Instituto Hokkaido
By: V a i n i e l l a
Capítulo 14
"A las escondidas"
-No hay mal que por bien no venga-
Mimi caminaba detrás del hombre en total silencio. Su cabeza estaba gacha y sus manos entrelazadas por detrás, en un sinónimo de obediencia resignada.
El coordinador Terada caminaba con pasos seguros y en ningún momento había volteado a verla. Parecía molesto, mejor dicho, muy molesto, y Mimi tenía una ligera sospecha de las razones. De hecho, era bastante obvio que el hombre haya ido a buscarla específicamente a ella, más bien había tardado demasiado, tomando en cuenta que su secreto había sido descubierto por sus compañeros de clases desde hace una semana. Vaya, duró lo que duró.
Las lágrimas se acumulaban en sus ojos, temerosa. No por las palabras del hombre, que seguro no serán nada agradables, sino por el futuro que le depara lejos de las puertas de esa institución, ¿Qué será de ella? ¿Qué hará su familia al enterarse?
¿Más nunca vería a sus amigos…ni a Matt?
Pensó en cada segundo y minuto vivido en aquel instituto, las sonrisas y las lagrimas. Pensó en cada uno de sus compañeros. En Tai, quien había sido un gran amigo para ella. En Tokumori y su predecible tendencia por molestarla y bromearle. En Michael, en Koushirou, en Sato, en Louis… todos ellos habían sido grandes amigos. ¡Vaya que sí los extrañaría! Nunca se había sentido tan acompañada y considerada por tanto tiempo. ¿Es posible que la única forma de haber conocido personas tan buenas con ella fuera tener que estudiar en un lugar como aquel? Ni siquiera sabía a ciencia cierta si era posible volver a conocer a personas como ellos, tan dispuestos por hacerle sonreír en los peores momentos. Qué triste sería la vida al no tenerlos cerca… sin poder volver a disfrutar de sus inevitables disparates.
Pero nada se comparaba con la tristeza que el embargó momentáneamente al descubrir que había algo que extrañaría más que nada en el mundo.
Oh, Yamato…
Mimi tuvo que morderse los labios en un fallido intento por contener el dolor que amenazaba con hacerle llorar. Incluso su corazón se aceleró, pero no la forma que muchas veces lo hizo Matt con sus cercanías o sus deslumbramientos. Tenía miedo, y sentía un vacío aglomerándose en su interior con cada paso que daba, y sabía que al escuchar finalmente la acusación del coordinador todo en ella se desmoronaría.
No volvería a ver a Matt… No volvería a contemplar sus ojos azules ni oler su hipnotizador aroma varonil que desprende sus rubios cabellos o su exquisita piel. No podría volver a emocionarse con verlo caminar hacia ella con una atractiva sonrisa ni escucharlo tocar y cantar con su distinguida guitarra azul rey. ¿Y qué hay de instituto por protegerla, estar a su lado, cuidarla? ¿Qué pasaran con aquellos besos que tanto la derriten y hacen temblar sus piernas? Imaginar una vida sin un abrazo de él, o sin un simple pero relevante "Te quiero" hacía que el dolor aumentara gradualmente en su interior. Y es que, ¿Cómo ser feliz sin poder estar al lado de quien es la razón de toda tu felicidad? A pesar de sus tontas discusiones, de su orgullo y de su facilidad por hacerla sentir culpable, a pesar de las ganas que a veces tenía de patearlo y de gritarle, ¡…Lo extrañaría tanto que de solo pensarlo duele!
No, aquello no podía terminar así… No podía irse, no podía alejarse de ellos, ni de aquel sitio que había considerado como su hogar.
Si tan solo… si tan solo tuviera una oportunidad para disfrutar por última vez todo lo que el instituto Hokkaido le ofrecía…
-¡Coordinador Terada!
Mimi subió repentinamente la mirada, percatándose entonces del chico narizón que si no mal recordaba se llamaba Takara, y que era uno de los secuaces de Ryu.
El chico intercambió miradas con ella, pero aquello había sido por una milésima de segundo, ya que luego la ignoró por completo mientras que corriendo se acercaba al hombre que la guiaba a su triste destino.
-¿Qué ocurre, Takara?
-¡Tasakura y Yamamoto se están peleando, coordinador!- le contó mientras parecía recuperar el aliento. Aparentemente había corrido un buen tramo para avisarle al hombre -¡Nadie puede detenerlos!
-¿Otra vez?- gimió el hombre, atormentado -¡Estos jóvenes…!
El coordinador volteó a ver a Tachikawa, quien se encogió del miedo ante la mirada fría del hombre.
-Venga conmigo, Tachikawa. Ya luego de esto podremos hablar seriamente sobre su situación.
La chica tragó en seco.
-¡Sígame, coordinador!- Takara había empezado a correr de nuevo, esta vez en dirección hacia una de las salidas del instituto por donde había venido el joven. Justamente daba hacia las gradas, y el hombre no pareció sorprenderse nada con el sitio donde se estaba llevando a cabo la trifulca entre dos de sus estudiantes.
Salieron por la gran puerta y Mimi iba detrás de ellos tratando de igualar su paso, y no sabía si era porque andaba demasiado distraída o porque en realidad había salido de la nada… pero repentinamente fue jalada por alguien hacia atrás para luego sentir una mano tapando su boca, callando cualquier gritito del puro susto mientras observaba sorprendida como el coordinador y el chico narizón se perdían de vista al cruzar un camino que conllevaba a las gradas.
¿Qué demonios…?
-No hagas ruido- escuchó de pronto en un susurro.
Sus labios fueron liberados como también el agarre en su mano. Al voltear y buscar con desconfianza quien había sido el causante de todo aquello casi se le desencaja la mandíbula. No, no, ¡Aquello no podía ser!
Ante ella estaba Ryu. El chico alto, atlético, cabello artificialmente rubio casi rayando en lo blanco y de cejas oscuras y marcadas. Era el mismo chico que la había humillado y golpeado días antes, y el mismo que había causado que medio instituto supiera de su secreto.
-Tú…- dijo en un hilo de voz la castaña, no saliendo de su asombro y molestia. El joven seguía parado en frente de ella, mirándola, aunque no había ningún rastro de malicia y burla en sus facciones -¿No deberías estar…?
Ryu miró la mano de la joven, la cual señalaba por donde se habían ido el coordinador y Takara.
-Debemos apurarnos antes de que se dé cuenta- dijo el joven de cabellos platinados ignorando por completo la pregunta de la castaña –Sígueme.
-Espera.
Mimi no se movió de su lugar, a pesar de que el chico ya había dado unos cuantos pasos lejos de ella.
-¿Qué estás haciendo?- le preguntó desconfiada -¿Qué significa esto?
-Terada se enteró de tu secreto gracias a un bocón de cuarto. Hoy mismo piensan expulsarte- explicó –Ya le dimos una lección al chismoso, pero obviamente no podemos evitar que te expulsen.
-Pero… ¿Entonces…?
Una inusual pero grata sonrisa se dibujó en los labios del muchacho.
-¿Has jugado alguna vez a las "Escondidas"?
-¡Matt, espera!
El rubio había salido despavorido del salón, corriendo apresuradamente por los pasillos y esquivando a los estudiantes que se atravesaban en su camino. Taichi no tardó mucho en unírsele, igualando su paso igual de veloz y no dispuesto a detenerse.
Apenas el profesor permitió la salida de sus estudiantes Matt no lo pensó dos veces y ya había echado a correr. Tuvo que empujar a uno de sus compañeros, que se había atravesado en la puerta, y no le importó en lo absoluto hacerle caer. Estaba tan sumido en sus pensamientos y en su dedicación por llegar cuanto antes a la oficina del coordinador que no le prestaba atención a su alrededor, ni a Tai que le seguía los pasos ni a las curiosas miradas del resto de los alumnos. En lo único que podía pensar era en Tachikawa, y en la expresión seria y furiosa del hombre que vino a buscarla.
No hacía falta preguntar ni nada, era más que obvio que finalmente el día había llegado. Mimi había sido descubierta por los únicos que pueden hacer valer las reglas de la institución.
Cruzó un pasillo, bajó unas escaleras y corrió como si le persiguiera el mismísimo diablo. Estaba aterrado, nervioso y preocupado. Quizás el tener las piernas en un constante movimiento y velocidad apaciguaba un poco el ataque de nervios que estaba sufriendo, pero era palpable el temor dibujado en sus ojos. Tiempo atrás puede que jamás haya reaccionado de esta manera, pero ahora todo era distinto. Con Mimi en su vida todo cambió, e imaginarla lejos, muy lejos de él hacía que su corazón se comprimiera. Ella no podía irse, ¡No podía! Tanto que han vivido juntos, tanto que le había costado por ganar sus sentimientos hacia él, ¡No, aquello no podía estar pasando!
Irse significaba estar solo, y también significaba una soledad en la vida de la castaña.
¿Era justo aquello? No, no lo era. ¡Pero aún así el destino había hecho de las suyas una vez más y ahora pretendía ponerle fin a todo!
Matt reconoció la puerta de las oficinas, y no redujo la velocidad de sus pasos al tenerla en frente.
-Mierda- gimió Taichi tratando de respirar –Ni en los entrenamientos he corrido tanto.
-Cállate.
Abriendo la puerta tratando de controlar sus emociones, ingresó junto con su moreno amigo a la recepción de la dirección. En el medio estaba una mujer joven y de apariencia recatada, escribía en la computadora de su escritorio con velocidad, y al escuchar la puerta abrirse fue solamente un segundo en que ubicó su mirada sobre los chicos, ya que luego los había ignorado completamente para seguir con su trabajo.
Yamato se aproximo hasta donde estaba el escritorio, observando atento su alrededor por si de repente veía a una familiar cabellera castaña por algún lado. Fue Tai quien pareció más acorde a la realidad, y quien educadamente hablo con la recepcionista.
-Muy buenas días, señorita. ¿Está el coordinador Terada?
La mujer los miró de reojo, no muy convencida si responderles o no.
-Sí está, jovencito, pero en estos momentos no puede atenderles…
Ambos jóvenes, sacando conclusiones mentalmente, intercambiaron una mirada elocuente y que le dio pie al moreno por saciar sus dudas.
-Oh, vaya, que raro. El dijo que nos recibiría precisamente a esta hora, ¿Qué estará haciendo?- aquello había sonado más a una intencionada pregunta, una que la mujer respondió distraídamente sin darle importancia a la curiosidad de los chicos.
-Creo que está con un estudiante…- siguió escribiendo –Al parecer le trajo algunos problemas y está discutiendo el castigo con el joven.
Vale, eso había sido suficiente información. Con lo dicho Yamato y el moreno confirmaron sus sospechas, incluso miraron la puerta de la oficina del coordinador con fijeza, como si pudieran ver a través de esta y confirmar que Tachikawa era reganada y acusada cruelmente. Quizás ya era muy tarde para seguir ocultando el secreto de los docentes, pero al menos quedaba en ellos la oportunidad de convencer al hombre para que Mimi al menos se quedara hasta su graduación, ¡Que no sería dentro de mucho! No puede ser tan insensible, ¿No?
Y como si repentinamente hubiera esperanza, el Ishida se encaminó hacia aquella puerta. Las palabras de la secretaria por detenerlo le entraban por un oído y le salían por el otro, como también lo hacía una voz en su cabeza que le decía que se detuviera, que aquello podría ser una mala idea. Pero no le importaba, si estaba en sus manos poder mantener a Tachikawa por más tiempo en la institución entonces lo haría, así se vea implicado en un asunto que bien había dicho al principio que en ningún momento se vería afectado.
Escuchó las voces del hombre en un tono molesto e indignado, y a Yamato poco le importó si al entrar sin permiso a la oficina aquel mismo tono sería dirigido a él, así que en un rápido y seguro movimiento agarró la manilla para luego abrir la puerta, encontrándose entonces con el coordinador Terada atrás de su escritorio y con rostro enfadado, y en frente a él Tachikawa…
Esperen, ese no era Tachikawa.
-¿Takara?- reconoció Matt, mirando confundido al chico narizón que era el único estudiante que recibía los regaños del docente.
-Joven Ishida, ¿Qué hace usted aquí?- el coordinador en cambio se mostró más molesto que antes, aproximándose al rubio con una ceja enarcada -¿Y acaso no sabe tocar? Estoy ocupado en estos momentos.
-Eh… Lo lamento, profesor- Yamato volvió a mirar a Takara como último acto antes de retirarse, pero al notar como el chico le había hecho una seña con el dedo pulgar, confundiéndolo, tardó más en reaccionar, ¿Qué había significado aquella seña?
-¡Buen día, coordinador!- saludó entonces el Yagami, mientras disimuladamente jalaba el hombro de su amigo para poder retirarse -¿Cómo está? Que buen día, ¿No? Disculpe la interrupción, ¡Ya nos vamos inmediatamente! ¡Hasta luego!
Obviamente el ánimo y el indiscreto entusiasmo nervioso del moreno fue un acto sospechoso para el hombre, quien miró a ambos estudiantes como si cada uno tuviera una máscara de jabalí en la cabeza.
Pero sea lo que sea que estaba ocurriendo, sea donde sea se ubicaba Tachikawa, debían irse de allí y buscarla. Preguntar solo crearía sospechas, y de haber sido ya expulsada se la hubiesen conseguido en el camino, o se hubiesen enterado… no puedo haberse ido.
-Esperen.
Tai se detuvo en seco, al igual que el rubio. Estaban a pocos pasos de la salida pero el hombre les había detenido con su rotunda voz. Vaya, eso no era bueno. Aparentemente no había sido una idea muy prudente abrir la puerta antes de tocar ni mucho menos cuando Takara era la victima del castigo estudiantil. Claro, era un alivio que no haya sido Mimi quien estaba ahí, ¿Pero qué les garantiza a ellos que Mimi no haya estado ahí minutos antes? Quizás ella ya ha sido expulsada, y debido a las circunstancias no pudo despedirse de ellos antes de marcharse, pero aquello no podría ser posible, es decir, ¡Necesitaban verla por última vez!
-Por lo que he visto ambos son cercanos a Tachikawa- dijo de pronto Terada, con mirada sospechosa. Los chicos voltearon a ver al docente, prediciendo en su fueros internos que haber sido detenidos por el hombre no era una buena señal –Ishida, tú compartes su habitación, ¿O me equivoco?
Matt miró sugestivamente al moreno, y este solo se encogió disimuladamente de hombros.
-Sí, coordinador Terada- respondió serio. Takara lo miraba desde su silla con ojos abiertos como platos -¿Por qué?
-Pues, porque llevo más de una hora buscando a Tachikawa, pero parece que se está divirtiendo jugando a las escondidas conmigo.
¿Qué?
-¿Qué no se había ido con usted durante clases, coordinador?- la confusión de Tai era tan palpable como la de Matt, y aquello solo alimentó a las sospechas del hombre.
-Eso es correcto, hasta que inesperadamente desapareció sin dejar rastro- dijo molesto –No le conseguí ni en su habitación, ni en ninguna otra clase. He llamado por los parlantes por aquellos que sepan sobre su paradero, pero nadie parece tener idea.
-Vaya.
-Por eso creí que de repente ustedes sí sabrían de su ubicación- continuó Terada ignorando la sorpresa de los chicos –Es decir, por ello la urgencia por verme, ¿No?
Por supuesto, como siempre que tienen cierta certeza de algo, ambos jóvenes tuvieron la razón en concluir que no sería nada bueno ser detenidos por el coordinador.
Matt entonces percibió un movimiento extraño en la oficina, uno del que el hombre no tuvo idea debido a que estaba de espaldas a la puerta. Takara continuaba sentado en la silla, pero estaba inclinado hacia el escritorio como si estuviera escribiendo algo. Estuvo así por dos o tres segundos quizás, pero apenas terminó sea lo que sea que estaba haciendo se había levantado de su puesto en un rápido movimiento para luego extender hacia el frente una hoja blanca con algo torpemente escrito. Tai no alcanzó leer lo que decía, pero Matt sí, y en una letra mayúscula y bastante oscura pudo descifrar que en aquellos garabatos realmente decía "TEATRO".
¿Teatro?
¿Qué demonios hay en el teatro?
-¿Y bien? ¿Saben donde está Tachikawa?
Y aquello había sido el click que necesitaba el Ishida para comprender todo.
-Yo… debo irme- dijo de pronto Yamato, ignorando por completo en donde se encontraba, con quien, y a quienes se enfrentaba. Bajo la curiosa e incrédula mirada del coordinador el chico había empezado a caminar rápidamente hacia la salida, y justo cuando había escuchado la voz de su docente exigiéndole que se detuviera es cuando ya había echado a correr. Debía salir de allí cuanto antes…
Mimi abrazó con más fuerzas sus piernas, enterrando su rostro repleto de lágrimas entre sus rodillas. ¿Qué hacía allí? Antes tenía que esconder su identidad de sus compañeros y profesores, y ahora se estaba escondiendo literalmente en el camerino más descuidado del teatro de la institución ya que todos la buscaban, y de ser conseguida una asegurada expulsión se daría en su vida estudiantil.
La idea de que contactaran con sus abuelos para contarles la bárbara noticia, y que ellos tengan que hacerle saber a sus padres que ella se había hecho pasar por una chica en casi dos años escolares… ¡Era tan terrible que no podía controlar sus nervios!
Estaba claro que sería expulsada, pero gracias a Ryu y sus secuaces ha podido posponer un poco aquel momento. Aunque para ser honesta no sabía si era peor de esta manera, después de todo no podría estar escondida por siempre.
Que por cierto, ¿Por qué rayos estaba escondida? ¡Esto solo empeoraría las cosas!
-¡Esto no podría ser peor!- se dijo en un sollozo, mientras internamente se insultaba por no poder controlar los nervios y el miedo.
Pero en eso escuchó unos apresurados pasos en el pasillo, y un segundo después la puerta había sido abierta alertando por completo todos los sentidos de Tachikawa.
¿Había sido descubierta? ¿Finalmente el momento había llegado?
-¡Maru-chan!
Pero que sorpresa tan grata se había llevado al reconocer que quienes habían abierto la puerta no era el coordinador y sus superiores, en su lugar estaba aquel conocido y simpático pelinegro en compañía de Michael y Koushirou, que la miraban sorprendidos y sonrientes desde donde estaban.
-¡Oh, chicos!- Mimi se había levantado como un resorte y corrió rápidamente hacia ellos, abalanzándose sobre sus brazos mientras los sollozos aumentaban ante los oídos de sus amigos -¡Son ustedes!
-Ryu nos contó todo- comentó Michael al momento que acariciaba consoladoramente la espalda de la castaña –En estos momentos está buscando a Yamato y a Tai, pero no están por ningún lado.
La castaña se había separado del abrazo para poder controlar un poco las lagrimas que parecían nunca acabarse. Los miró preocupada al momento de que todos entraban al sitio mientras cerraban la puerta tras de sí. A pesar de que le causaba una remota alegría poder encontrarse con sus amigos antes de que toco acabara, la ansiedad para que aquel momento al fin llegue no se disipaba, y sumando lo desagradable que sería tener que irse sin poder ver a los que son las personas más cercanas a ella en ese instituto todo se ponía peor. Mimi esperaba que su novio y su mejor amigo estuvieran con ellos, y saber que en realidad no tenían idea de sus paraderos era un poco alarmante, ¿Y si se metieron en problemas por su culpa? Después de todo Matt compartía su habitación, y Tai siempre estaba con ella cuando podía.
-Tranquila, Mimi, no te irás sin verlos antes- consoló Koushirou, poniendo una mano sobre el hombro de la chica –Puedo asegurarte que están tan preocupados como tú, y seguro están buscándote como locos.
-Pero…- un nuevo puchero se había dibujado en los labios de la castaña, y las lagrimas volvieron a formar caminos en su rostro -…Igual me tengo que ir, y no podré verlos de nuevo… A todos.
-Oh, vamos- Tokumori despeinó ligeramente los artificiales cabellos de la peluca de Mimi. Sonreía de manera fraternal, y a pesar de no ser tan unido con ella como lo era sus dos mejores amigos, era fácil distinguir cariño en su gesto –¿Por qué piensas que no nos volverás a ver de nuevo? Somos amigos, ¿O no?
Las expresiones de cada uno era completa seguridad ante el comentario, y la castaña solo pudo sentir como se comprimía su corazón al reconocer que aquella era la pura verdad.
-Lo somos.
-Bien, entonces no pongas esa cara y anímate- el pelinegro había volteado a ver a Michael, un poco preocupado -¿Crees que haga falta que yo los busque también?
-Sería conveniente, no sabemos en qué momento se le podría ocurrir al coordinador venir acá- pausa –A estas alturas ya tuvo que haberle pedido a otros profesores o vigilantes sobre la situación. No nos queda mucho tiempo.
-Cierto…
Guardaron silencio, y fue Mimi quien con un suspiro lastimoso había atraído la atención de los muchachos.
-Yo creo que… ya es suficiente- tenía ojos tristes, y cansados, no parecía tener el mismo entusiasmo de antes cuando entre todos habían dicho que podían lidiar con su secreto. Y ese era el problema, que ya no era únicamente su secreto. Ahora le pertenecía a sus amigos, de quienes al principio ella se esforzó todo lo que pudo para no implicarlos, pero ahora estaban más que implicados, eran sus cómplices, y no era nada bueno ni para ella ni para ellos. No podía permitir que salieran afectados por un estúpido capricho –Iré con el coordinador.
-¿Qué? ¿Por qué?- Michael no parecía contento con la idea –Mimi, aún no es necesario. ¿Qué hay de Yamato? ¿Y Taichi? Ir con el coordinador Terada te privará verlos.
-Pero esto es peor- respondió triste –Si me descubren con ustedes sin duda los castigarán, y no es justo. Quizás sea mejor así, porque de estar con Matt y Tai también se verán implicados ellos. No quiero que se metan en problemas por mi culpa.
-Mimi, eres nuestra amiga, y si está en nosotros poder mantenerte más tiempo a nuestro lado, pues, lo haremos- Koushirou había dicho aquello con verdadera franqueza, enterneciendo a la castaña.
¿Era posible que de la absoluta soledad, venir a este lugar le permitió no solo una excelente compañía, sino también uso excelentes amigos?
Amigos que no merecían ser juzgados por su culpa.
-Gracias, Izzy, pero esta situación es mi responsabilidad… Si fui lo suficientemente madura como para viajar a otro continente para vivir en un sitio como este, entonces también lo soy para afrontar mis errores- la castaña sonrió con sinceridad, y tras mirar detalladamente a cada uno de sus amigos, se hizo paso entre ellos para alcanzar la puerta y abrirla –Ya es bastante por hoy, ¿No creen?
Aguantando nuevamente las ganas de tirarse a llorar al suelo y lamentarse el por qué las cosas tenían que terminar de esta manera, salió del camerino con la frente en alto, sabiendo que la mirada triste de sus compañeros estaban en ella. Era difícil, muy difícil, sobre todo porque quizás esto implicaría que no podría despedirse adecuadamente de los chicos, pero ya todo tenía que terminar, tenía que acabar con esta locura. De todas maneras la ansiedad por ser descubierta la estaba hostigando, necesitaba tener la mente tranquila, y madurar de una vez por todas.
El pasillo estaba oscuro debido a la inutilidad que se le daba al teatro en aquel momento. El silencio albergaba en cada rincón, y los pasos decididos de la castaña resonaban junto con su esforzada respiración. No estaba segura si los chicos venían tras de ella, pero al escuchar a alguien aproximarse apresuradamente por el pasillo tuvo que detenerse, sacando cuentas de quien rayos podría estar yendo hacia su ubicación cuando se suponía que nadie lo sabía. ¿Acaso era Ryu para avisarle que no había conseguido a los chicos? ¿O quizás el coordinador, que de alguna manera había concluido que aquel era su escondite? Mimi miró al frente con miedo, pero luchaba contra este. Estaba cansada de estar escondida, de fingir ser alguien que no era. Basta.
Pero tuvo que callarse mentalmente, porque todas sus defensas bajaron notoriamente al reconocer quien era el dueño de aquellos pasos.
El miedo retornó, como también la esperanza por seguir escondiéndose, pero todo aquello se debía a una única y selectiva razón.
-Matt…
Suspiró su nombre con ojos llorosos justo en el momento en que la silueta en la oscuridad se transformó en la figura de un apuesto chico con uniforme descuidado. Seguía teniendo aquel despeinado cabello rubio, como también el tono azulado de sus ojos y los varoniles pómulos que resaltaban en su rostro. Seguía siendo tan guapo y hermoso que Mimi sintió que sus piernas flaqueaban, ya que el dolor de perder aquel sueño hecho en físico le partía en dos.
Porque amaba a ese chico, y no había peor cosa en el mundo que perderlo.
Se miraron fijamente mientras Yamato recuperaba el aliento. Mimi sentía que no podía caminar sin caerse.
-Te he… buscado por todas… partes- dijo de forma entrecortada el rubio. Las lágrimas se acumularon en sus ojos de la castaña por cada palabra dicha -¿Te encuentras bien?
-Sí…
Sí, claro que estaba bien. Ahora que estaba él ahí, cerca de ella, todo volvía a estar bien.
Pero no por mucho tiempo…
Matt suspiró sonoramente, como si ya podía volver a respirar con normalidad. Mimi seguía en su lugar sin mover un solo musculo, parecía no ser capaz de hacerlo. Así que el rubio, manteniendo con fijeza sus ojos sobre ella, caminó a paso lento hasta acortar la distancia en unos simples 30 centímetros que funcionaban más como un estorbo. La castaña había mirado el suelo, como tratando de apoyarse de ello para no llorar, pero sentir a Matt tan cerca de ella una vez más era imposible poder contener las ganas por más tiempo, ¡Era tan fácil sentirse frágil teniéndolo así de cerca!
El silencio se mantuvo, y Yamato levantó con cautela una de sus manos hasta alcanzar el rostro de Mimi, el cual aun estaba bañado por las anteriores lagrimas.
-Tranquila…
La castaña subió la mirada, y contempló con dolor y dicha como los fascinantes tonos azulados de sus ojos la miraban con ternura.
-Todo estará bien.
Un momento después, el llanto que había tratado de contener con todas sus fuerzas desgarró su garganta, y no fue hasta sentir como el rubio la abrazaba con fuerza y dulzura que Mimi supo lo mucho que necesitó estar entre sus brazos para darse cuenta lo terrible que sería no volverlo a ver.
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La puerta de la oficina seguía cerrada. Y los chicos, quienes llevaban aguardando en el área de espera por más de media hora, estaban tan ansiosos como nerviosos ante el resultado de la inesperada pero esperada reunión que se estaba dando dentro de la oficina del coordinador.
Luego del reencuentro entre la pareja, pocos minutos después había llegado Tai, quien siguió a Yamato justo cuando había echado a correr. El coordinador no pudo alcanzarlos a pesar de que era joven y fuerte, pero los adolescentes siempre eran mucho más rápidos que los adultos. Tanto el moreno como Yamato apoyaron la decisión de Tachikawa, porque consideraron que así sería menos culposo a la hora de dar la cara, y aunque Michael y los demás no se mostraron tan acuerdos con la idea, también apoyaron a la castaña, y por eso se encontraban allí sentados en las cómodas sillas del piso de oficinas, esperando impacientes a que Mimi saliera de esa habitación.
Matt miraba la puerta en completo silencio, imaginando lo que esta vez estaba ocurriendo de verdad dentro. No soportaba la idea de ver a Mimi sufrir, ni mucho menos cuando a aquello se le sumaba el hecho de verla irse, porque tenía que marcharse. Una chica estudiando en un instituto para chicos estaba prohibido, sobre todo cuando tenía que compartir cuarto con un chico. Y que ese chico era su novio, de paso.
Pero no podía fingir que no le dolía imaginar un día sin ella. Sin escucharla, sin tenerla cerca, sin sentirla. Nada tendría sentido ahora que Mimi debía irse de Japon, ¿Cómo lo tendría? Ella había sido la única persona que le trajo verdadera felicidad a su vida, pura tranquilidad. El hecho de no tener padre, de que su madre le había abandonado, de que nunca había conocido el significado de tener a alguien queriéndolo y velar por él, había logrado endurecer los sentimientos de Matt hasta tal punto de no querer saber nunca de ellos. Pero Mimi había llegado a su vida, con su singular personalidad y actitud, y con ello trajo días más agradables y menos solitarios. Días que crearon una fuerte amistad entre ambos, y que luego evolucionó a un exquisito enamoramiento. Ya antes había estado enamorado, pero nunca antes había amado a alguien. Porque era eso, ¿No? Extrañarla cuando no estaba cerca de ella, querer acariciarla cuando podía ver el tono de su piel… desear besarla con todo el cariño posible porque ella lo merecía… eso era amar a alguien. Y recordar cuando nunca antes había sentido algo así era como recordarse a sí mismo estando incompleto.
Porque precisamente eso era lo que le hacía sentir Tachikawa, estar completo. Y por cada segundo que pasaba era un segundo de pura certeza de que en cualquier momento volvería a estar incompleto.
El sonido de la puerta de la entrada no alertó al rubio, ya que estaba muy ocupado mirando en dirección a la oficina del coordinador. No escuchó la familiar voz afeminada de un hombre, ni tampoco el agudo sonido de unos tacones bajos chocando contra el piso con cada paso que daba el dueño de aquella voz. En realidad no le prestaba atención alguna a su alrededor, hasta que reconoció a aquel excéntrico profesor caminando hasta la oficina de Terada.
-¿Profesor Dhammson?
El hombre de cabellos rubios con corte de hongo detuvo su andar coqueto y simpático. Vestía como siempre ropas raras y de colores raros, y al voltear en dirección a donde estaba los chicos todos pudieron apreciar una sonrisa en los labios del hombre.
-Suficiente drama por hoy, ¿No?- nadie entendió su comentario, y el hombre se encogió de hombros –Ya veremos.
Sin más ni más se aproximo a la puerta, y sin tocar ni avisar su llegada el profesor la había abierto con elegancia para luego ingresar. Se pudo escuchar claramente la incredulidad en la voz del coordinador al reconocer la presencia de uno de los docentes de la institución.
-¿Qué rayos fue eso?- cuestionó Tokumori con una ceja enarcada. Tanto él como los demás no parecían comprender lo que ocurrió.
-Es un hombre raro.
-O mujer.
-Hombre- insistió Taichi, contradiciendo el comentario de Koushirou –Tiene bigote.
-Sí pero bien podría ser una mujer en proceso de transformación en hombre- Tokumori pareció interesarse entonces en la conversación, aportando una idea un poco despistada.
-Una mujer que se transforme en hombre no actuaria como mujer- continuó Tai, discutiendo levemente –Es un hombre que quiere ser una mujer.
-Pues será una mujer bien fea…
-¿Quieren callarse?
Todos aguardaron silencio ante el comentario de Yamato, quien antes de aportar en la breve discusión de sus compañeros trataba de averiguar qué rayos haría Susu interrumpiendo el proceso de expulsión de Tachikawa, como también aquella incoherente frase -como todas las que dice con su acento parisinoamericano-. Los minutos pasaron, y aquello parecía ser eterno. Ya estaban por cansarse e irse a comer –pues no habían almorzado-, cuando en eso el sonido de la puerta de la oficina alertó a los estudiantes, y a continuación en la entrada había parecido finalmente Mimi.
Los chicos esperaban una expresión triste y devastadora, pero en lugar de ello veían una sonrisa.
¿Por qué demonios sonreía si había sido expulsada?
-¿Qué ocurrió?- preguntó el Ishida brincando de su puesto. Se había acercado a la castaña junto con sus compañeros, y al igual que él todos estaban confundidos con la inusual alegría de la chica -¿No te expulsaron?
-Sí.
Ella seguía sonriendo…
¡¿Por qué carajos sonreía?
-Entonces, ¿Por qué…?
-Tachikawa ha sido expulsada por razones obvias- intervino entonces Susu, quien había salido después de ella -…pero no era justo que con sus excelentes notas académicas y con su inmaculado comportamiento en el instituto no pueda tener una oportunidad.
Obviamente nadie parecía entender nada.
-¿Oportunidad?- Taichi miró a Mimi y al hombre sin comprender nada de lo que decían -¿Qué no acaban de decir que fue expulsada?
-Expulsada del Instituto Hokkaido para Varones sí, pero nadie dijo nada del Instituto Hokkaido para Mujeres.
Oh, vaya.
Eso fue realmente inesperado.
-¡Susu consiguió matricularme para esa institución!- aclaró de pronto Mimi, con una sonrisa tan grande y sincera que sus compañeros no tardaron mucho de contagiarse –Debido a que es un respetado profesor en aquel instituto, logró convencer a los directores por incluirme en el plantel estudiantil, ¡No me iré de Japón!
-Pero… ¿Cómo…? ¿Por qué?- Matt miró al profesor, con remota curiosidad, y el hombre desde su baja estatura le sonrió al chico con suficiencia.
-Tachikawa ha sido la mejor actriz que he tenido, y la verdad le debo mucho por hacer de mi obra un éxito- había dicho aquello con poca modestia, pero ante tremendo gesto que había hecho para con la castaña podría tolerarse hasta su a veces insoportable excéntrica actitud –Claro está, no podrá graduarse al mismo tiempo con ustedes, tendrá que hacer una especie de reválida debido al nivel de esta institución, así que tendrá que estudiar un año más- suspiró –Aparentemente allí son más inteligentes que acá, ¿Qué les parece?
-Matt, no me iré de Japón- insistió Mimi, tomando las manos del rubio al notar que este no parecía reaccionar –Podré verlos de nuevo, ¿Comprendes lo que eso significa?
Al poco tiempo todos empezaron a caer en cuenta de lo que significaba aquella impensable noticia. Taichi había sonreído tanto como pudo y había saltado bien alto con apoyo del hombro de Koushirou, que también sonreía entusiasmado. Michael había chocado las palmas con Tokumori, ambos visiblemente contentos con la noticia, e incluso Susu, quien parecía bastante orgulloso con sus influencias en el instituto de chicas, estaba aliviado por el curso que habían tomado las cosas, ya que eso significaba también que podría contar con el talento innato de Tachikawa.
Yamato fue el que más tardó en reaccionar, sintiendo como todos sus sentimientos de futura soledad mutaban a una inmensa felicidad tras escuchar la noticia. Claro que sabía lo que significaba, y vaya que no podía sentirse más dichoso por comprender como resultaron las cosas. Jamás creyó que esto sería posible, ¿Mimi no se iría? ¿Mimi seguirá estando en su vida, aunque ya no sea en el instituto para chicos? Todo su cuerpo tardo en expresar lo que sentía internamente, que eran miles de cohetes artificiales explotando en su interior de la alegría y el alivio. Su corazón celebraba con latidos acelerados al imaginar a una castaña sonriéndole en el día de mañana, y el día siguiente, ¡Y el siguiente!
Y sin importarle muy bien lo que opinara la recepcionista, el coordinador o cualquier otro testigo que veía asombrado la escena, el rubio había alcanzado con sus manos la cabeza de la chica para luego en un solo movimiento quitarle aquella despeinada peluca que ya muchos habían ejercido coscorrones en ella.
El cabello sedoso y largo de la castaña cayó en suaves ondas hasta llegar a la mitad de la espalda. Su identidad había sido expuesta de la manera más clara posible, y el rubio solo pudo contemplar con ojos brillantes lo mucho que le encantaba los rasgos más característicos de ella, bien sean sus avellanados y expresivos ojos color miel, su cabello, su nariz medianamente respingada y sus encantadores labios rosas. Era una chica preciosa, llena de hermosos sentimientos que le traían dicha a su vida, sentimientos por los cuales Matt mataría, porque no había otra cosa más deleitante que contemplar las sonrisas y las palabras de cariño que le dedicaba la castaña a él.
Sonrió de forma torcida, acercando su frente a la frente de la chica mientras enterraba sus dedos en su cabello para un fácil acercamiento.
-Gracias a Dios.
...To be continue…
Comentarios de la autora:
Muijiji, ¿A qué creyeron que era el final? ¡Pues no! O al menos aún no, ya que aun tengo cositas en mente como para que este sea un abrupto final. Así que, como bien dije en el face, este es el penúltimo capítulo, así que aun no se nos acaba IH :D
De acuerdo, ¿Alguien quiere darle un zarpazo a Vai por haber tardado tanto? ¿No? ¿Nadie? Bueno, entonces yo misma me lo doy, porque lo que hice no tiene perdón sin castigo, ¡Una semana para actualizar, caray! Que terrible de mi parte, y lo súper reconozco, pero ya creo que no debe sorprenderles xD Disculpen por eso, en serio, pero para que no piense que fue porque estuve de irresponsable les cuento lo siguiente:
Resulta que estoy trabajando en un proyecto bastante grande. Estoy ejerciendo mi carrera en él, y le estoy dedicando todas las horas posibles ya que no está fácil. Además, estoy trabajando como asistente de una aseguradora, por lo que complica más las cosas ya que son dos trabajos en los que debo poner lo mejor de mí. Ninguno tiene horario fijo, ero sí me obliga a dedicarle un tiempo justo. Y los días que pude haber tenido una oportunidad para escribir no podía porque tengo muchas cosas en la cabeza, demasiadas, y no es excusa, lo juro. Estoy siendo honesta con ustedes porque se lo merecen, y quienes estén pasando por una situación similar a la mía y me entienden, gracias, y quienes no, bueno, espero que puedan entenderme. Sería muy tonto de mi parte no darle prioridad a mis cositas, y aunque me encante escribir un montón tengo que reconocer que Fanfiction es un pasatiempo que disfruto mucho, pero no es ni una carrera ni un trabajo a tiempo parcial… Disculpen por la tardanza, en serio, pero por más que me gustaría decirles que mis actualizaciones son sagradamente en los Jueves no puedo, muy a pesar de que lo haya asegurado tiempo atrás.
En fin, quería aclararles eso. No piensen que porque tardo eso significa que Vai abandonará la historia, sino porque estoy realmente ocupada. Espero que de verdad entiendan, y si no, bueno, disculpen por desanimarlos. Si por mí fuera me la pasaría en la laptop escribiendo y escribiendo, pero bien sabemos que escribir en Fanfiction no nos dará de comer, ¿Correcto?
¿Qué les pareció el capitulo? Que chimbo de mi parte no poder responderles sus rrs, que todos están geniales. Por más que me digo "tengo que responderles" no tengo chance, así que por ahora me conformaré en decirles que no hay cosa que me alegre más que leer sus comentarios. Me anima, me apoya. Saber que les gusta la historia, o que se tomaron un chancecito para comentarla me motiva muchísimo. Son lo máximo, en serio, creo que tengo los lectores más geniales de este fandom –y de otros, como pude leer en un rr :)-, ¡Así que muchas gracias por escribir!
Gracias por las críticas constructivas, fueron tomadas de la mejor manera, y también gracias por estar pendiente de Roommates, que ya hablaremos de eso. Me pregunto cual será la opinión de este capítulo, que aunque fue corto me gusta tal como está porque el que viene sí será un poco largo, después de todo es el último.
Con respecto a Roommates, bien, seguro están esperando por ver el primer capítulo ya subido en Fanfiction, yo también lo estoy esperando con ansias, porque nadie está más emocionada que yo por publicarlo, pero les pido que sean un poquito más pacientes, que ya muy pronto lo leerán. Llevo escrito varios capítulos pero no pienso publicarlos hasta finalizar esta historia, así que tranquilos, que para la próxima semana o en la otra ya la verán por estos lares :D
Como siempre los c/a me quedaron más largos que un pelo de nariz –eco, jaja-, así que debería dejarlo hasta aquí xD
¡Mil gracias por sus rrs, y espero ansiosa sus opiniones de este nuevo capítulo, y del próximo, que no estará muy lejos no se preocupen! :)
Kiss kiss de chocolate blanco con oreo!
Atte.
V a i n i e l l a
