N/A: Hola de nuevo, perdónenos la tardanza pero ya saben que la calidad requiere trabajo y tiempo. Esperamos que les guste este nuevo capítulo.

El increíble Lincoln Loud se encontraba rondando por la ciudad desde las alturas. Con ayuda de su telaraña lograba columpiarse por entre los altos edificios de la ciudad. Llevaba con él su cámara, para lograr tomar fotografías de sí mismo en acción para entregar a su jefe, en el diario más importante de la ciudad.

Pronto, su sentido arácnido lo alertó al sentir peligro, justo antes de ver como una pared era derrumbada, producto de una explosión en el Banco de la ciudad. Rápidamente fue al lugar del siniestro, donde varios sujetos armados salían por entre los escombros con múltiples bolsas cargadas de dinero.

Sin pensarlo, Lincoln arrojó algo de tela entre un poste de luz y la fachada de un edificio cercano donde después aprovechó para arrojar su cámara con el disparador en automático.

Empezó su actuación. Disparó a los criminales para inmovilizarlos, a la vez que volteaba por momentos a la cámara para que pudiera verse al increíble hombre araña en acción.

Cuando finalmente se hubo encargado de los malhechores, escuchó como en la lejanía empezaban a aparecer sirenas, posiblemente de patrullas y ambulancias que habían sido enviadas a ver qué ocurría. El sonido se hacía cada vez más fuerte mientras Lincoln aprovechaba para tomar su cámara de entre las alturas, pero poco a poco el sonido fue cambiando a uno más fuerte y molesto que le hizo tratar de cubrirse las orejas para acallarlo hasta que finalmente...

Despertó.

Cada mañana, cuando suena finalmente el despertador, se desata una lucha de proporciones descomunales en la mente de uno y esta vez no era la excepción. Lincoln Loud se debatía entre seguir durmiendo, soñando que era un conocido superhéroe que salvaba a la ciudad o levantarse de su cama, alejándose del calor de sus cobijas a la vez que revivía el dolor en sus músculos, causado por las largas jornadas de trabajo a las que era sometido.

Por desgracia, aquella mañana tenía un compromiso muy importante que no podía evitar o posponer, por lo que no podía quedarse en cama por más que la idea lo tentase. Era un pequeño sacrificio que haría por el bienestar de su familia, igual que hacía cuando era niño.

Se giró en la cama, quedando boca arriba. Abrió los ojos lentamente mientras se estiraba un poco.

- Bien Lincoln. Otro día, otro dolor de espalda - mencionó con pesar, a la vez que de un movimiento lograba incorporarse en la cama.

Estiró su espalda y sus brazos hacia el techo, haciendo que sus vértebras tronaran provocándole un dolor momentáneo. Posteriormente pasó a girar y tronar su cuello para terminar de desperezarse mientras se provocaba más dolor que alivio.

Se levantó de la cama y caminó hasta su cocina para tomar una buena raza de café para eliminar los restos de sueño. Descalzo, se dirigió al lavamanos, donde mojó su rostro con agua fría antes de dedicarse a afeitarse y cepillarse los dientes. Cuando tomó el enjuague bucal, noto qué nuevamente no tenía hilo dental; fácilmente pudo imaginarse a su madre regañarlo por ese pequeño detalle.

Se secó el rostro con la toalla y pasó a buscar su atuendo en el armario. Este ya lo tenía preparado con anticipación, tratándose de una camisa a rayas azules, un pantalón formal de color negro, un saco azul marino y una corbata a juego, diferente a su típico polo naranja y jeans. Lo colocó todo en la cama, evitando arrugarlo para poder sacar una bata de baño color naranja y una toalla blanca.

Cuando se hubo cambiado la ropa por la bata, tomó sus cosas y salió al corredor. Resultaba ser que en aquel edificio, las regaderas eran comunitarias, estando sólo una por piso. Al estar frente a la puerta del baño, tocó para cerciorarse que no hubiera nadie.

De la puerta de a lado salió el señor Ditcovich en bata. Antes de que Lincoln pudiera reaccionar, el hombre lo arrimó para abrir la puerta y adentrarse al baño.

- ¡Oh! Por favor - dijo a la vez que negaba con la cabeza incrédulo por lo que le acababan de hacer.

Antes de regresar a su habitación a esperar que se desocupara la ducha, el señor Ditcovich asomó la cabeza y miró al albino.

- ¿Renta? - preguntó con el ceño fruncido, esperando que el chico le pagara.

Lincoln por su parte, sólo entró a su cuarto y cerró la puerta.

/

Después de haberse bañado y cambiado, Lincoln se dirigió al taller donde había dejado su auto.

- Su auto presentaba muchas fallas señor Loud - comentó el joven mecánico mientras limpiaba sus manos con una franela - Los rings de los cauchos delanteros estaban deteriorados y eso causaba el molesto ruido que me decía. Las bujías del motor estaban salidas y sin presión, la bomba de agua tenía fisuras que ocasionaron el sobrecalentamiento del motor y el crochet estaba desgastado. Tuve que reemplazar varias piezas por nuevas y me temo que tendré que cobrarle por ellas.

Lincoln ya lo veía venir, pero no por eso pudo evitar hacer una mueca de fastidio a la vez que daba un pequeño gruñido.

- Y, ¿Cuánto será de todo eso?

- Pues... - el mecánico empezó a hacer cuentas - Por el crochet nuevo son 200 dólares, por los dos rings son cincuenta por cada uno. Por cubrir los daños de la bomba serían otros cien incluyendo el material; y por los pernos nuevos que tuve que colocarle a las bujías ya que los otros estaban oxidados serían cincuenta dólares más otros cincuenta por el chequeo. Eso nos daría... 500 dólares.

- ¿¡Que!? - no pudo evitar gritar por la cantidad de dinero que debía pagar.

El joven mecánico retrocedió un paso, temiendo una mala reacción del peliblanco.

- Tenga en cuenta que su auto es un modelo bastante antiguo ya señor Loud, y conseguir las piezas para hoy no fue cosa sencilla - explicó nervioso el chico.

Lincoln suspiró resignado. Sacó su billetera y pagó lo debido para sacar finalmente su auto del taller. Se trataba de un Toyota Corolla 2013, color blanco. Para esas altura a prácticamente se trataba de un fósil con ruedas.

Aún así, a Lincoln no le interesaba conseguir aquel Ford Explorer 2032 que todos querían. Mientras su auto aún pudiera llevarlo a donde quisiera, era suficiente para él.

Una vez entre las calles, se dirigió al centro comercial donde se apresuró en hacer las compras para la comida que haría para sus hermanas, pues esa había sido la forma de convencer a varias de ellas de asistir: con buena comida preparada por él. Por suerte había hecho previamente una lista de todo lo que necesitaría, por lo que le tomó menos de una hora conseguirlo todo.

Con las provisiones en la parte de atrás del auto, se puso en camino a casa de Luna. Después de haber recorrido un par de calles, volvió un momento la mirada hacia sus lectores, lo que le provocó una pequeña sonrisa.

- ¡Hey! Hola de nuevo - continuó con la mirada al frente para evitar cualquier incidente, pero por momentos volvía la cabeza hacia el lugar del copiloto - ¿Que tal su mañana? Parece que ustedes ya están al tanto de la mía. Una típica mañana de Lincoln Loud - rió con amargura - Ahora mismo me dirijo a casa de Luna, por el parque Holland, en la zona playera del lago Michigan. Se supone que la reunión es hasta la tarde - miró su reloj de pulsera; aún no daban si quiera las once - Pero conociendo a Luna, seguramente olvidó que la reunión era hoy y no habrá hecho nada por arreglar la casa... o a ella. Así que iré a hacer el almuerzo y de paso a ayudarle en lo que pueda para que todo esté presentable para cuando el resto llegue.

Soltó un pesado suspiro. Sentía que últimamente lo hacía demasiado, e incluso se comparaba un poco con Lucy.

- Cambiando de tema, parece que ayer deje todo en claro en cuanto a lo que había pasado en estos dieciséis años. ¿No hay ninguna duda?

Esperó un momento a la respuesta mientras giraba en un cruce, evitando por poco a un idiota que se había pasado el alto.

- Estúpido - dijo entre dientes mientras continuaba con su camino. Soltó un suspiro de frustración y volvió a ver a su audiencia de reojo - Parece que no hay ninguna entonces. Una lástima. Me hubiera gustado poder seguir charlando con ustedes durante el camino como en los viejos tiempos, y para que no se me hiciera tan largo el viaje de una hora hasta allá, pero parece que me tendré que ir en silencio.

Dando un último suspiro, aceleró el paso para llegar lo antes posible a casa de Luna.

/

La casa de su hermana mayor se encontraba en una zona residencial bastante exclusiva. Se trataba de un edificio de dos plantas bastante amplio, pintado de blanco, con techo de tejas y enormes ventanales que dejaban entrar toda la luz. Sin duda se trataba de un lugar hermoso.

Al llegar finalmente, estacionó el auto frente al garaje, importándole poco si dejaba encerrado el auto de su hermana. Se dirigió a la puerta y tocó, esperando que alguien le atendiera. Al notar que nadie lo haría, tomó la única piedra que había sobre el tapete para sacar de su interior la llave de repuesto que había dejado Luna. En cuanto abrió la puerta, dejó la llave en su lugar y la piedra decidió dejarla a un lado, sobre el césped para que no luciera tan sospechosa.

La casa estaba a oscuras, con todas las cortinas corridas; al encender las luces, Lincoln no pudo evitar hacer una mueca de desagrado ante la escena.

La distribución de la casa le recordaba un tanto a su antiguo hogar, aunque con mucho más espacio que el que tenía aquella casa de los suburbios. La sala estaba cubierta de basura en su totalidad; envases de comida, envoltorios, decenas de botellas de cerveza y algún que otro tipo de licor. El piano de cola que poseía su hermana se encontraba sepultado entre ropa sucia que Lincoln dudaba, pertenecía a su hermana. Junto a este, la guitarra eléctrica de Luna se encontraba salpicada de comida y de otros fluidos que el albino no deseaba conocer su procedencia.

Incluso las paredes y cuadros se encontraban salpicadas de cerveza y comida, arruinando así por completo lo que en antaño había sido una bonita sala con chimenea y balcón.

Al ver aquello, Lincoln no pudo si no sentirse decepcionado ante la vida que había tomado su hermana mayor. En su juventud jamás pensó que Luna terminaría de aquella forma, menos cuando aún tenía a su banda.

Sacudió la cabeza, preparándose mentalmente para lo que venía. Habría esperado que Luna hubiera preparado todo para la reunión, o por lo menos que no hubiera dejado su casa patas arriba, pero parecía que tal y como había sospechado, lo había olvidado.

- ¡Luna! - gritó en dirección a las escaleras - ¡Soy yo, Lincoln!

Al no recibir respuesta, decidió subir un par de peldaños, evitando en todo momento tocar el pasamanos donde había más ropa, antes de llamarla otra vez.

- ¡Luna!

Se escucho una puerta abrirse y quejido lamentable desde la segunda planta.

- ¿Quién es? - preguntó la músico con voz pastosa.

- ¡Lincoln!

Se escucharon pasos de manera lenta, casi arrastrándose. Frente a las escaleras, finalmente apareció Luna, con su playera púrpura que hacía de pijama y aparentemente sin nada abajo. Ella lucía adormilada, con rastros de maquillaje en el rostro.

- ¿Cuál Lincoln?

- ¿Cómo que cuál Lincoln? - devolvió la pregunta, indignado - Tu hermano menor, Lincoln Loud... Baja un momento ¿Quieres?

La chica bajó de una manera en extremo lenta, dejando en ridículo a cualquier perezoso. Lincoln bajó igualmente los dos peldaños que había subido para esperarla en la entrada. Mientras más se acercaba, Lincoln pudo notar que desprendía un olor nada agradable entre alcohol y a algo más que prefería ignorar.

- ¿Cómo entraste a mi casa Lincoln? - preguntó la joven mujer en cuanto estuvo frente a su hermano.

Se notaba que con dificultad lograba mantenerse en pie y que la luz parecía molestarle.

- Luna, lo de la piedra falsa sólo funciona si la dejas junto a otras piedras, no sobre el tapete - respondió el peliblanco cruzandose de brazos ante la lamentable imagen que tenía enfrente. No tenía que ser un genio para saber que su hermana tenía una resaca de los mil demonios.

- Si, pero si uno esta ebrio verá más piedras y no sabrá cuál es la correcta - comentó la chica, como si aquello fuera el mejor truco del mundo - Ahora... ¿Qué haces en mi casa?

- Vine a ayudarte a preparar todo para la reunión de hoy.

- ¿Qué reunión?

Lincoln empezaba a exasperarse.

- La reunión de hermanos que haríamos hoy en tu casa, Luna.

- Eso no puede ser. No es hoy.

- Por supuesto que es hoy.

- No, no puede ser hoy. ¡Tú dijiste que me avisarías!

- ¡Lo hice! ¡Te estuve marcando y te dejé varios mensajes recordándole que sería éste sábado!

- ¡Yo confirmaré eso!

Enojada, o quizá sólo molesta por que la despertaran, Luna se dirigió a la sala, donde tomó unos pantalones de entre todo el tiradero de dónde sacó una pulsera holográfica: la nueva Apple-Bracelet. Lincoln se preguntó por unos momentos como la había conseguido, pues apenas saldría al mercado.

De la pulsera se desplegó una pantalla holográfica que Luna no tardó en empezar a revisar en busca de los mensajes de su hermano. Al colocarse tras de ella para ver lo que hacía, Lincoln pudo notar que Luna había bloqueado su número, por lo que al desbloquearlo se pudieron ver las decenas de mensajes que le había dejado con fechas desde un mes atrás.

Lincoln soltó un suspiro de frustración mientras que Luna reía nerviosa.

- ¡Vaya! ¿Quién lo diría? Tenías razón Lincoln - para estas alturas, el muchacho ya tenía un tic nervioso en el ojo - Parece que lo olvide. En fin, sé tendrá que cancelar todo Lincoln, lo siento, será otro día.

- ¡Oh, no! Ni lo pienses - Lincoln se mantuvo firme - Estuve planeando esto durante meses y no permitiré que...

- ¡Luna! - la voz de una chica lo interrumpió.

Bajando las escaleras se encontraba una mujer rubia, posiblemente de la edad de su hermana. Al igual que ella, sólo llevaba una playera holgada para cubrirse y tras de ella apareció un muchacho de cabello oscuro y tez clara que llevaba puesta una camiseta blanca y lo que parecían ser unas medias en vez de pantalones.

Ambos se dirigieron a la sala, donde tomaron sus pertenencias.

- Gracias por tu ayuda Querida, fue una de las mejores noches que he tenido en meses - comentó la mujer mientras se ponía su pantalón y se despedía de beso de Luna al igual que el hombre que no dejaba de sonreír - Quisiéramos quedarnos, pero Steve y yo debemos ir a trabajar. Además, parece que tienes buena compañía - dijo a la vez que veía a Lincoln - Te llamaremos si necesitamos de nuevo tu ayuda. ¡Chao!

Dicho esto, ambos sujetos salieron, dejando solos a los hermanos Loud. Por su parte, Lincoln dedicó una mirada acusatoria a su hermana.

- ¿Algo qué quieras explicar?

- Pues yo, eh... yo... ¿Hacía terapia de pareja?

- ¿Cómo que ter...? Olvídalo, no quiero saber - por su salud mental, eso sería lo mejor - Como te estaba diciendo, que lo olvidaras - más bien, que lo ignorara - No es excusa para no llevar a cabo la reunión. Además, tengo un plan.

- ¿Cerraras la boca y me dejarás dormir?

Lincoln rodó los ojos.

- No, prepararé el almuerzo mientras tú te vas a arreglar...

- Wow, wow, wow - interrumpió Luna con ademanes exagerados - Detente un momento "Master Chef". ¿Almuerzo? No mencionaste nada sobre un almuerzo.

- Eso venía en los mensajes que te envié y que ignoraste - dijo con cansancio - Descuida, ya compre todo y me encargaré de lo que pueda. ¿Y tú ama de llaves? Puede que necesite algo de ayuda.

- Si, bueno - Luna se rascó la nuca - Creo que habrá un problema con eso. Ella renunció.

- ¿¡Qué!? - al grito de su hermano la lastimó, Lincoln trató de bajar un poco el tono - ¿Por qué? ¿Cuándo?

- La semana pasada. Dijo algo como que la vida es demasiado corta como para desperdiciarla limpiando el desastre de una parrandera borracha sin oficio ni beneficio.

- ¿En serio dijo eso?

- De hecho, lo dijo con muchas más groserías que ahora no recuerdo y con su extraño acento, pero básicamente era eso.

- Madre mía...

Lincoln no podía creer en lo que se había metido. Entendía perfectamente las razones de la señora de haber renunciado, pero hubiera agradecido su ayuda en esos momentos para tener todo para esa misma tarde.

Respiró hondo, tratando de pensar. Si se organizaba, estaba seguro de que podría arreglárselas para arreglar la casa (al menos la planta baja), tener lista la comida y hacer que Luna estuviera presentable.

- Ok, no importa. Será más trabajo para mí, pero puedo resolverlo - dijo después de haber soltado el aire que contenía - Necesito que subas y te cambies. La reunión es a las cinco...

- ¿Es hasta tan tarde? - interrumpió Luna - Relájate hermano, aún hay tiempo de sobra. Así que aprovecharé para tomar una pequeña siesta...

Al decir aquello, la castaña se dirigió a las escaleras con el propósito de dormir un rato más. Imaginando que aquella siesta podría terminar convirtiéndose en un largo sueño de varias horas, Lincoln la detuvo a medio camino, sujetándola de la mano.

- ¡Ah, no! Ni creas que te dejaré dormir, señorita - la jaló un poco para hacerla voltear - Nuestras hermanas van a llegar a las cinco, así que te vas a bañar ahora y a cambiar para estar presentable. Después te bajas a ayudarme.

- Pero...

- ¡Ahora! - dijo con tono autoritario, sobresaltado a su hermana.

- Esta bien, está bien - Luna se sobraba la cabeza - Ya oí "papá"

Subió las escaleras con dirección a su habitación. Lincoln aprovechó para ir a su auto por las bolsas para dejarlas en la cocina. Por suerte, ésta no se encontraba tan mal como la sala o el comedor, pero aún así Lincoln tendría trabajo por hacer. Estaba por sacar las cosas cuando pensó en lo que estaría haciendo su hermana.

Subió las escaleras y entró en su habitación, encontrando a Luna sobre su cama, durmiendo. Debió verlo venir. Buscó entre las cosas (desastre) de su hermana, ignorando por completo lo que encontraba entre la ropa y basura del lugar hasta que finalmente encontró una corneta. Eso le bastaría.

Con cautela se acercó a la castaña mientras la veía dormir. Acercó la corneta a su oído, accionándola a la vez que gritaba:

- ¡ARRIBA!

Por el ruido y la impresión, Luna terminó cayendo de la cama, con el corazón en la garganta.

- ¿¡Qué demonios ocurre contigo!?

- ¡¿Qué ocurre conmigo?! ¡Debería preguntarte eso a ti! ¡Te pedí que por favor te fueras a bañar y en vez de eso te encuentro acostada! - gritó exasperado - ¡Ahora, ve!

- Nunca dijiste "por favor"

- ¡YA!

Luna obedeció a regañadientes, tomando de manera rápida su toalla. Una vez Lincoln se cercioró que hubo entrado al baño, empezó a bajar las escaleras.

- Creo que pueden ver a lo que me refería cuando hablé de Luna - se dirigió a sus lectores - No me gusta admitirlo, pero ella es un total desastre, bebiendo todo el día y "atendiendo" a otros - hizo comillas con los dedos, haciendo alusión a lo que acababa de pasar con aquella pareja - He tratado de ayudarla, pero ella simplemente no se deja, diciendo cosas como: "Es mi vida Lincoln", "No es problema tuyo" o "Lo haré cuando yo quiera". Ya no sé qué hacer para ayudarla.

Dio un suspiro.

- Por eso espero que en la reunión de hoy, no sólo ella, que todos podamos resolver nuestros problemas.

Cuando hubo terminado de bajar las escaleras, se percató de que no sonaba el agua caer antes de regañarse a sí mismo.

- ¡Imbécil!

Subió rápidamente las escaleras y se dirigió al baño. Por suerte ella no había puesto el seguro y al entrar, Lincoln encontró a su hermana dormida sobre el tapete del baño, usando la toalla de almohada.

Nuevamente utilizó la corneta que aún llevaba en la mano para despertarla.

- ¡ARRIBA!

Una vez más ella se despertó totalmente alterada. Esta vez, Lincoln se quedó en el baño hasta comprobar que se había metido a la regadera.

/

Habiendo pasado ya varias horas donde Lincoln se las arregló para limpiar y ventilar por completo la sala, el comedor y hubo preparado múltiples platillos para sus hermanas, dignos de un restaurante de tres estrellas junto con un pequeño postre que se dio el tiempo de hacer, terminó colocando todo en bandejas sobre la mesa de la cocina mientras pensaba en si hubiese sido mejor idea quedarse con su padre en el restaurante en vez de seguir su sueño de ser dibujante.

Estaba terminando de colocar los cubiertos en la mesa cuando vio a Luna bajar. Llevaba un hermoso vestido a las rodillas, con corte corazón, sin mangas color morado. Traía unos tacones bajos a juego y un par de pulseras en las muñecas como complemento.

- Me veo ridícula - dijo al llegar a la estancia donde Lincoln no dejaba de admirarla, pensando en que había hecho una buena elección para su hermana.

- ¿De qué hablas? Te ves hermosa.

- Parezco quinceañera.

Lincoln rodó los ojos.

- Bueno, para mi te ves hermosa. Ahora, quita esa actitud tan negativa, las demás ya están por llegar. Esto será inolvidable.

- Si bueno, en cuanto tome uno de estos, te mostraré como lo olvido todo - dijo a la vez que tomaba una botella de vodka medio llena que se encontraba en la mesita de la sala y que Lincoln había olvidado recoger.

- ¡Oh, no! Ni lo pienses. Hoy no vas a beber ni una gota de alcohol - dijo a la vez que le arrebatada la botella.

- ¿¡Qué!? ¿Y por qué no?

Por un momento Lincoln imagino que a Luna le sonaba aquello como algo peor que perder su brazo.

- Porque quiero que al menos por hoy te vean sobria y decente... Además que eres bastante odiosa e impertinente cuando estas ebria - dijo eso último entre dientes. Aún así, Luna lo escuchó.

- Bueno, lo puedo ser más estando sobria, al menos si bebo tendré una excusa. Ahora, devuélvemela.

Trató de arrebatarle la botella de las manos, pero su hermano fue más rápido para esquivarla. Antes de que volviera a intentar algo, Lincoln abrió la botella y tiró su contenido sobre una de las plantas que tenía Luna en la estancia.

- ¿¡Qué hiciste Lincoln!?

- Asegurarme de que te mantengas sobria - dijo mientras dejaba nuevamente la botella en la sala - No tomaras nada de alcohol mientras estés con nuestras hermanas.

- ¿Y qué se supone que haga entonces todo este tiempo?

- ¿Qué tal convivir con tu Familia, para variar?

- Claro, eso suena muy estimulante.

Lincoln estaba por seguir discutiendo pero el sonido del timbre llamó la atención de ambos hermanos. Las demás habían llegado por fin.

- Ya están aquí - dijo Lincoln sonriente. Luna sólo giró los ojos por la obviedad - Si quieres, ve al comedor, yo las recibo.

Luna lo obedeció, dirigiéndose al comedor antes de que volviera a escuchar a su hermano hablar.

- Por cierto, escondí las demás botellas que tenías donde jamás puedas encontrarlas, espero que no te moleste - dijo con tono burlón.

Luna tronó la lengua. Esta iba a ser una muy larga reunión.

Lincoln por su parte se acomodó un poco el cuello de la camisa y la corbata antes de decidirse a abrir la puerta, después de haber sonado nuevamente el timbre. Tras la puerta estaban dos de sus hermanas mayores.

- ¡Lori, Leni! - saludó a sus hermanas con un beso en la mejilla, gesto que ellas imitaron - Que alegría verlas - se hizo a un lado, permitiendo a ambas mujeres pasar.

- Lo mismo digo Lincoln - respondió Lori con una pequeña sonrisa. Llevaba un traje formal bastante elegante color azul cielo; Leni por su parte llevaba un conjunto aguamarina muy bonito, estilo setentero con un suéter blanco.

- Hola Linky, que bueno verte - saludo la segunda mayor

- ¿Cómo les ha ido? - preguntó el hombre, miró a Lori - ¿Qué tal la familia?

- Oh, ya sabes - contestó Lori - Con un jefe idiota no hay buenas nuevas - Lincoln sonrió, sabía lo que quería decir - Laria ha estado algo intranquila últimamente y Bobby sigue trabajando en la Bodega.

- Ya veo, ¿Y qué hay de ti Leni? ¿Qué tal el trabajo?

- Todo muy bien Linky - sonrió afable - Justo ayer vinieron unas personas de caridad a ver mis diseños. Se llevaron algunos de mis trajes para poder verlos mejor, según me dijeron. Yo creo que se verán Di-vi-nos con ellos, aunque no sé cuándo me los devuelvan.

- Dudo que te los devuelvan querida Leni - una voz un poco aguda se escuchó detrás de ambas mujeres - Ellos se los robaron y dudo mucho que fuera por caridad.

- ¡Lola! - Lincoln se sorprendió al ver a su hermana entrar por la puerta abierta tanto como por lo que dijo.

Llevaba una hermosa blusa rosa que dejaba al descubierto sus hombros junto con una falda blanca algo corta.

- No seas boba Lola. No eran ladrones, los ladrones no se visten tan bien como esos sujetos. Además, estaban tan felices con los trajes, que salieron corriendo de felicidad de la tienda y nunca trataron de robar el dinero.

- Eso fue porque yo activé la alarma.

- Si bueno... - Lori interrumpió, tomando a su hermana menor inmediata del brazo - Será mejor que vayamos yendo al comedor Leni - se la llevó con ella mientras ambas seguían el delicioso aroma que salía de la habitación.

- Aún sigo sin entender cómo es que no le han terminado de robar toda la tienda con lo inocente que es - dijo Lola dando un par de pasos más dentro de la casa en dirección a su hermano mayor.

- Bueno, supongo que es porque tiene una maravillosa hermana menor que se preocupa por ella, la defiende y le ayuda - respondió Lincoln con una sonrisa mientras abría los brazos para abrazar a su hermanita, ella se apresuró a corresponder - Me alegra que vinieras Lola, ¿Qué tal la Universidad?

Lola se deshizo del abrazo antes de responder.

- Aburrido como siempre - respondió con su típico tono de superioridad - Aunque este año por fin me gradúo.

- ¿En serio? Esas son buenas noticias Lola, ¡Felicidades!

- Gracias - dijo tratando de aparentar poca importancia a las felicitaciones de su hermano - En cuanto me gradúe, empezaré a trabajar formalmente con Leni, aunque eso no me impedirá seguir participado en concursos de belleza - hizo un ademán con su cabello para mostrar su punto - Por cierto Linky, acabo de ganar el certamen de "Señorita ambientalista de Royal Woods" por sexto año consecutivo.

Lincoln estaba por volver a felicitarla cuando un gruñido de molestia llamó su atención. Tras de su hermana, apareció una chica exactamente igual a ella sin contar la vestimenta: camisa blanca de manga corta junto con un overol y gorra roja como los que usaba en su infancia. Se trataba de Lana.

- ¿A caso no puedes dejar pasar un solo día sin contar siempre lo mismo? - preguntó la gemela mayor al entrar por la puerta - Ése concurso pasó hace más de dos semanas.

- El preguntó y yo respondí - Lola se alzó de hombros mientras le dedicaba una mirada severa a su hermana.

- Lincoln preguntó por la escuela, no por tus certámenes.

- Creo que Lincoln tiene el derecho a saber sobre su hermana favorita y como logra vencer a todas sus adversarias en los concursos de belleza de Royal Woods.

- Pero no en los de Michigan - respondió con burla. Eso había sido un golpe bajo para la diva.

- ¿Qué fue lo que dijiste? - sus ojos echaban chispas.

- Nada, nada - respondió Lana con desinterés - Sólo decía que quizá tu éxito no sea tanto si aún no logra salir del Estado.

- ¡¿Qué!? - Lola trató de tranquilizarse un segundo para responder a su hermana - ¡Pues si no mal recuerdo, no soy yo la que terminó siendo expulsada de la Universidad en su segundo año y ahora trabaja en un horrendo taller lleno de suciedad!

- ¡Pues a diferencia de su Alteza - dijo con sarcasmo - Yo al menos trato de salir adelante saliendo de mi zona de confort y buscando nuevos horizontes mientras que tu ni siquiera sales de la ciudad por miedo...

- ¿¡Miedo!? ¡Yo no le temo a nada! ¡Y mucho menos a...!

- ¡Ya basta! - finalmente, viendo que la pelea estaba creciendo demasiado y posiblemente terminaría en golpes, Lincoln decidió intervenir, colocándose entre sus dos hermanas - Escuchen bien ustedes dos. El día de hoy no quiero ninguna pelea entre ustedes, ¿Está claro? Ya no teniente seis o doce años para pelearse de esta manera. Ya son adultas así que compórtense como tal y arreglen sus problemas de manera civilizada. ¿Entendieron?

Ambas gemelas agacharon la cabeza ante el regaño.

- Si Lincoln - dijeron al unísono.

- Lola, ¿Por qué no vas con el resto al comedor?

Sabiendo que aquello lo decía para que ambas se separaran unos momentos para evitar más peleas y de paso poder saludar a Lana, Lola se dirigió a donde las demás de mala gana, pues habría querido seguir hablando con su hermano mayor.

Cuando Lola se hubo retirado y Lincoln escuchó como saludaba a la "anfitriona", se volvió hacia su hermana para darle un abrazo de bienvenida.

- Es bueno verte Lana. Me alegra que hayas podido venir.

- Sabes que no puedo resistirme a una buena comida Linc - respondió con burla - Menos si se trata de la tuya.

Lincoln sonrió.

- Por cierto, ¿Cómo van las cosas en el taller?

- Van mejorando. Aún hay algunos que son bastante recelosos cuando saben que yo trabajo ahí, pero cada vez va más gente. ¡Oh! Y recientemente contrataron a un chico nuevo para ayudar y resulta que se trata de Skippy, ¿Lo recuerdas? - Lincoln asintió, recordaba al amigo de la infancia de su hermana - Que loco, ¿no?

- Me alegra saber que todo va mejorando. ¿No quieres pasar? En el comedor hay algunas botanas que preparé.

- ¡Por supuesto! Gracias Lincoln.

Lana corrió al comedor por esas botanas mientras que Lincoln iba a cerrar la puerta, pero vio cómo su hermana Luan se acercaba por el camino de la entrada hasta la puerta con actitud decaída. Ella llevaba un atuendo bastante casual. Jeans, blusa blanca y chaleco amarillo.

- ¡Luan! ¿Cómo se encuentra mi comediante favorita? - saludó cuando ella ya estaba frente a él.

- No muy bien - contestó ella dándole un rápido abrazo a su hermano antes de adentrarse en la casa. Lincoln la siguió con la mirada antes de volverse a sus lectores.

- Creo que olvidé mencionarlo, Luan lleva un par de meses con esa actitud decaída. No ha dicho mucho al respecto, por lo que espero que no sea nada grave. De momento, sólo trato de apoyarla en lo más que pueda.

Lincoln ya había cerrado la puerta cuando escuchó a alguien tocar de manera brusca. Al abrir, se encontró con su hermana Lynn con una expresión no tan amigable. Ella traía su ropa deportiva roja de siempre.

- ¡Lynn! Que bueno que pudiste venir, ¿Cómo está... ?

La deportista lo interrumpió colocando su índice sobre sus labios a la vez que le dedicaba una mirada asesina.

- Ni una palabra más Lincoln. No estoy de humor. Esta fue una mala semana y sólo quiero comer.

Dicho esto, se volvió hacia el comedor, ignorando el hecho de que Lincoln quería abrazarla. Él ya había bajado el brazo tras soltar un suspiro de resignación cuando sintió como su hermana le daba un rápido beso en la mejilla. Al voltear a verla, sorprendido, ella ya estaba entrando al comedor, saludando al resto.

Nuevamente estaba por cerrar la puerta, cuando escuchó a alguien saludarlo, dándole un tremendo susto.

- Hola Lincoln.

- ¡Lucy! - casi gritó a la vez que se sostenía el pecho - Maldición, casi me da un ataque. ¿De dónde saliste?

No quiso sonar tan brusco para su hermana menor, pero de verdad lo había sorprendido.

- Venía junto a Lynn. ¿No me viste?

Su respuesta fue una risa nerviosa por parte del albino seguido de un "lo lamento" quedo.

- *Suspiro* Descuida, ya estoy acostumbrada a ser ignorada por los mortales, aún si se trata de mi propia sangre.

Imitando a su hermana mayor, Lucy dio un beso a Lincoln en la otra mejilla antes de ir al comedor.

Al volver la vista hacia enfrente, pudo notar un auto Sable azul estacionado en medio de la calle; la conductora, una chica morena lo estaba saludando. Lincoln se acercó para poder saludar a la amiga y compañera de Lisa: Darcy Helmandollar.

Ella por su parte, salió del auto y abrió la puerta trasera de donde salió Lisa con la atención puesta en su libreta. Llevaba puesta su típica bata blanca, algo chamuscada en las mangas. Sin despedirse, fue en dirección a su hermano que esperaba saludarla.

- Hola Lisa, cuanto tiempo sin...

- No hablo, en la Zona.

Dicho esto, pasó de largo al albino y se adentró en la casa. Lincoln se volvió a la morena que se encontraba recargada en la puerta del conductor.

- ¿La "Zona"? - preguntó dando un par de pasos hacia la chica.

Darcy se alzó de hombros.

- Es "Un espacio mental donde nada ni nadie puede molestarla mientras se concentra en alguna de sus investigaciones" o algo así entendí.

- Ya veo - respondió no muy seguro de entender del todo. Sonrió a la morena - Me da gusto verte Darcy. Gracias por traerla.

- No es nada Lincoln. Para serte sincera, ya me estaba cansando de tanta condescendencia de su parte.

- Me imagino. Veré que puedo hacer al respecto - Darcy asintió - Por cierto, ¿Cómo lograste convencerla de venir? Que recuerde, ella decía que si quisiera perder su tiempo en trivialidades sociales iría a un bar deportivo.

Lincoln sabía que no era nada fácil tratar con su hermana genio, tampoco convencerla de hacer algo que no fuera de su interés. La única que la conocía lo suficiente como para lograrlo era Darcy.

Ella soltó una risita.

- Si, lo sé. Me lo ha dicho algunas veces. Tuve que amenazarla con colocar un calcetín sucio dentro de su laboratorio y arruinar sus experimentos para que accediera a venir.

Ahora fue Lincoln quien se permitió reír.

- Muchas gracias Darcy. Te debo una.

Darcy volvió a entrar a su coche, encendiendo el motor y viendo a su amigo por la ventanilla.

- No es nada Lincoln.

- Recuerda venir por ella a las ocho.

- De acuerdo, vendré a las nueve.

- ¿Qué? No, Darcy, dije a las...

No terminó, la chica aceleró a fondo, dejando atrás al albino junto a unas marcas de neumático en el pavimento.

- ...ocho.

Lincoln volvió a suspirar, resignado. Antes de adentrarse en el hogar de su hermana, escucho el inconfundible sonido de un motor gastado y dañado por el tiempo; ahora, ese sonido, en vez de fastidiarlo o enojarlo, le provocaba un sentimiento de nostalgia. Pronto, Vanzilla se estacionó frente a él.

De la vieja can familiar salió una joven que todavía no llegaba a sus veinte. De cabello rubio y con un bonito vestido lila con detalles en morado y negro, se trataba de la menor de todos los Loud: Lily.

- ¡Lincoln! - en cuanto vio a su hermano, corrió a su encuentro, abrazándolo.

Él por su parte, se permitió cargarla y hacerla girar un par de veces, causando la risa de la rubia. Una vez la dejó en el suelo, volvieron a darse un fuerte abrazo, esta vez más breve.

- ¡Lily! ¿Cómo se encuentra mi pequeña bebé? - dijo con tono burlón a la vez que le acariciaba la cabeza, evitando despeinarla mucho.

Ella hizo un puchero que no evitó que su hermano notará su sonrisa a la vez que alejaba su mano.

- ¡Lincoln! - lo regañó acomodándose el fleco - Ya tengo diecisiete años, no soy una bebé.

- Para mí siempre serás la pequeña bebé a la que le encantaba pasearse por la casa sin su pañal.

- ¡No digas ese tipo de cosas en voz alta! - la menor empezó a golpearlo en el brazo, bastante sonrojada por la declaración del albino que sólo reía ante la escena.

Ya más tranquila, siguió a Lincoln al enorme hogar de su hermana mayor mientras conversaban.

- ¿Y bien? - preguntó la pequeña rubia - ¿A cuántas lograste convencer?

- Lo creas o no Lily, todas vinieron.

- ¡¿En serio?! - exclamó asombrada. Lincoln asintió.

- Sip. Logré convencer a todas. Tenía mis dudas con Lisa pero Darcy me ayudó con ella. Aunque lo difícil fue con Luna; obviamente no recordó que era hoy la reunión, pero el que fuera en su casa me dio la ventaja para ocuparme de ella.

- ¿Es por eso que la reunión fue en su casa?

- Exacto. Así ella estaría presente en la reunión y de paso estaría "presentable". ¿Entiendes?

Ambos rieron, pensando que a Luan le hubiera gustado y posiblemente lo habría pedido usar.

- Además - agregó Lincoln - Es una bonita casa... Claro, si la limpias.

Lily volvió a reír.

- Oye Lincoln. ¿De verdad crees que esto funcionará para unirlas de nuevo?

- Por supuesto. Tengo un plan, ¿Recuerdas? - Lincoln sonrió confiado - El primer paso era lograr tenerlas a todas en un mismo lugar. Segundo, mantener un buen ambiente con ayuda de la comida que prepare especialmente para todas - al decir esto, Lily no pudo evitar imaginar el banquete que debió prepararse hermano para todas. La boca se le hizo agua - Finalmente, hablaremos sobre nuestras vidas y lo infelices que somos con ellas. Habrá lágrimas de por medio antes de que todos decidamos cambiar y realizar una promesa entre todos de cambiar las cosas, empezando por nuestras actitudes. Todo terminará con un abrazo grupal como los de antes y todo volverá a ser como antes.

Lincoln sonrió confiado al terminar de explicar su plan, Lily por su parte esperaba poder pensar de manera tan positiva como su hermano.

- ¿Estás seguro que esto funcionara Lincoln?

- Tranquila Lily. Todo saldrá de acuerdo al plan.

- ¿Cómo estas tan seguro?

- Porque somos hermanos, Lily. Estas cosas siempre pasan en familias como la nuestra. Siempre hay malos momentos y malos entendidos entre nosotros pero siempre son solo cosas pasajeras. Al final, siempre encontramos la manera de volver a acercarnos. Siempre.

- Ok, dices una vez más "siempre" y te rompo la cara.

Lincoln soltó una carcajada ante la amenaza, Lily sólo río un poco al respecto.

- Está bien. ¿Te parece si mejor entramos a saludar al resto?

- Me parece - concordó la menor.

Ambos entraron finalmente a la casa, confíando en que su plan iba a salir bien. No saben lo equivocados que estaban.

N/A: Esperamos que les haya gustado el capítulo pues ambos pusimos mucho de nuestra. Primero que nada quiero tomar este tiempo para decir una cosa: En el primer capítulo yo (Regamers10) noté que se acreditaba completamente la obra y ese un detalle que me molestó un poco. Si bien, la idea original es de mi propiedad al igual que la mayor parte de lo escrito, es innegable el gran aporte que ha hecho mi compañera sonikdc como es la redacción (principalmente en el primer capítulo), la descripción de lugares, la descripción de la vestimenta y algunas licencias creativas (como son el hecho de que Lola estudiase administración algo que jamás me hubiera pasado por la cabeza y la escena de broma del principio), entonces mi punto es que aunque yo sería como el principal autor de la obra no quiero dejar a un lado a sonikdc tomando en cuenta que ella también ha puesto mucho de su parte en la misma y después de la reunión su rol en la historia aumentará drásticamente. Otra cosa que quería mencionar es que se suponía en un principio que esta parte sería la reunión pero ya para este punto el capítulo era muy extenso y si agregara la reunión como tal así como un poco de sus consecuencias yo calculaba que iba a ser que si 11k palabras y eso es largo, así que para hacer la lectura más agradable se dividió en dos por lo que la siguiente parte es 100% seguro que es la reunión. Ahora a contestar reviews.

J0nas Nagera: Lincanesha, ya hay ship nuevo en el Fandom XD. Ya en serio, nos alegra que la historia te esté gustando.

Interesante que la historia de Lynn es la más trágica, aunque en lo personal (Regamers10) considero que la más trágica es la de Luna, ya se dará mas explicación de porqué en futuros capítulos.

Lo deberías esperar de esta historia sería una de autosuperación. Como pudiste notar, los Loud tuvieron una vida bastante fuerte en esta obra pues la intención de la misma era esto para que a medida que avance haya un desarrollo de personaje que se sienta mas humano. Yo he conocido gente que ha sido tan o más talentosa que las Loud pero que aún así no cumplieron sus metas mientras que se lee historias en las que las mismas obtienen fama mundial prácticamente sin ningún esfuerzo, con esto se buscará cambiar esto para que al final los Loud no queden como las máximas superestrellas del mundo pero que cumplan sus objetivos planteados de manera de que el público se sienta identificado con los mismos, es decir con sangre, sudor y lágrimas. Esperamos que apoyes la obra y que sigas dejando reviews para enriquecer la misma.

Marati2011: Ese es el objetivo amiga, no será fácil pero lo harán.

Charly888: Pues como viste al final, la reunión será todo menos amistosa o familiar.

Lo que dijiste después es verdad, tanto así que ese es el motivo de la concepción del fic. En una de las historias que leía (no recuerdo cuál, creo que fue la tuya) vi que las hermanas estaban en la cima del mundo y eran como diosas en sus carreras, es decir, nadie les podía hacer frente. La idea es que se narre todo el proceso que conlleva cumplir tus sueños y aunque ninguno vaya a estar en la cima del mundo si van a estar en una parte alta del mismo. Esperamos que te esté gustando la obra y que la sigas apoyando con reviews.

ThunderBlue2100: Pues sí, hay una gran influencia de las películas de Spiderman de las que crees. Sobretodo con Lincoln. Esperamos que te esté gustando la historia y que la sigas apoyando con reviews.

Antes de irnos (Regamers10) quisiera pedirles un favor. En serio necesito que vayan a mi perfil y voten en la encuesta, es para saber cuál de mis proyectos debería darle mayor prioridad de momento para que todos puedan avanzar bien y que las siguientes partes de cada sean de buena calidad pues hasta el momento solo he tenido 3 votos y está todo igualado. En fin, dejen sus comentarios al respecto para saber que les está pareciendo y apoyen a la historia. Esperamos leerlos muy pronto, hasta la próxima