Instituto Hokkaido
By: Vainiella
Aclaratoria: Esta historia está basada en un Fic escrito por Nayru A, llamada "Sueños de Adolescencia". En ningún momento he copiado/pegado ya que eso sería "plagio", todo a sido escrito por mí, intento llevar la historia lo más diferente posible aún cuando mi inspiración surgió de ese Fic. Obviamente -como todos sabemos- los personajes no me pertenecen -excepto algunos, ya pronto sabrán cuales- denle todo el crédito a Toei Animation y a Nayru A, gracias a ellos la creación de esta historia se hizo posible.
Capítulo 2
"¿Shakespeare?"
-Ser o no ser, he ahí el dilema…-
Ya había pasado una semana, una semana que se había transformado en una tortura para Mimi al ser ignorada por el rubio los 1440 minutos de las 24 horas del día, y si multiplicamos eso por 7 días sería… más torturador aún.
Sí, sí intentó disculparse con él… pero por alguna extraña razón no podía articular palabra cuando lo tenía enfrente, aparte que no compartían mucho que digamos considerando lo frío que el Ishida era, tan frío como un bloque de hielo dispuesto a dejarte en las mismas condiciones en que terminó el Titanic al toparse con uno.
La castaña solo quería vivir un poco más… es todo.
Aparte no tenía con quien hablar de ello… pues el Yagami es un chico, un chico que está más pendiente de meter más goles que el propio Maradona, que aconsejarle en como podría solucionar la existencia de la castaña tras ser exiliada del grupo de "Personas que no odio" de Yamato. Y comunicarse con Sarah era un caso perdido, pues el fin de semana –los dos únicos días libres en los que puede disfrutar del Internet- se la pasó lavando un auto que había sido rayado por los más traviesos del salón.
¿Y a que SÍ adivinan? Tokumori y Taichi… incluyéndola "accidentalmente" en su travesura de escribir Te Amo en el auto de la esposa del director, quien a escondidas de su marido parecía disfrutar las mil y una formas de conquista por parte de los chicos.
Hombres…
En estos momentos se hallaba en un inmenso teatro, con cientos de asientos ocupados por la mayoría de los alumnos del instituto, presenciando una especie de reunión en la que se estaban discutiendo los planes para un evento festivo próximo a la fecha. Parecía ser verdaderamente importante, ya que todo lo discutían con un protocolo impecable, pasando a la tarima cada participante del concejo estudiantil –quienes eran los presidentes de cada grado- para avisar cual era su tarea como grado en este año.
Y hasta ahora había escuchado comida, concursos, y deporte… nada interesante.
-Oye… Tachikawa…
El moreno, quien se sentaba al lado de ella, la despertó de su mundo hablando en susurro.
-¿Qué?
-¿Y Yamato…?
-¿Qué voy a saber yo?- extrañada.
-Bueno, es tu compañero de cuarto, ¿no deberías?
-¡Claro que no!- un joven de la fila de adelante les exige silencio, provocando más discreción entre los chicos.
-Ya entiendo…- riendo.
-¿Qué cosa?
-Te dije que no es muy agradable que digamos.
La castaña reaccionó al comentario, al parecer el chico había notado su incomodidad con el rubio.
-La verdad no me extrañó que no se hablaran en clase, pero pareces molesto con él.
-No lo estoy…- mintió.
-¿Entonces por qué te encabronas cuando te hablo de él?
-¡Eso no es verdad!
Nuevamente los mandaron a callar, pero esta vez era más de un chico.
-Vez…- la castaña se rindió, y sí… no podía evitar sentirse frustrada cuando hablaban de él -¿Te peleaste con él?
-…- acierte a medias.
-Mmm… ¿Por territorio o por otras cosas?
-¿Territorio?
-Sí, normalmente Izzy siempre se molesta conmigo porque invado su parte del cuarto…- cruzando los brazos, y hablando consigo mismo -…pero no es mi culpa que el cuarto sea tan pequeño.
-No fue por eso.
–¿Por qué pelearon entonces?
-¡Al principio porque era un grosero…!- en susurro, para luego hacer una pausa y recordar lo que venía después de eso –y después porque… le dije cosas.
-…- sorprendido -¿Cosas?
-Sí…- suspira –le dije que fue internado en este lugar porque su familia no lo soporta…
El Yagami casi se le cae la mandíbula al escuchar aquello, como si hubiese sido la cosa más increíble del mundo, ya que nadie había sido capaz de decirle algo tan abrupto como eso… ni siquiera Tokumori, que era un chico sin pelos en la lengua.
El rostro espantado del moreno no hizo sentir mejor a la castaña, la pobre estaba que se moría al confirmar que de verdad debía aprender cuando cerrar la boca, esa expresión significaba que había metido la pata en serio, y que iba a necesitar más que de un tonto manual de Autoayuda para poder remendar su error.
-Vaya…
-¿…?
-Te llevaste el premio Nobel de las Cagadas.
-¡Eso no me reconforta!
-Por favor, la fila número 15 hacer silencio…
Taichi y Mimi casi se esconden bajo los asientos al escuchar como llamaban su atención desde la tarima, tratando de seguir la conversación aún más discretos, por lo menos era mil veces más interesante que escuchar a un par de alumnos decir lo emocionante que iba a ser el concurso de geometría.
-Vas a hacer que nos boten, Tachikawa…
-Entonces no me hagas gritar…- gruñona.
-¡Hey! ¿Qué tanto hablan?- Tokumori se había unido a la conversación aplastando un poco al moreno, pues se encontraba a su lado.
-Miso le dijo a Ishida que su familia lo internó en este lugar porque no lo soportan…
Bravo, Tai… ahora debía soportar otro rostro espantado, esta vez por parte del pelinegro.
-No tuviste que haberle dicho eso, maruchan…
-¡QUE NO ME DIGAS MARUCHAN!
Silencio…
Todo el teatro ahora dirigían su mirada hacia Tachikawa, quien se había levantado con intención de golpear al pelinegro, pero no era el momento ni el lugar adecuado para su dulce venganza después de haber sido llamada más de 100 veces por ese tonto apodo.
Con una sonrisa nerviosa, empezó a hacer con sus manos señas de que todo estaba bien, sentándose otra vez en su silla con tanta lentitud siendo observada detenidamente.
Quería morirse.
-…lo que dijiste de su familia es verdad- agrego Tokumori, tras que el sitio volviera a la normalidad.
-¿Qué…?
-Sí- confirmando -…la familia de Yamato lo internó en este lugar porque no lo soportaban, según tengo entendido se lleva muy mal con su madre y su padrastro.
-¿Y su papá? ¿Por qué su papá no se encarga de él?
-Murió hace unos años…
Definitivamente… ahora podía decir con autoridad que sentía 300 kilos de piedras amarrados a sus pies y un elefante de 1000 kilos sobre su lomo, el peso que tenía encima había aumentado en un… veamos, ¿150 por ciento? haciéndola sentir la persona más cruel del mundo, ya que cosas como esas solo pueden venir de las palabras ignorancia y insensibilidad llevada al estado físico.
O sea, ella.
Y aunque el rubio no le reflejó ser la persona que más la odiaba en el planeta –lo único que hizo fue ignorarla-, estaba segura que algún efecto tuvo en él, y más aún cuando todo era cierto.
En eso, una nueva voz se adueñó del micrófono, atrayendo la atención de los chicos pues se trataba de Koushirou, quien resultaba ser parte del concejo estudiantil.
-Buenos días, soy Koushirou Izumi y soy el presidente de 4to grado de secundaria- tratando de ignorar las barras burlonas que hacían el moreno y el pelinegro –el concejo estudiantil confirmó… que nuestra participación en este año será a través de las Artes.
Y al escuchar aquello fue como si las orejas de Mimi se levantaran como las de un perrito esperando escuchar la llegada de sus dueños… de todas las cosas que habían dicho eso era lo único que había despertado su verdadero interés, ya que algo que apasionaba a la castaña era el arte; cero matemática, cero deporte…
¡Sí al arte!
-...oh, rayos- Taichi era el que no se mostraba muy animado con la idea, recostándose holgazanamente en la silla con sus manos tras su nuca.
-¿Qué sucede?
-…no tienes idea de lo aburrido que es eso- suspirando -…y de lo escalofriante.
-¿Eh…? ¿Por qué?
-¡MUY BUENOS DÍAS, ALUMNITOS!
El saludo/grito ensordecedor provocó que el micrófono soltara ese sonido tan molesto de siempre… un nuevo hombre se había apoderado del escenario con unas ropas bastante… excéntricas. Regordete, bajo y con muchos años alejado de la playa pues era tan blanco como un oso polar, se trataba del profesor de Arte, conocido como "Susu". Su distinguido corte de pelo rubio al estilo honguito era lo que lo identificaba… y ni se diga de su personalidad, tan expresivo.
Y con expresivo me refiero a "Amanerado", ya que tanto por sus posturas o por su forma de hablar daba la clara muestra de ser el lado puesto del Macho Alfa.
-¡Queridos! como ya sabrán su profesor Susu, o sea "MOI"… seré el encargado de la parte artística del evento- moviendo su trasero de un lado a otro -…por ello este año será súper genial ya que nos tocará hacer…
Silencio.
Aunque realmente estaban rezando para que no sea algo humillante.
-¡UNA OBRA DE TEATRO!
Y he ahí la razón por la cual el 4to grado de secundaria consideraron la idea de ser ateos.
Pero para Mimi fue todo lo contrario… incluso era la mejor noticia que había escuchado desde que entró al instituto. ¡Una obra de Teatro! En su antiguo colegio siempre participaba en todas las obras teatrales, ya sea colaborando con la escenografía o actuando en ellas.
¡Que suerte!
-Hoy luego de la clase de "saltitos…"- seguramente refiriéndose a la clase de deporte -…se reunirán en el jardín de la zona C para discutir la obra y los personajes- muy sonriente, para luego ponerse serio y con una extraña aura satánica alrededor de él -…y si llega a faltar alguien me encargaré de que repitan el año.
Vaya… ¿Qué pasó con los movimientos de pompis y las estrellitas en los ojos?
Iba caminando tranquilamente en dirección a su habitación, con la cabeza en las nubes y con unas inmensas ganas de tocar su guitarra… había presenciado aquella estúpida reunión desde lejos porque de verdad no le apetecía sentarse a escuchar toda la charla, así que apenas escuchó los planes de su grado –los cuales eran también estúpidos- se dirigió a su habitación, y sin planes de ir a la clase de educación física.
No era que no le gustaba el deporte… sino que en ese momento no estaba de humor.
Llegó a su cuarto y abrió la puerta sin esperar ver a alguien dentro, pues todos estaban en el teatro incluyendo a la castaña, varias veces notó como le llamaron la atención al igual que a Yagami, siempre interrumpiendo clases y charlas quien sabe hablando de qué… haberse sentado al lado de ella los últimos días fue algo molesto, aparte de que a veces se sentía observado por ella, como si le tuviera miedo.
¿Y quién no lo tendría? Con aquella personalidad tan intimidante cualquiera le temería.
Entró tirando su saco a un lado y buscando con la mirada su guitarra, arrinconada esperando pacientemente por su dueño…
Realmente, ese pedazo de madera brasilera con cuerdas tensas era mejor amiga que un humano, ya que siempre estaba ahí cuando la necesitaba, en sus peores momentos existenciales o en sus mejores estados de ánimo. Absurdo, ¿no? Teniendo tantas personas a su alrededor, ¿Por qué elegiría una guitarra como su mejor amiga? Aunque la realidad era que nunca había tenido un "Amigo", ya saben… a quien contarle sus secretos o sus temores y recibir concejos para animarse… quizás por ello era tan reservado, porque no estaba acostumbrado al contacto.
Y si piensan qué hay de Tokumori pues, ese es un caso especial… en el cual Yamato es obligado al contacto.
Estaba a punto de agarrar el mástil para irse cuando su mirada se plantó en un retrato que no había detallado antes, una foto de dos personas adultas con ciertos rasgos similares a los de la castaña.
Parecía tener una familia feliz… un padre serio pero sonriente y una madre serena y dulce, y por lo que podía notar también eran adinerados nada más por las prendas de marca que usaban, las mismas que usa su padrastro, quien una vez le dijo que su reloj de Bvlgary valía más que él.
Se quedó unos segundos pensativo, para luego olvidar por un momento el instrumento y dirigirse al baño…
Su padre murió cuando él era muy pequeño, tiempo después su madre conoció al "hombre perfecto" enamorándose perdidamente de él, tanto por su arrogante personalidad y por su dinero… duraron años juntos, los suficientes como para acudir al matrimonio y crear una nueva familia, una en la que él no estaba incluido y por ello terminó tras las paredes del instituto Hokkaido, recibiendo dinero mensualmente y algunas cartas que normalmente no leía.
Abrió la llave del lavamanos y decidió lavarse la cara, tratando de quitarse de la mente el rostro de su madre con un ojo morado, que según ella lo obtuvo de una tonta caída.
Pero Yamato no es tonto, sabía perfectamente de donde salió ese golpe.
Podría gritar de la vergüenza, pero sí lo hacía le levantarían un acta como había dicho el profesor segundos antes.
Justo cuando estaba en la mejor parte de la charla, un docente le llegó con que debía retirarse del teatro, ¡frente todo su salón! Y todo porque "No podía controlar su tono de voz".
¡Demonios, lo que no podía controlar eran las preguntas inoportunas del inepto de su compañero de clase! No era su culpa que el moreno fuera tan insistente, aparte el Tokumori ese lo que hacía era empeorar las cosas, siendo la misma plaga insoportable que el Yagami tratando de desequilibrar su vida.
-¡Me cago en todos!
Ahora sí que estaba aprendiendo a ser como un hombre.
Caminaba con pasos furiosos hacia su habitación, cruzando los pasillos de los dormitorios rogando para que se cruzara alguien en su camino y así atropellarlo, desahogando parte de su enfado por los "mellizos". Pero estaba tan vacío como un desierto que lo único que faltaba era el típico silbido del lejano oeste y una bola de paja irse con el viento…
Y claro, si todos estaban en el teatro de donde ella fue EXCLUIDA, nadie tendría porque ocupar los dormitorios.
En eso… Sonrió contenta, porque eso quiere decir que tendría paz, y tendría al menos algunos minutos para encerrarse con llave en la habitación y sacarse la molesta peluca que ocultaba su hermosa cabellera castaña… siendo mujer, ¡siendo femenina! Siendo un descarado "gay" que le encanta leer novelas románticas y pintarse los labios de color rosa.
¡Genial!
Abrió la puerta de su habitación entrando con confianza, un momento como éste, de pura soledad, debía aprovecharlo al máximo… así que se sacó sus zapatos dejándolos a un lado tarareando una canción –Sexy Bitch, de David Guetta para ser más específicos-, para luego arrebatarse la peluca de un golpe y tirarla a la nada sin conocer su punto de aterrizaje. Su cabello inmediatamente cayó hasta su espalda en ondas perfectas, haciéndola sentir libre, haciéndola sentir mujer… despertando una ansiedad en ella por quitarse la última prenda que llevaba puesta.
¿Y por qué no?
Sonrió deseosa, esta vez empezando a cantar la canción y quitándose el saco, la corbata y el pantalón, quedando en una camisa que le llegaba hasta los glúteos. Poco a poco, con el ritmo de la música en mente, empezó a bailar sensualmente mientras se separaba botón por botón, despejando su pecho cubierto en un apretado vendaje y su ropa interior de abajo, una diminuta tanga color rosa que dejaba ver una de sus mejores cualidades de su cuerpo.
Y vaya que se sentía bien… tanto que dejó caer la camisa al suelo haciendo movimientos aún más sexys, imaginado que se encontraba en la mejor discoteca del mundo. Quiso respirar profundamente, ¿Pero cómo rayos podría hacerlo con aquel sostén de momia que llevaba puesto? Ciertamente había días que le costaba respirar, aunque últimamente le dolían demasiado los senos, su tamaño no era exagerado, pero tampoco era una plana… y ocultarlos con un apretado vendaje a veces se tornaba doloroso.
Fue por ello que mediante un impulso soltó el ganchito que sostenía la prenda, haciendo que las vendas cayeran dichosamente al suelo dejando que su pecho proclamara territorio… dando como resultado un hermoso cuerpo femenino que disfrutaba al máximo de su libertad, de su pura soledad.
-¡Damn, Girl…!
Pero un sonido despertó a la castaña de su sueño, haciéndola voltear inmediatamente detallando un cepillo de dientes que había caído al suelo y a un MUY –diría que extremadamente- sonrojado Yamato Ishida mirándola aún con la espuma del enjuague en su boca.
Houston, tenemos un problema.
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
El grito que había soltado Mimi fue casi audible para los extraterrestres, tapándose con sus propias manos con las mejillas ardiéndole como si tuviera un volcán en pleno erupción dentro de ella. Juraba que se encontraba completamente sola, es más... ¡tenía que estar completamente sola! Aquel rubio sino fuera por su reacción ante el ruidoso grito podría hasta considerarlo como un espejismo, pero no lo era… y ella tampoco, estaba claro lo que había ante sus ojos.
Yamato simplemente se había quedado embobado… desde que la escuchó llegar tarareando con una femenina voz hasta que vio como las vendas cayeron al suelo. Contempló su figura de pies a cabeza, sus formadas piernas, su vientre plano y su pecho verdaderamente desarrollado –el cual en una fracción de un segundo le dio mil y un funciones-, provocando que su corazón se detuviese por varios minutos y sintiendo como si estuviera en el cielo.
Y a pocos segundos del infierno.
-¡Deja de mirarme!
La castaña por simple defensa personal empezó a lanzarle a Yamato lo primero que agarraba; sus almohadas, sus zapatos, ¡incluso hasta la lámpara de su mesa de noche! Algunas las esquivó, pero definitivamente el objeto más pesado de todos le dio justo en el blanco, en su cabeza… haciendo caer al rubio al suelo.
Demonios, eso dolió…
Mimi corrió hacia el baño cerrando la puerta fuertemente, recostándose contra ésta muy lejos de sus ropas y sin opción de alcanzar una sábana, aún ocultando sus pechos tratando de calmar su respiración excesivamente acelerada… haber lanzado aquella cantidad de objetos a la velocidad de la luz fue el esfuerzo físico más exigente que a tenido, podía hasta intentar probar en el equipo de Beisball; dos Strikes y un Home Run no estaban nada mal para que sea su primera vez.
Yamato solo podía sentir que su cabeza daba vueltas… la lámpara le había dejado una fea marca en la frente provocando su caída entre las cosas que le habían lanzado. ¡¿Qué rayos pasó?! Tranquilamente podía sentir amnesia, aunque solo al recordar aquellas vendas cayendo al suelo hacía que el sonrojo volviera a despertar en él, no podía evitar recordar todo.
Y con lujo de detalles.
-¡¿Qué haces aquí?!
-¡¿Eh?!- reaccionó a la pregunta de la castaña, mirando hacia la puerta cerrada que ahora lo mantenía separado de ella -¡¿Cómo que qué hago aquí?! ¡Esta también es mi habitación!
-¡DEBERÍAS ESTAR EN EL TEATRO!
-¡LO MISMO TE DIGO YO A TI…!
Era imposible mantener una conversación así.
-Jum…- tras varios segundos en silencio, el rubio empezó a recobrar la cordura, poco a poco levantándose con un fuerte dolor en su cabeza –augh, maldita sea…- se quejó, tocándose la frente y a su nuevo chichón.
-Eso te pasa por ver en lugares que no te corresponde.
-¡Oye!- ofendido -¡no es mi culpa que hayas entrado así!
-¡Pues no sabía que estarías acá!
En eso, se quedó un minuto analizando algo…
-Espera un momento…
-…
-¿Eres mujer?
-¡Creo que eso te quedó muy claro, PERVERTIDO!
-¡¿A QUIEN LE DICES PERVERTIDO?!- con unas inmensas ganas de darle una patada a la puerta, no tenía paciencia.
O estaba demasiado tenso –ya que aquel bultito de abajo era la evidencia- como para ser una persona comprensiva en estos momentos…
-¡ESO ERES POR MIRARME!
-¡¿Cómo no lo haré si te desnudas en frente mío?!
-¡DEPRAVADO!
-¡VEN Y DÍMELO EN LA CARA!
-¡LO HARÍA SINO ME VIOLARAS CON LA MIRADA!
-¡AAAAAGH!
Estuvo a punto de arrancarse los cabellos y de tumbar la puerta, pero temía por si la castaña lo esperaba con un bate en manos y lo haga ver los pajaritos volando alrededor de su cabeza… tal y como los Cartoons viejos, aunque esta vez no causaría ninguna gracia.
Todo había pasado tan rápido… dejándolo con tantas dudas y con tan pocas respuestas, sin entender qué hacía una mujer en un instituto para chicos cuando habían tantos para chicas. Empezó a comprender todo, desde las extrañas actitudes que a veces tomaba Tachikawa y por su obvia apariencia femenina, y decir que las palabras bromistas de Tokumori eran ciertas, por un momento sintió alivio pues su compañero de cuarto no era un gay acosador, sino una chica.
Y de las que te hacen soñar.
Tuvieron que pasar varios minutos para confirmar que la paz mundial había empezado por la habitación de los chicos, la calma volvió a reinar en compañía de un incómodo silencio. Mimi no se había separado de la puerta por temor a que éste la abriera, pues realmente no conocía a Yamato, quien sabe si el chico se le ocurre una barbaridad… y estando ella tan vulnerable como estaba era imposible bajar la guardia, así tenga que quedarse desnuda por todo el día.
El rubio era el que menos pensaba en abrir la puerta, en realidad… su mente volaba por cada una de sus neuronas sintiendo cortos circuitos en su entrepierna, se maldijo por ser hombre, y por tener tanto tiempo sin mirar a una chica desnuda. Sentado sobre el retrete, tratando de pensar en cosas que no tienen que ver con el color rosado, poco a poco fue calmándose… hasta que su cuerpo, y su amigo travieso, dejaron de estar tensos para soltar un largo suspiro.
-Ponte algo…- soltó, sacudiendo su cabeza para no pensar en el color rosado –no saldré.
-¡No confío en ti!
-Hazlo…- suspira –te prometo que no lo haré, seré hombre pero tengo modales.
Mimi al escuchar aquello no evitó seguir sintiendo dudas, pero… ¡estaba desnuda por el amor a Cristo! No podía quedarse así por siempre.
-Mira que si sales te juro que te quedarás sin el día del padre.
Yamato tragó saliva, aunque sonaba buena idea tomando en cuenta por como estaba aquella parte de su cuerpo segundos antes, prefirió mejor no decir nada, obedeciendo a la chica. Para su mala suerte, su mente era demasiado creativa… por lo tanto no pudo evitar imaginarse a la castaña vistiéndose, lo cual igual le resultaba sexy.
-¡Demonios, Ishida… CONTRÓLATE!
Trató con insistencia en concentrarse en otra cosa, encontrándose con unas espantosas cortinas… aún tenían la marca de quemado que había hecho Tokumori, quien junto con Yagami probaron su primer porro. A la final todo terminó en guerra porque Taichi había quemado la cortina tras decirle no al pelinegro cuando era su turno del jalón… quemando la azulada cortina la cual más nunca volvió a la normalidad.
Sonrió, recordar los desastres de aquellos dos eran de chiste, hacían cada desastre…
Perdió la noción del tiempo por sus pensamientos, siendo despertado por el sonido de la puerta abriéndose dando a lugar a una castaña vestida con su uniforme común y con aquella peluca que ahora no engañaba a nadie, o al menos a Yamato.
-…lamento haberte lanzado la almohada… y el zapato…- mirando al suelo detallando la lámpara, sorprendida consigo misma -…y la lámpara.
-No… te preocupes- soltó, conformando que no tenía nada en manos con que atacarlo, pues sin duda ahora cargaba una fobia encima.
-Tranquilo, prometo que no te haré daño… así como tu prometiste no abrir la puerta mientras me…- sonrojo –vestía.
-…- desvió la mirada, también sonrojado –te dije que no lo haría.
Nuevamente, el silencio se intercaló entre ellos…
-Yo…
-No le diré a nadie, si es que piensas que también soy capaz de eso- interrumpió, sorprendiendo a Mimi quien no esperaba aquello.
-¿Por qué…?
-Porque no quiero involucrarme…
-Oh…- suspirando –gracias a Dios…
-…pero solo con una condición.
-¿Eh…?- sorprendida -¿C-cuál…?
-Explícame… ¿Qué rayos hace una chica estudiando en un instituto para chicos?
-¿Por qué faltaste a deporte?
Otra palmada, en su brazo derecho, en el mismo lugar en donde siempre el moreno planta sus rústicos saludos. Yagami no podría ser más pesado que sus golpes… cuales obligaban a la castaña a considerar la idea de llevar siempre un traje de Football Americano encima. Lo único que valía la pena de aguantar sus palmadas era la sonrisa que venía con ellas, pues a pesar de todo Taichi se mostraba tan ameno, tratando de hacerle reír con tontas bromas que solo un bebé tomaría graciosamente.
Ya vestidos con sus uniformes habituales, todo su grado se encontraba sentado en el césped en forma de círculo, esperando la presencia del profesor de Arte.
-Tuve un contratiempo…
Y sí que lo tuvo.
La verdad, aunque el encuentro con el Ishida había sido hace una hora, no dejaba de ser vergonzoso… incluso cada vez que recordaba que ya su desnudez no era virgen –aclaración, solo su desnudez, ¡y será solo su desnudez!- podía sentir como sus mejillas se pintaba de un color más rojo que el… ¿Rojo?
Algo que podía asegurar, es que existen los milagros… pues que el Rey de la Amargura acceda a guardar el secreto era necesario hasta creer en Dios, y más aún a una semana después de haberle dicho aquellas feas cosas de su familia. La verdad, Yamato era un caso especial, ya que lo que tenía de grosero lo tenía en modeles, ¡En modales…! Cosa que aún era poco creíble para la castaña, pero al fin de cuentas confiaba en él… pues habían hecho un pacto, en el que él se desentendería de todo su secreto siempre y cuando no lo involucre, y claro… que no se acerque a él, ya que al fin de cuentas le costaba acostumbrarse a un "chico" con adoración por el rosa.
Carajo… ¡Era una chica!
Además, no tenía nada de malo el rosa.
-¿Un contratiempo?
El moreno pareció insistir, con cierta extrañeza en su mirada desconociendo el sonrojo que intentaba ocultar la castaña.
-No preguntes…
-Mmm…- curioso -¿Tiene que ver con Yamato?
-¡…!
El rubor se multiplicó, haciendo que sus mejillas ardieran, ¡¿Qué no había entendido de "No preguntes?!
-¡Ja! Me lo imaginé…
-¡¿Qué te imaginaste?!- en crisis, tratando de disimular su desespero al ser observada por algunos alumnos.
-Ehm…- confundido –pues… que hablaste con Ishida, ¿no?
Mimi se burló de sí misma por exagerar el nivel de análisis y de observación del moreno, pues… estaba claro que era tan inocente como un niño preguntando "¿De donde vienen los bebés?". Suspiró, sintiendo que podía dormir tranquila por el resto de la semana… o al menos unas pocas horas, ya que Yamato no causaba mucha tranquilidad que digamos.
-Ah… eso.
-Sí, eso, ¿Qué otra cosa podría ser?
Mimi, definitivamente… APRENDE A CERRAR LA BOCA.
-¡Nada, nada!- sonriendo nerviosamente.
-Uhm… bueno- prosigue -¿Te disculpaste con él?
-Sí…
-¿Y?
-¿…?
-¿Qué te dijo?
-Pues… nada, que todo estaba bien… aunque no estaba dispuesto a decirme más que un "Hola" y "¿Qué dijo el profesor?".
-…
El silencio repentino inquietó a la castaña, extrañamente Tai había mostrado una expresión de asombro.
-Que todo estaba bien… ¿dices?
-Sí…
-Vaya…- recostándose más en el césped con el peso en sus codos, mirando de reojo a la ojimiel –eres especial.
-¿Qué…?
-Como para que él te haya perdonado lo que le dijiste… tienes talento, amigo.
-…
-Ni siquiera a Tokumori le a perdonado lo último, y eso que lo único que hizo fue tomarle "prestado"- imitando las comillas -…su cepillo de dientes.
-¿Por qué lo tomaría?
-…tenía que limpiar una mancha en su ropa, y no quería usar el suyo.
-¿Y se supone que debería perdonarlo? Yo tampoco lo haría…
Divagando en el recuerdo ajeno, con cierta expresión de asco, olvidó algo que había dicho el moreno que podría ser interesante como para sus momentos de autismo, en los cuales pensaba en cosas sin sentido, algo como... ella era especial, y que nada más los chicos especiales recibían un trato diferente por el Ishida.
Mmm… no, aún no se percató en ello.
En eso Tokumori llega saltándole encima y haciéndole coscorrones a Taichi, obligándolo retorcerse en el suelo pues los juegos del pelinegro eran intensos, mejor dicho, rústicos… tan de ellos.
-¡TOKUMORI, BASTA!
-¡Toma esto, Yagami!
-Chicos, cálmense…- Koushirou como siempre… tratando de calmar la infantilidad de sus compañeros.
A decir verdad… esto del instituto de varones no resultó tan "traumante" después de todo, pues ahora la castaña formaba parte de un grupo de chicos bastante agradable, que siempre la hacían sentir en casa –aunque su casa no tenía mucho parecido a esto-, animándola con sus chistes tontos y de vez en cuando sacándole el quicio por incluirla en travesuras en las que nunca incitó a que sean… travesuras.
El punto es que… simplemente parecía disfrutarlo, y aunque el asunto con Yamato no la pone de muy buen humor, no le quita las ganas de vivir en Hokkaido. Aquello hizo sonreír a Mimi, sintiendo algo cálido en su pecho que solo una vez lo sintió cuando sus padres la esperaron en casa con un delicioso almuerzo, en un día que no tenían un trabajo tan exigente como el que tienen ahora.
Rió al ver como el moreno forzó a Tokumori a besar la tierra, con una llave complicando el movimiento de sus manos y sometiéndolo sin compasión.
Sí… ahora sí podía decir que estaba tranquila y feliz.
-¡BONJOUR!
De la nada, apareció aquel excéntrico personaje con corte de hongo, esta vez acompañado por un estudiante con bastantes papeles encima.
-Veo que no falta nadie…- sonríe, aplaudiendo emocionado -¡pero que obedientes son, queriditos!
¿Ven por qué lo odian tanto?
-Bueno, como ya saben… soy el profesor Susu, y me encargaré de que luego de mi clase ustedes vean la vida de la manera más mágica posible, ¡juju!- sentándose en una banca que había traído otro estudiante, con las piernas cruzadas.
Auch.
–…en este año nos tocó una obra de teatro, por lo tanto tienen que dar lo mejor de sí ya que NO tolero paresse- nadie dijo nada, aunque la gran mayoría le costaba entenderlo –un grupo se encargará de actuar, otros de colaborar con la escenografía… ¿Estamos de acuerdo?
-Sí…
-¡Magnifique!- dando dos aplausos, atrayendo al joven con los papeles –estos son los guiones de la obra, ¿Pueden adivinar cual es?
-…
-Vamos, alguien…
Un chico levantó la mano.
-¿El Gasparín de la ópera?
Las risas poco discretas empezaron a resonar en todo el círculo de alumnos, cosa que no le gustó al profesor quien poco después de mandar a hacer silencio, se acercó al joven dándole un golpecito en la cabeza con un libreto.
-En tal caso que sea esa… estoy seguro que tú serás el protagonista.
-¿El fantasma?
-No, la mujer que es acosada por él.
Nuevamente las risas estallaron, sintiendo un poco de respeto por aquel hombre rubio y amanerado que había dejado en ridículo al joven japonés sentado en el suelo.
-NO, no es una obra de Leroux… aunque estoy seguro que ni deben de saber quien es él- confirmó al ver los rostros desconcertados de los chicos –es más, lo sabrán con un pequeño examen para ver que tanto saben del arte.
-¡No…!
-¡Y no aceptaré un NO como respuesta!- golpeando el libreto dos veces en su mano, imponente –el primero que diga cual es obra le daré puntos extras en el examen de Matemática que viene, ¿de acuerdo?
Aquello pareció animarlos, aún cuando lo único que sabían del Arte es que La Mona Lisa lo pintó Leonardo da Vinci… y no que su nombre verdadero era Gioconda, que fue pintada con la técnica de "Sfumato" y que la sonrisa de la obra –que le hace honor a la frase "La sonrisa de Mona Lisa"- realmente no existía, siendo una ilusión que aparece y desaparece debido a la peculiar manera en que el ojo humano procesa las imágenes, un truco que había empleado Leonardo para desconcertar al público.
Ups, nos estamos desviando…
Sigamos.
-Muy bien, primera pista…
-…
-"Dos antiguas familias, de nobleza pareja, en la bella Verona desde donde contamos, avivan fuegos de sus querellas viejas, y la sangre civil mancha civiles manos."
Todos, pero TODOS se quedaron varios minutos pensando, incluso algunos creyeron saber la respuesta aportando ideas, más fueron rechazadas inmediatamente por el profesor con un famoso golpe de libreto en la cabeza y ganándose el papel de limpieza luego de la obra.
-Siguiente pista, y piensen bien… aquel que se equivoqué acompañará a Higoshi y a Tsukomo en limpiar el teatro…- silencio –ejem… Una de sus escenas más famosas se lleva a cabo en un balcón…
Nuevamente, todos pensando en la larga pista que había recitado el hombre y ahora en una famosa escena que se les hacía un mito. Ya a diferencia de la primera pista nadie aportó nada, simplemente se quedaron en silencio pensando cual podría ser la respuesta.
Mimi, quien escuchó atenta cada palabra, no podía concentrarse por las imitaciones que hacía el moreno del profesor cada vez que hablaba. Trató de hacer memoria, escarbando en todos sus recuerdos artísticos buscando algo que le asegure conocer a lo que el profesor se refería… tanto porque le encantaba el Arte, y porque de verdad necesitaba aquellos puntos extras para el próximo Quiz de la clase anterior.
Pensó… y pensó, sintiendo la respuesta en al punta de la lengua.
-última pista…- sonriente –el autor de esta obra se llamaba William.
¿William…? Mmm, William…
¿Shakespeare?
¡William Shakespeare!
Verona, muerte trágica, escena del balcón… ¡¿Cómo no podría saberlo?
-¡ROMEO Y JULIETA!
Y como si un espíritu la había poseído, la castaña se había levantado de golpe con un entusiasmo dando la respuesta de las pistas, atrayendo las miradas de cada uno de los chicos presentes, incluyendo a un estupefacto profesor.
-…vaya- sonriendo sorprendido, acercándose a unos pasos -¿Cómo te llamas jovencito?
-Ehm…- apenada, regresando a la realidad y reconociendo que a veces podría ser algo… intensa –Miso Tachikawa, señor…
-Uhmm…- estudiándola con la mirada, para luego regresar al banco y sentarse como lo había hecho anteriormente –felicidades, joven Tachikawa… te has ganado 3 puntos extras en el examen de matemática próximo
-¡YEI!- dando un salto de alegría, mientras que todos sus compañeros de clases -luego de mirarla con envidia- pensaban en la nueva obra con ganas de vomitar.
-Y…
-¿Y…?- extrañada, ¿Había otro premio?
-…el segundo papel protagónico.
-…
-¡Juliette!- con estrellitas en los ojos.
Sería difícil explicar como reaccionaron todos al escuchar aquello.
Romeo y Julieta… la romántica y apasionada historia de dos amantes prohibidos que a la final mueren por amor. Tan cliché, tan de "ellas"… todo lo que un hombre no querría leer o ser partícipe, y mucho menos cuando es una obra de teatro llevada a cabo por un instituto para chicos, ya que, vamos… una obra de Romeo y Julieta no sería obra sino hubieran abrazos, poemas y…
Besos.
Si hubiese sido en otras circunstancias sería el momento más feliz de su vida, ¡un papel protagónico! ¡Y JULIETA! Era como un sueño hecho realidad pero… tratando de luchar para que nadie se entere de que realmente es una mujer hace que ese sueño parezca una pesadilla, ya que tendrá que actuar como una, y es obvio que se le dará muy bien, despertando sospechas hasta en el despistado del Yagami.
Demonios, tenía que hacer algo.
-¡…pero!- desesperada, tratando de ignorar las risas de sus amigos.
-¡Sin peros!- levantándose y caminando hacia ella -…eres perfecto para el papel de Juliette, incluso sino tuvieras el pelo corto y ese uniforme diría que eres una mujer.
Y vamos con lo mismo…
-¡Demonios…!- muy nerviosa, ya esto de tratar de ocultar su identidad se estaba poniendo difícil -…profesor, de verdad no voy a poder…
-¿Por qué no podrías?- al escuchar la voz del moreno casi le da un infarto, quien la miraba burlón junto con Tokumori.
-Sí, maruchan… ¿Por qué no podrías?
-¡DEJA DE LLAMARME ASÍ!- dándole una fuerte patada en la cara al pelinegro, dejándolo inconciente por unos segundos, mientras que el moreno se escondía tras de Koushirou quien también había quedado traumado con la actitud de la castaña.
-…no hay forma de que digas que no, serás Juliette.
-¡…PERO!
-¡PUNTO!- dándole con el libreto en la cabeza –y más te vale no quedarme mal, soy MUY amigo del profesor de matemáticas…
Iugh.
Sino le hubiese dado énfasis a la palabra "muy", podría considerar que solo eran amigos…
-…así que ya esta dicho, serás Juliette.
Mimi suspiró y volvió a sentarse, no había forma de salir de esto… definitivamente será el hazme reír de todo Hokkaido, primero era por su feminidad –la cual siempre estará ahí-, su nuevo apodo por parte de Tokumori –quien ya se encontraba conciente- y ahora por el papel protagónico de la romántica obra de Romeo y Julieta.
Esto apesta.
Solo esperaba que el Romeo no sea colaborador para que su pasión por el arte se vaya por el retrete.
-…ahora, vayamos con Romeo- dijo el hombre mirando con detalle a cada chico a su alrededor.
Apenas lo dijo, parecía como si todos tuvieran un problema en el cuello agachando sus cabezas, o haciendo como si estuvieran interesados en otra cosa.
-¡Profesor, aquí!
-¡TAI, NO!
Yagami levantaba la mano de Tokumori quien casi muere de un ataque al notar como el profesor posó su mirada sobre él, todos burlándose de la situación vergonzosa a la que es sometido el pelinegro.
-Es muy alto…- en desacuerdo, siguiendo con el moreno, quien obviamente se puso pálido –y tú eres muy musculoso… y peludo.
Su mirada pasó desde el más pequeño hasta el más alto, desde el más gordo hasta el más flaco… pero ninguno parecía llenar las expectativas del profesor, pues parecía ser exigente con sus decisiones así tenga que tardar un siglo en conseguir lo que quiere, que para Mimi era un misterio… Romeo es hombre, y tenía como 60 estudiantes masculinos ante ella que podían interpretar tranquilamente el papel, entonces…
¿Qué era lo que estaba buscando?
-Oh la lá…- soltó con una sonrisa picarona, mirando hacia un punto lejos de los alumnos –ya conseguimos a Romeo.
-¿Eh?
Mimi siguió la mirada del hombre, topándose con un joven que caminaba hacia ellos con las manos en los bolsillos, su cabello rubio revoloteaba con el viento y su mirada azulada concentrada en el suelo… al principio solo lo confundió con un simple chico que llegaba tarde a clases.
Pero al ver la guitarra que llevaba en la espalda el joven, pudo confirmar quien era.
-Yama…to…
Esto es inaudito.
..To be continue..
Comentarios de la Autora:
-¡Buenas buenas! Al fin, capítulo dos! Y diría que es el más cómico, tanto por lo bromista que eran Tokumori y Yagami, y por la paliza que le dio Mimi a Yamato en cuanto la vio desnuda… esperen, ¡desnuda! ¿Qué tan vergonzoso puede ser eso? o mejor dicho… ¿Qué tan genial? xD Para nosotras claro, ya que la pobre de Mimi lo único que quería era morirse de la pena.
Tengo una fascinación por Romeo y Julieta que no me la quita nadie, aparte que no tengo nada en contra de que el hombre sea capaz de interpretar un papel femenino –ya que Mimi es un "hombre"- y viceversa. En mi colegio una vez hicimos una obra de Drácula, y adivinen que interpretaba yo… ¡Van Helsing! Como era la más alta del grupo de teatro y éramos más chicas que chicos, me tocó ese papel, ¡y créanme que fue súper divertido! Aparte en Japón se acostumbra eso, ¿no? O por lo menos lo entendí de Sakura Card Captor –¡pobre Syaoran!xD-.
En fin… ¿Qué les pareció este capítulo? ¿De verdad vale la pena seguirlo? xD yo creo que ésta historia es más comedia que romance, aunque ya veremos… con la obra de teatro pueden pasar muchas cosas interesantes, ¿no lo creen? –¡juju!-. Espero ansiosa sus opiniones, ¡y sugerencias! Siempre son de ayuda…
Ahora, en cuanto a sus comentarios pasados, tenía muchas ganas de responderles… aunque responderles por aquí es casi como hacer un testamento –los comentarios de la autora serán más largos que el Fic xD-, por ello decidí de ahora en adelante que los responderé en mi Perfil –muy poco tengo escrito, así que tranquilos… no se volverán un 8 buscando las respuestas- prometo responderles apenas tenga el chance, para cualquier duda o lo que sea… :)
¡Anímense! ¿Verdad que el botoncito de abajo se ve tentador? *.* xD jajaja
Muchas gracias por todo, ¡saludos!
