Instituto Hokkaido
By: Vainiella
Aclaratoria: Esta historia está basada en un Fic escrito por Nayru A, llamada "Sueños de Adolescencia". En ningún momento he copiado/pegado ya que eso sería "plagio", todo a sido escrito por mí, intento llevar la historia lo más diferente posible aún cuando mi inspiración surgió de ese Fic. Obviamente -como todos sabemos- los personajes no me pertenecen -excepto algunos, ya pronto sabrán cuales- denle todo el crédito a Toei Animation y a Nayru A, gracias a ellos la creación de esta historia se hizo posible.
Capítulo 4
"Estudiante de intercambio"
-Una peligrosa apuesta-
Mientras esperaba ser recibida por el profesor de teatro, la castaña rebotó sutilmente su cabeza contra la pared en señal de frustración, creyendo que así era la única forma para despejar su tormento.
Y es que desde aquel día ahora era un tormento… incluso disimuladamente ha tratado de evitarlo, cada vez que le proponía hacer algo ella le salía con una tonta excusa de algo que a la final no hacía. No sabía a ciencia cierta si los demás se enteraron, que por lo que se aparenta los únicos que sabían del beso era ella, Taichi y el idiota de Yamato. Gracias a Dios. Aparte no creía que sea prudente que sus amigos Machos-Machos sepan que el moreno le había propuesto a un "chico" para que estén juntos… ¡Pobre Tai!
Suspiró, a pesar de saber que todo estaba bien… aún sentía un poco de pena con el Yagami.
Flash Back
-Y de verdad me gustaría intentarlo, que estemos… juntos.
Juntos.
Juntos.
Juntos…
Aquella palabra resonó en su mente como eco en vacío, haciendo que con cada repetición de la misma Mimi sintiera como los nudos aumentaban en su garganta. Juró que el joven la había visitado era para disculparse por el beso, para decirle lo muy arrepentido que estaba y para rogarle que nadie más se entere del suceso… cuando realmente es todo lo contrario, confesándole sin vergüenza alguna lo que parecían ser sentimientos encontrados.
Y sí que los encontró… ya que fue bastante firme al declarársele.
-Tai…
La castaña sintió sus mejillas explotar del sonrojo… ¡Taichi Yagami se le estaba declarando! Por el amor al cielo, ¡SE LE ESTABA DECLARANDO! Quiso esconderse bajo las sábanas o peor aún, enterrarse bajo la tierra, pero a estas alturas es un poco tarde… el moreno estaba ante ella esperando una respuesta obviamente, y no había chance para hacer realidad su deseo de ser tragada por la capa terrestre. Quiso buscar en su mente la razón por la cual estaba en esa situación… cayendo en el reciente y doloroso –ya que la resaca aún no se ha esfumado- recuerdo de un beso con sabor a tequila… un simple e inocente beso…
¡¿Qué mierda tenía ese tequila?!
-No sé que me pasa pero…- suspira, apretando sus puños apartando su mirada, estaba muy sonrojado -...nunca antes me había pasado esto, y me he dado cuenta que desde que te conocí… me he sentido extraño- para luego mirar directamente a los ojos miel de Mimi, incomodando a la castaña –y era porque me gustabas.
Podría decirse que Mimi quedó en estado vegetal, frutal… ¡En una ensalada! Simplemente quedó sin habla y dudo mucho que logre articular palabra alguna después de aquella sincera confesión. ¿Por qué? ¿Por qué justo ahora? Luchando semana tras semana para no llamar la atención y para no ser descubierta, ¡Este bombonazo le cae casi que con una propuesta de matrimonio! Tai le atraía en muchos aspectos, pues cubría con todas sus expectativas… era atlético, varonil, gracioso, guapo…
Esperen un momento.
¿Y gay…?
-¡No! No puede ser…- espantada con la idea –ya que a él no le gusta Miso, le gusto yo…
Y aquello era cierto… ya que ambas personalidades son muy similares, y en lo único que es diferente Miso de Mimi es un pelo castaño corto y una voz débilmente masculina. Llegando a la conclusión de que el moreno es un completo heterosexual que se enamoró de la esencia indiscutiblemente femenina que poseía la castaña. Solo hubo un error de cálculos por parte del chico, es todo… ya será cuestión de que el joven sepa de que Mimi realmente no es un chico y…
-…pero nadie puede enterarse de mi secreto, ¡ya bastante tengo con el idiota de Yamato!- analizando, lo cual lamentándolo mucho, también era cierto.
-Entonces…
-¿…?
-¿Qué… dices?- mirando insistente al suelo, como si el rostro de Mimi estuviera en él.
Y por más que le dolía rechazar una potencial relación con el joven moreno, y por más que le dolía seguir engañando a su primer amigo del instituto Hokkaido, y, principalmente, por más que odiaba el hecho de alimentar la frustración del joven por hacerle creer que en serio es gay…
-lo lamento…
No podía decirle que era mujer.
El moreno levantó la mirada apenas escuchó el rechazo… encontrándose con una muy apenada castaña que esta vez era ella la que miraba el suelo. Aquello era lo mejor…
-…eres un chico genial, Taichi-kun… pero…- con pesar –no creo poder corresponder tus sentimientos.
-Entiendo…
Mimi esperó un insulto orgulloso, alguna mueca en desacuerdo e incluso un impulsivo golpe conociendo como son los hombres… pero nada de eso pareció asomarse en el momento. Tai caminó hacia la puerta tranquilamente, desconcertando a la castaña quien no lograba leer los pensamientos del joven.
-De todas formas…- soltó volteando un poco su cabeza para dedicarle una sonrisa, reflejando un inusual brillo en sus ojos color chocolate –lo seguiré intentando, ya que en serio me gustas.
Taichi Yagami; optimista y perseverante.
Aquello podría ser un problema…
End of Flash Back
-¡¿Por qué a mí…?!- esta vez rebotando con fuerza su cabeza, haber recordado esas palabras la estresó aún más.
Ser declarada sorpresivamente por un chico que cree que ella es "Hombre" es bastante desconcertante… quizás no haberle dicho la verdad podría ser algo cruel, pero no podía arriesgarse. Conocía a Tai, pero no en grandes magnitudes, y su secreto tenía que ser secreto si pretendía estudiar en un instituto para chicos, por más mala espina que le daba al mentirle a su único amigo y de no darle la buena noticia de que su sexualidad estaba intacta.
Ahora no solo tendría que luchar para no ser descubierta, ahora tenía que lidiar con un moreno enamorado de ella.
Damn it!
-¿Joven Tachikawa?
La puerta había sido abierta por tímido estudiante que era considerado como el asistente de Susu, despertando a Mimi de su drama mental.
-Eh, sí...
-El profesor Susu le espera, pase adelante.
La castaña accedió para luego entrar a la oficina cultural del Instituto Hokkaido, la cual estaba repleta por diplomas, trofeos al "Mejor Actor", y algunos que otros reconocimientos al hombre fanático del arte. Lo curioso del sitio era lo mucho que se destacaba la palabra "Bohemio", pues cada objeto era eso… desde pequeñas a grandes esculturas de famosos escritores como William Shakespeare o como Jhon Milton autor del poema "El Paraíso Perdido". Algo que también llamaba la atención eran ciertos cuadros pintados por algún talentoso artista y algunos disfraces que eran vestidos por maniquíes, que sin duda le pertenecían a algunas obras que ha dirigido su nuevo y excéntrico profesor.
Al final del salón se podía ver un escritorio decorado delicadamente con algunos que otros detalles femeninos, al igual que una silla que daba hacia la pared sin revelar la persona que estaba sentada en ella.
-Profesor Susu, el joven Tachikawa ya está aquí.
-Gracias, Chiharu… ya puedes retirarte a tus clases- y tras esto, el joven salió de la oficina dejando a la castaña y a Susu que aún no se mostraba.
Mimi tragó… ¿Por qué tenía un feo presentimiento?
-Joven Tachikawa…
-¿S-Sí?
-Ha llegado a mis oídos que no has ensayado últimamente… ¿Eso es cierto?
-¡…!- nerviosa –B-Bueno… es que aún me cuesta adaptarme al instituto y…
-También me han dicho que ni tú ni Romeo han ensayado juntos…
-...Este… bueno…- Carajo, ¡No han ensayado juntos porque al señorito "Te odio" no se lo propone! ¡¿Acaso tiene que ser siempre ella?!
-Y también…- pausa, incomodando aún más a la castaña -¿Es cierto que eres una chica?
-¡…!
Oh, mierda.
Una nota, otra nota…
Una simple canción acústica era lo que lo relajaba en ese momento.
Yamato estaba sentado en su cama, practicando con su guitarra las canciones que usaría para el próximo concierto. Ya estaba cerca el evento, no faltaba mucho realmente… un evento donde habrá conciertos, juegos deportivos, concursos, actividades culturales donde cabían personas disfrazadas animando el día, una mini exposición de arte y una obra de teatro que al parecer era lo más comentado en las últimas semanas.
Una estúpida y patética obra de teatro.
El rubio dejó de tocar por un momento tras venirle a la mente el rostro de una castaña. ¿Por qué tenía que compartir el cuarto con una chica como ella? Es más, ¿Por qué tenía que compartir su cuarto con UNA chica? ¿Acaso su adolescencia en un internado de varones no puede ser normal? Muchos de los pupilos les encantarían estar en su lugar, pero créanme, compartir su habitación con una loca que se hace pasar por un chico no es para nada atractivo.
Suspiró… no sabía con certeza porque se enojaba tanto al pensar en ella.
-¿Tachikawa…?
En eso, la puerta del cuarto fue abierta por aquel extrovertido moreno, quien había buscado la mirada la presencia de su amiga pero no la encontró.
-Salió… no me preguntes a donde porque no lo sé- dijo Yamato con indiferencia.
-Ah… gracias- para luego dejar nuevamente en soledad al rubio.
Solo por unos cuantos segundos…
La puerta fue otra vez abierta, solo que ahora Tai no se asomaba, entró por completo a la habitación cerrándola tras de sí y recostándose contra esta.
-¿Ahora qué…?
-Sí, eso mismo me pregunto…- serio -¿Ahora qué te pasa?
-¿Eh…?
-Vamos, aquel golpe que me regalaste en la reu no fue de gratis… ¿Por qué fue?
-Supéralo Tai, ya te dije que fue por el alcohol…
-Eso dijiste pero algo que me dice que el tequila lleva otro nombre.
La firmeza sorprendió a Yamato… era extraño que un hombre discuta sobre una tonta pelea, normalmente pasan esas cosas y a los días están como si nada. O al menos Tai era así, el nunca se tomaba en serio un puño en la cara o en el estómago, que a diferencia de las mujeres si llega a pasar algo así lo más seguro es que se arme la propia guerra mundial. Los hombres eran así, rústicos, rivales e impulsivos… y no es que sea feminista, pero vamos… son como animales, y en el reino animal los machos solo se pelean de verdad cuando hay una hembra de por medio.
Y en este caso… la hay.
-No sé de que hablas…
-Sí lo sabes, así que no te hagas…- el rubio quiso ignorar la insistencia de Taichi, más no lo pudo lograr al decir lo siguiente –sé que también te gusta Miso.
Absurdo…
-Debes estar bromeando- con una leve risa irónica.
-No, no lo estoy- serio –por eso me golpeaste ese día… porque besé a Miso.
-Te recuerdo que Miso es hombre…
-Eso es lo que menos me importa, allá tú que eres cobarde y no quieres que los demás piensen mal de ti- encogiendo los hombros.
-¿Y desde cuando me importa lo que digan los demás?
-Oh, vamos… eres así con Tachikawa es para que nadie sospeche.
-No me gusta Tachikawa. Soy así con él porque no lo soporto…
-¿En serio?- curioso –Del odio al amor solo hay un paso…
-No me vengas con esas estupideces, tú sabes perfectamente qué pienso al respecto- concentrándose nuevamente en la guitarra, solo que esta vez era con la incomodidad encima al hablar de ese molesto tema.
Taichi no se movió de su lugar, aún con la ligera sospecha de que su amigo no estaba siendo del todo sincero. Yamato era así, tan misterioso, tan cerrado, es raro que él se abra y más aún en temas tan delicados como el amor. Pero quizás tenía razón, quizás realmente no estaba interesado en Miso y que era así con "él" porque no lo soportaba.
-Entonces estamos bien…- sonriendo despreocupado, a punto de salir –aparte es imposible que Miso se fije en ti…
Cielos…
Se iba a arrepentir por haber dicho eso.
-¿En serio?- deteniendo con sus palabras a Tai -¿Por qué no?
-Porque no… Aparte, tú lo dijiste, no te interesaban esas cosas.
Cierto, no le interesaban los chicos, pero lo que no sabía Taichi es que realmente Miso es una chica. Y que sentirse retado por conquistar a Tachikawa no era algo del otro mundo… más bien él llevaría la delantera por compartir el cuarto con ella y por conocer su verdadera identidad.
Yamato era un Don Juan cuando algo le gusta, pero lo era más aún cuando había un reto de por medio.
-¿Me estás retando?
-Tómalo como quieras, lo único que te digo es que no intentes nada, vas a desperdiciar tu tiempo.
-No me subestimes…- la táctica de rivalidad del moreno había funcionado, provocando un repentino interés en Yamato por el juego que estaba a punto de empezar –Te puedes llevar una sorpresa.
-En ese caso…- decidido –hagamos una apuesta… si gano me quedaré con Miso.
-¿Y si yo gano?
-Bueno, como a ti "supuestamente" no te gusta Miso, entonces… limpiaré tu cuarto por lo que queda del año…- el rubio pareció analizarlo -¿Trato hecho?
-Hecho.
Y a diferencia del que hizo con la castaña a la hora de ensayar, este trato sí iba a tener sus consecuencias.
Sus piernas empezaron a temblar… En serio no se esperaba eso.
El profesor había girado con la silla para revelar su persona, mostrando a aquel hombre con corte de honguito que ahora tenía una mirada estudiosa, penetrante. ¡¿Cómo rayos se había enterado?! En ningún momento escuchó algún rumor sobre ella, y no solo eso, había hecho de todo para pasar desapercibida, ¡Era imposible que alguien pudiera haberse enterado!
No importa cuando tenga que insistir, pero debía hacer lo que sea para mantener su secreto oculto.
-¡¿Chica?! ¡¿Yo?! ¡JA, JA, JA! ¡Que buen chiste, profesor Susu!- con los nervios volviéndolo loca, al punto de exagerar sus expresiones -¡¿Acaso no ve mis bíceps?! ¡MIRE!
La castaña remangó su camisa para mostrar un pequeño bultito a lo que hacía llamar bíceps, siendo la máximo que podía mostrar al poner todo su esfuerzo.
-¡¿VE, VE?!- orgullosa -¡Soy un chico!
-Mmm…- intrigado, Susu se levantó de su silla dirigiéndose a la castaña, mirándolo estudioso y caminando a su alrededor como si estuviera en frente de un raro espécimen –Estás un poquito fuera de forma para ser un chico…
-¡…!- histérica, añorando a gritos para no ser descubierta.
-¡Y tu rostro es mil veces más cute que el mío…!- aquello dicho con un poco de envidia, deteniéndose frente de Mimi y mirándola aún más firmemente -…Y tu vocecita es medio aguda, ¿No lo crees?
-¡Y-Y-Y-Y-Y-Y-YO…!
-Mmm…
-¡No puede ser!
Y un segundo después…
-Puedes retirarte…
-¡Puedo explicarlo, verá…!- esperen un momento -¿Qué…?
-Sí, solo te llamé para saber como iban los ensayos, que a partir de ahora… serán más continuos, ¿No?
-…- aún sorprendida.
-Vamos, go go! Tienes mucho que practicar, más te vale que no me entere que no has ensayado… o sino me verás obligada a escanearte.
-¿Esca…nearme?
-Oui…- ahora con cierta aura tétrica –de pies… a cabeza.
-¡…!- tragando, para luego salir corriendo a toda velocidad de la oficina -¡IRÉ A ENSAYAR!
Susu observó como la puerta fue cerrada bruscamente sin quedar rastro de alguna cabellera castaña, quedando solamente con sus esculturas y maniquíes viejos.
-Sería mucho Stress para ti saber que ya sé que eres una chica, ma chérie…- suspira, con aquel aire maternal.
Mimi escapó con todas sus fuerzas de esa oficina, estando en cortos minutos casi al otro lado del planeta. ¡Dios santo, eso estuvo cerca! Si la hubiese descubierto todo su esfuerzo habría sido en vano, al ser descubierta por un profesor es obvio que no seguiría estudiando más nunca en el internado. Ya podría imaginarse como sus abuelos la regañaban, para luego ser mandada a USA para recibir más regaños pero que no serían en nada pequeños, sus padres la matarían… se decepcionarían de ella y seguramente la meterían en más psicólogos creyendo que tiene un problema en la cabeza.
Esa era su manera de solucionar los problemas en familia, cuando sienten que no tienen el control sobre ella, la mandan con "profesionales" como si realmente los necesitara.
Soltó un largo suspiro, recuperando el aliento apoyando su contra una pared mientras ya confirmaba que no había algún corte feo a la vista.
-Bien, Mimi… por poco te pillan…
-¿Mimi?
Casi siente arritmia al escuchar una voz masculina tras de ella, insultándose por pensar en voz alta. Poco a poco fue dándose la vuelta… mecanizando mentalmente como podría salir de otro estúpido apuro por ser una mujer, y por tener esa maña de hablar sola como la propia loca. Puede que el misterioso chico tenga un porcentaje alto en deducción, o puede que piense cualquier cosa menos que ese sea su nombre… lo peor que podría pasar es, 1, alguien que sospeche de ella esté detrás, ó 2, que…
-¿Tai…?
…sea él.
-¿Quién es Mimi?- extrañado.
Dios, te doy gracias por darle un amigo tan iluso.
-Oh, bueno…- ¡piensa, piensa! -¡Mi hermana! Sí, mi hermana… ¡JE!
-¿Tienes una hermana?- curioso –¿Está aquí?
-¡Bueno… se acaba de ir!- rascando su cabeza con una gran cantidad de nervios notoria en su sangre.
-Ya veo…
Y ahora que entraban en ambiente, Mimi reconoció que si no quería pasar por un rato vergonzoso, debía salir de ahí cuanto antes posible.
-Bueno…
-¿Qué te pasa…?
-¿A mí? ¿Qué me pasaría?
-Es que… no hemos hablado últimamente, y pareciera como si estuvieras… evitándome.
-Yo…
Tras un segundo en mirar con culpa la expresión de su compañero, suspiró. Era cierto, estaba evitándolo, y nada bueno saldría de esto si seguía así.
-Te dije que no me rendiría, no que cambiaría contigo- serio –Si quieres que me aleje de ti solo dímelo.
-¡No, nada que ver! Es que…- jugando con sus dedos, mirando el suelo –me da cierta vergüenza, y me apena… porque no quiero lastimarte.
Un silencio se intercaló entre ellos, que luego fue interrumpido por un fuerte golpe en el frágil hombro de Mimi.
-¡Oye!- sobándose -¡¿Por qué hiciste eso?!
-Somos amigos antes que nada… que yo sienta algo más por ti no quiere decir que dejaremos de ser amigos- reflejando aquella sonrisa peculiar en él al momento de dar apoyo -¿Ok?
-Tai…
-Tengo práctica ahora, pero si quieres luego podemos visitar a los chicos para bromear un poco, ¿Te parece?- pasando por un lado de Mimi siguiendo su camino –See ya!
Miró por algunos instantes la espalda del moreno alejarse de ella, sintiendo lo feo que era mentirle. El chico era bueno, demasiado bueno para ser cierto… mayormente todos los hombres eran egoístas, orgullosos, que en lo único que piensan es en "eso", conseguir a un chico que se preocupa por ella como él lo hace, y no solo eso, que a pesar de las circunstancias él le haga sentir como si nada hubiera pasado… conseguir un chico así, es como conseguir una aguja en un pajar. Era la primera vez que conocía a un chico tan amable, caballeroso y…
En eso, un rostro se viene a su cabeza, un rostro de un chico americano que alguna vez formó parte de su vida.
-Me pregunto… ¿Cómo estarás?- con un ligero sonrojo bajando la mirada, recordando aquellos ojos azules pálidos y una amena sonrisa.
Dos segundos después, esa sonrisa se transformó misteriosamente en una mueca amargada y esos ojos azules pálidos en unos atigrados de azul oscuro.
-¡Demonios, tengo que buscar al Mr. Bad!
Lo primero que mojó el agua de la regadera fue su rubia pollina, esparciéndose por su rostro para luego pasear desde su cuello hasta mojar por completo su formado y varonil cuerpo.
Y que varonil…
La verdad Yamato no necesitaba ser un amante del deporte para tener un buen cuerpo, estaba en su sangre, no era su culpa que dos Dioses hayan querido crear al ser más perfecto de la tierra. Bueno, eso era lo que decía él. Al ser alto y de músculos esculpidos por su favorable genética podría decirse que era suficiente razón como para tener el ego de aquí hasta Plutón… más bien daba gracias al idiota de su padrastro por estudiar en un instituto para chicos, o sino imagínense como sería estudiar en uno repleto de chicas calentonas que le persigan día y noche solo para pedirle un autógrafo.
Sonrío egocéntrico. Aquello no sonaba nada mal.
Aunque la verdad, Yamato a pesar de ser un exitoso Don Juan con méritos y de poder tener a cualquier chica a sus pies, podía acertar que no tuvo un buen resultado con esa chica. Aquella dulce pelirroja que muchas veces ha presenciado sus conciertos, que fue su primer amiga y que a la final fue su primer amor NO correspondido. Exacto, NO correspondido.
Lo recuerda bien… en el último concierto se aventuró y reunió todo su valor para confesársele, y de una manera única e inigualable. Subió al escenario, preparó la guitarra en su regazo, y al tomar el micrófono para decir unas palabras, aclaró con muchos detalles porque fue escrita y a quien estaba dedicada. Cantó con todo su corazón, inspirado, ya imaginándose el rostro de su primer amor abrazándolo y correspondiendo las palabras que eran cantadas, las cuales decían lo muy feliz que estaba al estar cerca de ella, y lo muy feliz que estaría si fuera por siempre.
Pero no todos los cuentos de hadas tienen un final feliz…
La esperó en el camerino, la esperó y la esperó… pero misteriosamente nunca llegó, ¿Acaso no presenció su concierto? No, ella estaba ahí, él la vio en medio de público, ¿Acaso no entendió donde se encontrarían? No, lo dijo bastante claro. Y por más horas que pasaron él no se rindió, la siguió esperando hasta llegar altas horas de la noche… y a pesar de ello, tampoco llegó.
El rubio recostó con fuerza sus puños contra la pared, queriendo por un momento olvidar aquello. ¿Por qué era tan indiferente? ¿Por qué era tan cerrado con sus sentimientos? Porque todas las personas que alguna vez en su vida amó, lo rechazaron. Su padre murió dejándolo solo, su madre lo mandó lejos para tener una feliz familia, y su primer amor lo rechazó sin palabra alguna. Díganme… ¿Cómo piensan que Yamato sea un pan de Dios cuando hasta él también le ha dado la espalda?
Suspiró decidido tratando de darle caso omiso a sus pensamientos, estirando su mano para alcanzar su jabón.
-¿Uhm…?- notando, ya al tener el objeto en manos y ante él, que ese realmente no era su jabón.
Había tomado sin querer un jabón rosa creyendo que era el suyo, cuando en realidad era el único que había al haberse olvidado comprar el de él en estos días.
Olía a rosas… una fusión de aromas bastante placentera a decir verdad, ignorando que aquel simple jabón fue elaborado por grandes empresas con rosas de Alejandría, mejor conocidas como rosas turcas. Ignorando también que si llegaba a usarlo podrían traerle grandes y dolorosas consecuencias…
Muy dolorosas.
-Vaya, vaya…- notando que tenía casi un kit completo para la ducha, el cual llamó la atención del chico.
Seguro se dará un buen baño.
La castaña dio unos cuantos pasos más y consiguió la puerta de su habitación, imaginando como ya la regadera refrescaba su cuerpo y como una cómoda cama la persuadía para una corta siesta; necesitaba dormir, necesitaba descansar. Por lo menos esta vez no entraría como propio liberal quitándose todo lo que llevaba puesto, no, no. Sería trágico repetir aquella vergonzosa experiencia con el psicópata que tenía como compañero de cuarto… ¡Ni en sueños!
-Fuiu…- suspiró al encontrarse la habitación vacía, cerrando la puerta con llave.
Capaz andaba caminando como un autista por el instituto, capaz andaba en su ensayo con la banda o quizás estaba con el fastidioso de Tokumori buscando oficio. Por ahora era buena idea, luego de haber recuperado suficientes fuerzas de un fatigado día de clases, se encontraría con el rubio para proponer el ensayo, sí o sí, o sino terminarían limpiando más que baños si desobedecen las órdenes de un imponente Hitler que hablaba como una mujer.
Pero para su sorpresa… escuchó un ruido, uno que provenía del baño.
-¿Uhm…?- extrañada, acercándose -¿Yama, estás ahí?
-Ujum…
La respuesta incomodó a Mimi… imaginando una poco atractiva escena del chico sentado en el retrete y otra…
-¿Qué quieres?- abriendo la puerta, reflejando a un recién bañado Yamato Ishida con una toalla cubriendo solo esas partes.
-¡¿Q-QUÉ RAYOS… HACES?!- tapándose los ojos inmediatamente, muy sonrojada.
-Acabo de terminarme de bañar… ¿Algún problema?
-¡Bueno pero deberías tener consideración conmigo y VESTIRTE!
-No molestes… ¿Qué no eres un chico?- indiferente, acercándose al espejo del baño para cepillarse sus dientes.
Mimi se quedó parada por unos cuantos segundos en la puerta mientras que el chico se cepillaba su sonrisa Colgate, sintiéndose algo nerviosa por tener a un chico semidesnudo a dos metros de ella, y también porque ese chico semidesnudo estaba realmente como quería.
-Oye… tenemos que ensayar- mirando con cierto enfado el suelo, ¿Por qué los hombres tienen la manía de dejar el suelo mojado luego de bañarse?
-Hame un sehunho…- con dificultad al hablar al tener el cepillo en la boca, escupiendo -¿Ya?
-Bueno… ordenes de Susu, y de verdad quiero cumplirlas.
-Deberás esperarte sino quieres hacer una versión pornográfica de Romeo y Julieta conmigo.
-¡…!
And the game begins.
-¿Sabes…?- mirándola con cierta picardía –Me parece increíble que estemos tan cerca y yo casi desnudo y no hagas nada.
-¡¿Qué MIERDA voy a estar haciendo, DEPRAVADO?!- si supieran lo tan sonrojada que estaba…
-¿Travesuras?- recostándose contra el lavamanos –No me digas que no has querido…
-¡OBVIO QUE NO!- pataleando, ¡DIOS! ¡¿Cómo era capaz de hacerle un comentario como ese?!
-Oh, vamos…- esta vez aproximándose a la castaña apoyándose contra la puerta, internamente sorprendido ya que la chica no se había movido, parecía bastante firme a pesar de que sus piernas le estaban temblando –imagínate todo lo que podríamos hacer… estar juntos, dormir juntos… bañarnos juntos.
Ahora sí.
Ahora sí que estaba roja.
Estaba tan impactada por aquellas palabras que su cerebro no recibía oxigeno suficiente como para pensarlas. Todos sus órganos se detuvieron, ¡TODOS! Incluso podía sentir como sus piernas se revelaban contra ella quedando inmóviles, paralizadas… ¡Hasta sus cuerdas vocales parecieron congelarse! Debía decirle algo, ¡Debía golpearlo! Pero de la sorpresa sería imposible hacerse respetar verbalmente…
Estaba perdida, perdida en aquellos orbes azules que la miraban fijamente.
-¿Uhm…?- extrañada.
En eso… siente un olor familiar penetrar por su nariz.
-¿Acaso… Usaste mi jabón de rosas de Alejandría?
Yamato vaciló, ¿Estaban a tan poca distancia y se pone a deducir a que olía? Tiene que ser un chiste, normalmente cuando se acercaba así una chica en vez de hablarle lo que hacía era besarle. Quiso disimularlo, y lo logró… pero haberlo interrumpido así fue como un pequeño golpe a su ego, causando un efecto en él, donde volvía aquella actitud indiferente y de pocas palabras.
-Puede ser…- dándole la espalda, adentrándose al baño para buscar otra toalla.
-¿Puede ser…?- da un paso hacia delante -¿Sí o no?
-¿Qué pasa si digo que no…?
-Nada.
-¿Y qué pasa si digo que sí?
-Buscaras tu muerte NO natural.
-¡JA!- secando su cabello, riendo con ironía –Me gustaría ver eso…
-…
-Sí, sí lo usé.
Juraba que podía matarlo en ese momento, ¡LO JURABA!
-¡Ah, por cierto…!- dirigiendo su mirada hacia ella –Espero que no te moleste que también haya usado tu esponja…
Ahora no lo juraba, lo iba a matar.
-¡¿QUÉ TU QUÉ…?!
Sus mejillas se inflaron como propio pez globo, apretando sus puños imaginando de mil formas como la cabeza del rubio rodaba por los suelos. Usar SU jabón, SU esponja. Nunca jamás alguien había tenido la osadía para usar sus productos de belleza, ¡Nadie! E imaginar que aquel amargado chico que tenía a dos pasos de ella usó su apreciado jabón importado de Turquía y su esponja exfoliante traída de Francia era como para morirse, y no solo eso… que lo haya usado en… todas partes.
3... 2… 1…
-¡Ya vas a ver…!- Mimi prácticamente que brincó para alcanzar al rubio, lo cual había sido una mala idea tras recordar que el suelo estaba completamente mojado.
-¡OYE!
Su pie resbaló, perdiendo nuevamente el equilibrio. En lo único que pudo reaccionar antes de terminar en el suelo fue aferrarse de algo para evitar su caída, lo cual poco funcionó… ahora Mimi estaba acostada en el suelo boca arriba con toda la espalda mojada y con un agradable –incluyéndole un tono sarcástico- dolor de trasero. Lo que le faltaba.
-Auch…- soltó adolorida, abriendo los ojos y encontrándose con algo que verdaderamente no esperaba.
Su rostro…
Mimi reconoció a los pocos segundos de recuperar la conciencia unos hermosos ojos azules que se habían quedado fijos hacia ella, a una distancia bastante prometedora al ser el joven rubio la persona que estaba sobre su cuerpo, aprisionándola. Su peluca había volado de su cabeza al haber tenido un movimiento tan brusco al caer, dejando sus castaños cabellos dispersados por todo el suelo mientras que sus mejillas poco a poco se prendían en color rojizo.
-¿Estás… bien?
Por otro lado, el rubio era que el había perdido hasta la noción del tiempo. Tener a aquella joven tan cerca de él había despertado un extraño cosquilleo en su estómago, pudiendo tener el lujo de detallar cada rasgo de su rostro que ahora, misteriosamente, se le hacían angelicales. Sus labios eran finos, y naturalmente rosas, piel blanca y suave, nariz perfilada y pequeña… y ni se diga de aquel brillo inocente que destellaba su mirada. Por primera vez pudo darse cuenta que la chica que tenía bajo de él era linda… era guapa.
Era perfecta.
Mimi era la que había perdido el aliento… Solo necesitó de algunos segundos para decir con total certeza que Yamato era un chico bastante atractivo. Su pollina húmeda mojaba con algunas pobres gotas su cara, siendo lo menos que le importaba al darse cuenta que el rubio tenía los ojos más azules que en su vida haya visto, haciendo un circular ciclo de tonos azules que poco a poco hipnotizaban a la castaña. Fue bajando poco a poco su mirada; sus labios, su cuello, sus tornados hombros y brazos, su pecho bien trabajado y sus abdominales que digamos que era la parte más gloriosa de su cuerpo. Y que cuerpo. Tenía sobre ella a uno de los hombres más atractivos del mundo, era inevitable mirarlo.
Prosiguió su recorrido visual, llegando a una parte que, afortunadamente para nosotras, no tenía una toalla para ocultarse.
-¡OH DIOS MIO…!
Inmediatamente Mimi alzó su pierna como sistema de defensa, provocando un alarido desgarrador por parte del chico al sentir como SU parte fue pateada sin aviso alguno. Al haber caído la toalla se zafó de su cintura, haciendo que ambos cayeran en unos cuantos segundos después de que el joven Yamato estaba desnudo, DESNUDO, tal y como Diosito lo trajo al mundo.
Y no solo eso, se podía confirmar que Diosito tuvo una buena consideración con esa parte.
-¡AGH…!- retorciéndose del dolor, tirado en el suelo mientras que ya la castaña se encontraba muy alejada de él -¡MALDITA SEA!
-¡ERES UN DEPRAVADO!- si antes tenía las mejillas rojas, no se imaginan como estaban ahora -¡ENFERMO, PERVERTIDO!
-¡NO ES MI CULPA QUE ME HAYAS JALADO AL CAER!
-¡SI ES TU CULPA PORQUE TU DEJASTE EL SUELO MOJADO!- histérica -¡SAL, SAL, SAAAAAL!
Empezó a arrojarle lo primero que se encontraba, provocando que Matt saliera disparado aún con un poco de dificultad y la castaña cerraba de un portazo la puerta.
-Demonios…- ya recuperándose –¡No tuviste que haber hecho eso…!
-¡SI, SI TUVE!- desde el otro lado de la puerta –¡Por tu culpa ahora tendré pesadillas…!
Yamato rió, imaginando como podría estar Mimi en ese momento.
-Si quieres que te las pase a sueños solo avísame…
Maldito…
Corría, corría y corría.
Pero por más que intente superar a Flash era obvio que llegaría tarde.
Ya había pasado la hora de entrada a la clase de Matemática, donde darían un importante tema perjudicial para el próximo examen. Y de paso aquellos puntos que había prometido el profesor Susu brillaban por su ausencia; tracalero, tacaño ¡UY! Ahora tenía que estar corriendo como la propia loca irresponsable para alcanzar el último minuto que le quedaba antes de que cierren la puerta con llave.
Sí, el profesor era tan cruel como para cerrar la puerta.
Pero era imposible despertarse temprano al permanecer las 8 horas de sueño despierta. ¿Cómo podría dormir? Con el pervertido de al lado nadie sería capaz de conciliar el sueño, sintiéndose vigilada a pesar de escuchar ronquidos. Aquel comentario la había dejado privada, ¡TRAUMADA! ¡¿Qué cojones quiso decir con eso?! Si estar con él era un sueño entonces no quería saber como serían sus pesadillas, en serio lo odiaba, y con todas sus ganas. Jamás se fijaría en él, lo podía jurar con sello de sangre, y si eso iba a ser lo contrario entonces que le caiga encima lo menos esperado…
-¡Cuidado!
El sorpresivo grito no pudo detenerla, iba demasiado rápido y despistada como para darse cuenta que un chico justamente se le había atravesado, obligando que ambos cayeran al suelo con brusquedad y se regara por todos lados algunos que otros papeles que llevaban en mano.
-¡Oh, diablos!- recuperándose, queriendo disculparse con el chico con que había chocado pero en ese recuerda que si se pone a levantar cosas no llegaría a tiempo -¡Lo lamento, lo lamento, lo lamento… pero voy tarde!- desapareciendo por los pasillos a toda velocidad.
El joven, que a diferencia de Mimi, pudo ver el rostro de la castaña mientras ésta se levantaba toda acelerada. Se quedó sentado unos segundos más totalmente desconcertado, mirando por donde la chica se había ido corriendo.
-¿Mimi?
¡PUM!
El hombre canoso soltó un suspiro, dirigiéndose a la puerta abriéndola.
-Llega tarde, joven Tachikawa…
-¡Disculpe!- sobándose la cabeza, repitiendo la misma escena en su primer día de clases.
-Pase adelante sino quiere quedarse afuera…
-¡Sí!
Acto seguido, Mimi se levantó del suelo caminando con rapidez hacia su mesa, donde ya estaba aquel causante de su desvelo mirando a través de la ventana.
-¿Se te pegaron las sábanas, bella durmiente?- con burla, mientras la castaña ubicaba sus cosas sentándose a su lado.
-No me llames así- seria –y es por tu culpa…
-¿Por mi culpa? Yo no hice nada malo…
-Aún no, ese es el problema- molesta.
-¡Caldito de pollo!
-¿Qué quieres ahora Tokumori?
-¡…!- sorprendido, esperaba realmente un insulto –Hombre, ¿Te secuestraron los alienígenas acaso?
-Peor.
Yamato volvió a reír, definitivamente perturbarla seductoramente había sido una brillante idea, y más aún cuando Taichi miraba competitivo la escena.
-¡Jóvenes, jóvenes!- el profesor manda a hacer silencio con algunos que otros golpes de la regleta contra su escritorio, poco a poco provocando que el salón fuera menos ruidoso de lo que suele ser. Se había quedado un poco más en la puerta luego de que la castaña se ubicara ya en su puesto, al parecer recibiendo a alguien –Hoy tenemos un nuevo estudiante…
-¡¿Otro?!
-¡Te quitaron el protagonismo, Maruchan!
-¡Si sigues te haré protagonista de una película de terror, Tokumori!
-¡HAGAN SILENCIO!
Paz total.
-Su nombre es…- carraspeando su garganta, caminando hacia la pizarra escribiendo cada letra en orden vertical.
M…
-¡Pss…! ¡Miso!
I…
-¿Qué…?- susurrando, respondiendo al llamado del moreno que estaba en la mesa detrás de ellos.
C…
-¿Qué harás luego…?
-No sé… ¿Por qué?
H…
-Vamos al invernadero…
-¿Al invernadero?- iluminándosele los ojos, otra cosa que le encantaba eran las flores.
A…
-No puedes ir…
-¿…?- una voz al lado de ella la desconcertó, mirando entre confundida y rencorosa al rubio -¿Por qué no?
E…
-Porque tenemos ensayo, al menos que quieras ser acosado por el gay calentón ese…
-Shit! Verdad que Susu me exigió ensayar más con Yamato…- recordando el incomodo momento que tuvo con el hombre bohemio.
Yamato y Tai intercambiaron miradas reflejando su rivalidad, algo que no pudo percatarse Mimi al dirigir su vista a la pizarra.
¿Michael…?
-Su nombre es Michael Jhonnson, y viene de Estados Unidos como estudiante de intercambio…- señalando la puerta en forma de bienvenida, dejando entrar a un chico rubio de rasgos americanos y de uniforme intacto.
Mimi había quedado impactada al detallar con más detenimiento al chico que se detuvo en frente de su clase. Aquellos ondulados cabellos rubios, aquellos ojos azul tan claro como el cielo, su sonrisa, su postura… se pecho se contrajo al confirmar que lo que estaba a unos cuantos metros de ella no era un espejismo, ni que su imaginación le estaba haciendo una pésima jugada. No, no. Aquel joven que miraba a toda su clase con una cálida sonrisa era él.
Aquel chico que había sido su primer amor secreto.
-Buenos días, mi nombre es Michael Jhonnson y es un placer poder conocerlos…- haciendo una reverencia mientras mostraba su inevitable simpatía, tan de él…
-¿Qué te sucede?- preguntó el Ishida extrañado al reconocer lo pálida que estaba su compañera de mesa.
Definitivamente…
Este no era su día.
..To be continue…
Comentarios de la autora:
Carajo… xD
Sé que quieren matarme, ¡Tardé demasiado! Pero tuve problemas técnicos con esta historia que gracias a Dios pudieron ser solucionados –Y menos mal, o sino me mandarían a la hoguera ustedes -.
Cap 4 UP! YEI! La verdad este capítulo tuvo bastantes cortes creativos… y no sé si quedo como uno mediocre, ¡Espero que no! Lo que sí es cierto que terminó siendo más corto de lo que acostumbro, pero bueno, hasta aquí duró mi inspiración aunque estoy segura que el siguiente capítulo será más interesante :D Ahora, vayamos con las acotaciones…
1- Tai NO es Gay, repito… NO LO ES. Así que no se asusten, quisiera darles adelantos pero eso significaría que les cortaré la nota, ¡Y NO! Aguantemos que más adelante saldrá el porque de el revoltijo de hormonas que se hizo este muchacho.
2- ¡Susu! Se preguntaran como carrizos se enteró… Si saben deducir ya sabrán la respuesta, y sino más adelante saldrá como la descubrió… Solo les comento que el arte de disfraz es su fuerte. Punto.
3- La apuesta… Jum… ¿A qué no les huele pollo frito? –Algo que siempre dice mi madre cuando se acerca un problema xD-. Puse esta escena porque los hombres son así, ¡Tan competitivos! Que quien es el mejor en esto y en aquello… ¡Provoca darles un soberano golpe para que reaccionen! …el punto es… xD que muchas cosas interesantes pasaran gracias a esa apuesta, Wait for it!
4- La escena del baño… ¡MUAJAJAJA! Soy cruel, soy cruel (8) –AnDsI bailando-, algo que disfruto de mil maneras y poner a Yamato como un seductor empedernido, ¡Le queda! Y más aún cuando disfruta ver a la castaña roja. Pero aquel chance que hubo cuando estaban acostados en el suelo… So sweet!
5- Repetición; "Jamás se fijaría en él, lo podía jurar con sello de sangre, y si eso iba a ser lo contrario entonces que le caiga encima lo menos esperado…" tropezando con aquel menos esperado rubio. Interesante… ;)
6- La forma de llegada de Mimi xD Me encanta que choque contra la puerta.
7- Y… ¡TATATATAAAAN…! Sí, señores… ¡Michael es nuestro misterioso estudiante de intercambio! Creo que era bastante obvio, pero hagamos como si no teníamos idea… xD ¿Qué pasará ahora con Mimi? Que su primer amor vaya al mismo salón de clases que ella es como para preocuparnos, ¿No lo creen? Y eso se debe al pequeño y gran detalle de que ELLA es un ÉL… Volvemos a acudir a nuestro querido refrán, ¡Me huele a pollo frito!
Bueno, eso es todo amigos… :) De verdad disculpen por la tardanza, y les comento que el lunes empezaré clases, así que lo más probable es que no me de mucho tiempo libre. Pero no se preocupen, trataré de hacer mis tareas con más eficiencia y a tiempo para no andar estresada, y así cuando tenga un chancesito poder escribir los siguientes capítulos de mis historias… I promise! n.n
Muchas, ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS! En serio es increíble que esta historia les haya gustado tanto… espero no haberlos defraudado con este capítulo, ¡Sería genial que opinaran! Especialmente… ¿Qué les pareció la escena del baño? ;) ¡JUJU!
Chizuma, Nailea, Taaaaaaichi, Escarlatina, Blue flower, L0ck, Sakura Tachikawa, Glisa, MitsuChaan, Majo G (x2), Eri, ana (x2), MimiDeIshida, Meems-ishikawa, liz, Melisa (x2), Dark Princess Akari, sweetcarmeen, Hana Echizen, Pottsylvania, Taishou, Ann070490, irina, -yume-takaishi-yagami-, Eri-sshi, Meimi.
Gracias a todos ustedes esta historia tiene continuidad… :) les agradezco de corazón regalarle varios minutitos para poder leerla, ¡SON LO MAXIMO! Tratare de responder sus comentarios en mi perfil, lamento no haberlo hecho en el capitulo anterior… tuve problemas u.u y en serio me hubiese encantado responderles, for real! Si se me vuelve a complicar –que espero que no- les responderé a su inbox –gracias a Glisa! n.n- y los que no tienen cuenta en mi perfil… Trataré de hacer lo posible, aparte de que me encanta responderles sus comentarios n.n
Espero que hayan disfrutado este capítulo tanto como yo lo hice al escribirlo… aún falta mucho, ¡Así que tranquilos! No abandonaré esta historia, todo lo contrario, revolucionaré el mundo MIMATO, yes sir! :D sigan en sintonía y no se olviden de darle click al botoncito de abajo… n.n como siempre digo… ¿A que no se ve tentador? *.*
PS: Les tengo un presente en mi Blog :) entren a mi perfil que ahí esta la dirección. Es un regalo por haber tardado tanto, lamentándolo mucho no pude hacer a tiempo el dibujo de este capítulo, pero espero que el que está publicado igual les guste… KISS KISS!
