Y así ocupe mucho de mi tiempo ahogándome en un mar de dudas, no me quedaba otra opción más que continuar leyendo esperando que me llegara un salvavidas de respuestas
…en cuanto altura mis labios rosaban justo su frente, de cabellos oscuros y ojos color marrón…al verlos claramente me quedé atónito, ya que reflejaban con sinceridad la pureza de su alma y la ternura de su corazón, esta vez sus anteojos no me impidieron descubrir todo aquello con tan solo una mirada .
29 de noviembre de 1958.
La guerra no cesa y yo debo seguir enfocándome en mi misión. No he encontrado mucha información sobre los planes del ejército Japonés, a pesar de aquello igualmente enviaré un informe con un mensajero infiltrado. Ya que soy uno de los pocos que sobrevivió a la ráfaga de balas del día en el que se inició la misión. Otro medio de contacto con mi ejército es a través de vía telefónica, pero es muy arriesgado, ya que podría ser intervenida, por tanto solo debo utilizarlo como último recurso.
Por otro lado, no sé si empezar a odiar o a querer al soldado Katsuki (aunque eso último ya lo empecé). Me hace desenfocarme de mi misión con su personalidad. Quiere que todo el mundo sea feliz, aunque quizás estemos en uno de los enfrentamientos bélicos más terribles que hayan tenido que sufrir nuestros países.
Por ejemplo el otro día insistió en que nos tomáramos una foto con la cámara de un amigo de Pichit, un soldado tailandés. Al rechazar la oferta vi que su cara se tornaba bruscamente de emoción a desilusión. Era como un niño pequeño, al cual esperaba con ansias el día para salir de picnic con su padre, para luego desilusionarse con la inmensa lluvia. Talvez fui muy duro al expresarme con él, así que tomé tiernamente su rostro y lo consolé con unas dulces palabras…
- "no quiero recordar la guerra, pero si a ti".
-No creo que eso sea posible- se alejó de mi desilusionado
-Verás que si lo es- le dije cogiéndole la mano- vamos, tomémonos esa foto- nuevamente le regalé una sonrisa, ¿Cuántas sonrisas más puede sacarme ese chico?
Comenzó a llamarme por mi nombre y se dejó de formalidades, bueno, nos dejamos de formalidades. En realidad, ni siquiera nos percatamos el momento en que pasamos del "usted" al "tú". Recuerdo que sólo hoy en la mañana Yuri se dio cuenta de ese pequeño detalle
-V-Viktor, digo soldado Leblanc y-yo-….u-usted
-Tranquilo Yuri, hace ya bastante tiempo que dejamos de hablar de manera tan rígida, vamos, ya somos casi como amigos ¿no?
-Pues si supongo- afirmó riendo, pasándose su mano por los cabellos negros y nuca. A lo que yo correspondí con una sonrisa, sin embargo sentí que eso no bastaba para demostrarle mi cariño y me acerqué al él para darle un tierno beso en la frente. Hice que el tímido soldado Katsuki se sonrojara un poco, talvez lo incomodé, a pesar de ello no le disgusto que me acercará tanto, porque no trató de alejarse ni de reclamarme nada.
Creo que seguiré escribiendo luego, ya que veo una sombra estática afuera de mi tienda que no se atreve a entrar ¿quién querrá verme a tan altas horas de la noche?
¡Woooooow! En ese momento estaba empezando el salseo, ¡qué bien!... un segundo, ¿me estaría convirtiendo en una chica que le gusta leer las novelas románticas? Bueno, en versión hombre, porque yo soy muy macho para mis cosas.
30 de Noviembre, 1958.
Era Pichit, se sorprendió cuando salí repentinamente de mi tienda, sin siquiera él haber llamado a esta.
Vicchan, hola, estaba a punto de llamarte…este… ¿sabes qué día es hoy?
Por cierto con Pichit siempre hablamos informalmente, era demasiado desestructurado para comportarse con tal formalidad frente a un compañero de -supuestamente- el mismo rango. Me extraño un poco que me hiciera una pregunta bastante obvia, por lo tanto le respondí con la misma obviedad.
Por supuesto Pichit, todavía no pierdo la noción de los días, hoy es miércoles
Vicchan hoy es viernes- dijo riendo- pero eso no él lo que quería decirte…-tomó un tono algo más serio- hoy está de cumpleaños Yuri
El 29 de Noviembre era el cumpleaños de Yuri Katsuki, el chico que me salvó, en un inicio me sentí emocionado, incluso con unas ansias enormes de verle para desearle un feliz cumpleaños. Sin embargo, debía mantener la compostura, no podía emocionarme con nimiedades, debía concentrarme en mi misión y no encariñarme tanto con nadie. Así que respondí lo más cortante que pude.
Bueno y ¿yo qué tengo que ver con eso?- le respondí con un tono frío y serio, fue como si en un segundo mi personalidad cambiara en 360 grados.
Pichit me vió asombrado, pero inmediatamente descubrió que intentaba hacerme el frío.
Anda, se alegrará si lo vamos a saludar- hizo una pausa- aunque…no sea necesario que vayamos los dos -terminó la frase con una mirada sugerente
¿Q-qué quieres decir?-respondí tragando saliva, ni yo entendía por qué estaba nervioso, no era más que un simple saludo de cumpleaños
En ese momento Pichit me jaló bruscamente del brazo y comenzó, prácticamente, a arrastrarme. Mi mente decía que tenía que mantenerme firme y no dejarme llevar por mis impulsos, desgraciadamente… o afortunadamente…mi cuerpo le hizo caso omiso a mi mente y se dejó llevar hasta la tienda del tierno soldado Katsuki…fue entonces cuando…
-¡Yurachtka, baja, ven a ayudar a tu pobre abuelo! Necesito encontrar mis pantuflas-
-¡Ya voy abuelo!- justo cuando se puso interesante…
Continuará…
