Instituto Hokkaido
By: V a i n i e l l a
Capítulo 10
"I miss my Romeo: II"
-Gelatina y coincidencia agridulce-
Corría cuanto podía a través de los pasillos del instituto, sin poder siquiera detenerse a recuperar el aliento. No faltaba menos de 30 minutos para la obra, y si no hubiese sido por la charla de unos estudiantes que justamente pasaban cerca de ella, en estos momentos seguiría repartiendo volantes para el ritual con la fogata que suelen hacer las instituciones japonesas. Había sido idea del director el involucrar unos estudiantes para una breve publicidad, y entre ellos Mimi fue seleccionada. Claro, se suponía que no iba a tomar toda la mañana, suponiendo el poco tiempo que puede implicar repartir unos cuantos volantes, pero ella, siendo tan fácil de distraer, terminó encantándose con el decorativo del festival y, por lo tanto, olvidar por completo que en 30 minutos sería la obra. Por ende allí estaba, corriendo despavorida por los pasillos, esquivando profesores, estudiantes y visitantes como si tuviera las mejores notas en atletismo –que cabe destacar, ni siquiera intentaba un salto largo-.
Siguió corriendo, maldiciéndose internamente y preguntándose como pudo haber caminado tanto. Se sostuvo de una esquina para dar la vuelta, y así no dar contra el piso, o en el mejor de los casos contra alguien. Se aferró aún más a los volantes, que no quedaban muchos. Todo era culpa del director, y de lo distraída que era. Si no hubiese estado en el momento en el que el director empezó a escoger estudiantes para la tarea, no hubiese estado contemplando la decoración del festival. Todo estaba tan bonito y colorido que cualquiera hubiese olvidado lo que estaba haciendo.
Caminó por los salones que representaba distintos cafés, e incluso se deleitó con unas galletas hechas por Sato, que con pinta de no lavarse el pelo y de descuidado terminó por ser un As con los dulces. Y claro, ¿Cómo olvidar a Louis disfrazado de "Maid"? Claro, como aquí no hay mujeres usan a los hombres para cualquier cosa. Lástima que no había otra loca como ella haciéndose pasar por un chico, de esa forma quizás le hubiese salvado el pellejo a Louis, quien al tener un rostro tan lindo y con peluca es un perfecto blanco para las bromas pesadas. Como levantarle la falda y descubrir los interiores de rayas blancas y azules.
Mierda, quizás era un alivio no haber sido escogida para ser "Maid". No respondería si alguien osara levantarle la falda, o tocarle ciertos atributos, como bien había hecho Sato tiempo atrás.
Vio de lejos las escaleras que llevaban al piso de abajo, y por suerte las más cercanas al teatro. Sonrió sin poder evitarlo. No llegará tan tarde, por suerte.
-¡Yamato!
La castaña redujo sus pasos inmediatamente, para luego detenerse y mirar a su alrededor como acto de reflejo. No le prestó atención al chico vestido de mesero que había salido de uno de los salones, quien era sin duda el dueño de aquella voz. No. En cambio, busco al dueño de aquel nombre. Imaginó a un chico rubio, alto y de contextura delgada pero con algunos que otros músculos como los de los brazos fáciles de percibir. Buscó a alguien que vistiera su uniforme color azul marino, y que a diferencia de ella no llevaría la corbata ni la camisa dentro del pantalón. Buscó una pose desgarbada, de chico malo, un peinado descuidado pero sexy y quizás una guitarra guindada en la espalda, color azul rey. Como el color de sus ojos cuando estaba molesto, y que cambiaba a tonos turquesa llegando incluso a color tan claro como el cielo cuanto estaba de un mejor humor.
Un color precioso de ojos que solo podía apreciar en muy pocos momentos, como aquella vez en la que fue acorralada en el baño contra las baldosas del suelo.
-Matt…- dijo suavemente, esperanzada al tener la oportunidad de verlo, ya sabiendas que no lo veía desde su ultimo altercado. ¿Seguiría teniendo la cara de pocos amigos? ¿Los labios como una mueca? ¿La mirada esquiva y de interés ausente? ¿Y quizás ese ligero sonrojo de proveniencia misteriosa?
Quería verlo, y comprobar con sus propios ojos que esa era su expresión, y no la que había contemplado con dolor el día de su discusión. Un rostro que lejos de estar enfadado, estaba lleno de indignación, odio, y tristeza. Tan doloroso como un puñal en el estomago.
-Hey, ¿Dónde estabas, hermano? Te necesitamos aquí.
-¡Oh, sí, lo siento!
Mimi observó en silencio como otro chico se acercaba al estudiante, que a diferencia de Matt, su cabello era negro azabache como sus ojos, y como 10 cm más pequeño. Toda ilusión que anteriormente le había invadido se desvaneció al observar como ambos jóvenes ingresaban al salón-café.
¿Era tonta o qué? Ni que existiera un solo Yamato en el mundo.
Aunque era imposible no sentirse abrumada tras aquella tonta suposición.
-Eres una boba, Mimi- se dijo a sí misma, tratando de contener unas inesperadas ganas de llorar que escocían sus ojos –…Como si fuera a ser como antes porque te lo encontraras en un pasillo.
Pero las ganas eran terribles, y no faltó mucho para que al menos una lágrima resbalara por su mejilla, y con ello, despertarla de su trance.
¿Por qué lloraba?
¿Por qué dolía?
-¡Tonta!- se repitió, empezando a correr para luego sumirse en el sonido de los apresurados pasos contra el suelo. Las lágrimas terminaron por escabullirse fuera de sus ojos y, como si limpiarlas fuera la solución, se restregó la manga del chaleco del uniforme contra el rostro con bastante rudeza, más enfadada con sus pensamientos que con su tendencia a llorar por todo.
Claro que dolía. Ishida la odiaba. Matt la odiaba.
Y no importaba cuanto lo extrañaba, ni la sensación en su estomago cada vez que oía su nombre… él no volvería a estar cerca de ella.
Lo quería, lo quería mucho, lo…
-¡Cuidado!
Concentro su mirada al frente, pero ya era demasiado tarde como para esquivar a una chica que justamente venía subiendo los dos últimos escalones de la escalera. Inevitablemente la castaña chocó contra su cuerpo, llevándose a la chica con ella y cayendo ambas al suelo como un par de resortes. El golpe había sido doloroso, por supuesto, pero Mimi se sintió lo suficientemente bien como para abrir los ojos y descubrir que el mayor golpe había sido en su trasero, y que el resto de su cuerpo estaba en su lugar y en perfecto estado. O al menos por ahora.
Miró a su izquierda, tras percibir de reojo a alguien a su lado, y abrió los ojos como platos al ver a una chica acostada boca abajo y con mal cara. No parecía estar en las mejores condiciones que ella.
-¡Oh, cielos! ¡¿Te encuentras bien?- la castaña prácticamente saltó hacia la chica, tomando delicadamente su brazo y ayudándola a sentarse, tras ver que la joven tenía intenciones. En el proceso observó que era una joven de su misma edad, de tez trigueña y cabello de tonos rojizos y castaños, pero que pasaba fácilmente como pelirroja. Por suerte no parecía realmente lastimada -¿Puedes moverte?
-Sí, estoy bien. Tranquila…- Mimi soltó un suspiro de alivio, sentándose en frente de la chica aprovechando para recuperar el aliento –¡Ay, pero si eres un chico! ¡Disculpa!
-¿Ah?- dos segundos después, y tras parpadear como dos veces, cayó en cuenta -¡AH! ¡No, no, no te preocupes!
Mensa que eres, Tachikawa. ¡Espabílate!
-No había visto tus uniformes, lo lamento. Ando un poco distraída hoy así que…
-N-No hay problema, tranquila…- trató de cortar la castaña, sintiéndose mal internamente por hacerle sentir culpable -¿Te lastimaste? ¿Te duele algo?
-Estoy bien, ¿Qué hay de ti?- Mimi sonrió negando la cabeza, aclarando sin palabras que estaba perfectamente –Uff, que bueno. No caímos de tan alto, pero pudo haber sido feo.
Aquello era cierto.
-Oye, chico…
-¿Sí?
-Antes de caer, ¿Te sucedió algo?- la castaña la miró desconcertada, descubriendo preocupación en los ojos cafés de la chica –Estabas llorando.
-Y-Yo…- miró a los lados incomoda, sin poder excusarse por aquello. Era bastante obvio que había llorado, además, la cara que debe de tener ahora sería de espanto –No lloraba, yo… bueno…
Bufó por la bajo para luego levantarse. Recordó entonces las normas de educación en un chico decente y le extendió la mano a la joven, la cual tras su sorpresa la tomó para levantarse.
Seguro esperaba una respuesta, pero lo obvió por completo al recordar las razones de su crisis anterior. Además, bien tarde que iba, para variar.
-Disculpa por haber tropezado contigo, ¡Ha-Hasta luego!- dio una reverencia y sin más emprendió camino por el pasillo con dirección hacia el teatro. ¿Su actitud? No trataba de dársela de interesante o de "Chico Malo", ya que sería el colmo porque bien mal que se le da con aquella clase, pero estaba demasiado molesta, no con la chica, quien la pobre solo estaba subiendo las escaleras tranquilamente antes de toparse con una loca. Sino con ella misma. Porque no sabía como describir bien a ese "algo" que le había ocurrido, que terminó siendo únicamente producto de los sucios trucos de su conciencia.
-¡Espera! Sea lo que sea que te haya ocurrido…- dijo la pelirroja, sin despegar la mirada de Mimi y quien se había detenido, curiosa –¡Todo estará bien!
Tachikawa volteó a verla, un poco confundida ante el inesperado comentario de la joven pelirroja.
-No hay mal que por bien no venga- agregó encandilando a la castaña con una sonrisa -¡Así que anímate, todo estará bien!
Sin poder evitarlo, la miró por unos segundos más, concluyendo que justamente la chica que había hecho caer al suelo era una buena persona, y lamentaba haberle lastimado, ¿Dónde se encontraban las chicas malas de los cuentos, cuando uno viene bajando las escaleras sin ver? La pobre, quien quiera se llame, había caído al suelo y seguro se había dado un buen golpe, pero en lugar de recriminarle, o ignorar al extraño chico que llora como niña, la aconseja, sí, la aconseja con una gran sonrisa contagiosa y llena de apoyo.
Quizás, alguien allá arriba, había puesto a aquella chica en su camino por una razón.
Hubiese sido genial conocer a alguien así en su vida en USA, cuando más necesito un reconfortante concejo como ese.
-¡Gracias!
Y con las lágrimas secas y humor renovado, Tachikawa empezó a correr hacia su destino.
Todo estará bien.
-Romeo, debéis olvidarlo… Aquella Capuleto es la mismísima fruta prohibida- soltó uno de los estudiantes fingiendo preocupación, actuando en compañía de Johnson como dos Montesco que se infiltraron en una fiesta de los Capuleto.
Bufó por lo bajo, preguntándose por octava vas qué rayos hacía ahí.
Apenas escuchó por los parlantes del instituto que la obra de teatro estaba por empezar, mediante un impulso del cual no se hizo responsable, sus piernas lo guiaron hacia el auditorio obligándole tener que presenciar entonces el enigmático evento, y para ser honestos aquello no había estado en sus planes hasta ese momento. Prácticamente había llegado ahí por inercia, y quizás por eso se sentía tan indignado consigo mismo. Ya que el hecho de verla a Ella, así sea por un segundo, lograba despertar en él el lado masoquista que jamás se creyó tener. Y agregándole el pequeño y gran detalle de que su "Rival" actuaría junto con ella como su amante prohibido no mejoraba para nada las cosas. Sinceramente, las empeoraba, y mucho.
-Julieta, ¿A dónde te diriges, hija mía?
-Iré al jardín, padre. Tanta ceremonia me ha conmocionado- Yamato la contempló desde la distancia, ocultándose automáticamente un poco más tras escuchar su voz.
-En ese caso permíteme ir con…
-No, Lord Paris- se escuchó interrumpir sutilmente a uno de los actores -No os preocupéis. Seguid con la celebración. Con permiso…
Nuevamente el impulso jugó con su autocontrol, obligándole a enfocar con interés la mirada en aquella chica y arrimar lo suficiente el telón cual usaba como escondite, teniendo un panorama detallado de la escena que venía a continuación.
Y, debido a la cercanía, aquella joven castaña que interpretaba a la Capuleto brindaba mucho más para detallar. Quitándole, una vez más, el aliento al Ishida.
A unos cuantos metros, y sin darse cuenta de que él se escondía tras el telón, estaba ella, llevando libremente sus cabellos castaños con destellos color miel cayendo dichosamente hasta la mitad de su espalda. Lo tenía tan largo, y brillante. Su pollina, más parte de su sedosa cabellera, estaban amarrados en una media cola que resaltaba tiernamente sus rasgos faciales y cuales nunca le habían parecido tan exquisitos. Fue cosa imposible pasar por alto lo destellantes que estaban sus ojos y lo dulcemente rosas que estaban sus labios… Estaba hermosa, es hermosa. Y se lamentaba no haber tenido la oportunidad antes para decírselo.
Su vestuario, cual era la primera vez que le veía vestir de forma femenina, comprendía de un vestido con el cuello alto que opacaba cualquier rastro de piel. Era un largo traje de princesa color beige que se complementaba con algunos detalles blancos y dorados. Caía suavemente hasta el suelo, y la cola de este resultaba ser más larga que del resto, teniendo que llevarse a rastras elegantemente. Al ser un diseño de aquella época, la silueta de la joven se destacaba con cada detalle, mostrando una pronunciada cintura debido al corsé y caderas anchas por el lujoso inicio de la falda, aunque podía deducir que aquellas familiares vendas se esmeraban por ocultar sus dotes femeninos.
Parece haber salido de un cuento de hadas, rompiendo con el esquema del típico vestido de princesa y dando a lugar el traje de una potencial reina de todas las bellezas del mundo. Y no podía negarlo, pues Mimi parecía nacer para vestir aquel traje. Le quedaba perfecto.
-¡Oh!
La exclamación de la castaña le avisó indirectamente lo que se aproximaba, apretando los dientes y sin apartar la vista de ella. Unos pocos segundos después apareció Michael saliendo de los "Arbustos", cuáles eran simulados falsamente.
-Lamento asustarla, mi Lady…
-No, no se preocupe- respondió un poco tímida, pero no tanto como las veces que ensayaron juntos -¿Se le ha perdido algo, joven caballero?
-Ciertamente…- para luego mostrar aquella serena sonrisa que encabronaba tanto a Yamato –Pero ya lo conseguí.
La remota cercanía terminó por hartar al rubio, logrando al fin apartar su mirada y soltar el telón como si con ello podría relajarse. Era un estúpido, un gran y jodido estúpido. ¿Qué demonios hacía allí? ¿Con qué intención? ¿Acaso verla a ella actuar amorosamente al lado de su alma gemela le haría sentir mucho mejor? ¡No! Claro que no, solo un idiota masoquista se sometería a una situación así, y dada las circunstancias, él parecía el primero de todos. Debía salir de allí, y cerrar de una vez por todas aquella maldita puerta que se abrió esporádicamente, dándole la bienvenida a una persona que, sin duda alguna, lo frustraba aún más.
Porque, no importa lo que haga, Mimi nunca podrá considerar la idea de verlo más que un amigo, más que un "Compañero de cuarto". Aparentemente Michael se había ganado ese privilegio mucho antes que él, y no hacía falta biografía alguna para poder deducirlo.
Vencido, siendo fiel a su dura renuncia hacia Tachikawa, tuvo intenciones de irse y seguir con su vida, cuando en el intento de dar el primer paso sintió como alguien obstruía su camino chocando contra su cuerpo.
-Vaya, vaya. ¿Se perdió, joven Ishida?
Yamato bajó su mirada encontrándose entonces con aquel conocido rostro de bigotes finos y rasgos caucásicos, llevando su típico corte honguito con un asfixiante aroma a flores silvestres que lo caracterizaba.
-P-Profesor…
-Válgame, que me llamen Susu- bufó cruzándose de brazos –El "Profesor" así no más me hace sentir… masculino.
Y es que con aquel nombre no había que preguntar mucho para entenderlo.
Desde hace un buen rato se había percatado de la presencia del rubio. Mientras observaba con satisfacción el curso que estaba tomando la obra, no pudo pasar por alto un extraño movimiento del telón, y para más, haber notado a cierta persona siendo espectador de la obra.
O mejor dicho, de la interpretación de Julieta por parte de la castaña, y de Romeo, por parte del rubio "Number Two".
No había querido acercarse, así al menos poder concluir de lejos la situación que vivían los jóvenes de hoy en día. No entendía como ellos, teniendo las herramientas para hacer florecer el amor entre ellos, no daban el paso, o mejor dicho, no se interesaban por averiguar si existían tales herramientas. En su época no se veía aquello, aunque no quería decir mucho por temor a revelar su edad, pero de joven le recordaba los amores entre los jóvenes. Y era mágico. El cortejo, la entrega. La pasión. ¿Qué ocurrió para que la indiferencia fuera el sustituto del cortejo y la entrega no fuera más que una muestra de vulnerabilidad? El amor era mágico por el riesgo. Y para la actualidad era más el temor a perder que el placer por retenerlo.
A sus ojos, fue fácil apreciar los celos del Ishida, pero el orgullo fue igual de palpable. En cambio, en Tachikawa, solo podía ver ignorancia. Ella era tan ignorante de sus verdaderos sentimientos como el temor del Ishida por no mostrarse vulnerable.
Pero no fue hasta ver las intenciones del muchacho, que supo que lamentándolo mucho un dramaturgo debía interferir. Alguien que sabe de dramas, pero a la vez, de las infinitas posibilidades del amor.
Solo esperaba que el chico fuera avispado con las indirectas.
-¿No tienes un concierto que preparar?
Yamato lo observó con sorpresa, para luego desviar la mirada.
-Sí, a eso iba.
-Bien. Porque aquí solo podrías hacer una sola cosa…-se interrumpió para ver la escena de los protagonistas, invitando al rubio a hacer lo mismo -…y me temo que ya es muy tarde para ello.
Sintió su pecho comprimirse al ver como Mimi sonreía ante una de las frases de Romeo, cuales cumplían en halagarla. En serio, ¿A qué rayos había venido?
-Tiene razón.
Estuvo a punto de irse, como quien no le importa nada, pero el profesor volvió a detenerlo, esta vez con palabras.
-"El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen"- dijo de pronto, logrando nuevamente la atención del chico –Ese William a veces decía cosas muy ciertas, ¿No crees?
Pero en eso, la escena finalmente terminó, logrando que todos los actores salieran del escenario. El profesor y Yamato observaron distantes a la reciente conversación como Michael y los otros actores se preparaban para la siguiente parte, mientras que Mimi se encontraba en el lado contrario a donde ellos estaban, esperando por salir. Todos se encontraban ajetreados, como siempre suele verse tras vestidores. En menos de 5 segundos habían sacado el improvisado balcón de yeso al escenario, decoración que implicaba la siguiente escena.
Tachikawa, a escondidas del público, se ubico tras el balcón para esperar que las luces enfocaran donde ella debía salir con subir unos pocos escalones. Yamato solo pudo sonreír levemente al verla tan concentrada, y no le prestó demasiada atención al profesor, quien recién había caído en cuenta que todos dependían de él para que la obra saliese bien.
Sumido en sus pensamientos, Matt observó todo aquello ausente. Sintiendo algo distinto en él tras haber escuchado las palabras del hombre.
"Es una tontería el que te la des de duro, ¿No crees? Después de todo, no es como si ella supiera de tus sentimientos…"
Frunció el ceño ante el comentario de su conciencia, quien no aprecia el esfuerzo que implica el "Dársela de duro". ¿Es que acaso lo que había dicho el loco ese de pacotilla surtiría efecto? ¿Y cómo una simple frase de Shakespeare puede influir en él, mucho más que las experiencias vividas?
No estaba hecho de piedra como para soportar otra decepción.
Pero… vamos a estar claros, de vez en cuando se necesita ser un poco gelatina. El ser roca no tenía nada de divertido, sobre todo porque implicaba estar lejos de ella.
-En 10 segundos sales, Michael…- ya Tachikawa se encontraba interpretando de nuevo su papel, mientras que uno de los estudiantes se encargaba de la salida y entrada de los actores, entre ellos Michael, quien se había ubicado 3 metros en frente de Yamato para salir a escena y que de paso no había notado su presencia.
-De acuerdo, gracias.
Mierda...
Necesitaba ser gelatina.
Inhala. Exhala. Inhala. Exhala.
Se mordió los labios dándose nuevamente apoyo moral, contando los pocos segundos que le quedaban por salir en escena.
Le estaba yendo bien, muy bien. Incluso estaba bastante orgullosa por cómo estaba resultando todo. Esto de pesadilla no tenía nada de nada, más bien sus compañeros de clases le animaban a seguir, algo totalmente inesperado. La obra era todo un éxito y el público parecía deleitarse con cada escena, sobre todo en las que Taichi sale, interpretando a la mucama. Hasta ella tuvo que retener algunas risas.
Todo iba estupendamente bien, exceptuando una cosa. Él no había venido, aún cuando el siguiente espectáculo le correspondía a él.
-Al menos pudo haber venido para animar a los muchachos- pensó con un leve puchero, bajando la mirada.
Su profesor le hizo señas para que subiera unas improvisadas escaleras, que la llevarían al balcón que no era más alto que 3 metros. Una pared de yeso la separaba del público, y representaba la parte más romántica de la obra. Quizás la más importante.
Vamos, Mimi. No te pongas a pensar en él justo ahora.
Suspiró por última vez, subiendo entonces cada escalón a la vez. De pronto se reveló ante el público, aunque estos no podían apreciarla por la falta de luces. No tuvo problemas al salir al balcón, y cumplió su parte al aproximarse a la baranda de madera, cual era adornada con plantas artificiales, simulando un inofensivo rosal.
Esperó que enfocaran las luces sobre ella, y abrió la boca para tomar una gran bocanada de aire. Pero entonces la cerró de golpe.
Esta era la escena de "Romeo, Romeo, ¿Dónde estás que no te veo?", cual debía interpretar ella y Michael únicamente.
Y entonces su estómago experimentó algunas cosquillas, pues esta era la parte en que Julieta y Romeo sellaban su amor con un romántico beso, el guindando del rosal y ella inclinada hacia él. Visualizó en su mente a Michael a escasos centímetros de sus labios, cuyo efecto hizo despertar un gran sonrojo en sus mejillas.
Cielos, ¡El beso!
Recién en aquel momento cayó en cuenta. Michael la besaría, ¡Todo un sueño hecho realidad! No sabría decir cuanto había soñado con aquello. Pero, entonces…
-"¿Por qué no me pongo como loca?"- pensó extrañada, notando que las cosquillas, en vez de ser emoción, eran nervios. Y que el sonrojo no era más que por vergüenza, no por gusto. Aquello no podía ser normal, ¿No? Se supone que debería sentirse fuera de sí por tanta felicidad, o sea… ¡Michael la besaría! Y ella quería que eso suceda.
Porque quería, ¿Verdad?
…
Pensándolo muy, muy, muy bien… no estaba muy segura de ello.
Michael la besaría. ¡La besaría!
¡Y ella no quería!
-¡Pss!- la castaña bajó la mirada hacia el lado lateral de tras vestidores, notando la cara de confusión por parte de su profesor. Parecía tener poderes telepáticos, porque la miraba como queriendo pegarle con el libreto para hacerle reaccionar.
¡Claro, la obra! Vaya a saber Dios la cara de perdida que tenía.
Repentinamente las luces se encendieron, iluminándola directamente. Salió de sus pensamientos al detallar una vez más al público, quienes la miraban curiosos fijamente.
Aclaró su garganta, intentando no prestar atención a lo que había concluido.
-Ay, mi querida noche- dijo suavemente, pero audible para la audiencia -Solo a ti puedo confesarte lo que perturba mi corazón, y cuan regocijo siento al solo pensar en su nombre… ¿Acaso he nacido para amar lo prohibido? ¿Para desear lo imposible?- suspiró y cerró los ojos, tratando de concentrarse en su personaje -Oh, noche mía. Lo amo. Lo amo como si se me fuera la vida en ello. No me importa que él sea ignorante de mis sentimientos, pues mi corazón le pertenece aún cuando no quiera recibirlo.
Abrió los ojos y con su verdadera voz recitó con gracia la siguiente frase:
–Romeo… Romeo… ¿En dónde estás esta noche, que no te hayo en sueños?- enfatizó dudosa, esperando alguna señal –Oh, mi dulce Romeo. Apellídate con mi amor y renuncia a los muros de nuestros nombres con un beso.
Entonces, desde el extremo derecho del escenario salió una silueta. Mimi no se había percatado de eso hasta escuchar algunos comentarios de entre el público. Detalló levemente los rostros de algunos, denotando sorpresa o curiosidad, ¿Qué ocurría? También pareció escuchar unos murmullos desesperados por parte de su profesor.
Curiosa bajó la mirada, y casi dejó de respirar.
No, casi no. Había dejado de respirar.
-¿M-Matt…?
Perpleja, observó como el Ishida entraba en escena con pasos dudosos y algo tensos. En lugar de un Romeo con trajes medievales, ahora un Yamato con el uniforme escolar se ubicaba en el centro del escenario, cualquier movimiento bajo las extrañadas miradas de la audiencia. Mimi por su parte le miró incrédula, ¿Qué rayos hacía aquí? ¡¿Cómo rayos no se dio cuenta que estaban en plena obra? Volteó hacia de donde había salido, cuestionando a sus compañeros con la mirada. Y para su sorpresa Michael fue su nuevo panorama, quien veía al chico con absoluto desconcierto y molestia. Sus compañeros no parecían tener idea de lo que ocurría tampoco.
-En ese caso olvidemos nuestros nombres y familias, y creamos juntos un mundo para los dos, Julieta.
¿Acaso oyó mal, o Yamato había recitado a la perfección las líneas de Romeo?
Arqueó las cejas sin poder procesar aún lo que estaba ocurriendo. En vez de Michael, el Ishida era quien había salido a escena, y quien además interpretaba a Romeo como si nada, de forma muy natural.
Si esto era alguna clase de broma pues no tenía nada de gracioso, ¡¿Qué rayos estaba pasando?
-Yo… ¿R-Romeo? ¿Sois vos?- prosiguió con su parte, dudosa. Dedicándole una sugestiva mirada al rubio exigiendo explicaciones. Este solo se aproximó más a ella, haciéndose el desentendido -¿Cómo habéis burlado los guardias del castillo? ¡Habréis muerto!
–Y habrá valido la pena. Ahora puedo morir en paz, pues de vuestros sentimientos ahora soy consciente.
Yamato sonrió, con aquella sonrisa que hacía a la castaña flaquear. Se sentía extrañamente nerviosa, verlo ahí, actuando como Romeo y profesando falsas palabras de amor. Aquello le hacía contener el aliento. No entendía nada, pero más que ello, sea lo que sea lo que haya pasado lo agradecía. Aunque le costara creerlo estaba increíblemente feliz, verlo y escuchar su voz.
Y, ¿Era su imaginación, o Matt estaba mucho más guapo?
-¿También…- siguió, sonrojada -…habrá valido la pena luego de conocer, no solo mi nombre, sino también mi apellido?
-Llámese Capuleto o cualquier otro, mis sentimientos por usted no cambiarán- concluyó con los ojos brillantes -¿Es mi apellido un inconveniente para vuestros sentimientos?
-¡Claro que no lo es!- soltó dolida, aferrándose a la baranda –Mi corazón…le pertenece a Romeo. A lo que sois.
-Entonces esperadme, porque iré a buscarlo.
Tras esto se aproximó a la torre revestida con una simulación de piedra, aferrándose a la estructura que sostiene el rosal y cual funcionaba como escalera.
Mimi miró desde arriba como el rubio escalaba estratégicamente cada segundo, y aunque no era mucho lo que tenía que subir pareciera como si fueran metros y metros de altura. Su corazón latía desbocadamente sin razón aparente, sin poder apartar su mirada de aquel joven que de un momento a otro dejó de ser el frío Yamato Ishida para transformarse en lo que era. De mirada cálida y pícara, de sonrisa de medio lado cual en instantes enseñaba su blanca dentadura. Casi se siente desfallecer al poder contemplar una vez más el brillo que desprendía su mirada, ahogándose en silencio en las olas que transmitían el mar de sus ojos.
Yamato era un chico atractivo, pero en aquel momento estaba deslumbrante, como si realmente llevara espada y escudo y estuviera dispuesto a derribar a cualquier dragón por ella.
Su corazón latía a una velocidad inimaginable, pero nada se comparaba con el revoloteo que se llevaba a cabo en su estómago. No hacía falta verse al espejo para saber que estaba roja como un tomate, pero no le importaba. Pues Matt escalaba su torre para besarla. Y jamás creyó admitir que sentía cierto deseo para que ello sucediera.
-¿P-Por qué estás aquí…?- preguntó rápidamente al tenerlo casi de frente, en un arranque por controlar los nervios -¿Por qué Michael no salió…?
-¿Así me recibes tras escalar un rosal con espinas?- soltó apoyando sus codos en la baranda, aproximándose al rostro de la castaña con una hipnotizadora sonrisa –No eres nada romántica, por lo que veo.
-Matt, ehm… eso no est'a en el libreto.
-Lo sé- soltó, acortando poco a poco la distancia entre ambos –Es que ahora no estoy interpretando a Romeo.
Mimi lo miró confundida.
-¿Dé que hablas?
Y antes de haber podido prevenir cualquier cosa, Yamato alcanzó sus labios con los suyos, callándola con un flamante e inesperado beso.
Tierno, suave y delicado, aquellas eran las palabras que definían aquel gesto tan íntimo. Los labios del rubio envolvieron los de Mimi con un suave roce, sintiendo la exquisita humedad del mismo y su calidez. Ella, anonada, al percibir toda la sutileza de aquel beso sentía su parpados caer, como obligándola a sumirse en el momento para así deleitarse con las caricias que los labios de Yamato le proporcionaban a los suyos. Incluso este, al ver que ella no se resistía, con su mano rodeó la nuca de la joven, aprisionándola contra él para disfrutar al máximo el sabor de sus labios. Sabía exquisito. Mucho mejor de lo que aspiró desde que supo sus sentimientos por ella.
Tachikawa sintió a todas leyes sus piernas flaquear. Aquel beso estaba causando sensaciones en ella que jamás creyó tan intensas, o existentes. ¿Cosquillas en el estomago? Había una guerra naval en él y parecían divertirse de lo mejor dentro de ella. ¿Sonrojo? Que va. Si no explotaban sus mejillas era por pura suerte.
Y ni se diga de los latidos de su corazón, ¡Parecía como si su corazón pudiera salir disparado de su pecho en cualquier momento!
Apenas sintió la mano del joven acariciar las hebras de su cabello y la piel de gallina de su nuca, supo que ya no podía contra lo que sentía, fuera que fuera, así que agregándole un poco de intensidad al beso alcanzo los cabellos del rubio aferrándose a ellos, proporcionando una pasional acaricia que solo supo disparar el pulso del chico.
No solo estaba guapísimo hoy, ¡Sus besos sabían a gloria!
-M-Matt…- jadeó, tras no poder aguantar más la respiración. Este se separó finalmente, mirándola con intensidad.
¡Y casi le da algo cuando el muy cabrón sonrió de esa forma tan guapa y seductora!
-¡Julieta!- se escuchó desde dentro del escenario, despertándola del corto trance en la que se vio sumida al contemplar la fija mirada del Ishida -¡Julieta! ¡¿Dónde estás?
-Entra…- dijo al fin, separándose un poco más de ella, sosteniéndose con el rosal y bajando ágilmente –Entrad y habladle a vuestra nodriza sobre mi existencia.
Saltó al suelo, cayendo con gracia como si se tratara de un felino. Mimi contempló su espalda sin aliento, sintiendo sus piernas temblar al verlo voltear con la misma sonrisa seductora dibujada en sus labios. Dedicada únicamente a ella.
-Entrad y avisadle que mañana te casarás conmigo.
Y como parte de la escena, Yamato se marchó, dejándola en trance a ella con las manos aun aferradas a la baranda.
-¡Eso sí que fue un beso!
-Ya, que fue parte de la obra, y punto.
Distante a la admiración de Koushirou y los celos de Taichi, la castaña miraba el suelo como si fuera la cosa más interesante del mundo, cuando en realidad lo que andaba en su cabeza era el responsable de todo.
Una hora antes, estaba interpretando tranquilamente a una doncella medieval. Y de pronto, sin que nadie lo esperara, Yamato había aparecido en el escenario para actuar como Romeo, únicamente en esa parte, porque luego desapareció sin dejar rastro tras salir del escenario. Michael tuvo que seguir con su papel, a pesar de lo mal que la pasó antes, y poco rato después todo el mundo pareció olvidar la inesperada aparición del rubio, al cual excusaron como sustituto por algo que le había ocurrido momentáneamente al extranjero.
Sí, todos siguieron como si nada, pero Mimi no. En cambio, en vez de a una pasional Julieta interpretó a un chico disfrazado de chica con complejo de robot, y de vez en cuando sus compañeros tuvieron que recordarle algunas líneas.
Pero, digan ustedes, ¿Cómo ella podría seguir como si nada, cuando anteriormente había recibido semejante beso?
Vamos, chicas, que ustedes hubiesen quedado igualitas.
-Miso, ¿Te encuentras bien?- la castaña no respondió, así que Taichi, frustrado, le pasó la mano por en frente varias veces -¡Miso!
-¡Ah! ¿Q-Qué?- miró a su alrededor, notando las miradas de sus compañeros sobre ella. Esta, sonrojada, volvió a mirar el piso –Sorry, ando un poco distraído.
-Ya veo- soltó Taichi, con un gruñido -¿En qué tanto piensas?
-B-Bueno… en nada- miró al frente, buscando con que excusarse antes de la cascada de preguntas por parte de Tai, conociéndolo, y entonces vio todos los instrumentos de los chicos dispersados en el escenario.
En cuestión de minutos empezaría el concierto, y sería la primera vez que vería a Yamato después del beso. Al terminar la obra lo estuvo buscando como loca, pero nada, parece como si se lo hubiese llevado el viento, vaya a saber Dios a donde, y no fue hasta que Taichi dio con ella que se rindió en buscarlo. Ambos se encontraron con Koushirou y acordaron ver el concierto juntos. Aunque Mimi no recordaba mucho el recorrido que hicieron para llegar hasta donde estaban. Ahora que se daba cuenta, había estado bien distraída. O mejor dicho, concentrada en otra cosa.
"Como en el soberano beso que te dio el catire ese… Porque, ¡Madre mía, que beso!"
Se sonrojó nuevamente, sacudiendo la cabeza tratando de no recordar. No podía evitarlo pero, cada vez que pensaba en ello se mareaba, o para ser más específicos, parecía como si el suelo se moviera sin detenerse, causándole vértigo. De los buenos.
-¡Tai, Izzy!
Aquella voz la sacó de sus pensamientos, haciendo que volteara el rostro hacia su dirección y dando con una persona bastante familiar.
La misma chica con la que había tropezado en las escaleras se había acercado a ellos, y tan pronto estuvo a menos de un metro los abrazó como si fueran amigos de toda la vida. No lo había notado antes, pero era bastante linda, y vestía como cualquier chica que tenga buen cuerpo vestiría. La franela amarilla resaltaba sus brazos formados, y la falda roja que combinaba con sus zapatillas revelaba unas piernas bronceadas y con algún que otro musculo bastante formado.
-¡Sora!
Sí, seguro era una atleta o algo por el estilo.
-¡Qué bueno verlos!
-¡También es genial verte! ¡Eh, Miso!- distraída, Mimi volvió a mirar a Taichi –Te presento a Sora, ¡Mi mejor amiga!
Y entonces, cayó en cuenta.
-¿Sora…?- entonces, abrió los ojos como platos -¡¿Eh? ¡Eres tú!- dijo de pronto la castaña.
Aquella chica, con la que había tropezado anteriormente, era nada más ni nada menos que el primer amor de Yamato.
¡La chica por la cual Matt aún seguía enamorado!
-¿Qué, se conocen?- cuestionó sorprendido Taichi, y la pelirroja rió suavemente.
-La verdad, no, pero sí tuvimos la oportunidad de toparnos- dijo sonriente –Aunque fue un poco doloroso.
-Eh, eh, ¿Cómo que doloroso? ¿De qué hablas, Sora?
-Chocamos en las escaleras, un poco antes de la obra. Pero tranquilo, que nadie salió herido.
-¿Segura? ¿Cómo fue que…?
Las luces del sitio poco a poco fueron apagándose, logrando atraer la atención de todos hacia el escenario, cual era iluminado con más intensidad en donde se encontraban los instrumentos.
El bullicio de la gente empezó, y los aplausos dieron lugar, pero en el momento en que aparecieron todos los integrantes de la banda todo pareció cobrar vida, pues no había nadie que no gritara o aplaudía.
Vaya, como que era en serio lo de ser prematuramente famosos.
Mimi observó atenta cada paso del último en aparecer en el escenario, cual recibió más aplausos cuando alcanzó el micrófono he inicio el protocolo del concierto con un simple saludo. Su uniforme estaba desarreglado, incluso no llevaba chaqueta con el escudo del instituto, en realidad, era algo muy "Matt", así que no le sorprendía que vistiera de esa manera en pleno concierto. La verdad, puede que aquello sea la razón de tantos aplausos. Digamos que la apariencia de chico malo influía en masas, o en ella.
"Se vale pensar en algo que no sea en lo guapo que es, o en lo rico que besa…"
Se mordió los labios, y contempló como el rubio se pasaba la correa de la guitarra por el cuerpo, sosteniendo el mástil con la mano derecha.
-Tenía tiempo sin oírlo cantar.
La castaña volteó a su lado, sorprendida, notando entonces la presencia de Sora, quien miraba fijamente al escenario con gesto dulce.
-Yo… solo lo oí una vez- respondió un poco a la defensiva, volviendo a concentrar su vista al frente y recordando con nostalgia la oportunidad en donde lo escuchó a escondidas.
-¿En serio? A mí me encantaba oírlo, no me perdía ninguno de sus conciertos- miró una sonrisa al chico, y Mimi solo pudo sentir una extraña punzada en el pecho –Siempre le pedía que me cantara "So far away".
Entonces, Yamato nombró la canción con la que iniciarían, y que, justamente, era la misma que había dicho la pelirroja.
-Vaya, que coincidencia, ¿No?
-Sí, mucha.
El sonido de la guitarra llenó por completo el teatro, y fue lo suficientemente embriagante para todos los espectadores, que no tardaron en reaccionar con aplausos y gritando al reconocer rápidamente la canción. Las notas eran suaves, y poco a poco se fueron sumando los otros instrumentos, revelando el talento de cada músico. Especialmente Matt, quien movía ágilmente sus manos en las cuerdas de su guitarra, y que luego, con ojos cerrados, se acercó al micrófono y empezó a cantar.
This is my life
Its not what it was before
All these feelings I've shared
And these are my dreams
That I'd never lived before
Somebody shake me
'Cause I
I must be sleeping
Su voz, escuchándola de aquella manera, era tan distinta a la que solía oír de los labios del rubio. Y no pudo contener la emoción al sentir unas peculiares cosquillas en el estomago, cuales le recordaron el día en que tuvo el placer de haber escuchado exactamente la misma voz. Detrás de la puerta, a escondidas, no tuvo el privilegio de ver a Yamato en acción, pero ahora que tenía la oportunidad de verlo no podía ocultar la felicidad que le producía escucharlo cantar. Se veía tan guapo, y tan sexy, cantando de aquella forma sin parar de tocar la guitarra, cambiando de expresiones con cada frase como si vinieran de lo más profundo de su ser.
Now that we're here,
It's so far away
All the struggle we thought was in vain
All in the mistakes,
One life contained
They all finally start to go away
Se podía palpar el significado de la canción, que además de ser cantada por el público, Matt lo hacía de una manera como si fuera parte de él. Parecía escrita gracias a un arrebato de sentimientos, que al no poder ser expresados libremente fueron plasmados con la música, logrando aquella melodía agridulce que solo por Yamato podría escucharse hermosa.
Y pudo entender entonces porque Sora le gustaba justamente esa canción, porque seguramente conocía el significado de ella, y cualquier otro significado que definiera al rubio. Ella seguramente era conocedora de su vida, de sus experiencias y de sus sentimientos, y así como ella, cada vez que lo escuchaba cantar sentía unas irrefrenables ganas de abrazarlo, y consolarlo.
Now that we're here it's so far away
And I feel like I can face the day, and I can forgive
And I'm not ashamed to be the person that I am today
¿Sería egoísta de su parte sentir celos, temor, y tristeza, cuando debería estar contenta de que la mujer que más ama Yamato se encontraba aquí, para escucharlo?
These are my words
That I've never said before
I think I'm doing okay
And this is the smile
That I've never shown before
Los ojos del rubio observaron con atención el público, y pocos segundos después, sin dejar de cantar y tocar, enfocó su mirada en la castaña, quien al verse observada por Matt no pudo evitar sonrojarse, y sentir los nervios abrumarla. Sus ojos estaban fijos en ella, con una mirara tan intensa que provocaron escalofríos en la nuca de Mimi. ¿Qué demonios hace viéndola a ella, teniendo a Sora al lado? Hasta a esa distancia, a unos 10 metros del escenario, pudo avistar el brillo azulado de sus ojos, esta vez distintos, pues lejos de ser fríos y distantes eran cálidos y dulces. Y Mimi tuve que ignorar por completo a la pelirroja, pues al reconocer nuevamente ese brillo solo pudo sentir felicidad… extrañaba tanto esa mirada.
Somebody shake me 'cause I
I must be sleeping
Aunque aquello no duró mucho, pues al romper el contacto visual con la castaña su mirada retomó la indiferencia de siempre. Como si nadie fuera capaz de sacarle lo mejor de él.
Now that we're here,
It's so far away
All the struggle we thought was in vain
All in the mistakes,
One life contained
They all finally start to go away
¿Por qué se sentía de esta manera al verlo cantar? Tan concentrado en la música, como si respirara con ella. Ver sus ojos cerrar para darle más intensidad a ciertas partes de la canción despertó en Mimi unas extrañas ganas de abrazarlo, y aferrarse a él como si fuera la única manera de consolar sea lo que sea que llevara por dentro, atormentándolo. Normalmente se ve frio, indiferente, con cara de pocos amigos, pero ahora estaba tan vulnerable, ¿Es acaso la música su única manera de desahogo? Su verdadera forma de recitar sus sentimientos, sin temer a ser juzgado. Porque nadie parecía incomodo con aquella canción, todo lo contrario, muchos parecían saberse la letra.
Sora también la cantaba, en silencio, pero sus ojos revelaban el sonido agridulce de la canción.
Now that we're here it's so far away
And I feel like I can face the day, and I can forgive
And I'm not ashamed to be the person that I am today
La castaña entonces volvió a mirar al rubio, y sintió un temor tan abrumador que sus piernas flaquearon. Sintió como caía en un vacío, al imaginar muchas cosas, y como todo dejaba de tener sentido al no tenerlo a él cerca.
I'm so afraid of waking
Please don't shake me
Afraid of waking
Please don't shake me
Imaginar al rubio al lado de Sora, como más que amigos, despertó en Mimi una punzada en su pecho, y por un breve instante sintió ganas de llorar.
No…
Now that we're here,
It's so far away
All the struggle we thought was in vain
All in the mistakes,
One life contained
They all finally start to go away
Now that we're here it's so far away
And I feel like I can face the day, and I can forgive
And I'm not ashamed to be the person that I am today
-No quiero…- dijo en un hilo de voz, escuchando las ultimas notas de la canción.
..To be continue…
Comentarios de la autora:
xD
Es que ni siquiera sé cómo empezar la sarta de disculpas que les debo, después del abuso de décadas que me tomé para actualizar xD
Bien bien, en serio, no saben lo avergonzada que estoy, ¡De verdad! Es que, ¿Cuánto habrá pasado? Es más, ¿Quién de por aquí ya se casó, tuvo hijos, envejeció y murió por viejo? Bueno, no creo que nadie, pero lo digo en realidad porque ya nadie debe de estar leyéndome xD Y los entiendo, ojo, porque hasta yo misma me odio, con eso de dejarlos esperando por tanto tiempo. No fue justo, y me disculpo por ello. Y con excusas baratas no vengo, así que seré franca con ustedes… Aunque tuve oportunidad de actualizar no pude, no sé si llamarlo por falta de motivación, inspiración, o ganas… que se yo, simplemente no podía. Y es que a veces me sentaba en la compu, y pensaba "Bien, hora de escribir", y cuando abría el archivo –con telarañas y polillas saliendo de la carpeta- no hacía más que releer lo que llevaba, corregir errores, pero NO avanzar. O sea, ¡No podía! Y claro, con la frustración apagaba la compu y me iba por ahí refunfuñando, por la desgraciada musa que viene cuando le conviene.
Y los estudios eran otros, que no hicieron más que hacerme envejecer un poco. Tengo el rostro perfecto para hacerle publicidad a una crema anti-ojeras –que no sé si exista-, y por supuesto, cabe destacar que soy la versión del "Antes". O sea, las viejas arrugadas no tienen nada que envidiarme, jaja.
Y, puede que para algunos suene tonto, pero mi prioridad son los estudios, SIEMPRE ha sido así. A veces me esfuerzo más de la cuenta, lo que me cuesta varias gripes que aparecen de la nada como también mucho stress. Este semestre ha sido un verdadero martirio para mí, porque eran estudios, trabajo, vida personal, y mierda, uno no es RoboCop como para hacer todo a la vez y luego andar fresca como una pulga (?), y volviendo a ser honesta con ustedes, no podía andar escribiendo Fics cuando tengo muchas más cosas que hacer.
Disculpen, disculpen. Y les prometo que no se volvería a repetir porque…
¡ME HE GRADUADO!
SIIIIIIIIIII
-Empieza a bailar el Futterwacken-
¡Sí, mis queridos lectores, su querida –o espero que no odiada- Vainiella/Andsi, ha finalizado exitosamente su carrera! ¡AUNQUE USTED…NO LO CREA!
Y eso será muy bueno, sí, claro que sí, porque eso significa que la costumbre será retomada, y semanalmente actualizaré como el Dios de Fanfiction manda. ¡Gracias por su apoyo, más bien! Que durante mi carrera y la creación de este Fic me han apoyado muchísimo. Son unos lectores increíbles, me siento afortunada por aquellos que me han leído siempre, a pesar de todo. ¡GRACIAS!
Ahora, en cuanto al fic… Bien, sé que el final fue como algo… "Bu…". Y lo admito, pero no sabía que otro final darle, cuando ese me pareció el más razonable sabiendo lo que se viene –y de lo que sé yo nada más, muajuju-, así que tengan paciencia, bueno, un poco más de paciencia xD que pronto verán el curso que tomarán las cosas, y un próximo final, que no está muy lejos.
Como bien dijo Sora –gruñido-, la canción se llama "So far away", de Staind, y el tipo que la canta no es tan sexy como Matt, pero la voz me parece que sí lo es. No sé porque se me hizo la más adecuada para este concierto. Si no la conocen, los invito a buscarla por Tutubo –jaja-, es buenísima.
(Glosario de Vainiella. Tutubo: Referencia a la página de videos conocida como "Youtube")
Por cierto, lamento si consiguen algún que otro horrorcito ortográfico, o alguna palabra sin sentido. Resulta que estoy escribiendo con un teclado gringo, y la letra "eñe" y el acento brillan por su ausencia. Fue un real fastidio ponerme a corregir 11 páginas error por error, pero por ustedes, anything!
Y me dicen jala bo…liches xD
En fin, ahora voy a corregir el siguiente capitulo, que sí, ya está hecho, ¡Por lo que nos vemos la próxima semana el mismo día! –Todos los jueves-. Mientras, si aún queda un poco de cariño hacia a mí, o hacia esta historia, que no tiene la culpa de tener una dueña tan irresponsable, no sería nada malito que me dieran su opinión… o un insulto –no, no, que soy el plátano más sensible que han cosechado (?)-. Miren que aunque no los merezca, los reviews alimentan la musa, que ya la enjaule para que no ande de vagabunda por ahí.
Bueno, hagamos algo. Si lo que quieren es golpearme imaginen que mi cara es el botoncito de abajo, el que dice "Review". El que pegue más veces se lleva un premio.
xD
Gracias por leer, ¡A pesar de todo!
¡Los quiero…!
Ps: Creo que mis c/a se leen como el poema "Jabberwocky", y no sé si es porque tengo ganas de ver Alicia en el país de las maravillas que ya le he hecho referencia dos veces. Y ahora que ando divagando en posdata, lo del plátano es de una propaganda venezolana, mal pensadas xD es muy cómica, youtubeanla :D
Atte.
V a i n i e l l a
