Capítulo 25

La voz grave e imponente interrumpió el ambiente, e hizo que a más de alguno le corriera una gota de sudor frío por la frente.

-T-teniente…-

-No creo que deban empezarla sin mí- dijo riendo y sacando una botella de entre sus ropas- traje el mejor sake de Japón para celebrar-

No pensé que el Teniente Nishigori fuese unírsenos al festejo.

- Gracias, teniente- dijo Yuko con una sonrisa coqueta- deme la botella, la acomodaré por aquí-

-Si, muchas gracias, enfermera-

Al parecer no era un teniente muy políticamente correcto y pensar que somos del mismo rango.

- Bien, veamos, ¿Quién es el cumpleañero?-

- Yo, señor-respondí

- Pero que seriedad, vamos relájate un poco- dijo revolviendo mi cabello-

-Jejeje, si-

No estaba muy convencido de su presencia, pero no me molestaba. Estaba más preocupado de moderarme con la bebida, ya que mi lengua podría soltar cosas que no debía.

Después de eso, Emil prendió una radio que apenas sintonizaba dos señales, por suerte una de ellas tenía música muy alegre. Dado el ambiente nos pusimos a bailar.

Pichit fue el primero en "caer", se encontraba algo mareado y con respuestas lentas, pero tranquilo, conversando muy amenamente con Yuko y el teniente, a los cuales la bebida no les afectaba mucho, supongo que alguien debía guardar el control y la compostura.

A la mitad del festejo Chris comenzó a bailar semi desnudo con el fierro donde se pone el suero. Aunque ahora que lo pienso detenidamente, hablaba muy lucidamente para estar alcoholizado, en fin, creo que su personalidad era así.

-Tremenda personalidad para bailar el caño en un fierro para el suero, además de hacerlo en estado de guerra y con un Teniente poco serio presente- comenté en voz alta.

Emil no se quedaban atrás, comenzó a bailar frenéticamente, al parecer tener tenía mucha energía. En un momento me sacó a bailar a mí, y al no poder seguirle el paso, casi nos caemos.

Los soldados se relajaban demasiado, a pesar de tener peligro de muerte en cualquier momento.

En cuanto a Yuri…me miraba de manera extraña mientras bebía, tal parece no le agradó mucho que Emil me sacara a bailar antes que él, temía que todavía le quedarán resentimientos hacía el soldado Nekola por lo sucedido.

¡Hey Viktor!- exclamó Yuri- ¿Quieres ver cómo baila un verdadero soldado?

En un segundo Yuri tomó esa pequeña tienda como una pista de baile. Se quitó la chaqueta. Sus movimientos eran ágiles, de un ritmo era inigualable, tal como si él desprendiera la música de su cuerpo, creando la ilusión de que si detenía sus movimientos, la música desaparecería junto con ellos.

No pude apartar la mirada, estaba…, no, todos estábamos muy impresionados viéndolo bailar. Al parecer, nadie conocía esta faceta del soldado Katsuki. Me sentía algo celoso de no ser el único en conocerla, no quería que nadie más disfrutara ese momento a parte de mí.

-Más encima saliste celoso y egoísta- comenté-

Aunque, sinceramente, a mí también me sorprendía ese comportamiento. Ojalá en ese tiempo hubieran existido los celulares y las redes sociales, todavía tendríamos registro de esa "escenita".

- ¡Chris!- interrumpió su baile- préstame ese vara de metal-

-Todo suyo soldado Katsuki, ya me estaba cansando-

Sus movimientos suaves y delicados se hacían cada vez más osados. Comenzó a tomar el fierro como si viniera con él de fábrica. Todos estábamos asombrados, nadie lo detenía, nadie hacia algo por sacarlo de este trance, sería un horror interrumpir tan entretenido arte que realizaba al aferrarse con sus piernas alrededor de la varilla de metal, como subía, como bajaba, es una suerte que no haya perdido el equilibrio.

-Era oficial, el teniente infiltrado había terminado por corromper al dulce cerdo de Yuri.

Un cosquilleo extraño recorría mi cuerpo y al parecer el de Yuko también, ya que un hilo de sangre, bueno, más bien un río de sangre brotaba de su nariz. Cosa que la obligó a salir de la tienda acompañada del teniente.

Me percaté de esto mucho después, ya que los movimientos de mi cerdito me atrapaban cada vez más.

Hasta que sucedió lo que más esperaba, Yuri me invitó acompañar su danza. Primero implícitamente, a través de su mirada insistente y penetrante hacia mi persona. Luego, llamándome con sus manos, moviendo su dedo índice hacia sí mismo.

Por supuesto que no me iba a negar a tan maravillosa petición.

Me ofreció su mano para alejarse de la molesta vara de metal que se irrumpía entre nosotros. Sucedido esto, bailamos juntos. Su cuerpo fluía de manera libre y coordinada. Sin embargo, yo no me quedaba atrás, le seguía el paso. No era tan desenfrenado como el soldado Nekola, al contrario, era como si cada uno de sus pasos los tuviera calculados para atraerme hacia él.

Nuestros cuerpos se apegaban y desapegaban, sucedía lo mismo con nuestras manos. Lo único que nunca separamos fueron nuestras miradas. Siempre entrelazadas. Hubo momentos en los que ni siquiera me concentraba en seguir el ritmo de la música y me dejaba perder en esos hermosos orbes de chocolate.

-¡Ja!, seguramente esperabas la oportunidad para hacerle algo más al cerdito-comenté- y tu pasándolo de maravilla, pervertido.-

En cuanto acaba una melodía, tomábamos un tiempo para respirar y seguíamos. Al poco rato, el calor se apodero de nuestros cuerpos. Por mi parte, solo me desprendí de mi chaqueta, en cambio Yuri quedó solo en interiores y camiseta. También dejó de lado sus lentes, empañados por el sudor y la agitación. Para finalizar hecho su cabello hacía atrás, ya que su flequillo estaba pegado a su frente por la transpiración.

Así continuamos por un buen rato, hasta que mi cuerpo cedió, ahora entiendo lo de "bailar hasta caer".

S-soldado- dije con la respiración agitada, desde el suelo- ¿Acaso usted nunca se cansa?

Se posicionó en cuclillas para quedar a mi altura.

Nunca- respondió con una mirada sugerente pero serena, esbozando una sonrisa seductora y algo traviesa

La expresión de mi querido soldado hizo que mi rostro se tornara carmesí. No era factible para mí que el chico tierno y vergonzoso, que solo con observarlo o decirle alguna palabra linda tartamudeara, pudiera tener una mirada, un rostro y unos movimientos tan provocadores y coquetos.

-¿Te ayudo a levantarte?- preguntó estirando su mano-

-Gracias- sonreí y recibí su ayuda-

Me jaló fuertemente, perdimos un poco el equilibrio- buena suerte para mi cerdito que no caí sobre él- en consecuencia se aferró a mí para evitar marcar territorio en el suelo.

-Viktor- dijo mirándome con sus ojos entrecerrados y con voz adormilada- ¿Cuántos años cumples?-

-28, ¿por qué lo preguntas cerdito?- respondí

-Porque… ¡Oye, no me digas "cerdo"- cada vez se notaba más su estado etílico, ya que iba arrastrando cada vez más sus palabras- ¿Dijiste, 28?-

-Sí- respondí amablemente-

-Con razón-

-¿Con razón?-

- Con razón te estas quedado pelón, mira esas entradas- a estas palabras le sumó su mano recorriendo mi frente hasta llegar al inicio de mi cabello- Es eso o te está creciendo la frente-

Colapsé unos segundos. ¿De verdad estaba tan viejo como para que mi pelo se cayera? Y ¿hasta para que Yuri lo notara? Después de reincorporarme a un estado más tranquilo, continué con mi respuesta.

-Puede que un poco de ambos-sonreí-

No podía enojarme con él. Seguía siendo mi querido Soldado, mi querido Yuri.

-Oye Viktor- dijo el de ojos cafés-

- ¿Sí?-

-¿Hasta dónde se lavan la cara los calvos?- preguntó arrugando la nariz

Reí- No lo sé, aun no estoy tan calvo- y pregunté dulcemente- ¿No quieres ir a dormir? Es tarde

- Si, pero yo pido la cama contigo- respondió haciendo puchero y abrazándome más fuerte- no quiero que estés muy cerca de Emil- agregó mirando al aludido con el ceño fruncido

- Nosotros mejor nos vamos, buenas noches- dijo Emil- Vamos Pichit, despierta-

- Mmmh- se quejó el tailandés- 5 minutos más mamá-

Chris tomó a Pichit y se lo llevó a cuestas. Emil apagó el radio y se fue tras ellos.

-Por cierto-dijo Emil antes de salir- Yuko dijo que podían dormir aquí, siempre y cuando ordenaran temprano en la mañana-

Yuko y el teniente ya habían salido hace un tiempo, creo que estaban más conscientes de que queríamos estar solos.

- Gracias por avisar, Buenas noches- respondí

Me sentía aliviado, no tendría que llevar a Yuri a cuestas a su tienda.

-Viktor, llévame a una cama, tengo sueño-

- Por supuesto mi ángel ebrio- finalicé mis palabras con un tierno beso en su frente-

Continuará…

Nota:

Espero hayan disfrutado capítulo, tanto como la beta y yo escribiéndolo xD