Capítulo 6

Superando todos mis miedos, continué leyendo el diario, así que adopte la posición más cómoda posible.

Recostado pecho tierra cual soldado, solo que con una pequeña variación, sobre mi cama.

El diario continuaba al día siguiente:

2 de Diciembre de 1958

No tuve tiempo de seguir escribiendo el diario ayer, debido a sucesos que explicaré más adelante. Después de que Yuri soltara su última lágrima quedó profundamente dormido apoyándose en mi hombro.

¿Yuri?...- le dije susurrando- Yuri muévete, devuélveme mi hombro, n-no no me abraces, Yuri

Mamá- balbuceo

(Le respondí aún con voz suave pero algo inquieto) Yuri yo no soy… (No quise continuar la frase)

Se agarró de mí y no quiso soltarme. Cuando comenzó a hablar dormido. Sus palabras me enternecieron. Llamaba a su madre. Hasta los soldados en una cruel guerra recuerdan el calor de sus madres que ya no tienen cerca.

En definitiva pasé toda la noche en la tienda del soldado Katsuki, no me quedó otra opción…

¡Sí, claro, no te quedó otra opción!- comenté para mí mismo, ¿a quién trataba de engañar?

Dormimos muy apegados toda la noche, a pesar de ser más pequeño que yo, el soldado Katsuki tenía una gran fuerza. Recuerdo que en un momento de la madrugada me desperté y me pude soltar un poco de sus brazos, solo para voltearme de lado y que me volviera a abrazar aún con más fuerza.

Traté de despertarlo varias veces, pero tenía el sueño pesado, era peligroso que un soldado no estuviera siempre alerta, pero creo que solo estaba confiado porque estaba junto a mí, ya que después Pichit me comentó que tenía el sueño muy liviano y que siempre estaba alerta. Aún dudo si estaba realmente dormido.

A la mañana siguiente me desperté con la tan conocida diana del ejército a las 600 horas. Ahora si me puse un poco más brusco y empecé a sacudir a Yuri, tanto así que se cayó de la "cama".

¡Ay!...-se quejó algo adormilado, sobándose la nuca- ¿Qué pasa Viktor?...¡Viktor!- abrió los ojos como huevos fritos-¡ ¿Qué sucedió?! ¡¿Q-qué haces aquí?!- exclamó confundido

¡Rápido Yuri arréglate! ¡Nos quedamos dormidos!- le respondí levantándome de golpe y buscando agua para lavarme la cara-

¡¿D-dormimos juntos?!- preguntó mientras un color rojo subía hacia sus mejillas.

¡Sí! ¡Sí! Yuri, pero no te quedes ahí, muévete, péinate o algo, tenemos que salir en 5 minutos, luego te cuento- lo ayude al levantarse porque aún seguía en el suelo, al parecer en un estado de shock.

Después que se levantará nos acomodamos nuestras ropas (ya que llevábamos la misma que la noche anterior) y nos lavamos la cara. Nos arreglamos lo más que pudimos, para que no se notara ese pequeño detalle.

Había que pasar lo más desapercibidos posibles al salir de la tienda. Acordamos que él saldría un poco antes de lo debido, para ir a la formación, y que yo le seguiría cuando ya fuera la hora.

Y así fue, Yuri se me adelantó. Era el plan perfecto hasta que sentí que algo agarró del brazo al salir, (¿qué tenían todos con mi brazo? ¿Acaso era algún tipo afrodisiaco o qué?). Un sargento me vio salir.

¡Soldado! ¡Identifíquese!- exclamó firmemente el sargento.

Mi vida pasó en un segundo frente a mis ojos, dado mi misión no podía destacar ni como un soldado ejemplar, ni como un soldado problemático, ni mucho menos ser castigado por nimiedades como estas.

¡Soldado Leblanc, mi sargento!- le entregué mi tarjeta

Después del saludo formal comenzó el interrogatorio.

-¡Soldado Leblanc! ¡¿Qué hace aquí, no debería estar ya en la formación matutina?!- exclamó de manera seria, pero no enfadado, cosa que me extraño un poco.

-En este momento iba para allá mi sargento-

-Según su tarjeta de identificación no le corresponde que su tienda este por aquí-

-E-este, ¡Señor! Yo solo vine a buscar algo de mi pertenencia ¡Señor!- respondí algo nervioso

-Algo de su pertenencia, ¿cómo otro soldado, por ejemplo?-

Me había descubierto, supo que esa no era mi tienda y que tampoco acababa de venir a buscar algo.

Y-yo señor…-

¿Cómo un teniente ruso podía ponerse tan nervioso frente a un simple sargento japonés? Además en una misión tan importante…

-No trate de seguir excusándose, vi cuando tu compañero salió antes que usted de la tienda- sorprendentemente no estaba enojado, es más se escuchaba muy comprensivo-

-¿Entonces por qué…?-

- ¿Por qué le seguí preguntando? Simple, quería ver su reacción, el ejército se pone tan aburrido cuando no se sale a batallar en un tiempo que pensé que sería divertido ver a un soldado nervioso- dijo sonriendo

Jugaba conmigo.

-No se preocupe- continuo- no le diré nadie, sé que los soldados de repente tienen sus necesidades-

-¿Necesidades?-

- Si, usted sabe, necesidades propias del ser humano y al estar tanto tiempo encerrados entre tantos hombres pues…uno debe tomar ciertas oportunidades…y…-

- Está bien, no se preocupe ya entendí- lo interrumpí de una manera firme pero sin faltarle el respeto- pero nosotros no…

- Perfecto- ahora él me interrumpió- no sabía cómo seguir explicándole y no traté de ocultarlo es algo muy común en el ejército-

¿En qué clase de ejército me había infiltrado?

-En fin, no se preocupe que como le dije antes no diré nada. A mí también me pueden reprender si descubren la situación, ya que debería estar atento a todo lo que ustedes hacen. Sólo les pido algo, sean más discretos. Y recuerda "en la guerra cualquier hoyo es trinchera"

"Silencio incómodo"

-Eso es todo soldado, puede retirarse a la formación matutina-

-Si…eh, ¡digo! ¡ejem! ¡Sí mi sargento!, ¡c-con su permiso!- me retiré -

Mi confusión, cuando dijo ese sabio consejo según él: "En la guerra cualquier hoyo es trinchera", fue inmensa, no supe que responder y el sargento lo notó. Me retiré con una sensación extraña. Y aún no puedo descifrar qué significa esa frase…

¿Qué tipo de consejo era ese?, mi conclusión: los militares japoneses son más raros que los rusos.

Continuará…