Si, se parecen al agua del lago- respondió- tan azules y diáfanos, siento que si los miro demasiado me podría hundir en ellos- sí, definitivamente la fiebre le estaba afectando- acércate, quiero ver que tan profundo puedo llegar…
No podía decirle que no al pequeño Yuri, así que aproximé mi rostro al suyo, para que observara mis ojos cómo quisiera. Pero ya tampoco desaproveche la oportunidad y recorrí cada centímetro de su mirada con cada pestañeo. Por algo dicen que los ojos son las ventanas del alma, y en esa ocasión lo comprobé, ya que estos dos orbes achocolatados reflejaban una dulzura e inocencia incomparables.
La enfermera nos interrumpió. Al parecer estábamos muy cerca ya que esta se sonrojó levemente al ver tan "amorosa" escena, sin embargo, al mismo tiempo esbozó una dulce sonrisa.
-Ejem…-carraspeó- Aquí está ya la medicina, debo inyectársela para que llegué rápidamente a la sangre
Adelante, soldado Katsuki en posición de inyección- le dije a Yuri alejándome de su rostro
-¿Cómo es eso?- respondió aun adormilado-
Pecho tierra pues soldado- agregó Yuko, me estaba cayendo bien la enfermera-
6 de diciembre, 1958.
Al día siguiente me levanté temprano para ir a la enfermería (Yuri debía quedarse allí algunos días). El lugar era algo amplio, había tres camillas más aparte de la que Yuri ocupaba, unos estantes con medicinas y demás implementos médicos. El piso estaba "cimentado" con telas gruesas, las cuales también, formaban parte del techo y "paredes".
En fin, me sentí un poco culpable al dejarlo solo, ya que no habían más soldados enfermos u heridos.
-Hola, veo que ya despertaste, ¿cómo te encuentras hoy?
-Buenos días- respondió poniéndose los lentes, al parecer había despertado hace poco- me siento mucho mejor, gracias…creo que no debo seguir causando molestias- agregó intentando levantarse de la camilla, cosa que no iba a permitir
El soldado Katsuki era demasiado terco, ya quería irse a luchar por su país aun estando convaleciente.
Alto ahí soldado- interrumpió la enfermera- usted debe tener reposo- me tomó por sorpresa, no noté cuando entró
Pero ya me siento mejor…-
Nada de peros, aún está convaleciente, recuéstese- Yuri obedeció - Tengo que aplicarle su medicamento
Pero hasta el más terco soldado puede dejarse doblegar por una orden con voz firme.
S-si
La enfermera se dispuso a llenar de líquido la jeringa, sin embargo, fue interrumpida por un imprudente soldado.
¡Señorita!- habló algo agitado- venga rápido, el Teniente Nishigori la quiere ver urgentemente-
-Pero le estoy aplicando una medicina al enfermo-
-Lo siento, pero el teniente no se siente bien, por favor, acompáñeme-
- De acuerdo, ¿podrás esperar un poco?- preguntó dirigiendo la mirada a Yuri, a lo que este respondió asintiendo con la cabeza- está bien, Leblanc, se lo encargo-
-No lo dude-
Al irse ella, nos quedamos a solas nuevamente. Yuri me comentó que el teniente era muy exagerado cuando se sentía mal (no entiendo cómo llegó a ser teniente) y la enfermera tardaba mucho en calmarlo. Le sugerí amablemente a Yuri que se pusiera en posición para no retrasar más la aplicación del medicamento, pero este se negó.
-Anda Yuri, no seas infantil, vamos date vuelta-
.No Viktor, prefiero esperar-
Anda, yo te pondré la inyección, me fijé cómo lo hacía la enfermera-
Ni si te ocurra, ¡no Víctor ¿qué haces?!
Ni siquiera supe en que momento terminé sobre Yuri en la camilla. Sus gritos se escuchaban hasta fuera de la tienda, por lo menos esto es lo que me pudo comprobar Pichit después.
- ¡Vamos Yuri!-
Todo esto ocurría mientras mi mano izquierda tomaba su pantalón para bajarlo y así colocarle la medicina. No lo hacía con mala intención.
-Sí, claro y yo posteo fotos ridículas de la gente que me cae mal sin intención- comenté.
Fue un mal momento para que la enfermera regresará.
Ya regre- estaba obviamente sorprendida- se…
Trate de actuar normal, dentro de lo posible.
Soldado, le pido que se retire, entorpece mi trabajo-trataba de comportarse seriamente, pero escondía una risa en su rostro
Lo siento, con su permiso
Al salir había muchos curiosos afuera de la tienda, al parecer, oyeron los gritos de Yuri que, más que gritos parecían gemidos ahogados, debido a que estaba a punto de sufrir un aplastamiento de parte de mi persona. Al verme, me abrieron el paso y me observaron de pies a cabeza, me sentía algo avergonzado por estar llamando tanto la atención. En realidad no me importaba lo que pensarán de mí, solo quería que no descubrieran mi misión, pero siendo tan llamativo…era difícil.
Aun no logro entender cómo pude llegar hasta tal punto, con tal de cuidar a ese soldado.
Al librarme de toda la multitud, fui hasta mi tienda. Sin embargo, alguien me esperaba en la entrada, Georgi Popovich, un compañero ruso.
-"Leblanc" ¿puedo hablar contigo?-
-Si, por supuesto-
Continuará…
