26 de diciembre, 1958.
Un estampido resonó en el campamento antes de que la tinta pudiera secarse de las páginas. Las señales de alarma comenzaron. Todos corrían de un lado a otro, todos excepto yo, ya que aún me encontraba absorto en mis pensamientos, sin embargo un estallido hizo que mi consciencia regresara. Me levanté presuroso, guardando torpemente el diario entre mis ropas.
El ejército ruso se encontraba en las cercanías del campamento.
Nos ordenaron ponernos en posición, improvisadamente y a grito limpio, explicaron que nuestro objetivo –o más bien de los soldados japoneses- era que no se acercaran al campamento, ya que se ocultaba información relevante y armas importantes. Los soldados ganarían tiempo, antes de dar la orden de retirada y, así, movilizarnos a otro campamento. Aclarado esto, nos dispersamos.
Me encontraba agitado y mis pensamientos viajaban a mil por hora, recuerdos que revivían muchas situaciones, imágenes mezcladas con sentimientos de miedo y desesperación. A pesar de ello, pude reprimirlos para enfocarme en una sola cosa: encontrar a Yuri. Él no estaba en las mismas filas que yo cuando nos explicaron la situación.
Si quería encontrarlo y no perderlo, no tenía más opción que seguir al ejército japonés. Sin embargo, Popovich me quería retener…
-¡Hey! ¿Qué haces? La misión terminó, nos esperan-me tomó de la chaqueta cuando me echaba la escopeta al hombro
-Cumpliré mi deber hasta el final-
-¿Deber? Todo terminó, ya cumpliste con lo que debías-
-Aun no- dije firmemente-
Cruzamos miradas de manera intensa y esos milisegundos de contacto visual se hicieron horas, sin embargo, no fueron en vano, sus ojos comenzaron a brillaron con tan solo ese acto y algunas palabras, comprendió la situación…mi situación…mi verdadera lucha.
-Entiendo…-dijo asintiendo con la cabeza con seriedad, pero a la vez esbozando una leve sonrisa- el teniente Viktor Nikiforov ha desaparecido en servicio- dicho esto, se retiró-
Llegué al campo de fuego, "nuestro bando" llevaba las de perder, eran muy pocos los tanques preparados para el combate y el "enemigo" nos superaba en número y armamento. A pesar de ello todavía había unos valientes…o idiotas que se enfrentaban sin pensarlo, con solo unas cuantas granadas, obedeciendo como ovejas la orden de los superiores.
Fuego, humo, estadillos, gritos ásperos y agudos…una locura, algo surrealista, donde cualquier persona "normal" estaría perdido y sin saber qué hacer, pero los verdaderos soldados medían a la perfección cada detalle. Ellos corrían con gran expertis, esquivando hábilmente minas y balas. Entre tanto humo, lograba atisbar la frialdad en la mirada de aquellos valientes, ya habían visto demasiado como para sorprenderse con esta batalla, sabían que era una de tantas, aunque bien podría ser la última.
Al llegar salté hacia una trinchera y cargué mi arma con rápide tal como el soldado Katsuki me había enseñado. Ya preparado aspiré el aire contaminado por la pólvora, grité impetuoso, sacando todas las dudas que podían quedarme y salí de mi escondite.
Me moví con agilidad entre la muerte, esta vez, no me dejaría alcanzar.
Finalmente, logré dar con el soldado de cabellos negros…
-¡YURI!- grité con todas mis fuerzas-
…de pie, en medio de la lluvia de balas y con la guardia baja. Me moví sin pensar. Mi cuerpo se abalanzó contra el suyo. Caímos.
-¡¿Qué haces?!- dije furioso- ¡toma tu arma! ¡pelea!- mi teniente interior había salido a flote-
-Pichit…-su voz se oía pérdida- ¡PICHIT! ¡Tengo que salvarlo!-
Salió corriendo en busca del moreno, que se encontraba a unos cuantos metros de nosotros, postrado en la tierra y herido. Lo tomó entre sus brazos como pudo (no sé de dónde sacaba tanta fuerza). Yo, por supuesto, no me quedé observando, fui detrás de ambos cuidando la retaguardia. Todo esto ocurrió en una fracción de segundo.
Posteriormente, nos resguardamos en una trinchera cercana. Mientras Yuri se ocupaba de Pichit, yo disparaba al nuevo enemigo para defendernos.
-¡PICHIT!- gritó Yuri desesperado- ¡REACCIONA!-
-Y-yuri- dijo el moreno abriendo los ojos, con la voz entrecortada y con una expresión de sufrimiento- d-duele…
-Tranquilo, estarás bien…-dijo Yuri consolándolo-
El soldado Katsuki rasgó su propia camiseta y comenzó a hacer vendajes improvisados con el fin de frenar las heridas. Por supuesto seguí cubriéndonos, cada vez que me agachaba para recargar mi arma, la cara de desesperación de Yuri aumentaba, no podía consolarlo, lo que me provocó aún más impotencia.
"Mierda"- pensé apretando los dientes- ¿cuándo darán la orden de retirada?-
Pasamos varios minutos así, aunque para Yuri debieron haber sido horas. En ese tiempo, Pichit quedó inconsciente y era obvio el chico tenía heridas en todo el cuerpo y estaba bañado en sangre, tanto así que ni siquiera se podía distinguir de dónde provenía.
Finalmente, dieron la orden. Huimos raudos del lugar, Yuri llevaba a Pichit a cuestas, negándose a recibir mi ayuda, sin embargo no la necesitaba.
Pude percatarme que varios de mis compañeros estaban en el suelo, muchos gritaban del dolor, otros ni siquiera podían emitir sonido. Casi nadie de los que corría se atrevía a mirarlos ni siquiera a detenerse para socorrerlos y los que lo hacían, eran alcanzados por alguna bala o granada. Despojándonos poco a poco de nuestra humanidad y guiándonos por nuestro instinto de supervivencia, seguimos avanzando hasta llegar los camiones, ya alejados de masacre, que nos llevarían hasta el campamento más cercano y seguro.
El viaje fue duro, Yuri se veía muy "calmado", con la mirada fija en el suelo del transporte, pero yo sabía que no estaba bien, su amigo estaba muriéndose, y no podía verlo, ya que viajaba en un camión especial que transportaba a los heridos.
-Tranquilo, estará bien…-dije rodeando su cuello con mi brazo y asiéndolo a mi pecho, él solo asintió esperanzado- él es fuerte
Consolaba a Yuri, esperando de todo corazón que no les estuviera dando falsas esperanzas con respecto a su amigo, el panorama no se veía alentador, pero no sacaba nada con preocuparlo más.
Continuará...
