Hola a todos.
Antes de empezar, una disculpa, por abandonar este fanfic por casi un año. Realmente no me esperaba tardar tanto escribiendo un simple capítulo, pero el trabajo y muchos cambios en mi vida fueron detonante para postergar no solo este fanfic, sino muchos otros proyectos más.
Mejor tarde que nunca... ¿No?
En este capítulo veremos un poco más de la personalidad y los secretos ocultos del dragón, además de mostrar un primer acercamiento del enemigo y su poder. Además, como muestra de agradecimiento a una fan de mi página, con su consentimiento, me tomé la libertad de introducirla a la historia, en un papel corto pero interesante. Su nombre es Surprise Boom.
Ojalá este fanfic cumpla con sus expectativas.
Nota 1: Aunque sea muy suave, hay ciertas escenas eróticas o tétricas, nada que sea insoportable.
Nota 2: Por cierto, alguien me dijo que en el fanfic "La Impredecible Magia del Amor" de Elizander, no había referencia alguna de Sombra y el Imperio de Cristal. Pues ya ni modo, por conveniencia de esta historia, aquello si pasó.
3x04 – Primer Contacto
La Playa Azul
Un mundo infinito, una realidad sin tiempo. Un sitio que alberga a seres con pasados oscuros e historias trágicas, cualquiera pensaría que un lugar con tantos seres despreciables sería el mismo infierno, el esperado destino final para todas esas almas podridas, era lo menos que merecían. Sin embargo, aquí era un paraíso perdido, un lugar de sanación y redención, una nueva oportunidad para vivir con rectitud y morir con orgullo.
Volver a reír, a reencontrar tu paz interior, recuperar la esperanza por tiempos mejores… ¿y por qué no? Sentir amor una vez más.
Shining Armor continuó sus entrenamientos y su fuerza mental como física floreció a niveles sorprendentes. Poco a poco la oscuridad de su corazón, junto con todas sus ideas vengativas se atenuaron, murieron poco a poco para dar paso a la virtud. Shining Armor descubrió su verdadero potencial y le encantó.
Aprendió a usar armas tan poderosas como la explosión de un volcán, conoció tecnología tan avanzada que en su Equestria natal no podrían disfrutar hasta miles de años después. Su mente se entrenó para resistir dolor y actuar con rapidez sin titubear. Dejó de temerle a la muerte, la aceptaría sin importar las circunstancias, sería la parte final de su misión.
Jamás esperó sentir una conexión especial con alguien más, pero ese dragón le tocó el corazón. Al principio le consideraba una molestia, como un leproso imposible de alejar, obligado a interactuar con él por órdenes de El Guardián. La dureza los entrenamientos eran demasiado para un cuerpo mortal, Shining pensó en tirar la toalla muchas veces, sin embargo, la idea de rendirse frente a un dragón era inaceptable. Ese odio actuó en su favor y cuando menos lo esperó ya había entablado una amistad con el reptil. Este dragón morado, su pasado lo llevó al mismo punto que Shining Armor; ser el malo de la historia. Un final terrible para su ser, un universo desconsiderado solamente con él. Shining Armor creyó estar listo para escuchar la historia perversa de Purplethink, pero cuando escuchó hasta la última palabra del relato, Shining Armor había vomitado cinco veces.
Shining tampoco esperaba tener una relación con la Reina Umbra tan cercana. Al principio, su interacción con ella fue problemática. A Umbra le encantaba molestarlo y enfurecerlo de maneras distintas; a veces con bromas, otras veces con palabras incendiarias o humillándolo en los entrenamientos. El unicornio jamás ocultó sus deseos por destruirla, aunque no lo hizo por una simple razón: en esta realidad sin muerte, a pesar del dolor o las heridas en el cuerpo, todo regresaba a la normalidad. Después de un rato, Shining Armor aprendió a desafiarla correctamente, incluso le tomó gusto ser retado por ella.
Entonces llegó el momento, una ocasión especial. En el bosque de ensueño, mientras Shining trotaban al ritmo del riachuelo, fue sorprendido por Purplethink y Umbra, aquellos dos seres tenían en su posesión una caja envuelta de papel rojo y adornada con un listón dorado. "¿Será otra broma?". Pensó Shining Armor, no será la primera vez.
Fue la misma Reina Umbra quien sorprendió a Shining Armor, actuó con sinceridad por vez primera en su historia. "Has pasado por un arduo entrenamiento y lo has hecho bastante bien. Eres el primer Shining Armor que me ha sorprendido. Eres merecedor de este regalo. Por favor, acéptalo".
Shining Armor lo tomó y lo desenvolvió con sus cascos y dientes. Desde su primera vez en este lugar imposible, siempre añoró algo que le fue arrebatado, una característica única y distintiva entre su raza. Al mirarse al espejo, siempre se encontraba con una ausencia y un mal recuerdo, el día amargo en que lo perdió todo. Dentro de la caja, acomodado celosamente en un cojín de seda, posaba el cuerno de un unicornio, una prótesis metálica dorada con un acabado fenomenal. Su punta brillaba como si estuviese cargada de magia, era tan liza y fina como la obra artística más cuidada de todas, pero con una fortaleza y poder tan apabullantes como el mismo sol. Una pieza soberbia.
Shining Armor cayó en su grupa por la impresión del regalo y no pudo evitar sollozar. De todos los obsequios que alguna vez le dieron, este fue el más simbólico. Al contacto con el hueso, donde antes estaba el cuerpo original, la pieza se soldó por si sola y sin problemas se conectó con las terminales nerviosas. En menos de lo que cantaba un gallo, Shining volvió a experimentar el fluir de la magia a través de su cuerno.
"¿Lo sientes? Vuelve a sentir como la magia se comunica con la totalidad de tu cuerpo, como tú energía se conecta con tu mente para recuperar las habilidades que creías perdidas. Tu propia energía se combinará con la energía almacenada de este nuevo cuerno, sentirás una capacidad de la que jamás te hubieses imaginado".
Con un largo suspiro y una sonrisa jubilosa, supo que estaba listo para alcanzar el siguiente nivel…
Shining no quería admitirlo, pero sentía temor. No importaba haber superado sus propias expectativas o poseer un cuerpo capaz de generar tanta energía como su imaginación le permitía. Estaba aterrado por su nuevo trabajo, principalmente por no sentirse lo suficientemente capaz.
A pesar de jamás haberlos visto o tener contacto con ellos, las historias contadas por sus compañeros eran suficiente para quitarle el sueño. El enemigo era peligroso, capaz de borrar a quien se interpusiera en su camino. Shining Armor pudo ver las consecuencias al encontrarse con menos compañeros en cada misión completada. Animales de distintos universos, seres con habilidades extraordinarias y con armas tan poderosas como si fuesen dioses. Cuando una misión aparecía y los requería, una luz desde lo alto aparecía y los engullía, Momentos después la luz regresaba para dejar a los guerreros en el mismo punto. Una buena misión significaba el retorno del equipo completo, después de varias misiones consecutivas todos los equipos volvían incompletos.
En las batallas fuera de este universo, no había vuelta atrás, si morías jamás volverías. Era natural y comprensible dudar cuando la mortalidad está de por medio, conocer tus vulnerabilidades físicas, ser herido de muerte para ya no despertar y dormir para siempre, sin sueños o sensaciones. Sin embargo, nadie se atrevió a escapar, ni a rebelarse por el alto riesgo a morir. Eran conscientes de su pasado, de la agonía provocada por sus acciones. Jamás esperaron la ansiada segunda oportunidad; el amor, la amistad y la paz eran conceptos que al final de sus días en sus universos originales jamás creyeron volver a obtener. Estaban tan agradecidos por ello que no les importaba morir, era como una deuda que solo así podría ser saldada. No habría mejor orgullo que morir siendo un héroe.
No tomó con gran entusiasmo la noticia de su primera misión. Estaba seguro de que algún día sería requerido, pero no tan pronto. La inseguridad amenazaba con volverlo débil, un cobarde, con una mente llena de dudas. "¿Y si en su primera misión no sobrevivía? ¿Cómo calificarían tal fracaso sus compañeros guerreros? ¿Y si el miedo lo dominaba y actuaba como un cobarde? ¿sería de utilidad para sus compañeros o se convertiría en un estorbo?".
Al menos le reconfortaba tener a grandes amigos como Purplethink y Umbra acompañándolo en su primera misión. Un miembro más se unió al grupo de guerreros, un zorro antropomorfo y bastante raro que no miraba con emoción al novato equino.
"Shining Armor, escucha con atención. Por ahora solo mantente al margen, alejado del peligro. No hagas nada heroico o estúpido. No tienes experiencia con esto, por eso solo observa y toma nota de todo lo que pase. En esta primera misión yo te protegeré, pero después, en las siguientes estarás por tu cuenta. Habrá imágenes que te puedan asustar o perturbar, no voy a mentirte. Por eso necesito de tu autocontrol".
Después de un par de palabras de aliento por parte de su mejor amigo dragón, el haz de luz llegó por todos ellos y los hizo desaparecer de la segura realidad. Shining Armor cerró los ojos con la esperanza de regresar pronto y sin una perdida que lamentar.
El viaje fue insípido, como un sueño de menos de un minuto en el que no recuerdas cuando cerraste los ojos. Shining Armor abrió los ojos y se encontró en un nuevo lugar.
Frío en el pasto, una sensación redescubierta, al igual que un aire seco y una baja temperatura. Tan pronto como llegaron, sus cuerpos mortales fueron afectados por las reglas y el ambiente de esta realidad. aquí, el tiempo si corría, los días con luz y oscuridad eran normales, como el dolor y la muerte. De nuevo en el uno de los tantos universos de los mortales, Shining Armor solo conocía el mundo por los informes. De la mejor manera supo calmarse y enfocarse en la misión.
Por las características del terrero, se encontraban en una pradera, alejada de la civilización. Las plantas o árboles no eran únicas en su diseño, no sorprendían, eran como una vegetación aburrida y genérica. Lo sorprendente estaba en el horizonte. A lo lejos se distinguía una ciudad, posiblemente más avanzada y poblada de lo que uno podría imaginarse. Edificios tan altos como montañas, y parecían estar hechos de cielo nocturno y cristal, cientos de puntos resplandecían en la totalidad de su volumen, creando una especie de luz tenue que envolvía toda la ciudad. Una ciudad avanzada y espectacular.
La reina Umbra en cambio mostraba su forma antropomorfa y a pesar de su atuendo semi desnudo no se inmutaba con el frío. Cargaba una enorme espada en su espalda, no era una vil arma cualquiera, este objeto era capaz de crear barreras impenetrables y cortar casi cualquier material o campo de fuerza.
Purplethink; el dragón morado. Sus habilidades eran curiosas; gracias al engrane plateado sobre su pecho, al presionarlo y girarlo era capaz de cambiar de tamaño a voluntad, tan pequeño como un potrillo o tan grande como el más grande dragón conocido. Además, su cuerpo tenía una habilidad especial a pesar de ser un dragón sin la capacidad de escupir fuego, pues con la punta de su cola podía crear rayos eléctricos tan poderosos que destruían fácilmente grandes extensiones de tierra. Cuando la batalla se volvía más intenta, siempre podía recurrir a su majestuoso báculo, un arma simple en su diseño estético, pero extraordinario en sus capacidades.
El zorro, era algo que Shining no entendía. Era resultado de la fusión de uno de los universos ajenos al control del Guardián con un universo compatible, resultando en seres animales con antropomorfismo. Según su historia, el mundo de ponis y "furries" (según, el nombre común de todos los seres con características similares) se encontró y comenzó una guerra. El, siendo un soldado, tomó gran relevancia por asesinar con métodos tan desgraciados al enemigo cuadrúpedo incluso si estos no eran soldados, como usar lanzallamas en una población de civiles. Muchos ponis murieron intentando detenerlo, al final lo lograron con un alto costo. Shining no le gustaba interactuar con él, principalmente porque este zorro no paraba de llamarle "caballito", un sustantivo adjetivo odioso. Este zorro cargaba siempre un arma de "disparos de plasma" en su espalda.
Los cuatro guerreros cargaban con un gadget en una de sus muñecas capaz de notificarles la distancia del enemigo, la comunicación y ubicación de sus compañeros, entre otras maravillas (como dar la hora).
–Muy bien… los sensores no detectan presencia cercana del enemigo o de sus centinelas. Estamos seguros… por ahora. –Dijo el zorro.
–Seguro nos están esperando. –Umbra decía con expectativa, ella ansiaba destruir.
–Últimamente han dejado de atacar universos y solo se han limitado a mandar centinelas para búsqueda y reconocimiento… ojalá supiéramos sus objetivos. Vamos a explorar y asegurar el área. Shining Armor, tú vienes conmigo. –Purplethink se adentró a los bosques junto a Shining Armor–. No te preocupes, solo sigue su entrenamiento y podrás lograrlo.
Un universo diferente y al mismo tiempo similar al suyo. Los universos compatibles a cargo del Guardián, aparecían muchos y morían otros, con tanta frecuencia que era imposibles contarlos todos, al menos para una mente como la suya. La constante en todos esos universos era clara: en casi todos había ponis o había indicios que los hubo. El zorro era una prueba de un ser más allá de los universos conocidos, el enemigo pertenecía a un universo mucho más extraño y desconocido. ¿Qué tan grande era la existencia misma?
"Se aproximan… saben que estamos aquí". Los sensores emiten la alerta, los guerreros toman sus armas y se preparan para el ataque. La pantalla del gadget muestra un número considerable de enemigos. Luces aparecen en el cielo y se aproximan a gran velocidad. Luces no naturales, sin pizca alguna de alma o de sentimiento, pertenecen a una maquina que solamente cumple tareas y una de ellas es la de exterminar amenazas.
Naves de combate, maquinas dotadas de una inteligencia artificial fría y armas poderosas, creadas por un enemigo con una avanzadas capacidad en el uso de la tecnología. Son nombradas como 'centinelas'.
–Shining, esto se pondrá feo. Mejor protégete. –Purplethink hablaba en serio, sería mucho más sencillo combatir al enemigo si Shining se alejaba gracias a su inexperiencia. El dragón morado presionó el engrane de su pecho y lo hizo girar. Su tamaño aumentó de golpe, como su apariencia salvaje y ferocidad. De su cola, chispas eléctricas emergieron, listas para disparar y derribar.
Shining Armos hizo exactamente lo que Purplethink recomendó. Avergonzado; si tuviera experiencia y un valor menos endeble con gusto ayudaría, la inseguridad se estaba convirtiendo en una carga cada vez más difícil de aguantar. La batalla comenzó, sintió el pasar de aquellas naves metálicas con un viento cortado a gran velocidad, dieron la vuelta y comenzaron a disparar. Hacía mucho tiempo que no experimentaba en todo el cuerpo la adrenalina cuando la batalla se liberaba, la sensación incesante de tener a la muerte cerca en todo momento. Puedes cambiar al enemigo, a los soldados y al campo de batalla, el resultado siempre será el mismo: una ruleta de la muerte.
La tierra se cimbró, las explosiones florecieron en todo el terreno. Los árboles se quebraron mientras otros volaban por los aires envueltos en llamas o eran fragmentados en miles de pedazos. Shining intentaba correr sin mucho éxito, todo a su alrededor estaba siendo destruido y los pedazos de terrero lo golpeaban en todas direcciones. El pánico conquistó su cabeza, la cobardía que tanto intentó suprimir de su mente volvió a tomar el control. No estaba acostumbrado a un nivel de destrucción tan alto.
El ataque del enemigo vs la respuesta ofensiva de sus compañeros. Los rugidos de Purplethink retumbaban en el cielo, la espalda de Umbra parecía romperse con todos los ataques en su contra. Esto parecía el fin del mundo, toda la tierra a su alrededor se hacia añicos.
Una explosión, le hizo perder el conocimiento por unos segundos. Sintió un calor tremendo en sus patas traseras y su cuerpo se elevó con violencia, producto de un disparo cercano. No recordó caer como muñeco de trapo al suelo completamente inmóvil. Tuvo suerte, sus patas sufrieron un daño menor y su cola se quemó. Metros más cerca y de Shining no quedaría ni las cenizas, si tenía suerte, a lo mejor un pedazo de oreja. Se levantó segundos después completamente mareado, desorientado y sordo. Por un momento olvidó u nombre y la misión.
A lo lejos distinguió una de esas naves, aproximándose directo a él, apuntándole con sus cañones. Shining no reaccionaba a tiempo, apenas si podía mantenerse en pie y respirar. Cuando por fin comprendió lo delicado de su situación, ya era demasiado tarde. Segundo después y un par de ráfagas habrían terminado con la existencia el miserable unicornio, ni siquiera moléculas habrían quedado. Purplethink apareció a tiempo, se abalanzó sobre la nave y con su enorme hocico le mordió el ala mientras con sus enormes garras destruían su interior, la hizo perder el control. La nave cayó junto con Purplethink quien gracias a sus enormes alas logró separarse y continuar volando antes de caer. La nave se fue desbaratando al contacto con el suelo, creando un camino de fuego y destrucción.
"¿Qué estoy haciendo?". Shining Armor era un soldado, un unicornio de elite. No podía quedarse como idiota esperando a que alguien solucionase sus problemas. Siempre quiso ser poderoso, ahora ya lo era, la opción de la cobardía no debía ser una salida. La sensación de impotencia, de pedir misericordia por tu vida, de clamar por una segunda oportunidad sin resultado…era insoportable. Jamás quería a volver a sentir semejante desgracia, si debía de morir hoy que fuera luchando, como el guerrero que debía ser. Cerró los ojos, suspiró por unos segundos y logró controlar su temor. No hay mayor incentivo de vencer el miedo que un espíritu harto de sentirlo. Su cuerno dorado se iluminó como una llamarada solar, tan brillante de poder y nivel de destrucción. Se envolvió en una aura dorada para protegerse de cualquier ataque. Las naves restantes seguían disparado a su alrededor, el caos estaba desatado, a Shining dejó de importarle. Su barrera fue lo suficientemente fuerte para contener los disparos cercanos, galopó a toda velocidad y comenzó a disparar toda la energía contenida.
Moviéndose con agilidad, su escudo lo salvó de los peligros con facilidad. Teletransportándose y disparando con las intenciones de vencer, de hacer algo realmente útil. Shining Armor no solo logró vencer sus propios temores, logró destruir a más de cinco naves centinelas. Umbra y el resto de sus compañeros vieron con gusto la transformación de Shining Armor, el héroe que siempre debió ser, el valor de un verdadero guerrero. Naves destruidas, casi 10 hectáreas de terreno afectado por la batalla. Umbra se cercioraba por destruir cualquier parte de los restos, así las dejaría inservibles al 100%.
Shining Armor por primera vez en mucho tiempo sintió el placer de luchar y ganar por una causa justa.
Lamentablemente para Umbra, no hubo rastro del enemigo vivo en alguna de las naves, de lo contrario se hubiera dado un agasajo torturándolo para sacarle toda la información posible.
La batalla terminó con los cuatro guerreros victoriosos. La ciudad no pudo ignorar tan horrible y peligroso espectáculo, algunos proyectiles pasaron muy cerca de ellos y dañaron edificios. No era importante para los guerreros, ellos lograron de la mejor manera posible contener la amenaza, la luz apareció en el cielo y se los llevó a la seguridad de la realidad inexistente. ¿Qué pasaría con todos los desastres ocasionados? No era de importancia, El Guardián haría uso de su omnipotencia, el se encargaría de restaurar lo mejor posible el universo para mantenerlo en su curso establecido. Sin la intervención enemiga, era capaz de aplicar su poder libremente.
Purplethink, Shining Armor, Umbra y el zorro antropomorfo fueron recibidos con aplausos, principalmente para Shining Armor quien mostró valor y coraje en su primera misión. Fue su primera batalla y victoria, solo la probabilidad diría hasta donde llegaría su buena racha. Shining Armor pudo sentir un orgullo autentico, sin vanidad o culpa.
El enemigo perdió una batalla, más la guerra aun continuaba. Esta vez mandó solamente centinelas, diseñados para buscar algo en este universo. La respuesta aún seguía en la incógnita, nadie sabía exactamente lo que buscaban.
La ventaja de existir en esta realidad era la posibilidad de encontrarse con paisajes extraordinarios, como si los hubiesen sacado de los sueños más hermosos de todas las creaturas del universo. Cualquier fantasía o ilusión, aquí había un lugar idóneo para vivirla y experimentarla en la plenitud de tus sentidos. Uno de estos paradisiacos lugares era la playa azul; de agua cristalina y fresca, de arena reconfortante y un cielo nocturno con millones de estrellas y maravillas celestes. En sus aguas cristalinas reflejando los cielos de colores azulados oscuros del espacio, tenía una temperatura ideal para cada tipo de cuerpo e individuo, se adaptaba a los caprichos de cualquiera sin afectar el gusto de los demás.
Algo tan hermoso y perfecto no podría ser usado por cualquiera, sin embargo, para los guerreros, este era el sitio ideal para celebrar misiones fructíferas o simplemente descansar y olvidarse de todo por un buen rato. No había necesidad de preparar algo; bebidas bocadillos, hamacas, sillas o colchones, todo estaba a la disposición solamente con desearlo. Eran los momentos perfectos para bailar, reírse, perderse en impulsos placenteros, conocerse mejor y hasta enamorarse.
Los integrantes se reunían cerca de una fogata, nadaban, se divertían contando anécdotas de sus universos originales. Shining Armor conoció las vidas de sus compañeros al igual que sus trágicos destinos. Había historias más suaves o fuertes que ya suya, pero ninguna era banal, por eso todos estaban aquí. Tantos universos como ponis, con sus propios gobiernos, héroes y conflictos, cada ser con sus miedos y temores, que existe o alguna vez existió, tonto o inteligente, relevante o no, pertenecía a todo un gran sistema, tan complejo y único. Recordó a su hermana y a su esposa, como deseaba compartir su triunfo con ellas, volverlas a abrazar y reír. Decirles como las amaba y extrañaba, dejar atrás los errores del pasado para volver a comenzar una vez más.
Un par de misiones exitosas más, Shining Armor y los demás volvieron a deleitarse en la paradisiaca playa azul. Por alguna razón, Shining Armor sentía la mirada de la Reina Umbra, con una intención diferente. Las intenciones eran intrigantes. La reunión terminó y Purplethink junto con los demás se retiraron del lugar. Shining estaba a punto de seguirlos, pero Umbra lo detuvo, le sugirió seguirla al interior de la selva.
¿Por qué la siguió? ¿En qué estaba pensando? Ni siquiera Shining lo sabía o no quería admitirlo. Su relación con Umbra nació del abuso y la competencia, no debería seguirla en base los antecedentes, sin embargo, lo hizo, porque después la relación se transformó en una fuerte amistad, estaba curioso por conocer las intenciones de la unicornio antropomorfa. Umbra de repente comenzó a comportarse de una manera más seductora y juguetona, el unicornio blanco no pudo ignorar eso y la siguió con más entusiasmo, solo esperando no arruinarlo con una idiotez.
En el interior de la selva un lago los esperaba, colores de azul brillante reflejaban como espejo y los alrededores. Brisa fresca, humedad y privacidad, era demasiado bueno para ser cierto. La Reina Umbra llegó al lago, dio un salto al agua y se sumergió por completo. Cuando Shining llegó, sus ojos no estaban preparados para el espectáculo tan increíble acontecido frente a sus ojos. La Reina Umbra emergió del agua, con el cabello mojado y el pelaje empapado, parecía brillar con las estrellas del firmamento en una desnudez casi poética. Sonreía mientras quitaba el exceso de agua de su cuerpo con delicadeza y lentitud. Caminó seductoramente hacia la tierra, moviendo con sensualidad sus caderas y usando sus cabellos para ocultar inútilmente sus senos.
Shining Armor quedó impresionado por una belleza diferente a sus estándares, jamás esperó sentir atracción por una especie diferente, el deseo palpitaba rápidamente su corazón, sus ojos querían ver con más detalle ese fino cuerpo femenino, su nariz reconocía el aroma agradable de la reina.
Umbra se aproximó al semental embobado, se río de su reacción casi infantil e inexperta, y sin esperar iniciativa del macho, se agachó a la altura del cuadrúpedo, le tomó suavemente el hocico y lo besó. El beso fue hermoso, su principal ingrediente fue el cariño y la emoción. En este lugar lo correcto y lo moral no importaba, estaban en un lugar libre, sin ataduras, con nulas consecuencias. Shining Armor entonces recordó los besos de su esposa y abrió los ojos, desconectándose del momento.
Umbra pudo sentirlo, terminó el gesto amoroso. Aún sostenía el rostro del unicornio, miró a través de sus ojos nostalgia y temor.
–¿Qué ocurre pequeño poni? ¿Acaso no querías esto?
–Lo lamento. Yo quiero, realmente quiero hacer esto contigo… pero mi amada Cadence… aún no puedo olvidarla. –Shining Armor sintió vergüenza y apartó la mirada–. A pesar de comportarte como una maldita, eres alguien que aprecio. Ojalá no fuera tan imbécil. Odio decepcionarte
–No te preocupes, no pasará ahora si no lo deseas. Jamás sentí amor de otro ser cuando estaba viva, supongo que yo no lo entiendo en su totalidad.
Cadance fue su más grande amor, sin embargo, todo terminó cuando en la celda donde lo tenían preso un guardia real presentó una carta de Cadance solicitando el divorcio. Fue lo único que supo de ella. Un traidor, a la nación, a la familia. Tenía que hacerse a la idea de que esa Cadance jamás volverá a verlo, que él ya no sería parte de su vida nunca más. Tendría que superarlo y aceptar las nuevas oportunidades de este mundo.
Umbra salió del agua, dispuesta a marcharse, decepcionada por no tener un fin esperado.
–Espera. –Shining Armor con su hocico le sujetó la cola. Umbra volteó esperanzada–. Mi pasado junto con mis problemas anteriores no debe interponerse en las oportunidades del ahora. Me dieron una segunda oportunidad, no la voy a desperdiciar.
–Me da gusto escucharlo. –Su felicidad volvió a tomar forma de beso, un beso con más pasión.
–Solo debo mencionarte algo. Que es que no puedo durar mucho. Creí que deberías saberlo para no decepcionarte en el acto. –Shining Armor lo dijo con cierta vergüenza.
–Ya lo sabía. –Umbra le sonrió de manera soberbia.
–¿Qué?
–Lo leí en tu informe, de todas maneras, recuerda que estamos en un lugar donde los problemas de los mortales no importan. Un simple hechizo lo arreglará.
Umbra iluminó su cuerno y le disparó a Shining inesperadamente. Listo, el unicornio sintió una sensación de expectación y emoción por completar el acto.
–Muy bien, pequeño caballito. Quiero ver que eres capaz. No te preocupes, tenemos todo el tiempo del mundo.
Besos, caricias, gemidos, mordidas y hasta un par de golpes violentos. Umbra y Shining encontraron satisfacción más allá de la soportable y les encantó. Amor, lujuria y comprensión. Shining Armor no pudo evitar pensar en su pasado y las veces donde Cadance simplemente se alejaba por no tener la satisfacción deseada, ahora, eso estaba curado. Comenzó a pensar en que realmente su exesposa era muy demandante y poco comprensiva, pudo solucionarse con un simple hechizo, no lo hizo.
Un dragón morado duerme plácidamente. Alejado del resto de los habitantes equestrianos, en una cabaña en los límites del reino. Cuenta con su habitación solamente para él, con una almohada y cobijas reconfortantes.
Ha pasado más de un año desde que llegó a este mundo, un lugar repleto de inocencia y bondad. Este podría ser uno de los tantos paraísos perdidos del multiverso, un lugar donde la vida era pacífica y casi no había problemas, con seres deseosos por conservar y mejorar lo mejor de sí mismos. Nuevos villanos llegarían y amenazarían la paz invertida de tantos años. Sin embargo, no importaba, tendrían el mismo fracaso como los muchos intentos anteriores a ellos hasta el final de los tiempos.
El no pertenecía a este mundo de buenos samaritanos, él se forjó en un mundo duro, donde la supervivencia se lograba con métodos cuestionables y donde lo perverso podría crear monstruos aberrantes… como él. Lograba controlarse gracias a su increíble fuerza de voluntad y a su dedicación al trabajo. Por un momento imaginó esta visita normal, un universo como tantos, controlaría sus impulsos voraces, cumpliría con la misión y se iría de aquí.
Dos Purplethink en un mismo universo, una situación conflictiva para las leyes naturales, en especial por la cantidad de tiempo. Semanas después de llegar aquí, los sueños malos empezaron a jugar con su mente, amenazaban con tumbar su templanza y le hacían imaginar fantasías con gran poder persuasivo. Logró controlarlas con la ayuda de su amigo Shining Armor, un par de hechizos y se logró el cometido.
No obstante, cuando el contacto con su contraparte equina fue directo, las fantasías de los sueños volvieron con mucha más intensidad.
El dragón Purplethink duerme plácidamente, deleitándose en un sueño perverso el cual adora con todo el cuerpo. Cuando su parte racional se dio cuenta, se despierta con gran preocupación, casi con un salto. Mira a todas direcciones, rezando estar en una realidad fuera de su sueño.
–Menos mal. –Suspira aliviado por encontrarse en su habitación. La paz le dura poco, pues su hocico correa saliva a montones. Le importa poco ensuciar las sábanas, teme los sonidos de su estómago, le pide alguna presa para complacerse–. Maldita sea.
Hizo un juramento, no puede romperlo. Aunque… nadie lo está viendo, podría salir al bosque y cazar, no habría testigos. Podría mentirles a todos, menos a él mismo. Decepcionado y frustrado por no domar eficientemente sus impulsos, lo único viable por hacer es bajar a la cocina, tomar agua y comer todo un paquete de galletas.
Sale de su habitación, recorriendo el pasillo y mirando las puertas de las habitaciones. Trixie, Shining Armor, Purplethink duermen sin problema alguno. ¿Qué hay de Longhorn? Ese idiota se le olvidó cerrar su puerta. El dragón no puede evitar echar un vistazo y mirar el cuerpo inocente y ligeramente gordito del unicornio. Un cuerpo lleno de proteínas nutritivas y jugosas, esas patas con hueso bien formado, ese trasero apetecible que se asoma por las cobijas mal puestas.
Él sabía del riesgo de vivir en una realidad diferente a la suya por tanto tiempo, si el sujeto tenía una versión de él en el mismo universo ambas mentes podrían funcionarse lentamente. Sus pensamientos, deseos, aspectos propios de la personalidad de cada individuo empezarían a mezclarse. El dragón era heterosexual, pero desde que tuvo contacto con su parte poni algo cambio y era difícil controlarlo. Empezó a sentir un aprecio especial por Longhorn, su relación con este nuevo sentimiento era de curiosidad y asco. ¿Por qué su contraparte poni veía en este imbécil algo especial?
Verlo dormido, con ese cuerpo indefenso ante él, con los rayos lunares iluminándolo como un fruto prohibido… suave como un peluche, tierno como un lechón. El dragón no pudo más y entró a la habitación. Se acostó a lado de Longhorn y lo abrazó con suavidad para no despertarlo. Le acarició el lomo y la melena, se aproximó a su pecho y escuchó su respiración y corazón palpitar. El aroma a un caballo fuerte, nutritivo, interesante y cautivador. No puede aguantar las ganas, saca su lengua reptiliana y la arrastra con la humedad suficiente para tomar toda la esencia posible del pelaje de este unicornio. Lo que sus papilas gustativas detectaron le resultó maravilloso.
Una voz en su cabeza repetía una y otra vez que lo intentara, podría acatar a Longhorn, sería un final adecuado para ambos, no sentiría el dolor y él estaría satisfecho después de mucho tiempo. Sería un acto de amor, el más puro y verdadero de todo el universo. Longhorn sería uno con Purplethink, lo que siempre quiso.
Un nuevo pensamiento llega, cortando el resto de los pensamientos de locura de tajo. La culpa y la decepción aparecen, el dragón se siente tan miserable, no puede creer lo que estaba por hacer. Es una vergüenza para todos sus compañeros guerreros, no merecía estar entre ellos ni recibir la más mínima misericordia. Esta por romper en un llanto silencioso, hasta que Longhorn se voltea y lo abraza por sorpresa, tan rápido e inesperado que el dragón no puede reaccionar.
Ahora está atrapado. Por fortuna de ambos, Longhorn sigue dormido, ser abrazado por este costal de carne y grasa tuvo un efecto relajante, calmó su mente perturbada. Con sumo cuidado de no picarse algún ojo con el cuerno largo del unicornio, concilió el sueño una vez más.
La mañana siguiente llega y con ello una nueva sesión de entrenamiento e investigación. El dragón morado se despertó antes que nadie y aprovechó para quitarse de encima a Longhorn quien seguía dormido y con el hocico babeando. Necesita tiempo para pensar, calmar su mente y regresar al objetivo. Es irresponsable dejarse llevar por distracciones tan inútiles y dañinas; sale de la habitación, baja las escaleras y abre la puerta principal.
–¿Todo está bien? –Una voz sorprende al dragón, es Trixie quien se ha levantado más temprano que todos, simplemente para practicar sus trucos de magia sin que nadie la moleste.
–Si, no es nada. Saldré un rato, dile a los demás que no se preocupen, volveré antes del atardecer. –Purplethink dragón salió, extendió sus alas para alzar el vuelo. Se aleja con rapidez hacia las profundidades del bosque. Necesita tiempo para pensar, necesita volver a encontrar la paz.
Shining Armor también ha despertado temprano, aún sigue acostado, mirando una fotografía de la princesa Cadance. No es una fotografía verdadera de su esposa, es un recorte del periódico de este universo. Colores grises, papel delgado y fácilmente destruible. No parece importarle, la imagen de Cadance sigue siendo hermosa. Su nuevo camino no ha sido fácil, las decepciones y las perdidas no lo dejan en paz. Quisiera por un momento tener una vida mortal, lejos de sus conocimientos adquiridos del multiverso, simplemente vivir hasta que el tiempo natural lo permita. "Oh, Realmente no somos buenos para las vidas normales, ¿verdad Umbra?".
Deja la fotografía en un mueble cercano, es tiempo de continuar con su misión. Despierta a Purplethink y a Longhorn, un nuevo día de entrenamiento comienza.
Desayuno, planeación y al final, entrenamiento físico y mental. Shining Armor se preocupa por el estado mental de su amigo dragón. Lo ha visto distraído y agobiado últimamente. Tiene a su contraparte equina, pero este poni terrenal le resulta un poco raro, es difícil hablar con él… aparte de estar siempre cerca con su amigo/novio que sigue estorbando. Trixie se ofreció a enseñarle magia y a ayudarle con su tiro con el arco, además de actuar como mandilón en la casa, era lo menos que podía hacer.
Purplethink en versión poni, ha leído bastante sobre él; sus poderes fuera de toda comprensión, su participación en la batalla contra la mula. Shining Armor usó su magia para curarlo temporalmente y así explotar mejor todo su potencial. No puede curarlo permanentemente, su herida fue causada por un veneno difícil de eliminar y no puede alterar drásticamente a un ser de otro universo. Por eso lo necesita a él, para ser el puente entre las princesas.
Al menos el entrenamiento daba sus frutos, Purplethink rápidamente recuperó su vigor y poder, incluso bajó un poco de peso. Volver a sentir la electricidad fluir por sus cascos con toda la potencia a su favor, era una sensación que le encantó volver a sentir. Por ahora, por la ausencia del dragón, simplemente están meditando, Purplethink y Shining Armor están en una posición de seiza, fue divertido cuando Purplethink lo intentó por vez primera, casi se parte en dos, no pudo ir al baño con normalidad por al menos una semana.
El equino morado intenta crear una carga eléctrica a través de sus cascos delanteros, las chispas comienzan a salir, primero de manera inestable. Después en un mejor control, conteniéndose todo en una esfera brillante, mucho más grande con cada suspiro. Purplethink quiere dar lo mejor de sí, quiere transformar esa carga eléctrica en un campo de energía. Ayer estaba por lograrlo, hoy lo intenta y con el doble de esfuerzo, pero no puede lograrlo. Shining Armor lo nota, Purplethink no está enfocado.
–Maldita sea. –La esfera desaparece, Purplethink resopla frustrado.
–¿Qué pasa? ¿Estás cansado? –Shining Armor se aproxima a Purplethink, tiene la intención de reprenderlo por su mediocre desempeño–. Creo que es necesario recordarte la importancia de nuestra tarea.
–Ya sé, ya sé… Solo dame un par de minutos, por favor.
–Está bien, descansemos un momento. –Shining suspira con cierta flojera y estrés.
–¿Puedo hacerle una pregunta, señor Shining Armor? –Purplethink regresa a la posición de su cuerpo natural, con las cuatro patas en el suelo. Se estira un poco porque sus patas delanteras y de su columna se han entumecido.
–¿De qué se trata?
–Se que ustedes son… ¿cómo decirlo? Los malos de los cuentos. Nos contaste de como el Spike chafa de su universo te derrotó y todas las princesas se comportaron como unas bastardas contigo. Pero ¿Qué le pasó al otro? ¿A mi parte reptil?
–¿En serio quieres saber eso? –Shining Armor se ríe, no le toma la importancia suficiente–. ¿Es por eso por lo que no te concentras?
–Yo creo que sí.
–Ok, se terminó el descanso. Volvamos a lo nuestro.
–Creo que no me está entendiendo. Ya me dijo que el dragón y yo estamos conectados, no es una locura suponer que a veces el sabe como me siento y viceversa. He tenido pensamientos alocados y despreciables a lo largo de mi vida, ni siquiera tú serías capaz de imaginar. Pero yo me conozco bien y cuando imagino ciertas cosas que jamás en la vida se me hubieran ocurrido, creo que tengo derecho a preguntar.
–¿Qué clase de cosas locas te imaginas?
–Pues he tenido sueños muy extraños, aún son difusos y nada lógicos, aunque si logro detectar a la perfección las emociones producidas. Ansiedad, mucho ansiedad… por comer. Una sensación por comer que me persiguió incluso después del desayuno, no lo pude disfrutar, todo me sabía insípido. Quería algo más, algo más grande.
–¿Qué? ¿Tienes un problema de gula? –Shining Armor comienza a mover el casco delantero derecho muy rápido, como si tuviera un tic nervioso.
–Curiosamente, en estos momentos tengo hambre, aunque no sé de qué, solo sé que no quiero heno, zanahorias ni avena. Algo me dice que esto tiene que ver con Purplethink.
–Maldita sea… –Shining Armor gruñe de molestia.
–Es un dragón, estoy al tanto de la dieta de uno. Aunque muchos se alimentan de gemas, no dudan en hacerse de una presa viva. No sé que hacía mi otro yo antes de que lo conociera. Ahora mismo estoy babeando y no sé por qué.
–Tomate un descanso. Ve con Trixie y Longhorn, jueguen cartas o hagan cualquier cosa. Yo me encargo de Purplethink.
–¿Por qué no me dices lo que pasa? Tengo derecho a saber, podría ayudarlos.
–No es de tu incumbencia ahora. No te conviene saber lo que hacía, hay oscuridad y locura mucho más enferma de la que tú crees soportar, recuerda eso siempre.
Shining Armor ignora las palabras de Purplethink quien molesto le pide una explicación, ilumina su cuerno y una luz dorada lo envuelve por completo. En tan solo unos segundos un par de alas le han nacido, creadas completamente con magia, brillantes y translucidas. Las extiende, se impulsa y empieza a volar, alejándose con rapidez de la cabaña.
–Estúpido no muerto. –Purplethink intenta quitarse el exceso de saliva de su hocico. Los demás llegan, han visto a Shining Armor marcharse a toda velocidad.
–¿Qué le hiciste al "papucho" Shining, Purplethink? –Longhorn y sus siempre útiles comentarios–. ¿Por qué estás salivando?
–Yo no le hice nada, se puso loco y se fue. –La saliva está volviendo a su producción original–. Gracias a Luna.
–¿Qué te pasó? –Pregunta Trixie.
–Yo estoy bien, pero no sé el otro. Trixie, ¿tú no sabes los crímenes de Purplethink dragón antes de convertirse en un guerrero?
–No… pero eso no es relevante ahora.
–Creo que yo sé lo que pasa. –Dice Longhorn, colocando uno de sus cascos en su mentón, como si quisiera hacer memoria de algo, aunque ya tenga en mente la idea central. Los dos ponis voltean a verlo, incrédulos–. En la noche entró a mi habitación e hizo cosas muy raras, pero interesantes.
–¿De qué carajos estás hablando? –Purplethink se está desesperando.
–Empezó a lamerme y a mordisquearme. Los colmillos de un dragón son excelentes para dar mordiditas en el lomo, se siente…
–Regresa a la idea, Longhorn.
–Cierto. Si me gustó, pero luego se puso raro cuando comenzó a llorar. Lo más interesante es que no fue la primera vez que lo hacía, cuando ocurrió por primera vez si me asustó, pero no dije nada porque estaba sonámbulo. Por eso mejor decidí abrirle la puerta y mostrarme más sensual, quería saber que tan lejos llegaba.
–Espera… ¿Longhorn te está engañando con Purplethink? –Trixie se cae derrotada de la risa.
–¿Y por qué lo dejaste seguir? –Purplethink no lo podía creer.
–Técnicamente ambos son Purplethink, no hay nada de malo. Pero no te esponjes, solo ha pasado un par de veces. Además, es un extra para mi autoestima, un ser de otro universo le parezco atractivo, aunque creo que si fue una mala idea dejarlo continuar.
–Algo me dice que le gustas, pero no por las razones que tu crees.
Un sonido anormal sorprende a todos los presentes, clara señal de un intruso presionando con su peso la hojarasca. Trixie piensa rápido y se teletransporta.
Un espía, alguien los ha visto por varios minutos y ha descubierto sorpresas impactantes, al principio se mostró escéptica y creyó estar viendo una alucinación. Ha visto a alguien, un ser regresado de entre los muertos con una relación muy especial para ella. ¿Cómo le contará a la princesa Luna su hallazgo, cómo se le dirá a la familia Sparkle? Ojalá tuviera una camara en este instante. No puede quedarse por mucho tiempo, necesita notificar su revelación. Se aleja de los matorrales, por accidente uno de sus cascos presiona una rama seca que se rompe estruendosamente al contacto, se maldice a ella misma y a la vegetación muerta.
Necesita alejarse lo más pronto posible, necesita volar. Galopando en su camino lleno de arboles y arbustos frondosos un destello aparece frente a ella, como soldado que es se prepara para luchar, desenfundando una gran espada que sostiene hábilmente con su hocico. Trixie surge del fuerte destello, con su cuerno iluminado, dispuesta a dar pelea. La batalla hubiera resultado mortal, no llegó a suceder por un simple detalle, ambas yeguas se conocían.
Ojos de pupila rasgada de un rojo penetrante, melena oscura con una línea de rojo intenso, alas fuertes de pegaso entrenado en la guardia real nocturna, su armadura era imposible de confundir, de colores purpuras y oscuros. Tiempo de no ver combinación de colores y de características tan peculiar en una poni de pelaje gris.
–Por Celestia y Luna. –Trixie quiere reaccionar, intentar ser racional con ella o derribarla de una vez. No puede, sigue pensando en las posibilidades peligrosas de su presencia–. Surprise Boom.
–¿Y ahora en qué lio te volviste a meter? –Su voz, no se escucha firme, es como si algo la hubiera trastornado.
¿Cómo Surprise Boom los encontró?
Ya han pasado un par de meses desde el primer contacto de los dos Purplethinks. Una aventura junto con una nueva oportunidad de probar su valía Dos meses intensos de preparación e investigación para estar listos y obtener el peligroso cristal. Todo iba marchando en popa, excepto por un ligero detalle que Purplethink y Longhorn subestimaron.
La desaparición de Purplethink y Longhorn pasó desapercibida, excepto para una poni quienes los consideraba su familia incondicional. Aunque la editorial dejó de recibir cuentos o investigaciones de Purplethink, lo tomaron más como un acto de renuncia. Aunque la panadería del pueblo perdiera a su mejor cliente unicornio, la ausencia de Longhorn no tuvo importancia. Era como si nada hubiese cambiado, excepto que no era así. No puede cambiarse la historia de un universo a la ligera sin repercutir en sucesos inesperados y ahí es donde Boxhoppy entra en escena.
Una yegua curiosa y enérgica, sus padres batallaban mucho para mantenerla quieta. Afortunadamente, gracias a los esfuerzos de las autoridades por reintegrar a la sociedad a los ponis esclavizados y secuestrados, Boxhoppy logró conseguir un trabajo como mesera en un restaurante. Aunque no tenía un sueldo tan benevolente, su ventaja de varios días de descanso a la semana le permitía continuar con sus estudios, conocer el mundo y convivir con su hermano favorito. Generalmente, Longhorn junto con Purplethink llegaban de visita al menos una vez al mes y aprovechaban los días de asueto al máximo. Una nueva reunión estaba cerca y Boxhoppy esperó impaciente el momento de su llegada, pero en su lugar solo obtuvo una carta con un mensaje corto y nada esclarecedor: "Hola hermanita, por el momento no podremos visitarte, luego te lo compensaremos".
Una decepción, Boxhoppy esperaba verlos y poder abrazarlos, reír con ellos y formar recuerdos invaluables. Su espíritu era fuerte, a pesar del daño sufrido por los malvados planes de la mula y su tardía inclusión a la educación formal, la poni aprendía rápido y en menos de un año era capaz de leer con cierta independencia, además de poder escribir por su propia cuenta. Tomó una pluma y papel, escribió una carta con el objetivo de saber si la visitarían en una ocasión cercana. Pasaron más de 15 días y no hubo respuesta.
Después de la decepción llegó la preocupación. Boxhoppy necesitaba respuestas, por lo que aprovechó todo su tiempo libre para atreverse viajar hasta el pueblo donde vivía su hermano y amigo. Sus padres no aceptaron una jornada tan larga porque no les dijo. Boxhoppy tenía un presentimiento, necesitaba confirmar el bienestar de Longhorn y Purplethink.
En un pueblo pequeño donde todos se conocen, en especial al tipo que recibió una medalla por su valor hace un par de años atrás, fue extremadamente fácil preguntarles a los pobladores por Purplethink. Hace semanas que no habían detectado rastro alguno de ellos. A Longhorn si, pero con actitudes sospechosas. A veces aparecía en la tarde y no hablaba con nadie, aunque solamente un par de veces. En su búsqueda quería respuestas y se topó con más preguntas complicadas ¿Acaso estarían en un nuevo lío secreto? ¿Estarían en serios problemas? Boxhoppy necesitaba ayuda extra.
Ir de Fillydelhphia a Manehattan y de ahí a Canterlot es una experiencia divertida, puedes comer los dulces del tren y conoces a mucha gente nueva. La desventaja fue gastarse todos sus ahorros, pero según ella, valió cada maldito segundo. Llegó sana y salva a su destino y contra todo pronóstico logró su objetivo de tener una audiencia con la misma princesa Luna y solicitar su ayuda. ¿Cómo carajos lo hizo?
Boxhoppy era lista y educada, algo muy valioso en una capital lleno de ponis pomposos y elitistas. Con una sonrisa les pidió información a los transeúntes de como llegar al palacio de las princesas, no tardó mucho en llegar frente a las mismas puertas del edificio más emblemático y majestuoso de toda Equestria. Para su suerte, el jardín de las estatuas estaba abierto para el público en general. Entró y al toparse con un guardia real le pidió ayuda. Al principio, el guardia la ignoró y desconfió de su petición. Boxhoppy tuvo que ser más insistente y el guardia al enterarse de su nombre y de su importancia en los eventos que llevaron a FallenStar ante la justicia, decidió llevarla con un miembro de la guardia real con un mayor rango. Boxhoppy le explicó su preocupación y en menos de una hora, la princesa Luna estaba con ella en una de las habitaciones del palacio, con una comida deliciosa incluida. Luna, a pesar de su agenta apretada y de estar despierta en horas que no le correspondían, escuchó atenta. Ella no podía ayudarla, no directamente, así que le mandó a una de sus capitanas: Surprise Boom.
Surprise Boom (o Boomy para los cuates) volvió a escuchar la historia de Boxhoppy. Consideró esta misión como un gran despropósito, aunque como fiel servidora de la princesa de la noche, si ella lo dictaba así, entonces ella le dedicaría la importancia necesaria.
Volver a escuchar un nombre como Purplethink después de tanto tiempo fue una experiencia repleta de nostalgia. La princesa Luna jamás olvidaría a Purplethink. A pesar de su apretada agenta por los eventos desencadenados en aquella noche donde Purplethink casi muere, se dio su tiempo para velar por él, incluso después de recuperarse por completo y volver a una vida normal. Una parte de ella descansó al saber que Purplethink encontró un trabajo y se independizó en un pueblo cercano a su ciudad natal. Tendría una vida normal y tranquila, lejos de los peligros. Los deberes y responsabilidades de una princesa nunca terminan, son demandantes y sin descanso. Lo ideal sería cuidar a su más grande éxito por un tiempo más, pero no pudo y decidió dejarlo junto a todo el pasado, si Purplethink era inteligente y capaz podría cuidarse solo.
La voz de Boxhoppy y la mención del nombre trajo de vuelta la preocupación por su último alumno. Tal vez estaba bien, era una exageración nada más. Por simple curiosidad y para confirmar su suposición, intentó ubicar a Purplethink a través del mundo onírico… no lo encontró. Su poder para mover el astro nocturno influía sobre todos los seres del mundo, pero con el poder de los sueños, la tarea era tan titánica que apenas podía con los habitantes de Equestria. Inquietud en su corazón, Purplethink era fácil de encontrar cuando estaba soñando, incluso cuando simplemente dormía, era sencillo detectar su energía. ¿Por qué no podía encontrar a Purplethink? Confió en una de sus mejores capitanas, Surprise Boom.
Surprise Boom y Boxhoppy, juntas en una misión: encontrar a Purplethink (Longhorn sería un bono extra). Las principales pistas las encontrarían en casa de Purplethink y Longhorn; no encontraron mucho, solamente un refrigerador repleto de comida caduca, desorden tolerable en la sala y demás habitaciones. En la habitación de Purplethink, las dos yeguas encontraron algo interesante, aparte de una considerable colección de pornografía rara. Había un pizarrón clavado en la pared con notas y fechas relevantes. Era una lista de pendientes, siendo el más llamativo el último punto: "Cebra Camaleónica, ir con Longhorn", con una fecha cercana a la última vez que fueron vistos.
Llegaron a Manehattan y fácilmente encontraron al club con el nombre peculiar, hicieron unas preguntas para confirmar sus sospechas, fue el último lugar donde Purplethink fue visto. Después de varias interrogaciones a los clientes, encontraron a un dragón quien llegó a conocerlos. No tardaron mucho en encontrar a Sungear quien fue el que les narró el evento con el dragón furioso en el camino rumbo al pueblo.
Entre más investigaban, más preguntas e inconsistencias hallaban. Dos ponis desaparecieron, nadie sabe en donde están o que fue de ellos. Sungear dijo algo más, su declaración aumentó la cantidad de misterio a este problema. Dijo que cuando Longhorn le gritó que se fuera volando, les hizo caso a medias, porque estaba tan aterrado por ser la nueva víctima del dragón y mejor optó por ocultarse en la vegetación del bosque. Escuchó una fuerte pelea, después una risa ruidosa seguida de un palabrerío indescifrable debido a su lejanía con el evento. Después, un destello brillante apareció y todo se calmó. Cuando de nuevo se posó en el camino, no encontró nada, sin rastros de pelea o personajes. Sungear fue a la policía, pero no hicieron mucho, si un dragón los atacó en medio de la noche en un camino solitario, no había nada que hacer. Estaban en un camino sin rumbo, no había nada prometedor para encontrar algo.
Regresaron al palacio y le contaron todo lo descubierto a la princesa Luna quien no estaba satisfecha con la investigación. Necesitaba encontrarlo, saber si necesitaba su ayuda o al menos saber donde encontrar su cuerpo. En un último intento por ubicarlo, concentró toda su energía para buscar a un solo poni, a riesgo de sufrir un colapso. Forzó su magia astral para ir a los sueños más allá de Equestria, detectar a nuevos seres, entrar a sus cabezas y buscar en los sueños, cualquier pista, lo que fuera. Sus cascos temblaban, su frente sudaba, tanto esfuerzo la obligó a calmar el movimiento perpetuo de su cola y melena. Encontró algo, pudo sentir a Purplethink, intentó contactarlo a través del plano onírico y se encontró con otro problema. Jamás había experimentado algo similar, al parecer su mente estaba plagada de elementos sin sentido, nada tenía estructura, era como ver una pintura abstracta. Pudo identificar las emociones sin mucha utilidad porque eran igual de contradictorias. Al menos, fue suficiente para encontrar una ubicación cercana. La princesa Luna cayó, casi desmayada. Con la ayuda de Boom y de su escolta fue auxiliada para recostarse en un sillón. La princesa Luna abrió los ojos y sonrió.
–Busca al norte de Smokey Mountains.
Boom hizo un saludo con su casco y salió galopando del recinto, dispuesta a ponerle fin al misterio.
Surprise Boom y Trixie se conocían, en una época anterior a Purplethink, donde Trixie tenía pésimos rasgos de narcisismo, trataba a Boom como una sirvienta y ella estuvo a punto de clavarle sus colmillos en la cara. Cuando la princesa Celestia expulsó a Trixie de la vida de Luna, ella lo celebró comprando dulces para todos. Surprise Boom tampoco estaba libre de pecado, pues gracias a ella, en primer lugar, fue la principal responsable de la infiltración de la Reina Chrysalis en su primer intento de ataque a Canterlot. A su favor, se puede decir que era una yegua joven y los metamorfos la obligaron.
–¿Podrías bajar eso? me pones nerviosa. –Trixie se refiere a la espalda–. La gran y poderosa Trixie está dispuesta a hablar y a explicarte lo que está pasando.
–Eso no es de mi incumbencia. ¿Qué hace Shining Armor aquí? –Tan solo de mencionar el nombre del unicornio blanco, la firmeza con la que sostiene la espada se doblega ligeramente.
–Santa avena rancia… lo viste. Ok, esto se ve mal, pero tiene una explicación y lo mejor sería que confiaras en mí, guardes ese cuchillo de fruta y esperes a preguntarle a él mismo.
Hablar con él, una posibilidad destruida por eventos pasados y llenos de tragedia. Intenta enfocarse, recuerda su tarea y esa es la de salvar a Purplethink.
–¿Trixie, te encuentras bien? –Se escucha la voz de Purplethink quien galopa rumbo a ellas. Trixie respira hondo, se levanta en sus patas traseras y extiende sus cascos hacia sus lados, intenta demostrar calma.
–Surprise, nunca te agradé y nunca me agrazaste. Lamento si te decía 'ojos de canina' en el pasado. Pero ahora necesito que confíes en mí.
No es la mejor oferta, aunque es lo mejor que tiene en este momento. Enfunda su espada y juntas salen de los matorrales. En la pradera con un pasto tan suave como nubes y vientos reconfortantes como un beso, hay un nuevo individuo, su presencia es suficiente para complicar todo, seguramente para sacarle canas a Purplethink dragón y Shining Armor. Los cuatro ponis se miran entre ellos con temor y preocupación.
–Tenemos un problema grande. –Trixie expresa con seriedad, incluso hace temblar a Surprise Boom.
–¿A qué te refieres? –Surprise Boom pregunta seriamente, su instinto le ordena escapar volando a toda velocidad.
–Oigan, cálmense todos. Necesitamos pensar con la cabeza fría y pensar en todas las posibilidades. –Purplethink interviene, por el momento calma la situación.
–Sr. Purplethink. Vengo por ordenes de la princesa Luna, creo que me recuerda, nos vimos varias veces en el Castillo Lunar.
–Cierto, eres tú. ¿Sartén… Suspense?
–¡Surprise Boom, macho idiota! –Surprise Boom se pone un casco en la cabeza.
–¡Lo lamento! ¡Pero en mi defensa, apenas nos dirigimos la palabra! ¿Cómo nos encontraste?
–La próxima vez que tengan a una hermana hiperactiva, asegúrense de mantenerla entretenida por al menos un mes extra.
–¿Qué no te dije que le enviaras una carta a Boxhoppy para que no se preocupara? –Purplethink voltea a ver con ojos severos a Longhorn que intenta escapar del regaño mirando hacia el cielo.
–¡Lo hice! Me dijiste que le escribiera algo que no revelada nada de nuestra cruzada.
–¿Y por qué la princesa Luna sabe estamos aquí?
Longhorn y Purplethink comienzan a pelear, Surprise Boom no puede dejar de pensar como este par de idiotas son los salvadores de Equestria. Un sonido de un disparo, sus ojos se nublan y su mente deja de pensar, su último pensamiento es de cometer un error al bajar la guardia.
Purplethink y Longhorn miran sorprendidos a Trixie quien le disparó un hechizo de magia directo a la cabeza de la capitán de la Guardia Lunar. Surprise Boom cae en un sueño profundo, no despertará por un largo tiempo.
–Eso fue por burlarte de mí cuando Celestia me echó a patadas. –Trixie camina rumbo a la puerta de la cabaña–. Ustedes, ayúdenme a meterla dentro de la casa y a sujetarla.
Ignorantes ante los eventos delicados y a sus repercusiones alarmantes referentes al encuentro inesperado con una autoridad del reino de Equestria, Shining Armor continúa volando sobre las hectáreas casi infinitas de bosque, intentando encontrar a su amigo.
El dragón, su mejor y único aliado consciente de la verdadera gravedad del problema. Una mente más perturbada, con un pasado más siniestro, repleto de acciones deplorables. Las garras del dragón jamás podrán limpiarse de la cantidad de sangre derramada de tantos inocentes. Shining Armor escuchó su historia y toda su columna se estremeció por los horridos detalles. Por mala suerte, las circunstancias se combinaron y volvieron a traer al presente sus deseos virulentos. Él sabía del riesgo al venir y hacer contacto con una de sus contrapartes, su mente sería afectada. Su amigo dragón necesitaba ayuda.
No fue difícil encontrarlo, Purplethink dejó un desastre cerca de una montaña. Árboles derribados, tierra levantada y huellas de una cacería. Cerca del siniestro, Purplethink se encuentra con su forma de dragón enorme y formidable. Un tamaño y ferocidad peligrosa, con zarpas para derribar cientos de árboles de un movimiento y de colmillos tan fuertes que ni siquiera la roca la soportaría. Shining Armor desciende, oculta sus alas y se avecina cuidadosamente y por detrás a su amigo quien se encuentra concentrado y mirando hacia el frente.
–¿Vienes a eliminarme? –El dragón morado ha detectado la presencia del unicornio fácilmente. Su voz expresa rabia, un enojo reprimido luchando por salir y reclamar su poder sobre el ser que habita. También puede sentirse un profundo remordimiento, un temor por volver a una parte de su ser despreciable y alejada de toda virtud.
–Purplethink, solo cálmate y detente. Recuerda tu papel y tu misión, recuerda lo importante y especial que eres para todos nuestros amigos caídos, para los familiares de tus victimas que merecen seguir existiendo, para mí, que me salvaste del olvido.
Purplethink cierra los ojos, con toda su fuerza intenta doblegarse a sí mismo, concentrarse y ocultar todos sus pensamientos. Sin embargo, un juez cruel dentro de sí mismo le recuerda su fracaso, Purplethink sufre por dentro y apenas una lagrima logra recorrer su rostro. Shining Armor se aproxima por un costado, necesita ver a su amigo al rostro y reconfortarlo. Entonces observa una escena con tintes aterradores, un momento de arrepentimiento y tortura. En ambas zarpas hay animales, dos caribús. Uno sigue balando e intentado luchar sin éxito alguno, es un macho joven.
–Lo intenté… en serio. Quería seguir siendo digno ante todos los demás. Pero no pude… no merezco perdón.
–¿Mataste a alguien? –Shining Armor se coloca junto al dragón, con uno de sus cascos le toca uno de sus brazos.
–No… atrapé a muchos, pero los dejé ir. Quise intentarlo, experimentarlo una vez más… esa gloría y ese dominio sobre el más débil y exprimir todo rastro de inocencia hasta no quedar nada. Pero ellos, no pude con esta familia, quería que la madre me viera, la idea de ver cómo me divertía con su hijo y ella no podría hacer nada, me parecía maravillosa. Shining Armor, no puedo continuar con esto, tú necesitas continuar con la misión, tienes que salvar a todos. Yo en este estado, solo sería un estorbo.
–Cálmate, simplemente respira… y suéltalos. Una sola acción, nada más. Suéltalos. Todos te necesitan, yo te necesito, no puedo hacerlo solo. Necesito mi amigo en esto y aunque el fracaso sea el principal protagonista de nuestro fin, quiero estar al lado de un amigo. Suéltalos.
Purplethink suspira, logra calmar la rabia y el miedo hacia sí mismo. Una acción simple, dejar de presionar a los dos inocentes animales y ya. Ambos escaparían, nada sucedió y él podría tener una nueva oportunidad para demostrar su valía. Quitó la presión de sus zarpas, el animal al sentir la lenta liberación de su cuerpo, a la menor oportunidad se escapó con toda la velocidad posible. La caribú hembra no reaccionó, al tener suficiente libertad su cuerpo se derrumbó. No respiraba, ya no había vida, Purplethink la sofocó con su fuerza. El tiempo no podía ir hacia atrás, sus acciones fueron marcadas en la historia de los acontecimientos universales. Una vida se extinguió y nada la haría volver.
–Lo siento… –Purplethink presionó suavemente su cuerpo, el pobre animal simplemente ya era un bulto de carne muerta. Aun así, el deseo por hacerle daño todavía estaba en su cabeza.
–Ven, vámonos ya. Necesitas explicarle al poni tu historia, tal vez, solo así, puedan apoyarse mutuamente y lograr vencer tus demonios internos.
–Purplethink. –El dragón sintió el calor de un corazón feliz por recibir una oportunidad. esperanza y respeto infinito por alguien, no eran sus sentimientos, eran los de su ser equino. Fue suficiente para calmar sus impulsos, y alejarse del animal–. Perfecto… necesitamos regresar.
Purplethink hace girar su engrane y cambia de tamaño, su aspecto atemorizante y aterrador se transforma al de un dragón ordinario. Purplethink y Shining Armor se alejan del bosque, mientras un caribú se aproxima al cuerpo de su madre, para intentar despertarla.
Fin del Capítulo 4
Espero que el nuevo capítulo no dure un año.
