14 de diciembre, 1958.
Yuri y Pichit actuaron extraño hoy en el desayuno. Los divise desde la entrada del comedor, así que decidí acercármeles para desayunar juntos. De lejos los veía conversar, pero a mi llegada se callaron inmediatamente. Fue un momento algo incómodo que Pichit solucionó rápidamente dándome los buenos días y contándome algo vergonzoso sobre Yuri.
-Vicchan, ¿recuerdas la otra noche, en el simulacro de operación nocturna, cuando no encontrábamos a Yuri?-
-Ah, si - dirigí mi mirada hacía a Yuri- la vez que te habías quedado dormido esperando a que nos llamaran.
-¿Y recuerdas que yo lo fui a buscar?- agregó Pichit
-Sí, por cierto, te demoraste bastante- respondí
- Bueno, pues resulta que cuando llegué este soldado estaba pecho tierra sobre la su catre y balbuceaba cosas- dijo sonriendo maliciosamente-
-Shh- interrumpió Yuri- no le cuentes eso
-Continúe soldado Chulanot- dije ignorando la interrupción de Yuri
- Resulta que lo moví varias veces para que despertará- continuo Pichit haciendo los gestos técnicos de lo que contaba- estaba muy aferrado a la almohada y decía: Viktor…Viktor, no te vayas, abrázame-
El soldado Katsuki soñaba conmigo y balbuceaba mi nombre llamándome mientras estaba entre los brazos de Morfeo. Era tal mi sorpresa que ignore lo que sucedió anteriormente. Se me hizo una imagen mental tan hermosa y tierna de él.
-¡Pichit!- reclamó el japonés claramente enojado- ¡Te dije que no se lo contaras a nadie!-
- Y además babeó toda la almohada- agregó el soldado Chulanot –
-¡Pichit!-
Resolví que lo mejor en ese momento era reír frente a la "situación vergonzosa" de mi querido soldado. A lo cual el amigo de este – y desde hace un tiempo, amigo mío- me acompañó. Al rato Yuri se nos unió ya resignado, aunque con un leve tono carmesí que aún perduraba en sus mejillas.
17 de diciembre, 1958.
Ese par sigue actuando raro, sin embargo no le estoy tomando tanta importancia ya que me ha llegado una información muy importante de parte de Georgi: "a este campamento (y varios más cercanos a este) se le acabaron las municiones y está falto de armas, por lo tanto son blanco fácil, por esa razón no hemos salido a batallar".
A pesar de que esos datos puedan ser perjudiciales para la seguridad de mis más cercanos en el campamento (en especial la de Yuri). No puedo dejar de hacer mi trabajo, para eso estoy aquí. Decidí que esta sería la última información que entregaría al ejército ruso. Después, fingiría mi muerte, las cosas no cambiarían mucho, ya que no tengo a nadie esperándome.
Tal parece que el idiota del teniente había regresado al estado sombrío con el que comenzó el diario. A veces tenía esos lapsus, comentaba algo muy alegre, pero pronto volvía a su estado deprimente. En algunos casos me daba lástima y hasta lo comprendía, pero en otros momentos, era más grande mi deseo de volver en el tiempo y darle una cachetada que le volara los dientes, para que se diera cuenta de la maravillosa persona que tiene o que tenía en frente.
18 de Diciembre, 1958.
Acabo de enviar por vía telefónica los datos recopilados en la misión. Me fue muy difícil escabullirme para hallar el teléfono especial de contacto con el ejército ruso, por lo cual, no ahondaré mucho en el tema.
Sin embargo, tengo el temor de que Yuri me haya oído hablar en mi lengua materna. En realidad, hace mucho tiempo que no lo hacía para no levantar sospechas, ni siquiera cuando hablaba con el resto de mis compañeros rusos.
El teléfono estaba escondido en los alrededores del campo. Solo uno de los infiltrados podría ir en caso de ser necesario, para no levantar sospechas. Al ser uno de los oficiales de alto mando, me correspondió realizar a mi dicha tarea, por lo que el resto me comunicó sus datos.
Por suerte, alcancé a esconder la evidencia, pero cometí un grave error, Yuri me había seguido y al parecer, había oído pronunciar algo en ruso….
-Viktor, ¿Qué haces aquí?- preguntó extrañado mientras simulaba mirar el cielo despreocupadamente
помедитировать. (Meditando)- mi cerebro me jugó una mala pasada, sin embargo lo dije en un tono de voz bajo, ruego porque Yuri no haya detectado mi idioma natal
¿Cómo dices?- preguntó algo desconcertado-
-No, nada, solo necesitaba estar solo.-
- ¿Te sientes mal? Si quieres me voy-
- ¡No!.. Digo, vamos juntos, estoy bien-
Continuará…
