Capítulo 8

Me asomé antes de salir, para que ver si no venía nadie, cuando lo confirmé salí rápidamente y suspiré aliviado. Sin embargo, era muy rápido para cantar victoria, alguien me había visto: el soldado Katsuki Yuri de la sexta división del ejército japonés.

¿Y qué hacía Yuri metido ahí?-pensé-a ver, sigue en la otra página-

-¡YURI PLISETSKY!-

Después de escuchar mi nombre de manera tan firme y con un volumen considerable desvié la mirada del diario. Noté una sombra negra en el piso, la seguí con la mirada, para ver de dónde provenía. Unos zapatos grandes seguidos de unos pantalones cafés anchos. Más arriba un chaleco, al parecer tejido a mano. Luego, una barba algo crecida, sobre ella unos labios apretados, una nariz pronunciada y finalmente un ceño fruncido junto con unos ojos furiosos que casi salía fuego por ellos.

Vi a mi abuelo en la puerta de mi habitación, sentí como el miedo recorría mi espalda. Además, me llamó por mi nombre completo, esa no era una buena señal.

-A-abuelo, ¿qué pasa?-

-¿Cómo que qué pasa?, te estoy llamando hace como 10 minutos y no contestas, ¿qué tanto haces si tengo tu celular requisado?-

Cierto, me había olvidado por completo de mi celular, un día completo sin estar conectado en el mundo moderno y solo conectando teorías en mi mente.

-Lo siento, abuelo, estaba…muy concentrado leyendo- respondí escondiendo rápidamente el diario bajo la almohada. En realidad, lo hice por inercia, algo me decía que mi abuelo aún no debía saber lo del diario. Aunque por lógica podría resolver mis dudas rápidamente si le preguntaba. Pero no debía saberlo…aún.

-Por lo menos hacías algo productivo- suspiró resignado y ya más calmado- ¿qué lees?-

-Una novela que está de moda-mentí-

-Si es así no me interesa, los jóvenes deberían leer novelas clásicas, así aprenderían de los errores de los viejos. No esas cosas que salen hoy en día que solo los motiva a suicidarse o enamorarse estúpidamente. –Otra vez con su odio a los gustos de los jóvenes- Bueno, por lo menos leen, y quizás haya por ahí alguna novela digna que rescate la esencia de las antiguas con un toque moderno

-Abuelo, tendrías que haber sido crítico literario- esta vez decía la verdad.

-No muchacho, si fuera crítico, sería de la vida entera- hizo una pausa y se quedó por un momento con una expresión melancólica mirando hacia el suelo- Bueno,- salió de su estado y me miró animado- ven vamos a cenar.

Ya era hora de cenar, ni siquiera comí algo al medio día, solo tenía el desayuno en el estómago…ese diario ¿era capaz de hacerme olvidar la comida?

La cena estuvo tranquila, por lo menos no me imaginé a un soldado en mi chuleta de puerco o un misil en mis salchichas.

Después de cenar nos dirigimos a la sala a charlar un rato. Debía pasar tiempo con mi abuelo, no bastaba solo con estar en la misma casa. No habíamos podido salir debido al tiempo, el invierno en Rusia es muy crudo, y no quiero que mi abuelo se enferme por darme el gusto de ir a pasear por la nieve un rato.

-Abuelo, ¿no te molesta estar solo en esta casa tan grande?-

-En realidad ya me acostumbré, además ya no estoy solo, estoy con mi querido nieto- dijo revolviendo mi cabello con una gran sonrisa- Aunque, cuando te pasas todo el tiempo con ese aparatito, a veces me siento sólo.

-Lo siento abuelo, pero hoy estuve casi todo el día en mi habitación, ¿no te sentiste solo?-

-No, estaba ocupado haciendo algunas cosas y mañana puede que también lo este. ¿Sabes? La peor forma de sentir soledad es cuando tienes a alguien a tu lado y aun así…te sientes solo. Bueno pero eso aplica más que nada a los jóvenes. Con los años he aprendido que "El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad." En fin, tu abuelo se va a dormir y será mejor que tú hagas lo mismo.

-Está bien abuelo, te acompaño a tu cuarto- le dije eso para que estuviera más tranquilo, en realidad en cuanto terminé esa conversación recordé lo que había visto el soldado Katsuki.

"Era muy rápido para cantar victoria, alguien me había visto, el soldado Katsuki Yuri de la sexta división del ejército japonés."

Al rememorar esa pequeña frase en mi mente, mi corazón se aceleró, sentía una mezcla de ansiedad y desesperación, sumado a un sentimiento de querer salir corriendo se apoderó de mí.

Acompañé a mi abuelo a su habitación, disimulando los sentimientos que recorrían mi cuerpo, al cerrar este la puerta, no puede aguantar más y corrí hacia mi habitación.

El diario estaba sobre mi cama, estaba seguro de que lo había ocultado debajo de la almohada, en ese momento no me importó tan insignificante detalle. Tomé el diario entre mis manos, mi corazón se calmó, ya no sentía ese sentimiento extraño. Lo abrí y…

Continuará…

Nota:

"El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.", cita del libro "100 años de soledad", escrito por Gabriel García Márquez. Uno de los pocos libros- si no es que el único- que me obligaron a leer en el colegio y que me gustó xD

Otra cosa, quiero actualizar los días miércoles y sábados (talvez otro día en medio), para tener un orden. Así que si no actualizo esos días me pueden pegar con la chancla xD