Disclaimer: Los personajes del anime de Naruto no me pertenecen, son propiedad del mangaka Masashi Kishimoto, sino el final hubiera sido muy pero que muy distinto al que él decidió darle. De lo único que sí que puedo decir que es mío es la historia, la cual espero que les guste. Gracias por leer.
CAPÍTULO CUATRO
EL REGRESO DE MENMA
Los siguientes días todos en la aldea sabían sobre la cercanía entre la heredera Hyuga y el menor de los Uchiha, solo haciendo que esos rumores llegaran hasta los oídos de ambos patriarcas.
—¿Estas saliendo con ese gigoló? —preguntó molesto Hiashi haciendo que Hinata solo pusiera los ojos en blanco.
—Solo somos amigos—respondió con desinterés. —Además Sasuke no es ningún gigoló—le corrigió molesta solo haciendo que su padre se pusiera en lo peor. Porque si defendía con tanto ahínco al chico solo significaba que sentía cosas por él.
¡¿Qué era lo que había hecho mal?! Tal vez había estaba siendo demasiado permisivo, solo esperaba que ese idiota no le rompiera el corazón porque sino habría un Uchiha menos en el mundo.
Pero ella no era la única que estaba siendo interrogada ya que Sasuke estaba teniendo la misma charla con su progenitor, aunque de una manera más sutil.
—Entonces… ¿tú y la Hyuga? —el pelinegro miró serio a su padre.
—Solo somo amigos—dijo levantándose de la mesa donde los cuatro estaban desayunando. —Por el momento—terminó de decir antes de marcharse logrando que Fugaku escupiera su café y una pequeña sonrisa aparecía en los labios de Itachi y Mikoto se quedara en shock, es sí que no se lo esperaba.
Cuando los dos se encontraron le contaron al otro sobre la charla que habían tenido con su padre logrando que ambos rieran.
—Podríamos hacerlo realidad—dijo él avergonzándola.
—Sin presiones—dijo fingiendo molestia y él solo le sonrió.
Sasuke con el paso de los días se había convertido en la sombra de peliazul, siempre juntos, y aunque ella estuvo en un par de misiones, igual que él y no se habían visto por unos días, igual quedaban, tanto para entrenar, como para despejarse, ir a comer o solo divertirse.
Hinata sentía que con él no tenía que mostrar ese aspecto duro y fuerte que demostraba a todos los demás. Podía ser infantil y cariñosa, incluso aunque le enseñase su lado más débil y patético él no la iba a juzgar, y Sasuke se sentía de la misma manera, sabía que podía confiar ciegamente en la peliazul.
—Gracias—dijo ella de repente extrañándolo. —Cumpliste tu palabra—dijo feliz. —Realmente te has vuelto alguien importante para mí, como lo dijiste en el test—dijo un poco burlona.
—Sabes, eso le tengo que agradecer a Sakura, si ella no me hubiera propuesto para hacer ese test contigo jamás me habría atrevido a sincerarme contigo—le confesó haciendo que ella le mirase mal. —¿Es que estás celosa? —bromeó para luego recibir un golpecito en su hombro.
—Idiota—le dijo para luego irse del árbol en el que estaban recostado y adentrarse en la aldea, siendo seguida por el Uchiha.
Sasuke conocía muy bien el carácter de la chica, y sabía que no estaba enfadada pero lo mejor es que la hiciera reír o sino luego sí que se molestaría, pero cuando estaba por contar una de sus habituales bromas notó como Hinata había frenado en seco y estaba parada mirando algo. Le iba a preguntar, pero no fue necesario al ver aquella cabellera rubia.
—¡Sasuke-kun! —chilló feliz la chica al ver allí al Uchiha sorprendiéndolo, ya que no había visto a la chica por estar pendiente de la reacción de Hinata.
—¿Karin? —dijo Sasuke para que luego la pelirroja se abalanzara sobre él y delante de todos sin ningún titubeo le plantara un beso.
Notas de la autora: Como dije al principio esto no era como una historia larga, sino ovas, por lo que no iban a ser demasiado capítulos, por lo que el siguiente ya es el penúltimo, así que espero que les guste.
