5 de diciembre, 1958
Al reconciliarme con Yuri y confesarle mi historia, sentí que una parte de mi alma sanó. Por supuesto el dolor seguía ahí, pero no con la fuerza de antes, después de toda la felicidad no es siempre estar bien, sino que aceptar con alegría nuestros dolores.
Sin embargo, aún me siento culpable por no poder confesarle "toda la verdad"…
Debo alejarme de estos pensamientos y completar mi misión.
Hice un informe con los datos de los documentos que hallé aquella vez en la oficina de los oficiales. No eran datos muy relevantes, pero podían ser de ayuda para el ejército Ruso. Lo malo es que no he podido contactarme con el mensajero, por tanto no he podido entregar mi información. Pensé en contactarme telefónicamente, sin embargo es muy riesgoso debido a mi situación de infiltrado. Me temo que solo me queda esperar a averiguar algo más o a que aparezca el mensajero.
En cuanto al sobre con sello rojo, lo perdí, vaya irresponsabilidad de mi parte. Estoy seguro que podría tener información valiosa…
Al leer eso, el teniente jodió varias de mis teorías mentales sobre el contenido del sobre.
Sigo preocupado por Yuri, ya que hoy se desmayó en el entrenamiento…
-¡Yuri!- alcancé a sostenerlo para que no cayera de lleno al suelo- No puede ser, estás ardiendo en fiebre- dije al tomarle la temperatura con mi mano
-Rápido Viktor, hay que llevarlo a la enfermería- agregó Pichit
La fiebre le provocó que se desvaneciera. Lo tomé en mis brazos y lo llevé rápidamente a la enfermería, Pichit quería acompañarnos, pero el sargento dijo que era suficiente con dos soldados menos en el campo.
Para nuestra mala suerte la enfermera no estaba. Acomodé a Yuri en una de las camillas e hice ademán de irme, pero algo me detuvo…
-Viktor, ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy?- dijo con su mano sujeta a mi chaqueta
Al parecer, Yuri no pensaba soltarme
-Estamos en la enfermería, te desmayaste en el entrenamiento- le respondí algo intranquilo- iré a buscar a la enfermera-
-Viktor, estoy bien, es solo que no desayuné esta mañana- se comenzó a levantar de la camilla- debe ser por eso…
-Quédate ahí, y no te muevas- le lancé mi mirada asesina, y al parecer funcionó.
Cuando regresé con la enfermera Yuko - que por cierto me costó mucho encontrarla- él estaba recostado en la camilla, dormido. Sus mejillas dejaban notar un sonrojo por la fiebre, se veía tan lindo e inocente, me costó un poco aguantarme las ganas de apretarle los cachetes.
-Yuri, despierta, la enfermera ya está aquí- le susurré, con lo cual despertó-
Cuando Yuko lo comenzó a examinar me sentí más tranquilo, aunque admito que también los celos rondaban al ver que una señorita tan joven y bonita "manoseaba" tanto a mi querido soldado.
-No tiene nada grave- concluyó por fin con una amable voz- al parecer solo es un resfriado común, puedo atribuir su desmayo al cansancio y estrés, más que al virus. La presión de la guerra es fuerte.
Señorita, ¿estará bien mi compañero?- pregunté algo serio.
Por supuesto, por lo pronto debe descansar. ¿Me haría un favor?, puede colocarle paños fríos en la frente mientras voy por la medicina- dijo mientras me entregaba un paño limpio y un cuenco con agua fría
Sí, vaya sin cuidado- me dirigí a llenar el recipiente con agua fría que se encontraba en una jarra-
Estaba aliviado al saber que Yuri no tenía nada grave. Comencé a mojar y a estrujar el paño en el recipiente para ponerlo delicadamente en la frente del soldado Katsuki. Me sentía culpable, ya que seguramente se resfrío la noche que nos bañamos en el lago por capricho mío.
-Viktor, no tienes que hacer esto- dijo con voz adormilada y con los ojos entrecerrados-
-Si debo, yo tuve la culpa de todo, lo siento- le respondí mientras me acercaba para quitarle los lentes-
-Viktor, tienes unos ojos muy bonitos- al parecer la fiebre y el cansancio le estaban afectando-
-¿Enserio?- le pregunté sonriendo, su inocencia de niño me conmovió-
-Si, se parecen al agua del lago- respondió- t-tan azules y diáfanos, siento que si los miro demasiado me podría hundir en ellos- sí, definitivamente la fiebre le estaba afectando- acércate, quiero ver que tan profundo pueden llegar ser…
Continuará…
