Capítulo 19
V-Víktor ¿Por qué luchas? Acaso es por venganza hacía el enemigo por… la muerte de tu esposa, ¿los culpas de todo aquello?...
"No solo culpo al enemigo, culpo al ser humano y, en especial, a mí mismo por no permitirme morir con ella"
Yuri, ¿alguna vez has deseado morir?
E-eh…bueno…a pesar de estar en una guerra nunca he pensado en la muerte
Entonces, ¿deseas sobrevivir?
Y-yo diría que por ahora, me gustaría…. estar a tu lado
"¿Quién podría negarse a tan hermosas palabras? A partir de ese momento no iba a dejarme morir en esa guerra. Yo no sería el responsable de no cumplir el deseo de Yuri."
Desde esa vez empezamos a comunicarnos a través de mensajes escritos en pequeños papeles para resumir lo que teníamos que decir, ya que los entrenamientos eran muy duros y a veces no teníamos tiempo para relacionarnos. Paulatinamente esos papeles con pequeños mensajes se comenzaron a convertir en cartas, las cuales aún guardo algunas o más bien la mayoría que me mandaba con nostalgia.
Recuerdo que en una de ellas, escribí lo siguiente:
Hace un tiempo me preguntaste el porqué de mi lucha, ¿cierto?… La verdad es que lucho por mero egoísmo, busco la muerte propia. Decidí hacerlo de esta manera, en la guerra, para que mi muerte no sea en vano y así, poder servir de algo. Bueno, al menos eso te habría contestado antes, si no me hubieras expresado tan dulce deseo. Ahora lucho para seguir viviendo…a tu lado
Recordaba haber visto unos papeles caer del diario y otros tantos en el baúl, quizás allí hallaría más información sobre lo que pasó con aquellos militares. Así no perdí ni un segundo y salí en su búsqueda.
Ya era de mañana, por cierto, pero mi abuelo seguía durmiendo. Nos quedamos hasta tarde hablando en el umbral de la puerta. Espero que no se haya resfriado.
En fin, me contó historias, esta vez si las escuché con mucha atención, sabía que eso le haría quitar la nostalgia de su mente, además, ¿quién sabe? Podría saber algo más del militar ruso y del japonés.
Me reveló que después de la guerra, sus noches no eran tranquilas, miles de imágenes sobre la muerte recorrían su mente sin descanso. Algunas veces eran maquinadas por su mente, mas, la mayoría representaban la cruel realidad.
Confesó que lo único bueno que le dejó la guerra fueron amigos. Con algunos aún mantiene contacto. Otros desaparecieron de su alcance. Y otros más se encontraban tan lejos que tan solo con la propia muerte los podría alcanzar.
Le pregunté cómo logró volver a dormir tranquilo. A lo que él me respondió: "Después de la guerra, nunca pude volver a dormir tranquilo, solo que la mente va haciendo borrosos los recuerdos y ya no te llegan de lleno, aunque…algunos los veo tan claros como si el tiempo nunca hubiera pasado. Sin embargo, recuerda las palabras de este viejo: una mente ocupada no recuerda ni extraña nada."
El sótano estaba igual que la última vez, deprimente. Solo que esta vez no bajé armado, lamentablemente me di cuenta cuando ya era tarde.
-¡AAAAAH! ¡Sáquese diablo panzón!- comencé a zapatear el piso- ¡AAAH! MALDITAS ARAÑAS, ¡¿Dónde están los gatos cuando se les necesita?!- pero eso son para los ratones- ¡Mierda!
-¡NIÑO!, ¡¿Por qué haces tanto escándalo?!- preguntó mi abuelo desde la entrada del sótano.
-¡Es que hay una araña!- respondí.
-¡Entonces para qué te metes allí si sabes qué hay de esos insectos!
-¡No son insectos, son arácnidos!
- ¡Me da igual, son solo bichos, ahora sube a tomar desayuno!
-¡Voy!
La próxima vez vendré armado. Tendría que esperar hasta después del desayuno para saber más.
Continuará…
