Capítulo 21

¿Yuri?

¡Ah! ¡V-Viktor!- respondió asustado- ¿Q-qué haces aquí?

Estaba sorprendido, creo que no esperaba mi llegada tan repentina.

En la carta dijiste que querías verme esta noche, ¿no es así?

-¡Sí! Lo siento, es que, pensé que…

-¿Qué no vendría? Yuri, nunca podría decirte que no.

"Yo también quería verte."

Me senté a su lado y conversamos un buen rato sobre cosas triviales que sucedían en los entrenamientos. Mientras tanto lo observaba fijamente. No era necesario expresar su alegría con palabras, ya que sus ojos lo decían todo. Se veían brillantes y emocionados como los de un niño en navidad. Lamentablemente tuve que interrumpir su emoción.

-Yuri, ¿sabes? Desde hace tiempo he querido hacer algo…relacionado contigo, no sé cómo decirlo me da un poco de vergüenza- dije riendo y con mano detrás de la nuca-

- ¿Qué cosa?- preguntó inocentemente y con los ojos abiertos, ansiosos de saber qué iba a decir-

-Esto-

Me acerqué lentamente, tome dulcemente su barbilla con mi mano izquierda y…

-¡YURACHTKA! ¡Ven a ordenar el desastre que dejaste tu habitación!-

-¡Ya voy abuelo!- me interrumpió en la parte más interesante, como siempre-

Preferí hacerle caso, no quería que se enojara más conmigo. Tomé todos los papeles que pude, el diario y las cartas. Luego corrí a mi habitación. De verdad era un desastre.

La ropa estaba tirada por todas partes incluso había calcetines colgando del foco del techo. En fin, tomé todo lo que cabía entre mis brazos y lo amontoné en el closet. Tendría que tener cuidado si me acercaba a este de nuevo, porque una montaña de ropa podría caerme encima. Luego de esconder la basura bajo la alfombra y hacer la cama, me dediqué a continuar mi lectura.

tome dulcemente su barbilla con mi mano izquierda y con mi mano libre le arrebaté sus anteojos…

-¿Enserio?... ¡¿ENSERIO?!- grité enojado- ¡OH, POR DIOS, TENIENTE QUÉ MALVADO ES! O era…ya ni sé.- respiré hondo para quitarme la rabia y seguí leyendo.

Al parecer no se lo esperaba.

- ¡Hey! ¿Qué haces?-

-Siempre quise saber que tan ciego estás- respondí riendo, Yuri me respondió con un puchero-

-No veo tan mal- reclamó el cerdito

-Eso lo comprobaré yo-

Al probarme los lentes inicié mi actuación dramática.

-¡Oh, Dios! Veo 10 Yuris, esto es el paraíso- fingí un desmayo-

-¡Vamos, Viktor!- su puchero cambió a una sonrisa

Al ver a Yuri contento, seguí con mi actuación, aunque los lentes ya me estuvieran mareando.

- Viktor ya basta, te vas a caer- dijo el moreno entre risas-

Al parecer, estaba exagerando mucho, ya que perdí el equilibrio. Pero, el soldado Katsuki vino a mi rescate.

-Por supuesto que n….¡aaahh!-

Yuri reaccionó rápido. Sentí a una de sus manos aferrarse a la mía y la otra aferrarse a mi cintura. Quedamos frente a frente. Era una posición extraña, como si estuviéramos bailando. Nos mantuvimos quietos unos segundos, pero finalmente la gravedad hizo lo suyo y quedamos como un sándwich en el piso.

-Auch-

Aún en el suelo, dejé los lentes a un lado y me refregué los ojos con la mano que tenía libre, ya que la otra seguía entrelazada al soldado Katsuki. Recién al verlo claramente a los ojos, caí en cuenta de la situación.

-Viktor, ¿estás bien?-

Yuri me tenía atrapado con su cuerpo. Extrañamente no me incomodaba, es más, quería que siguiéramos así.

- Ahora mejor que nunca- le sonreí-

El rostro de mi cerdito se tornó carmesí inmediatamente, haciendo que ¿se levantará? No, esa no es la palabra, haciendo que diera un salto y se alejará de mí. Se colocó sus lentes y, desviando la mirada, me ofreció su mano para levantarme.

-L-lo siento-

Tuve el impulso de jalarlo hacía mí y quedar en la misma posición anterior, pero lo reprimí y recibí su ayuda.

- ¡Ah! Por cierto-

Volteó, se dirigió hacia una mochila con ropa y comenzó a revisarla. Mientras, yo lo observaba con curiosidad.

-Toma, lavé tu pañuelo, no sabía cómo hacer para que tuviera mi olor, así que lo puse entre mi ropa limpia-

- G-gracias...- lo recibí-

No esperaba que lo hiciera, pero estoy satisfecho.

Yuri tenía un aroma especial, no sabría cómo describirlo…pero, me hacía olvidar a mi eterna compañía, la soledad. Su aroma provocaba que revivieran recuerdos rotos de mis memorias olvidadas, los cuales se volvían gratos nuevamente.

-Viktor, ¿cuándo estás de cumpleaños?-

- ¿Yo?-

Que pregunta más estúpida hice, era obvio que me hablaba a mí.

- ¿Si, tú?-

- Ah, sí, sí, claro, claro- me estaba comportando como un idiota, creo que aún no superaba el shock de haberme entregado el pañuelo- Mi cumpleaños es el 25 de diciembre.

- ¡Oh!-exclamó con evidente sorpresa - entonces la fecha está muy cerca- dijo pensativo- ¡Qué bueno que te lo pregunte!- agregó sonriente-

- ¿Por qué lo dices?, acaso- me aproximé a él sonriente- ¿piensas regalarme algo?

- Bueno, y-yo diría que… ¡Viktor!, ya es tarde, deberías irte-

-Pero apenas llegué y ya me estás echando- hice puchero- déjame quedarme aquí a dormir como la otra noche ¿sí?-

-¡No!- alzó la voz- e-es decir…no, d-debes irte-

- Está bien…- respondí en tono de resignación, pero triste a la vez

¿Cómo era posible que me estuviera comportando nuevamente como un bebé? Soy un teniente ruso y debo comportarme como tal. A pesar de que Yuri me estuviera echando de su tienda, no me iba a ir con las manos vacías.

-Vamos, no te pongas así, mañana nos veremos- dijo sonriendo-

Su sonrisa era encantadora, no podía resistirme a ella. Así que sin más me aproximé a él, lo rodee con mis brazos, a lo cual, no opuso resistencia. Sentía que si lo abrazaba podía impregnar un poco de su compañía en mí.

Luego con mi boca semiabierta le susurré al oído: "Buenas noches, querido soldado" finalicé mi acción con un dulce beso en la frente y terminé de separarme.

-Buenas noches, Viktor-

Continuará