Instituto Hokkaido
By: Vainiella
Aclaratoria: Esta historia está basada en un Fic escrito por Nayru A, llamada "Sueños de Adolescencia". En ningún momento he copiado/pegado ya que eso sería "plagio", todo a sido escrito por mí, intento llevar la historia lo más diferente posible aún cuando mi inspiración surgió de ese Fic. Obviamente -como todos sabemos- los personajes no me pertenecen -excepto algunos, ya pronto sabrán cuales- denle todo el crédito a Toei Animation y a Nayru A, gracias a ellos la creación de esta historia se hizo posible.
Capítulo 3
"Beso sabor a tequila"
-...diplomacia agridulce-
Rayos.
No solo tendría que actuar como Julieta, sino que también debía ser la Julieta del peor Romeo que alguna obra de teatro haya podido tener.
Es más, doble rayos.
Mimi cargaba su libreto con manos temblorosas, habían finalizado las clases de la mañana y ahora tenía como obligación –por órdenes de Susu- ensayar con Yamato para "enseñarle", y así en el primer ensayo general tener química en la interpretación de personajes.
¿Química? ¿Qué química?
Si ser ignorada por él desde que ingresó al instituto es química, entonces su ex profesor de esa materia era un fraude. Era OBVIO que entre ellos había cualquier cosa menos eso, las única palabras intercambiadas por ellos eran simples saludos y ciertas preguntas en clase, cuando alguno de los dos no escuchaba lo que el profesor había dicho.
Mimi juró que luego de ser descubierta tan descaradamente por el Ishida, iba a destruirla o peor aún, intentar algo con ella, pues… vamos, es una chica, ¿Y durmiendo en la misma habitación con un chico con las hormonas a millón? Claro que tendría de que preocuparse. Pero… Yamato en ningún momento la hizo sentir presente en su mundo, anoche se acostó a dormir en su cama ignorándola por completo, hoy en clase se sentó a su lado ignorándola por completo, e incluso en la hora del almuerzo también la ignoró por completo.
¡Lo único que hacía era ignorarla por completo!
Caminó con más rapidez por los pasillos, poco a poco ofendiéndose con la idea de ser un cero a la izquierda.
Y de la expresión que puso el rubio hace algunos días luego de enterarse que y con quien iba a actuar…
- Flash Back -
-Deben estar bromeando…
Veamos… El libreto de la obra, 10 dólares. La guitarra que había caído al suelo tras la sorpresa del rubio, 800 dólares. El rostro espantado de Yamato al escuchar la noticia…
"Priceless"
Porque de verdad… no tiene precio su expresión.
Era como si viniera un Tsunami o un tornado a punto de arrasar con su vida, como si le hubiesen dicho que poseía una enfermedad mortal que no tenía cura y que iba a morir en un minuto, o como si le hubiesen dicho…
-No pongas esas cara, Yamatito… ¡Serás Romeo!
Definitivamente… estaba que se moría.
Yamato había llegado a la reunión algo tarde, y jamás se imaginó que esa era la razón por la cual fue elegido para el papel de Romeo. Para ser sinceros, estuvo a punto de escaparse a la velocidad de la luz, pero el brazo amarrado a él no lo iba a dejar ir, siempre Susu tenía ese tipo de contacto con el Ishida, ya sea porque era un gay calentón o porque sabía que sino lo hacía el rubio iba a correr muy lejos de ese lugar…
¿Y por qué no lo haría? Actuar en una obra romántica de puros hombres era de trauma.
-¡Vamos, será emocionante!- jalando a Yamato hasta estar en el centro de todos –Además… ¡Eres parfait!
-¡Pero… Piensa Matt, piensa!- sintiéndose acorralado -¡No sé actuar!
-Oh…- el hombre con ropas bohemias quedó en pausa, provocando en el rubio una sonrisa despreocupada.
-Y ser Romeo se necesita ser un buen actor.
-Tienes razón…
-¡Sí!
-¡Por eso…!- sonriente –Dejaré que my dear Juliette se encargue de eso.
-¡¿Qué?!
Aquel grito le perteneció a una voz poco varonil, atrayendo la atención del rubio quien aún no sabía cual era su compañero de teatro…
Pero la sorpresa pintada en el rostro de ambos fue totalmente memorable, podría decirse que sus mandíbulas llegaron al suelo solo al encontrarse sus miradas.
-Esto no puede ser cierto…- impactado, mirando con cierta vergüenza a la castaña que aún le hacía recordar el color rosado.
-¡Pero… Profesor!
-¡QUE NADA DE PERITOS, DIJE!- obstinado, dándole con el libreto en sus cabezas -¡Ambos se apoyaran mutuamente para la obra, ¿Got it?!
-¡Upaaaa!- todos sus compañeros de clases empezaron a burlarse del caso, apenando aún más a los chicos que deseaban a toda costa ser tragados por la tierra.
Mierda.
-Así que… Como no sabes actuar, el jovencito que interpretará a Juliette se encargará de enseñarte…- dando dos aplausos, contento.
-¿Y si no quiero ensayar…?
-Entonces deberás limpiar los salones del instituto, querido.
-Bah, trabajo fácil…
-…por el resto del año.
-¡…!
-Touché…- sonriente, guiñándole el ojo para luego darle el libreto del personaje.
Simplemente…
-Trágame tierra…- pensaron los dos a la vez.
- End of Flash Back -
Y no tienen idea de cuanto les hubiese gustado que esa frase se hiciera realidad.
Mimi realmente no estaba tranquila, aún luego de confirmar que el Ishida no diría nada, en serio, NO estaba tranquila. Pues quería evitarlo lo más posible, ahora que sabe su secreto es mejor no buscarle ganas de destruirla, ya que el joven rubio tiene un humor de perros… ¡de lobos! Tan amargado como si todos los días tuviera un problema con su existencia. ¿Qué acaso no sabía sonreír? Es una simple mueca en forma de curva, no le costaba nada mostrarle una a la castaña de vez en cuando… sobre todo en las veces que le decía "buenos días" y recibía un "ajá" como respuesta.
¡Carajo, era un pedazo de malcriado!
Iba caminando por los pasillos, buscando el salón de música en el cual se encontraba Yamato… según Tai, a esta hora ensayaban con la banda del instituto, y por más que odie interrumpirlo o aguantarse una cara de pocos amigos por parte del rubio, debía proponerle para ensayar, no quería ser cruelmente castigada por un gay con corte de honguito, podía ser una pesadilla si lo desobedecen.
Y por más que odie la idea de compartir una estúpida obra con él, debía hacerlo.
-Salón de música…- leyó en una puerta, la cual estaba cerrada. Mimi estuvo apunto de abrirla cuando en eso se detiene a escuchar una voz masculina en pleno canto -¿Eh?
Pegó su oído delicadamente para así escuchar mejor, notando que aquel chico que cantaba en compañía de una guitarra tenía una hermosa voz, bastante varonil… y seguramente con las cuerdas vocales más sagradas del mundo, pues misteriosamente al escucharlo cantar sintió un inusual aleteo en su estómago, uno que nunca antes había sentido… como si aquella voz despertase miles de mariposas en ella.
Mariposas…
-Acaso…- sacando una conclusión mental, imaginando que aquella preciosa voz podía pertenecerle a… -¿Yamato…?
-¡MARUCHAN!
-¡AHHHH!
Mimi lanzó el libreto al techo tras aquel inesperado grito, volteando inmediatamente encontrándose con un MUY fastidioso pelinegro que estallaba en carcajadas tras ver su expresión de susto.
-¡JAJAJAJAJAJA!- apretando su barriga, sin parar de reír -¡HUBIESES VISTO TU CARA!
-¡Agh!- sintiendo su sangre hervir, hasta llegar su punto de ebullición -¡TOKUMORI!
Ahora sí que le daría la paliza de su vida.
Cuando estuvo a punto de saltarle encima para cortarle la yugular –no, no lo haría… pero no le faltaban ganas-, la puerta del salón fue abierta por el rubio en compañía de su compañero de trenzas, ambos extrañados al ver como la castaña trataba a toda costa de ahorcar a Shitsuya, mientras que éste aún no paraba de reír.
-Hey, ¿Qué es todo ese escándalo?
-Shitsuya, Tachikawa…
-¿Uhm…?- Mimi quita su concentración en tratar de asesinar al pelinegro, mirando a los dos chicos parados en la puerta -¡Oh!- separándose -¡D-disculpen! Es que…
-Vaya, vaya…- Sato, quien se acercó demasiado a Mimi, la detalló detenidamente, agarrándose la barbilla y estudiándola como si fuera un espécimen –…interesante.
-¿Q-qué haces…?- confundida.
-Tokumori tenía razón, pareces una mujer…
-¡…!
-¡Te lo dije Sato! ¿A que no es mono?- poniendo los ojitos como estrellas, incomodando aún más a la castaña.
-Sí que lo es…- dudoso –Pero la única forma de comprobar que no eres una chica es…- puso sus manos en frente del pecho de Mimi, haciendo un movimiento con los dedos con intención de tocarla.
-¡¿QUÉ CREES QUE HACES, ENFERMO?!- la castaña, como si fuera automático, se defendió con un puño de acero en toda la mejilla de Sato, mandándolo a volar.
Y créanme, era de acero.
-Auch, solo un verdadero hombre pega tan fuerte…- agregó el pelinegro, ambos chicos mirando a un inconciente joven tirado en el suelo -¡Creo que eso te respondió tu duda, Sato! ¡Jajajaja!
-¿A qué viniste, Tachikawa?
-¿Eh…?- esta vez mirando al rubio.
-¿Viniste a buscarme, o a intentar de matar a mi banda?
-Jum…- enojada –Buscarte suena con demasiado interés, y en cuanto a tu banda… Si siguen molestándome lo haré.
-No te pongas bravito, caldo de pollo…
-To…ku…mo…ri- entre dientes, apretando los puños.
-Ya déjalo, Shitsuya… Si sigues te matará en serio, y no te defenderé.
-¡Hey!
-…- la castaña suspira, tratando de ignorar la actitud inmadura del pelinegro –Vine a ensayar… Para la obra.
-Ah…- con fastidio –Dame un segundo.
Mimi se quedó por unos instantes estudiando el salón de música desde afuera mientras que el Ishida entraba a buscar unas cosas. Notó algunos que otros instrumentos incluyendo una hermosa guitarra eléctrica azul rey, y por lo que pudo notar le pertenecía a Yamato, quien había guardado la guitarra en su forro para luego recoger sus cosas.
Fue ahí que volvió a caer en la incógnita de quien era la persona que cantaba maravillosamente bien, ¿Mister Amargado? ¿O el joven que recién se recuperaba del golpe que había recibido? Sin duda Sato, jamás un chico como Yamato tendría una voz como esa.
La castaña suspiró aliviada… temía enamorarse de cualquier cosa que le podría pertenecer al Ishida.
-¿A dónde vas, Yama?- preguntó Tokumori extrañado.
-A ensayar para la obra…
-Pero en cualquier momento llegaba Louis…- levantándose del suelo con ayuda del pelinegro, recuperando la conciencia.
-Bueno, ensayarán sin mí… pero no voy a limpiar salones- agregó para luego salir, dejando atrás a la castaña -¿Qué no vienes, Tachikawa?
-¿Ah? ¡Sí!- y antes de seguir el paso del chico -¡Lamento el golpe!
-¡No te preocupes…!- sonriendo despreocupado, con aquella personalidad pacífica tan significativa en él.
-Vaya que te dio… ¿No?
-Pega duro para ser un debilucho…- sobándose –Pero…
-¿…?
-…nada, olvídalo.
¡No, no tuvo que haber dicho que sí!
-¿Qué esperas?
Ambos chicos estaban sentados en el suelo de su habitación, frente a frente con libretos en manos… ¡Solos! Pensarán que no es nada nuevo, pero al momento de ensayar una romántica obra, ¡sí ponía la cosa seria! Y más aún cuando el jovencito de cabellera dorada que tenía como compañero de cuarto sabía con lujo de detalles que ella es chica, y todos sabemos muy bien que sucede cuando un chico y una chica se quedan completamente solos, con dos camas de paso a poca distancia.
Gracias al Cielo –y a su padre- en su vida americana ella logró hacer 10 cursos de defensa personal, ya saben… por si algún chico quiere pasarse de listo. Se verá algo frágil, pero en cuanto en defenderse de sádicos y depravados, en los cuales el Ishida entraba, sabía como hacerlo…
Pero eso solo es en defensa personal…
¿Qué hay de la emocional?
-¿Qué espero de qué?- extrañada.
-Enséñame.
-¿Se supone que eso es una orden?
-Vamos, no tengo todo el día…- con arrogancia.
-¡Oye, a mí tampoco me agrada la idea de hacer esto…!
–Por eso mientras más rápido hagamos esto, mejor.
-…tonto- agarra el libreto con firmeza –¿Leíste el libreto anoche?- el chico acierte con la cabeza -¿Cuál escena?
-La de la fiesta, del primer encuentro.
-Ok…- levantándose -Empezaremos entonces con la escena IV, Jardín de los Capuleto.
-¿Qué haces…?
-Ehm… ¿Ensayar?- el rubio la mira confundido –No pensarás actuar nada más sentado.
-¿No se puede?
-¡Claro que no!- perdiendo la paciencia –Ishida, estoy aquí para enseñarte, no para verte la cara mientras lees.
-Agh…- también levantándose, ambos frente a frente –Ajá…
-Deberías por lo menos mostrar interés…
-No estoy interesado- frío.
-¡ERES UN…!
Mimi estaba a punto de plasmarle soberano golpe con el libreto en la cabeza, ¡odiaba que sea tan frívolo, tan antipático…! debía acostumbrarse, claro, pero definitivamente Tachikawa no era de las chicas que se dejaba tratar así.
El rubio posó su mirada sobre el suelo, mostrando con continuos movimientos de su pie que de verdad estaba apurado, o al menos impaciente por abandonar esa habitación y olvidarse de una estúpida obra de amor. ¿Por qué? ¿Por qué se llevaban tan mal? Maquinando su cabeza para conseguir la respuesta indicada, optó por recordar un programa visto en Discovery Chanel… uno que aclaraba que ciertas personas no congenian, y que pueden odiarse a muerte aún sin haber tenido relación alguna.
Cayendo en la conclusión de cómo así existe "Tu media naranja", también existe tu "Medio limón"
Y Yamato era su medio Limón…
-Y vaya que es agrio…- pensó tras recordar el documental, desconcertando al rubio por el suspiro –yo tampoco estoy interesado, pero debemos hacerlo…
-"Interesada…"- corrigió, confundiendo a la chica –no te tienes porque referirte a mí como si fueras un chico, creo que no es necesario.
-…- sorprendida –supongo… que tienes razón.
-Oye, yo solo hago esto porque no quiero limpiar…
-Eso lo tengo claro…- mirando disimuladamente el desastre de su cama.
-…y porque me dijeron que todo aquel que participe en la obra tendrá puntos extras en matemáticas, y los dos necesitamos bastantes considerando lo malos que somos con los números.
Cierto, si supieran lo blancos que quedan al salir de esas clases…
-¿Y mi dices todo esto por qué…?
-No me caes bien, no te caigo bien… la única forma de ganar esos puntos es, simplemente, olvidar nuestras diferencias a la hora de ensayar.
-Vaya…- riendo –No sabía que eras diplomático.
-Y yo no sabía que eras mujer…- Mimi lo escucha atenta –todos tenemos nuestras razones de ser.
Podría decirse que duraron varios minutos en silencio… una especie de pacto de paz acaba de surgir entre ellos, a lo mejor no será uno con abrazos y sonrisas para toda la vida, pero seguramente será uno que les facilitará bastante la convivencia entre ellos durante un lapso de tiempo indefinido, en que deberán actuar como amantes prohibidos deseos de prolongar su amor hasta una trágica muerte.
Amantes prohibidos… ¡Una obra de guerra hubiese sido más adecuada para ellos!
-¿Entonces?- Mimi lo mira dudosa –¿Trato hecho?
-…- Yamato el tendió la mano, con su mirada decidida… la verdad un trato como ese no vendría para nada mal, a la hora del ensayo serían excelentes actores profesionales pero a la hora de que se acabe el ensayo retomarán su odio mutuo, volviendo a ser los mismos compañeros de habitación que nunca se llevarán bien.
Vamos Mimi… ¿Lo tomas o lo dejas?
-Trato hecho.
El rubio sonrió, la primera sonrisa que la castaña tuvo el honor de contemplar… quedando por unos segundos embobada observando como todo su rostro se adaptaba perfectamente para mostrarla, desde unos sexys hoyos en sus mejillas hasta dientes blancos tipo propaganda…
Dios, que sonrisa…
-¿Aló?
-¡…!- volviendo a la realidad -¡y-yo… lo siento!
-¿Quieres una foto mía o qué?
-¿Para qué la querría?
-Para verla como me viste ahora, casi tu baba me cae en el zapato…
-¡No me hagas favores…!- sonrojada y molesta… otra cualidad que odiaba de los hombres resulta ser parte de la personalidad del Ishida.
-Tranquila, entiendo que te pongas así… es la primera vez que actuaras con el Romeo más guapo del mundo…- orgulloso.
-Ja… seguro- con sarcasmo -…si es que puedes ser Romeo.
-¿Qué te hace creer que no?
-Romeo es romántico, dulce, amable… es imposible que puedas ser él.
-¿Quieres probarme?
-No gracias, no pierdas tu tiempo…- sonriendo victoriosa, comprobando que el chico odiaba los retos al ver su rostro en desacuerdo.
Tan inocente… otra cosa que no sabía la castaña era que Yamato amaba los retos.
Y apasionadamente.
-...jum- el rubio suspiró, para luego acercarse a la castaña de una manera bastante… cerca.
MUY cerca.
-¿Q-q-q-q-qué ha…ces?- sorprendida, con un sonrojo pintado en su rostro.
-Ensayando…- para luego leer el libreto –"Romeo se acerca a Julieta, a pocos centímetros de distancia"
-…- Mimi tragó saliva, confirmando la lectura del rubio y leyendo su parte –"¿Por qué… tanta cercanía…?"
-"Para no olvidar cada rasgo de su perfecto rostro…"
-"Mi rostro no es perfecto…"- alejándose un poco –"Ni sus actos como caballero…"
-"He olvidado como serlo"- retomando la cercanía, esta vez tomando de la cintura a la castaña –"…su gloriosa sonrisa es la causa"
-¡…!- nuevamente, con el sonrojo a mil, ¡esto la ponía muy nerviosa!- "Suélteme…"
-"No lo deseo…"
-"Suélteme, le ordeno"- repite, tratando de zafarse pero el rubio la apretaba aún más.
-"Solo si me concede un santo beso…"
-"Solo besos santos le ofrezco a mi prometido"- soltándose tras la imitación de sorpresa del rubio, ambos fundiéndose en los personajes, como si realmente sintieran el momento.
-"¿He de conocer al afortunado?"- siguiéndola, mientras que ella trataba de alejarse.
-"Está en el baile, esperando por mi mano…"
-"Si su mano espera, sacaré mi espada…"- arrinconándola contra la pared –"No deseo ver a otro noble besar su mano"
-"¿Le gusta encarcelar con sus brazos a todas las damas, joven noble?"- sintiendo un extraño calor que invadía su piel, y sintiendo la respiración del rubio cercana a su rostro.
-"Si usted piensa que acostumbro a cortejar a cada princesa, se equivoca…"- tomando delicadamente su barbilla, mientras que ambas miradas se encontraban fijas –"Solo la rosa viva entre belleza marchita he de aventurarme a encarcelar con mis brazos…"
-"Las rosas tienen espinas…"
-"Entonces me veré obligado a sangrar…"
El rubio poco a poco fue acercando su rostro al de ella, ambos cerrando sus ojos por cada centímetro aumentado. Era como si realmente se encontraban sobre la tarima, en un jardín lleno de hermosas flores con un baile esperando por dos amantes a punto de besarse.
A punto…
-¡Tachikawa!
Definitivamente, esto de interrumpir la mejor parte se torna fastidioso, ¿no?
El moreno había abierto la puerta de la habitación, encontrándose con la escena más conmovedora y a la vez más extraña… Taichi había quedado boquiabierta, mientras que ambos jóvenes sorprendidos en infraganti aún estaban inmóviles, sin comprender aún lo prometedora que era la cercanía entre el rubio y la castaña.
-¿Qué… hacen?
-¡…!- Mimi por impulso empujó con todas sus fuerzas a Yamato, tirándolo al suelo y con una inquietud apoderándose de su cuerpo, los nervios estaban corrompiendo cada una de sus venas -¡Estábamos ensayando!
-¿Ensayando…?- extrañado –Pero si aún falta para la obra…
-¡Sí pero…!- mirando al rubio exigiéndole ayuda, quien el sonrojo y el golpe de su trasero lo tenían ido –Recuerda que el profesor Susu me pidió enseñarle y…
-¡Ah! Eso…- ríe –Casi pienso que ambos salieron del closet…
-…peor aún- pensó con desdicha, recordando lo que hace segundos estaba a punto de suceder.
-Iba a preguntarte si querías venir a ver el partido, pero tranquilo, si están…
-¡No!- soltó, caminando rápidamente hacia el moreno.
-¿Estas seguro?
-¡Sí!- en eso, voltea a ver al rubio –Practicaremos… en otro momento ¿Verdad?
-…- Yamato dudó en responder, aún noqueado por la sorpresa –S-sí…
-¡Listo! Vamos…
Ambos chicos saliendo de la habitación, dejando a Yamato completamente solo en la habitación.
Pensando… ¿Qué clase de diplomacia era esa?
-¡Pásala!
-¡Ahí te va, Yagami!
Mimi observaba el partido de Football bastante sumida en sus pensamientos… ¿Qué diablos…? ¡Tenía que haberlo pensado dos veces antes de retarlo! Se tomó con bastante sorpresa lo fácil que fue para el rubio adueñarse del personaje, tan natural, tan… ¿Romeo? Actuó demasiado bien para que haya sido su primera vez, actuó tan bien que podría asegurar que ambos estaban en ese jardín, reviviendo la llama de un amor literario…
Y despertando en ellos un nuevo deseo…
Un beso.
-¡NO, NO!- sacudiendo la cabeza.
No, eso no puede ser posible…
Mimi trató de concentrarse en como el joven moreno hacía perfectas maniobras para esquivar a los jugadores opuestos, demostrando que tenía años en eso… y que era a uno de los mejores jugadores de Soccer del instituto.
Ahora que se daba cuenta… el moreno era un chico atlético, apuesto, y con una personalidad extrovertida; todas las cualidades que le encanta de un hombre, el típico chico popular y deportivo que siempre sale con alguna porrista –que ella fue-. Recordó con nostalgia sus tiempos en el antiguo colegio, donde podía ser una chica con toda su confianza y donde podía tener amigas, con quienes de vez en cuando salía a divertirse hasta que sus padres le llegaban con una nueva mudanza.
Su sonrisa poco a poco se esfumó… recordar su solitaria vida solo le daba fuerzas para seguir con su misión, lejos de un mundo de falsas promesas, de padres que aman más a su trabajo que a ella, y de las tantas lágrimas que depositó en su almohada tratando de soñar un lugar alejado de la soledad.
Aquellas eran suficientes razones como para seguir ocultando su verdadera identidad.
-¡CUIDADO!
Se había quedado por unos segundos pensativa, sin darse cuenta que le habían quitado la pelota al moreno y que había sido lanzada velozmente hacia ella.
Hacia su cabeza.
-¡AH!
El balón dio justo en su frente, obligándola a caer al suelo con un leve caso de amnesia, el golpe había sido tan fuerte que hasta juraba ver cerdos voladores mirarla desde el cielo…
Aunque imaginar aquello era más como un leve retraso mental.
-¡MISO!- Taichi corrió inmediatamente hacia ella -¡Miso!
-A…uch…
-Gracias a Dios estás vivo…
-¿Qué… paso?
-Mikawo hizo un mal pase… Te pegó justo en la cabeza.
-Demonios- sentándose -¡¿Qué no puedes tener cuidado?!
-¡Lo lamento…!- se escuchó desde lejos, mientras todos los jugadores abandonaban la cancha.
-¿Quieres ir a la enfermería?- ayudándolo a levantarse.
-No, no es necesario…
-¿Seguro?
-…tranquilo- sonriendo -¿Ya terminó el partido?
-Sí- preocupado -¿Seguro que estás bien?
-¡Taichi, ya te dije que estoy bien!
-¡Ya, ya…!- convencido –Ya entendí…- sonríe tras para luego recoger su bolso del suelo y secarse con una toalla –¿Irás a la reu?
-¿A la qué…?
-A la reunión…- la castaña aún no lograba entenderlo -¡…la de Tokumori!
-¡No tengo idea de lo que hablas!
-Ah… es la reunión secreta que hace Tokumori a pocos días de empezar clases, es como una… Celebración.
-¿En serio?- curiosa -¿Cuándo?
-Mañana en la noche… Tienes que ir.
-No me ha dicho nada…
-No hace falta- ambos caminando hacia el edificio.
-¿Y qué hacen?
-Pues… Hablar, jugar, beber…- la última palabra trajo un mal presentimiento en la castaña -…cosas de hombres, ya sabes.
-Sí, lo sé… no, realmente no…
-El punto es que tienes que ir… Claro, si es que quieres ganarte el respeto de los chicos y demostrarles que eres uno de nosotros.
Por Dios… Lo que faltaba era que dijera "Únete a nuestro clan", ¡Parecía la propia mafia!
Esperen, ¿En los institutos de chicos habrán mafias?
-…se..guro.
Y así fue.
A la mañana siguiente, Mimi y Tai caminaban juntos hacia lo que se conocía como "La reunión secreta de Tokumori", la que solo se llevaba a cabo a las 2 de la madrugada y en un sitio lejos de los vigilantes y de todo aquel que podría acusarlos. Vestidos con un simple Jean y con una franela negra como símbolo de la celebración, trataban de hacer el menor ruido posible, cruzando pasillos y pasillos hasta llegar a un salón abandonado donde ubicaban todos los muebles deteriorados o viejos, parecido a un depósito.
La castaña pudo ver una tenue luz que traspasaba el pequeño cristal de la puerta, que al ser tocada por una especie de código por el moreno, inmediatamente se abrió.
-Al fin llegan…- un chico rubio cabellos cortos, tez bronceada y ojos miel recibía a los chicos -¿Se les pegaron las sábanas?
-Miso fue el culpable, Louis…
-¡Oye!- molesta, había sido todo lo contrario… a la final fue ella la que le tocó buscar al Yagami.
-Ah… con que tú eres Maruchan…
-¡¿Qué dijis…?!
-¡…Y Mr. Puño de Acero! Tranquilo, tranquilo…- dejándolos pasar –Estábamos esperando por ustedes, ya somos todos.
Mimi detalló el sitio detenidamente, notando a un grupo de jóvenes sentados en forma de círculo alrededor de una fogata… ¡una fogata! Hay que ser imbéciles para hacer una fogata en un salón de clases. Se encontró con miradas conocidas, como la del chico rapero que conocía como Sato, el pelinegro, el joven Koushirou, e incluso…
-Yamato…- sorprendida, juraba haberlo visto dormir antes de salir -¿No estabas acostado?
-Son almohadas amontonadas… No pensé que estabas invitado- soltó con indiferencia.
-Hey, chicos… Suavicemos el ambiente- agrega contento Tokumori, invitando a sentarse a los recién llegados –Ahora sí es hora de empezar. Louis… ¿Nos haces el honor?
-Por supuesto…- sacando de un bolso una botella de tequila y limón, sirviendo un poco en un vasito.
-¿De donde sacó eso…?- susurrándole al moreno.
-Su padre es exportador de alcohol en Japón, y su hermano mayor se encarga de traérnoslo…
-Ah…
-Muy bien… Demos la bienvenida a nuestro nuevo integrante con el primer trago- sonriente -¿Miso?
-¿Eh?
-Tú eres el nuevo…- entregándole la bebida -¡Un shot!
-¡¿Qué?! ¡Pero… Pero yo no tomo!
-No seas maricón, ¡Debes hacerlo! Es la forma de entrar a nuestra hermandad.
-¡Demonios, si es una mafia!- pensó histérica, mientras recibía le vaso obligadamente -¡Pero…!
-Vamos, demuestra tu hombría… Ramen.
-¡…!- la castaña estuvo a punto de defenderse con madre de insulto, pero en eso recuerda lo que le había dicho el moreno con respecto a la reunión… era la única forma de ganarse el respeto por parte de los chicos, y así no despertar sospechas, otra persona se entera y ese será su fin -¡Aquí voy…!
Bebió el vasito de un golpe… mordiendo el limón y arrugando su rostro, aquel sabor dejó un camino de llamas en su garganta.
-¡Eso es!- todos aplaudiendo.
-¡Bienvenido, Tachikawa!- animó el pelirrojo.
-¡Gracias!- orgullosa, dejando el vaso en el suelo como si hubiese hecho un gran logro.
Y no pasó nada… ¿Qué tenía de malo beber entonces?
-¡Ahora sí, empecemos!- todos empezaron a servirse en algunos vasos, celebrando quien sabe que pero la verdad se veían bastante alegres.
Mimi, por su parte, se había sentido tan bien al recibir tantos elogios por los chicos que pidió que le sirvieran de nuevo… una y otra vez, haciendo tantos Shots como podía. Por suerte, el joven Louis poseía dentro del bolso al parecer más de una botella, disfrutando de la bebida sin tener la pesadilla de que se acabe y todos compartiendo alegres como si fuera un campamento de verano.
El sabor del alcohol era demasiado fuerte, pero por alguna extraña razón no podía dejar de tomarlo… nuevamente recibiendo elogios y palmadas por los demás quienes se mostraban bastante entusiasmados.
¡Esto era genial!
-¡Sírveme otro, Lui…!- con mala pronunciación, su lengua estaba como dormida, ignorando por completo que su razón de alegría y de poca sensibilidad de piel y partes del cuerpo se debía al alcohol, y que si seguía podía embriagarse.
-¡Miso Rocks!- soltó alegre sirviéndole más, mientras todos se reían de las payasadas que hacía Tokumori imitando alguna travesura del moreno.
-¡Hey, Maruchan…!- grita el pelinegro subiendo su vaso, bastante borracho -¡Otro shot!
-¡Enseguida!- y justo cuando estaba a punto de cumplir con su palabra…
-Basta…
-¿Eh…?
La mano fría del rubio había detenido su intención, obligándola a alejar su vaso de su boca y mirarlo con desconcierto.
-¿Qué crees que haces…?- no olvidemos su manera de hablar, solo imagínenselo.
-¿Acaso no te das cuenta?- gesto negativo –Si haces otro de esos perderás la conciencia…
-¡Que conciencia ni que ocho cuartos!- separándose -¡Déjame en paz!
-¡Demonios, no seas testarudo!
-¡Que me dejes en paz!- levantándose con torpeza, al igual que el rubio solo que sabía perfectamente de sus movimientos.
-…no hagas un escándalo.
-¡Yo hago lo que se me plazca!
-¡Oigan, chicos… Busquen un cuarto!- soltó en burla uno de sus compañeros.
-¿No es que no te interesa mi vida?- con cierto enfado, sin poder mantenerse quieta.
-No, no me interesa...
-entonces ocúpate de tus asuntos…
Auch.
-…- Yamato la miró con frialdad, para luego sentarse en su antiguo puesto ignorando por completo a la castaña.
Mimi observó como el chico se había alejado de ella, sintiendo aquella horrible molestia en su sangre por ser considerada nula y obligándola a tomarse el líquido dentro del vaso de un golpe, demostrándole que de verdad no le importaba
Pero fue una pésima idea… pues dos segundos después de haberlo hecho, su garganta empezó a gritar de dolor y una ola de anestesia se apoderó de su cuerpo, perdiendo hasta lo que le quedaba de conciencia.
-Mejor… Voy al baño- se dijo algo nerviosa por aquella nueva sensación, caminando hacia la puerta.
-¡Hey, Miso! ¿A dónde vas?
-Iré al baño, Tokumori…- abriendo la puerta y saliendo.
-…que tonta- pensó con molestia el rubio, mirando por donde se había ido la chica.
Aquellas palabras habían resultado como un insulto, más para su ego que para él, ya que era la segunda vez que se dejaba hablar de esa manera, y aunque aún no había una tercera esta podría ser la vencida. Trató de concentrarse en su vaso, haciendo lo posible por olvidar a la castaña y una vigente preocupación por ella.
¿Sabrá llegar al baño? ¿No se desmayará en el camino?
Poco a poco la inquietud empezó a carcomérselo, queriendo ir a cerciorarse que la chica había llegado a su destino y a la vez quedarse sentado demostrado que aquel comentario había rebotado contra su escudo, cuando realmente era todo lo contrario.
No llega...
No llega…
Y no llega…
-¡Maldita sea!
Caminó con dificultad por varios pasillos, maldiciendo una y otra vez porque el suelo se movía tanto complicando sus pasos. Realmente esta era la primera vez que bebía, y obviamente era la primera vez que se emborrachaba, toda la vida sus padres la habían inculcado que el alcohol era de rebeldes, de personas sin valores y que no sabían celebrar sin algo que los envenene, pero para la castaña la sensación que llevaba encima era lo opuesto a veneno, ¡era un delirio! Lo único malo es que aquella bebida al parecer le daba vida a los objetos, moviéndolos de lugar y provocando que de vez en cuando el suelo temblara.
Pero no, no estaba borracha…
Se apoyaba de la pared, poco a poco cayendo en cuenta que la oscuridad de los pasillos complicaba su vista, y que de esa manera será imposible hallar el baño o al menos algún interruptor que prenda una hermosa luz blanca.
Pero no había baño, ni interruptor, ni luz… y aquello podría ser un problema.
-Oh, Dios…- soltó al confirmar que ya era imposible ver tras llegar un pasillo sin ventanas… -¿Por qué se me ocurrió venir al baño?
El miedo empezó a escalar por sus pies hasta danzar por sus piernas, obligándola a sentir como temblaban tras que la piel de gallina poblaba la mayor parte de su cuerpo… ¡estaba aterrada! Y era el momento más inoportuno para imaginarse un fantasma que atravesara una pared y la espante con sus cadenas que arrastra… pues siempre en situaciones así piensas en la cosa más inoportuna.
Y lo pensó…
-¡No, no, no…!- deteniéndose, apoyando su espalda contra la pared y resbalando hasta el suelo -…no pienses en eso, Mimi. Aquí no hay fantasmas, los fantasmas no existen… Solo existen unicornios y hadas, como en los cuentos- abrazando sus piernas, cerrando fuertemente los ojos y sintiendo como su cabeza daba vueltas -¡No existen los fantasmas!
Estuvo a punto de levantarse convencida, pero en eso escucha un extraño sonido… algo que caminaba hacia ella.
Algo que se arrastraba.
-¡…!- con los ojos en blanco, podía confirmar que su cuerpo había dejado de funcionar al escuchar aquel sonido. No podía moverse -¿Q-q-quién… a-a-anda… ahí-í-í?
Nada. Solo el sonido de arrastre.
-¡¿Q-quién anda ahí?!- con las lágrimas en los ojos, estaba horriblemente paralizada.
Y se acerca… cada vez más y más.
-¡Responde!
Y…
-¡NO ME COMAS!
-¿Qué no te coma?
-¿Eh…?
Mimi reconoció la voz enseguida, mirando débilmente la silueta de aquel moreno que siempre está ahí para ella.
-Tai…
-Vaya, estás temblando, Tachikawa…- dijo al agacharse frente a ella, tocando su hombro.
-…- sintió las lágrimas por fin correr por su rostro, se había aterrado tanto que al verlo ahí a su lado fue como si toda la paz y la calma viniera en docenas a ella en un segundo -¡Taichi!
Mimi se abalanzó hacia él, abrazándolo fuertemente provocando que se fuera para atrás cayendo ella sobre él, llorando desconsoladamente en su pecho aferrándose a la camisa del moreno. Era la primera vez que estaba tan alegre de ver a una persona, y podría estar segura que nunca estará más alegre como lo estaba en esos momentos… no existen los fantasmas, y no existirán con Taichi cerca de ella.
-¡Tenía tanto miedo!
-T-Tachikawa…- sorprendido, respondiendo el abrazo y tratando de consolarla –Tranquilo… Todo está bien.
-¡No!- abrazándolo aún más fuerte -¡Está demasiado oscuro…! Y pensé… y pensé… ¡Que eras un fantasma!- volviendo a llorar -¡Era una pesadilla!
-Miso…- soltó extrañamente estremecido, queriendo hacerla sentir segura, aún cuando no sabía que significaba eso –Tranquilo, estoy aquí… No te pasará nada malo.
-¿Se…guro?
-Te lo prometo…- su mano por impulso se posó sobre la mejilla húmeda de la castaña, proporcionándole calma tras aquella muestra de cariño.
Mimi quedó por unos segundos mirándolo, queriendo demostrar que de verdad se había asustado mucho, y que necesitaba su apoyo en ese instante.
Tai solo respondía la mirada con dulzura, olvidando todo aquel que impedía verla como un chico y añorando besar los pocos visibles labios que poseía la joven.
-¿A dónde vas, Yama…?
El pelinegro había detenido con la pregunta al rubio, quien había abierto la puerta y tenía idea de irse.
-Iré… a ver porque los chicos se tardan tanto, capaz se desmayaron a mitad de camino y por culpa de ellos nos cacharán…
-No me extraña, están tan bebidos…- se burló Tokumori, aún tomando con sus amigos.
Yamato abandonó el salón para caminar por los pasillos, a pesar de haber bebido también sentía perfectamente cada músculo, su suelo estaba inmóvil y su conciencia estaba clara, fácilmente podría recordar todo al día siguiente, aunque aquella famosa jaqueca conocida como "Resaca" será inevitable, pero ya tenía con que batallarla.
Caminó con las manos en los bolsillos, detallando cada espacio al cruzar por si se conseguía con alguno de los dos jóvenes. Le extrañaba no verlos aún, no tuvieron que haber caminado tanto con aquella cantidad de alcohol esparciéndose en sus cuerpos…
¿Qué hacía él allí? ¿De verdad estaba preocupado por ellos?
¿O solo por ella?
Se bufó de sus pensamientos, haciéndolo ver como lo más absurdo del mundo… ¿Qué podría importarle una malcriada castaña que se hace pasar por un chico para evitar a sus padres? Si el era rebelde entonces ella era una psicópata, solo una loca podría someterse a una vida así para alejarse de su hogar, dando respuesta a su tan pesada duda por aquella cajita de pastillas.
Pero rayos… no podía sacarse a esa loca de la cabeza.
La realidad era que desde ayer, desde aquel momento actuado, interpretando personajes inexistentes en un escenario creado por su imaginación, su mente solo podía guardar el recuerdo de unos apetitosos labios y unas intensas ganas de volver a ver esas tangas rosas que casi detienen su respiración hace poco. Y no, no son las hormonas… ¡era ella! Desde el primer día su mundo perdió el equilibrio, la estabilidad, ahora solo podía pensar en ella…
O en sus tangas rosas.
-¡Basta!- se regañó con un inmenso sonrojo invadir su rostro, y una extremidad que lentamente se despertaba como drácula de su tumba.
Pero se detuvo en seco al escuchar un… ¿Gemido?
-¿Qué diablos…?- sacó de su bolsillo una pequeña navaja Victorinox que incluía de todo, inclusive una mini linterna, la cual prendió para así facilitar en conseguir de donde provenía aquel ruido…
Encontrándose con una castaña acostada sobre aquel atlético moreno, al parecer separándose de lo que había sido un apasionado beso.
-¡Oh, cielos…!- Mimi se percató de la situación, alejándose del Yagami inmediatamente.
-¡Ya..Yamato!- soltó totalmente avergonzado Taichi, levantándose –No es lo que parece… ¡Podemos explicarlo!
El rubio no respondió, solo se mantuvo con la linterna fija a ellos y apretando poco a poco el material, con un extraño sentimiento de enojo excavar en sus entrañas.
-…yo...nosotros…
-No me interesa.
-¡…!- ambos chicos se sorprendieron con el comentario, el cual fue acompañado con apagar la luz y ver como el rubio seguía su camino pasándoles a un lado -¡¿A dónde vas?!
-No te importa…
-¡Hey, espera!- pidió el moreno, deteniendo al chico agarrándolo por el brazo.
-¡Suéltame!
-¡¿Qué te pasa, Yamato?!
-¡Que me sueltes, maldita sea!- dándole un fuerte golpe en la mejilla.
-¡Agh…! ¡¿Por qué rayos hiciste eso?!
-¡No te incumbe!- dándole otro golpe, el cual esta vez fue respondido con uno por parte de Yagami.
-¡DETENGANSE!
-¡Ya verás, Ishida…!
El moreno estuvo a punto de plasmarle un golpe mortal al rubio cuando en eso éste, por tener menos alcohol en su cuerpo, lo esquivó fácilmente dándole un fuerte rodillazo a Taichi en el estómago, tirándolo al suelo.
-¡NO!- Mimi corrió hacia el indefenso Yagami, quien trataba de recuperar todo el aire que había perdido tras aquel brutal golpe -¡¿Qué demonios crees que haces, Yamato?! ¡No te hizo nada para merecer esto!
-¡Tú…!- estuvo a punto de decirle lo primero que se le vino a la mente, pero solo calló… respirando profundamente y dándole la espalda a los chicos, siguiendo su camino.
-¡Eres un idiota, Ishida!
Y sí que lo era… pero como les dije.
Por ella.
A la mañana siguiente… todo parecía haber vuelto a la normalidad.
Todos acudían a sus clases, cumpliendo con el horario aunque es de saberse que los últimos en irse a dormir anoche aún no se separaban de sus camas. Por suerte la primera hora para los chicos era Historia, una materia odiada por muchos, no por el profesor, no por las notas, sino por lo espantosamente aburrida que era, muchos se dormían en clase aún cuando cumplía con sus 8 horas de sueño, y por ello no valía la pena levantarse de una cómoda cama con simples 3 horas de sueño encima…
-Ugh… que dolor de cabeza.
Mimi abrió los ojos con pesadez, por haber dormido más temprano que los chicos fue fácil para ella despertarse.
Se apoyó con sus codos sobre la cama, detallando cada rincón de su habitación y buscando con la mirada a aquel rubio, que al parecer se había levantado –lo cual era extraño, siempre ella se levantaba primero que él- y que ahora tomaba una ducha. Suspiró, tenía que haberle hecho caso al chico cuando le dijo que debía detenerse, ahora su cabeza parecía ser un bolo que había recibido diez mil chuzas en una noche, ¡le dolía endemoniadamente demasiado! Ya había tenido su primer shot, su primera borrachera, y ahora su primera resaca.
¿Algo más?
¡Ah, sí! También su primer beso como "hombre".
¡BESO!
-¡No puede ser…!- volviendo a la realidad, recordando con lujo de detalles aquel beso, que al parecer había sido lo único que su mente pudo guardar en el disco duro -¡Me besé con Taichi…!- Mimi se sentó en su cama totalmente pasmada, agarrándose la cabeza histérica pues reconocer lo que había pasado hace pocas horas era para morirse, lo que hacían un par de Shots.
La puerta del baño abriéndose sorprendió a la castaña, notando a un rubio ya vestido con su uniforme y con los cabellos mojados.
Yamato se detuvo por un instante, visualizando a la recién despierta joven que también lo miraba con detalle, pensando exactamente lo mismo.
-Yamato…
-…- trató de ignorarla, recogiendo su bolso del estante y metiendo un solo cuaderno, en el que seguramente anotaba todas las materias por vago que era.
-¿Por qué hiciste eso?- el chico no respondió, pero Mimi no se iba a quedar tranquila –Yamato, responde…
-No sé de que hablas…
-¡Sí lo sabes!- molesta -¡¿Por qué golpeaste a Taichi si no te hizo nada?!
-…- nuevamente, silencio. No tenía intención de colaborar.
-¡Te hice una pregunta! ¡¿Por qué golpeaste a Taichi de esa…?!
-¡Porque me dio la gana, ¿Ok?!- mirándola con frialdad.
-…- confundida –Pues eso estuvo mal, deberías disculparte.
-No quiero.
-…no seas inmaduro.
-¡Que no quiero!- tirando su bolso a un lado.
-¡¿Por qué tienes que ser así?! ¡De vez en cuando deberías reconocer que eres un idiota!
-¡Más idiota eres tú al hacer eso sabiendo que eres una…!
-¿Una qué…?
La voz seca del moreno interrumpió la discusión, atrayendo la atención de los chicos quienes se sorprendieron al no haber escuchado la puerta abrirse…
-Tai…
-Te pediré que no insultes a Miso, él no es ninguna marica…- Yamato y Mimi al parecer suspiraron internamente, es en serio… Tai era demasiado iluso.
-Lo que me faltaba…- soltó con indiferencia, recogiendo su bolso –me sabe a mierda que hagan con sus vidas…- para luego mirar de reojo a la castaña –especialmente la tuya.
El rubio salió de la habitación cerrando la puerta de un portazo, dejando solos a los chicos. ¿Por qué Yamato se había puesto así? Si tanto le sabe a mierda su vida entonces debería considerar que dar golpes sin razón alguna y regañarla no es la manera de demostrarlo… Anoche cuando se fue a dormir –y gracias a la ayuda de Taichi pudo llegar a su habitación- notó que el rubio no tenía intenciones de dirigirle la palabra, como si hubiese hecho algo muy malo e incluso peor que haberle dichoso de su familia.
El rollo era… ¿Qué? ¿Qué hizo para que el se pusiera tan molesto con ella?
-B-buenos días…
-…- despertando de sus pensamientos, reconociendo que ante ella estaba el moreno uniformado y algo nervioso -Buenos… días, Taichi…- sonrojada.
-¿No irás a clases?
-No lo creo, me duele mucho la cabeza…
-Ah, resaca…- soltó con una sonrisa –Tengo algo para eso, si quieres voy y…
-No, no es necesario, yo traje por si las dudas…
Se quedaron en silencio, demostrando que entre ellos ahora había un pasado que debían discutir, que debían aclarar… porque o sino será difícil acostumbrarse que había algo en el medio que no tenía nombre, aunque fácilmente podríamos confundirlo con un impulso bajo la influencia del alcohol.
O inocente beso sabor a tequila.
-Yo…- Taichi iba a seguir hablando, pero decide cerrar la puerta para luego acercarse un poco hacia la castaña –no sé si tu lo recuerdas, pero…
-Sí lo recuerdo…
-…-suspira aliviado, aquello pareció contentarlo -¿Quieres hablar sobre eso?
-…
-Miso, no me importa que pienses tú pero…- respira, necesitaba continuar –No pude dormir en toda la noche pensando en ese beso- la chica lo miró comprensiva, era obvio que el chico estaba muriéndose del arrepentimiento, pues ella era "hombre", y Taichi se mostraba bastante heterosexual… –Al principio pensé que había sido el alcohol, y ya de por sí soy impulsivo, y que ambas cosas relacionadas traen cosas así… Sin pensarlas…
-Tai…
-Déjame continuar- la joven lo dejó –Créeme, nunca antes he besado a un chico… y realmente nunca me consideré gay, ya que siempre me han gustado las mujeres- bastante claro y directo, y por lo que se podía notar nervioso –Quiero decir que…
-Taichi, yo entiendo… Comprendo que estés así por…
-¡Pero a mí me gustó ese beso…!
-¡…!
-Y de verdad me gustaría intentarlo, que estemos… juntos.
Oh, boy…
Mimi no contaba con eso.
..To be continue…
Comentarios de la autora:
¿Saben que hora es? ¡son las 3 de la mañana con 13 minutos! ¡3 DE LA MAÑANA! Es la primera vez que duro tanto tiempo despierta y SOLO para terminar un capítulo… ¿Orgullosa? Lo dudo, las ojeras que tendré hoy por eso no me harán sentir muy bien que digamos u.u
¡Pero hey! ¡capítulo 3 al fin! Me atrasé muchísimo pero es porque estoy en plenos exámenes finales, los cuales decidirán mi futuro promedio…
Y si Dios quiere, que sea bueno… -.-
Muchas, MUCHAS gracias por sus Reviews! Como ya saben en mi perfil publiqué comentario en respuesta, de verdad me contenta mucho que les esta gustando esta historia! Adoro escribirla, solo espero encantarlos con cada capitulo y como escritora, pues tengo una meta… llenar de Mimatos el Fanfiction hasta tener más páginas que el Sorato! Y no es que tengo algo contra el Sorato pero… simplemente mimato Rocks!:) jeje!
Ahora, en cuanto a la historia… ¡OMG! Aquel beso fue algo desprevenido para vosotros, no? Aclaro! Esta historia es un MIMATOOO, si es que piensan que ahora la transformé en un Michi xD pero no es así, simplemente necesito competencia para el pobre de Yamato, para que se ponga las pilas y le eche ganas!
Aunque bueno… Tai no será la única competencia, solo será un simple obstáculo!;) más adelante pasarán cosas interesantes!
Y en cuanto a la obra… ¿Les gustó la escena de Romeo y Julieta? El guión realmente está escrito por mí, no por SusuxD aunque Susu es una parte de mí, o sea que prácticamente él y yo escribimos el guión y… ¡AH! Ustedes entienden, ¿no? Solo les aviso que la obra será muy "Honey", en la que Yamato y Mimi tendrán que aprender a controlar sus hormonas sino quieren terminar en una de sus camas…
Mmm… mejor no les daño la sorpresa! JUJU!;)
En fin… ¡encantada de ser una de sus historias favoritas! Espero que no la abandonen y que sus reviews sean tanto halagos como criticas constructivas!:) vuelvo a recordar, en mi perfil les respondo, adoro hacerlo! Y otra cosita! He publicado la dirección de mi nuevo Blog, se llama My Sweet Juliette, solo entren a mi perfil y háganle click… claro, eso si quieren ver algunas escenas de mis historias!;) como una de Just like Romeo and Juliet! …solo entren, prometo darles muchos dibujos para estremecerlos!*.*
xD
¡basta de comentarios! Demasiado largo… ¡ojala les haya gustado este capítulo, lamento la tardanza! Y no se preocupen, la otra historia esta en proceso, pero como les dije, mi tiempo libre es poco… y mi inspiración salta de un lado a otro con dos historias encima, PERO NO ABANDONARE A NINGUNA! Tranquilos…:)
Sin más que decir…
