Hola a todos,
Disculpen la tardanza, prometí que publicaría al inicio del mes y ya casi se termina. Digamos que he estado más ocupado con el trabajo y otras cosas que hacen los adultos para intentar independizarse.

Muy bien, ya vimos a Shining Armor aceptando ser un Guerrero para salvar el Multiverso y dos versiones de Purplethink en un mismo mundo. Ahora veremos un poco de trasfondo sobre lo que les depara en el futuro. Hice una votación en mi página para saber a qué poni querían. Starlight Glimmer o Sunset Shimmer, y ganó de lleno la primera. Esperemos que su inclusión valga la pena.


3x03 – Loba Vestida De Yegua

Momentos Sin Tiempo

¿Cómo puedes contar los días en un lugar con un sol eterno? ¿Dónde el tiempo es tan irrelevante? ¿Cómo podrías soportarlo siendo una creatura cuya percepción de la realidad se basa en la sucesión de momentos? Shining Armor tuvo problemas para adaptarse a una realidad fuera de toda comprensión mortal, los primeros días lo pasó muy mal.

Sin tiempo, sin un lugar en los universos conocidos, era como si no existiera más que en la nada. Soportar y afrontar el temor a la inexistencia, a procesar sus pensamientos sin un concepto aplicable de tiempo. Al principio el temor a la inexistencia le aterraba, después se acostumbró a ella y descubrió sus ventajas. Era como un fantasma, un recuerdo de algunos seres y nada más. Pronto sería menos que eso, sería nada y así lograría trascender más allá de la percepción de los que alguna vez conocieron su vida anterior, se convertiría en un Dios protector para ellos.

A pesar de encontrarse en una tierra infinita con recursos ilimitados, Shining Armor se enamoró del bosque, su primer contacto con esta realidad imposible. Cuando no dormía, comía o entrenaba le gustaba acostarse o simplemente pasear por ahí, entre sus ríos, sus puentes y sus flores preciosas. Este bosque era lo más cercano a su antiguo hogar.

Más puertas blancas, más conversaciones con El Guardián. Shining Armor sería entrenado y parte de ello consistía en desarrollar valores útiles para la supervivencia; trabajo en equipo, honor, perseverancia, pero sobre todo: empatía. ¿Por qué empatía? Shining se preguntó. El Guardián le recordó la importancia de su nuevo rol, en sus cascos estaba la responsabilidad de millones de seres vivos, en su lomo cargaría con trabajo de salvaguardar la existencia del multiverso.

Shining Armor aún guardaba rencor, un odio tan absurdo en su mente y corazón. Le pasó por su cabeza hacerse más fuerte como le fuera posible y algún día regresar a su universo natal para hacer añicos a Spike de una manera inenarrable, al igual que las princesas y cualquier otro dragón que se interpusiera en su camino. Un guerrero con una tarea importante no podía cegarse tan fácil, las acciones impulsadas por emociones negativas generalmente provocaban desenlaces fatales, gracias a la estupidez del odio y la rabia. Era necesario ejercitar la mente y por ende el cerebro para fortalecer aquellas partes donde se albergaba la empatía y demás comportamientos cooperativos. Debía ser empático, pero no solo con sus aliados, sino con todos. Una frase sencilla pero contundente le dio la razón suficiente a Shining Armor para cambiar: "Si el enemigo destruye tu universo o algún otro, una parte de ti se irá para siempre, porque todos venimos de la misma energía. La empatía te ayudará a ver la conexión y tu importancia en este multiverso de materia y energía cambiante. Y así, dejarás de ser un egoísta y un estúpido".

Que un dragón lo salvara no fue ninguna casualidad.

Shining Armor empezó su entrenamiento acompañado del ser escamoso al que Shining le debía la vida. Dentro de sí, Shining perjuraba que jamás sería amigo de este dragón, los eventos posteriores le afirmarían lo contrario. Purplethink lo entrenaba duro, muchas veces llegando a la brutalidad, Shining Armor frecuentemente explotaba en cólera, horror o dolor. ¿Desarrollar la empatía en ambientes tan hostiles? Sonaba a una contradicción básica. Shining Armor quedó destrozado y podría decirse que murió varias veces… sin embargo, estaba a salvo. Una ventaja de este lugar era que su cuerpo dejaba de ser vulnerable y mortal. Shining Armor, sin importar su condición al terminar el entrenamiento volvía de nuevo sano y salvo. Antes, la muerte era un terror tan irracional como escabroso, después de experimentarla tantas veces le encontró gusto.

–Interesante, para no tener zarpas o manos, debo reconocer que sabes usar muy bien la espada con tu hocico. –El dragón, observaba los movimientos de su pequeño alumno, Shining Armor.

Uno de esos tantos momentos del entrenamiento para afinar el cuerpo. Una gran sala blanca cuyo espacio era tan vasto como un mundo. Aquí las creaturas venían a mejorar sus habilidades con las armas físicas. Cualquier arma que desearan, solo debían pensar en ella y en cuestión de segundos aparecían frente a ellos. Armas de un poder y tecnología las cuales Shining Armor era incapaz de imaginar (en ese momento). Por ahora, su rudimentaria y primitiva espada de acero era lo único que necesitaba.

No eran los únicos entrenando, había muchas más creaturas utilizando los espacios.

–Si tuviera mi cuerno entonces lo haría mejor, pero ahora con esto será suficiente. –Shining Armor escupió la espada, movía su mandíbula para desentumecerla–. No sé porque aún no me permitan tener mi cuerno.

–Debe ser por una buena razón, además, necesitas fortalecer primero tu mente y tu cuerpo. –El dragón constantemente se estiraba, abría sus enormes fauces para bostezar y mostraba con total naturalidad las hileras de dientes carniceros. Shining siempre tomó el gesto como algo asqueroso–. Muy bien, pequeño poni, tomemos un descanso.

–No me digas así.

–¿Entonces cómo quieres que te llame?

–Semental blanco o corcel guardián.

El dragón no pudo evitar soltar una risa burlona. Shining resopló de enojo.

–Vaya, vaya…. Tal parece que Shining se ha dado por vencido una vez más. –Una voz femenina los tomó por sorpresa, voltearon a su derecha para encontrarse con una unicornio de ojos naranjas y perversos, pelaje gris oscuro y una melena de un negro espectral, como si evocara al mismo origen del mal.

–Umbra, creí que te vería más tarde. –Dijo el dragón.

–Lo sé, pero el jefe me obligó a ayudarte a entrenar a este tipo.

Shining en un principio la miraba con desconfianza, esa unicornio creída jamás le había dirigido la palabra, hasta ese momento. El mensaje de sus miradas entre ambos no eran nada halagadores.

–Así que tu eres Shining Armor… que sorpresa. –Umbra, lo decía con sarcasmo–. ¿Sabes? En mi mundo también existía un Shining Armor… era un completo idiota, un inútil sin remedio… espero que tú seas alguien competente. No estoy generalizando, pero muchos Shining Armors que he conocido a través de los universos han resultado ser un completo fracaso; inútiles en la historia de ese universo o simplemente terminan muertos tan fácilmente.

–Me importa un bledo lo que tú creas de mí. –Shining Armor era alguien reactivo, capaz de reaccionar con violencia o muy defensivamente cuando se sentía amenazado. Intentó mantener la calma, pero le resultó bastante difícil.

–Ya déjalo en paz, aún esta empezando. –Dijo el dragón morado quien con una seña le sugirió a Shining calmarse–. ¿Por qué El Guardián te pidió esta tarea?

–Hay una conexión muy fuerte entre el Rey Sombra y Shining Armor, perteneciente al universo raíz. Tal parece que esa conexión resulta ser de enemistad y tiende a replicarse en muchos universos. –Dijo Umbra, quien miraba sonriente al unicornio blanco.

–¿Tú eres Sombra? –Shining Armor estaba incrédulo.

–Una versión más hermosa, más poderosa y mucho mejor que él… y sin pene. Ojalá el Rey Sombra original fuese como yo, así hubiera derrotado a cualquiera que se le interpusiera. Escuché la historia de por qué estás aquí, fracasaste al intentar apartar al novio escamoso de tu hermana… interesante. Bueno, es comprensible, las relaciones entre especies son muchas veces asquerosas. Tú no eres tan malvado como esperaba, de todas formas, no deja de ser interesante.

–¿Tú por qué estás aquí? ¿Sombra? –Shining frecuentemente no estaba de humor para hablar de su hermana… ni esposa. Le hervía la sangre pensar en ello, sentía un malestar que lo regresaba a su punto más deplorable. Mejor, cambió de tema.

–Por destruir Equestria… básicamente. Ya no puedo decir que estoy orgullosa de ello, pero fui bastante eficiente al hacerlo. Pero, como en toda historia, como en cualquier ciclo, mi reinado debía terminar algún día… y heme aquí. Había un Shining Armor en mi universo… lo maté. Curioso, si ese Shining Armor hubiera sido cuadrúpedo y pequeño como tú, seguramente no lo hubiera matado... es que son adorables.

–¡¿Qué?! –Shining estaba a punto de lanzarse contra ella, Purplethink solamente río.

–Me gusta esa actitud, entusiasta por luchar. –Umbra se mojó los labios.

–Shining, en su mundo, ella no era un poni como tú. Su especie desarrolló antropomorfismo. –Dijo el dragón–. Caminan en dos patas y sus cascos delanteros se convirtieron en manos.

–Creo que le cuesta trabajo imaginarlo, le mostraré. –Umbra se aparta un poco de ellos.

De su cuerno rojo y curvo emergió una energía oscura con destellos purpuras… magia negra, poderosa y posiblemente letal, solo de verla Shining sintió escalofríos. Interesante, una versión femenina de uno de sus mayores enemigos, y desde ese momento convivió con ella como compañera, y después como amiga. La energía oscura envolvió en un remolino a la poni quien siempre mantuvo su sonrisa altanera. El remolino se hizo más grande y después de unos cuantos segundos de ocultismo la verdadera figura de la reina Umbra se mostró.

Mismo pelaje gris oscuro, con los mismos ojos malévolos… excepto por varias características completamente anormales para el unicornio blanco. Su altura aumentó considerablemente, además, la estructura de su cuerpo tuvo una transformación drástica. Era como si este poni le hubiera pasado una horrible maldición por intentar ponerse erguido en todo momento y sorprendentemente se veía muy bien, en una armonía perfecta. Sus patas traseras sostenían todo el cuerpo, eran más largas y mucho más musculosas. Unas caderas pronunciadas aparecieron, sus cascos delanteros se transformaron en largos brazos con una especie de garras hechas de hueso y músculo. Aún tenía el hocico, las orejas y la cola de un poni, eran los pocos rasgos que aun le quedaban para poder definirse como tal. Una transformación excéntrica, Shining Jamás había visto algo así. Miraba a la reina moverse, caminar con naturalidad y expresar una sensualidad atrayentemente peligrosa. Su ombligo quedaba al descubierto, sus partes intimas fueron cubiertas por un cinturón de acero oscuro y una falta roja. Había algo más, algo imposible de no mirar y disimular, debajo de su cuello y arriba de su estómago había dos enormes tetas ocultas torpemente por una armadura. Shining Armor había disfrutado en su época mortal el cuerpo de un par de yeguas y miró su anatomía debajo de las patas traseras… pero aquí esas tetas estaban en una posición diferente y eran tan enormes.

Umbra notó la mirada en sus dos enormes atributos y sonrió malévolamente.

–Tu expresión valió cada mandito segundo. Esta es mi forma real, la versión antropomorfa de un poni… sería el concepto más apropiado. –Umbra elevó sus dos brazos, moviendo sus dedos de manera aterradora (según Shining)–. La apariencia de un poni cuadrúpedo es tan adorable, pero sin duda me quedo con estas manos, son las herramientas más extraordinarias que la naturaleza nos pudo dar. –Con esas manos tocó su enorme busto frente Shining–. Y estos de aquí… son senos, tetas, boobies… ¿Quieres tocarlas?

–¿Qué? ¡No! –Shining si quería hacerlo, aunque también les temía… eran demasiado grandes. Tocar una zona tan privada de una hembra sería como traicionar a su amada Cadance… aunque ella le pidió el divorcio y ya no le importaba su paradero. Sin duda Umbra era una yegua muy sensual y se acostaría con ella si tuviera la oportunidad para recordarle quien manda, excepto por un problemita en su desempeño que lo haría quedar como un fracaso.

–Si vieras lo que estas bebés pueden hacer… tal vez algún día lo descubras y jamás te olvidarás de ellas.

Purplethink usó su cola para tocar el hombro de Umbra y hacerla voltear. Ella al darse cuenta de la nueva inquilina en la sala blanca rápidamente usó su magia para envolverse de nuevo en su poder y regresar a su forma anterior. Shining se percató del cambio de actitud de Purplethink y Umbra ante la nueva inquilina; una unicornio de pelaje lila pálido y con un cuerno bastante peculiar. Era como si a ese cuerno le hubiese salido un tumor y ese tumor se convirtió en cuerno, era como si tuviera una lanza de doble pico en vez de cuerno.

–¿Quién es ella? –Shining Armor preguntó. El trio la miraba entrenar por su cuenta, sola.

–Su nombre es Starlight Glimmer… a diferencia de los otros, ella es la única a la que El Guardián trajo aquí por condiciones diferentes a las nuestras, sus razones son más complicadas. –El dragón expresaba tocándose la nunca.

–Ella tuvo contacto el enemigo de una manera bastante peculiar. Fue su mascota, la secuestraron y le lavaron el cerebro. Si El Guardián la trajo aquí fue para conocer más a fondo al enemigo. Nunca quedó bien, después de estar en contacto con esos seres ya no quiso socializar con alguien más… además, ella es mucho más fuerte que casi todos nosotros, da miedo. –Umbra decía sus palabras con una pizca de cizaña y chisme.

–¿Es peligrosa? –Preguntó Shining Armor.

–No. Puede ser el ser más poderoso de su universo, pero no puede hacer nada contra El Guardián. Aquí se la logrado domar.

–¿Ustedes los han visto? ¿Al enemigo? ¿Son tan poderosos cómo lo afirma El Guardián?

–Antes no eran tan poderosos, era fácil destruirlos junto a sus máquinas… después de conocer nuestro poder utilizaron toda su energía para intentar detenernos. Gracias a nosotros una cantidad abismal de universos se han salvado. Pero son persistentes, siguen apareciendo, como si buscaran algo. –Purplethink lo dijo con gran seriedad.

–¿Viste mi forma original? Pues yo me parezco a ellos… en parte. Aunque su belleza brille por su ausencia. Son como chimpancés sin pelo, sin hocico… su aspecto es tan desagradable y pesadillesco. –Umbra había peleado muchas veces con ellos. Siempre se jactaba de su maldad y de sus límites, después de conocerlos descubrió que su maldad era un simple juego comparado con lo que ellos eran capaces de hacer.

–Necesitas ser consciente de algo, Shining Armor, que este trabajo es muy riesgoso, es frecuente que en una misión muchos jamás vuelvan. Pero supongo que eso es bueno, te recuerda el dolor y la impotencia de la mortalidad y se convierte en una prueba irrefutable de nuestra mejora como seres. –Dijo el dragón, con una seriedad inspiradora. Empieza a estirar sus extremidades y a agitar sus brazos–. Muy bien… terminó el descanso. Hora de continuar.

–Será mejor que pongas todo tu esfuerzo esta vez, yo no seré tan hospitalario como Purplethink. –Dijo Umbra, lamiéndose los colmillos.

Una vez terminado el entrenamiento, Shining Armor le preguntó al dragón sus crímenes en su vida pasada, la razón de por qué estaba aquí. El dragón y Umbra rieron, Purplethink solamente se limitó a decir: "Mis gustos culinarios eran bastante peculiares. Solo digamos que tenía predilección por las presas pequeñas… como tú".


"Hace casi un año (más o menos)"

Un día habitual en Equestria y en su capital, Celestia como hace más de 1,000 años levanta el sol a una hora exacta, casi nunca se retrasa. Cuando el sol ilumina Equestria las actividades diarias proliferan por toda la capital. Canterlot siempre es admirada por su población como la ciudad más cosmopolita de todas, es la ciudad turística por excelencia y también es una de las ciudades más caras. El día dictaba eventos mundanos, rutinas conocidas, tranquilidad esperada. Para Twilight, el comienzo de este día empezó un tanto peculiar.

Despertó con todo el rostro repleto de lágrimas, tal parece que tuvo un sueño tan intenso que hasta el cuerpo le temblaba. Una curiosidad con una incógnita, porque no podía recordar lo que soñó. No podía darse el lujo de enfocar su mañana a intentar recordar, tenía una cita a primera hora con la princesa Celestia en la sala real.

Felishiny estaba junto a él, dormido en la cama de su habitación. No quiso despertarlo, besó su frente y se despidió de él en silencio para dejarlo dormir. Salió galopando de su habitación en el palacio y a pesar de tener la cabeza llena de reuniones, deberes e investigaciones por concluir, no pudo quitarse la sensación de tristeza por un buen rato.

La sala real, tan espectacular como majestuosa. Vitrales coloridos que muestran los momentos claves en la historia del reino desde su creación, fuentes de agua cristalina a lado de los tronos que elevados sobre todo lo demás para enfatizar su importancia. el trono del centro, de finos acabados dorados pertenece a la princesa Celestia, el de la derecha de metales preciosos azulados oscuros pertenece a la princesa Luna. Twilight se queda con el trono de la izquierda, el más sencillo de todos. A ella no le molesta, siempre es un honor acompañar a su mentora y decidir el rumbo de su tierra para el bien de su población.

Twilight se ha acostumbrado a portar su corona cuando se encuentra en la sala del trono, debido a los protocolos debe usarla en evento públicos o en audiencias importantes. A duras penas se ha peinado pues se levantó un poco tarde. Toma asiento en su trono a lado de su mentora, mayordomos le sirven una taza de café y las puertas se abren para iniciar las tareas del reino.

–¿Una mañana difícil? –La princesa Celestia tiene una voz de un cariño y energía tan contagiosa, te obliga a confiar en ella.

–Solo fue un sueño raro, nada grave. Buen día, princesa. –Twilight le responde con una sonrisa.

El tema de los ponis reinsertados a la sociedad después de un largo periodo de esclavitud gracias a la acción de FallenStar han tenido un par de contratiempos. A pesar de tener un avance importante, muchos ponis no se han reintegrado tan rápido a la sociedad como se esperaba; debido a su edad, a su ausencia de familia, a su daño emocional o todas juntas. Muchos ni siquiera recuerdan a un familiar cercano, es difícil trabajar con ponis sin historia, cuya vida les fue arrebatada.

Ya ha pasado casi un mes desde la ceremonia de reconocimiento donde se celebró el valor de Purplethink, Longhorn, Felishiny, Sweet Blizzard y lo demás… hubo sentimientos interesantes en la ceremonia. Dejando a lado el júbilo y la alegría, percibió una nostalgia, especialmente con Purplethink. Ojalá hubiera tenido más tiempo para hablar con él, quería saber su opinión después de tantos meses de injusticias y abusos por parte de la sociedad. Si ella sintió un poquito de tristeza, la Princesa Luna la pasó realmente mal, los días posteriores a la ceremonia y a la fiesta fueron para la princesa de la noche un martirio, no fue nada sencillo dejar ir a Purplethink. Otro alumno abandonado, otras palabras de Celestia consolándola y alegando que esto era lo mejor. La princesa Luna se hartó de ello, aunque no ha tenido tiempo de ordenar sus ideas, todas las princesas han tenido un sinfín de trabajo.

Twilight mira la primera tarea en la lista, una reunión importante.

–Su alteza, su invitada ya está aquí. –Uno de los tantos secretarios le da el aviso. Celestia y Twilight asientan con la cabeza.

–Guardia real, asistentes y secretarios. –Celestia se levanta de su trono y habla con un gran volumen de voz–. ¿Podrían abandonar la sala por favor?

–Su alteza, su invitada ya está aquí. –Uno de los tantos secretarios le da el aviso. Celestia y Twilight asientan con la cabeza.

–Guardia real, asistentes y secretarios. –Celestia se levanta de su trono y habla con un gran volumen de voz–. ¿Podrían abandonar la sala por favor?

Todo poni dentro de la sala escucha con atención y abandona el recinto en cuestión de segundos.

–Sigo pensando que sería mucho más seguro tocar estos temas en una habitación privada. –Twilight, haciendo la observación con una sonrisa.

–Sería un poco más obvio si ocultamos algo de tal manera. Y sobre el tema importante, no lo hablaremos aquí, solamente será una antesala, solo haremos un par de pruebas simples.

Una unicornio se adentra a la sala, con cascos temblorosos, tímida ante la presencia de tan importantes dirigentes. Su pelaje es de un lila pálido, su melena y cola son de morados con líneas gruesas de morado con tonalidades más claras y con una pisca de aguamarina pálida. Su Cutie Mark es una estrella morada detrás de una estrella blanca con líneas grisáceas sobre ellas, como si estuviera cayendo del cielo.

La puerta se cierra, dejándola solamente en presencia de las princesas. Sus ojos morados azulados reflejan una fragilidad que cuando Twilight la vio no pudo evitar pensar en su amiga Fluttershy.

–Bienvenida, Starlight Glimmer, es un gusto tenerte aquí. –La princesa Celestia se aproxima a ella lentamente y con la actitud más fraternal posible, pues sabe que esta yegua es sensible.

–Mucho gusto, sus altezas. –La unicornio baja su cabeza y se arrodilla.

–No es necesario que hagas eso. Espero que tu viaje haya sido tranquilo y placentero.

–Lo fue, muchas gracias.

En su voz aborregada denota un enorme nerviosismo, sus ojos reflejan un temor y una culpabilidad que a Twilight no le agrada. En el informe entregado a las princesas, esta curiosa unicornio llamada Starlight Glimmer es una poni excepcional, sus habilidades mágicas superan a las de cualquier poni de su edad, su inteligencia lo es aún más pues logra igualar o incluso superar a casi todos los ponis eruditos de Equestria. Una poni prodigio, de esos que solamente encuentras uno cada 1,000 años. Un diamante en bruto como este, si el reino los detecta a tiempo pueden revolucionar el mundo. Según el informe, esta poni tenía problemas de sociabilidad, su actitud era casi siempre introvertida; seguramente debido a varios problemas de la niñez.

–Se por qué te preguntas la razón de tu presencia ante nosotras en el Palacio Real y te puede aterrar el hecho de estar sola en un lugar con personajes como yo. Pero no debes preocuparte, no te quitaremos mucho tiempo y no habrá ninguna consecuencia o represalia… solo necesitamos de ti un par de pruebas. Tendrás que resolverlos. ¿Entendido? –Celestia, consciente de que intentar una conversación con ella sería algo infructífero procede con el meollo de la reunión.

–Si. –Starlight Glimmer contesta, no muy entusiasmada.

–Muy bien. –Twilight la dirige hacia una mesilla. En la mesa están los problemas a resolver, junto con montículo de hojas y un par de lápices–. Empieza cuando quieras.

Ambas princesas le dan su espacio, se miran entre ellas sin estar seguras del resultado de la prueba. Sin ábaco o calculadora, solamente con su propia mente. Starlight toma las hojas con los problemas, sus ruidos son tan mínimos, es como si no existiera. Con su magia toma uno de los lápices y comienza a escribir.

Los problemas son increíblemente complicados; uno es un problema matemático con ecuaciones diferenciales y números complejos, y el otro es un problema de física cuántica. Twilight apenas logra comprender los conceptos de la física moderna. Ella no podría resolver un problema así, su fuerte es la magia y ciencias más tradicionales. Según los profesores quienes les dieron tales problemas (los mejores matemáticos y físicos de Equestria), solo un selecto grupo de ponis habían sido capaces de resolverlo (cuenta la leyenda, que uno intentó resolverlo en tiempo récord y su cerebro se incendió), a muchos les tomó incluso meses.

Diez minutos han pasado y Starlight Glimmer logra resolver ambos problemas, ni siquiera las princesas les ha dado tiempo de aburrirse. Ellas no lo pueden creer, Twilight toma ambas hojas de papel con los resultados, su expresión ni siquiera se aproxima a la sorpresa que siente. Ella apenas pudo resolver el problema matemático y le tomó meses, ni hablar del problema físico, y ahora esta yegua de un pueblo desconocido y sin mayores herramientas que su propia mente lo resuelve en tiempo récord (y con su cerebro sano y salvo). Ambas respuestas están correctas, no hay rastros de trampa pues la sala estaba asegurada y ella misma vio todo el proceso. Twilight intenta sacar una respuesta lógica a lo acontecido, pero no puede.

–Sin duda, eres una poni excepcional, Starlight Glimmer. –Celestia se aproxima a ella y le da un suave abrazo con una de sus alas. Mientras tanto, Twilight sigue intentando entender como una simple poni fue capaz de hacer algo como esto–. Tu talento será fundamental para el crecimiento y protección de Equestria. Con una sincera humildad puedo afirmar que necesitamos ponis como tú, que sean capaces de hacer cosas extraordinarias las cuales ningún otro poni podría hacer. Dime, Starlight Glimmer, ¿te gustaría trabajar con nosotras? Hay proyectos en los que seguramente estarías muy bien y serían un reto digno para tu inteligencia, tu talento nos sería de mucha ayuda.

–Yo… no lo sé. –Starlight no puede reaccionar, la responsabilidad futura la abruma. Si por ella fuera, saldría corriendo despavorida.

–No tienes por qué preocuparte. No te presionaremos y estarás en un ambiente amigable. No tienes por qué decidir ahora, tomate el tiempo necesario y cualquier elección que tomes, no nos molestaremos.

Starlight quisiera rechazar la oferta, irse a un lugar lejos de las presiones y de los temores. Quisiera poder ser libre… pero no puede hacerlo. Hay objetivos por cumplir, tareas que deben hacerse.

–Lo haré. –Su voz tomó un cambio drástico de actitud, mucho más directa y fuerte. A Twilight le pareció un cambio extrañamente drástico. Su instinto le susurraba, le avisaba sobre esta nueva yegua.

–Que gran noticia. –La princesa Celestia, arropando con el ala a la nueva yegua.

Celestia le contaría los beneficios que obtendría al trabajar, todas las nuevas experiencias venideras y su increíble aportación a la ciencia. Twilight permaneció pensando y analizando su instinto, hubo algo en esa yegua que encendió sus alarmas. Había algo que le molestaba, pero así despertó. Con una tristeza inexplicable y una serie de emociones tan fuertes que permanecieron en su cuerpo por varios minutos. ¿Acaso fue eso? No podía estar segura, con una cabeza llena de emociones era difícil ver claramente.

Las princesas Celestia, Luna y Twilight buscaban a lo mejor de lo mejor de Equestria, y tal parece que ya encontraron a la candidata ideal.

Descubrir el elemento principal del poder de FallenStar después de la batalla fue un evento curioso. Al contacto con el sol esa cosa casi hace estallar a la mitad de Equestria, tuvieron que asegurarlo y llevárselo a un lugar lejos de toda ciudad o poblado. Las investigaciones sobre su origen y poder comenzaron, confiscaron todos los apuntes de la mula, con la esperanza de encontrar algo más que pudiera ser de utilidad. Lamentablemente no llegaron muy lejos, FallenStar usó su propia escritura encriptada, por lo que utilizar su trabajo fue infructífero por varios meses. Matemáticas raras, afirmaciones sin sentido; el trabajo de FallenStar no parecía ser de utilidad. La ayuda de sus mejores científicos y hechiceros no era suficiente, era necesario buscar más ayuda con la esperanza de conseguir las claves de controlar tan sorprendente poder.

Poseer una energía impenetrable, ilimitada e indiferente a la magia, sería de una gran utilidad para proteger el reino. Con la adición de Starlight Glimmer, la esperanza por conseguir el objetivo volvía ser palpable.

En esa misma mañana, alguien más despertó con lágrimas en sus ojos y en todo su rostro. A cientos de kilómetros del Castillo Real en Canterlot, otra princesa se despertó con un sobresalto y una respiración agitada. Una sensación de tristeza permaneció en su cuerpo por varias horas, era como si algo muy importante para ella se le fuese arrebatado, como ver partir a alguien que aprecias mucho y saber que jamás volverá contigo. Tampoco pudo recordar su sueño, pero su pudo descifrar en base a los sentimientos experimentados que temas caracterizaban el sueño.

Hizo memoria, no era la primera vez que tales experiencias atormentaban su descanso, especialmente cuando en días anteriores reprimía su tristeza para el bien de sus actividades reales. Los días después de la ausencia permanente de su esposo, de saber que jamás volvería a verlo junto a él al despertar y dormir a su lado, le parece curioso volver a tener ese tipo de sueños, habían pasado años desde el último.


Fin del Capítulo 3

Nota: Sigo escribiendo el capítulo 4, disculpen las demoras.