Capítulo 1

Golpeé el piso con mi puño solo de la rabia que sentía, ¿cómo era posible que me interesara algo (que no fuera el patinaje) en tanto tiempo y no podía saber más? Sentí una imperiosa necesidad de saber el por qué de la tristeza de aquel soldado.

¿Por qué no estaba alegre por el terminó de la guerra? ¿Por qué su mirada reflejaba tanto dolor pero a la vez paz? Debía saberlo. Sentí esa responsabilidad, sus ojos me develaban un mensaje que debía descubrir.

La verdad no supe porque me enojé tanto, si aún podía hallar algo en más en el baúl.

Y efectivamente encontré algo…una araña, antes de salir corriendo (si salí corriendo, odio a las arañas), vi algo similar a un libro. Me decidí a leerlo en la mañana. No porque tuviera miedo de la araña…no…además estaba cansado, necesitaba procesar esta información con la almohada…

¡Viktor! Trajeron una cámara desde la base, tomémonos una foto para el recuerdo. Pichit es amigo del fotógrafo, así que nos dijo que después nos daría la foto revelada.

No sé si quiera tener un recuerdo de está horrible guerra…pero no te pongas así (puso sus manos suavemente en la cara del contrario y la acercó hacia él)…no quiero recordar la guerra, pero si a ti (susurró)

A la mañana siguiente me levanté animado, dispuesto a resolver todos los misterios que se pusieran en frente.

Obviamente no baje indefenso, lleve conmigo el veneno más potente para arañas y un plumero para remover el polvo.

Abrí con precaución el baúl. La araña no estaba, menos mal.

Bajo el periódico había otros tantos, pero su contenido no me interesaba, en ello no encontraba respuesta a mi pregunta. Hasta que recordé el libro que divise la noche pasada. Lo tomé. Estaba en muy buenas condiciones. En un inicio pensé que no habían pasado muchos años desde que lo escribieron, estuve a punto de no leerlo, pero el instinto venció a la lógica y lo abrí.

10 de noviembre de 1958:

Están buscando voluntarios para la misión. No creo que nadie tenga el valor de infiltrarse en las tropas enemigas, estando todo en nuestra contra. Solo un idiota se ofrecería a ir a una muerte seguro, pero creo que me convertiré en uno. Después de perderla a ella no me importa perder nada más…

Bien, creo que encontré el diario de un soldado muerto. Volví a hojearlo un poco, tal parece que el nombre de este soldado suicida era Viktor Nikiforov, a juzgar por su apellido debió haber sido un ruso.

Si no mal recuerdo en el año 1957 se inició una guerra entre Japón y Rusia, por cuestiones ideológicas "De todos modos no entendía cómo se llegaba al extremo de hacer una guerra por cosas que no podían tocarse con las manos." Posteriormente Japón tomó como aliado a Francia, lo que complicó las cosas para Rusia. O eso fue lo que le entendí a mi abuelo, mientras revisaba mi Instagram.

No sé la razón, pero seguí leyendo el diario, talvez encontraría alguna respuesta sobre el soldado de la mirada ambigua.

14 de Noviembre de 1958:

Hoy parto a la misión…no sé lo que me espera…pero si es la muerte, la aceptaré con gusto.

Me levanté para acomodarme en otro sitio, ya que permanecer mucho rato en cuclillas hizo que mis piernas se cansaran. Al hacer esto varios papeles cayeron del diario. Uno de ellos se veía de una textura diferente, era una fotografía desgastada, pero se podía notar nuevamente los ojos de aquel soldado, con una mirada… ¿diferente? No sabría cómo describirlo…el dolor estaba presente, pero no de la misma manera que la fotografía del diario, era dolor entremezclado con odio y amargura, distinto a la paz que entregaba el anterior retrato. Reconocí que era un teniente por sus condecoraciones, donde se notaban claramente dos estrellas en la parte superior de su chaqueta militar. Aunque aún no me convencía si este diario era del teniente de la fotografía, ¿Quién sería tan vanidoso como para guardar su propio retrato?

15 de noviembre de 1958.

La misión la debíamos efectuar atravesando en campo de batalla, justo en medio de los tiroteos para así no causar sospechas. Muchos de mis compañeros cayeron, pero yo continué, esperando a que una bala me atravesara el corazón, lamentablemente solo alcanzó a atravesarme una pierna, quedé herido, desangrándome y sin poder avanzar más. Sentí desplomarme y al poco tiempo, aún consciente, oí unos gritos, solo pude vislumbrar una silueta que se acercaba a mí, unos ojos que me observaban con una compasión indescriptible pero a la vez con mucha firmeza y valentía, escondidos tras un cristal, quise descubrir más secretos de aquellos ojos cafés, pero no me quedaban fuerzas y sucumbí al sueño.

-¡Yurachtka! ¿Qué haces? Ven a desayunar-vociferó mi abuelo.

-¡Voy enseguida Abuelo!- estaba tan emocionado que se me olvido comer…pero mi estómago no, porque rugía como un tigre hambriento. Así que me vi obligado a subir con el diario, no volvería a bajar a menos que necesitara más pistas.

Yuri, ¿alguna vez has deseado morir?

E-eh…bueno…me has tomado por sorpresa, a pesar de estar en una guerra tan cruel nunca he pensado en la muerte

Entonces, ¿deseas sobrevivir?

Yo diría que sólo quiero estar siempre a tu lado (dicho esto esbozó una sonrisa sincera hacia Viktor)

Continuará…