Instituto Hokkaido
By: V a i n i e l l a
C/A: Les recomiendo escuchar esta canción apenas lean "sonrisas angelicales" ;)
http: / www . youtube .com/watch?v=mtM_cc4SPJI (sin espacios)
Capítulo 15
"Reencuentro"
-Te amo…-
Subió una vez más la mirada hacia el reloj de pared del salón. Marcaba las 4:47, y aún faltaban exactamente 13 minutos para que la clase culminara como todos los viernes. Sus ojos grandes de color miel brillaban ante la expectativa de aquello, la emoción que sentía correr en ella era la evidencia que hoy sería un gran día, por supuesto que lo era. ¿Cuánto tiempo habría pasado? ¿Dos meses, tres meses? No estaba muy segura de cuánto tiempo había pasado en realidad, pero la nostalgia era certera. Había deseado con todas sus fuerzas que este día llegara finalmente, mentiría si dijera que no había extrañado tanto la sensación de lo que sería aquel reencuentro, ¡Estaba tan, pero tan ansiosa!
4:48…
¡…Y el tiempo pasaba tan lento!
En sus labios rosas se formó un puchero, volviendo a centrar su mirada sobre su cuaderno que tenía escrito la clase que estaban viendo en ese momento. Junto con los números y ecuaciones estaban algunos que otros dibujos de florecitas, detalles que 6 meses antes no tenía el lujo de dibujar. Vaya, que increíble habían cambiado las cosas. Incluso a veces, a pesar de no llevar una ridícula peluca ni ropa holgada, sus cuerdas vocales actuaban por costumbre haciendo que su voz adoptara aquel tono masculino con el que pasó desapercibida por un buen tiempo en su anterior colegio. Hasta podía admitir que extrañaba un poquito su antigua vida estudiantil. Fue tan divertido que si pudiera lo repetiría pero por puro ocio.
Bueno, en realidad no.
Volvió a subir la mirada y descubrió que pasaron 5 minutos. Falta poco, muy poco.
-¿Qué tienes, Mimi?
La castaña –esta vez de largos cabellos con ondulaciones en las puntas- miró a su compañera de mesa, que lejos de ser aquel rubio de ojos azules y de mirada indiferente, le tocó una chica bastante dulce y amistosa. Tenía el cabello de un tono marrón claro y cual combinaba agradablemente con sus ojos grandes igual de marrones. Era conocida por su sonrisa risueña y por sus simpáticas mejillas redondas, además de ser la mejor estudiante de la clase. Ambas tenían la misma edad, y por cosas de la vida compartían la misma habitación. Desde entonces se han vuelto grandes amigas.
Mimi sonrió al notar que se refería a su inusual ansiedad. Entre subir y bajar la cabeza para ver la hora seguro había sido obvio para Alejandra –nombre peculiar ya que era una estudiante extranjera, para ser más específicos de Ecuador- darse cuenta de su excesivo entusiasmo.
-Es que tengo planes hoy.
-¡Oh, claro!- susurró contenta -¿Hoy lo verás? ¿A tu chico?- la castaña se ruborizó notoriamente ante la mención del "Tu" junto con "Chico", que hacía referencia a cierta persona, obviamente. Después de meses de relación estaba bien claro que eran novios, y que había un vínculo bastante grande entre ambos. Pero aún así se sonrojaba al escuchar palabras similares… Después de todo, son una pareja algo peculiar -Entonces eso significa que no dormirás aquí, ¿No?
El movimiento de cejas logró que Mimi entendiera a qué se refería exactamente, y casi se atraganta con su propia saliva al verse descubierta.
-¡Are!- advirtió con su apodo a la chica -apodo que la castaña adoptó a pesar de tener una excelente pronunciación de la "L" por ser bilingüe –N-No es lo que piensas.
-¿Ah, no?- sonrió condescendiente –Claro, porque estos casi 8 meses de relación no es tiempo suficiente para concebir físicamente la relación.
-¡Alejandra!
-Señoritas, ¿Algo que quieran compartir con la clase?- ambas se encogieron en sus puestos al verse descubiertas por la maestra, quien las miraba con mala cara.
-No, profesora, en lo absoluto- pasaron algunos segundos más para que todo volviera a la normalidad, y para que la morena recordara el tema que antes discutía con Tachikawa –No entiendo, ¿No quieres?
-Claro que quiero.
-¿Y entonces?
-Es que…- dudó su respuesta, dejando a un lado la emoción y ansiedad que antes sintió –Tenemos mucho tiempo sin vernos, no sé si él quiera… tú sabes…
La chica había empezado a reír suavemente ante la inseguridad de la castaña.
-¿Qué es tan gracioso?
-Mimi, ¿Es que no te das cuenta?- la miró con dulzura –Este chico te adora. Por lo que me has contado ambos tienen una historia juntos, y a pesar de la distancia siempre ha estado pendiente de ti. Te quiere, Mimi, y puedo asegurarte que está mucho más ansioso por verte que tú.
-Eso no es verdad.
-No hay garantía- guiñó un ojo –Vaya… Si tan solo tuviera un hermano.
-Lo tiene- respondió burlona la castaña.
-Sí, claro, pero 10 años menor que yo- bufó tras recordar ese pequeño detalle –Lo que puedo es cambiarle los pañales.
-Jaja, está bien, no es un buen candidato- entonces miró pícaramente a la morena –Pero puedo asegurarte que tiene un amigo muy guapo.
-Bah, Tai está ocupado- la joven hizo una mueca expresando su descontento –Sora ya me contó que están juntos.
-¡No me refería a él!- susurró emocionada –Hablo de Tokumori, Are. Es el bajista de su banda.
-No me digas…- dijo repentinamente interesada en la conversación, viniendo de Mimi tenía la certeza de que aquel chico sí podría ser bien guapo –¿Cuándo tendré la oportunidad de conocerlo?
-Pues…
Mimi volvió a subir la mirada, y al notar la hora en el reloj una inmensa sonrisa se dibujó en sus labios.
-…Precisamente, ahora- respondió apenas sonó el timbre de salida.
-Vamos, Matt, ¿Relájate, quieres? Mes estás poniendo nervioso a mí también…
El rubio miró a su moreno amigo con mala cara, y este solo sonrió con pura inocencia.
-Déjalo ser, Tai… Está en todo su derecho- le recriminó la pelirroja con tono burlón, manteniendo su mano entrelazada con la del chico de alborotados cabellos chocolate. Ambos se encontraban sentados en el sofá modular que era uno de los pocos pero necesarios muebles de aquel pequeño apartamento -¿Desde cuándo no la vez?
-Dos meses y 27 días…
-¡Vaya, deben estar a punto de explotarte las bo…!
-¡Tai!
Yamato ignoró por completo el comentario del Yagami, quien al ser regañado por su novia no tuvo más opción que callarse la boca.
Dos meses y 27 días.
¡Tres jodidos meses sin verla, tocarla y sentirla!
Llevaba pensando en este día desde el momento en que se fue de Japón. En el aeropuerto, hace casi 3 meses, mientras se despedía de sus amigos más allegados la había visto por última vez, a ella, Mimi, quien con los ojos infestados en lágrimas le había deseado un excelente viaje. ¿Quién diría que al final él resultó ser quien debía irse? Y aunque no haya sido por mucho tiempo debía admitir que había sido una tremenda tortura para ambos.
Pero aquello era algo bueno para los dos. Ir a USA significó muchas cosas.
Primero, había descubierto un vínculo que nunca antes creyó tener con su madre. Natsuko, la mujer que le había dado a luz y que solo había respondido por Yamato monetariamente desde la muerte de su padre, decidió de un momento a otro abandonar al hombre con quien se había casado y con quien había concebido a Takeru, el hermano menor de Matt. Por misteriosas razones la mujer se cansó del maltrato y la falta de amor de parte de su esposo, y que tras aceptar el divorcio -con grandes cuentas de dinero en juego con tal de no ser acusado por violencia domestica- le permitió a Natsuko la posibilidad de empezar desde cero una vez más, ¿Y qué mejor lugar que USA, según sus propias palabras? El sueño americano había sido solo un mito para el rubio hasta que recibió la llamada de su madre, quien tras rogar y rogar, lo convenció para que lo acompañara y de esa forma ser la madre que nunca fue para él, y que hasta el día de hoy lo estaba logrando.
Otra cosa que significó ir a USA fue que las oportunidades florecían para Matt. No solo había conseguido ingresar a una buena y decente universidad en Orlando, sino que también había logrado impresionar a una disquera que se mostró bastante interesada en su material musical. Incluso su banda, quienes aún viviendo en Japón, se les propuso ir a USA para trabajar en ello.
Y finalmente, la tercera cosa que significó alejarse miles y miles de kilómetros de su ciudad natal era, quizás lo más importante, Mimi.
Porque ella regresará a vivir con sus padres al finalizar sus estudios, y que por como los vientos soplaban había una gigantesca posibilidad de que ambos seguirían juntos para aquel entonces. O al menos eso deseaba él con todas sus fuerzas, ya que un mundo sin Mimi no tenía un mínimo de sentido.
Se levantó del sofá en donde se encontraba, mirando el reloj de su mano y notando que eran las 5 y 25… Siguió de largo por el pasillo del apartamento, que con la presencia del Yagami y su novia, su gran amigo Tokumori que conversaba animadamente con Koushirou, y además los indispensables Sato y Louis que discutían que banda musical era mejor, hacía de aquel especio mucho más pequeño que de lo normal. Este era una herencia que le había dejado su padre, además unos cuantos millones de yenes que solo permitió su uso a partir de los 18. No había sabido de esto hasta que su madre supo de sus planes de regresar a Japón. Qué sorpresas traía la vida, ¿No?
-¿A dónde va?- preguntó Tokumori, notando su ausencia. Matt lo escuchó fácilmente justo cuando abría la puerta de su habitación.
-Dios, ¿Pero qué les pasa?- recriminó Sora una vez más –¿Es muy difícil para ustedes entender que un hombre puede extrañar a una mujer?
-Yo te extraño mucho cuando te despides de mí, Sora.
La pelirroja se ruborizó notoriamente al no ser capaz de acostumbrarse aún a los piropos de su novio, pero Matt no tuvo momento de escuchar o ver a sus amigos, ya que se había encerrado en su habitación, completamente aislado de los demás.
¿Cuánto tiempo más tendría que pasar antes de verla?
Recostó su cuerpo y cabeza contra la puerta, cerrando los ojos para invocar la calma que necesitaba y de esa manera controlar los nervios y la ansiedad que lo estaba volviendo loco.
-Relájate, Matt…- se dijo, pero había esperado tanto este día.
Aún recuerda con detalle el día en que se despidieron. Mimi se veía hermosa, recordaba bien. Sus cabellos era libres de aquella molestosa pero simpática peluca, y sus vestimentas correspondían a una atractiva colegiala de un instituto de puras chicas. En su mente estaba grabado el tono rojizo de sus mejillas, el sabor de sus lágrimas y la suavidad de sus tiernos labios. Recordaba bien que tras despedirse de cada uno de sus amigos la había dejado a ella para lo último ya que planeaba hacerlo sin nada en mente. Ella lo miraba con ojos grandes y tristes, y aunque sonreía de vez en cuando se le podía descubrir una mueca dolorosa dibujada en su rostro.
A pesar de no haberse mostrado afectado con lágrimas o con muecas, Yamato podía asegurar que estaba tan devastado como ella internamente. Aún cuando eran unos cortos pero largos meses.
-Nos veremos pronto- había dicho ella con un hilo de voz.
-Sí.
-El tiempo pasa volando- continuó sin mirarlo, con sus manos apretadas al pecho a casi un metro lejos de él.
-Sí- el silencio se había intercalado una vez más entre ambos, y Yamato sentía que caía en pedazos al imaginar lo lento que pasaría el tiempo. Siempre era así al estar lejos de ella.
-Te extrañaré…
Él no dijo nada, pero en lugar de ello, se acercó a la castaña para abrazarla y oler el hipnotizador aroma de sus cabellos, que seguían manteniendo aquel perfume enloquecedor.
-Volveré por ti.
Ella lo apretó con fuerzas y Matt podía asegurar que sonrió contra su pecho.
-Hazlo…- pausa –…porque te voy a esperar.
Yamato sintió un enigmático cosquilleo en su estomago al recordar al pie de la letra las palabras dichas por la castaña en aquel día. Mimi era lo que nunca antes tuvo en su vida, alguien que lo amara incondicionalmente, ella era justamente la persona que necesitaba para ser feliz, para ser él mismo. ¿Qué tan probable era conocer a alguien así? Demasiado improbable, y el destino había hecho que Tachikawa terminara estudiando en su instituto –que era de chicos- y en su habitación. Aquello había sido la única señal que necesitaba… sí, sin duda todo había sido cosa del destino.
Y bien difícil se las puso el cabrón, por cierto.
Suspiró sonoramente, sin poder contener la emoción que sentía por volverla a ver. Pero aquella emoción evolucionó a un grado impensable al escuchar el timbre, lo cual significaba que finalmente el momento había llegado.
Mierda, ahora sí que estaba nervioso.
-Tranquila, estás preciosa- le había dicho la morena para animarla. Mimi solo sonrió de vuelta con los nervios carcomiéndola, abandonando de una vez por todas la manía de tocar su cabello y uniforme… por centésima vez desde que salieron del instituto.
El sonido de la puerta siendo abierta alertó a la castaña, para luego sonreír encantada al reconocer a la persona quien les daba la bienvenida.
-¡Mimi, eres tú!
Fue fácil reconocer aquella entusiasta voz, llena de júbilo y verdadera alegría. La castaña había sonreído instantáneamente al ver que quien había abierto la puerta era aquel moreno atlético que había hecho de sus días en el Instituto Hokkaido para chicos un total alivio, después de todo había sido su primer amigo. A diferencia de antes estaba más alto y un poco más corpulento, además de que ya las facciones se les habían marcado un poco más. 6 meses era tiempo suficiente para crecer y cambiar, y Mimi se sentía tan a gusto de crecer junto con sus amigos.
-¡Oh, Tai, que alegría verte!- soltó contenta, rápidamente siendo abrazada por el moreno y quien la había elevado del suelo, haciéndole reír. Al mirar al frente descubrió que Sora los miraba gustosa.
Aún sabiendo del enamoramiento que había tenido el moreno hacia Tachikawa no parece nada incomoda. En realidad, que haya sido bajo ciertas circunstancias –como una Mimi disfrazada de chico- hacía del asunto mucho más gracioso.
-¡Sora!- Mimi fue puesta en el suelo de nuevo, y no tardó mucho en correr y alcanzar a la pelirroja. Esta sin dudarlo la recibió con los brazos abiertos -¡Tanto tiempo!
-¡Que mala eres, Mimi!- gimió Takenouchi –Que tu novio esté en otro continente no significa que no podamos vernos.
-Lo lamento mucho. El instituto es bastante estricto y… ¡Vaya, chicos!- nuevamente una eufórica sonrisa se pintó en el rostro de la castaña. En la sala que conectaba con el recibidor se encontraban el resto de los chicos, quienes la miraban animados. Mimi aprovechó la oportunidad para saludar y abrazarlos –¡No puedo creer que estén todos!
-Pues, créelo- Tokumori le dedicó un buen coscorrón, esta vez dado con ganas ya que Mimi no cargaba una peluca inestable –Como los viejos tiempos, Maruchan.
-Idiota- gruñó burlonamente la chica empujándolo con suavidad -¡Oh, cierto!- dijo de repente –Les quiero presentar a mi compañera de cuarto y de mesa de mi nuevo instituto- la castaña volvió a ubicarse junto con la morena, quien tímidamente miraba a los chicos que no conocía, excepto a Sora y a Tai, que ya los había conocido en una oportunidad –Alejandra, estos son Louis y Sato, baterista y tecladista de la banda de Matt, este de aquí es Koushirou…- presentó amablemente mientras los nombrados asentían con la cabeza y saludaban con educación -…fue el compañero de cuarto de Tai, a quien deberían montarle un monumento por ello, por cierto.
-¡Oye!- se quejó Taichi.
-…Y este es Tokumori. No te fíes de su apariencia guapa y ojos bonitos, puede ser un monstruo cuando quiere.
-Vaya, ¿Monstruo? Harás que me tenga miedo…
-Tranquilo- aseguró entonces la morena, guiñándole un ojo al chico –Soy una chica valiente.
Tokumori la miró sorprendido por un instante, no se había esperado aquella espontanea respuesta de la chica, pero al detallar disimuladamente el atractivo exótico de la joven no dudó en sonreír embobado.
-Pues, me gustan las chicas valientes…- pausa -…y las morenas.
-¡Eh, vamos, Tokumori! ¡Deja el cortejo para otra ocasión!- gruñó Louis, no compartiendo las risas de los demás, para luego acercarse a Tachikawa con un pequeño puchero -¿Y yo qué? ¿Por qué no me trajiste una chica guapa a mí también?
Mimi negó con la cabeza, sin poder contra la usual actitud infantil de Louis. Estaba sonriente y encantada con la compañía de sus compañeros cuando en eso descubre un pequeño pero gran detalle.
Miró a su alrededor detenidamente, buscando y buscando, pero no lo veía…
¿Dónde rayos estaba Matt?
-Está en su habitación- había dicho Sora tras ser la primera en comprender el interés visual de la castaña. Todos se habían quedado en silencio y Mimi miró a la pelirroja con bastante curiosidad, sin poder entender por qué razón Yamato estaría en su habitación cuando sabía de su encuentro, ¿Es qué le ocurría algo malo? –Será mejor que vayas a saludarlo.
-Sí, buena idea. Quizás así se le quite el manojo de nervios del que está hecho.
Tachikawa solo pudo asentir levemente, ignorando luego los comentarios que decían los chicos respecto al "ataque de nervios" que había sufrido el rubio durante todo el rato. Inmediatamente se preocupó en lugar de pensar en otra cosa, ya que para ella no había otra razón lógica para la misteriosa ansiedad de su novio. Ella lo estaba, y bastante, pero era muy poco probable que él se sintiera de la misma forma, después de todo son bien diferentes.
Caminó con pasos temblorosos hasta el pasillo del apartamento, y con ayuda de un gesto de Sora pudo dar con la puerta de la habitación. Sus manos habían empezado a temblar y sus piernas parecían repentinamente de gelatina. No podría estar segura si su corazón estaba sufriendo un infarto o eran los acelerados latidos los que le quitaban el aliento, pero creía que se desmayaría en cualquier segundo. Las cosquillas en su estomago volvieron con muchas más fuerzas que antes, era como en su antiguo instituto, cuando ya había admitido sus sentimientos por Matt y estaba por encontrárselo…
Un suspiro salió de sus labios, y justo antes de tocar la puerta para avisar su llegada escuchó como era abierta con rapidez para luego sentir un fuerte jalón en su brazo, siendo atraída hacia el interior de la habitación.
¡¿Qué rayos…?
-¡Woah!- casi cae pero unos brazos fuertes la sostuvieron justo luego de cerrarse la puerta. Se encontraba un poco desconcertada, ya que todo aquel ajetreo había sido en menos de un segundo.
Mimi al subir la mirada sintió como sus mejillas se tornaban en un intenso tono rojizo. Sosteniéndola estaba él, el causante de sus nervios y ansiedad. Se mordió el labio tratando de contener un descarado suspiro de satisfacción, no podía definir los sentimientos que se arremolinaron en ella al reconocer aquellas hebras rubias y su azulada mirada. También su aroma seguía siendo la misma exquisita de siempre.
-¿Pensabas quedarte mirando la puerta todo el día o qué?- Mimi notó entonces que los cabellos de su novio estaban más largos, y que parecía un poco más bronceado. Él la miraba con aquella familiar indiferencia, pero el sonrojo pintado en su cara resaltaba mucho más que aquello. La castaña se quedó embobada contemplando como aquel tono le iba de maravillas con su bronceado –Eh, ¿Qué vez?
Entonces Mimi sonrió gustosa, comprendiendo que aquel trato frio del chico se debía a que estaba tan nervioso como ella, a pesar de tener una rara manera de demostrarlo. Matt se había sonrojado mucho más que antes, terminando por alejarse de la castaña como si quemara.
Eran novios, y llevaban un buen tiempo juntos… pero aún no podía superar los nervios que le causaban las sonrisas angelicales de la chica.
-¿Qué haces aquí encerrado, Matt?
-Los chicos están pesados y aquí no me molestan- gruñó Yamato, mirando el suelo tratando de controlar los latidos de su corazón en silencio.
Mimi aprovechó la oportunidad para contemplar su ceño fruncido o la mueca incomoda de sus labios. Vaya, había extrañado ver esa expresión en él. Nunca se lo diría pero Yamato se veía increíblemente tierno haciéndose el duro.
-Hola.
-Hola…- respondió él volviendo a mirarla, y confirmando con sus propios ojos que ella seguía siendo tan hermosa como siempre.
–Lamento si no te recibí.
-Está bien, me gusta más esto- río –De otra manera no podrías darme un beso frente de ellos.
Matt la miró sorprendido.
-Porque eso harás, ¿No?
My love,
leave yourself behind
Beat inside me, leave you blind.
My love, you have found peace
You were searching for release
Al ver que el chico no respondía Mimi se acercó a él con pasos cautelosos y suaves, aproximándose a su novio hasta tener pocos centímetros separándolos y una mejor vista del brillo de sus ojos azules. Matt la miraba con fijeza, mudo, y ella aprovechó la oportunidad de sacarle ventaja a ello, sabiendo que casi siempre era él quien tenía la iniciativa. Quizás el que esté tan adorablemente nervioso en estos momentos sea algo bueno para ella.
Además de que necesitaba tenerlo cerca para confirmar que él no era un espejismo, que era real.
-Has vuelto…- dijo la chica mirándolo con dulzura, alcanzando el rostro del rubio con sus manos para poder acariciarlo. Él cerró sus ojos concentrándose en el gesto –Has vuelto por mí.
You gave it all into the call
You took a chance and
You took the fall for us
You came thoughtfully
Loved me faithfully
You taught me honor
You did it for me
Mimi sintió con placer la sensación de su piel contra sus manos, llenándole de un alivio increíble al poder contemplar con aquella cercanía al chico que amaba. Lo había extrañado tanto, y la manera en como respondía su cuerpo ante su presencia era la clara prueba de ello. Su corazón latía desbocado y su boca se secaba de tan solo ver los labios del chico. Matt abrió los ojos levemente para observarla con ojos brillantes. Entre ambos se plantó un silencio que podía comunicar miles de palabras con una sola mirada.
El Ishida subió sus manos para rodear la cintura de la chica, acercando sus rostros lo suficiente para unir sus frentes.
-Te extrañé…- le dijo ella en un susurro, con ojos dulces.
Él sonrió de forma torcida, acercando finalmente sus labios para sellarlos en un anhelado y exquisito beso.
Tonight you will sleep for good
You will wait for me, my love
Now I am strong, you gave me all
You gave all you had
And now I am home
La castaña se aferró con delicadeza a los cabellos rubios de su novio con sus manos, cerrando los ojos para poder enfocarse únicamente en las mil y un sensaciones que le ofrecían sus labios. Él acariciaba su espalda con ternura y devoción sin interrumpir en ningún momento el beso, quizás experimentando al igual que ella la falta de aire, pero no les importó. En lugar de ello sus manos se encargaban de recorrer suavemente el cuerpo de la chica, y por cada roce Mimi sentía un corto circuito navegar por sus torrentes sanguíneas.
-Matt- gimió ella de repente, recuperando el aliento. Lo miró con un sonrojo mucho más pronunciado que antes, tan similar como el de él –Los chicos están afuera y…
-Mimi.
Ella miró sus hipnotizadores orbes azules, y se sintió tan derretida como cada vez que lo contempla con esa cercanía.
-No me importan- dijo Yamato con voz ronca, acercando su rostro al cuello de la joven y aspirando el aroma a rosas de la chica –No sabes cuánto he esperado por este momento, Mimi.
-Oh…- suspiró ella al primer contacto de sus labios con su piel, cerrando los ojos para poder concentrarse en el placer que le ocasionaba –Pero, ¿Qué hay del reencuentro?
-Créeme- dijo sonriendo contra su piel –Me gusta mucho más este reencuentro.
Y a ella también.
My love,
leave yourself behind
Beat inside me, leave you blind
My love, look what you can do
I am mending, I'll be with you
You took my hand and added a plan
You gave me your heart
I asked you to dance with me
You loved honestly
Did what you could release
Ah, ooh
I know you're pleased to go
I won't relieve this love
Now I am strong, you gave me all
You gave all you had
And now I am home
La castaña buscó una vez más los labios del chico, aferrándose a su cuello con firmeza mientras recuperaba el beso que había interrumpido segundos atrás. Él no tardó en reaccionar y envolvió su cuerpo con sus brazos para apretarla contra él y así poder sentir cada parte de ella, como si no quisiera dejarla ir. Con pasos torpes se aproximaron a la cama, aun sin detener el beso, y apenas sintieron el borde de la misma Yamato empujó suavemente el cuerpo de chica mientras la sostenía por la cintura, recostándola con delicadeza sobre las sabanas blancas. Se aseguró en acomodarla lo suficiente como para poder sumirse con gusto en el momento, y también para poder acceder con facilidad a cada rincón de su piel.
Mimi se dejó besar el cuello cuando el joven quiso proporcionarle más placer, y como si hubiese soñado una y otra vez con ello no se negó a que Yamato colara su mano en su camisa, desabotonándola poco a poco, dejando al descubierto el juvenil cuerpo de la castaña. Ella estiró sus manos hacia atrás concentrándose en como su novio besaba con suavidad la piel de su pecho, estomago y vientre. Cerró con un poco de fuerza los ojos al sentir entonces como su sostén se despojaba de ella, dejando al descubierto por completo la parte superior de su cuerpo.
Yamato se alejó de ella para poder quitarse la franela oscura que tanto le resaltaba sus ojos. Fue fácil quedarse embobada al detallar el cuerpo formado y atractivo del rubio. A decir verdad, jamás creyó que un hombre podría ser tan perfecto.
-¿Estás segura de que…?- le dijo él con voz dulce, volviendo acostarse sobre ella. Mimi lo envolvió con sus brazos, sonriéndole.
-Lo estoy- aseguró.
Y entonces volvió a besarlo.
Matt no dudo en corresponder el beso, esta vez ocupando el paradisiaco espacio entre las largas y torneadas piernas de la castaña. Ella acarició su espalda y sus cabellos para poder concentrarse en el placer y no en los nervios que le proporcionaba el sonido de sus ropas siendo despojadas de sus cuerpos, sintiendo con detalle la completa desnudez de ambos. Al subir la mirada para contemplarla era fácil descubrir que aquel sonrojo era el vivo reflejo del suyo.
Él se acomodo cuidadosamente sobre ella sin dejar de mirarla en ningún momento.
-Te amo.
-Y yo a ti- gimió ella, abrazándolo con las piernas y sintiendo en su totalidad la desnudez del chico –Tanto...
My love, leave yourself behind
Beat inside me,
I'll be with you
Y sumidos en el momento, sintieron sus cuerpos con verdadero amor.
Un amor que, a pesar de todo, siempre los volverá a unir…
The End
Comentarios de la autora:
Vaya, no puedo creerlo. ¿Instituto Hokkaido en serio ha llegado a su fin? Después de dos años –según dice la fecha de "published"- finalmente esta historia terminó. Esto me causa pura satisfacción y nostalgia, ya que a pesar de que me encuentro realmente feliz de poder escribir el ultimo capitulo luego de tantas adversidades, sé que extrañaré un montón aportar ideas a esta historia. A decir verdad, Instituto Hokkaido me ha hecho muy feliz.
Quiero agradecer de corazón a todos aquellos que han seguido esta historia. Es increíble cómo puede haber gente tan excelente como ustedes, es decir, aquí están, luego de todo este tiempo y de mis desapariciones… ¿Puedo sentirme más afortunada por ello? No, no puedo. Gracias por ser los mejores lectores del mundo, todos sus comentarios fueron los responsables de que esta historia haya llegado a su fin.
Debo admitir que este capítulo resultó ser el más corto de todos, pero les comentó que además de ser el final, es también como un epilogo, ya que se da unos meses después del último. Por cuestiones del tiempo no pude sentarme con total dedicación a escribir, pero estoy contenta con el resultado.
Y, bueno, también tengo que admitir que lo último no es precisamente un "Lemon". Y les diré por qué.
Primero, no soy tan cochambrosa como ustedes creen xD o al menos no con esta historia… pero mientras escribía esta también he escrito Roommates, y para que sepan en esa S'I, que hay lemon. Aviso para quienes quieran leerla tienen que ser mayor de edad… pero si son suficientemente maduras mentalmente para leerla, entonces, genial. Solo espero que recuerden que mis lemons no caen en lo grosero o detalladamente explicito. Pero si intimo. Ya luego verán.
Nuevamente disculpen la tardanza, como bien leyeron en el capitulo anterior, estoy trabajando, y mucho, y aunque deseé con todo poder sentarme a escribir y a escribir no puedo. Supongo que a medida que crecemos las cosas se van poniendo más serias. Estoy en una etapa en mi vida que quiero forjar mi futuro, y estoy luchando por ello, aunque para serles honesta adoro escribir. Es un hobby permanente, supongo. Así que no se asusten porque aunque tarde no significa que los voy a abandonar.
¿Y bien? ¿Qué piensan? Yo estoy muy feliz por haber llegado a este punto, y mucho más feliz por saber que hay quienes me leen todavía. Ahora mismo me voy a poner a concretar detalles con mi siguiente historia, "Roommates". El primer capítulo estará publicado oficialmente el próximo Viernes, así que no duden en conectarse en la noche para poder leer, que los esperare con ansias :)
¡Muchas gracias por todo! Y espero que hayan disfrutado esta historia tanto como yo he disfrutado escribirla :D
Mandándoles Kisses llorones y jugosos…
Atte.
V a i n i e l l a
