CAPÍTULO 2

SERENA

No pude evitar el placer que me embargó cuando Darien aceptó venir a casa conmigo, aunque solo fuera por un mes tal vez consiguiera que se quedara más, a menos que me cansara de él... ¿Quién sabe? Solo el tiempo lo dirá, por ahora tenía que disfrutar de este mes de sexo con este atractivo doctor…Por el tamaño de su erección pude ver que sería muy placentero, quería esperar a llegar a casa para probarlo de todas las maneras que pudiera, no era estúpida y sabía que en mi estado no había mucho que pudiera hacer, pero seguro que él lo solucionaría, pero cuando lo sentí tocarme me perdí, sabía que no era el lugar apropiado para esto, pero necesitaba saborearlo de todas maneras no había nada de malo en besarlo. En cuando nuestros labios se juntaron fue increíble, su sabor era embriagante y aunque era raro me resultaba familiar ¿Por qué sería? Antes de ahora nunca lo había visto.

-¡Joder Darien!- gemí, él dejó mi boca y fue dejando pequeños besos por mi cuello hasta llegar a mi hombro donde dio un ligero muerdo ¡Necesitaba más! Lo deseaba, así que olvidándome del resto lo acerqué a mí enrollando mis piernas en torno a su buen trasero, pero en ese momento el dolor de los puntos me jodió…- ¡Ahhh! ¡Mierda!- él se separó de mi bastante preocupado.

-¡Oh, dios! ¡Lo siento!- me hizo recostarme para mirar la herida, tras un rato observando se dirigió a mi más aliviado- Por suerte no ha sido nada, pero es importante que guardes reposo- resoplé.

-¡Ya lo sé!- rodé los ojos, luego lo miré fijamente mordiendo mi labio de forma sexy-Pero tengo necesidades Darien…- le dije de forma sugerente para que entendiera lo que quería decir, el tragó grueso antes de enderezarse.

-Debes ser más cuidadosa con tu herida…- cambió de tema drásticamente y asentí rodando los ojos.

-Lo seremos…- le dije relamiéndome los labios, él se quedó un momento absorto mirándolos antes de seguir en la tarea de vestirme…Cada roce me hacía sentir cosas… ¿Sería normal por mi estado? Negué con la cabeza, aunque nunca antes había estado así desde…

-Serena, yo…- dijo interrumpiendo mis pensamientos, no quería que se echara atrás en esto del sexo, así que le agarré su miembro a través de la ropa, él se quedó algo parado pero al momento reaccionó.

-Darien… Eres médico…- le guiñé el ojo- seguro que se te ocurren buenas formas de hacerlo sin arriesgar mi salud…- le susurré muy cerca de la comisura de su boca, tras decir esto le lamí los labios… ¡Dios! ¡Qué bien sabía! Iba a meter mi mano dentro de sus pantalones pero enseguida me paró.

-Serena…No creo que esto ahora sea lo más conveniente- asentí, en esto tenía que darle la razón, no podía hacerlo en un hospital donde podría vernos cualquiera, y menos cuando me lo llevaría a casa durante un mes.

-Tienes razón…Lo dejaremos para después…- lo miré más seria antes de prácticamente ordenarle- termina de vestirme, quiero llegar a casa cuanto antes- le dije más sugerente, tras toser para recomponerse contestó.

-De acuerdo…- se puso a la tarea y tras unos segundos en silencio volvió a hablar- Serena, necesito saber qué esperas de esto…- resoplé, pronto empezaba a preguntar.

-Si quieres que sea sincera lo seré- el me miró a los ojos- no me interesan las relaciones, sólo quiero sexo…- su rostro pareció decaer pero seguí hablando- eso no quita que quiera exclusividad…- me miró más esperanzado.

-Eso quiere decir…- me puse muy seria, en esto no podía haber errores, lo que es mío, es mío y nadie más que yo lo toca, y eso debía quedarle muy claro tanto a él como al resto.

-Darien, voy a ser muy directa ya que veo que no estás acostumbrado a esto…- asintió algo contrariado -Quiero que seas mi amante…- iba a hablar pero puse mi dedo índice sobre su boca para callarlo- eso implica que tendremos sexo, que me acompañarás a todos lados y como consecuencia serás visto en mi presencia…

-A ver si lo he entendido bien…-dijo en un tono que no me gustó nada- ¿Quieres que ocupe el lugar de tu novio?- lo miré mal.

-¿Qué novio? ¡No tengo ningún novio, ni pienso tenerlo nunca!- solamente la palabra me traía malos recuerdos.

-¿Y ese chico que estuvo anoche aquí? Acaso ¿No era tu novio?- resoplé.

-Seiya era mi anterior amante…- me interrumpió.

-¿Fue hace mucho?- ¿Qué le podía decir? No era algo de lo que quisiera hablar, así que mejor cambio de tema.

-Lo importante Darien no es cuanto si no que ya terminó- no parecía muy convencido pero asintió en silencio- Y lo más importante …- recalqué la palabra- de todo es que no consentiré que folles con otra mientras lo hagas conmigo…- su mirada se tornó enfadada.

-¿Follar?- se alejó un poco y empezó a revolverse el cabello ¡Dios! Se veía tan sexy así…

-Darien no es malo hacerlo…- le alcé las cejas- ¿O en tu vida nunca lo haces?- el apartó la vista algo avergonzado y me puse algo nerviosa…- ¿No serás virgen?- me miró con horror y negó, eso me dio bastante tranquilidad. No estaba preparada para un chico virgen, viéndolo bien lo dudaba mucho, estaba demasiado bueno para que no hubiera tenido candidatas antes, volví a relamerme los labios, y eso que no podía verlo bien con esta bata, estaba ansiosa por llegar a casa, verlo totalmente desnudo y a mi disposición…

-¡No!- interrumpió con su grito el rumbo de mis pensamientos- es solo que no me gusta follar…- le entrecerré los ojos.

-¿Qué quieres decir?- suspiró antes de contestar.

-Me gusta hacer el amor Serena… No follar….-Se acercó a mí de nuevo- y gustaría hacerlo contigo…- me dejo algo desconcertada… ¿Había dicho hacer el amor? La única vez que lo hice todo acabó mal, así que mejor intentaría hacerle ver que prácticamente era lo mismo.

-Darien, sexo es sexo…- aproveché su cercanía para acariciarle la cara- puedes llamarlo como quieras…- suspiró algo decaído- la cuestión es que tendremos sexo… Mucho- le guiñé- y si me resulta satisfactorio puede durar…- me interrumpió.

-Supongo que para empezar estará bien…- sonreí, ya estaba cediendo- Pero…-¡Mierda! Siempre hay un pero y lo odio, me gusta que todo se haga a mi manera y sin réplicas ningunas.

-¿Qué pasa Darien?- me miró fijamente a los ojos antes de hablar.

-Acepto el acuerdo siempre y cuando pueda presentarme como algo más que tu amante…- abrí los ojos sorprendida.

-¿Qué? ¡Pero si apenas nos conocemos! ¿Estás loco?- negó.

-No te estoy pidiendo que nos casemos, sólo que el tiempo que tengamos esta relación…- nos señaló a ambos- sea como novios y no sólo como amantes…- mi enojo crecía a pasos agigantados… ¿Qué se creía? ¿Qué podía mandarme a mí? ¡Ja! ¡No sabía con quien se estaba metiendo! Así que sintiéndolo mucho decidí dejarlo de lado, no estaba dispuesta a ceder en esto por nadie.

-Creo que está todo claro Darien…- el me miró receloso- entiendo que no quieras ser mi amante…- lo miré con mucha pena, hubiera sido maravilloso poder disfrutarlo pero no estaba dispuesta a ceder, hace tiempo me hice la promesa de no tener nunca algo parecido a un novio y no pienso romperla jamás… ¡Y mucho menos por alguien que apenas conozco!- Así que sólo serás mi médico, ahora si me ayudas podremos irnos ya.

-Serena yo no quería decir que…

-No hace falta…Tendré que buscar a otro…- ¡Joder! ¿Dónde coño iba a encontrar otro amante?

-Serena…- lo miré muy enojada y eso lo hizo callar, cuando iba a levantarme me cogió del brazo para pararme, su mano me mandó unas sensaciones extrañas y enseguida lo aparté ¿Qué era eso? Tal vez no estaba tan bien como pensaba- no puedes hacer esfuerzos, así que lo mejor será que te sientes en la silla…- entonces se alejó de mí hacia la puerta y entró con una silla de ruedas…- lo miré peor que antes.

-¿Es necesario? – Sin decir nada la puso junto a mí y se acercó a cogerme para sentarme- ¿Por qué no puedo ir andando?

-Saliste de una operación delicada hace poco, ya demasiado estoy haciendo con dejarte salir antes de esperar los días mínimos del postoperatorio…

-¡No pienso subirme ahí! ¡Puedo caminar de aquí a la puerta! No será nada- resopló.

-¡Eres más cabezota de lo que creía! - lo miré tan mal que se avergonzó- lo siento, no quería molestarte, pero creo que eres muy mala enferma, tú me contrataste como médico y así trabajo, así que siéntate en la silla y te llevaré a la ambulancia.

-Está bien…- me resigné, de todas formas él era el médico, dejé que me ayudara a sentarme y después de coger todo lo necesario me llevó afuera, por el camino veía como la gente me miraba con interés ¿Qué pasaba, no tienen vida propia o qué? Seguro que no era la primera que habían visto con silla de ruedas ¡Idiotas! Cuando por fin llegamos fuera, ya se encontraba Lita junto a varios de mis hombres esperando, después de lo ocurrido los miré recelosa, ya no podía fiarme de nadie más que de mis chicas hasta encontrar de donde vino la brecha… No podía arriesgarme de nuevo. Mientras que Darien y los chicos me subía en la ambulancia y nos íbamos colocando decidí que era buen momento para cambiar a Darien de habitación.

-Lita, hay cambio de planes…- ella me miró atenta- Darien al final ocupará la habitación de invitados- dije determinante para que supiera que no era nada que pudiera debatir, abrió los ojos sorprendida pero no dijo nada.

-¡Sí, Serena!- Darien se sentó a mi lado y me habló bajito.

-No hace falta que me cambies yo…- lo interrumpí hablando con el mayor sarcasmo posible.

-Esa habitación no es para mi médico…- hice énfasis en lo de médico para que entendiera a que me refería, lo miré muy seria y él se quedó bastante sorprendido y creo que triste, cosa que no entendía puesto que fue el quién lo rechazó. Miró de reojo al resto como si temiera que se dieran cuenta de nuestro intercambio pero ellos ya sabían que debían atender sus cosas y no meterse en las mías, aunque por otro lado Darien no estaba acostumbrado a nada de esto, sólo por eso le tendría más paciencia, bastante jodida estoy porque no voy a poder follarlo- …Darien, debes entender que si solo vas a ser mi médico, la necesito para alguien más…-vi cómo se quedaba boquiabierto y aparté la vista, no me encontraba de humor para esto, estaba cabreada por lo ocurrido, por saber que puede haber alguien más que sabe de Lessy, por encontrar a todos los insectos involucrados y pisarlos como se merecen, eso sin contar con que me dolía todo y Darien se había negado a ser mi amante Porque ¡Ni loca iba a ser novia de nadie más!

El resto del camino fuimos bastante callados, una vez que llegamos a casa Darien se dispuso a bajarme, el resto se encargaron de lo demás, Artemis estaba allí de pie observando, seguro que se dio cuenta de mi lejanía con Darien, ya conocía esa mirada y no lo lograría jamás, nunca más volvería a caer en las garras del amor.

-Artemis necesito hablar contigo- asintió y me volví a Lita- ¿Te importa guiar a Darien a su habitación?

-Claro que si Serena- se volvió a Darien- ¿Vamos doctor?- él se quedó pensativo y mirándome, parecía dudoso de decirme algo pero al final solo asintió y la siguió dentro.

-¿Qué le has hecho?- preguntó Artemis una vez que estuvimos solos y rodé los ojos.

-¡Nada! Tenías razón, no me sirve de amante…- abrió los ojos sorprendido.

-¿Ya te cansaste?- negué.

-¿Cómo voy a cansarme si no me dio tiempo a empezar?- resopló exasperado- El problema es que quiere ser mi novio no mi amante- el pareció quedarse más sorprendido que yo.

-¿Tu novio?- asentí e iba a levantarme para caminar dentro pero él me obligó a sentarme de nuevo- ¡Tu jovencita te quedarás ahí! Yo te llevaré dentro, Luna está deseando verte - sonreí fugazmente.

-¡Pues date prisa o me bajare e iré corriendo! - rió mientras cogía la silla y empezaba a empujarme por el jardín, aprovechando la soledad decidí preguntar- ¿Has sabido algo?

-Todavía no, pero muy pronto lo cogeré no te preocupes…- hizo un silencio que no me gustó nada antes de volver a hablar algo nervioso ¿Artemis nervioso? Muy extraño- Serena, ahora hay algo importante que debo decirte antes de…- antes que terminara de hablar tenía un chucho encima chupándome toda la cara… ¡Mierda!

-¿Qué coño es esto?- iba a apartarlo pero él se sentó encima de mí y me miró a los ojos… Cuando lo hizo sentí una especie de conexión con el chucho ¡Mierda! No podía encariñarme de nuevo con un animal.

-Lo siento Serena- dijo Artemis a la vez que se acercaba al susodicho- de esto mismo quería hablarte, él es el perro que te salvó…- los miré extrañada, el perro estaba con su lengua fuera sin quitarme el ojo de encima y Artemis me sonrió asintiendo ¿Este chucho me había salvado la vida?

-¿Tú me salvaste?- le pregunté y ladró como si entendiera, eso me gustó, se veía un chucho listo, sí le debía mi vida no podía echarlo sin más- En ese caso puedes quedarte…- lo mire seria y señalándolo con dedo- solo te pido que me dejes en paz… ¡Odio los animales!- el volvió a ladrar antes de volver a chuparme la cara ¡Mierda! Ya no estaba tan segura que fuera tan listo.

-¡No!- gritó Artemis- ¡Less malo!- le regañó y no pude evitarle alzarle las cejas.

-¿Le habéis puesto Less al chucho?- me miró mal y lo cogió de encima de mí, no era muy grande era más bien un perro mediano de color canela, y se dirigió a él en tono cariñoso.

-No le hagas caso a Serena, es muy malhumorada pero ya te cogerá cariño- lo miré peor.

-No lo creo…- dije cruzándome de brazos, en ese instante me vinieron imágenes de mi último perro, todavía recordaba sus gritos de dolor cuando lo estaban torturando…

-Serena…- me giré hacia él algo perdida- Sé que es duro pero…

-¡No! ¡Ya te dije que no quiero hablar de ello con nadie!- resopló.

-Creo que es hora…- miró a los lados para asegurarse que estábamos solos, cuando lo hizo se arrodilló junto a mí y puso al chucho a un lado- tienes una buena edad de hacer tu vida…

-Me gusta mi vida como es.

-Serena, tienes que dejar esta sed de sangre y venganza atrás que solo traerá sufrimiento a tu vida…- me dolía que en el fondo tuviera razón, pero ¿Cómo hacerlo cuando la única vez que me dejé llevar por los sentimientos acabó tan mal? Sabía que no podían entender el alcance de mí odio puesto que ninguno sabe que pasó realmente allí y eso seguiría así para siempre. No estaba dispuesta a repetirlo por nada en el mundo. Ellos eran mi familia y si quería tenerlos a salvo debía ser así.

-Lo que haga en mi vida no es asunto de nadie…- le dije en un tono algo hosco, el volvió a resoplar dándose por vencido, se puso en pie y siguió empujando la silla en silencio… Me sentía mal por hablarle así pero estaba harta de la misma charla cada vez que traía un amante nuevo a casa. Sé que tenía la esperanza de que con alguno fuera algo más pero yo no estaba por la labor, si Darien quería sexo lo tendríamos pero no como novios, eso era algo que no pasaría por alto. El chucho nos siguió todo el camino hasta que llegamos a la puerta de la cocina y entramos, él se quedó sentado fuera…Parecía que tenía muy buenos modales para ser un chucho callejero…

-¡Oh, dios Serena!- Luna se tiró a abrazarme en un mar de lágrimas- no sabes lo feliz que estoy de verte bien- rodé los ojos.

-No puede decirse que esté muy bien, pero lo estaré con la ayuda de Darien…- ella me soltó y sonrió.

-Ya conocí al joven doctor…- puso una mirada soñadora y ya me dio repelús- Me gusta.

-¿No me saldrás tú con lo mismo que Artemis verdad?- sonrió.

-Si algo me ha enseñado la vida es que todo pasa por algo…- me guiñó- No creo en las casualidades- dijo muy sonriente y volviendo a guiñar a Artemis ¿A qué se refería exactamente?

-No sé si estoy entendiendo bien- dije algo aturdida, ella negó.

-Ya lo entenderás…-enseguida se alejó y me señaló la mesa- ahora debes comer algo para empezar a reponerte, he hecho de todo lo que te gusta y…- estaba demasiado abrumada con todo esto y necesitaba estar sola y pensar, así que la interrumpí.

-Luna… Artemis… ¿Podéis dejarme sola mientras como por favor?- se miraron entre ellos antes de asentir algo decaídos.

-¡Claro que sí! - Artemis me acercó a la mesa y tras asegurarse que estaba cómoda me dejaron sola. Todo esto me hacía sentir mal por ser tan dura pero era necesario… Desde que mis padres murieron nunca había estado enferma o herida y necesitado de los demás, el hecho de estar así no me gustaba pero sus atenciones me gustaban a la vez que me hacían sentir mal ¿Estaría volviéndome loca o era algo normal para todo el mundo? Por previa experiencia sabía que sólo el sexo me hacía desconectar de todo…

-¡Mierda! ¡Necesito encontrar a alguien para desfogar la tensión!

-¡Me alegra escucharlo! - dijeron desde las sombras ¿Quién demonios? Cogí el cuchillo en mi mano como precaución.

-¿Quién anda ahí?- salió y al verlo resoplé.

-¿Cómo demonios llegaste allí?- salió a mi encuentro andando con esos aires de superioridad que lo caracterizaban.

-Mi hermano me dijo que terminasteis- asentí.

-Así es…- le entrecerré los ojos- Pero eso no explica cómo entraste ni qué demonios hacías escondido ahí…- iba a tener que hablar seriamente con la seguridad de la casa, vale que Yaten era conocido, pero ahora mismo desconfiaba hasta de mi sombra. Él se puso junto a mi apoyado en la mesa en una postura sexy, ahí fue cuando lo miré con otros ojos, viéndolo bien no estaba mal… Tal vez…

-Sé que una vez dejas un amante buscas otro…- dijo de forma demasiado sugerente.

-Así es…- le contesté de igual modo, relamiéndome los labios en el proceso, admirándolo de arriba a abajo, puede que no fuera mala idea… De momento no tenía nada mejor a mano…Bueno sí, pero él no estaba por la labor de follar sin compromiso, en cambio Yaten…

-Me gustaría serlo…- se agachó a la altura de mi cara y decidí intentarlo, no me ponía tanto como Darien pero podría servir mientras busco algo mejor. Cuando estaba a punto de besarlo nos interrumpieron…

DARIEN

¡La había cagado pero bien! En mi mente me pareció buena idea ¡Total! Dijo que iríamos juntos a todos lados, haríamos el amor… ¡Bueno no lo llamó así pero al fin era lo mismo! Decidí ir más lejos y Serena me mandó a la mierda ¡Debía hacer algo para arreglarlo! ¿Pero qué? Intenté hablarlo en la ambulancia pero no la vi muy por la labor y decidí esperar a llegar a la casa y estuviéramos solos, pero nada más llegar me mandó a mi habitación… Desde que llegué a la misma estoy en un sin vivir recordando lo que dijo de que esa habitación la ocuparía otro ¡Joder! ¡No podía permitir que metiera otro hombre en su cama! Pero el hecho de aceptar ser su amante rompe mis principios ¿Qué debía hacer? Todavía recordaba sus besos y caricias, necesitaba más pero… ¿Estaba dispuesto a ser solo un amante? Para mí sería una novedad, nunca he creído en el sexo sin amor, pero tal vez sea la única forma de llegar a su corazón… Aunque reconocía que se veía muy difícil… ¡Dios! ¿Qué hago?

-Veo que estas aquí…- interrumpió Artemis en la habitación.

-Sí, Lita me acompañó a esta habitación…- miré alrededor- no está mal- sonrió.

-Si, a Serena le gusta que todos estén cómodos aquí…- se sentó en la cama junto a mí- me ha dicho que le pediste ser su novio…- asentí apenado y me senté a su lado.

-Sí, pensé que…

-¡La cagaste pero bien! - me dijo a la vez que me dio un gran manotazo en la espalda que me dejó casi sin aliento- Serena no quiere compromisos y le pediste uno sin siquiera conocerla…- rió- ¡Eres increíble!- dijo en un tono que no sabría definir.

-Pensé que mientras nos acostábamos podíamos tener algo más que solo sexo.

-Darien, entiendo tu punto de vista. Pero con Serena sin pasar por ser su amante no conseguirás llegar a ella de ningún modo…- suspiré apenado- aunque no se da cuenta se abre a ellos, sólo necesita aparecer el apropiado para que la haga plantearse todo.

-¿A qué te refieres?- negó inmediatamente.

-Nada de importancia…- enseguida me di cuenta que no diría nada más- Así que… ¿qué piensas hacer?

-Supongo que aceptar lo del amante…

-Ahora te tocará pedírselo tú- asentí y me entró el pánico.

-¿Tú crees tiene solución? ¿Verdad? ¿No se negará por lo que dije? - pregunté ansioso y él se quedó un momento pensativo.

-Puede que te cueste convencerla, pero si hay algo a tu favor es que le gustas- me guiñó- aprovecha eso para convencerla.

-Yo más bien diría que me desea…- dije con bastante pena y desánimo.

-¡No te desanimes por eso! - volvió a darme en el hombro- Con Serena es un adelanto muy grande- le alcé ambas cejas y se explicó- tiene un gusto bastante exquisito y además es muy exigente…- ¡Dios! ¿Estaría a la altura de sus expectativas? ¿O me mandaría a la mierda de nuevo?- Así que si en verdad quieres ganártela, empieza por ahí, creo recordar que dijiste que aprovecharías este mes para llegar a su corazón- asentí algo nervioso.

-Sí, pero no veo esto de ser solo amantes… ¿No podemos tener sexo mientras somos novios?- negó sonriendo.

-¡Eres bastante cabezota, pero me gustas! – Volvió a palmear con fuerza mi hombro- Darien, entiende que ella es reacia a los novios, pero tengo la esperanza que aparezca alguien en su vida que la haga cambiar…- lo miré esperanzado.

-¿Crees que yo pueda ser esa persona?- alzó los hombros y desvió su vista, estuvo unos segundos en silencio antes de volverse de nuevo a mí para contestar.

-Puede ser… No quiero desanimarte pero también lo creí con los 2 últimos…- mi ánimo volvió a decaer, ella era una mujer de mundo, rica y seguramente tiene a muchos hombres dispuestos a darle lo que quiere…- La diferencia es que tú me gustas…- esa aclaración me llenó de esperanza.

-¿En serio?- asintió.

-Me recuerdas a mí a tu edad…- volvió a palmearme el hombro- Ya conseguí que Less se quede, ahora te toca a ti conseguir que te quiera aquí- abrí los ojos horrorizado.

-¿Ya no quiere que me quede?

-No lo dijo pero lo noté…- me guiñó el ojo- ¡Un padre siempre sabe esas cosas!- me avergoncé y noté como los colores subían a mi ¡Mierda! ¡Estaba hablando de tener sexo con su hija como si nada!- no te cortes conmigo, solo soy su padre adoptivo…- asentí, algo sabía por lo poco que había escuchado en la prensa.

-Pero no quita que lo seas…- rió.

-Sé lo que hace y aunque no lo apruebo, es mayor para decirle que hacer- asentí en acuerdo- Y antes que me traiga a un imbécil…- me sonrió de nuevo- prefiero que seas tú- su confesión me alegró mucho, ahora solo quedaba que ella me dejara ser esa opción de nuevo.

-¡Entonces iré a decirle que acepto el trato!- me levanté más animado y con la esperanza de enmendar lo de antes…No podía ser tan malo que nuestra relación empezara con sexo… ¿O sí?

-Solo recuerda hacerte el duro pero no demasiado…- se levantó a la par mío- si te pasas te mandará a tu casa sin billete de vuelta- asentí.

-Espero que no…- puso una mano en mi hombro antes de salir de la habitación- Está sola en la cocina- sonreí ampliamente- ¿Podrás encontrar el camino?- asentí.

-Eso espero…- susurré y me interrumpió sonriendo.

-Voy de camino, así que te acompaño antes de hacer…algo.

-¡Estupendo! - fuimos todo el camino hacia el piso inferior conversando de diversas cosas, me caía bien y apreciaba que estaba de mi parte en esto de conquistar a Serena, ese era un punto para mi… O al menos eso esperaba. Una vez que llegamos a la puerta de la cocina se puso algo más serio.

-¡Suerte Darien!

-¡Gracias! Espero que no tenga reparos en volver al acuerdo principal…- tras darme una nueva palmada en el hombro, sonrió y se acercó a mi oído a susurrar.

-Puedes empezar con algo de sexo…- me guiñó- estoy seguro que eso la ablandará- tras alejarse, suspiré tomando algo de aire antes de abrir la puerta. Cuando ya me encontraba lo suficientemente fuerte la abrí y la escena frente a mí me enfadó tanto que hablé sin pensar.

-¿Qué demonios haces con mi novia?- ambos se volvieron a mí, a pesar de la mirada enojada de Serena me acerqué al tipo que estaba casi encima de ella para apartarlo de ella- ¡Vete de aquí ahora mismo!

-¿Quién eres tú?

-¡Soy su novio! ¡Y no voy a permitir que toques a mi mujer! - él se veía muy sorprendido, en silencio rezaba porque Serena no se enfadara o perdiera la paciencia por mis palabras, pero el ver su interés en ser besada por este imbécil me hizo perder el control, era un chico joven y guapo, no podía permitir eso ¡Solo yo podía besarla!

-¿Eso crees? - dijo ya más recompuesto y empezó a reír- ¿Has oído a este idiota Serena?- seguía riendo y lo miré mal- ¡Se cree tu novio!- no pude evitar darle un puñetazo en toda la cara ¿por qué? ni yo lo sabía, era la primera vez en mi vida que golpeaba a alguien más pero tenía claro que se lo merecía Tanto por reírse de mí cómo por intentar besar a Serena…- ¡Maldito hijo de puta!- gritó cuando se recompuso, iba a devolverme el golpe pero un grito de Serena lo paró.

-¡Basta ya los 2!- se volvió a Yaten – Será mejor que te vayas…Tengo algo que hablar con Darien…- tragué grueso, ese hablar no sonaba muy bien…Aunque no creía que me echara en su estado siempre podía contratar a otro médico en mi lugar…

-Esto no se quedara así imbécil- me dijo el idiota chocando conmigo al pasar por mi lado antes de salir ¡Dios! ¿Qué haces Darien? Cuando lo hizo Serena estaba en pie junto a mí, iba a regañarla por hacerlo pero se lanzó a besarme, no pude evitar dejarme llevar, como bien dijo Artemis el sexo la ablandaría, sólo debía ser cuidadoso con los puntos.

-Espero que esto signifique que eres mío…-sonrió ¿Suyo? ¡Dios! ¡Ojalá fuera cierto!– Pero que sea la última vez que dices que soy tu novia…- dijo más seria y eso hizo mi ánimo decaer pero me recompuse intentando explicarme.

-Dijiste que seríamos exclusivos el tiempo que estuviéramos juntos…- me entrecerró los ojos.

-También dije que nada de novios… Somos amantes, aunque eso no quita que todos nos verán juntos, nunca te daré un nombre…- asentí ¿Qué podía hacer? Ya sabía lo que quería y lo he aceptado, sólo esperaba que el tiempo la hiciera cambiar de opinión.

-Supongo que puedo aceptarlo… De momento…- susurré más bajo pero al ver su cara supe que lo había escuchado, así que viendo su clara intención de replicar a mi comentario la besé de nuevo, mis manos instintivamente fueron a su trasero y las de ella fueron a mi miembro que ya palpitaba deseoso por salir a su encuentro, pero estaba convaleciente y no me parecía bien. Aunque si tenía cuidado…

-Darien… Necesito que me folles ahora…- gimió deseosa, yo abrí los ojos como platos.

-¿Qué? ¿Aquí?- rodó los ojos.

-¿Nunca lo hiciste en una cocina?- negué.

-¡Bien, pues será tu primera vez! - se acercó al borde de la mesa- Ayúdame a subirme…- una vez lo hice, ella colocó mis manos sobre su cintura- ¡Quítamelos! – asentí y procedí a hacerlo, cuando la vi expuesta y anhelante sobre la mesa no pude evitar probarla, me senté en la silla frente a ella y tras coger fuertemente sus piernas abriéndola a mi acerqué mi boca a su coño ¡Olía estupendamente! Pase primero la lengua para después comenzar a chupar con fuerza, al mirar arriba vi que había sacado sus pechos fuera y estaba acariciándolos…Su cara de placer era algo indescriptible y me puso más duro que nunca, así que decidí ser más osado y la penetré con 2 de mis dedos mientras sorbía con fuerza…- ¡Mierda, Darien! ¡Te necesito ahora!- dijo demandante, mi miembro estaba preparado pero…

-No tengo preservativos a mano…- ella me miró mal, tras quedarse unos segundos pensativa me preguntó.

-¿Estas sano, verdad?- ahora la miré mal yo.

-¿Por quién me tomas? No suelo tener relaciones con desconocidas…- ¡Si supiera cuando fue la última vez se caería de la mesa! Así que mejor me callaba.

-Entonces no hay problema, me gusta hacerlo sin nada…

-¿Qué?- rodó los ojos.

-Tengo puesto el chip…- me cogió del cuello de la camisa y tiro hacia ella- así que haznos el favor de empezar a follarme ya…- no tuve reparos en sacarla y ponerla en su entrada, en este momento me sentía el hombre más afortunado del mundo…- Pero de todas formas tendrás que hacerte análisis cada mes por si acaso…- ¡Mierda! No me gustaba este tema, me hacía recordar que había tenido a otros en la misma situación que a mí y me molestaba bastante, así que le contesté con bastante molestia.

-¿Tenemos que hablar de esto ahora?- negó.

-Quiero hacerlo antes que el dolor sea más fuerte y no pueda disfrutar…- ¡Mierda!

-¿Te duele? ¿Quieres que…?- negó.

-Solo necesito un buen orgasmo para poder olvidar esta mierda…- ¿A qué se refería? ¿Qué es lo que quería olvidar? Me daba la sensación que no era relacionado al intento de secuestro.

-¿Estás segura que estás…?- me interrumpió con una voz muy iracunda.

-¡Deja ya de preguntarme si estoy bien y fóllame de una puta vez!- bien si quería que lo hiciera lo haría sin dudar, la penetré de golpe y comencé a moverme rápido ¡Dios se sentía increíble! Nunca antes había sentido nada igual, sus gemidos no hacían sino aumentar los míos y terminamos ambos en un orgasmo intenso e increíble. Era la primera vez que lo alcanzaba a la vez que la chica, esto solo confirmaba lo que ya sabía, estábamos hechos el uno para el otro, solo quedaba que ella lo viera del mismo modo…-Darien…-me acerqué a besarla y me apartó- Necesito algo para el dolor…

-¡Oh, dios! ¡Lo siento tanto! No debí ser tan brusco pero como tú…- me quité rápidamente de encima para volver a incorporarla y examinar la herida, todo estaba bien, seguramente el dolor era por el postoperatorio, debería estar medicada un par de días y no había querido- ¿Te tomaste los analgésicos?- negó con la cabeza y resoplé.

-Debes tomarlos unos días junto a los antibióticos y antiinflamatorios para curarte cuanto antes- rodó los ojos.

-¡Parece que ya salió el medico!- asentí algo avergonzado, hace nada le hacía el amor y ahora…

-Siento haberme dejado llevar por el placer…Yo…- me puso el dedo índice sobre los labios.

-Yo lo deseaba y necesitaba…-sonrió de forma débil pero pude percibirlo antes de volver a ponerse seria y hablar de forma más autoritaria- ¡Ahora ayúdame a vestirme, incorporarme y tráeme esas pastillas tuyas para tomarlas!- sonreí e hice lo que dijo mientras seguía hablando.

-Ahora mismo, pero necesito saber que esto no quedará en…

-Al hacerlo has firmado nuestro acuerdo…- alcé una ceja- ya eres mi amante Darien, así que tendrás que ocupar la habitación junto a la mía- sonreí para mis adentros, si bien no había conseguido que cambiara de opinión en nuestra relación, sí me aceptó de nuevo como amante.

-Supongo que está bien…- me quedé pensativo un momento- ¿Por qué no dormimos juntos y así no necesitaré otra habitación?- resopló de una forma que no me gustó nada.

-Me gusta dormir sola Darien, cuando yo requiera sexo ya te lo diré…- dijo muy seria y eso me hizo decaer el ánimo.

-Entiendo…- esto iba a ser muy pero que muy difícil.

-Ahora ¿Por qué no me traes las pastillas mientras sigo comiendo?- asentí y tras acomodarla en su sitio me fui a la habitación en busca de mi maletín para coger las pastillas ¡Dios! ¡Todavía sentía el sabor de Serena en mí! Y su olor era embriagante y exquisito, estaba deseoso de volver a probarla de nuevo.

Una vez que llegué a la misma, cogí las pastillas del maletín y cuando fui a volverme para salir vi un hombre afuera de la puerta que me apuntaba con un arma.

-Así que tú eres el imbécil que la trajo de vuelta…- dijo en un tono demasiado enfadado, sonrió de forma perversa y tragué grueso.

-¿Quién eres?- rió.

-Soy lo último que verás antes de morir, le salvaste la vida a esa psicópata y ahora lo pagarás- ¿Hablaba de Serena? ¿Sería el responsable de su intento de secuestro? Cuando escuché como quitaba el seguro, cerré los ojos con la clara idea que mi hora había llegado…

URSU.

Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado.

Muchas gracias por su apoyo, les agradecería que dejaran sus comentarios.

Cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.

*UNA VEZ QUE ADAPTE EL CAPÍTULO A TWILIGHT Y FSOG, COMENZARÉ CON EL SIGUIENTE DE CAZANDO ASESINOS*