Capítulo 18
- Estás muy guapa con ese vestido.
Ella se ruborizó.
- Y tú hecho un desastre, ven, pasa, que te curo.
Harry entró y miró alrededor. Había una cama contra la pared derecha, enfrente un escritorio donde había varios libros y pergaminos, al lado un cajón que estaba abierto, dentro tenía libros; a los pies de la cama un baúl y contra la pared izquierda un armario.
Harry se acercó al escritorio y echó un vistazo, tenía abierto dos libros sobre pociones, uno de quinto curso y otro de tercero.
Mayca entró con varias cosas para curarle.
- ¿Pociones? Pensaba que se te daba bien.
- Y se me dan. Estaba mirando unas pociones para asegurarme de los ingredientes. Siéntate.
Harry se sentó en la cama y se quitó la túnica y la camisa dejando al descubierto su pecho desnudo, el cual tenía algunas heridas. Mayca se ruborizó y se puso a limpiarle las heridas para después curárselas.
Empezó con las del pecho y después con las del rostro.
- ¿Quién ha sido?
- Voldemort.
- No me gusta que luches contra él. Es muy peligroso.
- Lo sé pero hay que detenerle. Hoy ha salido muy malherido, mis flechas han dado en muchos blancos. Le costará recuperarse.
- Me alegro. Creo que esto ya está. Tienes una herida muy fea en el abdomen, te la debería ver mi madre.
Harry vio como una lágrima caía por su mejilla, se la limpió con dulzura.
- ¡Ei! ¿Qué te pasa?
- Nada- el arqueó una ceja escéptico- Es sólo que no quiero verte herido, no quiero que te pase nada…
- No me pasará nada, te lo prometo. Voldemort no logrará matarme.
- ¿De verdad?
- De verdad. No llores, y menos por mí. Eres una de las cosas más bonitas que tengo y no quiero perderte. Eres muy importante para mí.
- ¿Cómo de importante?
- Lo suficientemente importante para que mi corazón lata a tres mil por hora cuando te veo y que se me rompa cuando te veo triste o llorar. Mayca, me he enamorado de ti y ahora mismo tengo unas ganas locas de besarte y lo voy a hacer.
Harry la agarró de la cintura, la acercó a él y la besó dulce y lentamente. La besó una y otra vez hasta que el beso se tornó apasionado. Sus manos le subieron el vestido lentamente, se lo sacó por la cabeza y lo tiró al suelo. La acarició la espalda y después la tumbó en la cama debajo de él.
- Me lo podías haber dicho- dijo Harry a Mayca, acariciando su espalda desnuda.
Se encontraban en la cama de la rubia desnudos, Mayca estaba apoyada en su pecho. Una fina sábana les cubría hasta la cintura a ambos.
- ¿Decirte que nunca lo había hecho? No habría cambiado nada.
- Habría sido más dulce contigo.
- ¿Más? Pero si has sido muy tierno. A mí me ha gustado así.
- Te he hecho daño, te he visto quejarte.
- He oído que es normal la primera vez.
- Me da igual que sea normal o no, no quiero hacerte daño… nunca.
- ¿Harry? ¿Qué somos?- preguntó después de un silencio.
- Bueno, yo pensaba que después de esto estaba claro. Quiero que salgamos juntos, como novios, ¿aceptas?
- Sí, me encantaría.
Harry la volvió a besar pero en esa ocasión con cariño.
- He de irme, tus padres sospecharán y yo además me tengo que ir a mi colegio.
- Es cierto. ¿Cuándo nos veremos?
- No lo sé. Toma- le dio una pulsera con una pequeña pantera- Si estas en apuros llámame a través de la pulsera, no del collar, ¿vale?
- Vale.
- Hablaremos por carta, no te preocupes.
Se levantó, se vistió y se despidió de ella con un buen beso. Salió de la habitación para encontrarse con los demás, estaban esperando sentados alrededor de una mesa.
- ¿Estabas muy malherido? Has tardado mucho- dijo Robert.
- No. Es que he estado hablando un poco con Mayca, Alice después deberías verme una herida del abdomen, Mayca dice que está muy mal.
- Claro Harry.
Sirius le dio una mirada extrañada que después cambió una de compresión, le sonrió un poco y le preguntó por la herida.
- ¿Cómo de mal?
- No mucho, Padfoot. Mayca ha exagerado un poco. ¿Qué tenéis?
