3 de Enero
Al amanecer me escabullí en la tienda de Yuri
-Ni se te ocurra hacerle cosas raras-
Los rayos del sol se colaban por las rendijas de la tienda, un haz de luz rosaba la mejilla del joven soldado, el cual aún dormía. Tenía un lento y profundo respirar. Sus oscuros cabellos caían en desorden sobre su rostro, el cual, lucía tranquilo y apacible. Entregado por completo a ese mundo onírico, donde se refugiaba de la realidad.
"Una vez escuché que si sueñas con una persona, es porque estaba pensando en ti…quizás por eso apareces tanto en mis sueños…"
"¿A quién ves cuando cierras los ojos?"
Aparte delicadamente los cabellos de su rostro, continué acariciando suavemente su mejilla.
-¿V-Viktor?- dijo tratando de reincorporase a la realidad-
-Buenos días, cerdito durmiente-
Posé mis labios tiernamente sobre su mejilla, dejando caer un suave beso.
Yuri abrió lentamente sus orbes color chocolate, volteó hacia mí, quedamos frente a frente, podía sentir su respiración erizándome la piel. Sin advertir lo que sucedía, tomó mi rostro entre sus manos y me robó un dulce beso.
-Buenos días-respondió aun adormilado-
-¿Yuri?-
-¿Uhm?-
La sangre subió rápidamente a mi cabeza reflejándose en mi cara. Los ojos entrecerrados y seguros de Yuri eran muy diferentes a lo acostumbrado, me hicieron recordar la noche de mi cumpleaños…
Sin embargo ni mi "sonrojes", ni mi expresión de sorpresa, superaban la de Yuri al caer en cuenta de lo sucedido.
"Silencio incómodo"
Yuri se separó de mí y salto cual resorte del colchón, tomando una posición sumisa y de disculpas.
-¡Lo siento mucho!- alzó la voz- ¡P-pensé que había sido un sueño!-
-Yuri, ¿S-sueñas conmigo?- pregunté aun boquiabierto
-Y-yo…bueno…eh-
-Pues yo si- agregué con una sonrisa coqueta-
Lo tomé de sus mejillas, parecía un hámster que tiene su boca llena de bellotas, y le devolví su beso al mismo tiempo que daban la orden de levantarse a través de la diana, por lo que se separó nuevamente.
-V-Viktor tenemos que ir-
-Yo ya estoy listo, solo faltas tú, vístete-
-S-sí-
Se levantó rápidamente y comenzó a buscar su ropa de entrenamiento, sin embargo se detuvo.
-Viktor-
-¿Sí?-
-¿Puedes mirar hacia otro lado?-
-Está bien, pero no me sorprendería verte en calzoncillos a esta alturas-
-¡Viktor!- me reclamó avergonzado-
-Ok, ok -
Me volteé para dejarlo vestirse con tranquilidad, la tentación de echar un vistazo no me la quitaba nadie. Contuve mis bajos instintos repitiendo constantemente en mi cabeza: "piensa en algo feo, piensa en algo feo". Sin embargo un resplandor en mis pies interrumpió mi ejercicio mental.
Me apresuré a recogerlo, era un colgante atado a una cadena. Al tenerlo entre mis manos comencé a observarlo, noté que tenía forma de un copo de nieve, sin duda alguna era un diseño poco común. Se veía algo desgastado, pero era muy hermoso. Ahora que lo pienso, ya lo había visto antes. La primera vez que lo vi fue la noche de su cumpleaños, cuando me contaba lo de su familia, parecía sujetar algo muy fuerte sobre su pecho, al parecer era eso.
-Yuri- agregué volteándome
-¡No me veas aún!-
Al dirigir la mirada hacia Yuri, este me estampó su chaqueta contra mi rostro, tratando de ocultar su vergüenza. Me quedé así unos segundos, hasta que me dio su autorización.
-Listo-
-Yuri, creo que se te cayó esto- le mostré el colgante-
-Si, gracias-
Le entregué el collar, él lo tomo con delicadeza y lo dejó entre sus manos. Se quedó largo rato observándolo, con la mirada perdida en un mar de nostalgia…
-Este collar me trae lindos recuerdos-
Me contó que sus padres se lo entregaron antes de partir a la guerra, según dijo, era una reliquia que había pasado de generación en generación en su familia. Supuestamente debía ser entregado a su hermana mayor, pero ella decidió cedérselo para que lo acompañara en este difícil camino.
-Bueno, debemos partir ya- dijo poniéndose su tesoro alrededor del cuello-
-Si, vamos-
Continuará…
