Cuando me dirigí a la formación, casi suelto una carcajada, todavía no podía creer la conversación tan extraña que tuve con aquel sargento. Cuando terminaron de pasar lista debíamos ir a desayunar. Busqué a Yuri para contarle lo sucedido, cuando lo divise me senté junto a él.
- ¡Hola Yuri!- le hablé muy animado
- ¡H-hola Viktor!- se veía nervioso, seguramente por lo sucedido, sus mejillas tomaron un leve color rojizo, bajó la cabeza ocultándose como tortuga en apuros
"Como odiaba que me ocultara sus hermosos ojos"
-No te asustes, no te haré daño- le susurré al oído-
- V-viktor, n-no hagas eso-
-¿Por qué? ¿Te pone nervioso?- le seguí susurrando-
- N- no es eso, me incomoda que estés tan cerca, estoy tratando de comer- me respondió por lo bajo, se veía tan tierno, así que lo molesté un poco más-
-No estabas incómodo anoche- fue lo último que le susurré antes de acomodarme en la silla y de disponerme a tomar mi desayuno.
Yuri enrojeció hasta las orejas por todo lo que le susurré al oído, se veía tan tierno.
Este teniente era un pervertido, quizás que cosas le habrá dicho al oído al inocente Yuri…
- No te preocupes, no pasó nada de lo que debas arrepentirte- le dije riendo para que se relajará un poco- solo que…- retomé un tono algo más serio- el sargento nos vio
- ¡¿Qué?! Oh no, esto es malo- se puso en estado de alerta saliendo de su "escondite"
-Relájate, dijo que no informaría nada de lo sucedido, solo nos hizo una advertencia-
- ¡Uf, qué alivio! – Suspiró más tranquilo- Me diste un gran susto-
Pensé en contarle toda la historia e incluso en el consejo del sargento, pero preferí no perturbar más aún la mente de Yuri. Además, creo que tampoco entendería la frase. Así que solo me dediqué a reírme para mí mismo.
-¿De qué te ríes Viktor?-preguntó Yuri con curiosidad.
Desgraciadamente no pude contener mi risa interna y salió de mí.
- No de nada –dije en medio de carcajadas
- Debe haber alguna razón- me respondió con tal seriedad que me asustó, quizás pensó que me reía de él. Me detuve enseguida, pero le esbocé una dulce sonrisa y le volví a susurrar al oído
¿Sabías que roncas por las noches?
¡¿Qué?!¿Enserio? ¡No!, lo siento, ¿te molesto? Espera, ¿te estás riendo de mí?- sus cambio de emociones fue tan repentino que solo me causó más risa. Hice una pequeña pausa, lo miré, nos miramos y soltamos unas carcajadas al unísono-
Yuri, después de preguntarme el porqué de mi alegría y de ese torbellino de emociones que me comunico no tuvo más opción que seguirme el juego. Desde que estoy cerca de este chico ¿cuántas veces he vuelto a reír? Poco a poco me di cuenta que antes de morir, quería compartir más risas con él.
Ese mismo día seguí cumpliendo con mi misión. Sin importar todo "lo bien" que pudiera pasarla, no debía desenfocarme de mi cometido. Aunque con Yuri a mi lado, se me hacía muy difícil.
La situación se volvió complicada, debí haber traído un cubo de palomitas y una gaseosa, bien dicen que la realidad supera a la ficción.
Cuando estábamos realizando los ejercicios de rutina nos comunicaron de una alerta de robo de armas. Ordenaron algunos soldados a ir ayudar, el resto debía continuar con los ejercicios dispersándose en campo abierto. Dada la confusión, no desaproveche la oportunidad de infiltrarme en una oficina militar cercana.
El caso es que la oficina estaba vacía, debido a la alerta, sin embargo seguía resguarda con un soldado en su puerta.
Sabía que esto no podía ser tan fácil, no podía acercarme al guardia y decirle alguna mentira para que se fuera. Maquiné varias opciones en mi mente, pero los resultados siempre serían los mismos: muchas preguntas y sospechas en mi contra. Eso no me convenía, debía ser discreto.
Mientras pensaba en eso observé al guardia, noté que se comenzó a mover de manera extraña. Pero se encontraba lejos, así me aproxime. Mi sorpresa fue grande cuando vi al soldado Emil Nekola de guardia, habíamos cruzado unas palabras anteriormente y me pareció una persona simpática. Al parecer me acerqué mucho porque logró reconocerme.
¡Hey! ¡Leblanc! ¿Eres tú?, ven un momento- mientras me decía esas palabras se movía más hacia unas muecas extrañas-
No tuve más opción que ir para allá, sospecharía si salía corriendo repentinamente.
-Así que estás sacando la vuelta aprovechando la confusión, jeje, pensé que eras más serio-
Me habló de una manera muy coloquial pero no me importó, estaba más preocupado del baile extraño que hacía con sus piernas y cadera.
-Escucha, no diré nada si me haces un pequeño favor- dijo con voz baja, acercándose a mi oído y tapando su boca con su propia mano-
-¿Cuál?-
-Necesito ir urgente a lanzar un misil al fondo a la derecha, ¿me entiendes, cierto?- asentí con la cabeza- Te propongo un trato, quédate aquí a vigilar un rato, vuelvo enseguida y no diré que te escapaste de los ejercicios
Ahora entendía su baile tan extraño. Mejor suerte no podía tener ese día- al menos eso pensé en ese momento- primero solo me hacen una advertencia por haber pasado la noche en una tienda ajena y luego me dejan vigilando una oficina con documentos importantes del enemigo.
-Está bien, acepto el trató-
-Genial, no me tardó- dicho esto, se hizo humo-
Espere a que se alejara un poco y entre rápidamente a la oficina que, afortunadamente, estaba abierta. Al entrar había una mesa larga sin sillas a su alrededor. Llena de mapas, documentos y planos de acción. Al parecer habían tenido una reunión hace poco, dado que a los costados habían unas tazas de café a medio tomar. Al fondo se encontraba un escritorio grande, con cajones a sus costados. También habían unos casilleros de metal apegados a los rincones de la oficina, al parecer eran archivadores. Detrás del escritorio había una ventana de tamaño mediano que se podía abrir por dentro, -Perfecto- pensé. Si Emil llegaba antes de lo previsto podría salir por allí y decir que escuché ruidos detrás de la oficina.
No tenía mucho tiempo. Revisé los papeles que estaban sobre la mesa y fui haciendo anotaciones rápidas. Revise algunos cajones del escritorio, pero no hallé muchas cosas ya que la mayoría estaban cerrados con llave y no tenía ningún implemento para abrirlos. Revisé los casilleros y efectivamente eran archivadores, contenían los antecedentes de los soldados.
– ¿Estará aquí el archivo de Yuri?- pensé. ¿Por qué me preguntaba esto justo ahora? –Debo concentrarme- dije en voz baja. Revisé los archivadores buscando mi nombre. No tenía antecedentes. Qué bueno. No podía llamar la atención ni de buena ni mala manera. Reprimí mi impulso de buscar el nombre del soldado Katsuki y cerré el cajón
Cuando me volteé, encontré una carta con un sello rojo en el suelo, justo a un lado del escritorio principal. A pesar de revisar las cosas rápidamente, fui muy ordenado, así que no era el culpable de que esa carta estuviera en el suelo. Según los códigos rusos, un sello rojo señala que la carta es urgente y está dirigida a un teniente. No estaba seguro de que en el ejército japonés se utilizaran los mismos códigos. Batallé un poco decidiendo si tomar o no la carta, puede que fuera un documento importante. Finalmente decidí llevármela, estoy aquí para servir a mi patria y debo correr riesgos. Además, pueden atribuir la pérdida del documento a la agitación que produjo la alerta. Guardé la carta al interior de mi chaqueta junto con mis anotaciones y me dirigí a la salida.
Me asomé antes de salir, para que ver si no venía nadie, cuando lo confirmé salí rápidamente y suspiré aliviado. Sin embargo, era muy rápido para cantar victoria, alguien me había visto: el soldado Katsuki Yuri de la sexta división del ejército japonés.
Continuará…
Nota: Agradecimientos especiales a Yesenia por apoyar la historia y por avisarme que los capítulos estaban mal subidos c: , no pude contestarte directamente en el comentario no sé por qué :c
