Hola de nuevo... Primero: mil mil gracias por la aceptación y agregados a fav y sus opiniones. Segundo: no sé de cuántos capítulos vaya a ser esta historia iremos viendo. Tercero: me disculpo de antemano por los errores si hay alguno, dado que estoy publicando desde el celular.
Ahora si, espero que este capítulo esté a la altura de sus expectativas.
Descargo de Responsabilidad: Supergirl no me pertenece. Solo las ganas de que la 5S sea todo supercorp.
Nadie dijo que sería fácil. Nadie dijo que sería así de difícil.
Coldplay.
The Scientist Capítulo 2
¿Podría destruir la ciudad? Por supuesto que sí. Gritó una voz en su cabeza.
¿Ganaría algo con ello? ¿Lena volvería? Claro que no.
Aun así, y aunque tuviera ganas de salir y romper todo lo que encontrara, se limitó a aceptar que había perdido. A dejar que las palabras que su jefe acababa de decir se penetraran en su pecho como agujas infectadas de kryptonita.
Lena se había marchado. Lena había escogido olvidar.
Olvidarla.
Sintió que respirar se volvía un trabajo difícil de realizar para sus pulmones. El amplio espacio en el DEO comenzó a encogerse tanto como la cápsula en la que vagó por el espacio.
- Kara… -escuchó la voz de Alex llamarla, pero el sonido era lejano. Sin poder distinguir la nota de preocupación por parte de su hermana.
Sentía un temblor en sus manos, y un sudor frío en su espalda.
No podía ser cierto.
El vacío que había cargado en su interior durante las últimas semanas y que fue llenado en las pocas horas que pasó en los brazos de Lena. Se hizo presente expandiéndose con mayor fuerza y mayor profundidad.
- ¡Supergirl! - gritó su jefe. - ¡Detente! -
Aturdida por el dolor que sentía no se dio cuenta que su cuerpo estaba decidiendo por sí solo.
En sus temblorosas manos sujetaba un escritorio.
Lena se fue. Fue el único pensamiento que cruzó su mente mientras observaba el objeto en el aire.
- ¡SE FUE! - gritó desgarrada arrojándolo con fuerza haciendo que se estrellara en el piso.
El aturdimiento por parte de los presentes le sirvió para salir del lugar sin que alguien la detuviera.
No midió fuerza, no midió velocidad, solo quería escapar. Una vez más estaba sola. Otra vez perdía.
No se molestó en secar las lágrimas ni intentó detenerlas.
- ¿Porqué? - le preguntó al aire. A quien sea. - Rao. ¿Porqué? -
Su destino no fue otro que el ático donde había pasado la última noche. Donde creyó que había alcanzado un oportunidad de ser feliz.
La diferencia que halló incluso sin atravesar la puerta corrediza fue un golpe que le quitó el aliento.
Sin importarle si alguien de seguridad o cualquier persona era alertada. Asestó un solo golpe al cristal haciendo que se rompiera.
A esas alturas, ya nada tenía sentido.
En el lugar no había rastro de que alguien hubiera estado viviendo allí. No había ni una señal de Lena, excepto claro, los vividos recuerdos en la mente de Kara.
Cerró sus ojos concentrándose lo suficiente para captar el aroma, aunque débil, del perfume que estaba segura jamás podría olvidar.
- Vuelve, por favor… - sollozó
… … …
La primera vez que vio a Kara luego que desapareciera del DEO sin dejar rastro, supo exactamente a donde había ido. Pero cuando llegó al edificio de Lena, ella ya no estaba.
Preocupada por su hermana decidió ir al departamento de Kara. El ruido de cosas siendo arrojadas se podían escuchar incluso antes de llegar a la puerta. Al abrir con la llave que ella poseía comprobó que lo que había comenzado en su lugar de trabajo se terminó de desarrollar en ese departamento.
Del televisor no quedaba nada. El sillón donde tantas veces compartieron charlas y que seguramente a su hermana le recordaban muchas más con la más joven de los Luthor estaba desintegrado. Platos rotos, la mesa de café colgando del techo. Del departamento de la dulce Kara solo quedaban escombros.
Alex interpretó que el interior de su hermana estaba siendo reflejado. Y se preguntó con angustia si al igual que el departamento ella podría también ser reconstruida.
- ¡¿Kara?! - había llamado con cautela elevando un poco la voz a través de los ruidos provenientes de la habitación.
no se sorprendió al no obtener respuesta, por lo que esquivando los restos de una vida pasada caminó hasta la puerta.
Agradeció contar con buenos reflejos ya que al estar a escasos centímetros, la puerta había sido expulsada.
La esquivó justo a tiempo.
- ¡Kara por el amor de Dios! - gritó
La joven de cabellos rubios se detuvo por una instante tan solo haciendo reconocimiento, pero, ignorando a su hermana por completo volvió a lo que estaba haciendo.
Arrojar el colchón por la ventana.
- Kara, tienes que parar - le había dicho intentando razonar.
Pero Kara no escuchaba.
Sin ningún tipo de esfuerzo el cochon desapareció por la abertura, una vez resuelto eso. Se dirigió a la mesa de luz.
Alex siendo consciente que en el estado que se encontraba su hermana podría resultar gravemente herida decidió interponerse.
- ¿Qué estás haciendo?- preguntó tomando los brazos de la rubia - rompiendo las cosas no harás que ella regrese -
Tragó con dificultad al ver el brillo de ira en los orbes azules.
- Tengo muy en claro que ella no va a volver. Y aunque lo hiciera, no me recordará - las lágrimas se arremolinaban en sus ojos, su voz sonaba distinta.
Alex sufrió por su hermana.
- Kara… -
- Pero no puedo soportar ver nada de lo que me impidió darme cuenta de que en verdad la amaba - dijo con furia mientras ejercía presión en una de las lámparas haciendo que se convirtiera en trozos cayendo al suelo.
- Cada cosa en este lugar me impidió entender que ella lo era, que ella es todo para mí Alex. Si no hubiera estado tan distraída. Si tan solo no me hubiera convencido de que cada emoción, cada sensación que me recorría el cuerpo entero cada vez que la tocaba o me miraba, se trataba de una simple y pura amistad. Me odio y odio todo lo que veo. -
Dejó caer su cabeza derrotada en un intento de esconder su llanto.
Alex la abrazó con fuerza.
- ¿Que voy a hacer Alex? - preguntó con voz quebrada en el hombro de su hermana.
Por primera vez el agente no tuvo una respuesta concreta. Nunca esperó un final así. Sin embargo se encontró diciendo algo que a ella le dijeron una vez.
- Tiempo Kara, solo date tiempo -...
Podía recordar con exactitud como sostuvo entre sus brazos a la superheroína, que en ese momento no era más que otro mortal sufriendo por las vicisitudes del destino. Y lo recordaba, porque fue la última vez que pudo establecer un contacto de ese tipo con ella.
De eso hacía ya seis meses.
Cada noche llegaba por el departamento y siempre lo encontraba de la misma manera.
Vacío...
Había dejado de preguntar a donde iba su hermana después de CatCo. O de cumplir sus deberes como Supergirl.
La respuesta era más que obvia.
Se dirigió a la heladera y tampoco fue una sorpresa encontrar sin tocar la comida que ella se encargaba de llevar.
- Es cuestión de tiempo - le dijo su novia observando la angustia en sus facciones.
- No lo sé Kelly. Ya son meses y no parece tener intención de avanzar -
- A algunos les toma más tiempo. No todos afrontamos las cosas de la misma manera - respondió con paciencia.
- Todos los días me culpo. Si la hubiera dejado decírselo. Tal vez… -
- Nada podría haber cambiado lo que ya estaba destinado -
- Pero, siempre fui reticente a la idea de su amistad. Siempre le dije que anduviera con cuidado con Lena. Y mira... la chica no solo se borró la memoria para olvidar a Kara. Si no también para no resultar una herramienta en manos enemigas - dijo con pesar.
- Aun no puedo entender cómo hizo que toda la ciudad la olvidara. O al menos los últimos años - cuestionó pensativa.
- Las dos semanas que no habló con Kara estuvo trabajando en un prolongador - Respondió Alex explicando una vez más el prototipo que Lena le había entregado al jefe de la unidad.
- Al parecer descubrió la forma de expandir en ondas la forma en que J´onn borra la memoria -
- Un genio - sentenció la morena una vez más
Alex solo hizo una mueca ante una conversación que ambas ya habían mantenido. En su opinión. la partida de Lena más allá de afectar la vida de Kara, también afectó al DEO. Lena era una herramienta que muy difícilmente se podría reemplazar.
- Tal vez deberías ir a verla - sugirió la morena despues de un momento en el que el silencio reinó.
- No creo. La noche es su momento -
… … …
Pronto llegaría el amanecer. Lo sabía por que ya estaba acostumbrada a verlo. El sol haría su aparición despertando a una ciudad ruidosa.
Su ciudad.
Nunca se había considerado a sí misma como una persona de la noche. Asociaba esa parte del día con cosas malas.
Ahora tenía una razón para ansiar su llegada.
Estaba familiarizada con la vida y la rutina que día a día tenía que afrontar.
La claridad traería consigo ir a su departamento, prepararse para ir a Catco soportar a su nuevo jefe. Responder al llamado de una emergencia por parte del DEO y recordar que ella ya no estaba.
El sol calentaba, el sol brillaba. El sol sacaba sonrisas a los ciudadanos. Y llenaba de vida.
Pero no a Kara.
Durante mucho tiempo estuvo en la oscuridad. Sabía lo que era estar perdida en medio del espacio. Sabía lo que era vivir escondiéndose durante sus primeros años en la tierra. Lo cual se podría interpretar como un tipo de oscuridad. Incluso después de ello aún debía seguir viviendo en la misma.
Y tal vez esa era la razón por la cual sentía lo que sentía por Lena. Lena había iluminado su vida. Lena había aceptado todo de ella. Una vez había leído Crepúsculo recordando una parte de la historia, podía identificarse con las palabras de Edward hacia Bella.
- Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tu cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantes y belleza. Cuando tu te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas.Y nada tenía sentido.
Era exactamente como ella se sentía.
Observó el gran ventanal que luego de seis meses continuaba sin ser reparado.
Era ese momento en el que todo era calma. El momento en el cual podía concentrarse lo suficiente con la esperanza de quizás por un extraño milagro su super audición distinguiría entre tantos, el sonido añorado. El golpeteo rítmico que tanto extrañaba.
El palpitar del corazón de Lena.
Lena…
Como extrañaba decir su nombre. Como sufría al no poder llamarla. Era una tortura, ahora que sabía lo que se sentía tenerla entre sus brazos completamente desnuda. Que conocía su aroma a la perfección. Sus sonidos, su expresiones al alcanzar el clímax. Todo era tan doloroso…
Sin embargo, experimentar el dolor de la ausencia, era también un alivio. Porque a diferencia de la ciudad ella tenía recuerdos.
Recordaba su sonrisa, sus ojos brillantes, su ironía, su enojo… sus lágrimas..
Ella podía rebuscar en su memoria y atormentarse día a día con la culpa y eso aliviaba su alma. Porque a ella no le borraron de la cabeza a Lena Luthor. Ella la tenía.
Quizás no físicamente. Pero la tenía.
Y Lena la tendría a ella por siempre. Sin importar el tiempo.
Poco a poco la luz fue inundando el lugar el cual se había convertido en su santuario.
Si bien continuaba sin muebles. Y sin el menor indicio de ser habitado excepto por la manta que un día Lena se olvidó en su departamento y que utilizaba para cubrirse, o más bien para sentir que la joven CEO la abrazaba. Y que dejaba durante el día mientras ella no estaba.
Todo seguía igual a como Lena lo había abandonado. Incluso la grieta en la isla.
De vez en cuando, cuando sus fuerzas habían sido agotadas, cuando el cansancio de un día agitado hacía mella en ella y el sueño terminaba siendo vencedor.
Soñaba con un reencuentro. Imágenes tan vívidas que al despertar sus ojos siempre se encontraban bañados en lágrimas ante su triste realidad.
En sus sueños, la pelinegra le sonreía. Con esa expresión reservada solo para ella, con la mirada larga, y el leve sonrojo en las mejillas. Ella sin perder el tiempo corría a envolverla en su brazos.
¿Porque la vida tenía que ser así? No lo sabía. Solo sabía que el curso del tiempo era algo que no podía cambiar.
Que perdió la cuenta de las veces que alguien le dijo que debía seguir adelante. Que había sido lo mejor.
Que al menos el mundo era un lugar más seguro sin los Luthor como amenaza.
Perdió la cuenta también, de cuantos golpes repartió al escuchar esas palabras...
Tal vez esa era una de las razones por las cuales se limitaba a hacer su trabajo y salir huyendo del DEO.
Nadie podía negar que muy en el fondo, la reacción de Lena los sorprendió. Lo más obvio hubiera sido que la joven Luthor perdiera la razón al igual que su hermano y se declarara la enemiga número uno de supergirl.
Pero Kara la conocía. El alma de Lena era un alma pura, y haber hecho lo que hizo lo confirmaba.
No podía estar enojada por su decisión. Kara era muy consciente de que el daño fue provocado por su parte y que a Lena la superó la situación. En si era solo la reacción a una acción continua que se prolongó durante tres años.
Necesitó tiempo para entender que ninguna excusa era válida. Nada podía justificar que le ocultara algo tan importante.
Solo podía permitirse esperar. Que así como un día sin esperarla, ella llegó a su vida. Y sin esperarlo también se fue. De la misma manera quizás podría volver a tenerla.
De pie en el balcón mientras miraba el cielo naranja, se preguntó una vez más si su par de ojos favoritos también estarían mirando el mismo amanecer. O si donde se encontraba era de noche, o totalmente de día. Si por un momento ella pasaba por su cabeza.
La lógica le decía que eso era imposible.
… … …
En más de una oportunidad se había planteado la posibilidad de renunciar a su trabajo. Tener que aguantar los gritos, y rechazos hacia su redacciones se volvía cada vez más insoportable. Sin contar que toda la inspiración se había evaporado.
Hubo una vez en que incluso estuvo al borde de revelar su identidad. Al final de cuentas a la única persona que no quería dañar por ser quien era, ya no estaba y efectivamente había terminado lastimando.
Todo lo demás carecía de importancia.
Lo tenía claro.
Supergirl era Kara Danvers. Porque tenía a su Lena Luthor, así como su primo Superman era Clark Kent porque tenía a su Lois.
Porque un superhéroe fuera de su capa, necesita ser alguien medianamente normal. De allí que en Krypton el sol rojo impidiera el desarrollo de sus poderes. Porque al igual que las personas en la Tierra. Ninguno nace con la expectativa de luchar contra el mal, a menos claro a través de la ciencia, o las matemáticas, o el arte.
Nacer, crecer, reproducirse y morir.
No volando o evitando la caída de rascacielos. De allí a que se eligiera la pareja ideal para cada persona. Porque se necesita de paz y la armonía para llevar a cabo el proceso de vivir.
Entonces cada vez que se dedicaba a meditar sobre esas cosas. Llegaba a la misma conclusión.
Lena era su ideal.
Y no porque una máquina podría haberla elegido. Claro que no. O tal vez si. Y hubiera sido de ayuda. Dado el tiempo que Kara tardó en asimilarlo.
Pero, lo comprendió mirándolo todo en retrospectiva.
Al conocer a Lena como bien le dijo, su corazón se saltó un latido. Un sentimiento confuso para su inexperiencia en el ámbito amoroso, además había ido a conocer a la joven con la idea fija de que era una posible amenaza para los suyos.
Y si a eso le sumaba la aparición del daxamita. No había tiempo ni espacio para plantearse una atracción física hacia una mujer. Con el correr de los días y las circunstancias, enterró esa idea bajo una capa que había llamado empatía.
Empatía por la niña adoptada, sufrida y juzgada. Empatía por los ojos tristes que se ocultaban detrás de miradas frías y paredes inmensas.
Se dijo a sí misma que Lena Luthor necesitaba una amiga. Y ella sería eso.
Sin embargo, las horas de almuerzos compartidas nunca parecían ser suficientes para Kara. Mon-el no lograba alejar a la pelinegra de su cabeza por mas que ella se intentara convencer que el príncipe era su destino.
Cada vez que cerraba sus ojos, el par verde estaban allí. Y todo empeoró cuando Lena comenzó a salir con James.
Mentalmente Kara se seguiría diciendo que eran celos de amiga. Que no había nada romántico en que el moreno desapareciera cada vez que ambas se encontraban en presencia suya. Que toda una habitación desapareciera cada vez que se fundían en un abrazo.
No, solo era amistad.
Aunque un sentimiento amargo surgía en su interior cada vez que Lena llegaba tomada de la mano de su amigo, o éste acariciaba la piel pálida y cremosa de forma íntima.
Despues Mon-el se fue. Otra vez. Y dolió, claro que si. Pero ella sabía que lo superaría, ella contaba con su amiga con su hermana, y con todos.
A diferencia de la ausencia de Lena. De la cual estaba segura que si se volvía permanente, nunca lo superaría.
Trató durante los seis meses que habían transcurrido, evitar merodear por LCorp. Hacerlo solo era un recordatorio triste y cruel. Aun así el DEO mantenía monitoreada a Lillian quien solo se dedicó a continuar amasando su fortuna.
Una obra benéfica por aquí, otra por allá. Hacía actos en los cuales sus discursos se limitaban a hablar sobre la importancia de la humanidad y como la familia Luthor o lo que quedaba de ella, quería contribuir. Sin embargo, nunca mencionaba a su hija. Hablaba siempre lo justo y necesario. Luego se retiraba.
Kara mentiría si dijera que en las primeras apariciones de la mujer no guardaba la esperanza de que revelara el paradero de Lena. Pero, tampoco fuese que eso resolvería las cosas. No era un problema de distancia.
- ¿Aun trabajas en este lugar cuatro ojos? - dijo el nuevo fotógrafo mientras se sentaba en la silla frente a su escritorio.
- Felix... - saludó sin emoción.
- Tomaré eso como un sí - respondió el joven de cabellos rojos y ojos tan azules como Kara.
La diferencia estaba, en que los del chico si brillaban.
- Estoy ocupada Felix dime que quieres - No quería ser descortés ni desagradable, pero el muchacho era demasiado enérgico.
- Bueno. Se que debes estar super ocupada - ironizó - pero acaba de ocurrir un incidente en la Torre de LCorp y nos envían a cubrir la noticia -
LCorp…
- ¿Incidente? ¿Que clase de incidente? - inquirió mientras internamente se preguntaba porque su hermana no la habría llamado.
Al menos claro que fueran tan solo protestas de trabajadores y esas cosas.
- Si tuviéramos la noticia completa, no sería necesario ir Kara… - puntualizó el chico levantándose del asiento y tomando sus cosas. - Tal como lo pensaba - agregó señalando la pantalla de la computadora de la rubia.
- ¿Qué? -
- Estabas ocupada… - dijo con una sonrisa burlona.
Kara puso los ojos en blanco, al ver que una vez más no había escrito ni una sola palabra.
… … …
La buena noticia era que no había un ataque extraterrestre. Por lo que la agencia no tuvo que intervenir.
La mala, fue que intentaron secuestrar a Lillian y la mujer había resultado herida.
La buena noticia fue que Supergirl había salvado una vez más el día al detener a los secuestradores.
La mala, fue que, tuvo que ingresar a LCorp y fue un golpe emocional.
- Tienes toda la pinta de necesitar un trago - comentó el fotógrafo.
- Y tu tienes la pinta de alguien a quien podrían pedirle su identificación para dejarlo entrar a un bar -
La noche había caído en la ciudad y ella solo quería ir a un lugar.
- Vamos Kara. Invito yo - intentó persuadir.
Kara sabía de sobra que el chico no estaba intentando ligar con ella. Pero ella no tenía ánimos de hacer amistades, ella solo quería seguir castigándose.
- Solo será uno - continuó el muchacho
- Está bien - dijo rendida, en parte por el día que tuvo, pero teniendo que ver mucho el hecho de que odiaba la cara de cachorro que el joven estaba poniendo.
- ¡Genial! - celebró con puños arriba.
- Pero yo diré a dónde vamos - le advirtió.
Ya que iba a beber. Haría que valiera la pena
Al entrar al bar alienígena se sentaron en uno de los asientos junto a la barra, el chico pidió cerveza al barman y ella una botella de la única bebida que le provocaría algún efecto
-¿Kara eres gay? - preguntó el chico antes incluso de dar el primer sorbo a su bebida.
La rubia casi escupe la suya.
Se volvió para mirarlo mientras se limpiaba la boca con una servilleta de papel.
- No te lo tomes a mal - dijo enseñando las palmas de las manos - No tengo nada en contra de los homosexuales. Ni los extraterrestres. Pero, desde que te conocí vas por la vida con ese aire de melancolía. Y no dejas de suspirar a la pantalla de tu ordenador mientras observas a la chica de pelo negro en la foto - terminó diciendo para luego beber de un trago casi todo el contenido de su jarra.
Kara se tomó un par de segundos para analizar la pregunta. Félix no parecía del tipo metiche. Aunque si era sincera. No sabía que tan bien se encontraba para sacar conclusiones sobre las personas.
Hizo una mueca bebiendo ella también de su vaso.
- Si te he ofendido. Me disculpo - dijo casi con timidez. Y la intención de cambiar de tema de conversación.
- No sé si soy gay - habló con calma. dibujó con su dedo índice una figura sin forma sobre la barra mientras dejaba caer sus hombros - Solo sé que amo a la mejor mujer del universo, la cual me amó en silencio, y no lo supe ver - confesó en voz alta después de seis meses.
… … …
Por primera vez en mucho tiempo, sintió debajo de su cuerpo el crujido de los resortes de su colchón sin estrenar.
Había sido un obsequio de Kelly.
La cabeza le dolía. Y casi decide quedarse quieta si no fuera por el ruido en la puerta. Alguien había ingresado.
No recordaba bien cómo había llegado hasta su departamento. Tenía vagos recuerdos de haber continuado con su charla junto a Félix entre otras rondas de bebidas. El chico era un buen oyente. Y un total desconocido. Y tal vez eso era lo que necesitaba.
Hablar con alguien neutral. Alguien que no le dijera que ella no había tenido otra opción. Porque si la había tenido. No necesitaba que alguien buscara disfrazar la realidad tan solo para hacerla sentir bien.
- ¿Kara estás despierta? -
Gimió al escuchar a Alex desde la cocina.
Evitaba los encuentros a solas con su hermana. No por que la culpara, si no porque precisamente ella era una de las personas que buscaba hacerla ver como inocente. No soportaba la mirada de pena que le brindaba.
Haciendo uso de su super velocidad, se escapó por la ventana.
Podía bañarse en el ático de Lena, no creía que alguien se diera cuenta que estaba utilizando la misma ropa del dia anterior.
Para su sorpresa, el ventanal que había roto estaba arreglado y las cortina estaban echadas.
Soltó una nuevo gemido, alguien ya se había dado cuenta. Las lágrimas le picaban los ojos. No quería perder el lugar. Además recordó que tenía la manta alli.
Resignada volvió a su departamento, rogando que su hermana entendiera la indirecta y ya no se encontrara allí.
Suspiró con alivio al no percibir ningún movimiento.
Observando la hora se dio que aún contaba con un par de minutos los cuales empleó para bañarse, cambiarse y pasar por un café.
- ¡Danvers! - fue lo primero que escuchó al atravesar las puertas del ascensor.
Tratando de disimular la cruda se volvió para enfrentar a su jefe.
- ¿Si? -
- Mi oficina. Ahora - ordenó el hombre de traje de tres piezas con un extraño amor por los chalecos.
- Ahora voy... - le respondió al aire porque el hombre ya había desaparecido en el interior de su oficina.
Miró hacía el techo buscando paciencia.
- ¡Kara! - la voz de Félix llegó desde el ascensor recién abierto.
Kara se encogió una vez más ante la necesidad de todos por elevar la voz.
Iba a responder pero el chico la interrumpió.
- ¿Porque no me dijiste que Lena Luthor era por quién estás sufriendo? - dijo de manera acusadora.
Kara abrió y cerró la boca sin emitir palabra.
- ¿Cómo lo supiste? - si bien el chico podría haber buscado en google tendría que haber empleado mucho esfuerzo, ya que una de las cosas de las que se había encargado Lena fue borrar sus rastros, incluso sus logros.
- ¿Como más?. Ella acaba de llegar a la ciudad, va a reemplazar a la madre en la compañía -
-¿Qué?-
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Si llegaste hasta aquí como verás ha sido un poco sobre como lo lleva Kara. En el próximo será el reencuentro
Déjame saber tu opinión.
Abrazo!
