Acordamos vernos en un lugar alejado de las tiendas, para que nadie nos moleste. Ya estaba oscuro y la visibilidad era baja. Mi espalda estaba recargada en un árbol, al igual que Yuri, la vez anterior. Vi una luz acercándose, deduje que era Yuri. Busqué el punto ciego de la linterna, me escabullí por este y lo tomé por la espalda.
- Te esperaba- le susurré
-Oh, Vicchan ¿en verdad?-
Era Pichit.
Esto te pasa por querer aprovecharte de Yuri- comenté y continué leyendo el diario.
- ¡¿P-pichit?! ¿Qué haces aquí?- dije algo avergonzado-
-Lo siento si no era la persona que esperabas. Buscaba a Yuri, ¿no lo has visto?-
- No. Acordamos vernos aquí, pero aún no llega…-
-Pudo haberse perdido, no ve bien sin sus lentes y menos si está oscuro- el tailandés se veía preocupado-
-¿Perdió sus lentes?-
- Aquí los tengo, -dijo con sonriendo- me pidió que se los guardará mientras tomaba una ducha. Fui a mi tienda a dejar unos útiles de aseo y al regresar ya no estaba.-
- Te habrás tardado mucho y se fue-
- Solo tarde 5 minutos, más de eso no, más bien creo que Yuri es el que salió rápido. Estuvo apurado toda la tarde. Y ahora comprendo la razón- dijo lanzándome una mirada acusadora, aunque manteniendo su sonrisa-
- B-bueno, ahora lo importante es encontrarlo podría pasarle algo-
- Tienes razón toma, traje otra linterna para él, puedes usarla-
-Gracias-
Buscamos a Yuri por un largo rato, ¿habrá pasado una hora? ¿Talvez menos? ¿Talvez más? No lo sabía.
- ¿En dónde se habrá metido?- pregunté con inquietud en mis palabras-
- Tranquilo, Viktor- dijo Pichit- ya aparecerá, no te preocupes es un soldado muy fuerte- sus palabras me calmaron un poco.
Yuri se había perdido, sabía que las posibilidades que le sucediera algo malo eran mínimas, ya que estábamos en un campamento militar completamente resguardado. Sin embargo, sin sus lentes y en la penumbra de la noche…provocaba que la preocupación aumentara en mí, pasaban los minutos y no había rastro de mi soldado de los ojos marrón. Hasta que…
-¡Hey, chicos!-
Se oyó una voz cerca.
- ¡Yuri!- exclamó Pichit-
-Yuri…-
- ¿Me buscaban?-
No pude contener la emoción, no supe el momento en el que mis brazos lo rodeaban, no quería soltarlo nunca, no quería perderlo…
-V-viktor… ¿podrías…?-
"Volvió a llamarme por mi nombre"
- Estaba tan preocupado- le susurré al oído-
- Ejem- carraspeó Pichit- ¿Chicos?-
Al tener entre mis brazos al soldado Katsuki sentí cómo el tiempo se detenía, no me di cuenta de la situación en la que me encontraba, solo sabía que todo estaba bien así.
- ¿Eh?- respondí- ah, lo siento- me alejé de Yuri algo avergonzado.
"El tiempo volvió a correr"
N-no te disculpes, no te equivocaste, ¡es decir!, yo te pido, ¡les pido disculpas por preocuparlos!- su nerviosismo era evidente-.
Bueno, creo que necesitan hablar a solas. Vayan al lago, la luz de luna se refleja en el agua, es una escena muy bonita- dijo Pichit sonriendo- Pero antes, te regreso lo que es tuyo Yuri.-
El tailandés posó delicadamente los anteojos sobre la cabeza de Yuri.
- Retirada del soldado Chulanont- finalizó su acción con un saludo militar y se alejó-
- ¿Qué te parece la propuesta de nuestro compañero? ¿Vamos al lago?- le pregunte dulcemente a Yuri-
- Pero ¿cómo lo encontraremos?, no se ve nada-
- Yo te puedo guiar- respondí estrechándole mi mano- Pichit me prestó una linterna- le sonreí-
- Entonces creo que no hay problema- respondió en voz baja y tímidamente aceptó mi mano-
Nos dirigimos al lago con nuestras manos entrelazadas. Yuri, atrás de mí, claramente avergonzado y con la cabeza baja. Trataba de dirigirlo correctamente.
-¡Ja! Si claro- exclamé en voz alta. Ese teniente se aprovechaba de cualquier oportunidad para acercarse a Yuri- Yuri, no te dejes engañar- volví a exclamar, sabía que no me escucharía, pero debía decirlo.
Sus dedos se sentían tan cálidos y delicados, igual que la primera vez, aunque ahora estábamos en otras circunstancias…
El silencio primaba entre los dos, sin embargo, no nos alejaba, si no que nos hacía cómplices de nuestros sentimientos.
No quise oír nada, ni quise emitir sonido alguno. Solo quería sentir. Sentir la mano ajena junto a la mía. Sentir que estaba cerca. Sentir que nunca se alejaría, porque la tomaría tan fuerte que jamás podría dejarla ir…
Continuará…
