peleado de no ser porque entre los 2 estaba el abismo.

—Bien ustedes 2, silencio.

Aunque Ford solo levanto la voz, inconscientemente Preston y Stan se pusieron firmes.

—Northwest, si quieres coger algo adelante, pero hasta tú eres tan inteligente como para saber que no podrás llevarte gran cosa en tus bolsillos. Tu tampoco Stanley, así que cojan cada uno lo que pueda llevar. Claro si pueden llegar.

Stan y Preston miraron el tesoro y el abismo en medio.

—Bueno esto es un poco decepcionante.

—Sí, yo esperaba algo mejor.

Los 3 niños se encontraban viendo una enorme placa de piedra que mostraba el símbolo de una cabeza, no comprendían que era.

—¿Es otra placa de luces?

—Eso parece, ¿La encendemos?

—Bueno.

Se acercaron, la presionaron, esta solo se hundió en la piedra pero no pasó nada más.

—Bueno ya terminamos, ¿No?

—Sí, eso creo ¿creen que estas cosas sirvan para las otras paradas que haremos?

—No sé, vamos a verlos.

Los niños colocaron los mapas en el suelo y de repente, Hugo saco dos mapas del monton.

—Estos son los buenos.

—¿Cómo lo sabes? –Mandy.

—Son los únicos que no dicen hecho en china.

—Tiene sentido, entonces vámonos.

Los niños se levantaron dejaron los mapas tirados y se fueron, unos minutos después se reunían con los demás miembros del recorrido, nadie había notado que se fueron.

En la cámara del tesoro, todos seguían viendo cómo podían llegar al tesoro cuando de repente, unas placas de roca salieron de estas hacia el tesoro, formando un camino. Antes de que se dieran cuenta, Priscila, Preston y Stan ya estaban tomando todo lo que podían.

—Bueno no importa, veamos.

Stan empezó a caminar entre las monedas. Dipper y Pacifica lo siguieron mientras Wendy, para sorpresa de Mabel, empezó a disparar a las rocas con un rayo de color rojo sacado de una pequeña pistola. Mabel no estaba muy interesada en el tesoro así que se acercó a ver que hacía. Dipper siguió a Ford hasta que este estuvo frente a una diminuta joya de color rojo, puesta sobre una roca en el centro de la plataforma. Ford saco un pequeño contenedor de metal, tomo la joya con unas pinzas y la guardo en este.

—Ya está, hora de irnos.

—¿Bromeas? Aun podemos coger más de esto! Yo no me voy.

Preston fue el que dijo eso, mientras llenaba el bolso de su mujer de gemas pero en ese momento las placas de roca se retiraron súbitamente y el techo empezó a caer sobre ellos.

—¡Si me voy si me voy!

—¡Por aquí rápido!

Wendy les hacía señas, frente a ella el camino de roca seguía en su lugar debido a que la roca estaba fundida y no podía meterse por su abertura, todos salieron corriendo sobre esta y llegaron al otro lado, el techo de esa parte de la cámara no estaba hundiéndose, solo la parte central lo hacía.

—Bueno… ya… esta –Dipper.

—Sí, no estuvo tan mal –Pacifica.

—No

Stan y Preston miraban melancólicos el tesoro, cuando el techo termino de bajar y lo aplasto, no volvió a subir.

El viaje de regreso fue muy sencillo. Después de hablar unos momentos con Ford y comparar los caminos que habían tomado, no tardaron en encontrar una ruta directa a la superficie. Ford, Wendy, Stan y Mabel se separaron y se fueron por su propio camino. Por un momento Pacifica había visto con ojos asesinos a sus padres, ya que esperaba que soltaran insultos o lo que fuera para molestarla a ella o a Dipper pero se encontraban totalmente enfrascados en contar los tesoros del bolso de Priscilla y ni siquiera los notaron hasta que llegaron con el resto del recorrido.

—Bueno y con esto terminamos la visita de hoy, acompáñenme por favor a la salida –Guía.

—Termino –Preston.

—Y por favor, recuerden que mañana iremos al templo de al lado.

—¡No!

Todos voltearon a ver a Preston, con expresión como si estuviera loco. Al ver a Dipper y Pacifica los niños suspiraron aliviados y se acercaron a ellos.

—Hola tía Paz hola tío Dip.

—Hola niños ¿Les gusto el recorrido?

—Si… mucho ¿Y a ustedes?

—Nos encantó.

Los 3 niños y Dipper, con una muy obvia expresión de falsedad en su rostro.

—Bueno entonces vamos al hotel, deben estar cansados –Paz.

—Si.

Los 3 niños se pusieron firmes, contentos de que no se hubieran dado cuenta de su ausencia y empezaron a correr, con los otros turistas, hacia el hotel. Pacífica y Dipper los siguieron caminando lentamente y tomados de la mano aunque sin perderlos de vista.

—Estoy muerta, ya quiero llegar, tomar un masaje, un baño caliente, descansar.

—Sí, cariño por cierto.

Pacifica le sonrió apretando la mano de Dipper con fuerza, con una sonrisa que normalmente le indicaba a Dipper mucha diversión.

—Y más te vale que hagas lo mismo porque te espera mucha actividad esta noche, mi amor.

—Ha… cariño.

—¿Si?

—No voy a poder.

Pacifica se quedó boquiabierta, ¿Dipper estaba rechazando tener sexo con ella?

—¿Ocurre algo?

—Si bueno… es que… hay algo que no te dije de las habitaciones, no tuve tiempo.

10 minutos después.

—Vamos a dormir con tía Paz y tío Dip, vamos a dormir con tía Paz y tío Dip, vamos a dormir con tía Paz y tío Dip.

Los niños cantaban saltando al unísono en la cama matrimonial de la habitación, Pacifica fulminaba a Dipper con la mirada y este no sabía dónde meterse para evitar su mirada.

—¡Muy bien silencio!

Los 3 niños dejaron de saltar. Pacifica abrió la maleta de los niños y puso sus pijamas sobre la cama.

—Dipper y yo vamos a ir a comprar algo para cenar, ustedes tomen un baño y cámbiense. Quien no lo haga… —Sonrió— No tendrá pizza.

—¡Sí!

Pacifica tomo la mano de Dipper caminando hacia la entrada, salieron y al cerrar la puerta Pacifica suspiro recargándose contra la puerta.

—Ha cariño.

—No me hables, si no estuviera de muy buen humor ya te habría tirado por el barandal.

—Entonces estas de buen humor.

Pacifica sonrió cuando Dipper se acercó a ella y la tomo de la cintura, besándola en los labios.

—Si de muy buen humor.

—Con todo lo que cogiste del tesoro no me extraña.

En ese momento Pacifica se puso como tomate.

—Como ra…

—¿Creías que no me iba a fijar que desapareció mi linterna reductora?

Pacifica sintió un pequeño tirón y no hizo nada para evitar que Dipper sacara la linterna de su pantalón.

—Te lo iba a mostrar cuando ya estuviéramos en la habitación.

—Jajaja lo sé, ¿Cuánto sacaste?

—Pues.

Metió la mano su bolsillo y saco una bolsita completamente llena de piedrecitas del grosor de guisantes.

—Supongo que suficiente.

—Esa es mi chica.

Acaricio el rostro de Pacifica y se besaron de nuevo, hasta que escucharon risas, voltearon para ver a una pareja entrando a otra habitación y Pacifica se pus roja.

—Creo que mejor hacemos esto en el cuarto –Pacifica.

—Los niños.

—Si –Suspiro— tendremos que esperarnos al crucero.

—Oye de todas maneras podemos divertirnos, ya sé que hacer.

—¿Qué cosa?

En otra habitación, Priscila con una gran sonrisa salía de la ducha, sobre la cama Preston aun vestido y desarreglado contaba y separaba varias joyas.

—¿Y bien cuánto es? ¿Suficiente para pagar las deudas?

—Casi pero quizás pueda llevarlas al casino del...

—Y perderás como siempre, desde que ese maldito triangulo apareció nuestra suerte nos abandonó ¿No recuerdas?

—Mujer, la suerte no siempre puede…

—Además ¿Cómo le harías para explicar que apuestas con pedazos de oro y joyas en vez de efectivo o crédito?

—Sí, tienes razón. Pero existe otra forma de conseguir lo que necesitamos.

—¿Cuál?

—Bueno, esos locos de los gemelos, los viejos, estaban buscando algo en ese templo.

—Si me di cuenta.

—Bien, habrá otro recorrido de esto en las otras dos islas que visitaremos, otros dos templos –Preston sonrió— Otros dos tesoros.

—Muy bien y ¿Cómo le haremos para llevárnoslo?

—Compraremos bolsas de basura y las llevaras en tu bolso.

Priscila solo levanto las manos en un gesto de exasperación y volvió al baño.

En el bosque, Wendy preparaba un campamento, Stan miraba varias joyas que robo y Ford trabajaba en su computadora aunque con varios gestos molestos.

—Y bueno ¿No iremos a la aldea? —Mabel.

—Haaa… el jefe decide. —Wendy.

—No iremos, aun no terminamos aquí –Ford.

—¿Qué? ¿Pero qué otra cosa vamos a hacer?

—Hay algunas partes del templo que quiero visitar, pero de la parte exterior, debemos darnos prisa mañana si queremos terminar antes de que nos vayamos de la isla.

—Pero pero pero… Wendy apóyame tu siempre quieres divertirte. Darte una escapada y una noche de chicas ¿Qué dices?

—Lo siento Mabel, me gustaría pero la última vez que lo hice estos 2 acabaron con una pierna rota y después yo tuve el triple de trabajo.

Mabel suspiro sentándose fastidiada y envidiando a Dipper que seguramente en ese momento estaba en el cuarto de hotel pasando buenos tiempos con su mujer… a no ser, Mabel sonrió recordando, ellos tenían que cuidar a los niños.

En el hotel, los niños sentados en el suelo con Dipper y Pacifica detrás de ellos, en el sillón y abrazados, viendo una película.

"Hay mi familia, oiga mi gente, canten a coro nuestra canción."

—Vez, te dije que podíamos divertirnos con ellos.

—Cállate.

Dipper volteo a ver a Pacifica ya que noto su voz quebrada y sonrió abrazándola con ternura.

—¿Estas llorando amor?

—Cállate Pines… y no te atrevas a encender la luz.

Dipper beso su frente mientras con su mano libre ponía a reproducir otra película.

En el templo, una figura solitaria caminaba por los pasillos del templo, lentamente, hasta que se detuvo mirando los mapas que los niños habían dejado en el suelo, los tomo todos y saco un celular en el que solo escribió "Problemas".

Bueno aquí está el nuevo capítulo.

Realmente ni me he podido fijar cuanto tiempo paso desde la última actualización, solo sé que fue demasiado lo lamento s.

Espero que el siguiente capítulo este más rápido, no pienso abandonar la historia, solo digamos que tengo la excusa de que mi familia es más grande que la última vez que actualice.

Ojala les haya gustado el capítulo, próximo capítulo, fanservice de parejas y comedia.

Nos vemos!