EPÍLOGO

BELLA

-¡Ya te dije que no! ¿Acaso no escuchaste?- Jessica me entrecerró los ojos, no dijo nada más y asintió al fin ¿Acaso no entendía que no quería salir de aquí? Había dejado todo atrás hacía más de 10 años y ni un solo día me arrepentía de ello. Por lo mismo no pensaba echarlo a perder por volver unos días.

-¡De acuerdo! ¡Tendré que decirles que no!- rodé los ojos con exageración.

-¡Yo me encargo!- salió de mi despacho balbuceando por lo bajo ¡Me imaginaba que nada bueno! En el fondo me gustaba nuestra confianza aunque nunca se los diría, una vez sola me senté de nuevo y resoplé antes de dirigir mi vista a las fotos de mi mesa. Me relajaba mucho observar las fotos de mi familia, al cabo de unos minutos sonreí, en una estábamos Anthony ¡Como me había costado llamarlo así! Aunque en la intimidad seguíamos usando nuestros nombres… Yo y a cada lado nuestros hijos Charlie y Renee. Desde el momento que supe que eran sexos distintos tuve la certeza que debían llevarlos, estaba segura que donde quiera que estuvieran estarían más que orgullosos de ellos, al igual que su padre y yo.

A pesar de los años mi marido sigue siendo el hombre más apetecible del mundo, no es porque sea mío, me queda bastante claro cada vez que lo visito en el hospital ¡No hay personal femenino en el mismo que no babee por el! Aunque no puedo negar que también hay hombres guapos en mi entorno, me tienen demasiado miedo y respeto para acercarse si siquiera a menos que sea algo del trabajo. No puedo negar que eso me gusta, es lo único que ha quedado de Lessy, por suerte no ha sido necesario sacarla. Ahora mi estrés lo libero con ejercicio o con sexo.

Tanto las chicas como nosotros compramos las casas en la misma urbanización, acomodadas pero nada ostentosas. Si bien es cierto que tanto Anthony como yo teníamos buenos trabajos no queríamos llamar la atención, a vista del resto era una mujer normal y deseaba que siguiera así. Ahora me volví a la otra, en ella estábamos todos… Carlisle, Esme, Alice, Jasper, Jessica, Mike, Lauren, Seth, Rose, Emmet, Jane, Richard, Ángela y Claire, junto a nuestros respectivos hijos ¡Se llevaban casi tan bien como nosotras! Nada raro puesto que se habían criado juntos, nuestros respectivos maridos también tenían una estrecha relación excepto Ángela y Claire que estaban divorciadas, aunque Anthony y Jasper estaban más unidos que el resto ¡Bastante lógico ya que se conocían de antes!

Ambos habíamos renunciado a mucho pero ganamos bastante más, lo que me trajo de nuevo al tema en cuestión. Ahora se venía el cumpleaños de Esme y las chicas querían ir para darle una sorpresa, sabía que por mucha seguridad que pusiéramos algo podría filtrarse y joder mi perfecta vida. Así que tras suspirar hondo de nuevo lo llamé y como era habitual me lo cogió enseguida.

-¡Buenos días querida!

-Buenos días…- volví a suspirar- Me gustaría que vinieran este fin de semana a casa.

-Tengo bastante trabajo, no sé si pueda.

-¡Pero es el cumpleaños de Esme!- me quejé- ¿No puedes posponerlo?

-Bella…- reí- ¡Digo Isabella!- era bueno ver que no era la única que le costaba recordarlo.

-¡Está bien! Ahora mismo estamos en confianza.

-Por si acaso…- rió- Hablando de lo otro…- chasqueó la lengua- Sabes cómo es esto, hay cosas que no se pueden dejar y...

-Entiendo…- lo interrumpí - ¿Qué tal entre semana?- insistí y comenzó a reír.

-¡Eres insistente!- lo acompañé en las risas- No te prometo nada pero veré que puedo hacer…- ¡Bien!- ¿De acuerdo?- sonreí en victoria.

-Gracias.

-Ahora debo dejarte… ¡Tengo reunión! Hablamos después...

-De acuerdo, no te molesto más…- tras colgar volví a mis obligaciones hasta la hora de salida. En cuanto llegué a casa me recibió Less saltando sin parar, a pesar de su edad seguía siendo un perro bastante activo. Mis hijos no tardaron en llegar…

-¡Mamá!- ambos se echaron sobre mí, si no fuera porque me mantenía en forma me hubieran caído cada vez.

-Hola pequeños…- mi hijo resopló, antes le encantaba que le llamara así pero de un tiempo para acá…

-¡Mamá!- rodó los ojos- Te he dicho que ya estoy grande para eso…- se los rodé yo ahora mientras lo despeinaba con la mano y volvía a quejarse- ¡Mamá!

-También te he dicho que mientras vivas conmigo seguirás siendo mi niño…- Su hermana rió.

-¡A mí me encanta que me llames como quieras mamá!- le sonreí antes de pasarle un brazo por el hombro a cada uno mientras entrábamos con Less tras nuestros pasos- Esta noche nos quedaremos a dormir con la tía Jessica…- les entrecerré los ojos.

-¿Os ha invitado?- asintieron a la vez, cosa que me sorprendió más si cabe. Sabía que tanto su marido como ella amaban a mis hijos pero el suyo estaba demasiado pequeño y temía que los míos no lo dejaran descansar.

-¡Por supuesto que sí mamá!- dijo mi hija poniéndose en arras, era demasiado parecida a mí en todos los sentidos- Nos dijo que le vendría bien ayuda con el primo…- sonreí, estaba segura que había algo detrás de todo esto…

-¿Estáis listos? – preguntó mi flamante esposo por detrás de mí y le entrecerré los ojos.

-¿Tu lo sabías?- su sonrisa me dio la respuesta, llevaba unos días raro pero hoy parecía el de siempre, tal ver fuera el estrés- ¿Por qué no…?- se acercó a susurrar.

-Después hablamos…- su guiño me dio toda la explicación que necesitaba, así que tras darle besos y abrazos a mis hijos antes de irse, subí para preparar un baño relajante para 2… Mientras se llenaba la bañera me desnudé y puse mi bata, debido a la cercanía llegó antes que estuviera listo y me abrazó por detrás- Te has adelantado…

-Eres como un libro abierto para mí…- susurré mientras me volvía para besarlo.

-Te amo.

-Yo también…- el beso comenzó lento pero enseguida subió de nivel y comencé a desnudarlo, él lo tenía más fácil ya que solo debía quitar mi bata, una vez desnudos entramos a la bañera y tras apagar el agua me puse sobre él.

-Hacía tiempo quería algo de intimidad…- no pude evitar reír.

-Es lo que tiene tener hijos ¿Recuerdas?- me miró decidido antes de susurrar.

-Aun así no me importaría repetir…- agarré su pelo con fuerza para acercar su boca a uno de mis pezones, mientras comía dejaba de hablar, mientras disfrutaba de sus atenciones comencé a hacer círculos sobre su erección, para mi suerte siempre funcionaba…- Bella…- gimió mi nombre real y tras colocarla en mi entrada fui bajando lentamente hasta que entró del todo y me quedé quieta mirándolo.

-Te amo Edward…- su sonrisa me dio la contestación que esperaba y lo monté fuerte, cuando al fin alcanzamos el orgasmo me di la vuelta y me recosté sobre él. Al principio estuvo en silencio mientras me enjabonaba el pelo pero cuando pasó al cuerpo habló…

-Me gustaría tener otro hijo…- ¡Mierda! Nunca antes había sido tan directo, así que me dejó fuera de onda, me incorporé y volteé para verlo.

-¿Qué?- asintió decidido y suspiré, el cogió mis manos y las besó antes de darme esa mirada que me derretía ¡Joder! Antes nadie era capaz de hacer algo así y ahora… ¡Tanto él como mis hijos conseguían lo que querían conmigo sólo con esa mirada!

-Bella…- me gustaba escuchar mi nombre de sus labios, era una pena poder usarlo sólo en nuestra intimidad- Sé que nunca lo hemos hablado como se debe pero ahora que Charlie y Renee son grandes me gustaría tener un hijo más…- el nerviosismo se apoderó de mí y contesté de igual modo.

-¡No me siento preparada!- suspiró desanimado y quise aliviar mi dureza- Tal vez más adelante…- negó algo triste.

-No importa…- quiso quitarle importancia pero podía ver qué si lo hacía, por unos segundos me pareció que quería agregar algo más pero al final me hizo ponerme como estábamos previamente en un silencio bastante tenso. No estaba hecha para situaciones así, por lo que hablando sobre el cumpleaños de Esme y mi conversación con Carlisle lo distraje del tema en cuestión ¿Debería hacerlo? Ya tenía mi edad, si no me daba prisa en tener otro hijo tal vez no pudiera hacerlo nunca ¡Necesitaba ayuda! ¡Y sabía quién podría hacerlo! Por suerte nuestra noche siguió como si nada y disfrutamos nuestra soledad deleitándonos mutuamente hasta bien entrada la madrugada. Nuestra conversación sobre hijos no me había dejado dormir en condiciones, así que para aliviar la tensión fui a correr, les mandé un mensaje a las chicas por si podían darme alcance pero dada la hora sólo vinieron Jessica y Lauren que se quedaron casi tan sorprendidas como yo, después de repetirlo como unas 3 veces…

-Entonces al doctor le ha dado la fiebre de ser padre después de 10 años.

-¿Acaso no te quedó claro las otras 3?- le dijo con sorna Lauren y no pude evitar reír, Jessica me miró mal y contesté antes que se quejara.

-Así es…- suspiré- La verdad es que…- resoplé con fuerza- ¡Hasta mis hijos vinieron sin buscarlos! ¡Nunca me planteé tener más!- dije al fin lo que pensaba, al fin y al cabo me sentía en total confianza, ya no éramos jefa y empleadas, nos habíamos convertido en lo que siempre fuimos y nunca quise ver… Eran mis hermanas.

-Deberías decirle que no estás lista…- le rodé los ojos.

-Eso ya lo hice pero…- me pasé las manos por la cara con desesperación- Se puso bastante triste…- cosa que me afectaba bastante ¿Podría ser un problema en nuestra relación? ¡No podía ser!

-¡Ya se le pasará!- dijo Lauren como si nada y le alcé una ceja, a veces me daba la impresión que no le caía bien- ¿Qué?- negué.

-Así no ayudas…- rodó los ojos.

-Si ya le has dicho todo no sé qué podemos aportar…- ahí tenía razón, la única solución es darme un tiempo para pensar si lo hacemos o no.

-Ahora será mejor que vuelva…- Jessica amplió su sonrisa y enseguida supe qué diría.

-¿Quieres aprovechar hasta el último momento?- reí- Si necesitas más puedo llevarlos más tarde…- negué.

-No es necesario, sólo dame tiempo de darme una ducha y hacer el desayuno…- Jessica resopló.

-¡No pienso mandarlos sin desayunar!- reí- Además debo darle su toma al pequeño Mike.

-Ese niño sale a su padre ¡No para de tragar!- dijo Lauren y reímos. A continuación corrimos el camino de vuelta a casa. Para mi sorpresa Anthony no estaba ¿Habría tenido que salir? Sin pensarlo mucho me di una ducha y comencé a hacer el desayuno, al cabo de unos minutos me extrañó más que sonara su móvil ¿Había salido sin él? No solía cogerlo pero dado que podría ser una emergencia del hospital lo hice.

-¿Diga?- hubo demasiado silencio- ¿Hola? ¿Quién es?

-¿Bella?- tragué grueso al reconocer su voz ¿Cómo demonios me había encontrado? Y lo más importante ¿Por qué llamaba a Edward?

EDWARD

¡Maldita sea! ¡Debía decírselo! ¡Pero no! Suspiré bastante alterado, sin saber cómo ese idiota había dado con mi número y llevaba recibiendo sus llamadas e ignorándolas varios días. Por un lado temía que pudiera averiguar de la misma manera que ella seguía viva, pero sus mensajes me dieron la tranquilidad que no era así. En ellos me echaba en cara que me hubiera casado y tenido hijos después de la muerte de Bella ¡Mierda! Estaba seguro que si se enteraba y no era por mí se enfadaría pero no quería preocuparla, así que tras informar a Carlisle seguí su consejo de no responder ¡Ese maldito seguía enamorado de mi mujer! Cosa que me molestaba bastante y me llevó a la idiotez de casi exigirle un hijo cuando claramente sé que no quiere ¡Dios! Sé que es una actitud infantil querer marcarla así pero por otro lado me haría sentir el hombre más feliz del mundo…

-¿Tío? ¿Estás aquí?- me sacó de mis divagaciones la voz de Jasper, al levantarme y ver que había salido a correr vine en su busca para hablar en privado. Necesitaba consejo y no había nadie mejor que él.

-Sí, lo siento… Es que ese tipo me exaspera.

-¡No te pongas así!- me dio un leve codazo- Para él está muerta…- volví a suspirar, a este paso me desinflaría como un globo.

-Pero la sigue amando…- dije en un susurro y el golpeó mi hombro con demasiada fuerza.

-¡No jodas Edward! – gritó con ironía, solo me llamaba así cuando me ponía terco y en este momento lo estaba siendo- ¿Qué más te da si ella está casada contigo?

-Tal vez sea algo tonto pero tengo miedo…

-Edward… Edward… Edward… Si vas a ponerte en plan celoso hazlo mejor con esos ejecutivos con los que siempre va a desayunar…- no pude evitar reír, si hubiera visto el pavor en sus caras cuando les habla no diría algo así, sonreí con orgullo, me encantaba ese lado suyo tan serio y duro que sólo usaba en el trabajo, aunque no lo dijera me resultaba bastante tentador, en casa era todo lo contrario- No es por nada pero tu mujer es un dulce entre bastantes bombones…- no pude evitar reír.

-¿En serio Jasper? ¿Bombones?- alzó los hombros tratando de esconder su risa.

-¡Van de negro! Chocolate negro pues…- reímos a carcajadas – Ahora en serio tío ¡Olvídalo! Ella ni siquiera lo recuerda.

-¡Dios! ¡Tienes razón!- tras ver que era casi la hora de su vuelta- Será mejor que me vaya.

-Yo me pondré con el desayuno para mi familia…- le sonreí y tras un apretón de manos volví a casa, me sorprendió verla en la cocina desayunando sola. Siempre me esperaba para hacerlo- ¿Tanta hambre tenías?- pregunté divertido y se quedó muy seria mirando su plato como si fuera lo más interesante del mundo- ¿Estás bien?

-¿Desde cuándo me escondes cosas?- dijo con su conocida dureza, una que llevaba años sin ver, al menos no aquí y menos conmigo.

-Nunca lo hago…- rió con ironía.

-¿También vas a mentirme?- gritó dejándome descolocado- ¡Joder Anthony!- ahora sabía seguro que estaba enfadada puesto que en casa nunca me llamaba así- Creía que no teníamos secretos el uno para el otro…- la miré como si estuviera loca.

-¿De qué hablas?- rodó los ojos con exageración mientras apretaba sus puños con fuerza.

-¡Hablaremos después! ¡Ahora debo irme! - se levantó sin terminar su comida para irse pero le cogí el brazo antes que se alejara.

-¿Vas a decirme que ocurre?- su mirada dura me dio escalofríos.

-Confiaba en ti…- susurró sin apartar su mirada de la mía- Ahora debo irme…- dijo de igual modo, sus palabras me confundían ¿De qué demonios hablaba? ¿Sería por lo de anoche?

-Bella si es por lo de anoche yo…- me miró peor si cabe, tiró de su brazo con fuerza y salió tras darme una dura mirada de nuevo ¿Qué demonios había sido eso? Por mis cuentas estaba a punto de estar en sus días, pero nunca se había puesto así. Supongo que era mejor darle su espacio y hablar después con más calma. Cuando me senté donde ella había estado antes fue que vi mi móvil, no recordaba haberlo puesto aquí, lo tomé para ver mi agenda y entonces vi en el registro ese número, la última de hace unos minutos y sentí mi pecho dar un vuelco ¿Acaso ella…? ¡Mierda! ¡Ahora todo me cuadró! ¡Maldita sea! ¡Debía encontrarla y explicarme! Por el camino llamé a Jessica para decirle que se quedara a mis hijos hasta que fuera a recogerlos, por sus comentarios me imaginaba que no sabía nada de lo ocurrido. A pesar que no debía le tenía encendido el GPS de su móvil que me ayudó a encontrarla rápidamente. Estaba en una cafetería bastante alejada de nuestra casa y para mi pesar no estaba sola… A pesar de los años pude reconocerlo perfectamente, no quería enfadarla más al acercarme como un loco celoso, así que me senté lo más cerca que pude sin ser visto para escuchar su conversación…

-¡No te imaginas lo feliz que me has hecho!- escuché una risa de su parte.

-Deberíamos ir a un lugar más privado ¿No crees?- ¿Eso fue un coqueteo?

-¡Señorita, la cuenta por favor!- ¿Acaso pensaba? ¡No podía creerlo! Iba a recriminarle por hacerlo pero cuando me volví ya salían por la puerta, se veían demasiado cercanos, a pesar de temer encontrarme lo peor los seguí, mis sospechas se incrementaron cuando fueron a un lugar de la costa demasiado retirado de la civilización ¿Acaso…? Sacudí la cabeza tratando de alejar esos pensamientos de mi cabeza sin conseguirlo, esperé pacientemente que salieran del coche pero al cabo de 5 minutos mi paciencia se agotó, me armé de valor para acercarme y decirle lo que debía… Pero nada me preparó para lo que encontré al abrir la puerta…

BELLA

-¿Bella?- volvió a preguntar y quise salir del paso.

-Me confunde con otra…- iba a colgar pero gritó.

-¡Nunca te confundiría con alguien más! ¡Necesito verte! - ¡Maldita sea! ¿Cómo demonios pasó esto? Debía pensar con mente fría y encargarme.

-¿Dónde estás? – pude percibir su sonrisa de triunfo a través de la línea, me dio la dirección de una cafetería que no conocía pero me importaba poco. De Edward lo haría después, apreté los dientes con fuerza y sobre todo enfado ¡Cómo demonios se le ocurre no contarme algo así! ¡Este tipo de cosas son las que te joden la vida! Me sentó peor que se hiciera el que no sabe cuándo se lo eché en cara pero ya habría tiempo de hablar, ahora lo importante era arreglar esto… Cuando llegué a la cafetería lo reconocí enseguida y fui junto a él, su abrazo fue demasiado largo y efusivo pero aguanté el tipo.

-Me alegro tanto de verte bien…- su abrazo se hizo más fuerte- Todavía no me creo que estás viva…- así seguiría, tosí y lo alejé con disimulo.

-Será mejor que nos sentemos.

-Tienes razón…- una vez lo hicimos enseguida vinieron a tomarnos nota pero yo solo pedí un café.

-¿No quieres comer nada?- negué.

-No, gracias…- una vez solos comenzó a hablar, realmente no le prestaba mucha atención estaba mirando mi entorno mientras pensaba como hacerlo, no era justo ni se lo merecía pero no podía dejarlo ir, me había costado mucho escapar de todo y tener una vida para que viniera alguien de mi pasado a joderlo, así que lo hice caer en mis encantos para alejarlo de allí. Lo hice conducir a un lugar bastante apartado donde sabía no nos molestaría nadie, hacía mucho no la sacaba pero ahora debía hacerlo ¡No quedaba otra opción!

-Bella sé que estás casada, tienes hijos y…- ¡Mierda! ¿Y si el…?

-¿Tú tienes familia?

-Nunca conseguí enamorarme de nuevo…- me miró con pena y suspiré con pesar, para mí era un alivio, lo haría rápido e indoloro.

-Jake yo…- me puse de rodillas para poder alcanzarlo mejor, él me dio una sonrisa antes de cerrar los ojos esperando un beso que jamás llegaría- Lo siento mucho…- saqué mi aguja de tejer y la introduje con fuerza en su oído, ni siquiera se dio cuenta y cayó fulminado sobre mí, por mi posición perdí el equilibrio y quedé con el culo metido en el suelo del asiento del copiloto con su cabeza entre mis piernas ¡Maldita sea! Mientras trataba de incorporarme la puerta del coche se abrió y por un momento temí lo peor, pero suspiré aliviada al ver a Edward ¡Un momento! ¿Cómo me había encontrado? Ya lo averiguaría después, ahora solo quería salir de aquí pero en vez de ayudarme se quedó mirando la escena como si estuviera analizando los hechos ¿Acaso no era obvio?- ¿Vas a ayudarme o seguirás ahí como un pasmarote?- eso lo hizo salir de su estupor y me ayudó a hacerlo, una vez fuera hice una llamada, enseguida vinieron a llevarse el coche y a encargarse de él, Edward me trajo a casa en un tenso silencio que no tenía ganas de romper. Cuando llegamos fui a darme una ducha ¡Necesitaba quitarme de encima ese olor! Hacía tanto no lo sentía… Cuando salí con mi bata a nuestra habitación lo vi sentado en la cama, apoyado en sus rodillas y las manos en la cara ¡Ya me estaba desquiciando este puto silencio!- ¿Vas a decir algo?

-Tú… ¿¡Lo mataste…!?- no sabía si era afirmación o pregunta así que le contesté con ironía.

-¿Tu qué crees?- ahora comenzó a reír y le alcé una ceja.

-Seguramente pensarás que estoy loco…- le rodé los ojos con exageración.

-¡No! ¿Cómo crees?- dije con ironía y me los rodó el a mí- Como comprenderás no es muy normal que me sigas como un psicópata, me veas matar a alguien y ahora te estés riendo de ello…- dije destilando sarcasmo y rió de la misma manera.

-¿Matas tú y el psicópata soy yo?- lo miré mal y enseguida alzó las manos en rendición- ¡De acuerdo! Lo siento, no debí seguirte…

-Eso está mejor…- tosí antes de agregar- También debiste decirme que hablabas con Jake…- negó.

-No hablaba con él…- resoplé- No sé cómo dio conmigo pero tras informar a Carlisle no le volví a coger el teléfono…- apreté los dientes con fuerza, ahora no solo me había ocultado algo Edward-Pero cuando supe que habías hablado con él los celos me pudieron…- ¿Estaba celoso? Ahora la que comenzó a reír sin control fui yo- ¿Qué te parece tan gracioso?

-Tú…- me acerqué lo suficiente para sentarme encima, mi bata se abrió un poco y vi sus ojos vagar por mi cuerpo- Me parece increíble que estés celoso de alguien a quien no veo en años…- agarró mi trasero con fuerza, pasó su nariz por la ranura de mi bata aspirando mi aroma mientras me pegaba a su erección provocando un fuerte gemido de mi parte.

-Cuando me contactó tenía miedo…- susurró sin dejar su labor- Temía que si sabías que seguía enamorado volvería a surgir la chispa entre ustedes…- me alcé un poco para poder centrarme en la conversación y le entrecerré los ojos.

-¿Es en serio?- por su cara deducía que así era, traté de serenarme antes de contestar a pesar de lo absurdo de todo.

-¿Por qué te mentiría?- dijo igual de serio, en el fondo era bastante tierno. Yo necesitaba olvidar lo ocurrido así que mordí su labio mientras hacía círculos sobre él.

-Sabes que te amo solo a ti…- suspiró.

-Pero a veces me siento tan poca cosa a tu lado…- susurró y lo miré enfadada.

-¡Edward mírame!- grité con una autoridad que hacía años no usaba, trató de apartar la mirada pero se la contuve con la mano- Quiero que además de escuchar leas mis labios…- asintió alternando su mirada entre mis ojos y éstos- Eres una persona excepcional, te has convertido en unos de los mejores médicos, tenemos una familia maravillosa y cada día me haces la mujer más feliz del mundo…- nos sonreímos- ¿Qué más puedo pedir?

-Te amo…- susurró mientras besaba tiernamente mis labios.

-No te cambiaría por nada ni por nadie…- volvió a abrazarme con fuerza y besarme con pasión, esta vez no hubo más preguntas ni miradas esperando explicación, nos dejamos llevar por la pasión y dejé atrás lo acontecido…

No lo había hecho por gusto, ni siquiera lo merecía… Pero haría lo mismo con cualquiera que amenazara mi felicidad… En momentos como este siempre recordaba las últimas palabras de mis padres y desde que entró Edward en ella susurraba a la nada…

Al final sí que logré ser feliz…

FIN.

IN LOVING MEMORY OF DAISY.

Ya que Less fue inspirado por mi querida compañera, no podía dejar pasar la oportunidad de dedicarle esta historia. Han sido unos maravillosos 17 años que hemos compartido y allá dónde esté siempre estará en mi corazón.

URSU.

MUCHAS GRACIAS POR ACOMPAÑARME EN ESTA HISTORIA, HA SIDO DURO TERMINARLA PERO AL FINAL LO HE HECHO Y ESTOY CONTENTA CON EL RESULTADO. LA TARDANZA HA SIDO PORQUE HE NECESITADO VARIOS DÍAS PARA CALMAR MI DOLOR, PERO POR FIN HE VUELTO CON ENERGÍAS RENOVADAS. GRACIAS DE NUEVO…

*LA SIGUIENTE HISTORIA EN SER ACTUALIZADA SERÁ ALMAS GEMELAS*