Disclaimer: Los personajes del anime de Naruto no son de mi propiedad sino de su respectivo creador, el mangaka Masashi Kishimoto, ya que de ser mío hubiera tenido un final muy diferente. Solo los utilizo para adaptarlos a la historia de Sophie Saint Rose, A tres pasos de ti. La pareja principal es Sasuhina, sus personalidades pueden estar alteradas ya que se trata de una adaptación de la obra de otro escritor, sino te gusta no lo leas, todo lo hago sin fines de lucro y por amor al Sasuhina así que si no te gusta esta pareja ¿Qué haces aquí? Solo quiero mostrar los libros que me gustaron a través de esta gran pareja que se robó mi corazón desde que la vi.
Advertencia: La personalidad de Hinata es más parecía a la de RTN, quien avisa no es traidor. Disfruten de la lectura.
CAPÍTULO 9
CADA VEZ MÁS CERCA
Se despertó boca abajo en la cama y alargó la mano derecha para darse cuenta que Sasuke no estaba en la cama. Levantó la cabeza y vio el lugar vacío con la luz que entraba por la puerta entornada. Se levantó y después de ir al baño, salió al salón para ver a Yumi vestida con un peto vaquero y una camiseta de tirantes rosa viendo la televisión, comiendo un bol de cereales.
—Buenos días.
—Tardes— dijo la chica con la boca llena— Nos hemos levantado muy tarde.
—¿Qué hora es?—preguntó sorprendida abriendo la puerta de la terraza del salón.
—La una. ¿Puedes llamar al hospital? —preguntó ansiosa.
—Sí, claro.
Sasuke entró en ese momento y sonrió al verla despierta— La dormilona se ha levantado.
—¿Por qué no me has despertado?
—Has tenido unos días movidos y tienes que descansar— se acercó y le dio un suave beso en los labios.— Voy a comer algo que tengo una sesión.— dijo yendo hacia la cocina.
Hinata lo siguió y le vio abrir la nevera. — ¿No hay comida en tu casa?
—No.— dijo sacando los ingredientes de la nevera para hacerse un sándwich.— Nena, ¿te hago uno?
Asintió mirándolo fijamente. Se había puesto una camiseta verde oscuro que le resaltaba el color de los ojos y estaba realmente guapo.— Sasuke ¿con quién tienes la sesión?
Él frunció el entrecejo mientras untaba mayonesa en el pan.— ¿A qué viene esa pregunta?
—Por nada, curiosidad.
—¿Sabes que la curiosidad mató al gato?
—¿Y sabes que como no me lo digas, te voy a meter una patada en el culo?
Sasuke se echó a reír a carcajadas y Yumi sonrió entrando en la cocina para dejar el bol en el fregadero.— ¿Hinata...?
—Sí, ¿me puedes traer el bolso que está al lado de la puerta?
Yumi salió a toda prisa y él levantó una ceja— Voy a llamar al hospital para ver como está Haku.
Él asintió y cogió un plato colocando el sándwich de Hinata encima. Se lo llevó hasta la mesa y la besó en la mejilla antes de volver a por el suyo. Se sentó a su lado después de coger una cerveza y una cola de la nevera.
Yumi llegó con el bolso y ella le dio las gracias. La miró mientras buscaba el teléfono en el bolso — ¿Cómo va tu brazo?
—Me las arreglo— respondió sentándose con ellos en la mesa.
—¿Te duele?— marcó el número del hospital y se lo puso en el oído.
—Algo.
—Ahora hablamos de eso— dijo cuando descolgaron al otro lado. —Hola, soy la doctora Hyuga y quiero que me pasen con cuidados intensivos.
—Enseguida.
—¿Hinata?
—Nagato. ¿Cómo coges tú el teléfono?— Sasuke entrecerró los ojos al ver su sonrisa.
—No hay nadie por aquí. Están ocupadas.
—Bueno, de todas maneras quería hablar contigo— apoyó la espalda en el respaldo de la silla— ¿Cómo va el chico?
—Se ha despertado.
—Estupendo— levantó el pulgar a Yumi que sonrió— ¿Alguna secuela?
—Todo bien. Está hecho polvo, pero se recuperará. Es joven y fuerte. Por cierto me preguntaba si querías ir a cenar esta noche.
—¿Cenar?— se quedó tan sorprendida que no pudo disimularlo y Nagato se echó a reír. Miró a Sasuke, al ver que la miraba con desconfianza se levantó de la silla sonrojándose y salió de la cocina— ¿Es una broma?
—Varios que empezamos a la vez, vamos a salir esta noche para celebrar que hemos acabado. Además muchos se van esta semana y no los volveremos a ver.
—Ya— se pasó una mano por el cabello y asintió— Sí, claro que voy. No tengo nada que hacer.
—Nos reuniremos en el Mike ́s a la siete para tomar algo primero.
—Allí estaré ¿Aviso a Shion?
—La veré en una hora, así que no te molestes.
—Vale.— cuando colgó volvió a la cocina y sonrió— Está despierto.
—Eso es bueno ¿verdad?
—Sí, Nagato me ha dicho que se recuperará. No tiene ninguna secuela.
—¿Puedo ir a verle?— preguntó ansiosa.
—Hoy no. Quizás mañana.
—Vale.
Al sentarse ante su plato, vio que Sasuke había perdido el apetito.— ¿No comes?
—¿Vas a salir con ese tipo?
—Ese tipo es un neurocirujano muy prometedor que me ha salvado la vida— dijo cogiendo su sándwich— así que trátalo con respeto.
Sasuke apretó los labios — ¿Vas a salir con él?
—Sí.
Yumi se quedó con la boca abierta y dijo apresuradamente— Tengo que hacer...algo.
—Cobarde— masculló antes de meterse el sándwich en la boca. Miró de reojo a Sasuke que estaba a punto de explotar, pero disimuló masticando.
—Nena...
—¿Si?
—¿Lo haces para joderme o realmente te gusta?— siseó furioso.
Lo miró sorprendida— Sasuke... no todo lo que hago en la vida tiene que ver contigo.
—¡Entonces te gusta!— gritó violento levantándose de la silla.
Hinata le miró a los ojos atónita porque su reacción era totalmente desproporcionada y dijo suavemente— Creo que es mejor que te vayas y pienses en ello, porque me parece que todo esto te está desbordando.
—¡No, si ya lo tengo muy claro!— le gritó tirando la silla al suelo y al salir de la cocina dio un puñetazo en la pared, traspasando el tabique. Hinata se sobresaltó y se quedó mirando el boquete que le había hecho en la pared.
Estuvo allí sentada mucho tiempo sin saber qué hacer. Estaba claro que la inseguridad le había provocado esa reacción y ella no había ayudado nada al no decirle que era una salida de amigos. Pero se negaba a ser la única que exponía sus sentimientos en esa relación. Cuando se levantó, sintió que sus piernas temblaban y salió de la cocina lentamente. Fue hasta la puerta y la abrió caminando los tres pasos que llevaban a su piso. Entró en su piso sin llamar y Yumi que estaba sentada en el sofá con un libro en la mano señaló su habitación. Fue hasta allí y abrió la puerta para verlo tumbado en la cama, con uno de sus brazos doblado bajo la cabeza, mirando el techo. Cerró la puerta y caminó hasta la cama. Se arrodilló sobre la cama y gateó hasta él para sentarse a su lado. Sasuke no la miró y ella susurró— ¿Te duele?
Él no hizo un gesto y Hinata le acarició la mejilla volviéndole la cara hacia ella. — ¿Sabes? No sé como comportarme contigo.
Él frunció el ceño— ¿Por qué?
—Nunca sé cómo vas a reaccionar. ¿Tengo que medir mis palabras contigo?
—No.
—¿Tengo que tener miedo a que al decirte algo te pongas como hace unos minutos?
Él no respondió, sino que volvió a mirar el techo. Segundos después respondió en voz baja— Nunca te haría daño.
—Me acabas de hacer daño.
Sasuke apretó los labios— Lo siento.
Hinata suspiró. —Vamos a quedar un grupo de amigos a tomar algo para despedirnos.
Él la miró— ¿Y por qué no me lo dijiste?
—Porque no tienes derecho a fiscalizar mi vida, cuando tú haces lo que te da la gana.
—No me acosté con ella.
Hinata se quedó con la boca abierta— ¿Qué?
—No me acosté con la pelirroja. La besé pero no me acosté con ella.
El corazón le dio un vuelco con esas palabras— ¿Por qué me mentiste?
—Nos estamos acercando demasiado. Has llegado hace unos días y...— Hinata quiso gritar de alegría pero no movió un gesto esperando a que terminara— y ya duermo contigo.
—A mí me gustas. Mucho.
—Lo sé— Sasuke sonrió.
—¿Y?
—¿Y qué?
—¿Cómo que y qué?— preguntó indignada.
Sasuke se echó a reír y la cogió por la cintura tumbándola sobre él. Ella sonrió y le acarició la nuca. La miró a los ojos —Me gustas.— Hinata sonrió radiante— Pero no me agobies.—perdió algo la sonrisa— No sé si tendré la paciencia de tenerte en mi vida.
—¿Soy una carga?
—Sí, nena— respondió más serio.— Eres una carga muy pesada.
Hinata asintió entendiendo lo que decía— Sólo quiero que me hagas un hueco en tu vida.
—No sé si seré capaz.
Que fuera sincero en ese aspecto, era un avance muy importante— ¿Me lo contarás algún día?
—No.—intentó apartarse pero ella se aferró a él abrazándolo.
—No te alejes de mí. Dime lo que sientes, pero no te alejes de mí.
Sasuke la abrazó con fuerza y enterró su cara entre su cabello— Nena... lo siento.
—Me debes una pared nueva.
Él se echó a reír— Mañana estará arreglado.
—Tienes mucho trabajo pendiente.
—Tengo una sesión.
—¿Con quién?
Sasuke se echó a reír y se apartó para mirarla a la cara. — ¿Te he dicho que eres preciosa?
Hinata chasqueó la lengua —Ya claro, pero la estantería sigue sin montar.—la besó suavemente.— Por cierto...
—¿Sí?— susurró contra sus labios.
—Cambia las sábanas.
Sasuke se echó a reír cuando llamaron a la puerta de la habitación— ¡Tío, ha llegado una tal Jody!
—¡Ya voy!— la besó por última vez y se levantó de la cama. Suspiró mirando a su alrededor— Tengo que contratar una asistenta.
—Sí— se levantó de un salto y fue hasta la puerta— Y cuanto antes mejor. No sé como lo soporta Yumi.— dijo antes de salir.
—¡Eh! ¡Tampoco es para tanto!
Ella ya estaba observando a la preciosa morena que se miraba las uñas pintadas de rojo en medio del salón. Demasiado exótica para su gusto. —Leti, ven que vamos a hablar del brazo.
La chica se levantó del sofá y cuando llegaron a su piso escucharon la música a todo volumen.— Un día le echan los vecinos.
—Abajo no vive nadie— dijo su sobrina sentándose en el sofá.
—¿Ah, no?
—No. Son suyos. Intentó comprar este pero la anterior propietaria no quería ni verlo.
Hizo una mueca antes de echarse a reír porque la verdad es que cuando se empeñaba en algo...
Tres horas después escucharon los gritos en el piso de al lado— ¡Mierda, Jody! ¡Como sigas poniendo esa cara no te van a llamar ni para envases de cereales! ¡Largo de aquí, me tienes harto!
Hinata sentada en el suelo intentando atornillar la estantería hizo una mueca mientras Yumi soltaba una risita— La está poniendo fina.
—No seas mala— dijo Hinata con una mirada maliciosa.
—Estás disfrutando con esto ¿verdad?
—Mucho— siguió atornillando y suspiró al ver que todavía le quedaba la mitad. Estaba claro que el bricolaje no era lo suyo.
—¡Hinata!— gritó Sasuke desde su piso.
Frunciendo el ceño, se levantó del suelo estirando sus pantaloncitos negros. Se miró la camiseta y Yumi dijo divertida— Te ha visto desnuda.
No se va a fijar en la ropa.
—Serás sabihonda y cómo sabes tú...
—¡Hinata!
—Está impaciente— canturreó la chica pasando la página.
Con grandes zancadas fue hasta su piso, casi tropezándose con la morena que salía furiosa.— ¿Qué pasa?
Él la miró de arriba abajo e hizo una mueca— Ven, te necesito.
—¿Para qué?— le siguió hasta el estudio y le dio un teléfono móvil.— Jo, que chulo— dijo mirándolo bien. Era de pantalla táctil, en gris metalizado y se notaba que era de última generación. Ignorándola la cogió por la cintura y la llevó hasta un taburete. Hinata seguía mirando el teléfono y se sentó sin rechistar. — ¿Te lo han dejado para las fotos?
—Cuando termine puedes quedártelo— dijo cogiendo la cámara.
Confusa lo miró — ¿Cuando termines de qué?
—De sacarte unas fotos.
Cuando se dio cuenta de lo que quería decir, se echó a reír— Ni hablar.—se bajó del taburete.
—¡Vamos nena, tengo que entregar las fotos mañana!
—No soy modelo y esto no va conmigo. Pídeselo a Yumi.
Sasuke puso los ojos en blanco y susurró.—No es fotogénica.
—¡Vaya, gracias!— gritó Yumi desde el salón. Estaba claro que no quería perdérselo. Apareció en la puerta y suspiraron aliviados al ver que no se lo había tomado mal— Tranquilos. Lo sé desde hace años. Cada vez que el tío Sasuke me sacaba una foto hacía una mueca sin darse cuenta.
Sasuke se sonrojó y Hinata se echó a reír a carcajadas. Su vecino carraspeó y la miró suplicante— Sólo tienes que aparentar que estás hablando y saco un par de fotos. Nada más.
—¿Para qué es?
—Va, un catalogo de telefonía móvil.
Salir en un catálogo no era para tanto. Se lo pensó y miró a Yumi que sonrió asintiendo. —Está bien...— se volvió a sentar en el taburete y se puso el teléfono en la oreja— ¿Diga? Sí, el pesado de mi vecino no hace más que darme la paliza— sonrió asintiendo mientras Sasuke sacaba fotografías—Si ese que desde que me he mudado sólo da problemas.
—Mira quien fue a hablar.
Sonrió radiante mirando a la cámara— ¿Pero sabes? Que nos va a sacar a cenar por ahí.
—¡Sí!— dijo Yumi.
—¿Salir a cenar?— Sasuke negó con la cabeza sonriendo tras la cámara antes de pulsar el botón otra vez.
—Sí, a un sitio muy caro.
—¡Una hamburguesa!— pidió Yumi.
Hinata frunció el ceño negando — Ni hablar, langosta.—Sasuke gimió mientras Yumi gruñía.— No seáis así. Un sitio elegante. Nos ponemos guapos y salimos a cenar.
—Nena...
—¿Si?
—¿No habías quedado?
Le miró sorprendida porque se había olvidado totalmente de sus amigos —¿Qué hora es?
—Las cinco y media.— respondió Yumi.
—Vale, tengo tiempo.—miró a Sasuke —Pero mañana nos llevas a cenar.
Él sonrió— Vale.
—Y date prisa que tengo que ponerme todavía más hermosa— dijo imitando a las modelos haciéndolos reír.— ¡No tiene gracia!— simuló indignada.—Saldré en el Vogue dentro de nada.
—Claro, cielo...
Le guiñó un ojo y le mandó un beso. Sasuke no perdió detalle con la cámara y después de unos minutos dijo— Muy bien. Listo.
—El teléfono me lo quedo ¿no?— dijo llevándoselo al pecho mirándolo con desconfianza.
—Sí, es tuyo.
Chilló de alegría y se levantó dándole un rápido beso.— Gracias. Me largo, que no llego.
—¿Te ducharás esta vez?—pregunto Yumi.
—Muy graciosa, enana.
—Nena— Sasuke la cogió por la cintura— No llegues muy tarde.
—No, llegaré enseguida. Sólo es una cena de despedida. —le besó en la barbilla antes de alejarse.
