Capítulo 4

¡No entiendo cómo alguien puede meter las pantuflas al refrigerador!, bueno, por lo menos me alivia que mi abuelo no este senil, ya que siempre ha sido igual de distraído. En una ocasión cuando era más pequeño, perdió las llaves del auto por una semana, reviso por cielo, mar y tierra sin percatarse que las llaves estaban puestas en el mismo auto.

-¡Ay abuelo!- pensé en voz alta- En fin, lo mejor será continuar con mi lectura. Haber quedé en… ¡ah, sí!:

mi cuerpo le hizo caso omiso a mi mente y se dejó llevar hasta la tienda del tierno soldado Katsuki…fue entonces cuando nos detuvimos frente a ella.

-Vicchan, espera aquí un momento, no te me vayas a escapar y no hagas ruido- volteó no sin antes giñarme el ojo, gesto que hizo que me pusiera aún más nervioso, aunque aún no sabía el porqué de mi reacción.

Planee quedarme afuera, quieto y esperando como buen soldado. Sin embargo, la curiosidad pudo más y me asomé por una rendija de la tienda.

La tienda de Yuuri era igual que el resto. Medía aproximadamente 2x 3 metros, con una especie de "colchón" que tenía la función de cama. Al lado, unos artículos de higiene sobre una caja de madera- todo muy improvisado-, un plato hondo, agua, una toalla. Al lado de esta había un saco con lo que me imagino era ropa, junto a eso un arma, por si se necesitaba, me imagino.

Yuuri se encontraba sentado en la "cama", observaba de manera melancólica un colgante sujeto a su cuello.

¡Yuuuuuri! ¡Feliz Cumpleaños!- exclamó alegre Pichit

¿Qué tiene de feliz? Además ¿No es la quinta vez que me saludas hoy?- Yuri se veía algo irritado, pero más que irritado se veía triste

Ocasionalmente desviaba la mirada para contestarle a su amigo.

Vamos, no seas amargado, aún eres muy joven, no se cumplen 24 años todos los días. Además, este es el saludo más especial todos, ya que no viene solo, sino que está acompañado de un regalito

¿Un regalito?- se preguntó Yuri algo incrédulo, supongo que fue por el uso de tal diminutivo

Sí, espera un poco y cierra los ojos

De un momento a otro Pichit salió del lugar y no sé cómo ni cuándo me empujó hacia adentro. Y para rematar la violenta acción cerró la tienda por fuera.

Fue un momento incómodo a decir verdad, ya que me quedé congelado, sin saber qué decir. Yuri se levantó inmediatamente, me miraba con ojos de sorpresa, pero al poco rato bajó la mirada y hablando por lo bajo dijo mi nombre para romper la tensión.

V-viktor…

"Salí de mi estado de shock"

¡Yuri! ¡Feliz cumpleaños!- respondí alegremente

Luego de saludarlo hubo nuevamente un silencio que se me hizo eterno. Aun así, me acerqué dispuesto a abrazarlo como es costumbre en mi país, pero él me rechazó y se quitó bruscamente y se sentó nuevamente. Fue algo tan inesperado que…me quedé un segundo con los brazos extendidos y los bajé lentamente, como esperando a que se retractara y me correspondiera. Este joven volvió a revivir una antigua emoción que ya tenía enterrada: la desilusión. Sentí un fuerte golpe invisible que se incrustaba en mi garganta y que luego bajaba hasta desaparecer en mi estómago, como un fuego que quemaba hondo, para luego apagarse. No hice más que bajar la mirada para evitar sus ojos y así ocultar el sentimiento resucitado. Para luego disculparme torpemente.

L-lo siento Yuri…yo no quería…no sé cómo son las costumbres en tu país, pero en Ru- me detuve, casi meto la pata- Ru-Ruan, mi ciudad de origen en Francia- lo pude reparar- así nos saludamos así que…

No te disculpes, yo tengo la culpa no debí empujarte así…lo siento… es solo que es mi cumpleaños pero…-hablaba mirando el colgante, ¿por qué hacía eso?, quería seguir viendo sus hermosos ojos aunque estuvieran tristes-

Me sentí mejor cuando se disculpó, pero su voz se estaba apagando.

¿Pero?...- quería que completara la frase, quiero saber el porqué de todos sus dolores-

Es que es el primer año que paso mi cumpleaños sin mi familia, quisiera verlos, saber cómo están, la situación es difícil debido a la guerra y yo no puedo hacer nada más para ayudarlos que cumplir mi deber de soldado…pero a veces siento q-que…- su voz se cortó y sus palabras se ahogaron en pequeñas lágrimas…

Ahora entendía que le sucedía, estar sin su familia no debe ser fácil para un chico como él, más aún con la situación que estamos pasando.

Me agaché, poniéndome a su altura. Las lágrimas corrían silenciosamente por sus mejillas. Parecían que nunca iban a detenerse, hasta que decidí cortar su camino con mi pulgar, el cual deslicé tiernamente por sus suaves mejillas.

Él solo se quedó quieto, sin decir una palabra, esperando que el dolor se fuera solo…

Yuri, ¿Qué quieres que sea para ti?- ¿qué le estoy preguntando?- ¿una figura paterna?- ¡para!- ¿un hermano?- ¡detente!- ¿un amigo? -¿qué le vas a decir ahora?-¿tu novio?

Las palabras fluían directo hacia mi boca ni siquiera pasaban por mi mente, no supe lo que le comunicaba, mis pensamientos se contradecían, mi cabeza decía ¡basta! Pero mis labios no hacían caso. Sorpresivamente obtuve una respuesta de esa lucha interna.

Sólo quiero que sigas siendo tú, Viktor

Continuará…